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sábado, 24 de marzo de 2018

Alergias

César Moro


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El guirigay catalán no tendría sentido sin el guirigay mediático, que tiene en el “populismo” su “alergia primaveral”.

Igual que los médicos llaman alergia a todo mal que no conocen, los politólogos llaman populismo a todo movimiento que no controlan. Hacen lo que Hegel con su “Filosofía de la historia”, presentar un esquema de la historia de acuerdo con el cual se supone que se desarrollan los acontecimientos, algo que gusta a la gente.

La fórmula –decía Russelles sencilla y los lectores piensan: “Ahora lo entendemos todo”. Si es falsa, no lo perciben.
Estos hegelianos dicen muy serios que el separatismo catalán es populismo promovido por Putin, a quien usan como Calvo Serer usaba a De Gaulle en mayo del 68 en la tercera del “Madrid”: su “Retirarse a tiempo” iba, en realidad, contra el inquilino de El Pardo. Acusan a Putin de amañar las elecciones del poder ejecutivo, riesgo que en la Unión Europea se evita (salvo en Francia) no convocándolas (se sustituyen por el himno “Paz”, de Franciska, que dice: “Porque quien siembra ilusiones / recoge frutos de paz…”)

Aunque los medios hablen de “ungir” (?) al “president” y de “diputados antisistema” (?) de la Cup, el separatismo catalán no es populismo y tampoco nacionalismo, sino estatalismo (como el vasco y los demás), y por eso sus modos fascistoides. No es populismo Podemos, sino “agit prop” comunista “de toda la vida”: todos tetones del Estado. No es populismo Le Pen (¿qué tiene que ver esa criadora de ocas con el boulangismo y las barbas?), sino nacionalismo, aunque del peligroso, pues en Francia todo es Estado. En cuanto al Brexit y Trump, son dos puntapiés a la socialdemocracia, que, a ciegas, quiere devolverlos en el trasero de Zuckerberg. Nacionalismo británico y americano, cultural e institucionalmente en los antípodas del fascismo. Pero se ve que aquí llevamos las alergias como César Moro los vicios: como un manto real, sin prisa.
Como aureola que uno desconoce y que finge no percibir.