viernes, 12 de mayo de 2017

Primera de Feria. Una sorpresa enorme la de Javier Jiménez con el quinto de La Quinta

La cogida de David Galván por Presidiario en la tableta de un hijo del Sol Naciente


José Ramópn Márquez

Una de las cosas mejores de la afición a los toros es el poder de evocación que tienen, que estás un día a una cosa y, sea por lo que sea, te evoca a otra o a otras. Y eso es lo que pasó hoy en Las Ventas con la corrida de toros de La Quinta, que según iban saliendo los animales de los jaulones de Florito, nada más verlos ya te estabas acordando de Julián López, ese torero poderoso al decir de tantos, que habría tenido argumentos más que suficientes en el día de hoy para aclararnos a algunos el concepto de “poderoso”. Y lo mismo con Morante, que estábamos sin parar de echar cuentas de la de arte que se podía haber hecho hoy, que íbamos a haber salido de la Plaza hartos de arte. La pena es que, como suele pasar, la corrida en la que debería haber estado el poderoso-este año acaso le comencemos a llamar el poderdante, por lo de la biconfirmación que se ha preparado para el día 25- o el del arte, la mataron los de siempre, que ni al poderoso ni al artista se les espera en éstas.

Para empezar el infalible tostón de la I Feria del Isidro de Plaza 1 se programó una corrida de toros de La Quinta, divisa encarnada y amarilla, antigüedad 1881, procedencia Santa Coloma. Ya sabemos que se dice de los gitanos que no les gustan los buenos comienzos: en ese sentido no hemos podido empezar bajo peor augurio, porque el primer festejo del Isidro ’17 ha sido variado y lleno de lances interesantes, con toros cinqueños de diversa condición pero todos ellos interesantes. Un festín. 
El primero, Orejita, número 104, le tocó en suerte a Alberto Aguilar. A este toro lo picó Francisco Javier Sánchez, el cual inauguró la Feria de la Vara con un buen marronazo con desgarro, luego travestido en lanzazo trasero. El primer puyazo. Claro que bastante tenía el hombre con intentar mantenerse erguido sobre la cabalgadura, cuyo albedrío imperaba de manera neta sobre el del supuesto jinete. El bueno de Alberto tuvo mala suerte en este toro, porque el hombre venía premeditadamente con la idea de que capa cárdena es igual a lucha denodada y resultó que Orejita embestía por derecho, por ambos pitones, con un hermoso tranco y sin ápice de mala intención. Aguilar fue víctima de sus prevenciones y nunca llegó a creerse que allí había toro para formar un lío. Anduvo el hombre pajareando sin obtener un ¡Ole! Hasta que decidió acabar con la vida de Orejita, cosa que perpetró de una estocada desprendida y delantera soltando la  muleta en el embroque.

El segundo de la tarde era otro cárdeno, Presidiario, número 8. Este era para David Galván, que venía vestido de una manera indescriptible, tipo Manzanares para entendernos. Recibe al toro de capa con eficacia, bregándole por abajo sin que el toro llegue a rozar el capote del gaditano, pero a Presidiario le pasaba igual que a los hermanos Anglin y a Frank Morris, que se escaparon de Alcatraz en memorable fuga, y nada más que se le retiraba el capote de la cara volvía grupas y salía huyendo. Matemáticamente, era no ver trapo y salir de naja. Ahí entra la cosa creativa de Galván que viendo las fatiguitas que le costaba traerse el burel hacia el 8, decide por su cuenta llevarlo al 4 donde estaba Juan José Esquivel haciendo puerta, para que le macere el lomo a base de acero. Luego manda al de tanda, Jorge Torre, correrse hacia el 6 y allí lleva a Presidiario a base de capotazos. El animal se arranca como una exhalación al penco, pero nada más sentir el hierro pega un respingo y sale huyendo como alma que lleva el diablo. Cualquiera se habrá dado cuenta ya de que a estas alturas la vida pública de Presidiario estaba marcada por una desaforada exposición a los capotes, trapazos, recortes, medios pases, etc. En banderillas la cosa no va a mejor. Le brega con eficacia Álvaro Núñez, vistas las dificultades del toro, y los cuatro palos que le clavan se los van poniendo de uno en uno, lo mismo que cuando los fabrican. Principia su labor David Galván con prevenciones y en los primeros compases de la faena, cuatro muletazos moviéndose en los que el toro se entera de por dónde anda, en el cuarto de los cuales hace directamente a por el torero derribándole y dejándole inconsciente. Es retirado hacia el policlínico Padrós y sale Alberto Aguilar con la decidida intención de acabar con el toro. Tras darle dos trapazos de nulo efecto se abalanza sobre Presidiario para darle un pinchazo soltando la  muleta, otro pinchazo, otro pinchazo y luego media estocada tendida y atravesada que tumba al toro.

En tercer lugar sale  Matajaca, número 107. Es este el toro de la corrida en cuanto a trapío, el más neto santacolomeño de los seis, por tipo, por encornadura, por hechuras, un toro de 481 kilos que proclamaba la seriedad de su estirpe y que nada más salir derrotó en el burladero del 10 sacando astillas… y astillándose el pitón. Acude Matajaca al caballo con la cara alta y empuja de esa manera en los dos encuentros con el penco de la faldilla, no da facilidades en banderillas y cuando llega al último tercio no regala su emocionante embestida a menos de que se le provoque en el terreno adecuado. Javier Jiménez no está ni mucho menos ansioso por cruzarse con el toro y va desarrollando una faena, por llamarla algo, bastante tediosa que logra aburrir a Matajaca casi tanto como al respetable. Le receta un pinchazo y con eso es suficiente para que Matajaca se eche. Algunos le aplauden en el arrastre.

 El cuarto es Gaditano, número 14, cárdeno bragado corrido, que se escupe de la primera vara y sale huyendo a mil por hora, casi arrollando y persiguiendo a César del Puerto en su huida. La segunda vara la toma dejándose pegar y sin emplearse en un puyazo trasero en el que cobra de lo lindo. En el último tercio Alberto Aguilar no puede con el toro. Hace esfuerzos por quedarse pero no consigue ni hacerse con el bicho ni meterle en su faena. Decide poner fin al trasteo y deja media estocada, tirando la muleta, que el toro escupe, un pinchazo, una casi entera contraria soltando la muleta, dos descabellos, luego el toro se echa y lo levanta Lucas Benítez al apuntillarlo cuando el toro hace por él, y luego tres descabellos más. No estamos ante el Rey de Espadas.

En quinto lugar sale el toro más complicado e interesante de la tarde, Temeroso, número 45. Desde los primeros lances de capa se percibe que el toro no tiene un pase por el derecho. Partiendo de esa base y de la natural altivez del toro, puede decirse que este se hace el amo del ruedo. Saca de la Plaza a su matador acosándole hasta la barrera, calibra su posición y la de los que tiene cerca eligiendo a qué capote hará caso, enterándose de todo y no dando la más mínima facilidad. La lidia puede decirse que no existe y el toro corre libre por el redondel buscando a quién embestir. Siempre mira por encima de la esclavina de los capotes. En banderillas acomete al bulto de manera impetuosa y Alejandro Sobrino le deja un par a la media vuelta de sabor  torero. Recorta a El Algebeño y le pone en apuros, la verdad es que Algebeño pasó bastantes apuros durante toda la lidia de Temeroso, pues conté siete pérdidas del capote. Javier Jiménez, decidido, se va al toro y le pone la muleta con la zurda, la única posible vistas las condiciones del toro. El toro acude y Jiménez le receta una serie de naturales a más que llega netamente al tendido y luego una segunda serie aún mejor que pone a todos de acuerdo. Gran decisión y enorme valor el de Jiménez con un toro que hasta ahí había sido el amo del ruedo. Con otra serie más y un buen espadazo habría puesto la Plaza boca abajo, pero se empeña en alargar la faena, y aunque obtiene algunos naturales óptimos la faena no cobra un vuelo firme e inapelable. En cualquier caso, una sorpresa enorme la de este Javier Jiménez del quinto toro. Luego una estocada contraria tirando la muleta y la rueda de peones que echa al toro al suelo, Isaac Galvín que levanta al toro, quedando un capote enhebrado en su pitón izquierdo, el bueno, y como final, el animal que va a echarse a la puerta de arrastre. Palmas para el toro cuando se lo llevan los benhures.

El sexto, negro, Coquetón, número 45, nos muestra de alguna manera al Jiménez que habíamos venido a ver. El toro embiste con la cara a media altura y en medio del pase suelta un tornillazo. Recibe una desafortunada brega que no sirve para hacerle cambiar en su inclinación y Javier Jiménez está a años luz de como apuntó en el quinto, acaso desfondado tras el esfuerzo. Luego el quinario de la espada: estocada contraria casi entera tirando la muleta, dos descabellos, vuelve a tirarse a matar para cobrar un pinchazo tirando la muleta, luego otro tirando la muleta, luego media estocada tendida, luego una atravesada, otro pinchazo tirando la muleta y, por fin, a punto de sonar el tercer aviso, media atravesada que tumba al toro.

Luego, mientras el toro dobla, aparece un dron volando sobre el ruedo. Dicen que lo usa Simón Casas para comprobar que el aforo se corresponde con lo que se ingresó en taquilla. Nuevas tecnologías.

El dron de Simón
(Ángulo superior derecho)

Don Florencio

A cinco minutos del comienzo, chaparrón y charcas por culpa de Morante,
 que ha mandado a retirar la lenteja

Devotos de la Santa Forja de Iglesias recogen la Bandera
 para que se vea la filigrana

 Salidilla a la naumaquia

Galván camino de la enfermería

Careto a lo Toni Montana

Temeroso, el más complicado e interesante de la tarde

La papela del Mochuelo

Viernes, 12 de Mayo

Valle de Esteban

Puede que el estallido del Imperio romano en una serie de naciones haya sido una cosa buena, pero lo que no se puede decir es que el Imperio era una de esas naciones.
Chesterton

jueves, 11 de mayo de 2017

La convergencia



Hughes
Abc

La reciente campaña francesa, con la abierta amenaza contra la Unión Europea que planteaba Marine Le Pen, despertó en España una corriente de extraño europeísmo. Extraño por ser de reacción, por la falta de crítica y por el sospechoso entusiasmo de lo propagandístico. Leímos entusiastas defensas de Europa tomando la UE por el todo: Europa, la música, su arte, la Ilustración… “Europa debe hacer algo”, añadían los más razonables tras el susto. Pocos concedían a la crisis final la condición de trauma necesario para una nueva aventura que no arrancase del pacto francogermano amparado por Estados Unidos, sino de otra cosa. ¿De la soberanía europea, por ejemplo? ¿Del federalismo? Este clima de propaganda recordaba un poco a aquella campaña europea sobre el Tratado en la que salían los Del Río con su mítico “Nosotros por qué vamos a decir que no, si no lo hemos leído”. Y recordaba un poco porque aquél era más simpático. (Brevísimo paréntesis: señalar a alguien a la derecha es un negocio en España. Hay quien vive de hacer el movimiento de “me centro-y te señalo”. Es una profesión, una coreografía, un Gangman Style).

Pasado el peligro (momentáneo) de Le Pen, y mientras Macron inventa napoleónicamente una nueva Europa telegénica, queda un buen momento para acordarse de algunas cosas. De cuando la crítica a Europa era poco sospechosa. Nada sospechosa, incluso. Mera objeción, manía de pensar. Yo recordé, por ejemplo, la palabra convergencia: la confluencia, el acercarse de dos economías en sus niveles de renta. Se repetía muchísimo antes, y ahora no. ¿Alguien escucha o lee referencias a eso? Y era muy importante, uno de los pilares de la unión económica y monetaria. Una razón de ser de esta Europa. Pero de convergencia, misteriosamente, ya no se habla. La convergencia se suele medir en términos de Producto per cápita. Los datos los ofrece Eurostat. Si la media de la Unión Europea (UE-28 miembros) es 100, España está en 90 en el último año del que tenemos dato (2013-2015). Es necesario acudir a la evolución.

La convergencia española con Europa ha tenido distintas fases. Una muy importante de crecimiento de 1960-1975. Eurostat ofrece datos para 1960 en los que se compara el PIB p.c. La media UE es 100, y España tenía el 59’1% en 1960, y en 1975 el 79’9%. El crecimiento es importantísimo en esos años. Ya sabemos: cambio en las políticas económicas durante el franquismo, aperturismo, desarrollo… 1975 es año crucial para ver esto, porque cambia el régimen. El otro es 1985, año de la entrada en Europa. Tomando como base 100 la media de la UE, en 1985 España está en el 71’6%.

Del 75 al 85, España se aleja y los economistas lo explican con la crisis del petróleo, o el impacto de la transición. En 1985, España entra en Europa, y llegan los fondos, las ayudas y el proceso de unificación. De 1986 a 1991, España converge, se aleja en 1991-1995 y vuelve a acercarse del 1995-2000. Europa ha sido una agradable ondulación. En 1995 es otro buen año de referencia. Tomando como base 100 la UE de 28, España estaba en el 92% En los años siguientes, España mejoró hasta el 2007: el 107%. Supera la media europea. Los años de grandilocuencia, burbujas y expectativas. Pero llega la crisis y comienza el descenso, esto es, el alejamiento, la divergencia. En 2012 un 97%, y va bajando hasta los últimos datos Eurostat: 92% y 90%…

Estos últimos datos dan una información indiscutible: España está en la actualidad donde estaba a mitad de los 90, esto es: no ha habido convergencia en las últimas dos décadas. También presentan un problema. La media europea con la que se compara es distinta. Recoge 28 países, muchos de ellos, los nuevos, de menor renta que España. Es decir, que la convergencia aparece distorsionada en lo que nos interesa, que es medirnos, compararnos con las primeras economías, y sobre todo con Alemania. Es necesario afinar más el elemento de comparación. Transcribo aquí unos datos de una economista, Mariam Camarero, que buscó la serie de PIB per capita para la Eurozona, la mayor parte del UE-15. Aquí los datos que ella aporta se van ciñendo a otro núcleo continental. La base 100 es la media de la zona Euro:

1975: 86’4%
1980: 77’3%
1985: 76’2%
2000: 88’5%
2005: 92’6%
2014: 87’5%

Se observa la misma evolución: caída tras el 75 (Transición, crisis del petróleo), alza posterior, ondulación y el cénit antes del 2007, antes de la crisis. Pero tras ella, y con los últimos datos, España está en niveles de 1975.

Ésta es una comparación con una Europa más estrecha. Miremos a Alemania. Aporto a continuación un par de gráficos muy interesantes que me hace llegar un amigo economista (fuente Eurostat) y que permiten observar, al menos gráficamente, la evolución de la convergencia con Alemania. En ellos se observa que la distancia es la misma, o mayor. Y no es de extrañar: Alemania aprovechó el periodo 2007-2013 para incrementar su diferencia respecto a la media continental.Esto es un mero apunte, aceleradísimo. Pido perdón por tantísima aceleración en asunto tan técnico. Pero quería recordar un viejo motivo europeista (la covergencia) como esquelética contribución a su retorno a la conversación.

Con dos cosas parece que podemos quedarnos mientras tanto. Yendo al UE28, Eurostat dice que estamos donde estábamos a mediados de los 90 (¿no es esa una sensación vital dominante en nosotros, una sensación a todos los niveles, la de no haber superado la mitad de los 90?). Y buscando el área más selecta de la Eurozona, nos dicen que estamos donde estuvimos en 1975.


Real Madrid - Juventud de Turín


Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Real Madrid y Juventus de Turín dejaron sentenciada su clasificación para la final de la Copa de Europa del 2017 en sus encuentros de ida. La literatura futbolística tribuletera, proclive a la fantasía infantil y a vender peines a los calvos, intentaba entusiasmar a las huestes atléticas de Madrid y a los fieles jardineros del Principado de Mónaco enamorados con la explosión balompédica primaveral de un puñado de flores negras al que veían ramo esplendoroso al despuntar junio.
      
Simeone es un entrenador fantástico capaz de hacer parecer cereza lo que si uno se fija es sandía. Cree en lo imposible y cuando vestido de general, como ayer en el primer cuarto de hora, toca a rebato, saca lo mejor de sus hombres, pero como no puede dejar de ser entrenador, cuando pisó terreno propicio y la climatología le era favorable, se debilitó al pedir abrigo a la prudencia. Creo que si antes del partido el Cholo propuso morir en el intento no debió pisar el freno ni empezar a especular, por la sencilla razón de que ayer sólo se podía pasar a la final con 90 minutos sangrando hasta por los ojos.

      Del Madrid y de Zidane se escriben y se dicen muchas razones gratuitas, pero hay una verdad que no creo admita mayor discusión: el Real Madrid tiene la mejor plantilla del mundo. Con semejante premisa, los errores individuales de concentración, tácticos e incluso físicos pueden remediarse con la calidad de cualquiera de sus futbolistas. En la semifinal ante el Atlético, el partido-partido lo jugaron los blancos en la ida, donde todo el equipo estuvo al nivel que requieren las circunstancias. En la vuelta, al ardor guerrero atlético, lo contrarrestó Benzema con una de esos conejos que se saca de vez en cuando de la chistera para acallar más a los aficionados propios que a los contrarios que lo temen más que a un nublado. ¡¡Cómo puede haber aficionados que discutan la categoría de Benzema!!  Benzema da la sensación de apático, pero no hay partido que no deje un desmarque inteligente, un arrastre de centrales o una pared malentendida, movimientos suficientes para que Cristiano cuele un gol o cuatro. Benzema ayer tampoco marcó con lo que sigue siendo el delantero centro del Madrid con todas las oportunidades y muy pocos goles. Benzema ayer escribió en tres segundos una de esas óperas futbolísticas que otros delanteros mucho más queridos nunca soñarán. No por falta de ganas e intensidad. Simplemente por falta de talento. Ese talento que el buen aficionado nunca olvida.
     
 Al Madrid lo espera la Juventus en un encuentro que nos lleva a la Atapuerca, por  antigüedad, no por la tosquedad, del fútbol. El galán más conquistador contra la anciana aristócrata que sacó brillo a sus joyas de siempre, (Buffon, Chiellini, Bonucci) y supo retocar el vestuario con galas también antiguas pero colocadas con la gracia del modisto Allegri (Higuaín, Mandzukic, Alves..). 

Desconcertante el caso de Dani Alves, un lateral con el que el Barcelona jugaba de memoria y al que su presunta e incierta decrepitud física dejó sin sitio en un once soñado por el entrenador Luis Enrique en el que tampoco cabe al parecer, Jordi Alba, el otro lateral. La Juve me parece “escuadra” muy seria, muy aplicada en defensa y muy lista arriba. Sabedora de su menor debilidad  no va a cejar en esa presión de medio campo hacia atrás que le posibilite uno o dos robos de los que saque provecho Dybala o el proscrito Higuaín, el delantero que tan pocos amigos deja allí por donde pasa. 
     Bonito final de un espectáculo, que como se viene comprobando desde octavos, es el más bonito del mundo.

Trotaconventos

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El Consenso de la corrupción ha entrado en una vía muy Berlanga del nacionalcatolicismo catalán, con la “Mamma” yendo de Trotaconventos por unos sumarios que parecen escritos por el Arcipreste de Hita.

Por los ojos de la monja, en vez de dos caballistas de Lorca, galopan dos misales de Ferrusola.
Entre las vacas andaluzas (el dinero “p’asá una vaca” de Juan Lanzas) y las monjas catalanas (el “soy la madre superiora” de los Pujol), pasando por los Don Hilariones del pepismo madrileño, España avanza.
Mas, igual que avisa Alberto Franceschi sobre Venezuela, no somos una raza corrupta, pues la corrupción es universal.

–La corrupción es una obra de la astucia humana para evadirse de las desventajas de ser pendejo.
Partiendo de esta evidencia (“evidencia” más evidente por sí misma que las “evidencias” de Jefferson en su Declaración de Independencia), Hamilton y Madison establecieron la separación de poderes (“que un poder vigile al otro poder para que el ciudadano pueda dormir tranquilo”), pero son los únicos que lo han hecho.

Grande es la astucia pujolina para evadirse de ser pendejos, evasión que por el túnel de la sedición lleva al “Estat Català”, cosa que en la España oficial tampoco preocupa mucho: algún arbitrista creerá que el único modo de no pagar la pavorosa deuda nacional pasa por la “discontinuidad del Estrado” que supondría la separación de Cataluña. Roca Barea recuerda que Alemania, dividida por la guerra en RFA y RDA (¡discontinuidad del Estado!), se agarró a ese birlibirloque jurídico para no pagar a nadie. Y todo sería a favor de obra, con este fervorín europeísta que se respira en las tertulias del Régimen, con Ortega al fondo:
–La España oficial consiste, pues, en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación.
Lo de Cataluña es fuga de monja con galán, y está en el Tenorio.

Jueves, 11 de Mayo

Valle de Esteban

Como medievalista que soy, sigo sintiendo especial orgullo del gótico, pero como católico me siento orgulloso del barroco.
Chesterton

miércoles, 10 de mayo de 2017

Heigh Ho!



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para informarse de las cosas de la única democracia representativa que existe tiene uno que cavar en la Red más que un enano de Blancanieves (Heigh Ho!, Heigh Ho!) en la mina de diamantes. ¿Y esto es lo que los liberales de Embassy y Lucio (“highbrows” y “lowbrows”, “cejialtos” y “cejibajos”) llaman Sociedad Abierta?
Para esta Sociedad Abierta, Trump, que no apunta al Hitler que nos prometían nuestros analistas más sesudos, es “caso cerrado”, y así, entre emparedados y huevos revueltos, es imposible enterarse de que ese hombre ha asegurado el originalismo en la Corte Suprema para los próximos 25 años; ha reducido en veinte puntos el impuesto de sociedades; ha derogado la Enmienda Johnson (¡Lyndon B. Johnson, razón por la cual lo escogió Kennedy para compensar su catolicismo en el “ticket” electoral!) sobre libertad religiosa que, en contrapartida a la exención de impuestos, prohibía a las iglesias participar en “ninguna campaña política en representación de algún candidato a cargo público”; y, en el colmo del “populismo”, quiere recuperar la ley Glass-Steagal puesta en marcha por Roosevelt en el 33 y derogada en el 99 por Clinton, concausa de la causa del mal causado: la crisis financiera que corroe el sistema.

La ley Glass-Steagal separaba la banca de depósito de la de inversión: con ella, el oso de Cajamadrid seguiría comiendo madroños verdes, y no hubiera sido posible Lehman Brothers, con lo que ahora De Guindos tampoco sería ministro, y seguramente Macron tampoco sería ese presidente en chándal socialdemócrata, como Maduro, pero cortado por Inès de la Fressange, para mantener la “hermenéutica de la distancia” de Ricoeur, filósofo de quien Macron se declara testaferro intelectual. ¿Y por qué no de Bergson?

De Bergson, según tiene contado aquí Hughes, sacó Popper la idea (“basura ideológica”) de “sociedad abierta”, como Proust sacó la de tiempo (simultaneidad y duración). Pobre Bergson, condenado, igual que Santayana, por Ortega al “ostrakón” español.

Miércoles, 10 de Mayo

Valle de Esteban

Si no restauramos la institución de la propiedad, no podemos menos que restaurar la institución de la esclavitud; no hay otra salida.
Hilaire Belloc

martes, 9 de mayo de 2017

Molière



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para contar el tartufismo de los Tartufos del Consenso con motivo de las elecciones francesas hace falta un Molière, y no tenemos.
La UE es un teatro chino donde frau Merkel, que se crió en el Este, mantiene el ascua (arrimada a su sardina) de la Guerra Fría que ya no existe. ¡Propaganda sin guerra! Con eso, si al oír el nombre de Macron levantas una ceja, es como si levantaras el brazo, y te llevan a la cheka de papel como en el Madrid de Foxá se llevaban a la checka de Alberti a quienes levantaban la mano para parar un taxi. Hay Tartufos que, por decir en sus tertulias “Allez, Macron!”, creen haber detenido las divisiones de Hitler, que ahora son las de Putin. ¡La Nueva Resistencia! Sólo que, como decía Dostoyevski de la Santa Rusia, la Laica Europa está en peores condiciones que nadie para ofrecer resistencia a nada.

¿Qué es Francia?

Renan (de quien nuestro Ortega toma las “ortegadas” de su España invertebrada) la explica en términos de “olvido”, el olvido como esencia de la nacionalidad: los franceses han “olvidado” su diversidad cultural originaria.
–El francés medio sabe que bebe vino, tiene una condecoración y está pez en geografía.
Esa bendita amnesia hace que Francia sea lo que es: la clase media (“la bourgeoisie!”) más conservadora de la Tierra. Su Revolución (y esto lo aclara con soberbia agudeza Tocqueville) fue para volver al Antiguo Régimen. Gracias a De Gaulle, dispone de un sistema de representación política, pero, entre lo incierto de Le Pen y lo seguro de Merkel, el francés medio siempre preferirá Merkel, y allá las antiguas “fuerzas de progreso” (¡el proletariado!) con sus “ismos”.
–Hay un voto de clase –dijo Houellebecq–. Yo voto a Macron (es decir, Merkel). Soy demasiado rico para votar Mélenchon o Le Pen.
La reconciliación francoalemana a la luz de un declive común (Sloterdijk): la Europa cuyo secreto (Camus) radica en que ya no se ama la vida.
Y los Tartufos, batiéndose el cobre en Normandía, que es la tertulia.

Martes, 9 de Mayo

Valle de Esteban

Porque hablaba de "matar alemanes" cuando había que matar alemanes, toda nuestra taimada y descarada moral lo miraba horrorizada.
Chesterton

lunes, 8 de mayo de 2017

2-0 ante el Getafe

 Atunes fuera de categoría

Morrillo de atún

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      La jornada 37 me ha pillado ocupado en asuntos mucho mas interesantes -es tiempo del atún de almadraba- que el fútbol de 2ª división, pero no por ello dejé de sentir cierta incomodidad cuando supe de los triunfos de Alcorcón y Mallorca, dos equipos que uno consideraba amortizados. La derrota del Córdoba ante el Getafe -creo que será el tercero que ascienda- la tenía uno tragada desde hace más de un  mes. Por si saltaba la liebre no quise enterarme del resultado hasta después de cenar, pero la lógica es mucho más poderosa que la ilusión y mi equipo volvió a hacer un ridículo suicida, según me ha contado a mediodía mi chico ante un filete de tarantelo que le he traído de Barbate, esa patria del atún a la que me siento obligado a acudir siempre a principios de mayo.
        
Me consta que es fácil criticar y alancear al moro muerto, pero cuando a principios de temporada los resultados engañaban la vista y el amo del Córdoba, con un morro desconsiderado, presumía de presidir al Madrid de Segunda, uno aquí avisaba del paupérrimo plantel, de la falta de calidad, de la escasez de personal, de la imperiosa necesidad de contratar dos centrales como mínimo y sobre todo de la infinita ignorancia de un tipo empeñado en achicar agua con un coloño y en vender sardinas a precio de atún de almadraba.

      Nos está salvando el empecinamiento de varios equipos en descender (¡qué decir de ése 0-3 del Valladolid en Almería al que salvábamos por su benigno calendario, o del nuevo tropiezo del Elche al que vemos cada vez más groggy conforme pasan los partidos!) y la posibilidad cada vez más atractiva -opina el cordobesismo- de jugárnosla contra convidados de piedra que ni les va ni les viene lo que pase al final de Liga: el domingo el Reus, después el Cádiz con el play-off asegurado, el Oviedo que ni fu ni fa, un Rayo salvado y por último un Gerona suponemos que ascendido. El Mirandés estaba descendido prácticamente y nos empató en el minuto 84. Al cordobesismo puede parecerle que lo que queda de navegación toca hacerlo sobre aguas tranquilas, pero todos sabemos los elementos que pueden traernos turbulencias criminales: primas, apuestas, favores, deudas...
     Hoy he sabido que nuestro entrenador se alegró antes de viajar a Getafe por la recuperación de Piovaccari porque tendría por fin dos delanteros disponibles: Piovaccari y Rodri, del que espero  entre en racha el próximo domingo. Nuestro entrenador, en desconcertante decisión, no puso a ninguno y renunció al gol natural por confiar en un soplo angelical que llevaría la pelota a la escuadra rival. ¡Uff, qué cosas tiene Carrión, Dios mío!

Si quieres llegar a viejo

Plaza Mayor
Morata de Tajuña

Portarse de cine




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El Madrid se portó de cine en Granada, y está a sólo siete puntos de otra Liga, que ya va siendo hora.

    “Portarse de cine” es una forma de hablar puesta de moda, a su pesar, por un intelectual orgánico del madridismo, Ferreras, el hombre que emocionó a Casals… portándose de cine.
    
En el ferrerismo, portarse de cine sería no contar todo lo que se sabe, siendo Ferreras (¡el Laclau del madridismo!) un tipo que lo sabe todo y que contó hasta los pares de calzoncillos que llevaban puestos (a lo Tom Jones en Las Vegas, que decía Xavier Cugat) unos yihadistas en Leganés. En otro país más respetuoso de la meritocracia que el nuestro ese portarse de cine supondría que el himno de la Duodécima lo hiciera Ana Pastor, dejando la Decimotercera, por la cosa de la superstición, para Margüenda.
    
Cómo se portaría de bien (¡de cine!) el Madrid en Granada que hasta Casemiro tuvo el detalle de regalar su camiseta ante las cámaras de TV a un niño nazarí.
    
–¡Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada!
    
Al niño pedigüeño se lo llevaba un segurata a la Lubianka, pero Casemiro levantó la voz como levanta la piernona y mandó a parar.

    Casemiro, y esto ya lo dijo Simeone antes de la final de Milán, es el Leviatán madridista, y unos obreros de Morata (el pueblo, no el futbolista) a quienes tengo muy oídos decían el otro día que la remontada de su Atleti pasa por provocar la expulsión de Casemiro al principio del partido en el Manzanares, aunque yo creo que la cosa de la Duodécima está hecha, y Ana Pastor haría bien sentándose ya a la mesa con Píndaro y un lapicero para las sinalefas del himno correspondiente.
    
Cómo estará de hecho lo del doblete que hasta el Barcelona se pasa institucionalmente del fútbol al referéndum:

    –El FC Barcelona informa que se adhiere al Pacte Nacional pel Referèndum, la campaña de adhesiones para recoger el apoyo de instituciones, entidades, electos, y particulares, de dentro y de fuera de Catalunya, para la celebración de un referéndum sobre el futuro político de Catalunya.
    
Las urnas ya están en camino, y el gobierno español calibra la posibilidad de demandar a los responsables de semejante mamadera de gallos, no por sedición, que en España, y éste es otro regalo que hacemos al constitucionalismo universal, lleva camino de convertirse en un derecho constitucional, sino por… malversación, que es como aquel tonto del pueblo que, en vez de anotar la matrícula del camión que se iba sin pagar la carga, anotó la tara, sólo que al tonto no lo obligaba el 408 del Código.

    Con el Barcelona de Messi lanzado al referéndum, ¿por dónde saldrán los rusos?
    
A los rusos los tuvieron los comunistas setenta años sin votar, y ahora, según el agit-prop liberal, votan en todo el mundo. Frente a la exquisita neutralidad de los demás pueblos de la Tierra, los rusos votaron en Inglaterra con el Brexit, votaron en América con Trump y votaron ayer en Francia con Le Pen. ¡Qué bárbaro! Como ocurre con la ufología, Putin fue visto ayer votando a la misma hora en distintos puntos del Exágono.

    –Yo a Putin lo vi ayer, al salir de misa, en un colegio electoral de Saint-Jean-Pied-de-Port –me dice un amigo esquilador (campeón del mundo) que vive allí–. Iba disfrazado de Cioran y petaba las urnas con artículos de Savater.
    
Puede pasar cualquier cosa.


EL PALCO DE RIVERA

    El Extremo Centro de Girauta es a Rivera lo que el Núcleo Irradiador de Errejón fue a Pablemos. El Núcleo Irradiador según Errejón: “La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales”. Consecuencia: Pablemos vuelve a cambiar de novia. Y el Extremo Centro según Girauta: “Ese centro que parece sugerir mucho sin significar nada en concreto. Ese disfraz, ese salvoconducto, ese guiño al establishment progre, esa estafa intelectual, ese extremismo de la ambición”. Consecuencia: Rivera, ese Macron de Cornejo, envió a sus muchachos a ver el Real-Atlético en palco del Bernabéu “para apoyar a un equipo español”. ¿A cuál? Eso, tratándose del Extremo Centro, nunca se sabe.

Una novillada a la que se la caían las orejas, más la que se desprendió de la cara de Calderón, el Asesor

Di a la luna que no quiero verla que no quiero ver la bandera enrollada en el palo Cecé

José Ramón Márquez

Hoy era el último festejo antes de la travesía del desierto que nos espera a partir del próximo jueves, y la Empresa habrá pensado que con el atracón que nos aguarda tampoco tenía que esforzarse en montar un festejo de esos de lujo, que ya tendremos tiempo para hartarnos en las próximas semanas. Hoy, para esta novillada de preferia, le tocó a don Justo Polo sentarse en el palco a defender la pureza del espectáculo y la dignidad de la Plaza, y a su siniestra se acopló Joselito Calderón, aquél de los pares de sobaquillo, en su calidad de Asesor, que ya sabemos lo que esto significa.

La buena noticia es que hoy se incorporó a la Andanada, y ahí se tirará la Feria del Isidro entera, mi excelente amigo y enciclopédico aficionado malagueño don Juan Galacho, fuente inagotable de conocimiento, de pasión y de afición óptimamente cimentada. Siempre repite el querido Juan que oyó a sus mayores, los que habían alcanzado a ver a Joselito y a Paco Madrid, que para ser buen aficionado hay que ser “orejero”, no en el sentido de ir por la vida pidiendo orejas, sino en el de prestar las propias para ir aprendiendo de los que saben más que uno. Por eso es que uno se pone un poco escéptico sobre las nuevas generaciones de aficionados, porque  muchos de ellos han visto más festejos en la pantalla televisiva que en la Plaza y cuando llegan a la localidad vienen con las orejas llenas de esas cosas absurdas que dicen los comentaristas de la televisión, siempre a favor de extraños intereses. O sea que hoy era día de orejeo, de disfrutar dejando que el viejo aficionado explicase sus razones, y oír y callar y decir amén, como en Misa. 

Para este espléndido domingo de mayo Plaza1 le compró una corrida a Rústicas El Castañar S.L, que dicho así no dice nada, pero que si decimos que es la ganadería del Excmo Sr. Conde de Mayalde, entonces ya la cosa suena algo más. El conde mandó, como en él viene siendo habitual, cinco castaños y uno negro. Corrida muy pareja en presentación, un poco falta de fuerzas, bravucona más que brava para el caballo y, en general, óptima para la cosa de la muleta. Ni malas miradas, ni gestos de incomodo se pudieron ver en los súbditos del conde, más bien embestidas francas y repetidoras y mucho dejar estar. El primero, Chorlito II, número 29, castaño, fue el garbanzo negro de la endeblez congénita, pues el pobre bicho anduvo más tiempo de hinojos o directamente tirado en el suelo, como la cabeza de una gamba en un bar, que ofreciendo sus pastueñas embestidas llenas de bondad y de amor al prójimo. El público se encrespó, con razón, de que ni don Justo ni su asesor de la siniestra, ni el veterinario de la diestra se apercibiesen de la evidencia palmaria de la endeblez del pobre Chorlito II, y se oyeron agrias censuras, proferidas de la manera habitual, reprobando la presencia en el ruedo de un animal tan débil. El clásico negrito del conde salió en tercer lugar. De todo el encierro fue el que menos plaza tenía, el más chico, escurrido y culipollo. Tampoco fue un dechado de vigor, pero se mantuvo en pie y embistió al trapo cada vez que se le puso delante, o sea que a efectos del toreo cumplió de sobra. De idéntica manera cumplieron todos los demás excepto el sexto, Estafador, número 37, más parado y con tendencia a pensarse las cosas antes de acometer. No es que el bicho quisiera coger y su pensamiento fuese en esa dirección, es que el animal era de naturaleza más filosófica que sus hermanos y se cuestionaba más el hecho de ir al cite, nada más, porque luego ni media mala mirada. Por volver al tópico diremos que a la novillada se la caían las orejas, por si alguno no se había dado cuenta. En varas medio cumplieron, tomando algunas con fuerza y apretando hacia tablas con fijeza para dar lugar a ese denigrante espectáculo del mono agarrando el bocado del caballo desde el confort del callejón ante el desinterés patente del alguacil. Por cierto, que lo de poner los animales al caballo y quedarse el torero donde Dios le da a entender es ya algo tan común, tan consuetudinario, que acaso ni merezca reseñarse: eso de irse a la izquierda del penco podemos darlo ya casi por acabado en los toros, como el desjarrete o las banderillas de fuego.

Para aliviar a los novillos del conde de esa pesada carga que, tantas veces, es la vida y ver si podían hacer con ellos algo de provecho, la Empresa contrató a Ángel Jiménez, de Écija, nuevo en esta Plaza, Aitor Darío “El Gallo”, y Juan Silva “Juanito”, de Monforte (Portugal), nuevo en esta Plaza. No creo que ninguno de los tres pudiese pensar en su hotel -ya no hay novilleros de pensión- que lo que les esperaba encerrado en los jaulones de Florito fuera a ser tan acorde a sus intereses como lo que salió al ruedo.

Ángel Jiménez lleva con caballos, según informa el programa, desde primeros de 2011. Le tocó en suerte el protestado primero, y el hombre, insensible al griterío, pretendió torearlo, pues las condiciones embestidoras del infeliz novillo eran de tal envergadura que para el buen Ángel debía ser un goloso pastel el estar junto al tal Chorlito II. Ahí Ángel Jiménez desarrolló de manera evidente, quirúrgica, su estilo basado en torear extremadamente despegado, conducir al novillo con el pico de la muleta, soltarlo lejos, lejos y no echar la pata hacia adelante ni de casualidad. La verdad es que hacía daño a los ojos ver tomar esa cantidad de precauciones frente a esa embestida tan esforzada, tan franca, tan sin doblez. En su segundo, Cuartelero, número 1, más de lo mismo, sin mancharse el vestido blanco hasta que se echa el toro encima, éste lo encuna y lo tiene por el suelo zarandeándole, cosa que hace a las buenas gentes ponerse inmediatamente del lado del ecijano, el cual ni antes del percance ni después da un solo muletazo digno da tal nombre. Lo que sí tiene este diestro es que es muy ceremonioso, que va el hombre por la Plaza como un obispo preconciliar, de cuando iban bajo palio, todo solemnidad, pompa y circunstancia. Como consolación por el revolcón y recompensa a sus trapazos Joselito Calderón y don Justo Polo le regalaron al muchacho una oreja de nulo peso y aún menos valor, viniendo de quien viene.

A Aitor Darío lo de “Gallo” le vino enorme, que hay apodos que los carga el diablo. En lo bueno digamos que trajo la mejor cuadrilla. En lo otro, que no dio pie con bola. En su primero, sin ideas y ventajista, pensando que al iniciar otra serie la bolita caería en su número, y nunca cayó. En su segundo, plúmbeo. No merece la pena seguir.

Y el portugués, "Juanito", que debutó con el escuadrón del kevlar hace tan sólo dos meses, es el que ha traído lo más interesante de la tarde. Pese a su evidente falta de oficio y de ése sentido escénico tan necesario en este espectáculo, pese a sus maneras toscas y poco pulidas, pese a su bisoñez, en su primero ha hecho tal apuesta por no tomar ventajas, por quedarse en el sitio, como para tomarle en consideración. No cabe duda de que no remataba los muletazos en la cadera, dejando más bien lejos al toro y de que no lo llevaba toreado como nos enseñaron, pero la disposición del joven “Juanito” ha sido neta y sincera en su tosquedad. Le falta casi todo para ser un torero, pero hoy “Juanito” en su primer novillo, Cantaor, número 49, ha explicado en Madrid sus argumentos con una claridad meridiana para quien haya querido verlo. En su segundo, que era de distinta condición que su primero, anduvo más a lo moderno y no dijo nada. Ahora lo que toca es mandarle al campo, como antes se mandaba a los muchachos a los Agustinos de El Escorial, a coger oficio y nosotros a implorar para que no vayan a malear su deliciosa, clásica,  inocencia.

 Los forjados de Espelius

 Segundo intento

 Se fue el 2

 Lluvia de guano

 Mochu, el encargao de tener la plaza de la Cifu en perfecto estado de revista

 Calderón en el palco
Todo puede pasar

 Walk on the wild side

 Sol y sombra

 El botijo

 Patria

 Un descalzo

  La mano de Calderón

Pirri

Lunes, 8 de Mayo

Valle de Esteban

Ni siquiera creo que (Belmonte) toreaba para nadie, me pareció más bien que puso el punto final a la brillante historia de la tauromaquia. Después de esto, nada. No hay más allá.
Gregorio Corrochano

domingo, 7 de mayo de 2017

Vísperas de fiesta



Llorca en Las Ventas

Vicente Llorca

Iba a empezar la Feria, parecía.

La otra mañana, yendo a tomar un vino con Jorge L. a una oscura taberna de la Plaza de Santa Ana, vi que éste estaba ya acompañado por unos aficionados franceses, que discutían con él sobre el clasicismo del toreo de Rafael Ortega y las posibilidades del Atlético de Madrid, a partes iguales.

Espero que la sabiduría del crítico sobre el torero del de San Fernando fuera algo más precisa que la entusiasta –desesperada– afirmación de que este año el Atlético se iba a resarcir por fin de la maldición de Munich, y aquel gol imposible del alemán de nombre imposible -Schwarzenbeck o algo así-, en el último minuto.

Los aficionados franceses, jóvenes y atentos, asentían, educadamente. Algo me daba que estaban pensando en las elecciones inmediatas en Francia, y la posibilidad de que en el último minuto se marcara también algún gol irrepetible. Después, como buenos aficionados galos, se pusieron a hablar conmigo de la genealogía de diversas ganaderías, ya desaparecidas, y con Jorge de las virtudes republicanas, que alguna suerte de defensa alemán –aquél nunca volvió a meter un gol– pretende arrebatar en el último suspiro.

Empieza la Feria, pensé. Llegan a Madrid los aficionados franceses. En su erudita visión de la fiesta de los toros pretenden conciliar todo lo que han leído con el cartel que tienen delante –“ ¿No va usted a ir a ver lo de Dolores Aguirre? Viene de lo antiguo de Atanasio Fernández. Y esto de lo más antiguo del Conde de la Corte”.

La literatura mitológica taurina poco tiene que ver con el cartel de esta tarde. Así que les dije que no, que no iba a ir a ver lo de Dolores Aguirre.

No sé qué ven ellos. Quizás aún asisten a la leyenda. En un momento determinado, me cuentan, habían atisbado algo de lo que Gregorio Corrochano afirmaba de la Corrida de la Prensa del año 1959 –que ese día además se suspendió– y del antiguo encaste de lo del Marqués de Tamarón. Puede ser. Esa tarde de la que hablaban yo no había visto más que unas nubes grises sobre la plaza, unos toros muy gordos y el vendaval, que barrió toda esperanza. Es una suerte ser aficionado de la Aquitania, pensé. Y evocar lo del Marqués de Tamarón en una tarde llena de toros gordos, y un público que me pareció gordo también.

Seguimos comentando luego de la temporada pasada. Sólo un entusiasta francés puede saber lo que ocurrió en agosto en la plaza de Ejea de los Caballeros, donde Alberto Álvarez toreó muy bien ese día. ( Bueno, y Jorge que lo sabía también. Pero es que íbamos juntos ese día). Es de agradecer. Me preguntaron por Morante, después. Pero a mí sólo me apetecía hablar de aquella tarde agosteña en la mancomunidad de las Cinco Villas aragonesas. (Y de una corrida tremenda de Barcial el día de la Virgen en la plaza medieval de Miranda del Castañar, en la sierra. A esto ya no llegaban los galos).

Más tarde, Jorge me dijo que le sobraba una entrada, y que si me apetecía ir con él a los toros esa tarde. Entonces pensé de repente en el día gris, en las voces agrias de la plaza, en la ausencia de todo acontecimiento, en la tristeza del final, cuando empiezan a recoger los tendidos apresuradamente y el público –con aspecto de gordos– se marcha.

-Te lo agradezco, Jorge. Pero este año tampoco voy a Madrid, me parece.
 
-El sábado que viene hay un festival en Navalucillos. Un rejoneador y dos novilleros que no he visto aún. De uno de ellos me han hablado muy bien. Su padre, que es el apoderado.
 
-Ahí  hablamos.

Domingo, 7 de Mayo

Valle de Esteban

España no se contempla sin México, pero México es mejor que España en el sentido español.
Juan Belmonte

"Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos"

DOMINGO, 7 DE MAYO

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
 
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

-En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Juan 10, 1-10

sábado, 6 de mayo de 2017

El biotipo Eliancito rompe cráneos en Centro Habana

 Elian 1

Elian 2

El biotipo Eliancito, con maricona al hombro y pistola oculta, recorre las calles de Centro Habana, recién llegado de una misión en Venezuela, donde estuvo destacado durante la semana más caliente de las protestas: su oficio es partir cabezas, disparar sin ser visto. Su maricona contiene una lata de aerosol de pimienta, una cabilla, un peinecito y una fuca. Aprendió a matar, confundido entre los manifestantes.

Venezuela, una verdad entre la virtud y la venganza


Orlando Luis Pardo Lazo
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El pueblo cubano quedará en la historia como el pueblo que más hizo por la desintegración latinoamericana. Disfrazado de odio ideológico al capital, hincamos hasta la médula el odio fratricida en nuestro continente. Esa culpa cubre hoy a varias generaciones dañadas antropológicamente de manera irreversible. No hay perdón capaz de librarnos de esa responsabilidad criminal.

Desde enero de 1959, una Revolución de carácter burgués y pro-democrático, con marcados tintes de terrorismo urbano y cierto protestantismo a la cubana, fue reencauzada por Fidel Castro como un proceso agrario y anti-imperialista, en definitiva trocado en dictadura en contra del proletariado y en alianza a ultranza con Moscú, en el contexto de la Guerra Fría.

Los Estados Unidos nada hicieron para evitar la radicalización artificial de la Revolución. Antes bien, con mucho de arrogancia y un toque de ignorancia, propiciaron el victimismo con que los cubanos justificamos un régimen de injusticia e impunidad.

Así, el castrismo costó miles y miles de vidas no sólo a sus opositores (muchos de ellos armados), sino también a los revolucionarios cubanos, la mayoría ejecutados casi extrajudicialmente –a muchos se les juzgaba después de fusilados– tan pronto como manifestaran el menor síntoma de disentir ante el discurso totalitario oficial.

La sociedad cubana se desquició en unos meses. No quedó prensa alguna. Ni religión confesable en público. Ni educación independiente a la impuesta por el Estado. Tampoco salud personalizada. Ni marcas comerciales. Ni “derechos humanos”, un término que todavía hoy suena a insulto dentro de Cuba. Se abolió todo cambio de dinero internacional. No pudimos salir ni entrar del país. Ni llamarnos por teléfono, o recibir una carta sin ser despedidos de nuestros trabajos.

Los que pudieron huir, huyeron. Todavía estamos huyendo. Nos desaparecimos en tanto nación. Ese es nuestro permanente plebiscito ante un gobierno que no escuchó jamás a su propio pueblo: la fuga como reacción a una fidelidad asfixiante. Los que quedaron dentro de la Isla, callaron o fueron a la cárcel con condenas más largas –y con torturas más crueles– que la que convirtió en icono mundial a Nelson Mandela, por ejemplo.

Los cubanos no castristas nunca fuimos iconos de nada. Éramos simplemente “gusanos”, “apátridas”, “escoria”, los “lumpen” del “primer territorio libre de América”. Especialmente en la academia norteamericana, donde el castrismo desde el inicio ha sido lo “políticamente correcto”, los más grandes intelectuales cubanos, como el exiliado y a la postre suicida Reinaldo Arenas, no tuvieron acogida alguna. La izquierda internacional escupe sobre los cubanos sin Castro: para ellos no somos ni siquiera inmigrantes.

Enseguida la Cuba comunista le impuso la muerte a Asia, a África, a América. Intentamos incendiar 1959 Vietnams en el planeta entero, de ser posible con misiles nucleares instalados en Cuba de espaldas del pueblo cubano, en octubre de 1962. Invadimos naciones soberanas, como Venezuela, y traumatizamos para siempre las frágiles democracias del hemisferio, en aras de una toma violenta del poder, en alzamientos que implicaran el cadalso de los enemigos del castrismo. El marxismo es, ante todo, una justificación para matar con impunidad filosófica.

A la vuelta del tiempo, cuando fue evidente nuestro fracaso con la caída del campo socialista global, usamos el dinero de otras potencias genocidas –como Libia, Corea del Norte e Irán– para fomentar "democráticamente" en Latinoamérica a los socialismos asesinos del siglo XXI. Así, le tocó por fin su turno a Venezuela, en el corredor castrista de la muerte muchas décadas atrás.

El pueblo venezolano dormía, como tantos en la región. Además, se trataba de una nación que evolucionaba en su incesante clamor por un sistema social más justo y por menos demagogia política, esa tara que arrastramos en Latinoamérica desde que la Independencia nos legó su ristra retrógrada de caudillismo.

Los cubanos libres, en Cuba y en el exilio, desconfiamos del gorila militarote Hugo Chávez incluso desde antes de su elección. Nunca creímos en su sonrisita cínica. Ni siquiera confiamos en ninguna de sus reelecciones, mientras Venezuela entera dormía. Los cubanos sabíamos muy bien que la mano matarife de Castro nunca falla. Pero el mundo nos tildó entonces de reaccionarios, de “batistianos” (medio siglo después de Batista), y de “asalariados de Washington” (como, en efecto, muchos no tuvimos más remedio que hacer, por carecer de patria a perpetuidad). Y, aún peor, se nos escupió en la cara el estigma de ser los traidores ingratos a la causa universal de la Revolución. En Venezuela todo el mundo parecía ser de izquierdas. Así, los cubanos libres no fuimos escuchados y no tuvimos más remedio que esperar a que pasara lo peor. Esperar hasta el día de hoy.

Ahora Venezuela en plena calle “ha dicho basta y ha echado a andar”, para escarnio de Ernesto Ché Guevara, Salvador Allende, y otras víctimas del castrismo aún no reconocidas como tales. En Venezuela estalla una marea popular que no es política, sino de resistencia fundacional. La oposición venezolana no pinta nada en este escenario. Son los estudiantes, las amas de casa, los retirados, la gente humilde de verdad es la que rechaza con todo su corazón al comunismo, el crimen, y a los crímenes del comunismo. Allí donde fallaron los dictadores y los demócratas, el pueblo venezolano captó que estaba ante su última oportunidad. Las alternativas del chavismo se fueron haciendo obvias para los venezolanos con una década de retraso: castrismo a perpetuidad o castrismo a perpetuidad. De ese mal monolítico ya no saldrán, si no se salen ahora. Venezuela valiente, tú puedes! (Los cubanos no pudimos, te pido perdón por eso.)

Los venezolanos son gente linda y libre, como éramos antes de Castro los cubanos. Es ahora que han de romper las cadenas de su secuestro constitucional. El castrismo nunca estuvo tan en peligro de comenzar, por fin, a caer, mientras se van muriendo los Castros octogenarios en un poder despótico que nunca se atrevieron a arriesgar en las urnas. Todo tirano es, ante todo, un cobarde.

Es ahora o ahora tu libertad, Venezuela aún viva de milagro. Es ahora o ahora este trance terrible donde hasta la venganza parece virtud. A la calle. A la vida en la verdad. A ser el primer país de Latinoamérica por donde el castrismo cubano comenzó, por fin, a perder.

Gracias, Venezuela bonita, mi corazón..

Dos mujeres

BB
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    De toda la propaganda quemada en la campaña presidencial de Francia la posteridad sólo recogerá una idea:

    –Lo único seguro es que el domingo gobernará Francia una mujer. Si no soy yo, será la señora Merkel.
    
“Yo” es Marine Le Pen (¡el Yo francés en estado de sitio!), la nacionalista a quien todo el mundo dice fascista, si bien el único punto fascistoide de su programa es el que propone sustituir el sistema electoral mayoritario, copiado de América por De Gaulle, por el sistema electoral proporcional con listas de partido, es decir la partidocracia de este continente europeo que le dice fascista a Le Pen y progresista a Renzi, el Macron italiano que hizo un referéndum para recuperar la Ley Acerbo de Mussolini.
    
Marine es nacionalista como De Gaulle, pero más bruta, y lo que asusta de ella en el establishment no es su forma de escupir esa sopa boba de la socialdemocracia que parece pienso para perros a base de bolitas de Bauman y Sartori, sino que pueda darle la venada de no pagar los recibos alemanes de la UE, en cuyo auxilio, por cierto, ha venido Obama, el lúser que ya husmeó en el Brexit y que puso en ridículo a su país acusando a Putin de haber metido mano en las urnas americanas.
    
Brigitte Bardot votará por Marine, y la otra Brigitte de la decadencia francesa, Trogneux, votará por Macron, su esposo, el cobrador de recibos de frau Merkel, un Suárez sacado por los pretorianos, como Claudio, de detrás de la cortina, para asegurar (“¡soy socioliberal!”) el chiringuito bancario alemán, que nadie sabe cuánto durará, porque hasta Sloterdijk advierte de la situación prerrevolucionaria del continente. La “grandeur” gaullista, desde luego, no era Macron, que mide lo que Napoleón y piensa lo que Coluche.
    
El duelo, pues, entre Merkel (ambición sin talento) y May (talento sin “charme”) empieza el lunes, con un cambio de época en juego, y yo, que no soy ni joven ni marianista para mirar para otro lado, apuesto mis euros de bolsillo a los ingleses.

Sábado, 6 de Mayo

Valle de Esteban

Mi virtud, la imaginación; mi defecto, la pereza.
Agustín de Foxá

viernes, 5 de mayo de 2017

Azúcar


Celia Cruz

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cada vez que un idiota (en el sentido griego de la palabra) pide “más Europa”, está pidiendo “más impuestos”.

    Para no parecer de derechas, como Trump, que está por la revolución fiscal, Mariano, que quiere colocarnos otros doscientos cincuenta mil funcionarios, nos carga con el impuesto del azúcar.
    Cuando a los americanos les cargaron con el impuesto del té, cogieron las escopetas (de ahí esa Segunda Enmienda inconcebible para los cabestros europeos), se independizaron de Inglaterra al grito de “no taxation without representation” e inventaron nada más y nada menos que la democracia representativa, esa cosa que nuestros liberales de garrafón llaman “populismo”.

    –¡Asssúcar!

    Mariano llegó a La Moncloa con la promesa de bajar los impuestos, y ahora es de lo más tentador rematar esa promesa con el “¡Asssúcar!” de Celia Cruz dando paso al tributo azucarero establecido por un gobierno que suena como La Sonora Matancera y que empezó llamándose... Tuna Liberal.
    
Los impuestos son la verdad del Régimen, tiene avisado nuestro buen Schumpeter, y el régimen español, al cobrarnos por meter el dedo en el azúcar, quiere saber qué se siente siendo pulgón, con las hormigas cuidándote, sacándote por las mañanas, colocándote en las plantas que son para ti más sabrosas, dejándote sorber el zumo, tomar el sol, pasear, amar... Es decir, qué se siente, ay, siendo Alemania, que es el pulgón del hormiguero europeo, al que esclaviza endeudándolo con un sistema financiero que presta a los particulares, pero que cobra a los Estados. Ahí está el chisposín Juncker (menuda cara de héroe de Normandía en el Día D tiene ese tipo), que quiere cobrar de Inglaterra sin darse cuenta de que los ingleses tienen Gobierno, no Estado.

    –¡Asssúcar!
    
Mas no veo yo al español con el afán de representación política de los teteros de Boston, y pagará por el azúcar como paga por el Cupo Vasco que le impone un Consenso que se limita a retribuir servicios parlamentarios con trozos de España.

Penúltima pelea antes del título


 Debate del 3 de Mayo


Jean Palette-Cazajus
    
Nada más sonar el gong, Marine Le Pen se abalanzó sobre su adversario y descargó una lluvia de golpes que dejaron a éste casi sin reacción. Durante breves minutos la rubia interpretó el papel de macho alfa y dejó a su contrincante feminizado. He dicho “feminizado” no “afeminado”, de modo que, a buen entendedor…. Se anunciaba difícil la reacción de Emmanuel Macron ante el chaparrón de golpes. Quede claro que el combate más tenía que ver con lo que en francés se dice “bataille de caniveau”, o sea bronca callejera, que con la alta esgrima del cuadrilátero. Muchos de los golpes apuntaban claramente debajo de la cintura y cuando era necesario Marine trababa descaradamente a su adversario.

A partir del segundo asalto, el favorito se sobrepuso y empezó a prevalecer a lo largo del debate la evidente superioridad de su bagaje técnico, dialéctico y político. A la postre, resultó evidente su serenidad y autocontrol así como su capacidad para zafarse de la riña de tahúres que sistemática y desesperadamente trataba de imponer la aspirante. Desgraciadamente dudo de que muchos de los electores de Marine hayan entendido siquiera el esfuerzo didáctico con que Macron fue desmontando los demagógicos faroles programáticos de su heroína. Sus dudas, sus tartamudeos, sus desconciertos, su recurso febril a un tocho de notas adhesivas, hoy objetos de cachondeo en las despiadadas “redes sociales” y con la única compensación del mordisco, le quitaron estatura presidencial a la candidata populista.

The old Le Pen, a los pies de Juana de arco. París, 1 de mayo

Además de técnica y estilo, Macron demostró que tampoco carecía de pegada, pero las constantes marrullerías y agarrones de la candidata probablemente la salvaron del KO. Los dos árbitros moderadores se inhibieron a lo largo de casi todo el debate. He leído que muchos se lo agradecen ya que, según ellos,  favoreció la densidad y el dramatismo de los intercambios. También hubo momentos de altura, pero estos sólo los puso Macron. Se suele decir que el patriotismo es el amor a la  propia patria mientras el nacionalismo es el odio a la de los demás. Le Pen padre, que no pierde una ocasión de hacerle la puñeta a la hija pródiga, volvió a proclamar su nacionalismo el pasado Primero de mayo ante un puñado de admiradores residuales. En cambio Marine viene alardeando últimamente de patriotismo. El debate fue para ella pretexto de un constante autojaleo en este sentido. Pero el estilo resultaba tristemente prosaico y pedestre. Ni punto de comparación con el lirismo a veces realmente conmovedor con que el izquierdista Mélenchon sabe hablar de Francia.

Yo soy de los que piensan que  Macron salió claramente perjudicado por la excesiva discreción de los moderadores. Pero la constante agresividad de Marine, su continuo “persiflage” -algo así como una insoportable forma de sorna a la francesa- han tenido que exasperar a mucha gente. Tuvo un solo golpe con indudable estilo, me imagino que sugerido de antemano por los cuidadores de su rincón. En cierto momento afirmó: “Lo único seguro es que la noche del próximo domingo gobernará Francia una mujer. Si no soy yo, será la señora Merkel”. No sé como sus asesores no repararon en que la conclusión a que inducía los telespectadores era que, en ambos casos, el resultado sería un desastre para Francia. Le Monde recopiló y contrastó 19 afirmaciones de Marine Le Pen, falsas, engañosas o tóxicas por una sola de Macron. Éste, para afianzar su política laboral, afirmó que la tasa de paro francesa, del 9,7%, era la más elevada entre las grandes naciones europeas, olvidándose de Italia con 11,9% y, desgraciadamente de España con 18,2%.

Vieron el debate de la noche del 3 de mayo 16,4 millones de telespectadores, cifra respetable, pero no excepcional. No creo que el tenso encontronazo vaya a modificar gran cosa en las intenciones de voto. Quien le interese puede consultar el apasionante y fiable sondeo publicado en Le Monde sobre un muestreo de casi 14 000 personas. Sólo entresacaré un dato: al 47% de los electores franceses no les gusta la personalidad de Emmanuel Macron y al 60% no les gusta la de Marine Le Pen.

Durante el debate

Viernes, 5 de Mayo

Valle de Esteban

–Si yo no fuera Malaparte, querría ser Foxá.

    –Si yo no fuera Foxá, querría ser Bonaparte.