lunes, 8 de septiembre de 2025

Los de los balcones



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La “rentrée” nos ha devuelto al muermo de la competición liguera, un “Groundhog Day” de árbitros y revistosos del puchero (peores cuanto más viejos) atizando la marmita en la que el sistema cuece a Vinicius, el negro que sigue sin dejarse cocer, actitud imperdonable en el país cuyos habitantes, encerrados ilegalmente durante meses, salían cada tarde a los balcones para aplaudir a sus carceleros. Esta tropa es la que ha elegido a Vinicius para que les haga de bufón o “cascamorras” en sus delirios psiquiátricos. Sólo ocurre en España, donde, según el poeta, “abunda el hombre malo del campo y de la aldea,  capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales”. En política, con campañas bastante más modestas que las que en el fútbol le hacen a Vinicius, que todavía no ha abierto la boca contra los medios, Arzallus hablaba de “Brunete mediática”, y González, de “Sindicato del Crimen”. España eterna.


Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza.


A Vinicius lo recibieron en Oviedo con balones de playa y cánticos de “tonto”, porque es lo que en los medios se sugiere que hay que hacer. Hemos visto a una presentadora de TV con un balón playero bajo el brazo y sonrisa como un escaparate de bastones (“la dulce boca que a gustar convida / un humor entre perlas destilado”, que diría Góngora) glosar como si tal cosa la actuación de Vinicius en un partido.


Vini es que cae mal –resume el moderno telepollas (glorioso hallazgo de Cela) Miró, que los modernos, decía Muray, nunca pierden la ocasión de dar órdenes a todo el mundo.


Él (Vinicius) tiene que motivarse picándose con toda la humanidad –lloriquea Gardel Mijatovic, que sólo se picó, como futbolista, con el pejino Iñaki Bollaín, y como ejecutivo de Calderón (¡el senador de Massachusetts!), con su subordinado Iván Helguera.


Llegamos al núcleo de la cultura progresista contra la que se estrella Vinicius en su papel del “Otro”. El “Otro”, explica Erriguel, es bienvenido si su religión (alegría, en este caso) se disuelve en cultura (obediencia), su cultura en folclore (rutina) y su identidad (danzón cubano) en simulacro. Es decir, si el “Otro” se convierte en lo “Mismo”. Vamos, si Vinicius se aviene a salir al balcón cada día a las ocho de la tarde para aplaudir a quienes le digan tonto. Nuestra Españeta.


El numen de estos campos es sanguinario y fiero: al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador.


Es la barbarie ibérica, la que atrapó Machado pinchándola con su pluma sobre el papel, “como se suele hacer con un insecto repugnante”. La barbarie pipera que chapotea en la creencia tiñosa de que lo que hace bueno a una estrella son los pitos y el banquillo, aunque combatir una creencia con la razón es como atacar un bloque bajo con el tiquitaca. Ante esta degeneración ambiental, mi ideal de espectador sería que, siendo el equipo a batir, acometiera el Madrid las competiciones nacionales estrictamente como preparación para las competiciones internacionales, siguiendo la máxima de Bear Grylls (no nos cansemos de repetirla) según la cual en la caza de un animal no hay que gastar más energía que la que te pueda proporcionar como alimento. Es un mito universal, y ni la Liga ni la Copa de los Tebas y los Louzán le aporta en el mundo un solo seguidor más. El reto de Xabi Alonso no puede reducirse a atacar los bloques bajos del Osasuna y del Oviedo, sino a correr a gorrazos (es decir, no a pases hacia atrás) al City, al Liverpool y a la Juventus en la próxima Champions de Ceferino (ese Kajo Kallos del fútbol), que es donde se reparte el dinero gordo y el prestigio grande. Y que los de los balcones rabien. Avisado lo dejó el poeta:


Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta; no fue por estos campos el bíblico jardín: son tierras para el águila, un trozo de planeta, por donde cruza errante la sombra de Caín.


[Sábado, 30 de Agosto]


Antonio Machado


Lunes, 8 de Septiembre

 


Valle de Esteban

También el sol, también el sol ha amado

y como todos los que amamos, miente

domingo, 7 de septiembre de 2025

"¡Oh yo!"


Luis Miguel Dominguín


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La España ZP (Zombis Parados) celebra su marcha en Madrid, donde las gentes quieren que uno les hable de amor, como si uno fuera Marañón. El que quiera saber algo de amor, que no pregunte hoy a un plumilla –ni siquiera a un poeta–, sino a un doctor, aunque venga de Cuba, como Llamazares. “¿Y el amor? ¿Para qué sirve el amor?”, preguntaron a Luis Miguel Dominguín. “Para todo –respondió–. El amor es la gran fuerza, porque el amor es egoísta. Es, sobre todo, absolutamente necesario para todos los que somos tímidos.” Si en vez de preguntar a Dominguín preguntaran a Zerolo, que sabe del amor por lo que ha leído en los libros, contestaría que, según Al-Sari Al-Siqtî, autor que todavía no ha llegado a las Escuelas Aguirre, el amor sólo logra la perfección cuando el amante le dice al amado: “¡Oh yo!” ¿Oh yo? Como lo oye: “¡Oh yo!” Eso no viene en la más bella doctrina humana del Amor, que nació a los postres del “Simposio” platónico. Platón, como se sabe, era incapaz de deslindar la matemática de la erótica. Por cierto, ¿se acuerdan ustedes de la pelandusca veneciana del asqueroso Rousseau? A la pelandusca, que se llamaba Zulietta, le faltaba un pezón, y como al príncipe del sentimentalismo criminal le diera por hacerle ascos, Zulietta lo despachó con lo que en buena literatura forense se conoce por cajas destempladas: “Zanetto, lascia le donne e studia la matemática.” (Juanito, deja las mujeres y estudia las matemáticas.) El filósofo Sloterdijk, que lo ha escrito todo sobre las esferas, sugiere que toda historia de amor no es en el fondo sino un ejercicio geométrico, concretamente una tentativa de acceder a la redondez y de reconstruir la primera esfera. Como sé que un San Valentín sin novia es como una Nochebuena sin madre, en darle vueltas a la sugerencia de Sloterdijk tienen los solterones un buen entretenimiento para la noche de sábado. Los solterones son hombres superiores, y las mujeres asnas son la perdición de esa clase de hombres: los cenobitas, decía el mejicano Julio Torri, secretamente piden que el diablo no revista tan terrible apariencia en la hora mortecina de las tentaciones. Mas no sólo de mujeres vive el hombre. Ni sólo de ellas muere.

Domingo, 7 de Septiembre

 


Valle de Esteban

Brilla el sol, nace el mundo, el aire ahuyenta

del cráneo la malicia

Todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

 DOMINGO, 7 DE SEPTIEMBRE


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:


-Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte milY si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.


Lucas 14, 25-33

sábado, 6 de septiembre de 2025

Amenábar



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Clint Eastwood, el nuevo macho alfa de Hollywood, dice que hace películas para lectores de libros. Más lejos todavía, nuestro Amenábar ha hecho una película que es como el libro de los que no leen libros: el espectador común sale de la piltra de Sampedro como lo haría de la Ética de Espinosa, “in albis”, fenómeno de birlibirloque sólo al alcance de un creador que en algunos círculos ya es equiparado a Francis Scott Fitzgerald. Hombre, tratándose de un autor “madrileño”, ¿por qué quedarnos a ras de suelo? Lo que Amenábar, a su edad, ha conseguido en el cine es algo que sólo se veía en la música. A los ocho años, tocaba Paganini en el violín una sonata suya. A los diez, Handel había compuesto un libro de sonatas. A los doce, Mendelssohn compuso tres cuartetos para piano, violines y contrabajo. A los trece, Haydn compuso una misa. También a los trece, Beethoven compuso tres sonatas. A los catorce, Weber compuso su ópera “Las Ninfas del Bosque”. A los dieciocho, Bach, a pesar de un hermano malvado que no lo dejaba vivir, era músico en la corte de Weymar. ¿Y Mozart? A los cuatro años componía tonadas; a los seis, arregló un concierto para piano; y a los doce compuso su primera ópera, la “Finta Semplice”. Bueno, en las artes plásticas también hay algunos nombres que se revelaron precozmente: Miguel Ángel, a los dieciocho años, esculpió la “Batalla de los Centauros”, y a los veinte, el gran “David”. Rafael, Leonardo, Tintoreto... Y en la literatura, a los nueve años, Dante escribía versos a la niña de ocho años de que habla en su “Vida Nueva”. A los catorce, Schiller se sentó a componer un poema sacro sobre Moisés. Lope empezó a escribir a los doce, y a los trece, Calderón. A los doce escribía Voltaire sus sátiras contra sus profesores, los jesuitas. A los quince escribió Victor Hugo su primera tragedia. Keats, Shelley, Byron... Y Carmen Calvo, claro, que también ella ha sido ministra bastante antes de lo que esperaba: de ahí su célebre “¡Dori, que ya somos ministras!” del día del nombramiento, ignorante aún de que su destino era presidir este nuevo Siglo de Oro inaugurado con Amenábar.

La huella del fuego

 
 
Obras de restauración
Por fuera y por dentro 
   

Francisco Javier Gómez Izquierdo


     
      De vuelta en Córdoba recupero los mañaneros paseos urbanitas y ¡cómo no! me acerco a la mezquita que como ustedes saben fue atacada por un fuego del que no se sabe si vino cabalgando sobre la electricidad, la batería de un vehículo de limpieza ó vaya usted a saber con qué demoníaco disfraz. El caso es que hace casi un mes hubo un fuego que a todos nos llegó por el móvil y a servidor desde los de muchos amigos que se acordaron de uno por sospechar un sincero pesar. Varias capillas del ala izquierda de la mezquita de la ampliación de Almanzor, pegadas al muro de la calle Magistral González están tapadas para impedir el mirar del turista y el dolor cordobita. Afectadas al parecer son sólo tres de estas capillas. Me he acercado al sector vedado donde había algún cordobés con el mismo interés que servidor y es que una de las cosas a tener a cuenta es que todos los avecindados en Córdoba, DNI mediante, tenemos abiertas las puertas de la Mezquita Catedral y pasamos de balde, sin pagar y sin cita previa; a cualquier hora y cualquier día. Esta circunstancia hace, a mi parecer, que el cordobés sienta la Mezquita como propia y camine orgulloso al acompañar a los amigos y familiares que le visitan: "No se te ocurra sacarme entrada que los cordobeses no pagamos". Doña Carmen Calvo, la de Cabra, no ceja en su empeño de quitar la mezquita a los curas y cobrar a los cordobeses cada vez que quieran entrar en ella como hace la Junta con los granadinos en la Alhambra. Sobre las once y a requerimiento de la próstata me he acercado a los servicios, justo al lado de la urna de Don Luis de Góngora y Argote, donde tres señores y una señora esperaban. Quedamos sorprendidos porque del habitáculo designado al sexo femenino sale un joven barbado que lleva encajado una especie de minishort y un móvil de tres cuartas. Con toda la razón del mundo la señora le recrimina la... pongamos usurpación. Soberbio, altivo, estirándose como chopo de la ribera, contesta el piloso sujeto que se siente mujer y que además "tenía tantas ganas que no me podía aguantar". Disculpable y puede que entendible es lo último. Sinvergonzonería desmedida nos ha parecido a toda "la cola" la primea excusa, pero con los nuevos tiempos, lo sensato no se contempla y a lo extravagante lo hacen ley. Al pasar a mi lado no lo he podido remediar : "Usted lo que es, es un jeta de mucho cuidado".  El tío, bueno, la tía, se ha ido hacia el mihrab con sonrisa vencedora.


    Pongo las fotos de lo que se puede ver por dentro y por fuera, dando la sensación de que el mal es reparable.
 

Sábado, 6 de Septiembre

 


Valle de Esteban

al alba al raso

viernes, 5 de septiembre de 2025

Un lex-shop a cielo abierto


Philippe Muray


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los tres imperietes que promueven por poderes la Cruzada por la Conversión de Rusia (anglos, francos y germanos juntos para una Operación Barbarroja en 2029) han anunciado ya la quiebra técnica de sus prestigiosos Estados del Bienestar, aun contando con apropiarse de los activos rusos, como prescribe el neoliberalismo rampante, se ve que para atraer los dineros de algún despistado que dé por sentada la seguridad jurídica en el cacareado Estado de Derecho, ese pleonasmo fundante de la “patocracia bioleninista” en la que chapoteamos.


España, en cambio, está exenta de la quiebra de su Estado del Bienestar “porque lo garantiza la Constitución”, gracias al “vivaz espíritu jurídico” del español, si bien Albornoz nunca acabó de explicarse el contraste entre nuestra “prolífica devoción legislativa” y nuestro “desdén por el cumplimiento de la ley”.


Inglaterra no tiene Constitución (escrita). Alemania, sí, aunque no es Constitución, sino Ley Fundamental, redactada bajo ocupación militar. Constitución, pues, sólo tiene Francia, y eso porque De Gaulle copió (mal) la de los Founding Fathers. A España le hicieron copiar la de Alemania, por la mano de un ingeniero agrónomo y de un director teatral, que incurrieron en lo que luego María Soraya, abogada del Estado, como Almeida, llamó… “vacíos legales”. Mariano, su jefe, no podía investirse por el “vacío legal” de los plazos, y con audacia pucelana invitó María Soraya a los letrados de las Cortes “a llenarlo”, con lo cual convirtió a los tales letrados ni más ni menos que en poder constituyente, para regocijo de Trevijano, que se reía con estos disparates.


¿Es concebible un vacío legal en las reglas del ajedrez?


La naturaleza humana contemporánea tiene horror al vacío jurídico, avisaba con sorna, ¡en el 92!, Philippe Muray, el Goya de esta gran familia de Carlos IV que es la Unión Europea: en Bruselas, decía, siniestros desconocidos preparan la Europa de los reglamentos. ¡Hay que llenar el vacío jurídico! Éste es el nuevo grito de guerra del viejo mundo rejuvenecido por la transmisión integral de sus elementos a través del cubo de basura mediática definitivo. ¡La marcha implacable de nuestras sociedades al paso de la Ley! ¡Dura lex, sed tex! Hay veladas en que la tele, para quien la mira con la debida repugnancia, parece una suerte de foro de leyes. Es la marcha de los reglamentos. Un lex-shop a cielo abierto. Cada uno se descuelga con su borrador de decreto. Hacer un debate sobre lo que sea es descubrir un vacío jurídico. La conclusión es hallada de antemano. “¡Hay un vacío jurídico!” ¡Llenemos! ¡Llenemos! ¡Llenemos aún! ¡Tomemos medidas! ¡Legislemos! El sueño consiste claramente en acabar por prohibir poco a poco, y suavemente, todo aquello que no esté aún absolutamente muerto. “¡Hay que llenar el vacío jurídico!” Es la era del vacío, pero jurídico.


¿Qué escritor escapará del zoológico legalitario para describir sus infamias?


[Viernes, 29 de Agosto] 

Viernes, 5 de Septiembre

 


Valle de Esteban

Pisando la dudosa luz del día

jueves, 4 de septiembre de 2025

Ambulantes


Mario Cabré


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Ya saben ustedes lo que el futbolista Robinho le dijo al senador de Massachuttsets (Palencia) para irse del Madrid: “Antes que jugar en el Madrid me hago vendedor ambulante.” Y el senador de Massachuttsets (Palencia), que es Calderón (“me llamo Calderón y doy suerte”), lo dejó marchar. A mí con la venta ambulante me pasa lo que a San Agustín con el tiempo: sé lo que es, pero, si me lo preguntan, no sabría decirlo. ¿Un buen negocio municipal? Lo digo porque, al entrar en cada municipio, lo primero que se ve no son las ventanas abiertas y las camas sin hacer, sino el cartel de “Prohibida la venta ambulante”, y en España sólo se prohíbe lo que uno quiere tener. Vendedores ambulantes, pues, serían los alcaldes, que van de la ceca a la meca vendiendo algo. Gallardón, por ejemplo, le ha vendido a cada madrileño una deuda de mil novecientos veintiocho euros. Descontados los cuatrocientos euros que concede Zapatero a todo aquél que presente el certificado de haberle votado, a la escoba todavía le queda pelo: mil quinientos veintiocho euros. Mas como el deber es un don de gentes, todos los madrileños se muestran bien contentos con Gallardón, el San Jorge del centrismo para acabar con el dragón zapateril. Alicia Moreno sería su Sarah Palin, pero en progre, claro. Para los nuevos, conviene aclarar que Alicia Moreno es el Malraux de Gallardón, siendo Malraux la Alicia Moreno de De Gaulle. Buena parte de los casi dos mil euros que debe cada madrileño es a cuenta del “hecho cultural” que pastorea (pastora del Ser, ay) Alicia Moreno. El “hecho cultural” ha vaciado al Teatro Español que dirige el sobrino de Mario Cabré. Entre los deliciosos disparates con que Telemadrid acostumbra adornar las corridas de toros, éste de Bernadó: “A mí El Cid me recuerda a Mario Cabré.” El Cid: el torero más largo del escalafón. Mario Cabré: esto es, torero, actor, escritor, novio de la última estrella en boga, automovilista, chaleco blanco, dentadura espléndida, etc. A Mario Cabré le dijo Ruano un día que había visto en un prospecto de una agencia de turismo lo siguiente: “Viaje a Granada en ‘pullman’ de lujo y noche con Mario Cabré.” Y no se extrañó demasiado. 

Jueves, 4 de Septiembre

 


Un enjambre de avispas acribilló sus senos

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El hombre-sándwich





Ignacio Ruiz Quintano

Abc


A lo mejor es impresión mía, pero desde que Gallardón ha prohibido los hombres-sandwich se ven menos pancarteros sindicales tocándole el pito a Güemes, quien, en cualquier caso, y al contrario que tantos y tantos compañeros suyos, no es de los que se lo dejen tocar de balde. Pero Gallardón no ha prohibido los hombres-sandwich para poner en su sitio a los liberados, sino porque, según él, “no están a la altura de una ciudad moderna”. Dice Gómez Dávila que la palabra “moderno” ya no tiene prestigio automático sino entre tontos, pero es que en una democracia los tontos son muy importantes. ¿Qué entiende Gallardón por “estar a la altura de una ciudad moderna”? ¿Su despacho zen de la Casa de Correos? Gallardón prohíbe los hombres-sandwich para ser moderno lo mismo que Lamela prohibió las gambas para no serlo. Eduardo Lamela, dueño del ramoniano Pombo, nunca permitió que las gambas profanaran su establecimiento, por considerarlas representativas del modernismo. “Lamela –explica Ramón– odiaba a las gambas. Las gambas representan el modernismo, lo tránsfuga y lo pueril, el bar, todo lo que resulta incompatible con la seriedad de Pombo. Tampoco admitió Lamela la cerveza servida en caña, sino en las botellas.” La “ciudad moderna” de Gallardón sería, pues, la ciudad de las dos cañas y una de gambas, aunque, si le preguntan, dirá que no, que las cañas y las gambas son la modernidad de Manzano, no la suya, una cosa más entre las sandalias de Alicia Moreno y la labia del sobrino de Mario Cabré. En este contexto, los hombres-sandwich pueden ser confundidos con un montaje de Calixto Bieito, con lo cual nos cargamos los hombres-sandwich, que ahora deberán buscar empleo en las campañas de “agit-prop” del Nuevo Socialismo de Sotillos que pastorea Tomás Gómez, el que cada día se parece más a Florito, el cabestrero. También Gallardón, por su forma de encanecer, cada día se parece más a “Copito de Nieve”, el marido de Celia Cruz, pero a Gallardón, si lo de Obama sale finalmente adelante, semejantes parecidos sólo lo pueden beneficiar. Con la simpatía del marido de Celia Cruz por delante y la prohibición de los hombres-sandwich por detrás, no hay elección que se resista. 

Miércoles, 3 de Septiembre

 


Valle de Esteban

La mano blanca


martes, 2 de septiembre de 2025

Lobos y sapos en las hogueras


Carl Jung


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El hombre no puede soportar una vida insignificante, le dice Carl Jung a John Freeman en una entrevista del 59 que anda por la Red:


El hombre no soporta para siempre su anulación: en algún momento habrá una reacción… –concluye el hombre que vio el conflicto entre la persona y la sombra (la persona es la máscara que mostramos al mundo, mientras que la sombra contiene todo lo que rechazamos de nosotros mismos).


¿Una reacción? Eso sería antes de la desolación del Estado de partidos, por el cual la derecha renunció a la Nación, y la izquierda, al Pueblo (la “decencia común” de Orwell), a cuya sustitución por otro pueblo más pastoreable para las oligarquías globalistas se dedica, con paga extranjera, toda la clase política.


La Europa de Bruselas, esa conjura de necios aleteando como polilla a la luz de Kaja Kallas, lleva años en situación prerrevolucionaria, pero hasta ahora no habíamos visto el nublo de la catástrofe cernirse sobre la economía de todo el continente, que ya sólo puede agarrarse al clavo ardiendo de la guerra, y por si un chaparrón trumpiano apagase la hoguera ucraniana (un chaparrón washingtoniano: Eisenhower concluyó en el 53 no tener interés en una guerra con China por Corea), la Vieja Raposa de León Felipe va con la cola encendida reavivando las ascuas balcánicas, y que una sola chispa incendie de nuevo la pradera.


Resumido por Erriguel (“Pensar lo que más les duele”), las oligarquías globalistas saben que sólo los pueblos hacen revoluciones, y que la “gente” sólo da para producir desórdenes, y muy a las bravas, caos: por eso las oligarquías globalistas se aplican en “deconstruir” a los pueblos, en remodelarlos y en reemplazarlos mediante toda clase de operaciones de ingeniería social. El caos, en cambio, no genera comportamientos imprevisibles, y las oligarquías globalistas lo han transformado en un instrumento de “gobernanza”. 


Sabiamente controlados, el caos y la anarquía también son factores de orden, y éste es el gran secreto de la ingeniería social posmoderna.


Frente a la lucidez de los pueblos históricamente constituidos, capaces de alzarse contra el Poder, las sociedades desestructuradas son, dice Erriguel, incapaces de elaborar estrategias a largo plazo, limitándose a reacciones espasmódicas, fáciles de contrarrestar: la privatización de la seguridad y la proliferación de ciudadelas amuralladas (de espaldas a la realidad “multicultural” de la gente corriente) son signos de la nueva era, la de “una superclase deslocalizada e inmune a las consecuencias desastrosas de sus políticas”.


Asistimos al intento de imponer una “aldea global” sin fronteras ni exterioridad posible; un sistema de valores y de normas homogéneos en el que la posibilidad de pensar se revele estrictamente “impensable”.


Ahora que se acerca la catástrofe, sólo les queda la guerra. Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes.


[Martes, 26 de Agosto] 

Martes, 2 de Septiembre

 


El corazón del pájaro

el corazón que brilla en el pájaro

el corazón de la noche

la noche del pájaro

el pájaro del corazón de la noche

si la noche cantara en el pájaro

en el pájaro olvidado en el cielo

el cielo perdido en la noche

te diría lo que hay en el corazón que bulle en elpájaro

la noche perdida en el cielo

el cielo perdido en el pájaro

el pájaro perdido en el olvido del pájaro

la noche perdida en la noche

el cielo perdido en el cielo

pero el corazón es el corazón del corazón

y habla por la boca del corazón

Felicidades a J. R. Márquez

Lo que pides a Burgos para tu cumpleaños en Amazon


Lo que te llega a Madrid


The Man Comes Around

CLIC

lunes, 1 de septiembre de 2025

Todo fútbol

 


J.R.M.

Primer punto del Córdoba


Señor Gorka Etayo Herrera


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       

         Este fin de semana no he visto ni a mi Córdoba ni a mi Burgos por estar de bodas y tornabodas en La Mancha, pero algo ponían en los wassapp de mi peña cordobesista el sábado sobre cómo anular un golazo a cuenta de las mamarrachadas sujetas a interpretación añadidas al reglamento más cercano a la perfección que se haya escrito nunca: el Reglamento del Fútbol al que manos impuras ha llenado de añadidos guarros. Hasta los defensores del VAR se mesaban los cabellos, incluso los calvos, cuando los "manejantes" del artefacto llamaron al señor Gorka Etayo, al que el "manejante mayor" le dice que en un lance anterior de hace 30 segundos hay una posible mano del 7, que es Luka Zidane, que puede invalidar el espectacular zapatazo:  "...ven, mira y tú lo valoras". A fuerza de hacerle ver lo que es posible pero no seguro, y además muy antiguo, el señor Gorka dice, textual (se oye por los audios), "voy a cancelar el penalti". ¿El penalti? ¿Nervios que confunden gol con penalti?  Anuló derribándolo, mejor que cancelar, el monumento que levantaba en Zorrilla Jacobo, un tipo intermitente que firma maravillas. Son dos jornadas y no sé cuántos puntos los birlibirloqueados, entre tres y cinco, al Córdoba, desde las infernales entrañas de esa peste que se ha asentado en el fútbol. Hubo algo bueno en Zorrilla. Al Córdoba no le marcaron. He visto el youtube y reconozco que nuestro portero Carlos Marín estuvo soberbio pero el equipo creó ocasiones y Valladolid es plaza a la que respetar en Segunda. Primer punto.


     He visto las imágenes del Andorra-Burgos y el terreno de juego, Estado Nacional lo llaman, me ha parecido como si fuera uno en el que se juegan los sectores de juveniles. De colorines, sin apenas graderío que además está casi vacío. En la segunda parte diluvió y quedó, lo que se ve por el tele, vacío del todo. El Burgos perdonó mucho, se durmió en la primera parte rematando situaciones claras con las piernas como entumecidas; sin fuerza, y lo que es más inquietante, sin técnica. Despertó con la lluvia en la segunda parte tras el 2-0. Me llamó la atención un delantero coreano de 19 años: Kim Min- Su. Hábil con los dos pies, marcó el 1-0 entrando por la izquierda, y propició el 2-0 sorprendiendo con orfebres filigranas de derecha a izquierda para que rematara Marc Doménech. El coreano está prestado por el Gerona donde quizás vuelva por Navidad a intentar remediar la desastrosa dinámica del equipo de Míchel. Fer Niño coló el 2-1 definitivo, pero no se pudo pasar de ahí. Empieza a quedar claro que la Segunda, es competición mucho más emocionante que la Primera, donde Madrid y Barça parece que no van a tener competencia.


    Quiero hacer mención al gol "por mano" anulado a Guler en el Bernabéu muy parecido -para servidor igual y tendrían que haber sido válidos los dos- que el anulado anoche a Carlos Fernández para el Mirandés en Granada. Han inventado un añadido por el que si el balón toca la mano de un atacante en el área, no importa la circunstancia y posición de la mano, hay que anular el gol, si se produjera. Si la mano es del defensor, depende lo que interprete el VAR, pues por muy clara e intencionada que sea la mano y detenga el disparo, como en El Molinón la primea jornada, si el VAR dice que no, el árbitro a callar y "cancelar la jugada".  Otra cosa que ponía en el Reglamento es que si el atacante está en línea con el segundo defensor no hay fuera de juego. Dos centímetros e incluso cinco se podía considerar en línea, porque así lo parecía y así lo aceptaban jugadores, entrenadores, periodistas y público en general. El error era aceptable y disculpable. El árbitro mandaba. Hoy, no. El Real Madrid se queja de que Mbbappé está en el límite y se le está capando su fulgurante reacción milimétrica... y es verdad. A Mbbappé y a Carracedo e Íñigo Córdoba. El árbitro antes del VAR acertaba si daba gol por un fuera de juego de dos centímetros y también acertaba si lo anulaba. Así de perfecto era el Reglamento. Estaba escrito con sentido común. 

Mastantuono 30, Lamine 2030



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El debut de Franco Mastantuono en el Bernabéu se saldó con un “¡Franco, Franco, Franco!” de la afición en las tribunas que sorprendió a Albares en el palco. Albares es nuestro canciller, un señor bajito que vino de Usera (“nunca olvides que yo salí de Usera”, le dijo a Margallo en el relevo ministerial) y que está al cuidado de Europa en ausencia de sus líderes, que andan de viaje de pleitesía por América para visitar al Joker, que es Trump. Así que Albares estaba con un ojo en el móvil, por si le llamaba Ursula von der Leyen (él la llama “Rosie”) para recordarle el riego de las macetas, y con el otro ojo en el imponente videomarcador del Bernabéu (el ministro salió de Usera, pero es del Madrid, no del Moscardó) tratando de identificar a los coñones del “¡Franco, Franco, Franco!”, que era Mastantuono, un tipo con toda la pinta de crack, como lo acredita la controversia escolástica que en las redes precedió a su debut, con un fray Gerundio del antimadridismo anunciando a los parroquianos una alineación indebida por el número de dorsal, el tal 30, que disparará la venta de camisetas.


“Es necesario aclarar que la mera inclusión de un jugador en la lista de convocados y alineables no constituye, per se, una infracción”, arrancaba el Fray Gerundio, pues “el jugador en cuestión, prima facie, cumple con los requisitos establecidos para ser alineado”…, siendo refutado por @guillemwil: “Prescindiendo de la eventual consumación del iter alineatorio, la convocatoria ad litteram no genera ilícito per se; toda interpretación del art deviene in abstracto y su invocación sería meramente ex conjectura mala fide, sin perjuicio de caducidad en 24h. Ergo, non sequitur”. Movió ficha y mollera el Fray Gerundio: “La convocatoria, en sí misma, no constituye un ilícito per se (non est crimen sine dolo), pero puede estar viciada por fraude, ley y mala fe. Hay indicios claros de que el jugador tiene contrato con el primer equipo (contractus cum primo team) y, sin embargo, se ha inscrito en el filial para eludir la norma (elusio normarum)”. Para que luego digan que el fútbol es cosa de tontos. Todo esto parece mofa del Padre Isla pasado por David Vidal pero es la Españeta 2025, cutre y fantasmal, en la cual Fray Gerundio parece pez gordo del Centro Nacional de Formación de Entrenadores, por el que a lo mejor ha pasado Xabi Alonso, entrenador moderno que en la banda dirige al equipo en “zapas”, que no sé yo si serán las “New Balance” de Rivera (el sport, la jovialidad liberalia, el paso anfibio, que decía Hughes), pero que tienen mosqueado a un amigo mío, que no ve buen rollo en esas “zapas”, y unas veces lo llama Xabilotti, y otras, Ancelonso. Ante el autobús del Osasuna, Alonso desplegó un tiquitaca como el de Hernández, el otro Xavi, y al trantrán (es un equipo sin pretemporada), que permitió a la señorita juez de línea (la “linewomán”, que diría Bilardo) marcar el ataque del Osasuna con solvencia, pues sus delanteros nunca llegaron a Courtois.


Hacía calor y se perdió el sorteo (lo que aprovechó el Osasuna para cambiar de campo, cosa que molesta mucho al Madrid, pues le gusta reservarse la portería de los goles, que es la Sur, para las segundas partes), pero la noche nos dejó la buena nueva de Mastantuono. ¿El estilo? Los alonsistas hablan de rocanrol, pero a uno no lo apean de que el rocanrol fue el de Mourinho: defensa dura y un látigo en ataque, que era contrataque (¡vértigo!), para los “riffs” de Özil, Di María y Cristiano. ¡Aquella edad dorada y mitológica en que, como ya dijo Don Quijote, se ignoraba el “tuyo” y el “mío”! ¿Cuántos tuya-mía dieron el otro día Huijsen y Carreras, Trent y el que tuviera cerca? Sin goles, el tuya-mía es onanismo, como los latines del antimadridismo mediático contra Mastantuono, cuyo número 30 habrá de competir con el 2030 que el Relato carga propagandísticamente sobre las espaldas de Lamine, el carrilero que corre con una venda o pañal en la mano, y que parece ser el designado del mundo agendero que nos gobierna para Su Año Santo Global y con Mundial. 

Embriagados del horror


Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica



El placer por la matanza humana en la Revolución Francesa llegó a tanto que después de asesinar la chusma en los primeros días de septiembre de 1792 a los hombres, a las mujeres y a los niños que estaban en cárceles improvisadas, tras los asaltos a los domicilios en París la noche del 28 de agosto, comenzó a asesinar a los locos de los manicomios, a los niños y niñas de los correccionales, y a los más pequeños y pequeñas de los hospicios ( las matanzas y violaciones en los centros de Salpêtrière y Bicêtre ). Incluso se violaron a las niñas antes de degollarlas, y las que se salvaron del degüello se las llevaron como presa para seguir abusando de ellas. Pero las calles tampoco eran seguras. Salir una mujer a la calle con la piel blanca, tersa, bien hidratada y suave podía suponer un peligro de violación y muerte por parte de una chusma voraz e iracunda, aún no sustituida por la dictadura de Robespierre. Lo mismo ocurría con el calzado; te podían matar sólo por despojarte de unos zapatos bonitos. Parece un hecho constatable que la atracción al abismo del horror es un fenómeno casi irresistible en los rebaños humanos, cuando la soberanía ha sido usurpada por quinientos matarifes de machos y hembras, y cuando se han saltado todos los controles, normas y escrúpulos que configuran un grado mínimo de civilización. El hombre, fuera de la civilización, autoexcluido de la civilización por su atracción al horror, es la peor y más cruel fiera. Es curioso que los nazis, que asesinaron a muchísimas más personas que la chusma asesina de París – los historiadores franceses, en un intento de limitar los compatriotas adictos al horror, han calculado que en París no hubo más de 600 verdugos asesinos, entre machos, hembras y cachorros voluntarios, y muy pocos de ellos soldados, durante la Revolución – se distanciaron, sin embargo, de las víctimas, ni se contagiaron por las espitas de sangre caliente de las heridas atroces, gracias a la industrialización de la muerte. No es lo mismo cortar los pechos y extraer el útero de madame Lambelle con una navaja, y cortar su cabecita con una pequeña hacha para llevársela al peluquero para que la peinen y retoquen un poco, que fusilar a quince metros de distancia, o destazar con un cuchillo carnicero el cuerpo de un cura que asesinar a las víctimas metiéndolas en un recinto casi neumático y asfixiarlas con gas. No es lo mismo, se mire como se mire. El objetivo político es el mismo, el grado de inhumanidad distinto. La Revolución Rusa y el nazismo produjeron muerte sin mancharse de sangre “placentera”: no tuvieron la compulsión caníbal de la Francia Revolucionaria. La diferencia estriba en que cuando se mata enemigos desde unos principios criminales, esto es, desde el mundo de las ideas, la carnicería en sí, el frenesí del carnicero, no es el fin, sino el medio con el que alcanzar un fin político. Eso no ocurrió en el septiembre parisino de 1792; una vez que el placer del degüello invadió a la chusma parisina, ésta tenía que seguir degollando, sajando, amputando y cortando, aunque ya no fuera por razones políticas o, al menos, estrictamente políticas; por eso empezaron a matar a los orates de los manicomios, a los mendigos de las casas de misericordia, a los niños y a las niñas de los hospicios y correccionales, a los frailes y a las monjas de los conventos, a los transeúntes bien vestidos y acicalados. Era la muerte en sí, la devoción al asesinato sangriento y al descuartizamiento, lo que se constituyó en el fin de la infrahumana chusma parisina. Embriagada de sangre, excitada por la sangre, embrutecida por las bodegas de magnífico vino robadas a los nobles, y con la autoridad municipal impotente, aquellos parisinos consiguieron el triunfo de la más alta abominación e infamia humana.


Algunas de aquellas bestias de los bajos fondos parisinos que fueron recibidos en el ejército para alejarlos de París, como Charlat, entre otros vampiros, fueron acuchillados por sus camaradas antes de entrar en combate. Hay escenas de masacre descritas por distintos historiadores en que la masacre masiva comienza con la vista de la primera sangre. Un jardinero, por ejemplo, le rompe en la cabeza un jarro de barro a su antiguo amo, y a partir del chorro de sangre de la cabeza comienza en ese mismo momento una masacre de más de cincuenta muertos bien muertos, porque se mataba y luego se remataba con compulsión. Es la sangre por sí sola la que mueve a los asesinos borrachos de sangre. París se encontraba en un estado más hondo y siniestro que el del estado salvaje. Y si las autoridades aún no del todo ebrias de sangre pararon la cosa, no fue por salvar vidas inocentes, sino para impedir el robo, que pondría en peligro el orden burgués. Efectivamente el temor al pillaje descontrolado rompió la tiranía anárquica del horror. Una cosa eran los muertos y otra sus preciosos despojos marcados con las huellas de la muerte más horrorosa: anillos aboyados por el sable que había cortado los dedos, pendientes arrancados con trozos de orejas, etc.


Por otro lado, aquellas matanzas callejeras indiscriminadas se habían traducidos inmediatamente en elecciones favorables a la Comuna. Pues en aquellos días de loca anarquía asesina las asambleas electorales eran muy poco concurridas, y sólo los matasiete salían de casa tan campantes, con lo que los violentos más locos salían victoriosos electoralmente. El 5 de septiembre eligieron a Robespierre, el 8 a Marat, el 11 a Panis y a Sergent. Sólo el girondino Vergniaud, verdadero héroe de la dignidad y el buen nombre de Francia, arriesgó su vida valientemente enfrentándose a esta locura que había convertido a París en el infierno, la aberración y la infamia de Europa. “Prefiero morir a que se pierda Francia”. Todo un acto de devotio que recordaba a los grandes héroes militares de Roma. Aunque en realidad fue la propia guerra de Francia contra Europa la que aminoró el terror interno. 


[El Imparcial]

Lunes, 1 de Septiembre

 


Mocedad