lunes, 3 de marzo de 2014

¡La portería, estúpido!

James Carville
 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

       Esto no lo saben los valdanágoras, pero el secreto del fútbol, y sólo tiene uno, lo reveló en el 50 don Gregorio Corrochano (el mismo que dijo que en los toros como en la vida es modesto el que no puede ser otra cosa), como sabemos por Riera Bado, un revistoso taurino que lo contó en “El Ruedo”:

    –El secreto del fútbol está en la competencia de las dos porterías –decía (Corrochano), mientras su mano sostenía con firmeza una copa de Valdespino–. Quite usted una portería y no queda nada.
    En la eliminatoria copera el Atlético prescindió en los dos partidos de la portería del Madrid, y, eliminada la competencia, no hubo nada
.
  
Ayer fue otra cosa: hubo dos porterías.

    Empató (que es perder) el Atlético, porque ése es su sino (y porque Costa no es Cristiano ni Simeone tiene la flor de Carletto).

    ¡La portería, estúpido!

    Bill Clinton le ganó a Bush padre unas elecciones imposibles con un “pósit” que James Carville, su asesor, que tiene la misma cara de cascabel pisado que Pepe, le colgó en la pizarra de campaña:

 “¡La economía, estúpido!”

    El Mono Burgos no es Carville, pero a alguien habrá tenido cerca Simeone para escribirle en su pizarra del partido “¡La portería, estúpido!”.

    En este caso, la portería del Madrid, sobre la que la Asociación de la Prensa Global en Español ejerce una influencia que no se veía desde el referéndum de la Otan.
  
Los periodistas globales creen que la portería del Madrid es a Casillas lo que la Filmoteca Nacional a Chema Prado, un cargo de por vida. Pero los entrenadores placeados (Capello, Mourinho, Ancelotti) prefieren a Diego López, tan español, canterano y madridista como Casillas, pero para pobres.
  
Los castizos decían que, si un pobre come merluza, uno de los dos está malo.
  
La titularidad liguera ha sido para López lo que la merluza castiza para el pobre, sólo que este pobre (o este López) ha aguantado (Gabi le hizo ayer un Huntelar) contra todo pronóstico, circunstancia que en un país que detesta la meritocracia (acatarla, acarrearía la ruina del sistema) juega en contra del meritorio. Apartarlo constituiría una felonía, aunque, llegado el caso, siempre podremos decir: “…y se cumplieron las Escrituras”.
  
Derbi antiguo, con mayor mérito del Atlético, que tiene peor plantilla. Miedo de Ancelotti (manda huevos, con el "fútbol violento"), que tiró de laterales cortos y mantuvo, ay, a sus centrales, que son como las gemelas (“¡Vaya par de gemelas!”) de Lina Morgan.
  
Lo de Sergio Ramos es lo que Joaquín Vidal observó en José Tomás: le han dicho que es de otra galaxia, y se lo ha creído. Hizo un penalti flamencazo, propició el gol del empate y se comió todos los naturales (y manoletinas) de Diego Costa, que tuvo en el derbi el partido de su vida y (por falta de talento) lo dejó escapar. Cristiano hizo un gol de palomero y Bale nos transmitió su frustración de Pegaso atado al arado: sabe que, en este sistema, su única justificación es el gol, y va y viene por la raya blanca con la letanía (“meter, meter”) de Beavis, a quien tanto se parece.

    Bien por el derbi (¡fútbol con dos porterías!) y mal por la Décima.

John Holmes

BALE & HOLMES
    A la pregunta de Jaspers “¿Cómo puede un hombre tan vulgar como Hitler gobernar Alemania?”, Heidegger (con permiso de Cereceda) respondió: “La cultura no tiene importancia. Basta con mirar sus hermosas orejas.” Me acuerdo de esto cada vez que oigo que Bale (cuyas orejas no parecen muy hermosas) no sabe jugar al fútbol, deporte, por otro lado, donde el tamaño es lo único que importa. No sé cómo daría Bale de tertuliano, pero de futbolista da la misma impresión que daba John Holmes en el cine, o sea, de sobrado (en el mejor sentido de la expresión). Pero a nadie en el cine se le ocurrió jamás descalificar para el amor a John Holmes porque le faltaba el taxímetro que en el corazón llevaba Don Juan o la capacidad para el verso de Cyrano de Bergerac.

La llamada

Circulando por la izquierda


En 1988, un grupo de arqueólogos descubrió un camino que había pertenecido a los romanos. Los surcos encontrados indican que el tránsito circulaba por la izquierda. Hay quienes creen que en la antigüedad los jinetes circulaban en ese sentido porque, como la mayoría eran diestros, tenían la mano derecha libre para defenderse o saludar a otro jinete.

Aunque existen algunas evidencias de huellas de carros en una presa en Blunsdon Ridge (cerca de Swindon, Inglaterra) que sugieren que el tráfico local era por la izquierda, no ha salido a la luz ninguna referencia concluyente sobre la convención de conducir en alguno de los lados en el mundo antiguo.
En España, hasta los años 30 no existían regulaciones estatales al respecto. En algunos territorios se circulaba por la derecha (Barcelona) mientras que en otros por la izquierda (Madrid). El 1 de octubre de 1924, Madrid cambió el sentido de circulación a la derecha.

(Wikipedia)
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J. R. M.

Lunes, 3 de marzo

Los 80
Militaria
Los apuntes de la p... mili
 

Cinco

domingo, 2 de marzo de 2014

Fútbol taurino


Gregorio Corrochano

Francisco Riera Bado
El Ruedo, 18 de mayo de 1950

Aquella tarde marrueca –fecha de la feria de Sevilla– estaba sentado en el taburete de un bar de estilo andaluz un hombre de aspecto elegante y distinguido que hablaba de fútbol. Comentaba las incidencias del encuentro España-Portugal, recientemente jugado en Lisboa que había oído por radio.

La vehemencia de su palabra fluida, el calor y el tono que ponía en sus frases traicionaban su atuendo aristocrático. Alguien, desde lejos, le hubiera tomado por inglés. Su traje parecía salido de Sacville (sic) Road –sede de los sastres elegantes de Londres–. Su sombrero –un auténtico Trilby de Regent’s Street–. Sólo su rostro cetrino de marcadas cejas negras señalaba el aire de España. Su rostro y su corbata. Una inquieta mariposa verde moteada de blanco parecía arrancada de un traje de gitana.

 Tenía algo de revolera torera, de chalina reducida, de poeta andaluz.

    –El secreto del fútbol está en la competencia de las dos porterías –decía, mientras su mano sostenía con firmeza una copa de Valdespino–. Quite usted una portería y no queda nada. Yo no entiendo una palabra de fútbol, pero le aseguro a usted que no queda nada. Este partido de Portugal me lo ha demostrado. No entiendo de «off-sides», de «penalties» ni de «corners», pero el «speaker» me tuvo todo el tiempo durante la radiación del partido con el alma en un hilo. Hubo dos ocasiones en que tuve que apagar la radio. Mi corazón se debilitaba. Sentía ahogos. Porque creía que perdíamos. Sí, que perdíamos. Y es que yo, como español, deseaba naturalmente que ganara España y me inclinaba a un bando. Si es lo que digo, la competencia. ¡Si tan sólo hubiera habido una sola portería...! Me habría ahorrado este mal rato. Ahora comprendo perfectamente que la gente vaya con ese ahínco a ver jugar a la pelota. Que la multitud se entusiasme y llene los Estadios hasta desbordarlos. Porque se aferran a un bando (cada uno a la portería que más le agrada) y surge la competencia. El secreto del éxito. Como que casi estoy pensando en que alguien me inicie en las reglas del juego para hacerme aficionado.

    Y este hombre elegante que decía todo esto volvía a parecerme inglés. Ahora no por su ropa, sino por el tono irónico con que a la vez hablaba. ¿A quién me recuerda este hombre por su estilo, su gracejo, su dominio y su donaire...? ¿A quién? A alguien que está muy lejos... Alguien...

    Encontré la respuesta reflejada de repente en el fondo de topacio de la copa jerezana. Aquel hombre era Bernard Shaw con treinta años menos, con cejas negras y sin barbas. Un Bernard Shaw más pequeño, sevillano o madrileño. Pero su rostro le traicionó de nuevo. Una brisa triste se reflejó en sus ojos. Y sus pupilas se llenaron de fantasmas, de gritos antiguos y de palmas.

        –¡La competencia, señor, la competencia!

    Pero ya no hablaba de fútbol, sino de toros.

        –Ya no hay competencia en las Plazas –decía–. Ya no hay nada.

Y un caudal de recuerdos surgió a borbotones de sus labios. Toros que eran toros, toreros que eran toreros, hombres que eran hombres, vida que era vida. ¡Ay señor! Feria antigua de Sevilla, viejas ventas de Antequera y Eritaña... Todo fue surgiendo en mágicas palabras. Y fue su relato como una oración al pasado. A un pasado más amable y mejor. Y se acordó de anécdotas antiguas, haciendo desfilar por el aire, envuelta en gracia de cronista viejo toda la gama castiza y valiente de la historia del Sur. El «Guerra», «Machaquito», Antonio Montes, Mazzantini, «Bombita», «El Gallo», Joselito y Belmonte. Los toreros volvieron a ser machos y los toros volvieron a ser toros, con kilos y con cuernos. Grandes ovaciones de recuerdos llenaban las paredes del bar andaluz. Las figuras de las estampas tomaron vida y volvieron a moverse dentro de sus pequeños marcos como homenaje a aquel hombre que tan bien les recordaba, haciendo brillar sus cristales con los reflejos de unos caireles que ya no existían... Y de los toros pasó al cante. Y se elevó desde Manuel Torres y «La Niña de los Peines» hasta Chacón y Silverio Franconetti, aquel que hizo exclamar a García Lorca:

Entre italiano y flamenco
Cómo cantaría aquel Silverio.
Tenía en la garganta
La dulce miel de Italia
Con el limón nuestro

.....................................
.....................................
    Después se acordó de «Habichuela» –el guitarrista inigualable– e hizo de nuevo volar su bordón en el aire. Le hizo tocar primero para que «la Macarrona» bailara. Luego para que Rafael «El Gallo» y su hermana Lola también lo hicieran. Que Rafael bordaba con los pies lo mismo que con la muleta. Y dijo tantas, tantas cosas más aquel hombre que no sé cómo aquella tarde no se partieron en aquel bar taurino los espejos.

    Cansado por el esfuerzo del relato, tras una pausa, exclamó como en un murmullo:
    
Quisiera ser aficionado al fútbol, pero no puedo. No puedo.

Luego se quedó en silencio.
    
Aprovechando el momento pregunté con disimulo al barman:
    –¡Fernando Segovia!... ¿Quién es este hombre que desde lejos parece inglés?... 

Y me contestó sorprendido:

    –¿Quién? ¿Este señor...inglés? ¡Ah! Pero ¿no lo sabe usted? ¡Gregorio Corrochano! ¡El maestro!

ENVÍO
A don Gregorio Corrochano, rogándole me perdone por esta crónica que le robé.
Crónica que fue recitada bajo la cabeza de «Gallineto», toro de Nandín muerto
por «Gallito Chico» en Sevilla el 29 de septiembre de 1916, después de
una faena monumental y habiendo tomado [ilegible] varas.
Así reza la leyenda.
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J. R. M.

Domingo, 2 de marzo

Los 80
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Cuatro

"No se puede servir a Dios y al dinero"

DOMINGO, 2 DE MARZO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
 
-Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o qué vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.
 
 Mt 6, 24-34

sábado, 1 de marzo de 2014

Cádiz y Elcano, a contratiempo


Dominicos
El sueño americano

 Carabelas de Colón...

 ...todavía estáis a tiempo...

 ...Atrás...

 ...a contratiempo...

 ...Atrás...

 Desde el patrullero

 Rodrigo de Triana

 Cabos sueltos

 Lo que hay que leer

 Lo que hay que oír

  Iwo Jima

 Botado el 5 de marzo de 1927

 En el tren expreso pasaron para Cádiz el ministro de Marina
 y la señorita de Primo de Rivera (…)

  La hija del presidente (…) se quedó en Jerez de la Frontera, en donde permanecerá hasta el sábado,
 que vendrá a Cádiz para amadrinar el buque-escuela “Sebastián Elcano”
 (el cual) se encuentra preparado para la botadura, que se verificará el sábado a las tres de la tarde.
ABC


 Hacia su 81 crucero de instrución

Gloria a la Patria / que supo seguir /
 sobre el azul del mar, el caminar del sol
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Fotos de C.L.T. y Lola Navarro

El derbi


Boateng

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Si yo fuera Ana Botella, que no deja de ser una señora de Valladolid, tampoco sabría qué abrazar mañana, si el carlettismo con gabán del Madrid o el cholismo (rama barrial del mourinhismo) con trescuartos del Atleti.

    Otra cosa es que, para recibir al Madrid, Diego Costa hubiera tenido el valor de retratarse (como Boateng, el del Schalke 06) en el vestuario con una birra y un cigarro, los dos medios, hoy, más seguros de “épater la bourgeoisie”: el sano pueblo madrileño se habría echado a la calle exigiendo la cabeza del pervertidor de la juventud.

    Después de todo, Madrid es la capital de ese “moonwalk” municipal (inventado por Gallardón y perfeccionado por Botella) que tanta gracia hace a los turistas cuando ven a los madrileños bailando en el quicio de las cafeterías para poder dar una chupada al cigarro fuera y dar una chupada a la birra dentro, como exigen las ordenanzas bajo multas que espantarían a Bolinaga, por nombrar a un “euskokiller” marchoso.

    Quiero decir que sólo una afrenta gravísima (fumar bajo techo o beber en la calle) al tótem del Pueblo por parte de un chico malo del Atleti (el Madrid ya no lo tiene: a Pepe lo indultó Casillas por unas lentejillas) podría calentar un derbi cuyo único aliciente es sentimental: el adiós al Manzanares, ya que la Comunidad de González prepara para Cerezo el estadio de La Peineta en la nueva avenida de Luis Aragonés (que tan bien las hacía), regalo del Ayuntamiento de Botella.

    El darwinismo, como querían los krausistas, ha ganado, y el pez grande se come al chico en el fútbol con la misma naturalidad que en los demás negocios de la vida: la economía con las hipotecas del Banco, la guerra con los drones de Obama o la tauromaquia con los pingüis de los Artistas, que cada tarde se comen un par de mascotas.

    En toda la Copa, el Atlético tiró dos veces a gol: la del Bernabéu la paró Modric, y la del Manzanares, el poste. Pero en el cholismo hay fe y una buena Grada Joven.

Sábado, 1 de marzo


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Tres

viernes, 28 de febrero de 2014

Cádiz de Carnaval*










 (Colección Look de Té)
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*Gran fenómeno gaditano. Si me lo cruzo doy gracias a Dios
 porque me da suerte. Bendito Peque en el bendito Salmonetes. (Hughes)

Recuerdo de un almuerzo en memoria de Curro Fetén

 Curro Fetén

La donación

 Los beneficiarios

Fetén

Entre suspiro y suspiro

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Habla Hughes del “madridismo rubio” que ha visto en Alemania: son los nietos de Juanito Valderrama (la Generación Mejor Preparada de la Historia), que siguen poniendo cañas, pero orgullosos de un madridismo “no ibérico y nada toreril”. Pobres.

    Un madridismo posmoderno, como de El Juli, que el miércoles, a la hora del fútbol, en el Círculo de Bellas Artes, donde Sabina le canta a Pilar Bardem, presentó, “de corto y oscuro”, su plan industrial para el 14.

    Ese mismo día, en Casa Salvador, donde el Porrina de Badajoz le cantaba a Ava Gardner (de coruscantes muslos), unos amigos almorzamos con los amigos (Carrasco, Núñez, Juan Barco) de un príncipe de los ingenios, Curro Fetén, como nos teníamos prometido desde la cena de toros en ABC. Un madridismo fetén.

    Fetén almuerza con Domingo Dominguín (el Dominguín comunista) en Colombia: piden una fuente de caviar, y entra su hermano (beneficiario de los coruscantes muslos gardnerianos) con el presidente del país, a quien le son presentados los vecinos de mesa por Luis Miguel: “Dos comunistas españoles comiendo”.

    –Curro, en esa venta se tiene que comer bien –le dicen un día, por Burgos–. Hay muchos camiones en la puerta.
    
Desengáñate. Donde se come bien es donde hay muchos Mercedes.
    
Hoy ha muerto Paco de Lucía, y sale a colación lo de Fetén con el guitarrista y un famoso sablista con cueva en el Sacromonte. Curro les llama “colegas” y Paco no sabe por qué:

    –Porque los dos vivís del toque.

    Es martes y 13, y Curro aborda a un gafe que llega a la barra:

    –Anda, paga, que hoy celebras santo y cumpleaños.
    
A un trepa que le colocan en la radio, viéndolo ayuno de tauromaquia y ahíto de lo que lo parece, le hace la confidencia fatal (que el trepa corre a soltarla):

    –¿Has visto qué vergüenza? ¡En Madrid, y todos los picadores sin coleta!
    
Y a un famoso comunicador que, achispado, va tras de él haciendo el cojo, revolviéndose: “¡Ay, como me ponga yo a hacer el hijo de p…!”

    Nada así ha dado el fútbol.

Él también era español, canterano y madridista

@gesiOH

LA SANTA INQUISICIÓN. (VIÑETA)

La última de Hawking

Stephen Hawking tells Google ‘philosophy is dead’.

Primus circumdedisti me


El Juan Sebastián Elcano (al paso de cebra),  esta noche

Chuleta de cerdo marinada en jengibre y soja

Viernes, 28 de febrero

Los 80
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Dos