domingo, 9 de enero de 2022

En la muerte de Jaime Ostos

 


La portada de Ostos

[23 de Diciembre de 2013]

 

Hughes

Abc

La gloriosa y cisnecantística portada de La Gaceta nos enseña a Ostos mostrándonos, a su vez, una cicatriz sita en el surco inguinal. También muestra, digamos, la zona testicular sin lo que viene siendo el paquete escrotal. Lo que se vería de no haber nada. Es decir, el solar sobre el que se edifica lo genital.

Podría ser el primer desnudo escrotal. O quizás no… Esto recuerdo haberlo visto en un personaje malvado del cine, un asesino de “El silencio de los corderos” (hablo de memoria) que se fingía mujer ante el espejo metiendo sus genitales hacia dentro hasta simular un monte de venus.

Es decir, esto de Ostos es un acto maravillosamente valiente de travestismo. De ocultismo macho.

Ostos ha demostrado la extraordinaria movilidad paquetil de los toreros. Su capacidad para echarse su paquete por montera. Ostos ha cogido su masculinidad y se la guardado en el puño (mucho más que tener el corazón en un puño). Esto sólo lo hacen los toreros y los travestis y es la mayor masculinidad posible. Los primeros, a los lados; los segundos, hacia dentro.

Los toreros no es que tengan más cojones (con perdón), es que tienen una mayor movilidad, un mayor dominio de sí, un privilegiado dinamismo cojonudo.

 
El cojonudismo es ponerlos sobre la mesa. ¿Pero cómo se hace eso? ¡Hay que cogerlos en un puño y saber moverlos de un lado a otro!

Cuando alguien dice: ¡Por mis cojones! Antes debería saber mandar sobre ellos como sólo sabe mandar un torero.

La torería es dominio mayor de la hombría. Saber llevar la hombría al sitio justo. Y Ostos, posando con pubis de muñeca, ha sido más tío que nadie.

 

Boxeo. Días de Poli y rosas*


ABC, 26 de Diciembre de 1987


Gente y aparte
 
ABC, 14 de Noviembre de 1987


Gente y aparte
 
ABC, 28 de Noviembre de 1987


ABC, 7 de febrero de de 1988


Gente y aparte
 
ABC, 21 de Mayo de 1988


ABC, 11 de Junio de 1988


ABC, 2 de Julio de 1988

ABC, 3 de Diciembre de 1988


ABC, 10 de Junio de 1989

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*Al hilo de El vestuario, de David Gistau

Domingo, 9 de Enero

 

Valle de Esteban

La Esteban

"Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco"

DOMINGO,  9 DE ENERO

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego». Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
 

Lucas 3,15-16.21-22

sábado, 8 de enero de 2022

Feliz 2030


William Miller

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    No diga feliz 2022. Diga feliz 2030, que es nuestra última estación. ¡El Milenio!


    En sus “Presagios del milenio” contaba Harold Bloom cómo el predicador William Miller anunció el Apocalipsis para 1843, si bien sus discípulos recalcularon con el libro de Daniel y lo demoraron hasta el 22 de octubre de 1844, fecha del Gran Chasco, que daría lugar a los Adventistas del Séptimo Día y los Testigos de Jehová.
    

Nuestro Miller sería hoy el buen Soros, cuyos garicanos (el garicano considerado como unidad de medida del tartufismo centrista) acatan 2030 como consumación del Nuevo Orden (el reino de Dios en la tierra), que constituiría, como vislumbró Muray, la cuarta gran oleada de la Reforma a lo largo de los siglos (“después de la de Lutero, después de la del 89-93, después de la de Hitler”), con todos sus encantos protestantes.
    

Hoy Alemania nos muestra que otra política es posible. Sale una gran coalición que no dio alas al populismo. Mi sincera enhorabuena a los tres socios–tuiteó Garicano en el papel de “negro” de Bonafoux.
    

Alemania, desde luego, encarna el ideal del siglo XIII (“un solo rebaño, un solo pueblo”), una sola forma de sociedad. “La Ciudad del Bien –avisó Muray– sucede a la Civitas Dei como proyecto de comunidad espiritual única congregada bajo la autoridad de una instancia soberana, perfectamente global, perfectamente feroz”.
    

España vive de prestado. Su soberano, pues, es el prestamista alemán, que dicta la única política a llevar, que es la dictadura socialdemócrata: ni socialismo ni democracia; un fascismo para pobres que no puede decir su nombre, “quemado” donde sabemos, y reservado para quienes se opongan a sus dictados, pues, como dijo Russell al aduanero useño, “¿qué es técnicamente el fascismo, más que el legislativo sometido al ejecutivo?”
    

Todas las picias peperas responden a tal plan, y la capital ideal de esta Cuarta Gran Oleada atisbada por Muray sería Ginebra, según Bloy “el hogar de la gazmoñería y el egoísmo más abyecto del mundo moderno”.

[Sábado, 1 de Enero]  

Sábado, 8 de Enero

 

Valle de Esteban

Meter la pata

viernes, 7 de enero de 2022

Fragmentos de España


Terenci Moix

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El ministro Iceta es a los romanos lo que Terenci Moix a los egipcios, y ha puesto en Bellas Artes a un armado de la Macarena veterano en Mérida.
    

El españolejo, cada vez que se pone serio, mira a Roma. Para hacer su diagnóstico de España, Ortega miró a Mommsen, que dejó dicho: “La historia de toda nación es un vasto sistema de incorporación”. Para Ortega, en cambio, la historia de una nación no es sólo la de su proceso formativo y ascendente: es también la historia de su decadencia; y si aquélla consistía en una incorporación, ésta describirá el proceso inverso.


    –La historia de la decadencia de una nación es la historia de una vasta desintegración.
    

Nuestro peor enemigo, escribía Ugarte en 1903, “es nuestro desmigajamiento”. Un siglo más tarde, Durántez Prados, de nombre Frigdiano, asesor para discursos de Felipe VI, dice: “España se halla en la fase terminal de un muy largo proceso de fragmentación y desconstrucción […] en términos históricos, en la fase terminal de un largo proceso de descomposición”. Y a ello están todos los partidos del Consenso del 78 y ese “monstruo de Horacio” que es hoy ese “Estado compuesto” que los “juristas” peperos hacen suyo en los corrillos porque es grato a los alemanes que “descompusieron” Yugoslavia.

 
    La histeria antifranquista de quienes no movieron un dedo contra la dictadura en vida del dictador responde a lo que la idea de unidad defendida por el general tiene de estorbo mental para la feroz campaña de fragmentación: una veintena de impotentes nacioncillas peninsulares como parodia de la veintena de impotentes republiquillas hispanoamericanas, que fue el gran triunfo de Inglaterra. Fragmentación nacionalista, lingüística e indigenista.
    

¿Europa, “la solución”? Creyendo que íbamos a jugar al dominó en un honorable club social, no vimos, dice Gullo, que nos sentaban a una mesa de póker con algunos jugadores exconvictos que tenían una ambición de dominio dormida y oculta, que esperaba el momento oportuno para renacer.

[Viernes, 31 de Diciembre] 

Viernes, 7 de Enero

 

Valle de Esteban

Buey Apis

jueves, 6 de enero de 2022

En la muerte de Peter Bogdanovich


 


Cybill Shepherd

 


Dorothy Stratten

 

Lubitsch ("el director al que nunca conocí") lo estará esperando

"Han fichado un chaval, creo que central del Linares"


  Razak Brimah 

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


         En la efervescencia futbolera diaria de los años 70, el Gaitu y servidor nos interesábamos por equipos menores, mucho más modestos que nuestro Burgos de los que nos hacíamos "amigos" por cualquier menudencia. Que García Navajas vino al Burgos del Linares no queda constancia ni en el libro de la historia del Burgos, ni en la wikipedia ni siquiera en la historia del Linares, que tiene como jugadores ilustres a Paco Flores, aquel delantero centro y luego entrenador del Español, o los difuntos "Tolo" Plaza, Preciado y Salustiano Polo, unido también a la historia del Burgos por traérnoslo, junto a Florencio Garrido, don José Luis Preciado, nuestro particular Santiago Bernabéu, al que le falta el reconocimiento que merece. Con el gran Antonio tengo habladas sus peripecias cuando fichó por el Burgos, y luego con el Madrid, Martínez Laredo mediante. De hecho yo creí que era nacido en Linares y no maleno, que es el gentilicio de los cordobeses nacidos en Posadas.


        En el Linares acabó mi admirado Viteri, circunstancia de la que tampoco queda constancia. No jugó porque como me comentó  Román, de Barbate y defensa que también lo fue del Cádiz y el Badajoz, llegó lesionado. "¡¡Qué calidad tenía Viteri!! Nos quedábamos tontos mirándolo en los entrenamientos...". Criado en Linares es Jesús, de familia ferroviaria, con quien coincido todas las mañanas en lo de Antonio y al Linares lo sigo con cariño porque allí anda Razak, un portero del que ya dí cuenta de lo nervioso que me ponía cuando defendía la portería del Córdoba. Razak puso ayer nervioso al De Jong bueno, al colegiado Cuadra Fernández y ¡cómo no! a los aficionados de su equipo a los que dio un disgustazo cuando no supo parar el gol de Dembelé, estético si quieren ustedes, pero parable hasta para un juvenil. De al "laíto" de Posadas, de Almodóvar del Río, es Hugo Díaz, hermano de Pepe Díaz, goleador e ídolo del cordobesismo que se los puso de corbata a la culerada, y si no llega a ser por la pifia del ghanés quizás estaríamos hablando de sorpresón, debacle, hundimiento y palabras parecidas.
     

Es lo que tiene la Copa para los que andamos en el fútbol menesteroso, que reconocemos jugadores de los que sabemos de lo que son capaces para bien o para mal. En el Alcoyano, servidor esperaba a Juli, cuarentón que merece el mayor de los respetos. Dio dos pases inteligentes y aunque el empate levantino puso emoción a los amigos de las sorpresas futbolísticas durante unos minutos, Asensio e Isco enfriaron lo que amenazaba como día de la marmota. Sólo el Celta cayó ante el Atlético Baleares donde también anduvo Hugo Díaz y donde  hoy golea el "otro" Vinicius, Vinicius Tanque. Ya puestos, no nos importaría asistir a un duelo entre Vinicius, desigual si quieren, pero de tal nombre  cualquier cosa puede esperarse.
      

¡Felices Reyes!

Estado compuesto (y con novias)


 H. G. Koenigsberger

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Con la bendición de Bildu en el Congreso de los Diputados y la coalición con los comunistas en el Ayuntamiento de Madrid, la derecha de Casado , que es la de Fraga, ya dispone de la pauta completa de vacunas para moverse en el alterne del Centro, que en política es  siempre el Estado. ¿Qué Estado? El “Estado compuesto” (y con novia).


    El “Estado compuesto” es un indigesto caldo de gallina anglo-alemán cocinado por H. G. Koenigsberger (Inglaterra y Alemania, con Rusia en cola, son las potencias más interesadas en completar la fragmentación de España) y servido por John H. Elliott, que es sir e hispanista, con lo cual, para los catetos que nos mandan, no hay más que hablar.


    El “Estado compuesto” es la solución de nuestros arbitristas al problema planteado por Ortega, de madrugada y con trancazo, en las Cortes de la República: los conceptos de autonomía y federalismo no son análogos, sino opuestos, pues no es los mismo ensamblar las piezas de un puzzle, para formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos, para crear un puzzle; ni buscar más poder en la unión con otros países que desmembrar el territorio nacional en regiones independientes.


    Si tienes una fuga de agua no llames al Seguro: te mandará fotógrafos en vez de fontaneros. Y si tienes una fuga de soberanía no llames al Partido: te enviará fontaneros en vez de juristas. ¡Figúrense lo que un Bolaños, que una vez aprobó unas oposiciones españolas, puede hacer con un “Estado compuesto”, que es como el biombo verde de Bartleby el escribiente!
    

En la derecha bendecida por Mertxe Aizpurúa (¡la novia era ella!) y municipalizada por el comunismo carmenitano de don Luis Cueto Álvarez de Sotomayor, el Sobrinazo, los arbitristas son Enrique López, el Hamilton de Cacabelos, consejero de Ayuso, loco por una ley de pandemias, y Juan José González, el Madison de Ávila, ex presidente del TC, que, como “las cosas están mal”, ofrece “consenso”, y con el consenso, “un Estado compuesto”, o sea, el final de la escapada.

[Jueves, 30 de Diciembre] 

Jueves, 6 de Enero

 


Para los regalos

miércoles, 5 de enero de 2022

"Madre Patria"



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    A América la conquistan los indios y la independizan los españoles.


    “Madre Patria”, que lleva diez ediciones, refuta de pe a pa toda la literatura negrolegendaria contra España (¡la hispanofobia!) de ingleses, holandeses, franceses, useños, comunistas (desde 1929) y “uropeos” (alemanes y franceses), cuya elite socialdemócrata impone la moda del indigenismo fragmentador de la “rive gauche”, incluida la educación “bilingüe”, eso que el socialista Ugarte consideró la antesala de la “balcanización” territorial, que es el plan. O la “hoja de ruta”, en jerga liberalia, que obedecen sociatas y peperos que parasitan el Estado de Partidos.


    Su autor, el profesor argentino Marcelo Gullo, daba clases en la Escuela Superior de Guerra en Buenos Aires a militares de diversos países, y preguntó: “¿Qué habrá sentido el oficial mexicano que, para ayudar a las víctimas del huracán Catrina en Nueva Orleans, penetró en Texas al mando de un convoy del ejército recibido con vítores y banderas mexicanas?” Un alumno se levantó y dijo: “Profesor, yo era ese oficial al mando”. “¿Y qué sintió usted al pasar por Los Álamos, al pisar ese pedazo de tierra que había sido suya?” “Pues nada, profesor”. “¡¿Cómo que nada?!” “Pues nada, profesor, no sentí nada”.
    

La leyenda negra, texto oficial en la educación mexicana, sirve para dirigir el resentimiento de los mexicanos contra España, en vez de contra el país que le madrugó siete Estados.
    

San Martín y Bolívar soñaron un imperio hispanocriollo con capital en Madrid, pero Fernando VII (y las Cortes de Cádiz) lo rechazaron. En un teatro citado por Gullo, un angustiado Bolívar le pregunta a San Martín: “Entonces, José, ¿para quién hemos trabajado?” Y responde San Martín: “Para los ingleses, Simón, para los ingleses”.
    

El colofón de “Madre Patria” es el soberbio resumen del tabarrón catalán, con aquellos próceres locales que en la visita de Carlos IV a Barcelona reclamaron el privilegio de sustituir a los caballos para tirar ellos de la carroza real.

[Miércoles, 29 de Diciembre] 

Miércoles, 5 de Enero

 

 

Juguete de Reyes

martes, 4 de enero de 2022

La servidumbre disfrutona

El Deseado

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    ¿Cómo es que el pueblo que se amotinó por un recorte de capa acepta disfrutón el bozal, sin otra motivación científica que la doma social?


    –Cuius regio, eius religio.
    

El pueblo español es sumiso, aunque escarbador y con arreones de manso. Pero el último arreón lo pegó el 2 de mayo de 1808. La chusma, que fue la que se levantó, acabaría haciendo suya la “religio” de sus príncipes y elites, personificada en la familia de Carlos IV.
    

El príncipe Fernando me llama su primo al escribirme. Trate de hacer comprender al duque de San Carlos que eso es ridículo y que debe llamarme simplemente Señor –dijo Napoleón a su ministro Talleyrand, harto de Fernando.
    

A diferencia de la Corte portuguesa, que se trasladó a América para eludir a Napoleón, la familia de Carlos IV (más Godoy) prefirió el confinamiento en Europa a la libertad en América, con consecuencias catastróficas (disolución del Imperio y balcanización de Hispanoamérica).
    

Mi mayor deseo es ser hijo adoptivo de S. M. el emperador nuestro soberano. Yo me creo merecedor de esta adopción que verdaderamente haría la felicidad de mi vida, tanto por mi amor y afecto a la sagrada persona de S. M. como por mi sumisión y entera obediencia a sus intenciones y deseos –solicita Fernando a Napoleón en lo que constituye el manifiesto del proverbial servilismo español.
    

Mientras la chusma se batía el cobre contra el invasor en los campos de España, Fernando recibía en Bayona clases de baile, monta y pesca. En el castillo de Valençay, sede de su confinamiento, dio “una fiesta con banquete, brindis, concierto, luces y Te Deum” para celebrar la boda del emperador con María Luisa de Austria.
    

No podemos ver a la cabeza de España un monarca más digno –escribió a Napoleón cuando la coronación de Pepe Botella.
    

Una vez en España, fusiló a los mejores de la guerra nacional contra Francia. La chusma aprendió la lección de la servidumbre disfrutona y España, cuyo aparato digestivo es hoy el Psoe, no volvió a levantar cabeza.

[Martes, 28 de Diciembre]

Martes, 4 de Enero

 


Esperando a quien venga

lunes, 3 de enero de 2022

Defensa de René Higuita



El escorpión de René Higuita


Por Alberto Salcedo Ramos

Por puro milagro te salvaste de ser asaltante, René, o pistolero a sueldo, o fabricante de bombas hechizas. ¿Acaso no eran esos los oficios más apropiados para ganarse el pan y el respeto en la Comuna Nororiental de Medellín?

Allí, en el nido de atrocidades donde naciste, Pablo Escobar reclutó a los matones de su ejército privado. Tú pudiste haber sido uno de ellos, René, como les ocurrió a varios de los muchachos descalzos que crecieron contigo en el barrio Castilla. Tu primer alfabeto fue el horror, que, de entrada, te trastocó el lenguaje. “Estar enamorado” de una persona no significaba amarla sino pretender acribillarla. “Gonorrea” no era el nombre de una enfermedad venérea, sino el calificativo con el que se designaba a un fulano indeseable. Al sicario se le llamaba “dedicaliente”, y al estafador, “calidoso”. Como la vida no valía un comino, a los jóvenes les daba lo mismo tenerla que perderla. “Total” -decían, con su desesperanza brutal-, “no nacimos pa’ semilla”. ¡Cuánta rudeza, René, la que había en la jerga de aquella gente! Allí quien mataba al prójimo no era un asesino, sino apenas “un borrador”. Y quien caía abatido por las balas enemigas no moría, sino que empezaba a “cargar tierra con el pecho”.

Tú pudiste haber sido uno de esos muchachos escuálidos que besaban el escapulario de la Virgen María para implorarle que les afinara la puntería durante la próxima “vuelta”. Pudiste haber sido, cuando menos, el que conducía la motocicleta donde iba el francotirador. O quizá uno de esos adolescentes que se robaban un par de zapatos finos para que la chica bonita del barrio se fijara en ellos. ¿Por dónde andarías ahora si hubieras aceptado aquella vida que te tenían señalada desde antes de nacer? Estarías “pagando cana” -es decir, preso- en Bellavista. O cubierto con una “pijama de madera” en el Cementerio San Pedro. En el mejor de los casos tendrías el cuerpo lleno de cicatrices, como Tobito, tu vecino, a quien le llaman “Polígono” porque ha sobrevivido a siete atentados.

Fue un milagro, repito, que aquel entorno no te convirtiera en un atracador de camiones, ni en un ensamblador de carros-bomba, ni en un traficante de cocaína. Sin embargo, nadie que se críe en Castilla logra burlar del todo a su destino. En algún momento le toca usar la fuerza para granjearse el respeto. O aprender la letra menuda de la vida maleva. Son las reglas, René: para no ofrecerse en cada esquina como víctimas, los hombres están obligados a construirse una reputación de verdugos. Algunas madres les inculcan a sus hijos, cuando éstos salen a la calle por las mañanas, que siempre hay que regresar a casa “con la platica bien habida o, si no, con la platica”. En principio la trampa se justifica porque sirve para salvar el pellejo. Pero después, como permite ascender socialmente, se vuelve motivo de admiración. Así se va gestando una mentalidad marrullera, una necesidad permanente de sacar ventaja a cualquier precio. Era lo que sucedía, por ejemplo, cuando tú te adelantabas un metro de la portería para atajar un penalti. O cuando fingías una lesión para enfriar al equipo que estaba presionando tu arco. En el fondo, lo que hacías era aplicar el primer mandamiento de las matronas de tu barrio: buscar el triunfo, es decir, “la platica”, como fuera.

Nunca has conseguido rebasar los linderos de la comuna en la cual creciste. Pese a haber recorrido medio mundo, tu excursión ha sido una simple ilusión óptica. En realidad, no has viajado, René: tan sólo has dado vueltas en redondo como un carrusel. Y el arrabal se ha ido adherido a tu piel como una costra. En cada retorno al punto de partida, descubres que los “dedicalientes” te han quitado un amigo. Los otros, los que siguen vivos, te acompañan a fumar y a beber con la misma fidelidad con la que un día te acompañaron a vender periódicos. Siempre, en lo malo y en lo bueno, has tenido un sentido siciliano del clan. Esa fue la razón que te llevó a saludar a Pablo Escobar en la cárcel, un incidente por el cual tus detractores quisieron comerte vivo, como si no fuera absurdo medirte a ti, precisamente a ti, con la cinta métrica de una ética forjada lejos del infierno. Ellos tuvieron la oportunidad de elegir. Tú, no. Desde el escritorio en el cual escribo este artículo, es muy fácil referirse a Escobar con el calificativo de criminal. Pero si yo hubiera estado en tus zapatos, René, hambriento y sin estudios; si hubiera recibido de Escobar una provisión de víveres, si lo hubiera conocido en mi suburbio miserable regalando una cancha de fútbol y una planta de energía, también habría tenido razones para llamarle “patrón” y visitarlo en su celda. Se te podrá acusar de calavera mas no de desagradecido. La gente genuinamente amoral, como tú, es preferible a aquélla que asume una posición moral de acuerdo con cada ocasión. O yo estoy loco o no entiendo cómo es que resulta más indecente entrevistarse con Escobar en la prisión que construirle una cárcel especial, con las comodidades de un hotel cinco estrellas. ¿Y los políticos que legislaban para favorecerlo? ¿Y los altos prelados que le bendecían las propiedades? Tomarte a ti como chivo expiatorio es una cobardía.

Espero que comprendas, René, que no estoy aquí para absolverte por todos tus deslices. Es cierto que el Estado colombiano, a la larga, no le garantiza la protección a nadie. Pero eso no justifica que hayas mediado, de manera irresponsable, en la liberación de una muchacha secuestrada, y menos que hayas recibido los 50 mil dólares que, según la enciclopedia Wikipedia, te habrían pagado por la gestión.

Hay que admitir, en justicia, que así como la comuna te oprimió con su virulencia, te obsequió muchas de tus mejores cualidades. Ya lo decía Ana Felisa, la abuela que te crió: “Lo que no mata, engorda”. Sobrevivir a la comuna te dejó esa intrepidez que derrochabas ante los grandes retos, esos cojones que te permitían taparle un penalti al delantero más temible o meterle un gol de tiro libre al River Plate. Una tarde de 1995, tu osadía se transformó en leyenda. En el mítico Estadio de Wembley, donde se enfrentaban las selecciones de Colombia e Inglaterra, tuviste el descaro de atajar con los dos talones -cabeza hacia abajo y manos en el piso- un disparo que fue directo a la parte superior del arco. La jugada, bautizada desde entonces con el nombre de “escorpión”, le dio la vuelta al mundo. Lo mejor, como escribió en su momento Eduardo Galeano, no fue el salto acrobático que pegaste, sino tu sonrisa de bandido. Nadie se divirtió tanto como tú en una cancha, René, nadie. Gozaste y regalaste gozo. A ratos exageraste, a ratos confundiste el fútbol con el circo, quizá como una rebelión inconsciente contra el culto de tu barrio por lo fúnebre. Cualquiera habría apostado su cuello a que serías mercenario. Pero fuiste un portero digno, pese a que la estatura no te favorecía. Nunca atajaste como Fillol ni inspiraste la seguridad de Buffon. No jugaste como los dioses, pero los desafiaste. Esa es tu grandeza.


Preferiría no hacerlo


Herman Melville

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El relato oficial es que contra el Cádiz en el Bernabéu y contra el Athletic en Bilbao el grande Vinicius no se fue de nadie, sin reparar en que el elemento común en esos dos partidos (el primero echado a perder y el segundo salvado por la décima musa, que es la casualidad) fue… Hazard.
   

 Hazard es un balón de oro que no es de oro. De hecho, Hazard, hoy, sólo es un balón que en el estómago de la máquina de hacer goles que era el Madrid hace de balón gástrico que estorba a la digestión del equipo, que se viene abajo como mula vieja.


    –El hombre es un animal que crea esferas y habita esferas –dice Peter Sloterdijk, filósofo de la nueva escuela de entrenadores alemana, que lo tiene escrito todo sobre bolas, esferas y globos, la geometría futbolística de Hazard, que organiza el mundo circundante en círculos concéntricos desde su ombligo, invadiendo la esfera de Benzemá, quien se ve obligado a invadir la esfera de Vinicius, quien se ve obligado a rodar de tronera en tronera como bola de billar.
    

Hazard cuenta en el periodismo (en las televisoras, sobre todo) con unos flabelíferos que obran como aquel negro que tenía contratado Luis Bonafoux, el periodista-espectáculo que paseaba por París con un paraguas verde y enorme, y detrás, el negro que decía a los perplejos transeúntes: “¡Ése que va ahí, el del paraguas verde, es Bonafoux, el gran Bonafoux, el formidable escritor Bonafoux…!”


    Ése que va por ahí, a su bola (¡siempre las esferas!), con el número 7 a la espalda (Amancio, Aguilar, Juan Gómez Juanito, Cristiano Ronaldo…), es Hazard. ¡Qué bueno es Hazard! ¡Qué talento tiene Hazard! ¡Vaya pase atrás de Hazard! De descubrirte lo bueno que es Kroos y lo bien que lleva los años Modric pasan a que te fijes en la habilidad técnica de Hazard.
    

Modric, en efecto, va camino de los 37, la edad fatal, según José Martí, para tantos hombres de genio, pues, por sus cuentas, a los 37 murió Watteau, de tuberculosis, en París; a los 37, cuando pintaba el cuadro más bello del mundo, “La Transfiguración”, murió Rafael; y a los 37 murió el gran Byron de la turbulencia y el arrebato románticos. Los 37, para las artes plásticas. Para la música, la edad maldita serían los 27: Amy Winehouse, y antes, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain y Brian Jones.
    

Las televisoras se dejan el dinero en locutores que te cuentan, a gritos, con qué pierna golpea el balón Fulano o cómo Zutano “gira sobre sí mismo”, es decir, que dase vuelta, y en expertos (experto es cualquiera que no sea de la ciudad) que te informan de la calidad de Kroos, de la edad de Modric y de la técnica para el regate de Hazard, que ya no encara a nadie.
    

Cuando el gobierno de España consiguió, por fin, deshacerse de su ministro Castells, un amigo resumió el acontecimiento en un golpe de magnesio (“Por fin se va Bartleby, el escribiente”), dicho lo cual no cabe decir más.
    

Lo que vale para Castells, vale para Hazard, que contra el Cádiz y contra el Athletic tanto recordó a Bartleby, el escribiente, de Melville, que desarmaba a todo el mundo con una frase: “Preferiría no hacerlo”.


    –I would prefer not to.
    

Eso es todo.
    

Bartleby entró de amanuense a una oficina de abogados en Wall Street, como miembro de un equipo de copistas con el viejo Turkey; con Nippers, joven con aspecto de filibustero; y con Ginger Nut, un chaval al que mandaban a comprar la galleta de jengibre –pequeña, plana, redonda y muy picante– a la que debía su apodo. En resumen, el viejo Benzemá, Rodrygo y Vinicius, que funcionaban como un reloj… hasta la llegada de Bartleby, cuya actitud descabalaba la oficina.


    “No hay nada que exaspere más a una persona seria que una resistencia pasiva”, y todo lo que, invariablemente, respondía Bartleby, instalado detrás de un biombo verde, era “preferiría no hacerlo” (¡la afable desfachatez de un insólito escribiente en quien Melville ve una especie de Mario, inocente y transformado, meditando entre las ruinas de Cartago!). Bartleby, tendría que mantenerse en la raya, para abrir el campo. “Preferiría no hacerlo”. También en una ocasión, excepcionalmente, contestó: “Preferiría no marcharme”.


    –Me gustaría estar fijo en un lugar. Pero no soy muy exigente. Por ahora preferiría no emprender ningún cambio.
    

¡Ay, Bartleby! ¡Ay, humanidad!


 


 

EL MINUTO 93


    Escamará a los madridistas la eliminatoria Real Mdarid-PSG de la Copa Ceferino porque, ojo al dato, que diría García, el PSG, con Sergio Ramos en sus filas, es el equipo que más puntos ha conseguido a partir del minuto 85 de juego. Del 85, número mágico del PSG, al 93, número mágico de Sergio Ramos, van ocho minutos, que son precisamente los huesos del cráneo, pieza del cuerpo humano de la cual se vale el defensa andaluz para presentarse en el área rival como quien entra a una boda con una sierra mecánica y decide el curso de los acontecimientos. Se dirá que, si la superstición ha de cumplirse (¿lo celebrarían Ramos y Mbappé?), mejor que se cumpla en los octavos de la competición y no en la Final.

 [Lunes, 27 de Diciembre]

Lunes, 3 de Enero

 


Año Nuevo, Vida Nueva

domingo, 2 de enero de 2022

Visita a la Cartuja de Miraflores








 Burgos
Noviembre de 2019

Domingo, 2 de Enero

 


"En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios"

DOMINGO, 2 DE ENERO


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 

Juan [1, 1-18]

sábado, 1 de enero de 2022

La bendición de la Navidad


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Cuando más dudas de fe tenía, Guardini vio en la liturgia a la auténtica Iglesia (frente a la falsa que hoy nos priva de ella).
    

Unamuno, que vivía en Salamanca de las paradojas (y las pajaritas), creía que al castellano le preocupó siempre la mística más que la liturgia, y quizás por eso Cocteau venía a Andalucía, a casa de Pemán, a llorar (físicamente, porque físicamente le dolían) por cosas como Europa, el verso, el entusiasmo, el cristal de Venecia, la cerámica de Sajonia, las sinfonías de Mozart y, sobre todo, la liturgia católica.
    

¡Viva la religión! ¡Viva el Rey y mueran los gachupines! –respondían en Méjico al cura Hidalgo los campesinos alzados.
    

En su imprescindible “Madre patria”, Marcelo Gullo trae a colación el espectáculo de los caciques de la nobleza cuzqueña (ya derrotados por el bando independentista) volviendo a pasear el real estandarte de la ciudad de Cuzco en la procesión del Corpus para profesar su fidelidad a la monarquía española “sabiendo que la guerra ya estaba perdida”.
    

El Corpus, explicaba Gustavo Bueno, es la esencia del catolicismo: la enemistad de la Iglesia contra Galileo no era por el geocentrismo, sino por el atomismo, que complicaba el dogma de la transustanciación. La Iglesia desvió la atención con la astronomía, pero temía al atomismo y la negación de la Eucaristía.


    –Un día el ministro Ordóñez dejó de considerar el Corpus como fiesta obligatoria. Esto es la revolución, pensé, y no se han dado ni cuenta.
    

Es el camino que lleva lo que Ratzinger llama “la bendición de la Navidad”. El Adviento es “presencia, espera y alegría”. Quienes no reconocen al Niño esta Navidad son los mismos que tampoco lo reconocieron en la primera, “los hombres vestidos con refinamiento” (Mateo 11,8), “la gente fina” (Ratzinger). Lo reconocieron “el buey y el asno”, los magos y los pastores, cuando todos retornaron a sus casas “colmados de alegría”, como niños.


    –Si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

[Sábado, 25 de Diciembre]

Feliz Año Nuevo


En la Casa de Abc, Serrano, 61, 1989
 De pie, de izquierda a derecha: Loles León, Jorge Berlanga, Emma Suárez, Santiago Castelo, Ignacio Ruiz Quintano, Joaquín Albaicín, Beatriz Cortázar, Rossy de Palma y José Luis Martín Mena. Agachados: Guillermo Fésser y Javier de Juan.

 

Sábado, 1 de Enero