Francisco Javier Gómez Izquierdo
No sé ahora, pero hubo un tiempo que los jubilados hacían corrillos tras las vallas de las obras y hasta echaban cuentas por si su Rafael o su Rafalita podrían comprar uno de los pisos que se levantaban. En este 2026 los jubilados miramos llover como si fuéramos vacas u ovejas del Valle de Alcudia, a las que he visto quietas como estatuas recibir sobre sus lomos la "pertinaz lluvia". Subí de Córdoba a C. Real el lunes por Montoro, y en Fuencaliente los terraplenes eran cascadas, en el valle de Alcudia se formaban inmensas lagunas entre oterillos; las vías por Brazatortas estaban amenazadas de ríos espontáneos por las descargas de las nubes, y Puertollano, bueno... los alrededores de Puertollano son como varios mares que así lo parecen incluso en agosto. Los alrededores de Puertollano es una alicatado salvaje del monte por esa fiebre por las placas solares que arrasa con todo lo más sagrado. Tengo claro que los que mandan y opinan por los teles nos toman por tontos y todos sus esfuerzos van dirigidos a seguir acrecentando la tontuna ciudadana, pero ¿no hay nadie que diga que esos campos inmensos de placas, ¡yo qué sé!, son reos de impacto ambiental? En eso del impacto medioambiental suelen basarse mucho los del ecologismo ¿no? De lunes a jueves estuve pendiente de Andalucía en general y de Cádiz en particular y cada vez que salían los alrededores de la Cartuja de Jerez por donde paso diez o doce veces al año se me caía el alma a los pies ¿Y Grazalema y toda su sierra, el pantano de Bornos, Arcos y sus pendientes, comarcas de mis excursiones? Agua y más agua. Agua dañina.
Miré las previsiones y la tarde de ayer jueves la daban sosegada. Decidí cambiar de itinerario para bajar a Córdoba porque no me fiaba del río Montoro y las escorrentías de Sierra Madrona por lo que salí a la N-IV. De C. Real a Almuradiel pasando por Aldea del Rey, Calzada de Calatrava, el Viso del Marqués, donde recibe un cocodrilo en una rotonda que no había visto porque desde que hicieron la autovía a Puertollano este camino no "trae cuentas". El cocodrilo no se ha escapado del cercano embalse de Fresneda sino que es icono del pueblo disecado en su iglesia por haberlo traído don Álvaro de Bazán, el de Lepanto con Don Juan de Austria, desde el Nilo y el pueblo ha tenido a bien sorprender al viajero. En Almuradiel enganché con la Nacional IV y menos mal que el sol en su declinar hacía brillar el asfalto y podían verse los huecos, "buquetes", que dicen los de Cádiz, de la carretera. Muchos de ellos estaban anunciados con conos y señales pero se han ido multiplicando y se ve que no ha dado tiempo a ser advertidos por los operarios que no darán a basto, supongo. En La Carolina hay un agujero por el que quepo, y por Guarromán, Zocueca, La Crujía, va uno salvando obstáculos y procurando encajar los agujeros, algunos con diámetros de cubo de agua entre las dos ruedas. Cientos de agujeros rompeneúmaticos que pasando Andújar se presentan traidores y disimulados en un asfalto que parece infectado de un extraño sarampión.
De Montoro a Córdoba está alquitranado recientemente y es cosa que se agradece, cuando tendría que ser lo corriente, pero en la bajada de Pedro Abad o en El Carpio, de donde se sale para Adamuz, tienes que regatear huecos como si fueras Lookman. De Lookman iba a hablar servidor y estos cuartos de Copa aguados, que han sido un jolgorio descomunal en Albacete a pesar de caer eliminado ante el Barça y donde los vascos Athletic y Real Sociedad, han pasado a semifinales con más angustias que méritos, pero me he enredado, como me suele pasar, con los caminos del ministro que nos toma por tontos desde que se levanta hasta que se acuesta y después "t'ol día". No me da ya para extenderme con el mejor partido del Atlético de Madrid de la temporada. Tan buen partido, que no parecía el Atlético de Madrid. A Lookman lo tiene servidor como un gran desequilibrador, pero tan fino y lúcido como anoche no creo que sea todas las tardes. ¡Ojalá sí! Antes de aplaudir a Lookman me acerqué al puente romano de Córdoba a ver el agua, como lo que soy. Un jubilado escéptico.

