Ignacio Ruiz Quintano
Abc
El vaticinio lo hizo don Santiago Bernabéu, que tenía estos fogonazos de magnesio:
–La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid.
Era su forma de presentar los peligros (y las trampas) de la exigencia. A Mourinho su asistente Rui Faria le pidió un día rebajar un poco la exigencia con la plantilla; al rato, Faria regresó al despacho de Mourinho y le ofreció su reconocimiento: “Claro que, si tú no fueras así, nosotros no estaríamos aquí”.
De la exigencia inteligente de Mourinho a la exigencia estúpida del pipero-masa, descrito por Ortega como individuo que nada sabe, pero que de todo opina. “No hay cuestión de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus opiniones”. Para Ortega, al pipero-masa que ruidajea la vida pública le preocupa tanto su bienestar (copas y copones) que es insolidario con las causas de ese bienestar, por lo que muestra una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia: “Estos dos rasgos componen la psicología del niño mimado”. El piperío es una guardería al cuidado de vejestorios mediáticos donde un chota de Janli puede rebajarse a llamar “pelota” a un entrenador que se le escapa.
Vuelve, pues, el proverbial encanallamiento español de una sociedad fracasada, donde la afición (si tomamos por tal al piperío) se convierte en el tumor que vaticinara Bernabéu, y eso que el suyo fue otro público, desde luego, señorial (en contraste con el actual), como demostró la noche del 0-5 en Chamartín (febrero del 74) ante el Barcelona de Cruyff (jugador desechado por Bernabéu, estando ya comprometido, “porque no me gusta su jeta”):
–Me acuerdo de aquel partido –explicaría Bernabéu en sus memorias–. Recuerdo ese silencio sepulcral de los socios; nadie dijo nada, nadie chilló, nadie se quejó. Y me he preguntado muchas veces quién fue el que dijo “vamos a callarnos” y, además, le hicimos caso todos.
Compárese la grandeza de aquel silencio del público ante la deflagración de Cruyff en la Castellana con el estrépito pipero de la noche del Levante con motivo de la salida del banquillo de Xabi Alonso, alias “El Proyecto”, en cuyas viudas indias reconocemos el timbre de la voz de los radiofonistas y podcasters como Dante reconocía el timbre de la de Brunetto Latini en el humo fantasmal.
Vamos a ver: que tampoco el Leverkusen de Xabi era el Dinamo de Lobanovski. Y en el clavo ha dado Bale, el futbolista más inteligente (su inteligencia fue siempre un insulto para la torpeza mediática) que haya pasado por el Real Madrid: “Tienes que calmar los egos, y no necesitas hacer mucho trabajo táctico. Tienes estrellas en el vestuario que pueden cambiar los partidos en un abrir y cerrar de ojos”.
Como entrenador, Xabi apareció en la Castellana como aquel loco de la esgrima que medía ángulos y movimientos de la espada en el camino de Alcalá donde lo halló el Buscón de Quevedo, que lo tomó por encantador al verlo junto a una mula suelta, mirando un libro y haciendo unas rayas que medía con un compás:
–Se me ofreció –explicó el personaje– una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espalda para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo, y estaba poniéndolo en términos de matemática.
“¿Es posible que hay matemáticas en eso?”, preguntó el Buscón. “No solamente matemática –contestó el esgrimista–, más teología, filosofía, música y medicina”.
Vamos, lo que los piperos cultos, que no son más que ratones del pan, llaman “proyecto ilusionante”, pues por fin íbamos a jugar “con las armas” del Pep de Sampedor, el míster que recita a Martí y Poll, el vate de Roda de Ter. El proyecto, como vemos, era ilusionante, pero pasaba por el sacrificio de Vinicius y de Endrick, más el hundimiento físico de una plantilla de atletas condenada a ejercitarse con los videos de Eva Nasarre. Pero en Ratópolis los roedores más oportunistas del mercado decidieron aprovechar el dolor de las viudas indias de Xabi para patear a Florentino Pérez en el antifonario de Valverde, Bellingham y Vinicius, que ya hay que ser retrasado.
[Sábado, 24 de Enero]

