Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Primero Trafalgar, y ahora, los Juegos. La culpa, según Botella, fue de Zapatero, que un día no se levantó al paso de la bandera americana. (En realidad fue peor: estaba de pie, como todo el mundo, y al paso de la bandera americana, se sentó, que queda más de León.) En cualquier caso, la gente todavía no ha salido de su asombro: con lo amigos que somos de Chávez, de Castro y de Chirac, ¿cómo es que no hemos ganado? Y tras de la desgracia de Madrid, las encuestas y las alegrías arrecian en la TV catalana, que tiene por lema una copla: “A fuerza de ir y venir, / junto al camino real / abrió mi jaca un camino.” No tardarán en ponerle música –y estarán pensando en la de “Macarena”– al célebre “haiku” de Eto’o: “Madrid, c..., saluda al campeón.” En esta joya lírica está comprimida toda la literatura científica de don Pompeyo Gener, una de las grandes eminencias de la región, que supo dar en su día con el verdadero “hecho diferencial” entre “Madrit” y Barcelona: en “Madrit”, decía don Pompeyo, el oxígeno es tan pobre que impide el menor desarrollo de la inteligencia. Aplicados a la sociedad contemporánea los principios de don Pompeyo, nos encontramos con que un muchacho como Eto’o, incapacitado para meter goles en Madrid por la falta de oxígeno, llega a Barcelona y se erige en el pichichi local. Cuando se retire, ese hombre podrá poner una cantina en la Barceloneta, que es lo que hacen los futbolistas en los pueblos, y en esa cantina podrá fundarse la grande nación cuya jaca, a fuerza de ir y venir, junto al camino real abrió un camino. Los mozos de la Esquerra quedarán en Casa Eto’o, no después del trabajo, que estos, militando en la causa de la “rauxa”, no lo necesitan, sino a la hora del aperitivo, que es cuando les gusta apagar bombillas a salivazos, mojar pan en el vermú y entonar canciones patrióticas como “Els Segadors” y “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¿No lloraba Joaquín Malats, el pianista catalán, tocando el “Albaicín”? Bueno, pues estos tíos lloran hoy leyendo los titulares de “Rebelión” y “resant” el nuevo Credo: “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¡Y pensar que todo lo que venden lo venden en Madrid!

