viernes, 5 de junio de 2020

¡Ostras, Pedrín!

ABC


El beso


Ignacio Ruiz Quintano

«A kiss is just a kiss», le cantaban a Bogart en Casablanca, pero, según la antropología darwinista, el beso es una reminiscencia caníbal, pues los labios de besar parecen copiar el gesto de los labios de comer del mono, una observación, por cierto, que antes que en el Darwin se sugiere en el Covarrubias, donde se llama hacer el buz llegar a besar con grande reverencia, «como hace la mona».

Por lo que se ve, los antropólogos darwinistas emplean el mismo método de averiguación que hizo famosos a los catadores de la corte del Rey Sol, que, al comer un muslo de faisán, averiguaban, por la firmeza de la carne, si aquel muslo correspondía a la pata que el faisán replegaba para dormirse o a la otra, aunque esto, naturalmente, requiere su tiempo. En Italia, per ejemplo, llevan cuatro años de proceso judicial para averiguar si el campeón democristiano Giulio Andreotti, siete veces primer ministro, despistó un día a su escolta para ir clandestinamente a hacer el buz con el Padrino, como asegura un mañoso arrepentido.

Arrepentidos los quiere Dios, pero en el cielo, donde los santos, por cierto, podrán intercambiarse besos a cualquier distancia, de dar crédito al monje que dedicó a Julio II una «Agradable explicación de los placeres sensuales del paraíso». En la tierra, sin embargo, y después de leer bajo arresto a Spinoza, incluso un político democristiano puede llegar a pensar que el que se arrepiente de una acción es doblemente perverso o enfermo, puesto que, si el tiempo es irreal, todas las emociones que tienen que ver con un acontecimiento como futuro o como pasado son contrarias a la razón. Pero Spinoza, que se ganó la vida tranquilamente puliendo lentes, no es lectura para un mañoso, y por otro mañoso arrepentido se ha sabido que en América, por mera estrategia de defensa legal, el «beso de honor» fue suprimido del protocolo de los clanes mañosos a fin de evitar que el Gobierno siguiera valiéndose de fotografías para demostrar en los juicios la adscripción criminal de los acusados.

El acusado Andreotti, que es senador vitalicio, viene mostrando públicamente la humildad de un pastor que se sintiera sometido a las influencias de las Pléyades, quizás porque, al menos literariamente, su causa no sugiere la sordidez criminal de la causa de Pinochet, que, miren por dónde, también es senador vitalicio. ¿Estaba justificado lord Acton al decir que los grandes hombres casi siempre son malos?

Los ingleses tienen más necesidad que nadie de maneras de sentir que sean tradicionales y que tengan el prestigio de la influyente autoridad del pasado. De Quincey, que comía opio y leía a Livio, confiesa que los sonidos más graves y solemnes, más enfáticamente representativos de la majestad del pueblo romano, eran las palabras «Cónsul Romanus», y en las visiones que lo asediaban con el delirio de la fiebre esas palabras le estremecían el corazón, y veía avanzar majestuosamente, en túnicas deslumbrantes, a cónsules rodeados por una compañía de centuriones con la púrpura enarbolada en una lanza.

La pega de Italia es que la Historia le pesa más que los años, y los quince de la petición fiscal parecen pocos si se tiene en cuenta que Catón, el campeón de la vieja severidad romana, expulsó del Senado a un tal Manilio, que tenía muchas posibilidades de ser cónsul el año siguiente, sólo porque había besado a su esposa demasiado amorosamente a la luz del día y delante de su hija y, reprobándolo por ello, le dijo que su esposa nunca le había besado sino cuando tronaba. Después de todo, un beso de respeto mañoso no es un beso de patriotismo futurista en las atrayentes bocas tricolores que el charlatán de Marinetti proponía para encender el ansia en los rudos soldados. Y Andreotti, democristiano y senador vitalicio, está acusado de besar al Padrino, lo cual que un veredicto de culpabilidad asociaría históricamente su gesto, por lo ideológico, al de Judas, y por lo político, al de los asesinos de César.



Un beso de respeto mañoso no es un beso de patriotismo futurista en las atrayentes bocas tricolores que el charlatán de Marinetti proponía para encender el ansia en los rudos soldados. Y Andreotti, democristiano y senador vitalicio, está acusado de besar al Padrino

La copa negra




La noche es una copa de mal. Un silbo agudo
del guardia la atraviesa, cual vibrante alfiler.
Oye, tú, mujerzuela, ¿cómo, si ya te fuiste,
la onda aún es negra y me hace aún arder?

La tierra tiene bordes de féretro en la sombra.
Oye, tú, mujerzuela, no vayas a volver.

Mi carne nada, nada
en la copa de sombra que me hace aún doler;
mi carne nada en ella
como en un pantanoso corazón de mujer.

Ascua astral... He sentido
secos roces de arcilla
sobre mi loto diáfano caer.
¡Ah, mujer! Por ti existe
la carne hecha de instinto. ¡Ah, mujer!

Por eso ¡oh negro cáliz! aun cuando ya te fuiste,
me ahogo con el polvo
¡y piafan en mis carnes más ganas de beber!

CÉSAR VALLEJO

Viernes, 5 de Junio


Tasas

jueves, 4 de junio de 2020

Racismo





Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Seguro que estoy equivocado, pero vivir más de treinta años entre todo tipo de delincuentes creo que da muy distinta perspectiva ante los múltiples y a veces extravagantes conflictos sociales que la que tienen y entienden los encargados de explicarlos. Del antirracismo de estos días, por ejemplo, me entristece el convencimiento absoluto de la gran mayoría de los que se tienen por buenas personas para pontificar sin el mínimo temor a pecar de necios de que un señor de derechas es seguro racista, que racista sólo puede serlo el hombre blanco, que los policías americanos disfrutan matando negros... y del hilo de la madeja de semejante simplonería brotan criaturas que entienden perfectamente el saqueo y los muertos ejecutados por personas negras que muestran su indignación en algaradas dícese que reivindicativas.
         
Un policía en Minnesota ha asesinado a un señor empujado por su ardor guerrero, con un rigor innecesario y puede que por odio a la raza negra. Simplifiquemos, un policía americano racista ha asesinado a un negro. Admítanse vesánicas condiciones al indeseable policía. Júzguese y condénese conforme dicen las leyes, pero ¿por qué tienen que pagar los dependientes y propietarios de las tiendas de zapatillas, televisores, ordenadores, móviles... la muerte del desgraciado George Floyd? ¿Y qué tiene que ver París o Zaragoza con el maldito policía de Minnesota?
     
 Durante veinte años de responsable de los “colomatos talegueros” he tenido en nómina a representantes de casi todas las razas del mundo. Con todos he tenido excelente relación y de todos he aprendido algo. La lección de racismo más exacerbado la recibí antes de mis tareas de Economato y me la dio a finales de los 90 Emmanuel T. , un nigeriano que repartía las bolsas de basura y la lejía por las dependencias de la cárcel vieja de Córdoba. Al Celular llegó otro nigeriano desde el módulo de ingresos y como Emmanuel vivía sólo en una celda para dos creí acertado y lógico enviar al nuevo como compañero por paisano. A los escasos 20 minutos de “chapados” -esperábamos el relevo de la tarde-, fuertes golpes en la puerta de la celda, recuerdo que era la primera del primer piso, nos llevaron hasta la misma. Al abrirla E.T., con el rostro descompuesto y los ojos como focos del Bernabéu señaló hacia al suelo el cuerpo de un hombre destrozado con gritos de “ibo, ibo, ibo..”. De milagro salvamos la vida de “ibo” que luego supimos era una raza, Igbo, y no un nombre. Me impresionó aquello. No he acabado de asimilar aún  la brutalidad que dominó a E.T. cuando descubrió que su compañero de celda era Igbo. “Los ibos, guaaaaag”, y se pasaba la palma de la mano por el cuello cuando, más tranquilo, le preguntamos por su barbaridad. Otro comportamiento racista que me impactó fue la película Hotel Ruanda donde un tutsi con machete buscaba cucarachas hutus. Comprendí el tinglado del racismo, que lo hay y es despreciable y por supuesto perseguible, cuando Clément, un boxeador ugandés con carrera al que aprecié por su nobleza, me dijo sonriendo: “..entiéndanos, jefe. Los africanos sabemos que los europeos se descomponen y asustan si los acusamos o insinuamos que son racistas en una oficina que se tramitan ayudas... entiéndanos”.

El último episodio incómodo de mi vida penitenciaria vino a cuenta de un gigante de Burkina Fasso que se negó a compartir chabolo porque le habían dicho en la ONG que tenía derecho a estar solo en una celda. “Coja sus cosas y suba inmediatamente”. El gigante se lanzó contra los dos funcionarios que le habían recibido en el módulo y en los walkis se oyó  “del módulo 6 para el jefe de servicios” que es el SOS penitenciario. El toque de alarma que moviliza compañeros. Majid, un marroquí que llevaba por entonces el economato del Módulo lo vino a contar al almacén: “No vea usted qué bicharraco. Es como Fabrizio el tío”. Fabrizio, un Guineano que mató a un colombiano a las 8,30 de la mañana porque lo miró mal, y a su novia, “por puta”. Comportamientos, los de Fabrizio, que no movilizaron conciencias en España como las que ha movilizado el “madero” de Minnesota.
     
Yo creo que los crímenes son crímenes, háganlos blancos, negros o coloraos... ¡Ah! por si alguien sabe contestar: ¿Quién mata más negros en América, los blancos o los negros? Y eso de que los de derechas son fascistas y racistas ¿va a darse ya por entendido per secula seculorum?

Desfachateces


El fariseo y el publicano, abadía bávara de Ottobeuren


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El espectáculo es grandioso: Alemania y China, las dos tetas de la nueva democracia, impartiendo moral democrática a los gringos, dueños de la única Constitución concebida como protección de un ciudadano frente a todos.
    
–Estas manifestaciones pacíficas que vemos en Estados Unidos son comprensibles y más que legítimas. Espero que no lleven a nuevas violencias, y más aún, espero que provoquen un cambio en Estados Unidos –dice el ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas.
    
Alemania, el país que despachó a la Baader-Meinhof, se rige por una Ley Fundamental obra de Theodor Maunz, ¡Maunz!, el tipo para quien la entidad legal central (“detrás de la cual todas las demás entidades legales tienen que renunciar”) es el líder político, y Gerhard Leibholz, ponente de la ilegalización de nazis y comunistas y teórico del Estado de partidos “que con tanto trabajo nos dimos todos”. Su guía es frau Merkel, gobernanta de partido único “con distintas sensibilidades”.
   
 –Las vidas negras importan y sus derechos humanos deben estar garantizados –dice el portavoz chino de Exteriores.
    
China, campo de concentración comunista. Nuestros liberalios cantan la laboriosidad china. “¡Qué buena es China, que nos manda mascarillas contra el virus… chino!”, salmodia el lumpen periodístico.
    
–Los columnistas del “New York Times” que celebran un mundo “flat” aún no se han encontrado aplastados por escritores chinos que estén dispuestos a escribir por una fracción de su tasa por palabra –avisó Victor Davis Hanson.
    
La Nueva Moralidad, que es la Desfachatez de Siempre, llama a los saqueos “Funerales Masivos por George Floyd”. Los prescribe “la biblia” (Marx y Engels, en marzo de 1850 a la Liga en Londres):
    
–Los obreros no sólo no deben oponerse a los actos de venganza popular contra individuos odiados o contra edificios públicos que el pueblo sólo puede recordar con odio, sino que deben tolerarlos y asumir la dirección de los mismos…
    
Cambias obreros por millonarios, y ahí lo tienes.

Idilio muerto



Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: "¡Qué frío hay... Jesús!".
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

CÉSAR VALLEJO

Jueves, 4 de Junio


Partida de damas

miércoles, 3 de junio de 2020

Racismo estructural el que tengo aquí colgado



 Hughes
Abc

Mientras nos tienen encerrados en casa bajo amenaza de sanción, mientras vulneran la ley y mienten sobre la mentira, mientras hacen trampas en la aritmética de muertos, se olvidan de contarlos y dañan por capricho ideológico la economía de los demás, la izquierda, es decir, los partidos que gobiernan con Bildu y su entramado omnipresente e ibexorgánico de palmeros, paniaguados, intelectualillos y lamebotas audiovisuales y escénicos, aun encuentra la fuerza moral y el cuajo suficiente para darnos (¡por el mismo precio!) una lección moral a cuenta del “racismo estructural” en Estados Unidos.
Su naturaleza insolvente, magufa y totalitaria se resume en el uso abusivo de términos como “estructural”. ¿Qué significa? ¿La culpa es individual o es de todos? ¿Paga uno su responsabilidad o se le asigna la de un colectivo? Pero incluso si asumimos el concepto, yo les pediría que no se fueran tan lejos. ¿Quieren luchar contra el racismo estructural? Pues empiecen por el de aquí.

Pero no por el de los negros instrumentales a los que usan y explotan, esos manteros madrileños a los que mantienen en la precariedad del salir corriendo para tenerlos como problema vivo y acuciante, obteniendo así el placer cerebral de su paternalismo y buena conciencia, no, no, ¡no! Algo mucho más estructural y mucho más cercano. Vayan al racismo o al etnicismo estructural de aquí.

Esta izquierda (los que mandan y los que aplauden lacayunos toda ofensa a la ley y a la libertad) bien podría escenificar aquí la imagen expiatoria de la pareja que besa las botas de los hombres de color en Estados Unidos, si no fuera porque prefieren otras botas.

Esta izquierda lame la punta zapatera de los herederos etarras y de las oligarquías nacionalistas vascas y catalanas. Esta izquierda que nos da lecciones de racismo estructural (¡en Minnesota!) admite el pisoteo a los derechos lingüísticos de los españoles “no históricos” y la eliminación de su identidad política y cultural; u ofende la memoria de las víctimas que lo fueron por ser españolitos morenos y meridionales en crímenes sin resolver y oscuras actas de negociación; o pacta y se inclina servil con los herederos intelectuales y políticos de los medidores de cráneos catalanes (¡Robert! ¡Gener!) y de Sabino Arana, que ha sido tan “vencido” como la ha sido la ETA. En España mandan los que recuerdan a Arana, y con eso está todo dicho. Mandan los herederos de Arana y la alternativa es que lo hagan los herederos de la ETA. Y ese racismo de origen, presente y rastreable en detalles como el desprecio y la animalización de los guardias civiles en los días de octubre, o en la descripción de los españoles como “raza” antidemocrática y autoritaria, visible con sólo afinar un poco el oído cuando se alteran los ánimos, está presente de lleno y desde luego no depurado ni expiado en las fuerzas nacionalistas y antiespañolas (destructoras de lo español, aniquiladoras de lo español), pero esto, no sabemos por qué, o quizás lo sabemos demasiado bien, no mueve a reflexión alguna sobre el racismo.

Que la hez política del mundo occidental, que quienes han celebrado elección tras elección con cadáveres calientes, que quienes son capaces de sugerir estatutos de doble ciudadanía, que herederos directísimos de un racismo tan evidente, reciban los lametones de botas de la izquierda hace muy difícil que podamos tomar en serio los gimoteos minesotos. Si es que hay alguien, a estas alturas, capaz de tomar en serio las imposturas cursis y siniestras y a menudo delincuenciales de esta gente.

Besabotas Black Lives Matter 

Fotograma de "Silence", de Scorsese

Sables

Caracol el del Bulto vistiendo a Joselito


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En un país tan cojonudista como el nuestro, hay que recordar cada vez que venga a cuento el cuento de Caracol el del Bulto, cantaor, padre de Manolo Caracol, cuando, al bajarse en Atocha del tren que le había traído de Sevilla, recibió en el andén un chorreo de vapor de la locomotora y exclamó, sacudiéndose el susto:

    –¡Esos cojones, en Despeñaperros!
    
“Esos cojones, en el 78”, hay que decir a todos esos gaznápiros del comunismo matalón que hoy andan haciéndole ascos a la Reforma que ellos propiciaron y de la que llevan comiendo como papúes más de cuarenta años.
    
Entre los dos haces de heno del 78, la Reforma y la Ruptura, los comunistas se abrazaron a la Reforma traicionando a la Ruptura, concepto tomado en el 74 por el fundador de la Junta Democrática de la teoría de los paradigmas científicos de Thomas Kuhn (los grandes cambios requieren de una ruptura de paradigmas), y justificaron su traición con el “ruido de sables”, ridículo sonajero que vuelven a agitar ahora.
    
Cuando un comunista habla de sables es que te quiere vender un faquir, pero el español lleva el miedo en los huesos, y siempre acaba llevándose el Daja Tarto a casa. Luego salen los liberalios spenglerianos a explicar eso de que, “en última instancia, todas las constituciones son productos del miedo”. (En los periódicos había un especialista en “ruido de sables”, que era como el maestro Afrodisio de la Redacción: su papel consistía en mantener viva la disyunción “nosotros o la guerra civil”.)
    
Hasta la traición comunista a la Junta Democrática, la batalla política se ventilaba entre la legalidad pública de la dictadura y la legitimidad clandestina de la oposición. Carrillo, que ejercía de viejo de la Montaña, se vendió a la primera fumándose un “Ducados”, y hoy sus nietos, todos con nómina del Estado, tienen los huevos de jugar a la Ruptura, servidos por los tontos útiles, siempre con necesidad de “dar la razón a la suerte, sea la que fuere”, como si fuera una manera de vivir en paz con ella.

"Estupor de los Datos" Birlibirloque de los muertos




Porfirio Bandera negra flameando
@Porfiri38036392

Vamos a ver, con el “Estupor de los Datos” (F Simón)

Ayer, fallecidos reportados 0

Hoy, también 0

Os lo voy a explicar en dos o tres tuits, y lo vais a entender todos aunque no seáis
@kikollan


1 No voy a entrar en el desastre de la gestión de datos en la pandemia

A la vista Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha

2 Desde hace unos días, después de las ruedas de prensa de mañana, y después de cambiar también la forma de contabilizar los datos por enésima vez, se decide hacer las ruedas prensa por la tarde, y poner más el foco en los rebrotes, y datos más finos en principio por zonas Ok

3 Por otro lado. Deciden cerrar la entrada de datos de las CCAA a las 12 de la mañana. Los “problemas” que han tenido las CCAA para reportar los datos a un Ministerio de Sanidad “plenipoteciario” son incomprensibles en el XXI. Pero ¿vienen en un sistema de postas y a caballo?!! Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha

4 Pero, de acuerdo. Las CCAA recopilan sus datos y fallecidos en el día, y tienen hasta las 12 del día siguiente para reportarlos. En el ministerio, los agrupan, los ponen tablas, los revisan, se van a comer algo ligero. Y por la tarde sale Simón, cuenta sus cosicas y dice; Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha

“Ayer fallecieron en España n personas”

Todo el mundo me sigue ¿Verdad?
Parece bastante lógico...

Pero la “clave” es que algún “listo” se dio cuenta de un “detalle”...

- Ayer fallecieron 16

- Ya, ya ¿Pero y HOY?

-Pero ¿Cómo que hoy?. Los datos cerrados a las 12 son de ayer. Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha·

- Ya, ya pero hoy??!!

- Pues hombre, los sabremos mañana

- Ya, ya ¿Pero entonces hoy, HOY, cuántos han fallecido?!!!

- 0

- Ves

- Ya señor, pero entonces mañana tendrá que dar los datos hoy...

- De eso nada! Porque mañana esos datos serán los datos de ayer!! Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha

- Mañana damos los datos “de mañana” que tengamos hasta las 12 de la mañana!! Hoy noo, mañanaaa jaja

- Pero serán 0 otra vez

- “Tas dao cuenta tu también” jaja que gracia me hace José Mota!

- Ya señor, pero la gente se va a dar cuenta. Y lo mismo piensa que nos reímos de ellos Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia la derecha

- La gente, la gente... Pero no llevamos más de 43.000 muertos y estamos sacándonos la chorra y diciéndoles que llueve y aquí no pasa ná

Tú sales ahí, cuentas que “entiendes el estupor en los datos” pones tu carita de perro apaleao...

- Sí, como Excalibur

- Jaja eres un cachondo

Y ésta es la “explicación” de por qué ayer y hoy el ministerio ha dicho que hemos tenido 0 fallecidos.

- No, hombre, no será eso...

De acuerdo, me comprometo a poner aquí mismo que lo había entendido mal, si eres capaz de explicármelo. Y como 1 y 2 junio tenemos 0 fallecidos FIN


Espergesia



Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

CÉSAR VALLEJO

Miércoles, 3 de Junio


Esterilizar antes de teñir

martes, 2 de junio de 2020

Presos demócratas


Cárcel Modelo de Barcelona

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Ni usted ni yo que lo vivimos nos vamos a enterar nunca del verdadero clima de los 70 y principios de los 80, porque los que lo han ido contando lo hacían desde trincheras ideológicas, desde campanarios en busca de notoriedad y siempre con el cuidado de escribir o hablar conforme a lo conveniente. Usted y yo comprábamos El País e Interviú como si fueran  biblias y los llevábamos bajo el brazo para que se nos reconociera como demócratas pata negra. De las interpretaciones de los nuevos historiadores y analistas prefiero no entrar a valorarlas porque entre otras cosas, no sé hacerlo,  pero sí que puedo apuntar lo que me han contado en los ochenta compañeros funcionarios de prisiones y presos que vivieron dentro de la cárcel aquellos convulsos 70 y que nada tienen que ver con las peroratas que políticos y periodistas sueltan estos días a propósito de tener a los padres  presos en “las cárceles franquistas”.

           Un individuo que manda mucho da clases de franquismo y nos enseña  que en las cárceles del dictador sólo cabían demócratas. Franco no encarcelaba asesinos, violadores, atracadores, estafadores... No. Estos indeseables eran de los suyos. Eran franquistas. La lección, explicada en necio, como diría el poeta, para que el vulgo entienda, cala de primeras y forma pobres de espíritu apartados de todo rigor cuando el amanuense a sueldo remata: “los cinco asesinados, acusados de matar policías y guardiaciviles...”.
      
Lejos de mi intención reclamar o considerar civilizada ni por un segundo la pena de muerte, pero como me incomodan ciertas ligerezas y soy propenso a caer en provocaciones creo de justicia recordar por encima (el deber de confidencialidad y discreción mandan) lo que conocieron y padecieron mis colegas en Córdoba, talego de mucho trajín en la prensa del 78 a cuenta de este FRAP que ahora se beatifica. ¡Ellos sí que saben del clima del final de los 70!

      La famosa amnistía del 77 cogió a Mario Onaindía, por ejemplo, preso en Córdoba “...era callado y educado. No se metía en líos y aunque estaba en aislamiento no incomodaba..”  “...lo malo fue después cuando llegó la COPEL y los presos llenaban de basura las galerías, se subían al tejado, se metían en el centro y nos decían 'fuera que vamos a romper todo ésto' “Nos rodeaban y se reían. Simulaban cortarnos el cuello. Se chinaban a veintenas....”  "Estábamos acojonados todo el día. No dormíamos. Muchos renunciaron..."
     
¡¡La COPEL!! Coordinadora de Presos Españoles en Lucha. Terror de funcionarios de prisiones a los que no pareció del todo justo la amnistía para terroristas por el agravio que suponía para los “comunes” condenados por delitos mucho menos graves. Blanco Chivite, ejemplar genuino del FRAP que salía y entraba en prisión por buen chico demócrata y al que se le conmutó la pena de muerte, vino a parar a Córdoba para convertirse en la peor pesadilla de sus “carceleros”. “...Era muy listo. Retorcido...”. Cuando un preso es calificado por los profesionales de retorcido ¡ojo con él! No voy a entrar en más consideraciones, pero les recuerdo a ustedes que tenía hilo directo con Interviú donde mandaba todas las maldades de sus secuestradores franquistas después de muerto Franco, y donde una inquietante y contrahecha criatura sacaba en la revista el nombre y apellidos de los que en las discotecas vascas vendían drogas para facilitar la drástica justicia etarra. Sin juicio y a tiro limpio. 

Blanco Chivite -aún vive- era de los mas mayores y de los más ilustrados del FRAP maoísta. La “justicia franquista” lo acusó de ser autor intelectual de los asesinatos de miembros de las fuerzas de seguridad, “reivindicados” por su organización.  "En la cárcel de Córdoba era el más listo de los presos". Mudó de rebaño y se puso al frente de los comunes exigiendo su libertad. Rafael me recordaba que se empezaba cualquier día de agosto con una peste de mil demonios y con la orden del día de la COPEL. La COPEL eran todos los presos, pero el ingeniero uno solo. Fue amnistiado pero no me consta que, como Onaindía, se arrepintiera de los actos o inteligencias por los que fue condenado.

       ¿De qué se iba a arrepentir, si como dice uno que manda mucho, él y su padre  nos trajeron la democracia? ¡Agradecidos debemos estar!

Resistentes


Emilio Komar
 Sólo lo que se nos resiste puede ofrecernos apoyo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc
 
    Ya sabemos por qué el dictador murió de viejo:

    –Toda mi pasado terrorista se reduce a haber repartido tres panfletos –confiesa el señor padre de Pablemos.

    En el franquismo, pues, no hubo terrorismo, sino resistencia. Es la conclusión de Bosch, el hermeneuta de Cullera, nuestro Emilio Betti (sin obra). ¿Qué diferencia hay entre repartir panfletos en el Metro o cantar “Resistiré” en el balcón?

    –Sólo lo que se nos resiste puede ofrecernos apoyo –supo ver un filósofo esloveno-argentino.
    
¿Cómo identificar el abuso del poder político y los medios para combatirlo? Locke, pez gordo de los liberalios, concluye que no hay autoridad sobre la Tierra que lo decida: sólo queda el arbitraje de Dios. El pope del empirismo basa el derecho natural a la insurrección civil, no en la razón natural, sino en la razón divina.

    Y, muerto Dios, la única autoridad para decidir la insurrección pasa a ser la de los comunistas, cuya cháchara mezcla hermenéutica de Emilio Betti y glosolalia de Antonio Ozores.
    
La bomba de la calle del Correo, que ahora salió a relucir, depositada en el lavabo de señoras de una cafetería por una mujer embarazada que en la huida, al oír la explosión en la Gran Vía, se echa a llorar, y que mata a trece súbditos del “tirano”, ¿es “tiranicidio”? ¿“Resistencia”?
    
Vilallonga, marqués, pregunta para “Lui” a Carrillo (ve en él un “rostro franco, rudo, ibérico”, ¡y una presencia a lo Gabin!) por los actos terroristas. ¿Asesinato de Carrero? “Obra de la derecha…”, contesta el jefe comunista.
   
 –Si la muerte de Carrero fue obra de la derecha –repone el marqués–, ¿a qué atribuye usted los atentados como el de la calle del Correo?
    
–¡Siempre a la derecha! –responde el Jean Gabin de Paracuellos–. Todos los crímenes de tipo fascista tienen el mismo sello: la muerte de innumerables inocentes deja fríos a aquellos para quienes el fin justifica los medios.
    
Un tipo con peluca que hablaba como el Dios de Locke es (oficialmente) quien trajo “la democracia” a España.

¿Quién lo tolera?

ABC

El agitprop multislip se hizo norma y vivimos en un 13 M perpetuo. Pero ¿quién lo sostiene?




La izquierda se desata y legitima su propia violencia, y el asunto ya no es Trump. Lo que está en juego en EEUU es su Constitución

Deshora



Pureza amada, que mis ojos nunca
llegaron a gozar. ¡Pureza absurda!

Yo sé que estabas en la carne un día,
cuando yo hilaba aún mi embrión de vida.
Pureza en falda neutra de colegio;
y leche azul dentro del trigo tierno
a la tarde de lluvia, cuando el alma
ha roto su puñal en retirada,
cuando ha cuajado en no sé qué probeta
sin contenido una insolente piedra,
cuando hay gente contenta; y cuando lloran
párpados ciegos en purpúreas bordas.

Oh, pureza que nunca ni un recado
me dejaste, al partir el triste barro,
ni una migaja de tu voz; ni un nervio
de tu convite heroico de luceros.

Alejaos de mí, buenas maldades,
dulces bocas picantes...

Yo la recuerdo al veros ¡oh mujeres!
Pues de la vida, en la perenne tarde,
nació muy poco ¡pero mucho muere!

CÉSAR VALLEJO

Ya tienen un silogismo

 
 
Hughes
Abc
 
El periodismo español y parte de la crema de su intelectualidad ha venido considerando fascista a Donald Trump sin muchas razones. Era fascista y ya. Lo era antes de ser elegido. Lo era por cosas como ese “Grab them by the pussy” que le grabaron a traición (cuando la deontología no importaba tanto). Era fascista e incluso facista. Lo es aún, incluso si su gobierno se ha caracterizado por dos cosas muy raras para un fascista: desregular y bajar los impuestos. Trump ha eliminado legislación y ha reducido los impuestos. Esto puede gustar o no, pero no es lo que hace un fascista. Un fascista regula y reglamenta y con más impuestos hace crecer su Estado y su poder. ¿Qué clase de fascista deja el dinero en el bolsillo de la gente y elimina regulaciones para que el gobierno tenga menos peso en sus vidas? ¿Qué clase de fascista interviene menos en lugar de más? ¿Y qué clase de fascista, pudiendo hacer lo que hizo Obama, decide dejar de bombardear e invadir otros países?
 
Todo esto les ha venido dando igual. Ciertamente, es irritante, ya no sabe uno qué decir, pero luchamos contra uno de los más duros materiales que ha conocido el planeta: la aleación de jeta, pedantería e ignorancia del progrecentrista español.

Ahora, sin embargo, tienen algo para llamar fascista a Trump. Antes no tenían nada, ahora tienen algo, tienen un silogismo:

1. Los antifa luchan contra los fascistas
2. Trump quiere ilegalizar a los antifas
Ergo: Trump es fascista.

Aquí yo creo que fallan dos cosas. Por un lado, la conclusión; por otro, la primera premisa. Los “antifa” no están contra los fascistas. Están contra los que ellos consideran que son “fascistas”.

Falla una premisa y falla la conclusión, porque incluso si la premisa fuera cierta, sus métodos son violentos, antiliberales y, digamos, unilaterales. Se toman la justicia por su mano y vandalizan el espacio público expulsando y privando de derechos al otro. Están tan cargados de razón y altura moral que forman su patrulla y actúan, como un somatén de buenas personas. Rodean lo que no puede decirse, lo silencian.

Pero no hace falta entrar en esto. Ellos ya tienen algo para llamar fascista a Trump. Lo han venido haciendo durante años y no tenían nada y ahora tiene un silogismo escacharrado, pero silogismo al fin y al cabo. Para ellos esto es como una entera escolástica. ¿Quién va a poder explicarles que se equivocan, si tienen el mayor artefacto lógico que han conocido?

Martes, 2 de Junio

El pórtico de la gripe

lunes, 1 de junio de 2020

La identidad se arma. Entrevista con Mark Bray sobre los Antifa



Hughes
Abc

Mark Bray es autor de “Antifa: The Anti-Fascist Handbook”, libro de reciente publicación cuyo lanzamiento ha coincidido con los sucesos de Charlottesville, en pleno debate sobre la violencia en Estados Unidos.

Bray, que ya escribió sobre el Occupy Wall Street, traza la primera historia del movimiento. Lo vincula a los grupos que se opusieron físicamente al fascismo en los años 30. Sus antecedentes serían los Arditi italianos o los Antifaschistiche Aktion, paramilitares comunistas alemanes antes de la llegada de los nazis al poder. Se emparentan directamente con la primera reacción a Hitler y Mussolini. El símbolo que suelen utilizar, un círculo con tres flechas dentro, es el conocido como “círculo antifascista” y proviene de la Alemania de esos años. Estaba pensado para ser pintado fácilmente sobre esvásticas.

Hay un guiño al republicanismo izquierdista español de los años 30 –la Guerra Civil ocupa un lugar importante en la imaginación política del norteamericano–. La estética responde también al Black Bloc, estrategia de manifestación que se inició en Alemania y que trata de crear una masa anónima de manifestantes indistinguibles y solidarios. Los enfrentamientos con nazis en la esfera europea del punk de los años 70 y primeros 80 son otra reconocible influencia del movimiento.

“En Estados Unidos son grupos autónomos, horizontales, sin relaciones de jerarquía –explica Bray–. Tiene origen inmediato en grupos antirracistas de las décadas anteriores y en Torch –una red de militantes antifascistas con docenas de grupos que se constituyó en 2013 y que afirma expresamente su defensa de la acción directa– . El antifa es un “lefty”, un izquierdista de todo tipo: hay comunistas, socialistas… Son mayoritariamente jóvenes, pero también hay veteranos de los 80 y 90 y gente variada de la que mucho no podemos llegar a saber porque ocultan su identidad. Muchos tienen su trabajo al margen de estas ocupaciones, incluso de tipo político”.

Bray niega toda vinculación con los Demócratas o con financiadores. “No mantienen relación oficial conocida con el Partido Demócrata. La mayoría de los antifas son revolucionarios y antiautoritarios. Algunos votaron por Hillary en las últimas elecciones, sí, pero por odio a Trump”. Bray insiste en lo privado de sus movimientos. “No hay relaciones específicas con los Antifa europeos. Ha habido viajes de antifas a título privado. Viajes privados, individuales, pero no una relación colectiva conocida”.

El movimiento contempla la violencia como posibilidad. De la lectura de Bray se extrae la idea de una violencia reactiva, preventiva y proporcional que se legitimaría en las experiencias del siglo pasado. Con todos esos matices, la violencia no se niega.

“No es la primera opción deseada, pero está en la discusión. El argumento antifa es que el fascismo es intrínsecamente violento, y si no se controla, esa violencia puede entrar en espiral por sí misma. Por lo tanto, la autodefensa es una respuesta legítima a tal amenaza”. Existen incluso grupos armados (no hay nada ilícito en ello, la posesión de armas es legal). “No son muchos, pero existen. Lo Redneck Revolt o Trigger Warning. La violencia y su posible escalada es un debate interno muy grande, a nivel privado. La mayoría no desean llevar armas, las rechazan, pero en ellos hay un sentimiento de solidaridad con los que las eligen. Las armas son muy minoritarias entre antifas”.

Bray habla de dos organizaciones concretas. Redneck Revolt funciona a nivel nacional y está integrada por activistas políticos armados del ámbito rural. Su interés es reafirmar el término y la identidad redneck para la izquierda. Su ideología es antirracista, pero también anticapitalista, y de un internacionalismo contrario al Estado Nación. En los “Trigger Warning Queer & Trans Club” instruyen a gays y transexuales para saber protegerse de posibles ataques. El primer club se formó en Nueva York. La autodefensa es el primer argumento, pero unos y otros no rehuyen el cara a cara. La autodefensa funciona como argumento de legitimación. Es una respuesta, se dice, pero no rehuyen el enfrentamiento. Estos grupos suponen la armamentización de la identidad.

El otro objeto de debate en la izquierda es la protección del “free speech”, la libertad de expresión. “En relación con la libertad de expresión, hay dos tipos de perspectivas. Por un lado, la de quienes consideran que los antifa no están contra ese derecho, que se trata de más bien de una cuestión del gobierno en la que no deben meterse. La Constitución trata de evitar que el gobierno detenga ciudadanos, no que unos ciudadanos interrumpan a otros. Otros entienden de forma más firme y argumentada que hay que negar la libertad de expresión a los fascistas porque ellos la eliminarían. Ellos perderían ese derecho en el mismo momento en que se lo niegan a los demás. En general, la libertad de expresión no es vista desde la perspectiva liberal. Se ve como una lucha política y no dentro del marco de ideas liberales”.
La violación del “free speech” es lo que ha servido para que, progresivamente, y en contra de las primeras reacciones, el mundo demócrata americano haya ido desmarcándose de los Antifa. Pudiera haber otra razón de fondo: el peligro de que la llamada Alt-Left se quede con el discurso y desplace al establishment liberal. El menú identitario ya socavó las aspiraciones de Clinton ante Trump. La violencia despierta un argumento distinto, instrumental, como el de Chomsky: iniciar una escalada de violencia sólo puede ayudar a la derecha, más experta y armada.

¿Y quién determina qué es fascista y racista y qué no? ¿Cómo se decide y por quién? ¿Quién traza la línea?

“Es uno de los grandes debates que tienen los miembros en privado. Señalar los límites. Pero el debate, cuando aparece, se desarrolla a un nivel abstracto, en teoría. Porque históricamente, en la práctica, la acción antifa se ha focalizado claramente en algunos grupos sobre los que no hay duda: Far-Right, Supremacistas Blancos, Neo Nazis… No hay “disrupción” de todos los eventos republicanos, sino de voces concretas. El debate, no obstante, ha cambiado y se ha ampliado por lo que sucede recientemente en los campus, por lo que sucedió en Berkeley con Milo Yiannopoulos, por ejemplo. Es una buena pregunta”.

(Foto: Pat Riddle)

[5 de Septiembre de 2017]

Los Antifa


Hughes
Abc

Es curioso cómo los medios internacionales hablan de los “Antifa”. A veces se les otorga un tratamiento cercano al roquero. “Así son los antifa”. Uau. Y ponen la foto de uno guapo ataviado de moderno luchador antifascista.

La “lucha antifascista” es otra de las cosas banalizadas. Es como el antifranquismo de aquí, que se hace medio siglo después y para un mejor y más cómodo trinque. Condenar a un nazi lo hace mi sobrina. Es el tonto de la esvástica. Malo, caca. Es la primera medida higiénica aprendida. Pero la cuestión es un poquito más compleja, y seguro que podemos ir un poquito más allá. Para empezar, los medios de comunicación tienen una extraña relación instrumental con los llamados “antifa”. Parecen actores para sus noticias. Nada más ganar Trump, a las horas, allí estaban los “antifa”, escracheando sus propiedades y manifestándose en todas las ciudades. Contribuyen al relato de una rebelión democrática. También pasó con los aeropuertos tras el decreto sobre inmigración. Porque los “antifa” no solo “persiguen” el nazismo. Han perseguido con violencia cualquier expresión verbal, incluso razonada, o cualquier reunión o manifestación de grupos que ellos consideran igualmente “nazis”. Estos “Antifa”, parece que bien organizados, vienen a ser la manifestación inmediata, física, vanguardista, de cierta superioridad moral de periodistas, izquierdistas y liberales (en el sentido americano del término). Son los fighters de la superioridad moral. Y esa superioridad moral les permite manifestarse físicamente y oponer una violencia verbal y real contra cualquier cosa que ellos consideren nazi, además del nazi en cuestión.

Eso es uno de sus efectos. Aparecen para rodear y señalar lo que no puede decirse. El otro es, repito, banalizar la verdadera lucha antifascista. Confundirla, apropiarse de ella y convertirla en una forma siniestra de narcisismo y en un maniqueo marcador moral.

[16 de Agosto de 2017]

El éxito



Ignacio Ruiz Quintano

El éxito es una cuestión de éxito. En la contienda por el éxito no hay más éxito que la victoria, o, al menos, no se tiene en cuenta ninguna victoria que consista íntegramente en convencer, es decir, una victoria sin vencido. En la guerra, como en el amor, los enemigos vienen con el éxito. Los espartanos, famosos por sus fantásticas pedanterías del pundonor, tomaban el éxito en la guerra como prueba del mérito, mentalidad que ha llevado a los europeos contemporáneos a distinguir con el título de Mr. PESC a un bendito que pasa por ser el vencedor de la segunda guerra virtual -la primera fue la del Golfo-, aunque sin otras consecuencias culturales que la vanidad y grandilocuencia ostentativa atribuidas por don Eugenio d’Ors a los españoles de éxito. ¿Qué decir del secretario general de Comunicaciones? Campeón de la publicidad políticamente correcta, ha desafiado a la opinión pública con un jeroglífico estremecedor: «¿Es que no estoy legitimado para solicitar a la TV que deje de emitir un anuncio que vincula la violencia con el éxito?»

Hombre, con arreglo a algún reglamento, quizás; con arreglo a lo cierto, genuino y verdadero, no, salvo que se nos demuestre que la ética ministerial es cierta, genuina y verdaderamente una rama del conocimiento, y no una mera enumeración de las preferencias personales de algún funcionario. Los funcionarios que en su día eliminaron del guion original de Plácido un plano general de la Gran Vía «porque, tratándose de Berlanga, puede sacar a un obispo saliendo de Pasapoga», ¿estaban legitimados para proceder como lo hicieron?

La primera víctima de la censura siempre es el humor, lo cual que en asuntos de moral pública la legitimación menos humorística que se me ocurre es la que ofreció Adam Smith en su «Teoría de los sentimientos morales», según la cual, para servir a la sociedad, somos guiados por una mano invisible. Técnicamente, cualquier éxito consiste en la consecución del propósito que interesa, pero la mano invisible de Fomento, que no ha reparado en el lema publicitario «Todo lo que te propongas» del anuncio de las Fuerzas Armadas Profesionales, suspendió el de una compañía telefónica que presentaba a dos niños en un combate de artes marciales porque, según la nota ministerial, magnificaba el mérito de quien ataca primero, «y se extrapola ese mérito a la actuación en el mercado».

No sé si una mano invisible que no sabe redactar notas está legitimada para guiarnos en lo que está bien y en lo que está mal, pero todos convendremos en que lo que hoy se entiende por lucha por la vida es lucha por el éxito, y se mide por los ingresos. Los telepredicadores lo llaman evangelio del triunfo económico, pero los fidelizadores prefieren decir «five-goal-system», o sistema de las cinco metas -éxito, prestigio, dinero, poder y seguridad-, esa gloria del cinismo que nos hace olvidarlo todo con tal de que convenga.

Un sabio que cultivó con enorme éxito el cinismo literario decía que lo que tememos al entrar en esta lucha no es que nos falte el desayuno al día siguiente, sino que no consigamos deslumbrar a los vecinos. O a los consumidores, en el caso de la publicidad, cuyo éxito consiste en resolverle al mercado el problema del asno de Buridán, que desfalleció de hambre al no decidirse por uno de los dos haces de heno iguales que tenía delante. Si no fuera por la publicidad, ¿cuántos consumidores se irían de este mundo sin comprar nada, al no decidirse por uno de los muchos productos iguales que tienen delante? El método de la publicidad es la exageración, que constituye una de las formas del humor, y esto, que está al alcance de la inteligencia infantil menos favorecida, queda, sin embargo, lejos de la mano invisible de Fomento, que con su fomento de la no violencia no deja a los creativos otro método que el de Gandhi, la «satyagraha», que en esencia es negarse a hacer cosas que las autoridades quieren que se haga.


Gandhi
 
La publicidad, cuyo éxito consiste en resolverle al mercado el problema del asno de Buridán, que desfalleció de hambre al no decidirse por uno de los dos haces de heno iguales que tenía delante. Si no fuera por la publicidad, ¿cuántos consumidores se irían de este mundo sin comprar nada, al no decidirse por uno de los muchos productos iguales que tienen delante?

Nómina de huesos



Se pedía a grandes voces:
-Que muestre las dos manos a la vez.
  Y esto no fue posible.
-Que, mientras llora, le tomen la medida de sus pasos.
  Y esto no fue posible.
-Que piense un pensamiento idéntico, en el tiempo en que un cero
  permanece inútil.
  Y esto no fue posible.
-Que haga una locura.
  Y esto no fue posible.
-Que entre él y otro hombre semejante a él, se interponga una
  muchedumbre de hombres como él.
  Y esto no fue posible.
-Que le comparen consigo mismo.
  Y esto no fue posible.
-Que le llamen, en fin, por su nombre.
  Y esto no fue posible.

CÉSAR VALLEJO

Feria del Confinamiento. Elegía de Mayo en Madrid




José Ramón Márquez

Elegía de mayo en Madrid
…cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte
…
Gabriel Celaya

Mayo de silencio en Madrid. Mayo extraño de silencio y de vacío con la Muerte corriendo por los bulevares, por las plazuelas del Madrid de los Austrias, por el Ensanche, por el Madrid  financiero de los edificios imponentes de vidrio y fealdad. Por los cinturones de ronda anda rondando la parca y la Muerte está presente en cada esquina, en cada mirada, en todos los lugares menos en el luminoso sitio donde cada tarde de mayo se la conjura y se la vence de manera ritual a las siete de la tarde. Mayo de silencio de Madrid, mayo de 2020, con la impostada alegría de algunos insensatos que atruenan los vecindarios con músicas extemporáneas y con absurdas, tristísimas, “verbenas de balcones”. Mayo de silencio en Madrid, sin los genuinos ritos del mayo madrileño en loor de San Isidro Labrador, del Isidro de los isidros, del Isidro de la fuente milagrosa, de las rosquillas tontas y listas, del Isidro de la feria de toros en Las Ventas del Espíritu Santo, de las cuarenta tardes en la piedra mirando al cielo, como labradores, a ver si esta tarde va a llover o si se echa de una vez el viento, maldito viento.
Mayo de silencio en Las Ventas, el escenario de todas nuestras tardes de mayo de los últimos siete lustros: mayo extraño sin las ilusiones, la expectación y la decepción, la ira, la exigencia, la entrega, el aplauso, la pasión; mayo que va de Escolar a Victorino, del Partido de Resina a Miura, de Adolfo a Cuadri y a Baltasar Ibán, mayo de muchos mayos, de José Antonio Campuzano dictando la ley de la estocada al volapié, de Pepín improvisando genialmente tres derechazos en los que se contiene toda la inspiración, de Antoñete crujiendo sus cascados huesos en la media verónica definitiva, de Paquito Esplá yendo al toro con la montera puesta, de Ángel Teruel dando guapamente el medio pecho al toro, de Frascuelo iniciando por bajo la faena, de Manolo Cortés echando el capote adelante y lanceando a la verónica con todo su cuerpo entero, con toda su raza. Mayo de bailes de corrales y luego de éxtasis con Curro Romero, de bronca en el tendido y de entrega cerrada a aquél que ‘lo hizo’, tardes de ¡cojo! y de ¡fuera! y de ¡torero!, de silbidos y de pañoladas, de los últimos Urcolas, todos ellos como tigres chorreados en verdugo, tardes de opiniones contrarias y de unanimidades, de un par al sesgo y otro huyendo, tardes de susto y de hule, de caídas de latiguillo, de verónicas de pegolete, de Rafaelillo dando el pecho a una alimaña, del Lili bendiciendo al tendido a su manera antes de banderillear, de la perfecta suavidad del capote de seda del Boni dejando al toro fijado. Tardes de toros, mayo en Las Ventas hurtado.
 
Mayo de silencio y de añoranza de los amigos a los que no vamos a ver y de todos aquellos que, cada uno a su manera, ayudaron a que la afición fuese creciendo y haciéndose fuerte, de Julián y su “¡empalma otra vara” a Alfonso y su “estocada arriba, pero un poco caída”; de las madrugadas junto a la inteligente lectura de los “Ritos y Juegos del toro” de Óscar, al pobre de Quico, que se fue a comprar una lavadora el día que César Rincón la lió, porque “yo paso de ver a ese indio”; de Manolo Gallarín, capaz de convertir con su verbo la más tediosa de las tardes en “una página del Cossío” al Salvador de “¿a quién defiende la autoridad?”, de Pascual, partidario de Palomar y (¿quién podría imaginarlo?) soriano de pro, y también aquellos con los que nunca cruzamos una palabra, con aquel personaje del cráneo embadurnado en betún para simular el pelo que no tenía, con el de “¡no te precipotes”, con el Diamante Rubio de gafas de pasta sin cristales y atronadores palmetazos, con don Juan Font, con quien siempre nos comunicamos en la distancia (¡ya está bien, señor Font!) o el pelmazo almohadillero especializado en turistas, tan espeso. Todos aquellos que ya no están y, como un escalofrío, la tremenda premonición de los que, cuando volvamos, ya no van a estar más.
 
Mayo de silencio en las tabernas, en los bares donde las faenas se aumentan o se denuestan, en el Guarro, en el Puerta Grande, en los Timbales, el Braulio, el Toribio, en la Venta de Leandro, en la taberna de don Ramón de la Cruz, en el Albero, en la Tienta, en Salvador o en los del otro lado del Puente de Ventas, en esas sucursales del tendido donde se discute la estocada, donde se echa mano de Guerrita o del Espartero en el fragor de la disputa a cuerpo limpio, donde siempre planea sobre los contendientes la descalificación del “es que no tienes ni p… idea”, ese infamante sambenito. Bares que han visto rehacer y renacer a las mejores faenas: “mira: el toro es ese barril, entonces tú…”, bares donde se han reescrito las normas de la tauromaquia, con una caña de cerveza en la mano, sin ningún don José de la Tixera que lo haya ido apuntando, bares de discusión, de afirmación de la verdad de cada cual, ateneos del olor a fritanga en los que medirse y probarse frente a los otros, sosteniendo cada uno su verdad. Bares del fuera de cacho y del cargar la suerte, donde se ha explicado una y mil veces la manera de ligar sin perder pasos y ‘echando la pata alante’, bares donde una vez pasaron Manolo Montoliú o Michelín, donde se han fijado tauromaquias al amor de una de callos o de mollejas, de un vaso de vino y de un plato de jamón.
 
Mayo de silencio en Madrid, deambulando espectralmente por las calles a las siete de la tarde, para contemplar el desconocido mundo de este Madrid de las tardes de mayo en este mayo en el que todas las tardes son como esas tardes, pasada la Feria, que se tornan largas y tediosas sin los ritos de mayo: el atasco de la calle de Alcalá, el ambiente en la explanada, la apresurada subida por las escaleras, el fragor de la emoción, el aplauso y la protesta, el corrillo junto a la puerta a la salida, la ensoñación con lo ‘arrematao’ en el camino de vuelta a casa. Y en cambio, he aquí este mayo silente de puertas cerradas, con los carteles del Domingo de Ramos y de Resurrección pegados junto a las taquillas, los tristísimos carteles que proclaman el inicio de una temporada que en Las Ventas ni siquiera llegó a iniciarse, anunciando nada a los viandantes, imponente vacío de “No hay billetes”, mientras en lo alto de la Puerta Grande tres banderas a media asta avisan, torvamente, de la presencia cercana de la Muerte.

Lunes, 1 de Junio

No estornude