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domingo, 14 de abril de 2019

El Cristo de la Conversión. Córdoba

 Permiso

 Para salir, tumbado

 Moviendo el corazón de un barrio

El Hermano Mayor

 
Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Creo que no está demás advertir a quien leyere que no se tenga demasiado en cuenta lo que se me ocurre cuando llegamos a la Semana Santa, pero me atrevo a decir que todos los españoles venimos marcados por un cristianismo que bien mirado nos ha enseñado a distinguir lo que está bien de lo que no, de cuándo la generosidad del prójimo no espera ser recompensada y cuándo se significa con soberbia disfrazada de modestia en busca de bastardos reconocimientos, intentamos distinguir al hipócrita del sincero... pero me da que a partir del Viernes de Dolores y hasta el Domingo de Resurrección el paisanaje andaluz aparca todas las filosofías simuladoras y se reafirma en una indiscutible devoción y pertenencia a su Crucificado, a su Señora... y se arregla, se viste, se emociona, llora y se desvive sin importarle lo que puedan pensar los que no entienden de serios y profundos sentimientos... cristianos.

    Después de tantos años en Córdoba ni he podido ignorar lo evidente ni tampoco he podido evitar afectuosa inclinación por el Rescatao y el Esparraguero, imágenes ambas trinitarias hacia  las que no sé si me ha empujado la incontestable devoción de la ciudad o el roce que por suerte ha tenido mi chico en el colegio de la Orden. A los dos Cristos de los Padres de Gracia he añadido el de la Conversión de la Letro, con su rostro de sereno morir,  por haber conocido el titánico empeño, sacrifico y desprendimiento personal de uno de los tipos más legales que ha parido Córdoba: Rafael Dorado, todo un icono en una barriada orgullosa de hombre tan cabal. Ya he contado que escribe e interpreta obras de teatro aficionado, organiza festivales de cine de verano, sevillanas o lo que sea con la birra a un leuro y el bocata a dos para comprar necesidades para la cofradía. Rafa ha ingeniado pequeños milagros y hoy, él, que es el hermano mayor, ha salido de nazareno por el barrio confiado en que al año que viene, cuando Pedro García Velasco le tenga terminado a Gestas, el mal ladrón, los hermanos tras quince años de fundación de la Cofradía entrarán en la carrera oficial por fin. Ojalá sea así y que sea acompañados por la banda del Cristo de Gracia, ésa que hoy ponía el vello como escarpias, al paso del Santísimo Cristo de la Oración y la Caridad en la Conversión del buen ladrón por Miralbaida.