martes, 29 de julio de 2014
La Policía compra 1.400 juegos de espinilleras para los antidisturbios
Los ataques a los agentes durante las ‘Marchas de la Dignidad’ aceleran la adquisición de elementos de protección. Han sido suministrados por Total Control Handcuffs.
lunes, 28 de julio de 2014
La guerra de la J
Abc
James viene de Cúcuta, que significa casa de los duendes, y nos trae a Madrid la “j” (¡el machete de la “j”!) de su selva colombiana.
¿James o Yeins? ¿Yeins o Yames? ¿Yames o Hames? ¿Hames o Xames? ¿Jiménez o Ximénez de Quesada?
Acostumbrado a decirle Yesé a Jesé, el piperío del Bernabéu ya tiene guerra (“jerra”, diría Juan Ramón) para este año, si con el tabarrón de Casillas no les llena.
La “j” es anzuelo para el japonés que está pez.
La “j” es gancho para extraer el bígaro del pipero de pipas a la sal (¡la sal de la tierra!).
–Pues el Arsenal quiere tirar la casa por la ventana por Íker.
–Natural. Como que es el mejor portero del mundo.
A Foxá le explicaron en Colombia que donde hay sal no hay antropofagia, pues los hombres se devoran por la falta de sal, razón por la cual la socialdemocracia europea reparte pipas a la sal entre sus hijos, que, agradecidos, guardan las cáscaras en la mano izquierda en vez de escupirlas.
Que el pipero de atrás deje de escupirme cáscaras en el cogote y la guerra de la “j” que se avecina hace que uno tenga más ganas de volver al Bernabéu, donde para tratar lo de la “j” hará falta la comparcencia del académico Marías, madridista de Pep Guardiola, que, bien mirado, tampoco es una inconsecuencia (otro “anacoluto”, en el caso de Marías), si se tiene en cuenta la extraordinaria contribución de Guardiola a la conquista de la Décima.
Yo, con James, pienso incurrir en chifladura de jotafilia (sólo Alemania y Holanda son tan joteros como España), la chifladura juanramoniana de la “j”, consonante uvular, la más enérgica y fiera de nuestro sistema fonético, al decir de Gerardo Diego (a partir de ahora, Jerardo Diego), aunque don Eugenio d’Ors la comparaba con el color violeta (¡los “vagos ánjeles malvas” de JR!), “que es cursi con esa especial cursilería gratuita y epicena, que tiene la jota desde los tiempos de un poeta”.
En la determinación futbolística de James, que de niño fue tartaja, como Demóstenes, se ve que la “j” (¿las piernas de Rivaldo no eran dos jotas?) ha obrado en el juego del mejor futbolista colombiano el mismo efecto benéfico que el guijarro (ensayar los discursos con un guijarro en la boca, para forzar a la lengua a moldear las palabras) en la prosodia del mejor orador ateniense.
En la literatura (y James, aún más que fútbol, es literatura), el escritor “J” de la Biblia fue el único rival de Homero, como este James cucuteño lo es ya del homérico Cristiano.
James, no lo olvidemos, viene del país de los milagros que conocemos por Alberto Salcedo Ramos, donde una tienda bogotana de licores se llama “La cirrosis”, y una pollería cartagenera, “Videopollos el Charlie, lo máximo en películas y en pechugas”. El país de Gómez Dávila, el humanista; el Chato Velásquez, el árbitro que expulsó a Pelé y se retiró con cinco jugadores noqueados; o Réné Higuita, portero del escorpión, en cuya cuna “estar enamorado” de una persona no significaba amarla, sino pretender acribillarla: al sicario se le llamaba “dedicaliente”, y al estafador, “calidoso” (allí, quien caía balaceado no moría, sino que empezaba a “cargar tierra con el pecho”).
–Lo que nos divide en el Caribe, según el poeta dominicano Pedro Mir, es la lengua. Lo que nos une, según la escritora puertorriqueña Magali García Ramis, es la manteca.
Juan Ramón Jiménez
HISTORIA DE UN NOMBRE
En Colombia, dice Salcedo Ramos, sólo hay que pedirle el registro civil al prójimo para saber si es de los que nacieron con estrella o estrellados: “En Colombia, no nos engañemos, el nombre jamás es lo de menos. Si naces en una familia de abolengo eres bautizado con un nombre castizo como Juan Manuel, y luego ya puedes ser presidente como Thomas Jefferson. Al que carece de linaje le toca llamarse Jefferson Duque, y luego jugar fútbol como los dioses para que lo tengan en cuenta. Y por eso los excluidos ponen nombres como John Fitzgerald Pataquiva. Ellos saben que sus hijos no van a mandar ni en Somondoco, pero en nuestro país injusto la única opción que les queda para parecer notables es la pila bautismal.”
En Colombia, dice Salcedo Ramos, sólo hay que pedirle el registro civil al prójimo para saber si es de los que nacieron con estrella o estrellados: “En Colombia, no nos engañemos, el nombre jamás es lo de menos. Si naces en una familia de abolengo eres bautizado con un nombre castizo como Juan Manuel, y luego ya puedes ser presidente como Thomas Jefferson. Al que carece de linaje le toca llamarse Jefferson Duque, y luego jugar fútbol como los dioses para que lo tengan en cuenta. Y por eso los excluidos ponen nombres como John Fitzgerald Pataquiva. Ellos saben que sus hijos no van a mandar ni en Somondoco, pero en nuestro país injusto la única opción que les queda para parecer notables es la pila bautismal.”
Escorpión de Higuita
Cocinero, cocinero
'Cucho'. Propietario y cocinero en El Fogón de Jesusón
y presidente de la Asociación de Cocineros y Reposteros de Burgos.
Qué buen Caballero, si hobiera buen mentor
José Ramón Márquez
Lo primero, hay que ser agradecido a todas esas personas que se fueron a Las Ventas a echar la tarde, especialmente a los extranjeros que con tanta asiduidad sueltan los leuros en las taquillas, sin tener ni idea de qué tipo de espectáculo van a contemplar ni haberse preocupado lo más mínimo en saber cuáles son las más elementales reglas que rigen el desarrollo del mismo. Es impresionante ver a todos esos ciudadanos de los más diversos países y etnias haciendo fila ante las taquillas, donde reciben las zalamerías de los reventas de a pie de obra y las caricias de algún que otro carterista que se aprovecha de la natural candidez de los foráneos para hacer que su visita a Las Ventas les resulte un recuerdo inolvidable.
Al llegar a la andanada surge la sorpresa de ver que la puerta está llena de gente, como en una corrida de postín de San Isidro, pero gente con muchísimo más estilo, pues a nadie se le ocurre subirse a la andanada con un cubata en cada mano, una bolsa de pipas de tamaño XXL o un bocata de los que se intentaba zampar el Carpanta de Escobar. Gente educada, estos extranjeros, que se llevan una botella de agua para evitar la deshidratación, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, que cuando salen los dos felipesegundos les dan la ovación de su vida y que acompañan al primero de los pasodobles, el del paseíllo, con las mismas palmas sosas y sin ritmo con que acompañan El Danubio Azul en el concierto de Año Nuevo en Viena. Luego, al final, en el sexto, la andanada está semivacía, acaso porque no les hayan gustado las admoniciones del aficionado J. dirigidas a los actuantes en orden a demandarles que sujeten las formas de su toreo al cánon clásico -¡ay!... parar, templar, mandar, cargar la suerte...- o acaso porque el espectáculo no les haya interesado lo más mínimo.
Bueno, pues hoy trajeron a La Monumental a los tres novilleros más destacados en las corridas de junio y julio, que resultaron ser Juan Miguel, Gonzalo Caballero y Miguel Ángel León. Para la cosa ganadera, por variar, se optó por un hierro de encaste juampedro, en este caso La Guadamilla, ganadería antaño santacolomeña que eliminó lo anterior, porque el amo es el amo y hace lo que le sale de los c... Sin entrar en mayores honduras digamos que los guadamillos cumplieron a la perfección lo que de ellos se esperaba y que, al menos, cuatro de los seis demostraron al selecto público congregado la manera en que un bicho puede obsequiar sus más pastueñas embestidas, sus más inocentes intenciones, su nulo deseo de agredir y su afán de favorecer el triunfo del tío que tenía enfrente. Ahí estuvieron los guadamillos, que, por cierto, unos parecían de su padre y otros de su madre en cuanto a tipo y zootecnia, sin dar una voz más alta que otra y tratando de echar una mano, que es lo que precisamente buscan todos estos eliminadores de lo anterior como el señor Torrego, digno propietario de la vacada, que se iría tan feliz a sus predios tras ver la educación con que se comportaron sus pupilos. ¡Con lo que hubiese dado el pobre Julián de San Blas por uno de estos en vez del aperreo que tuvo con los buendías de La Quinta!
Con uno de esos bonachones, Obcecado, número 47, hizo Gonzalo Caballero lo mejor de la tarde. Antes había entrado por gaoneras a hacer un quite al primero, con argumentos propios de Antonio Bienvenida, para sacarse la espina del formidable porrazo por gaoneras que recibió hace un par de semanas en esta misma arena. Luego, cuando le tocó enfrentarse al 47, planteó un inspirado inicio de faena, bastante desusado para lo que se ve por ahí, y dejó claro de nuevo ante la magra cátedra que es torero muy toreado, bastante por encima de las seis corridas que proclama el programa de mano, que tiene oficio y que está cuajado. Planteó toda su faena en un palmo de terreno y aprovechó las condiciones ovejunas del bicho para construir una faena de corte moderno, en el estilo de Perera, diríamos, en la que corrió la mano con autoridad y se olvidó de dar el paso adelante que hace grande al toreo. Faena de pases, más que de toreo, que fue culminada con una estocada contraria que hizo rodar al toro con prontitud. Es cierto que ese toro se les va a casi todos, como vemos cada tarde, y que Caballero supo aprovechar su bondad, pero es cierto también que con esos mimbres Caballero es sólo uno más. A Gonzalo Caballero le hemos visto con muchísimo menos oficio, estando más a merced de los bichos, pero con muchísima más verdad de la que ha traído a Las Ventas esta tarde. Por más que hoy haya hecho lo que todos y le haya salido bien, en el estilo que antes se señaló, eso no es lo que puede hacer de él un torero, sino simplemente otro y su falta de definición estilística no se sabe dónde le puede llevar cuando sea matador de toros, acaso a vérselas con los «rabiosos». Tiene ambiente en Madrid y en Sevilla, apenas torea por ahí... ¿por qué no desoye las monsergas con las que a buen seguro le están turrando el coco y decide dar el paso adelante para transformar sus templados pases de hoy en toreo del de siempre?
De los otros dos, lo mejor es no echar muchas cuentas, que no merece la pena andar fustigándoles a estas horas. A ver si tienen suerte.
De las cuadrillas diremos que todo lo mal que anduvo El Jaro con el capote estuvo de bien Antonio Chacón con los palos, que si no llega a tomar innecesariamente el olivo hasta le habríamos aplaudido. A caballo, Agustín Romero «Hijo» agarró un buen puyazo al segundo de Caballero.
domingo, 27 de julio de 2014
Decadencia
El Gatopardo
Emilia Landaluce
Abc
Hace unos años, un amigo alemán nos llevó a conocer el campo de concentración en el que había estado preso durante el Nazismo. «Pasábamos el reconocimiento médico y si no estabas bien...», y entonces se pasaba el índice por el pescuezo. Algún tiempo después, nos quiso enseñar Benediktinergymnasium Ettal, el colegio en donde había estudiado a principios del Siglo XX. ¡Qué bonito!, nos maravillábamos. Él, sin embargo, no quiso seguirnos y se quedó en la puerta. «Id vosotros que yo os espero fuera. Aún tengo escalofríos por lo mal que lo pasé aquí». Sí, tenía mejor recuerdo del campo de concentración que del colegio.
Sicilia huele a manzanilla y azufre. Ayer llegué a Palermo después de una semana confinada en Salina, una de las islas Eolias amén de nobilísimo principado de Don Fabrizio Corbera, «El Gatopardo» imaginado por Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Han sido estas unas vacaciones un tanto singulares. Desembarcamos sobre el volcán con el firme propósito de renunciar a las delicias sicilianas y retornar a Madrid delgados, morenos y abstemios. Y así fue. Durante estos días evitamos el vino de la región, la pasta con le «sarde» (sardinas), los proverbiales «canolli»... Nadábamos hasta el mediodía y por la tarde, trepábamos hasta la cima del Fossa delle Felci, uno de los dos volcanes extintos. Después de cenar, mirábamos refulgir la lava de Stromboli recreándonos en el gozo del sacrificio. Nuestra llegada a Palermo fue la excusa perfecta para acabar con esta disciplina. Quisimos asaltar el Palazzo Lanza Tomasi, donde Nicoletta, una duquesa casada con el heredero de Lampedusa, da clases de cocina a los extranjeros. Hermosa decadencia, pensamos. Y ante este abismo de la ruina, nos pusimos a pedir «negronis» y torta «sette veli». Hoy me arrepentiré. Bello oxímoron hablar del presente en futuro. Pero si hay quien tiene mejor recuerdo del campo de concentración que del colegio, es natural, que sin comer, beber, ni «contiguitos» ni amores haya quien prefiera trabajar a las vacaciones. Y mañana a comer rabo de toro a Salvador.
sábado, 26 de julio de 2014
Las tres "ces"
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Dice la leyenda de la Santa Transición que el Estado autonómico fue cosa de las tres “ces” (cabeza, chiripa y cojones), y no es verdad.
El Estado autonómico fue una petición de la izquierda (que venía con hambre atrasada) para tener dónde colocar a la tropa, pues la oficialidad ya estaba colocada gracias a un sistema importado de Alemania (¡la mecánica alemana!), el Pesebre de Partidos, “puesto en valor”, como dicen los cursis, por el magistrado Leibholz.
–¡Sea! –dijo Suárez, cuya misión presidencial era repartir café y simpatía, y el profesor Clavero, que estaba en la barra, resumió la teoría de Leibholz al modo andaluz: “¡Café para todos!”
Ahora Pedro de la Preveyéndola (Sánchez para el mundo) dice que el autonomismo y el federalismo vienen a ser lo mismo, así que vámonos que nos vamos… al federalismo.
Pero ningún separatista catalán ha pedido, que se sepa, una federación: la que les gusta, que es la de Villar, ya la tienen, con Del Bosque apoyando el “dret a decidir” en lo que quita el colesterol a los españoles, esos señores políticamente bajitos que creen que la libertad es tener una bicicleta, que les permite saltarse el código de la circulación, o votar a Podemos, que les permite compaginar la nómina del Estado con la “democracia avanzada” (comunismo) de Pío Tamayo, el Pablo Iglesias venezolano.
¿Por qué a los pericos de Sánchez, que van de pájaros cantores de la igualdad, les tira el federalismo asimétrico?
“Se coge un cerdo y se le castra”, empieza una receta de la Pardo Bazán. Se coge algo sublime y se le hace lo que Calixto Bieito con “La vida es sueño” de Calderón o lo que Eduardo Arroyo con el Cordero Místico de Van Eyck.
–La deconstrucción –concluye Steiner, tras mucho estudiar los truños derridianos– es una rebelión edipiana, un asesinato del Padre.
Y entre todos (liberalones que creen que democracia es consenso y fachillas que creen que democracia es bolivarismo) vamos a deconstruir España. ¡Con tres “ces”!
Fantasías Atapuerca. Arsuaga da con una napia que pone cara al buen salvaje de Rousseau
Los investigadores que excavan en la Sima de los Huesos han recuperado restos del coxal derecho (hueso de la pelvis) perteneciente a un adolescente de unos 13 años que vivió hace 430.000 años, una vértebra de otro individuo adulto y un occipital y un diente de otro homínido de unos 50 años, así como varios huesos de la nariz, manos y pies. Todos estos restos permitirán conocer más sobre el desarrollo de esta especie que vivió hace 430.000 años e, incluso, ponerla cara. «En la Sima de los Huesos tenemos representado todo el esqueleto y, además, la mitad de los individuos son adolescentes, lo que nos permitirá conocer más su desarrollo. Es muy complicado encontrar coxales en el registro fósil porque la pelvis es una región muy frágil. Precisamente, la más completa, ‘Elvis’, se encontró hace 20 años en Atapuerca», indicó Juan Luis Arsuaga. Los investigadores intentarán relacionar los huesos de la nariz (caballete o puente nasal) con algunos de los cráneos encontrados y saber cómo era su rostro, mientras que el occipital confirma que los homínidos de la Sima de los Huesos eran «muy robustos y arcaicos».
El decibelio
Bulevar de Juan Bravo, hoy
El PP ha conseguido en la capital el silencio eterno de los espacios infinitos
que tanto temía Pascal
Hughes
Abc
Las nuevas ordenanzas (nuevas disposiciones de la noche) del Ayuntamiento de Sevilla prohíben jugar al dominó en la calle. La verdad es que el fichazo definitivo en las mejores partidas de dominó adquiere una gran violencia. Parecida, aunque más, claro, que la del naipe que gana una partida, que a veces se lanza con todo el alma sobre la mesa. Eso, por el camino que vamos, también lo prohíben cualquier día. Pero es que no es sólo el mate de dominó, es el beberse la cerveza junto al velador, o al ventanuco del bar, que ahora será Zona Reservada al Camarero, zona azul o verde o como quieran. Mientras apresuradamente escribo estas líneas me imagino el artículo de mañana de Antonio Burgos… Pero es que también prohíben dar las horas a las campanas.
Las izquierda se carga el país, pero la derecha se carga capitales. Valencia, con lo del ZAS (zona acústicamente saturada) se fue haciendo un aburrimiento. Mérito, Xúquer, Cánovas… Todo se fue silenciando por el descanso del buen vecino. Y Madrid está imposible. El otro día iba con un amigo por la ciudad tratando de tomar un gin tonic después de cenar y era imposible. Los camareros, con las sillas en brazos, se encogían de hombros y lo dejaban claro:
-Las ordenanzas.
¿Serán capaces de aburrir también Sevilla? Eso ya sería el colmo.
Todo el mundo habla de cambiar la Constitución, pero quizás deberíamos empezar por algo más modesto. Por cambiar las ordenanzas.
El ordenancismo disparatado ha limitado la libertad de la calle y ha reglamentado todo. Nuestro ordenamiento empieza con el reglamentarismo europeo y acaba con el municipal, pero toda la culpa la tiene la Constitución.
Con la excusa del ruido nos restringen pequeñitas libertades, los detalles del costumbrismo que antes siemplemente regulaba la buena educación.
Yo me di cuenta de la importancia del ruido como coartada o como síntoma con unas absolutamente disparatadas palabras que, con motivo del Orgullo Gay, Carla Antonelli dirigió a la Alcaldesa Botella: “Usted habla de decibelios, pero se trata de homofobia y de transfobia”. Esta declaración absurda me iluminó la importancia del decibelio. El decibelio como unidad cívica. Y también alumbró una posibilidad maravillosa, la de un partido político que lo permitiese todo, pero muy bajito.
-¡Nunca hemos estado tan bajos de decibelios!
Porque claro, vamos hacia el ruido alemán, pero sin el sueldo alemán.
Esta pequeña libertad cotidiana, que no es la gran libertad de los manifiestos, la estamos perdiendo con los decibelios, con la excusa técnica del ruido. Ojalá un liberalismo pequeño para estas cosas. La desregulación de la calle española, sometida a un ordenancismo maniático, implacable, que lo va acallando todo, sometido a la nueva autoridad del decibelio.
viernes, 25 de julio de 2014
Boutades
Abc
Emilia Landaluce, que es mi Parabere para la ciencia de la mundanidad, dice que lo pijo en Madrid es comer conejo (“leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”), pero luego vas a un restaurante, pides un conejo y te sirven una constitución federal-asimétrica. Es decir, gato por liebre.
Los federalistas, cuyo lema es “si se quema la casa, calentarnos a ella”, andan por los restaurantes de la capital con su constitución federal-asimétrica como testigos de Jehová con su “Atalaya”. La asimetría (lo “handicapé”, que diría Manolo Valls, el primer ministro francés que quiere refundar la izquierda europea sobre el legado ético de Felipe González) es su boutade, pues todas nuestras constituciones parten de una boutade: “españoles justos y benéficos”, “república de trabajadores”, “estado social y democrático de derecho”, y así.
Leer “estado social y democrático de derecho”es quedarse un rato sin ver nada, como le pasaba a Ramón al pronunciar el nombre de Edelmira. Esa boutade se les ocurrió en Casa Manolo a un ingeniero agrónomo y a un director teatral, autores de la constitución de cuya redacción los españoles se enteraron por una primicia periodística.
–¿Pero qué harán esos dos todos los días en Casa Manolo? ¿Tan buenas serán las croquetas?
Croqueta a croqueta, artículo a artículo, boutade a boutade, una constitución.
Idealmente, una constitución sólo es un reglamento, y en los países donde impera el “fair-play”, como es el caso de Inglaterra, ni siquiera hace falta.
A España, y por todo lo contrario que a Inglaterra, tampoco conviene un reglamento (¡habría que cumplirlo!), y nuestras constituciones derivan a tratados de metafísica, con su absurda letanía de derechos: que si un piso con vistas, que si un curro majo, que si una vejez en Benidorm…
Ah, y un referéndum por generación, con derecho a carta a los Reyes Magos. El deseo de la actual es seguir llevando una vida de derechas, pero como si fuera de izquierdas. Otro conejo.
Leer “estado social y democrático de derecho”es quedarse un rato sin ver nada, como le pasaba a Ramón al pronunciar el nombre de Edelmira. Esa boutade se les ocurrió en Casa Manolo a un ingeniero agrónomo y a un director teatral, autores de la constitución de cuya redacción los españoles se enteraron por una primicia periodística.
–¿Pero qué harán esos dos todos los días en Casa Manolo? ¿Tan buenas serán las croquetas?
Croqueta a croqueta, artículo a artículo, boutade a boutade, una constitución.
Idealmente, una constitución sólo es un reglamento, y en los países donde impera el “fair-play”, como es el caso de Inglaterra, ni siquiera hace falta.
A España, y por todo lo contrario que a Inglaterra, tampoco conviene un reglamento (¡habría que cumplirlo!), y nuestras constituciones derivan a tratados de metafísica, con su absurda letanía de derechos: que si un piso con vistas, que si un curro majo, que si una vejez en Benidorm…
Ah, y un referéndum por generación, con derecho a carta a los Reyes Magos. El deseo de la actual es seguir llevando una vida de derechas, pero como si fuera de izquierdas. Otro conejo.
¡Será por dinero!
Parquímetro que rompe Paul Newman
en La leyenda del indomable, 1967
El mismo parquímetro en Maple Avenue, Downtown Los Ángeles, California
2014
Madrid, 2014
¡Será por dinero!
Fantasías Atapuerca. "Yo creo que la especie de Elefante es Homo erectus, no por nada"
*No sólo hay noticias durante la excavación, sino que a lo largo del año producimos ciencia. *Los científicos decimos que lo que no está publicado no existe. *La campaña nos sirve para encontrar huesos y herramientas desde 1,3 millones de años hasta época romana con las que luego hacemos publicaciones. *No hay equipo que publique más que nosotros, 400 artículos científicos supervisados. *Yo creo que la especie de Elefante es Homo erectus, no por nada, pero así tendríamos una especie más. *De nuestro proyecto científico no se va casi nadie. Hace mucho frío fuera del equipo de Atapuerca. *Por cierto, que nos han echado del comité científico del Cenieh (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana).
jueves, 24 de julio de 2014
Autos
Las bicis para ministros que Ana Botella ha dispuesto en Serrano, donde Ferrari ha cerrado
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Eso de que, por ahorrar, el ministro de la gobernación se apropie del coche de un mafioso, ¿qué quieren que les diga? No deja de ser el chocolate del loro, siendo “loro” y “chocolate” voces blancas en la jerga criminal.
Periodísticamente, arruina esa muletilla del cronista común que arranca: “El señor ministro llegó conduciendo su propio automóvil…”
El ministro de la gobernación es el enemigo natural del mafioso, de cuyos bienes no se puede apropiar sin incurrir en esas supersticiones que sir James Frazer describió en “La rama dorada” de guerreros que devoran a sus enemigos para apropiarse sus poderes.
Como MacArthur desacralizó al emperador del Japón paseando por el centro de Tokyo a lomos de su caballo blanco, que acabaría dando vueltas por la pista de un circo americano, así el ministro Fernández con los “hummer” de los Soprano.
–¡También mi padre fue de “eso”!
Es la exclamación de que se valía (en busca de solidaridad sentimental) Currito el Sabio, vendedor de autos en Cádiz, mirando al botoncito del ojal del cliente, símbolo de alguna adhesión benéfica, social o religiosa.
Pemán lo vio vender automóviles con su sombrero ancho y su varita de junco en la mano.
–Anda, Manué, dale una vueltecita para que lo vea aquí el señó.
Y Manué, que era el chófer, le daba al automóvil, delante del cliente, una vueltecita de picadero (como la de MacArthur en Tokyo).
(La abuela de Pemán guardaba recortada en su cajita de costura la definición que “Punch”, la revista de la burguesía inglesa, hizo del automóvil: “Un coche en que los animales, en lugar de ir fuera, van dentro.”)
No me gusta que el ministro vaya en un auto que no es suyo. Se empieza con un ministro paseando en el “hummer” de un mafioso y se termina con su esposa yendo a la compra en el “Fiesta” incautado a un mileurista que no puede pagar las multas de aparcamiento.
Pero si es por ahorrar, ¿por qué no usan las bicis con redecilla salvafaldas de Ana Botella?
Los emigrados argentinos más exitosos
Los emigrados argentinos más exitosos no somos ninguno de los empresarios ni los arquitectos ni los jugadores de fútbol ni los odontólogos o psicólogos tan bien cotizados en otros países, sino que son curiosamente un grupo de hormigas argentinas de la especie Linepithema humile.
El misterioso caso de los parquímetros madrileños
Paul Newman en
1967
[El impulsivo Luke Jackson ha sido condenado a dos años de trabajos forzados.
Su delito fue romper en plena borrachera un parquímetro...]
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