miércoles, 25 de diciembre de 2019

El pesebre


Martin Heidegger


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El nihilismo, pensado en su esencia, es más bien el movimiento fundamental de la historia de Occidente.
    
Cala tan hondo que su desenvolvimiento ya sólo puede tener como consecuencia cataclismos mundiales. El nihilismo es el movimiento histórico universal de los pueblos de la tierra lanzados al ámbito de poder de la Edad Moderna.
   
 Esto viene dicho por el Heidegger de “Holzwege” (“Sendas perdidas” en el español de la traducción argentina), publicado en 1950, con más lectores, aquí, que su “Ser y tiempo” del 27.
    
Cinco años antes, con los rescoldos de la guerra en el corazón de Europa, nuestro Madariaga explicaba en la BBC de Londres la inquina nazi (y comunista) al pesebre:
    
La maravillosa enseñanza de la Nochebuena es que el hombre no puede negar su humanidad sin caer en lo animal.
    
Si el pesebre produjo y mantuvo una corriente educadora de vigor incalculable (la dignificación de los humildes y la supeditación de los grandes al conjunto social), “¿por qué el nazismo (y el comunismo) persigue el pesebre?”
    
Hitler se dedicó a la gente joven, para arrancarle de raíz todo elemento de cultura cristiana. Así se explica que Irma Greese, ahorcada hace quince días por su conducta en Belsen, hubiera perdido a los 22 años hasta los sentimientos más elementales de caridad.
    
En el sentido humano de esta fiesta que no distingue colores ni fronteras ve Madariaga, a quien Ortega, vencido en la trascendencia por la frivolidad, llamó “tonto en cinco idiomas”, cita predilecta de nazis (y comunistas), el valor más preciado de la Navidad:
    
Bibliotecas enteras de filosofía moral no han ejercido sobre el progreso humano influencia mayor para hacer que se respete a todo hombre, por humilde que sea; a toda mujer, a todo niño, que esta sencilla escena del pesebre, representada cada año en toda la Cristiandad.
    
Volvemos al principio: quienes erróneamente se figuran estar libres del nihilismo, avisó el filósofo del ser, son acaso quienes más a fondo contribuyen a su desenvolvimiento.