sábado, 3 de abril de 2021

Sábado Santo en Chinchón


Sábado Santo
La Pasión de Chinchón

 Chinchón es rico en gatos y perdices

Sus campos son feraces


Y sus balcones dan a la plaza,
que viene a ser la Plaza de España

Pasión de alto presupuesto, y por tanto, kitsch
(Uno prefiere la de Morata de Tajuña)

Mirones de ático

Crucifixión viviente en la plaza

Resurrección
El Sábado Santo es litúrgicamente el día totalmente vacío, como se quedó Jerusalén:
 "Si Dios hubiera mandado un ángel, aquel día, a buscar la Esperanza, 
no la hubiera encontrado en Jerusalén."
Chinchón es la alternativa: un día negro iluminado por fuegos artificiales

Sábado Santo


 

viernes, 2 de abril de 2021

Viernes Santo en Villahizán de Treviño. Pasión de castellanos viejos


 SEMANA SANTA
VILLAHIZÁN DE TREVIÑO
BURGOS
2014
Taconess de duelo

 Costaleros de la Piedad

 La Oración del Huerto

 Jesús atado a la columna

 Bajada a la plaza Mayor

 Salida del Cristo

 Cristo al paso

 Mujeres al paso

 El romano caballero

 La Crucifixión

 Salida de la Piedad

 Caer de la tarde
Viernes Santo de abril

 La Dolorosa

 La voz tonante

 El apuntador

 La hora H

 Las escuelas (hoy bar) y el Santo Sepulcro

 La era de San Roque

 Las Siete Palabras

 Romano gafapastas

 Ermita de San Roque

 Pendiente de un hilo

 Al aire de su vuelo

Cielo de Castilla

 Los jóvenes cruzados

 La Piedad de los mayores

 Teología liberal

 El Cid en el tejado

 Los gatos del Calvario

 La música callada de los predicadores (dominicos)

Villahizán de Treviño, Burgos
 18 de abril de 2014

 

Tiempos inciertos

 

Jueves Santo en el 2º año de la Peste

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

   
      El grupo de la selección para la clasificación del Mundial de Qatar vimos que era un "chollo" incontestable el día que se sorteó, pero en estos tres primeros partidos nos parece que el equipo es una imitación de las recientes glorias pasadas con demasiadas piezas del traje presentadas al aficionado sólo con el hilván y lo que es peor, sin que veamos capacidad de un remate fiable como corresponde al buen sastre que suponemos en Luis Enrique. Seguro que Luis Enrique es buen entrenador, pero como les pasa a muchos grandes entrenadores que en el mundo han sido, llega un momento que se vuelven más cabezones de lo que suelen ser y caen en un cerrilismo incomprensible. No sé por qué, la selección transmite provisionalidad, inseguridad y nos parece como esos alumnos que quieren nuestros gobernantes, de "aprobao pelao" suficiente para dar el pego. No está gustando la selección y además el seleccionador se trae historias muy raras desde que volvió al banquillo porque dijo que era "suyo" sin que don Rubiales, su jefe, le corrigiera. Así como las asperezas con Jordi Alba nos parecieron excesivas, el "colegueo" a cencerros tapados que transmite con Sergio Ramos tampoco parece conveniente para llegar donde se pretende, que se llegará, pero en realidad todo es ya raro y confuso en el fútbol.
      

Raro es jugar dos finales de Copa en quince días y que un equipo, el Athletic, pueda conseguir las dos como si aprovechara una oferta del Carrefour.  Confusas son estas fechas en las que no sabemos en qué jornadas andamos y no digamos ya el lío de 2ºB del que ni los mismos clubes saben cómo desenredarlo.
    

Todo es tan raro e incierto en esta peste que nos tiene a todos trastornados. Paseando por la Judería el cordobés repara rápidamente en los penitentes que los capillitas semanasanteros han colocado en las paredes y al entrar por la calle Judíos se pregunta cuando pasó por esta calle una procesión o por la plaza de Abades o por... ¡en fin!  ¡Tendrá que ser así!

No me mueve, mi Dios, para quererte



No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Periodismo nerudiano


Eugenio Granell

Autorretrato

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La señal de que asistimos a los Mejores Cuarenta Años de la Historia de España es que Ábalos, el ministro plenipotenciario del sanchismo, es… feminista.


    Yo sé de algunos machirulos que cuando lo de La Manada se apuntaron al lelilí nacional con sus cosillas de ardor moral y hoy pasan en el “mainstream” por feministas de pata negra. Para mantener su prestigio, no necesitan escribir una línea sobre el caso de la menor tutelada y abusada en Valencia, taifa política de Ábalos… y Mónica Oltra, la jurista renana que revisó el “pater familias” que aprendimos en Rudolf von Ihering, el jurista frisón:
    

Si tu marido te pone un jaguar en el garaje eres partícipe a título lucrativo –tuiteó Oltra en febrero de 2015–. Si roba el códice calixtino te caen seis meses. Cuestión de clase.
    

Este silencio de los corderos en la menorería de Valencia (así como en la menorería de la Frontera Sur de Sleepy Joe, con sus corresponsales letraheridos por el rayo trumpiano) es el periodismo nerudiano. “Me gusta cuando callas porque estás como ausente”, que dijo el Sepu de la poesía, como lo llamara Ruano.
    

Era un poeta lírico muy superficial, sin interés, y tenía cara de rana –diría luego Eugenio Granell, que lo padeció–. Cuando yo intentaba salir de París porque los nazis iban a entrar, conseguí apuntarme a una lista de personas a las que el partido comunista ayudaba a huir a América. Neruda me tachó porque yo era trostkista.
    

Lo dicho: periodismo nerudiano para profesionales de la compasión. Hannah Arendt estudió el papel crucial de la compasión en la Revolución francesa, aquel mano a mano Rousseau-Robespierre en la guillotina de la plaza de la Concordia.


    –Si Rousseau había introducido la compasión en la teoría política, fue Robespierre quien la llevó a la calle, con la vehemencia de su gran oratoria revolucionaria.
    

La compasión es la base del periodismo nerudiano, el que compadece a la víctima sólo si el verdugo es el enemigo, pues si el verdugo es el amigo, no hay víctima.

[Viernes, 26 de Marzo] 

Viernes Santo

 

jueves, 1 de abril de 2021

Clint Eastwood y el sargento de la Guardia Civil

 

Sierra de la Demanda, año 1966

Lee Van Cleef y Clint Eastwood en un descanso de rodaje

 junto a un sargento de la Guardia Civil.

@Eugenio_R_

Verduras de las eras

 



¿Dónde están?

Desmemoriados

 

Caricatura de Victorien Sardou


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Arrecian las gamberradas contra el patrimonio cultural en nombre de la Memoria Histórica, contra lo cual por cierto, en la España oficial sólo se plantan los de Vox, porque, después de todo, “¿a quién importa Franco?”.


    El futuro creando el pasado. Es la Memoria Histórica, ideología con dos objetivos: táctico, la desmoralización de los españoles, y estratégico, la deslegitimación de la Monarquía. La historia ya no es para adultos, así que la pueden llenar de leyendas. A este ritmo, la Guerra Civil española dará de comer a más buhoneros que la Revolución francesa.
    

Los conversos y los revolucionarios tienen mala memoria y peor índole –avisó Santayana–. Para justificar su apostasía, requieren de la difamación de su pasado y que ésta se imponga a su alrededor. Son los fundadores de las peores tiranías.
   

 Por ejemplo, la de los actuales Estados de Partidos, cuya naturaleza, ligada al capital financiero desde la corrupción del Directorio de “los perpetuos”, resulta incomprensible sin el conocimiento de la Revolución francesa, “el gran hecho histórico –en palabras del español que mejor la estudió– que aún nos llega a la memoria como juicio ideológico emitido por la cultura dominante para darnos la lección del pasado más conveniente a la perpetuación de su dominio”.


    El ensayista nos lleva al estreno en París, en 1891, del drama “Thermidor”, de Sardou (¡el autor de la Bernhardt!), en el cual los buenos son los termidorianos, y los malos, los jacobinos de Robespierre (¡hoy de Cayetana!). Ante las protestas populares (¡populismo!), la policía cierra el teatro a la tercera representación. Clemenceau interpela a los liberales: “Señores, lo queramos o no, la Revolución es un bloque del que no se puede retirar nada”.
    

El dramaturgo (Sardou) falseó la I República. El político radical (Clemenceau) creó la impostura de la III.
    

Nuestros talibanes de hoy son ratoniles de alma hasta en la destrucción: teniendo la catedral de Santiago, que hizo a Europa, apuntan a la cruz de Celanova.

[Jueves, 25 de Marzo]

Jueves Santo