martes, 24 de diciembre de 2019

Feliz Nochebuena



Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía
al cual la graciosa Madre
en un pesebre ponía
entre unos animales
que a la sazón allí había.
Los hombres decían cantares
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había.
Pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía.
Y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía;
el llanto del hombre en Dios
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Spexit





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Soñar es barato, y con la pedrea de la Lotería podemos permitirnos, en la soñarra de la siesta, un Spexit, pero en seguida nos despierta esa yegua de la noche, como se dice en el inglés de Shakespeare y Garicano, que es la pesadilla González Pons. ¿Qué haríamos en el Spexit con los González Pons, y son legión?

    El discurso del Spexit no es nuevo. En el 18 se lo largaba Ortega a la primera oreja que se le pusiera a tiro: tenemos un gobierno que no va a gobernar; necesitamos para España el derecho a ser respetada, y para ello necesitamos una España respetable; esta España existe, pero es justamente lo contrario que la España oficial. ¡Cuánto habéis reído de aquellos muchachos que, siendo pobres, no se ocupaban de mejorar de fortuna, que vivían ariscos al margen de las munificencias! (¿Ven? Esto hoy no ocurre). Os predicaban la necesidad de europeizarnos (Esto, en cambio, sí ocurre). Por europeísmo entendían el conjunto de normas selectas para la conducta humana que la Historia universal ha ido decantando. (Por europeísmo hoy se entiende el conjunto de González Pons que tocan palmas a Ursula von der Leyen con el entusiasmo, ¡pero sin el arte!, que Pepín Cabrales se las tocaba a La Perla de Cádiz).
   
 No se dice bastante, pero la UE no es Europa, y España no entró en Europa (¡ella es Europa!), sino en la UE. El mantra era “homologarse”.

    El franquismo se pasó en masa al centrismo, cuya ilusión era que el portero de la UE les franqueara, ¡ay Jesús!, aquel cordón rojo del Studio 54 que era la UE (en esa línea, aquí teníamos el Cielo de Pachá de Marilé Zaera, con Martín en la puerta). ¡Todo fue tan rápido!
    
¡Es el acto más anti 18 de julio desde la guerra! –dijo, en el 72, el ministro Garicano cuando por la megafonía del Camp Nou se oyó “S’ha perdut un nen”. Y en el 76, ya centrado: “Todos estamos inmersos en esa tarea apasionante que es la conversión de España en una democracia”.
    
A cambio de “homologarse”, los partidos renunciaron a negociar “lo de España”, y ahora vienen los ayes.

El mejor del mundo

Abc

    Lo ha dicho Zidane, y los piperos lo celebran batiendo sus alas iridiscentes de ángeles del madridismo: Guardiola, ganador de la Liga española con el Barça (de Messi), ganador de la Liga alemana con el Bayern y ganador de la Liga inglesa con el City, es el mejor entrenador del mundo, cosa que seguramente le haya asegurado su Visitante Nocturno.

–Jugué muchas veces contra él. Lo respetaba como jugador, y como entrenador es el mejor del mundo. Lo ha demostrado durante toda su carrera.

Palabra de Zidane, al que nadie aprieta; si lo apretaran, sería capaz de decir de Guardiola lo que Maradona anda por ahí diciendo de Di Stéfano. Ya saben: “Di Stéfano fue superior a todos, incluso a mí”.
   
    –Pelé no quiso reconocer a Di Stefano –insiste el Pelusa–. Sus amigos Pelé le inventaron un trofeo como leyenda viviente del fútbol. Pero a Pelé le gané hasta en Río por ser el mejor de la historia.

En el fútbol, como en la vida, que sea modesto quien no pueda ser otra cosa. Maradona se sabe el mejor de la historia, aunque sea detrás de Di Stéfano, que al ser otra época tampoco estorba nada. ¿Messi? “A Messi le dije cómo tenía que meter el pie en los tiros libres. Es amigo. El pibe viene, juega, no canta el himno y dicen que es catalán.” ¿Qué pensará Zidane de Maradona?

Bueno, pero ahora el enemigo no es Maradona, “el mejor jugador de la historia del mundo”, sino Guardiola, “el mejor entrenador del mundo de la historia”. ¿Tiene algo que hacer el Madrid de Zidane con el City de Guardiola? Uno cree que el que no tiene nada que hacer con el Madrid de Zidane es el City de Guardiola, pero tomando a Guardiola por el mejor entrenador del mundo, ¿quién sabe?

Con Guardiola no hubo nada, me gustan las mujeres –ha declarado Figo a la revista masculina del periódico de las elites… “saliendo al paso de rumores”. ¿Qué rumores? ¿Que Guardiola es el mejor entrenador del mundo? No, no, no: “Guardiola fue un gran amigo, una persona que me ayudó mucho. Mi compañero de habitación. Pero no hubo nada”. ¿Vacío? Según los griegos, no hay vacío, pues el vacío no es nada y lo que no es nada no puede ser, que aquí tiene el pipero material para pensar en lo que dura el parón invernal: Guardiola, Figo… y la nada.

En octubre del 61 un loco de la vida organizó en Beirut (Líbano), siendo embajador el arabista don Emilio García Gómez, una corrida de Toros, y contrató para lidiarla a Julio Aparicio, Juan Bienvenida y Juan García Mondeño. Al anunciarse el acontecimiento, un joven libanés escribe una carta al presidente del país para solicitar permiso para bajar al ruedo a torear, dado que no tiene otro deseo en la vida que morir en los cuernos de un toro, y la respuesta presidencial es que lo encarcelen. El resumen del festejo en la prensa local fue: “Los toros no son tan salvajes ni carnívoros como creíamos”. “En Beirut, han luchado tres españoles contra seis toros. El resultado ha sido la muerte de los toros, por supuesto”. “La fiesta, grandemente aparatosa e impresionante, ha suspendido el aliento de los espectadores, sobre todo cuando los toreros desafiaban de rodillas a los toros enfurecidos. Los banderilleros han conquistado la admiración general”.

Pero los toreros no cobraron, lo cual, contado por Julio Aparicio, tiene bastante gracia. Las cantidades prometidas eran escandalosas, pero la noche de irse se presentaron en las habitaciones de los diestros unas damas, y a continuación, la policía, acusando de escándalo, “delito” que podía pasarse por alto si renunciaban a sus honorarios taurinos. Al salir todos al pasillo, en medio del jaleo pudo verse que a Aparicio y Bienvenida les habían enviado damas postulantes, pero a Mondeño, caballeros igual de postulantes que las damas, y así es como supieron de los gustos del gran Mondeño, el torero que sería fraile.

Sabemos, por Zidane, que Guardiola es el mejor entrenador del mundo, y por Figo, que entre Figo y Guardiola “no hubo nada”. Pero la trascendencia pública de Guardiola no es deportiva, sino política, y ahí Figo, que siempre fue un tipo de los más inteligentes que hemos visto en el fútbol, pone a todos en su sitio:

    –Les han prometido algo, pero nunca lo van a llevar a un fin. Soy extranjero, prefiero no opinar. Yo tendría la solución, pero no me compete. Mejor no hablar de política.

En cualquier caso, la versión oficial, que viene de Carlin, es que el tabarrón catalán es culpa de Mourinho.

Areneros de Beirut

CABALLO GRANDE

    Ande o no ande, caballo grande. Y lo que vale para los caballos, vale para los coches. Ramos se llevó el coche oficial más caro, y Zidane, el más barato. No sé si valdrá aquí el “dictum” de Robert Moreno, el ex cerebro de Luis Enrique: “Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable”. Pero ayudará con la estética de los jugadores conocer la lista de sus caprichos automovilístico: la abren Ramos, Carvajal y Lucas Vázquez y la cierran Zidane, Courtois y Benzemá, que sienta la cabeza con la edad (va para la de Cristo) y se trabaja una “renovación honesta”, en jerga del “As”, donde Hebrero San Martín nos enseñó que lo honesto tiene que ver con las cosas de cintura para abajo. Ande o no ande.

Lunes, 23 de Diciembre

Valle de Esteban

El Cenote Sagrado

domingo, 22 de diciembre de 2019

¿Quién barre en Madrid?

Calles de Velázquez / Gurtubay

Cruces

La cruz de Bergoglio

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    No sé qué me ha impresionado más, si el cartel de la Maestranza para el año de Gallito o la cruz con chaleco (dos estocadas chalequeras) de Bergoglio en el Vaticano.
    
Qué significa la cruz, se pregunta nuestro filósofo mayor, cuyo primer entusiasmo filosófico se lo produjo la teología católica (admiraba su magnífica construcción y la disciplina espiritual que inspiraba):
    
Mi instinto es ir y quedarme bajo la cruz, con los monjes y los cruzados, muy lejos de los judíos y de los protestantes que adoran el mundo y que lo gobiernan.
    
Bergoglio, que entre centenario y centenario prefirió el de Lutero al de Santa Teresa, ha colgado en el Vaticano una cruz con chaleco, que no es el chaleco blanco de Robespierre ni el chaleco amarillo de Macron ni el chaleco bretón de Unamuno, aquel señor de negro a lo Mingote que nunca gastó abrigo y que escribía cartas largas encabezadas por la cruz.

    El chaleco de Bergoglio es un “salvavidas de migrante” (?) en homenaje a los náufragos que echan al mar las mafias de la democracia libia, esa conquista antipopulista del Lecquio de la Sofía, Bernard-Henri Lévy, discípulo del uxoricida Althuser, que en las madrugadas parisinas en el patio del 45 de la rue Ulm enseñaba al pijillo la “estrategia de conquista y de control del poder intelectual en Francia”. Un fin de semana que en Trípoli le sirvieron el té pasado de azúcar, BHL pidió por el móvil cobertura aérea a su amigo Sarkozy y el Golfo de Sidra quedó listo para la democracia que ahora surte de migrantes a Salvini (o lo que quede de él) y de chalecos a Bergoglio.
    
Es la injusticia lo que rechaza a los “migrantes” y los hace morir en el mar –musita Bergoglio.
    
No quiere uno “ruidos con la Inquisición”, pero es la vulgaridad lo que aquí ofende. Más literatura (¡qué menos que la “sinjusticia” de Fray Luis!) y menos politología. Más teología y menos demagogia. ¿Qué alusiones a la cruz chalequera en el Vaticano de Bergoglio podría hacer Sor Juana Inés como las que hizo a la cruz egipcia en los jeroglíficos del Serapión?

Clientelismo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El clientelismo es un «ismo» de enorme raigambre española. No hará falta explicar de dónde viene ni a dónde va. Su versión democrática es anglosajona, y se le ocurrió al fundador del Ritz: «El cliente siempre tiene razón.» Aquí, en cambio, todavía estamos en el clientelismo ilustrado: todo para el cliente, pero sin el cliente. Tomemos, por ejemplo, el caso de las licencias para los móviles de tercera generación. ¿Qué método de adjudicación resulta más rentable, la subasta o el concurso? Nadie sabe aún la opinión del cliente, pero todos conocemos ya la del Gobierno, que, pensando por el cliente, escogió el concurso, que éticamente le parecía superior, aunque económicamente el negocio para el Estado se quedara en ochenta y seis mil millones de pesetas, que dan para unos ocho Figos y medio. En Inglaterra, que optó por la subasta, el negocio para el Estado ha sido de seis billones y medio de pesetas, y en Alemania, por el mismo método, acaban de recaudar más de ocho. ¡Qué buena ocasión para otro ensayo, o así, sobre la ética protestante del pájaro en mano y la ética católica del ciento volando! Históricamente, como se sabe, los partidarios de la primera han sostenido que la falta de dinero es producto de la pereza, mientras que los partidarios de la segunda se han limitado a enseñar lo agradable que es la falta de dinero. Y en el caso de los móviles, ¿cuál habrá sido primero? ¿La ética o el dinero?

No debe olvidarse que, desde un punto de vista causal, cualquier ética gubernamental es un efecto de las acciones ministeriales. En vez de practicar lo que predican, a los ministros les resulta más conveniente predicar lo que practican. Aquí, la práctica gubernamental del concurso en el caso de los móviles se presentó con una ética clientelista. «El señor ministro sólo tendrá en cuenta lo mejor para el cliente», se predicaba desde el Ministerio del ramo en vísperas de las concesiones, a fin de calmar la ansiedad social del momento, lo cual que todo el mundo se dio por incluido en la cola de la beneficencia ministerial. Pero, ¿quién era el cliente? Los operadores españoles pensaban que ellos, quienes, después de todo, habían solicitado una licencia. Y los españoles sin operar, que son los más, también, pues, al fin y al cabo, tenían un móvil, y la solemne promesa ministerial de velar exclusivamente por los intereses del cliente los condujo a la creencia de que en España los móviles de tercera generación saldrían de fábrica con un chip para hablar de balde. Al final, cuando el ministro rompió la piñata, hasta Florentino Pérez alcanzó una licencia por menos de lo que le sale una patilla de Figo.

La liberalidad, que no liberalismo, del Gobierno tiene una justificación teórica: hoy, la admiración y el respeto se reservan para quienes parecen ricos, ¿y qué mejor manera de parecer rico que regalar billones? Como ingeniería política consiste en repartir toda la avena entre los caballos, que ya se irán cayendo algunos granos en el camino para los gorriones. Esta ética gubernamental presupone en los beneficiarios de las licencias, además de un espíritu empresarial, un espíritu filantrópico fuera de cualquier duda. En asuntos de dinero, los protestantes —ingleses y alemanes— confían únicamente en el espíritu empresarial, y sus Gobiernos han ido a la subasta: el que más chifle, capador. Aquí, en cambio, ha prevalecido la fe en el espíritu filantrópico de los millonarios, y nuestro Gobierno fue al concurso en la confianza de que los beneficiarios, al verse de pronto con tantísimo dinero caído del cielo, no se mostrarán crueles con quienes están fuera de su círculo encantado. Quizás un domingo, al salir de misa, se digan: «Hombre, con lo que habla esta gente —"esta gente" son los usuarios del móvil—, ya podíamos tener un detalle con ellos.» Y, en efecto, pueden, pues cuentan con equipos de «marketing» que, puestos a pensar en el «detalle», no carecen de ocurrencias, como un descuento en la tarifa dominical, para que también los usuarios miren al cielo en señal de agradecimiento. Y, si el millonario dice «ni hablar de descuentos», pues un aumento, que aplicado en la misma tarifa siempre será una contribución al descanso dominical.


Tomemos, por ejemplo, el caso de las licencias para los móviles de tercera generación. El Gobierno escogió el concurso, y el negocio para el Estado se quedó en ochenta y seis mil millones de pesetas, que dan para unos ocho Figos y medio. En Inglaterra, que optó por la subasta, el negocio para el Estado ha sido de seis billones y medio de pesetas, y en Alemania, por el mismo método, acaban de recaudar más de ocho

Los 80. Amparo Muñoz


FARÁNDULA Ignacio Ruiz Quintano


Actuó, y nunca mejor dicho, en la Sala Carolina el mismo día que en el Rock-Ola Los Secretos derretían a las niñas popotitos. Con Silvio, que tiene más parecido con el Napoleón de Abel Gance que con otra cosa, llegó el güisqui, el éxtasis, el delirio y, si nos descuidamos un poco, la vendimia


Amparo Muñoz protagoniza Hablamos esta noche, una película de Pilar Miró en torno a las centrales nucleares


Amparo quiere hacer ballet, jazz y aprender idiomas. Más delgada y ajada por el sueño, Amparo conserva esa belleza inesperada que te sorprende en los sueños por no haberla en las aceras

Domingo, 22 de Diciembre

Valle de Esteban

Cuando de tan verde, verde

Y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"

DOMINGO, 22 DE DICIEMBRE
 
El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Mateo 1,18-24

sábado, 21 de diciembre de 2019

El tesoro



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La Constitución del 78 es el mapa del tesoro que, en efecto, nos ha conducido hasta el tesoro, eso que tenemos delante: el cantonalismo del 73 dirigido por el frentepopulismo del 36. ¿Qué puede salir mal?
    
Entre tanto expondremos nuestras más encubiertas intenciones. Dadnos el mapa aquél. Sabed que dividimos nuestro reino en tres partes –dice el rey Lear, y podría decirlo Sánchez, el Frankenstein de Galeusca, que anda en dos pies por no parecer una bestia, pero no puede impedir serlo.
    
La traición es cuestión de fechas (en España, desde los 70, es una virtud social), y lo que en Shakespeare resultaba revolucionario (los mapas y la delegación de poder), en Sánchez ya son traiciones, no de Júpiter, sino de Arniches pasado por Dicenta.
    
Los “constitucionalistas” van de cátaros, y tanto ir el cátaro a la fuente resulta que ahora, para ellos, lo importante es el mapa, no el tesoro. También en esto el Admirador de Napoleón llevaba razón: una inteligencia limitada (“constitucionalista”) cree verlo todo, porque tiene los ojos abiertos; la inteligencia superior consiste en cerrarlos, porque lo ve todo por dentro.
    
McLuhan, un simpático ingeniero canadiense al que “dábamos” en el Periodismo del 78 por la cosa del “homo typographicus”, veía en las “encubiertas intenciones” del rey Lear “maquiavelismo de izquierda”. ¿Sánchez maquievelista?

    Hombre, maquievelista no lo fue, según Schmitt, ni Maquiavelo.

    –Si Maquiavelo hubiera sido maquievelista, habría publicado libros piadosos y edificantes; mejor aún, un anti-Maquiavelo.
   
 Sánchez reparte lo que no es suyo, queja que ya tenían de los españoles los caciques del río Sinú. Igual que Suárez, pero sin igualitarismos (el franquismo no toleraba desigualdades). En el comunicado conjunto del 77 con Tarradellas, Adolfo Igualdad quiso que el de Cervelló diera su conformidad expresa al “café para todos”:

    –No acepté, porque con aquel principio España se desmembraría, convertida en Estado ingobernable.
   
 Pero nos queda la UE.

Amanecer en la Villa (cís) y Corte

 Noche de ronda
Calle de Alcántara

 Oasis con palmera
Calle de Don Ramón de la Cruz

 Acera sostenible
Calle de Lista

Balaguero navideño
Calle de Lista

Sábado, 21 de Diciembre

Valle de Esteban

y una alucinación
me ordeña las miradas

viernes, 20 de diciembre de 2019

Huevos a la florentina


Veleidoso VAR






Francisco Javier Gómez Izquierdo

       No me gusta el VAR. No me ha gustado desde el principio. Desde que lo vi funcionar en la Bundesliga y en un partido del Bayern, estando un servidor en Barbate, un árbitro la lió parda expulsando a un jugador de no me acuerdo qué equipo por haber hecho una entrada corriente a James Rodríguez. Al rato, más de cinco minutos, mandó que regresara al césped tras revisar el VAR. El tío estaba en el ducha. “¿Véis cómo “afuera” de Barbate también pasan cosas raras?” apostilló “el Lupi” en el Europa, que es donde van los alemanes a ver el fútbol. A De Blasis lo reconocí cuando lo fichó el Éibar por ser el jugador que tiró un penalty, después de que el árbitro pitara el final de la primera parte y de camino a los vestuarios le avisaran de una jugada susceptible de ser sancionada. El colegiado, en tiempo de descanso, miró el monitor y ordenó regresar a los veintidós jugadores con la, en principio, desobediencia del equipo perjudicado, para que el argentino lanzara un penalty que había pasado desapercibido.

     Me dicen que se han corregido muchos errores graves de los árbitros como goles en fuera de juego o penaltys señalados o no vistos  y puede que tengan cierta razón los valedores de la novedad cuando esgrimen este argumento, pero es que yo creo que el error arbitral generaba una polémica que daba alimento y vida al fútbol y no había infalibilidad admitida, se pusieran el As, Marca, Sport y Mundo Deportivo como se pusieran. Ahora es peor, porque ahora que se entiende que el VAR no se equivoca en las áreas, el ojo técnico de imparcial justicia parece mirar para otro lado en mas ocasiones de las soportables con la correspondiente indignación de los discriminados por la supuesta imparcialidad. Antes, los malos tenían nombre y apellidos, pero el aficionado en el fondo sabía que los trencillas un día te dan y otro te quitan. La gente del fútbol entendía la dificultad del arbitraje y solía disculpar los errores, que se quedaban en eso: en errores considerados por lo general sin mala intención. La mala intención la insinuaban de continuo los periodistas de Madrid y Barcelona, que siempre han querido todo para ellos -los periodistas y los clubes- con un egoísmo estomagante.

      Son muchos los partidos en los que el VAR no ha querido saber nada de infracciones evidentes en las áreas. Increíble el penalty por culpable brazazo de Cucurella ignorado ante el Valencia o el pitado contra el Leganés ante el Levante por una infracción claramente fuera del área. En el fútbol de antes del VAR estas y otras trescientas situaciones se hubieran despachado con un no lo ha visto o es muy difícil verlo. ¿Y que fue de aquella norma de ante la duda en el fuera de juego dar gol que todos aceptábamos con un “ha sido por centímetros, es lógica la equivocación”?

      De todos modos el  auténtico examen del arbitraje moderno viene cuando toca pitar un Barça-Madrid, y en menor medida el Atleti con los dos. Ahí, la maldad de los árbitros se suponía y al acabar el partido, el equipo perdedor argumentaba conforme al perjuicio y ¡cómo no!, al prejuicio pero la novedosa maldad de un aparato escapa a la comprensión general y es entonces cuando entran “motivos” que se nos escapan. ¿Por qué el miércoles el VAR no avisó al señor Hernández cuando la camiseta de Varane pareció chicle estirado por Rakitic? Lo aclara don Velasco Carballo que es el que más sabe del asunto: “El VAR sólo comprueba lo que el árbitro ha decidido mal. No se trata de ver las imágenes con la intención de tomar la decisión correcta”¿?. Nuestro mejor intérprete del VAR -el que lo explica a los interesados, vamos- dijo esto después de haber visto yo volver a dos equipos alemanes en el descanso para que De Blasis, hoy jugador del Éibar, lanzara un penalty que el árbitro no había decidido ni bien ni mal. El VAR le dijo más o menos: “Oye, Fulano, en la última jugada hay una mano”.  Si el chivatazo al colegiado fuera rápido, como el de un juez de línea, y  decidiera en lo complicado tras ser advertido y no antes, podría pensar en inclinarme por la tecnología, pero ¡ay! para mí que en el VAR intervienen factores que nada tienen que ver con el fútbol, y me estoy refiriendo por ejemplo al miedo insuperable, tan disculpable en las personas como pernicioso para ejercer la justicia.

Patriciados

 Mme. De Staël


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Ganó el fútbol, es el resumen oficial que la propaganda hace del Clásico, mientras con el pie empuja debajo de la alfombra dos penaltis culés (uno, el de Lenglet, fue un homenaje, dentro del área, a la patada de Fernández a Amancio en Granada) y un gol de Bale anulado por fuera de juego de Mendy, aún no sabemos si por un labio o media nariz. Todo por la concordia, que es reparto, y el reparto (aunque sea de papeles), corrupción, dicho incluso por Ortega en su conferencia de la Comedia en el 14.
   
 –¡Unión, amistad, concordia! –salmodian en Francia los profesionales del arte de presentar al público ilusiones por realidades (¡la ensoñaciones de don Luciano, el jurisperito!) en la inauguración del Directorio que venía a sustituir el Terror por la Corrupción (pacto entre el poder y las finanzas) como factor de gobierno, con la consiguiente desmoralización popular.
    
El Directorio francés son “cinco hombres escogidos por la ira” (Mme. De Staël) que se detestan cordialmente, sin nada en común más que su pertenencia al “patriciado del cadalso”, una “oligarquía de desesperados” sin término medio: o reinan o mueren.

    –La Convención sacrificó al rey para cortarse toda retirada.
    
Fue su manera de quemar las naves. Quienes votaron la muerte del rey se saben “imperdonables” en una Restauración, y de ahí su defensa a ultranza de la situación. Es la hora, tan familiar a nuestra época, de Barras:
    
–La pobreza es una idiotez; la virtud, una torpeza; y todo principio, un simple expediente.
    
Lo que quedó de todo, lo recoge el primer romántico de Francia:

    –De tantas reputaciones, de tantos acontecimientos, de tantas ruinas, sólo quedan tres hombres, cada uno de ellos unido a cada una de las tres grandes épocas revolucionarias: Mirabeau (¡el ídolo de nuestro Ortega!) para la aristocracia, Robespierre para la democracia y Bonaparte para el despotismo.
    
Pedro, Pablo y quién sabe si el Alvarito Palmares del helicóptero de Cuelgamuros. ¡El “patriciado del catafalco”!

Viernes, 20 de Diciembre

Valle de Esteban

La canción caía de los árboles,
y tras la niebla daban voces.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Petra

La ministra


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuenta Pemán que en una cacería en El Puerto alguien ponderó la omnipotencia del Parlamento británico con el tópico famoso de que lo puede todo menos hacer un hombre de una mujer.

    –Pues yo he podido –dijo Franco, que contó el caso de Petra Pérez en la Legión.

    Petra trabajaba de cantinera y cocinera en el Tercio, pero una orden ministerial prohibía llevar mujeres en las marchas de tropa. Entonces Franco comunicó al Mando: “Sienta plaza en esta Bandera el legionario Pedro Pérez”. La cosa funcionó hasta que al año Petra marchó de vacaciones y volvió con novio para casarse. Y la solución franquista fue anotar en el parte: “Se da de baja el legionario Pedro Pérez, caído en acción de guerra”.

    Tenemos, pues, que Margarita Robles no ha descubierto el feminismo castrense con su Equipo de Capacidades Especiales, una especie de Cuarto Turno (la gatera de los jueces) para “boinas verdes”. Según la leyenda, la ministra preguntó en Rabasa, Alicante, por qué no había más mujeres en Operaciones Especiales. “No superan las pruebas de acceso”, le dijeron. Y la ministra, como el Vargas de “Bananas” (“¡A partir de ahora la lengua oficial será el sueco!”, etcétera), ordenó: “¡Que las mujeres ingresen sin el curso!”
    
Robles quiere boinas verdes femeninas saltándose la pista americana como Cospedal quiere, saltándose la teología católica, señoras curas.
    
Ternuras indefinibles, decía el clásico, entre el ruido sordo de un mundo fugitivo y el lejano rumor de una sociedad vacilante que amenaza con desplomarse sobre las felicidades colocadas al borde de los sucesos.

    –El esnobismo –recuerda Santayanadevora a los que no están reconciliados consigo mismos. Es, en realidad, un vicio: nos tienta con negar y despreciar nuestras propias virtudes al imitar las de otros.
    
El Parlamento británico no puede hacer un caballero de una dama, pero en Cambridge, ese pupilaje de las musas donde entra un estudiante español y sale un tonto universal, ya van por los ocho géneros.

Jueves, 19 de Diciembre

Valle de Esteban

niebla entre el día y el alcohol del día
caro verdor de coles, tibios asnos
complementarios, palos y maderas

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Bacon and cabbage



Esperar

Bergson


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con Iceta haciendo de oso que ramonea en el madroño nacional las bayas autonómicas, resulta que a nuestros expertos les da ahora por fijarse en los ingleses y esperar a que caiga Escocia en venganza de que en lo del Brexit no ha salido lo que ellos decían.

    –Todos los referéndums los carga el diablo –dice la jurista Villacís, vicealcaldesa de Madrid, que vive en vilo por el populismo (“¡Puede ser populista hasta alguien de centro!”).

    La democracia divide a los pueblos y los referéndums los carga el diablo. Es nuestra cultura política, que viene de lejos.
    
Ahora se habla de la democracia –contaba Franco a unos periodistas mexicanos en la posguerra–, pero nosotros ya la conocimos. Fue antes de la invasión francesa y de las Cortes de Cádiz. Y aquí no dio resultado. Cuando otros van hacia la democracia, nosotros ya estamos de vuelta. Pero estamos dispuestos a sentarnos en la meta para esperar a que regresen.
    
Cuando los ingleses se queden sin Inglaterra, ya volverán a lo nuestro: a Iceta y el Estadillo de Partidejos. Pero ¿y Gibraltar?
    
Gibraltar fue la grande promesa de Felipe & Guerra en el balcón del Palace, cuando aquella fiesta entre cuyos invitados eximios figuraba Pablo Escobar. Gibraltar era un punto de exilio, si los milicianos de Sánchez se pusieran farrucos. ¿Cometería Boris Johnson la humorada de devolvérnoslo?
    
El hecho de que los conservadores vayan de vez en cuando a España, le den palmadas en el hombro a Carrero y visiten las bodegas de Jerez no anula un hecho fundamental: ellos no devolverán Gibraltar… ¡jamás!... a nadie. A la España histórica las guarradas se las han hecho siempre estos ingleses “de derechas”.
    
Eso decía en los 60 Felipe Mellizo, el muy ingenioso corresponsal de “Pueblo” en Londres, en divertidísima carta a Emilio Romero, un gallo que presumía de saber hacer lo que señaló Bergson para otra cosa:
    
Hay que esperar siempre a que se deshaga el azúcar.
    
Que es en lo que, sin leer a Bergson, están Sánchez y sus secesionistas.

Miércoles, 18 de Diciembre

Valle de Esteban

como el vapor de un buey enterrado en el frío

martes, 17 de diciembre de 2019

Olimpia

 
Los cuentos de Hoffmann, de Jacques Offenbach

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Ocurrió en la andanada venteña del 9, que lo era entonces de Dragó, de Esperanza Aguirre y de Bergamín Arniches (“don Fernando el de los toros”). Una tarde de feria, que es como decir de sopor, se levantó El Chino de Leganés y gritó a Dragó:

    –¡Eh, tú! ¡El de los libros! ¡Que sepas que yo no he leído ningún libro y sé más de todo que tú!
    
No quiero imaginar qué hubiera dicho El Chino de haber leído ahora esa versión castiza de “El collar de la paloma” (el “Kamasutra” de Ibn Hazm) que ha escrito Dragó con el “satisfyer” que le recomendó Emilia Landaluce (“¡Eh, tú! ¡El del satisfyer!...” Etcétera), en cualquier caso siempre en un tono infinitamente más moderado que el del bello cómico Hugh Grant, que en los 90 alcanzó la fama en Hollywood por setenta dólares en el asiento de un BMW con “Divine” Brown, hacia el primer ministro británico Boris Johnson, acusado por la prensa (¡pobre lord Acton!) de asesinar la democracia cuando cerró el Parlamento:
   
 –No joderás el futuro de mis hijos –arrancaba su alegato tuitero el bello cómico–. No destruirás la libertad que defendió mi abuelo en dos guerras mundiales. Jódete, patito de goma sobrevalorado. Gran Bretaña se rebela contra ti y tu pandillita de pajilleros.
    
Ése, desde luego, parece el lenguaje de un izquierdista, que es justo lo que no parecía Hugh Grant, demasiado chato (chatín, le diría Arturo Fernández) para ir por la vida de molinero de Chaucer, como Bardem.
    
Hablando de cuentos…, Peter Hamm, desaparecido en julio de este año, preguntó a Thomas Bernhard por qué los críticos “de izquierdas” le reprochaban cierta anti-ilustración, y contestaba Bernhard:

    –Siempre he pensado que, en realidad, precisamente la izquierda tendría que entenderme. Pero los de izquierdas no son de izquierdas, ése es el problema. Esos izquierdistas son todos como la muñeca Olimpia de “Los cuentos de Hoffman”. Así son.
    
La España oficial no es hoy otra cosa que un fetichista dándole a la muñeca con el “satisfyer” de un maniquí mecánico.

Martes, 17 de Diciembre


Boinas verdes

lunes, 16 de diciembre de 2019

De Nozal a Zozulya


Nozal, 2º por la derecha. Entre el gran Viteri y el difunto Floro Garrido
 A continuación Aguilera, gloria cordobesista, Omar Rey, Navarro....
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo
    
        La descorazonadora metástasis que nos enferma se revolcó anoche en uno de los fondos del campo del Rayo Vallecano, a donde cada cierto tiempo suelen acudir los fundamentos de esta peste que veo imposible de erradicar.

    En una tranquila tarde de fútbol -el Córdoba ganó por la mañana a la Balona en La Línea-,  con el mando pasando del Pizjuán a Fuenlabrada y Vallecas, me detuve al final de la primera parte en este último barrio porque la delantera de Paco Jémez fue la nuestra del año pasado, Piovaccari y Andresito, y porque se produjo un lance del viejo zorro italiano con Eddy Silvestre, también ex-cordobesista, que pecó como suele, de pardillo, y costó la expulsión del azerbaiyano de Roquetas que firma contratos interesantes a costa de su pasado en la Academia de Milán. No me sorprendió el odio más cobarde que “bucanero” hacia Zozulyia, pues tengo comprobado que a la probada burricie y acendrado totalitarismo estalinista de la banda del fondo le salen tantos enemigos imaginarios como ídolos a los que venerar. Sus semidioses son personajes merecedores del desprecio de la Humanidad –el asesino de Zaragoza al que un jurado popular reduce pena, dice que  por miedo al fascismo; el Alfon asaltador de mujeres “hasta romperla el sujetador”, trapicheante de unos pesos de sustancias y portador de metralla en manifestación; el morrosko Bódalo, boxeador contra embarazadas etc...- con la aprobación y entusiasmado aplauso de los educadores y referentes culturales del siglo.  Lo que me descuadró anoche fue la insistencia en el salvaje griterío tras el aviso por megafonía de la posible suspensión del partido, ya que a las consecuencias sancionadoras suelen ser muy sensibles hasta los que se tienen por júligans. Véase, si no, lo comedidos que suelen ser en el Camp Nou cuando suena el himno de la Champions.
      
El ejercicio de odio de ayer en Vallecas tenía su autoridad justificante como la del que quiere ser vicepresidente de España y poner a su mujer de ministra -“Ah,los de la cópula”, que diría el genial y difunto chirigotero- y la de unos cuantos valedores del futuro gobierno, tal que el tal Rufián, que ha puesto sus barbas a remojar yo creo que temiendo lo que pueda pasar el miércoles en sus dominios, y que se sienten solidarios desde sus parcialidades con el respeto y educación que se estila en el fondo de Vallecas.
      
Supongo que el coordinador de seguridad de Madrid donde está su jefe superior don Marlaska, a poco que sea la mitad de diligente que el de Córdoba, tendrá en sus imágenes las caras de los pancarteros y los gestos de los feroces bukaneros. Imágenes con las que tramitará la correspondiente multa de 3.001 euros a cada jaquetón. Si no tuvieran edad, la multa será abonada por los padres de las criaturas como sucede en todas las geografías.
    
¿En todas? Me parece que no. Se presenta una semana muy aleccionadora para entender que hechos y palabras son punibles en lo tocante a la seguridad de un partido de fútbol. Una de las premisas la presentó el coordinador de Seguridad de Córdoba por una pancartilla que decía “El Arcángel nos guía” y dibujo de S. Rafael, por la que pidió multa de 6.000 euros. El de Madrid, al parecer se negó a reanudar el partido sin público o desalojando el fondo. Quedamos a la espera de lo que el próximo miércoles decida el coordinador de seguridad de Barcelona.
    
Quede entendido mi respeto por las ideas de los futbolistas llámense Zozulya..., Oleguer o Javi Poves, individuos que para todos los aficionados han de ser simplemente futbolistas, como lo fue Nozal, un central grandote que jugó en el Burgos y que en una de las primeras votaciones después del 75 se atrevió a decir en el Interviú -se preguntaba a todos los peloteros de 1ª- que su voto era para Fuerza Nueva. Superpolitizados como estaban los españoles de la época, nadie se lo tomó en cuenta. Ni siquiera en Vallecas, donde a lo visto ahora el energumenismo hace juicios sumarísimos con la complacencia de las autoridades. Por cierto, no sé en qué quedó el sabotaje con cortadura de cables de luz que impidió la celebración de un Rayo Vallecano-Real Madrid hace no muchos años.