sábado, 10 de abril de 2010

EL CRIMEN DEL DÍA...


...25 de Marzo 1910

ASEGURADA DE INCENDIOS

Calle de Claudio Coello, Madrid

"FANTASÍA, COMANDANTE, FANTASÍA"

Vittorio de Sica


Yo soy el picaflor

COCINA Y LITERATURA

Ricardo Bada
elespectador.com

No tiene nada de sorprendente que mi amiga Esther Andradi (autora de un libro substancioso, y antropofágicamente titulado Come, este es mi cuerpo) me enviara una vez, desde San José de Costa Rica, la carta de una cafetería llamada La Maga y en la cual se ofrecían sándwiches y dulces cuya nomenclatura ostenta un alto pedigrí literario.

Así, si el cliente encargaba un “Pablo Neruda", tengan ustedes la seguridad de que no le iban a servir un ejemplar de Veinte poemas de amor, sino una gran empanada chilena. Y si lo que pidiera es un “Cervantes", pondrían sobre su mesa un sándwich de pavo ahumado y queso.

Aunque también figuraba en esa carta una ensalada endemoniadamente laberíntica que, como es lógico, esconde sus presuntos vericuetos vegetales tras el egregio apellido Borges, a pesar de no incluir el arroz hervido, alimento preferido del maestro.

Si el cliente fuese de los que prefieren los dulces, solicitaría una “Rosalía de Castro", que es un flan con crema, o una “Simone de Beauvoir", que así se llama allí a la torta de fresa, aunque quizás al final se decidiera más bien por una “Gabriela Mistral", un queque de zanahoria con lustre, o un “George Sand", que son tres leches, y les juro que no se trata de un exabrupto.

Para engullirlo todo con un jugo natural, tendría que pedir un “Verdi", o una gaseosa, y en ese caso encargar un “Haydin" (sic). Luego, la coronación del ágape con un “Tiziano", que es un tinto exprés, o si prefiriese el arte moderno entonces un capuccino, o sea, un “Antoni Tàpies”. O si el cliente optase por el café con leche, ¡oh paradoja!, un “Picasso".

La idea de esta carta artística me pareció digna de imitación, y por lo que se refiere a Colombia, y sin necesidad de echar mano al delicioso Tratado de culinaria para mujeres tristes, de Héctor Abad Faciolince, se me ocurre que un “Álvarez Gardeazábal” auspiciase la pechuga flambeada de cóndor (pero de uno de los que no entierran todos los días) y un “Alba Lucía Ángel” debiera dar nombre al muslo de pájara pinta en salsa verde limón.

¿Y qué mayor homenaje rendir al nadaísmo si al encargar un “Gonzalo Arango", le sirvieran al comensal un pancito ya tajado que al abrirlo por la mitad se lo encontrase vacío? Serviría de contrapunto ideal a aquella inolvidable escena de una película italiana, de la posguerra que padecimos en Europa vencidos y vencedores, y donde a la vista de un pancito semejante, el jefe de los carabineros del pueblo, interpretado por un glorioso Vittorio de Sica, le pregunta al mendigo que se lo muestra: "¿Pero y qué le pone dentro?", a lo cual el mendigo contestaba:

-Fantasía, comandante, fantasía.

viernes, 9 de abril de 2010

¿DE QUIÉN ES ESTE RABO?

¿De Tomás (faltan 55 días)...


...o de Toribio?


Ver controversia de los cerdos gadarenos entre T. H. Huxley y W. Gladstone: ¿qué sucede con el dueño de los cerdos? ¿Destruiría Jesús arbitrariamente la propiedad de un granjero inocente? Gladstone respondió que el granjero era judío y no debería criar cerdos.

VIERNES, 9 DE ABRIL

MONSTRUOS

Leer los periódicos es llegar a la conclusión de que, en lugar de Messi, ese José González de la Vieja, Potele, que ha metido un gol con la selección argentina, llega a Madrid la Mujer Barbuda.

Ignacio Ruiz Quintano

MONJAS CORDOBESAS EN BOSTON


F. J. Gomez Izquierdo

Nos invita José M. Guardia a admirar unas fotos de primavera bostoniana, y, puesto a la faena sin zorra idea de inglés, veo con mucho regocijo a las monjas de clausura del convento del barrio de Sta. Marina: el barrio de los toreros de Córdoba. Las hermanas sólo se atreven a ser vistas -y muy de lejos- el domingo de Resurrección. Suben al tejado del convento con varias canastas de pétalos y esperan la salida del Resucitado y la Virgen de la Alegría. Al lado del convento y mirando la portada de la iglesia, también espera Manolete. En los balcones los vecinos cuelgan capotes y las vecinas hacen coros al paso de la Virgen... pero no me digan que no tiene miga el viaje de las monjitas. Sin salir de la plaza del Conde de Priego, son admiradas en Boston. Estuve por allí el domingo y también hice alguna foto con una de esas cámaras maluchas que llevamos los que no entendemos de fotografía. Se ve que el de Boston estuvo a mi verita.


Hermanas a la espera del Resucitado

Manolete ante Santa Marina

DESCALZAS Y CALZADAS

Plaza de las Descalzas, Madrid


Calle de las Calzadas, Burgos

LA FERIA DEL 92


José Ramón Márquez


No hay que irse al pleistoceno. En 1992, el año de la Expo, de la Olimpiada, de la capital europea de la cultura, el año de Rincón, la Feria de San Isidro constó de 21 corridas de toros. No vino tampoco a Madrid Victorino, lo mismo que este año. A cambio tuvimos a Hernández Pla, José Escolar, Alonso Moreno, Peñajara, El Pilar, Murteira Grave, Dolores Aguirre, Celestino Cuadri, Baltasar Ibán, Conde de la Corte y Miura, más una fuera de abono con Guardiolas. Toros distintos, encastes diferentes, variedad. Comparas estos carteles con los de 2010 y te dan ganas de echarte a llorar.
En lo único que se parece esta feria sacada del baúl de los recuerdos a la que nos acecha a la vuelta de la esquina es en que ninguna de ellas está anunciado Curro Romero.

BOXEO: LOS VIERNES DEL CAMPO DEL GAS, XI



AD WOLGAST VS. KNOCKOUT BROWN
3 de marzo de 1911

Nat Fleischer

Una pelea de pesos ligeros que dejó una profunda impresión fue la del campeón Ad Wolgast con Knockout Brown en Nueva York, escenificada en el National Sporting Club en la época en que la Ley Frawley no permitía decisiones.

Fue un viernes cuando se enfrentaron estos dos toritos bravos ante una casa repleta. La pelea suscitaba el interés de toda la nación, por el match que ambos habían sostenido veinticinco días antes, concertado a diez asaltos, en Filadelfia. De haberse permitido una decisión, Brown habría emergido como el nuevo campeón al terminar el sexto asalto, que fue el último de ese primer choque. Wolgast no estaba contento con su actuación de Filadelfia y Dan Morgan, en representación de Brown, de buena gana le concedió un nuevo combate en Nueva York. Pese a que la ley no permitía un veredicto tampoco en la urbe, Morgan confiaba en que Wolgast perdiera su corona por nocao.

Aunque la pelea llegó al límite de diez asaltos, hubo en ella de todo lo que pudiera pedir un fanático. Wolgast, quien ostentaba la corona que una vez lucieron héroes como Battling, Nelson, Joe Gans, Kid Lavigne, Frank Erne y Jack McAuliffe, fue superado en pegada y viveza por aquel pelirrojo neoyorquino bizco que peleaba a la zurda y confundía con su mirar equívoco.

Nunca subió a un ring un campeón más ardoroso. Wolgast se proponía demostrar a los neoyorquinos que era el verdadero amo de la división, pero pronto descubrió que tenía que hacer uso de todo su ingenio y su arte, su pegada y su energía para mantenerse sobre sus pies. Brown llevó casi siempre la voz cantante, fue el que más duro pegó, se mantuvo al ataque durante la mayor parte del combate.

En el segundo asalto, Brown rompió la defensa con izquierdas al estómago que hicieron sólido impacto. Wolgast se inclinó para protegerse y recibió una izquierda a la mandíbula que lo puso a bailar. Morgan le gritó a Brown para que rematara, pero el neoyorquino, lerdo de mente y poco seguro de sí mismo, dio un paso atrás y esperó, en lugar de lanzar otro golpe que habría terminado el combate. Su vacilación le costó el título.

Wolgast estaba dormido sobre sus pies. No tenía idea de dónde se hallaba, pero Brown, al parecer, tampoco lo sabía, porque cuando quiso seguir las instrucciones de Morgan se lanzó a una orgía de uppercuts y ganchos que llegaron a todas partes excepto donde podían hacer daño. Cometió otro error al acercarse demasiado, con lo que dio a Wolgast la oportunidad de agarrarse. Cuando finalmente el árbitro pudo separarlos, Wolgast sabía ya dónde estaba y se le había aclarado la mente.

Brown cargó de nuevo, esta vez como un toro enloquecido, mas el campeón esquivó sus golpes y lo entretuvo con varios clinches hasta que sonó la campana. Brown había estado a un pelo de la corona en ese asalto, el más furioso de la pelea. Pero hubo abundancia de momentos excitantes en los nueve asaltos restantes. Wolgast, duro como el que más, era un fajador incansable y el vapuleo del primer asalto no le restó mucha velocidad.

Después del combate fui al cubículo de Wolgast para entrevistarlo. Me dijo:

-Ese estilo zurdo me desconcertó bastante. Yo hice parte de mi entrenamiento con un zurdo, pero Brown me tenía confundido. No podía descifrarlo. Entre ese estilo zurdo y sus ojos, nunca podía yo saber adónde iba a dirigir sus golpes y no podía bloquearlos.

El campeón estaba disgustado. Había recibido un castigo que no esperaba. En cuanto a Brown, aquélla fue la vez que más cerca estuvo de la corona, aunque dio grandes batallas y fue uno de los mejores del mundo en la división ligera. Cuando Morgan le preguntó por qué no había rematado a Wolgast al tenerlo a su merced, dijo:

-Creía que estaba tratando de meterme en una trampa para liquidarme...



jueves, 8 de abril de 2010

PARA INFORMAR ESTÁ LA SER

Esta mañana me ha llamado la cadena Ser para preguntarme sobre el Papa y la pederastia. PEDRO MIGUEL LAMET

JUEVES, 8 DE ABRIL



EL ÚLTIMO GATOPARDO


Los recién llegados al oficio han de saber que con Guillermo Luca de Tena desaparece el último Gatopardo del periodismo.

–Nosotros hemos sido los Gatopardos, los Leones... –dice el Príncipe de Lampedusa, cuya obra maestra arranca con el Nunc et in hora mortis nostrae. Amen del rezo cotidiano del Rosario.

Hijo de un León, Juan Ignacio, marqués de Luca de Tena –cuyo nombre ha recibido los aruñazos de unos mininos municipales en la placa del callejero sevillano–, Guillermo Luca de Tena imponía como un Burt Lancaster en la película de Visconti.

Dos años llevaba yo de estudiante de periodismo en Madrid cuando me dio por ofrecer mi plumilla/escudilla a los periódicos de la capital. Lo hice con una carta breve, pero efectista. Me respondieron Emilio Romero, que dirigía Informaciones, y Guillermo Luca de Tena, que dirigía el ABC.

–Si te gusta escribir –me dijo Romero–, lo suyo (que era lo mío) es el ABC.

Y gracias al ABC –gracias a Guillermo Luca de Tena, que lo dirigía con la idea de que un periódico comienza por la escritura– me libré de regresar a Burgos, donde hoy sería uno otra cosa.

–Vivimos en una realidad cambiante a la que intentamos adaptarnos como se mecen las algas ante el empuje del mar –le dice en la mesa Don Fabricio al padre Pirrone mientras dibuja puntiagudas lises borbónicas con el lápiz puntiagudo que en su ira el jesuita había dejado caer–. A la Santa Iglesia le ha sido prometida la eternidad; a nosotros, como clase social, no. Para nosotros un paliativo que prometa durar cien años equivale a la eternidad.

Y una eternidad bien ganada es lo que hoy lleva a cuestas ABC, cuya existencia resultaría incomprensible sin la obra de audacia y coraje de Guillermo Luca de Tena, siempre monárquico y siempre liberal.

–Liberales, el partido más exiguo de España –tenía dicho Juan Ignacio–. No me refiero al liberalismo doctrinal, que muchos confunden con la democracia, ni a los sistemas de gobierno llamados liberales, sino a lo que yo estimo fundamental para considerar liberal a un hombre: su profundo respeto a las ideas ajenas. En España es, por desgracia, muy corriente el menosprecio, el desdén y hasta el odio hacia los que no piensan lo mismo que el sujeto, y ésa es la causa primera de la falta de convivencia que echamos de menos entre los españoles.

Un día, aunque de ello me enteré más tarde, Guillermo Luca de Tena tuvo el capricho de presentar un artículo mío al Cavia que, por supuesto, no me llevé, pero desde entonces me sentí tan laureado que ya nunca supe expresar mi agradecimiento.

En esta hora definitiva, Guillermo Luca de Tena, caballero antiguo en un mundo viejo de truhanes nuevos –traiciones tristes, solitarias y finales no alteraron su prestancia lampedusiana–, se merecía un Ruano que le dijera quizás aquello de que puede que un periódico sea la vida, pero la vida, querido Guillermo, no es un periódico: “Es mucho más dura que un periódico y termina siempre igual, por muchas ediciones que se hagan.”

–Nosotros hemos sido los Gatopardos, los Leones...

Lo recuerdo reinando en su campo de Chinchón con Bartolo, el tremendo mastín, a los pies, y recuerdo cómo Ruano no quiso volver al cigarral de Marañón –“no he querido que nunca nadie más me posara su mano en el hombro”– para no convencerse de que el hombre al que admiraba ya no estaba entre nosotros. Un Ruano que supiera hacer el recuento de la butaca vacía a casi ninguna distancia de donde él (Ramón Gómez de la Serna, sobre el suelo de su biblioteca) estaba todavía; sus lápices y ceniceros... “porque todo esto sí que es la muerte: la muerte que no es un muerto, sino unos cuantos detalles de la vida”.

–Todavía no son las diez. Tengo mucho plomo en el corazón para correr hacia su casa. No llegaría nunca. Además, no quiero. No quiero saber nada.

Ni que se ha muerto.

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Redacción de Abc en la calle de Serrano

Nueva inquisición sevillana

EL ABONO PARA SANDOSDEMAYO, SAN ISIDRO Y SANIVERSARIO

Las colas en Caballero de Gracia para sacar
el abono taurrino de 1913. ABC


José Ramón Márquez

Esta mañana, en compañía de los aficionados I. y F. he renovado el abono de Las Ventas para las ferias de Sandosdemayo, San Isidro y Saniversario. El paisaje no varía con los años: una fila de jubilados entre la que estamos nosotros, un grupo de reventas por cuenta ajena junto a los que está D. Globero -desde que le tocó la lotería ha ganado el don, por el incuestionable poder de una buena cuenta corriente-, un coche de la Policía velando con atención y disimulo desde la distancia para que no haya ningún altercado de orden público, un tío con pinta de ex-convicto que se sienta en una silla de playa y que a la vez guarda el turno y la lista para ser el primero en poder adquirir abonos de los que queden libres y dos grupos de gringos con sus correspondientes guías nativos que les van explicando lo que es esto de los toros sin emplear palabras tales como goat (cabra), donkey (borrica), handsaw (serrucho), estafa (swindle) o important (importante), de donde veo que la explicación que les dan es incompleta; en suma, nada nuevo.

Cuando tras una hora larga nos toca el turno en la taquilla, lo primero que ocurre, una vez más, es que un jubilado avispado pretende saltarse toda la fila para ser atendido con celeridad, dado que no tiene nada mejor que hacer ese día ni ningún otro salvo saltarse la cola porque sí. Tras un pequeño y educado cruce de palabras, jaleado con furia por los disciplinados ciudadanos que forman la ingente y larga fila, se consigue que el jubilado desista momentáneamente de su empeño y se retire unos pasos de la taquilla, pensando en la estrategia de su nuevo movimiento. Llegamos por fin ante el antaño fétido agujero y hoy sólo agujero por el que expenden los billetes. Una señorita hace cuentas en un papel y anota ciertos números en él. Está tan abstraída, tan concentrada, que no oye la insulsa frase ‘Buenos días’, y por lo tanto no se molesta en contestarla. No estamos seguros de que se haya dado cuenta de nuestra presencia cuando al cabo de unos minutos sigue anotando sus cabalísticos números en el papel, por lo que la interrogamos:

-¿Tiene usted previsto atenderme hoy, señorita?

-¿Es que acaso no ve que estoy ocupada?

-¡Ah!

Adquirimos el abono. Pienso en una persona que tenga dos barreras del 9 y en el millón de pesetas que tiene que soltar para comprar sólo San Isidro y Saniversario, con semejante porquería de carteles. Pienso que lo más posible es que las reticencias de los taquilleros a entregar carteles a los que se los demandan tenga que ver con alguna orden recibida para evitar que la enorme fila que espera su turno comience a comentarlos.

Ya tengo los billetes en la mano; recuerdo que hace años el momento éste de tener el taco de billetes en las manos era uno de los grandes momentos del año.

Cuando me alejo, miro la fila. Apenas se mueve. Pienso en las facilidades que hay para adquirir entradas para el Rock in Rio, para el Festival de Bayreuth, para el cine, para el Circo Estable, para el fútbol, para el Auditorio Nacional, para cualquier espectáculo que no sean los toros. Pienso en la cantidad de personas que entran al segundo toro en las novilladas de los domingos, con aforos vendidos de dos mil personas, porque han quedado bloqueados en las taquillas. Pienso en el maltrato que sufren muchos espectadores por algunos porteros, pienso en que de todo esto tampoco hablan los pelmazos revistosos del puchero. Aceptemos que ya que ni uno solo ha tenido redaños para escribir que estas ferias complementarias son un atraco consentido por la Comunidad de Madrid contra veinte mil tíos inermes, al menos podían cubrir el expediente denunciando este absurdo espectáculo decimonónico de unas filas como las de las cartillas de racionamiento en el siglo XXI, cimentado en la desconfianza hacia el cliente.

¿Alguien se ha preguntado por qué en este espectáculo el espectador es siempre tratado por todos los actores del mismo como el auténtico enemigo?

LA TDT O LA FE EN SANTA CLARA


Jorge Bustos

Imaginen ustedes que Miguel Sebastián anunciara un nuevo ingenio lumínico aún más respetuoso con el cambio climático que la bombilla de bajo consumo, y no por ello menos radiante. Y en la rueda de prensa, de pronto, imaginen que Sebastián sacara una vela de cera de abeja y la blandiera con gesto de triunfo incontestable, definitivo, como enarbolará su probeta el descubridor de la vacuna contra el sida. Bueno, pues esto, tiene uno la impresión, es lo que está sucediendo con la TDT. Uno, que no vive en una cabaña del Himalaya, y ni siquiera en un cobertizo junto al Aneto, sino en Torrelodones -bien cerca del Casino, pero no dentro-, no puede ver ni la mitad de las cadenas a través de la dichosa TDT en cuanto se encapota el cielo. Pero esta desgracia no representa un castigo griego con que la divinidad punza la hinchazón de mi soberbia privada, sino que le pasa a más gente. A mucha gente, incluso. Y gente que paga sus impuestos, no crean. Resulta que encuesto someramente a mis compañeros de redacción -ninguno de ellos vive en un albergue cabrero de Gredos, aunque se lo pensarán si los bancos siguen sin rebajar el precio de los pisos- y todos me dicen lo mismo: la sofisticadísima TDT les priva de media decena de los canales prometidos, mientras que la añorada televisión analógica nos daba todo lo que prometía darnos.

A despecho de que se me considere un tecnófobo, proclamo absolutamente la involución que supone la TDT. Si ustedes se fijan, se trata de la primera vez en la historia de la ciencia en la que el último invento, patentado y comercializado en masa, empeora sensiblemente al anterior. ¿De qué nos sirve cacarear nuestros tropecientos canales si hemos de encomendarnos a Santa Clara para que no llueva cada vez que nos sentamos a ver la televisión?

(Época)

miércoles, 7 de abril de 2010

SONATA DE PRIMAVERA

J. M. Guardia

Fotos de la llegada de la primavera, en Boston.com. Algunas rozan lo cursi, pero se lo perdonaremos porque su fotoblog es muy bueno...

SUERTE DE VARAS

Del brazuelo del penco...

...al brazuelo del picador

MIÉRCOLES, 7 DE ABRIL


GUILLERMO LUCA DE TENA

–Nosotros hemos sido los Gatopardos, los Leones...

IL GATTOPARDO /
GIUSEPPE TOMASI DI LAMPEDUSA


Ignacio Ruiz Quintano

HA MUERTO UN SEÑOR

José Ramón Márquez

En la hora de la penúltima defección, un pobre hombre, quizás para lavar un poco su conciencia, le remite una carta acaso queriéndose explicar. Él anota en el sobre, de su puño y letra: ‘No me interesa’; la pone dentro de otro sobre y se la devuelve al don nadie, sin abrir.

Que la tierra le sea leve.

LOS REYES CATÓLICOS ERAN FRANQUISTAS



Cristina Losada

libertaddigital.com

El ayuntamiento socialista de Cáceres estaba muy contento por haber descubierto un escudo franquista en el monolito que, en esa ciudad, conmemora a los conquistadores extremeños de América. Por fin, disponían de un símbolo que podían retirar para mostrar al mundo cuánto luchan contra Franco treinta y cinco años después de su muerte. Es probable que nadie se fijara en el escudo aquél, pero qué se le va a hacer, si ya no quedan estatuas ecuestres que llevarse por delante. Así, con la alharaca que se reserva para las grandes ocasiones, procedieron a librar a Cáceres del oprobio. Aunque sólo para caer en el ridículo. El escudo no era franquista, sino que reproducía el de los Reyes Católicos.

Una vez capturada la presa, los ocupantes del gobierno municipal no estaban dispuestos a soltarla. Tras el dictamen de los expertos en heráldica, el concejal responsable de la heroica actuación manifestó que de ningún modo se repondría un escudo de "claras reminiscencias franquistas". Váyanle los estudiosos con líos de armas de Aragón y Sicilia, águilas de San Juan azoradas, columnas de Hércules y yugos y flechas que se remiten al siglo XV. Aquello parecía franquista. Y es sabido que Franco y los Reyes Católicos eran uña y carne. Recelosa, la alcaldesa Carmen Heras sólo volverá a colocar el elemento decorativo sospechoso si su pureza política se demuestra de forma indubitada.

Los socialistas cacereños no están solos en la fila de los últimos de la clase. Pocos días antes, el Gobierno se veía en la obligación de instruir al diputado Joan Herrera sobre la época en que reinó Alfonso XIII. El portavoz de ICV en el Congreso estaba molesto por la "exaltación franquista" que suponía mantener el nombre del monarca en una base militar de Melilla. Hubo que contarle que no fue Rey durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco, como si Herrera no fuera un licenciado en Derecho, sino un alumno atrasado de la ESO.

No es accidental que la política de la "memoria histórica" tenga el efecto imprevisto, aunque previsible, de revelar las carencias culturales de sus más entusiastas ejecutores. Con ella no se pretende dar a conocer la Historia. Ni siquiera una versión tergiversada de la Historia. Su razón de ser no es la difusión de hechos, sino la excitación de sentimientos. Tiemblen, pues, estatuas, placas y escudos de todas las épocas, que a falta de piezas auténticas, vale cualquiera.

Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

LO QUE FALTABA

martes, 6 de abril de 2010

NO AL AFEITADO



Vía Ricardo Bada

[Una amiga me envía esto desde Colombia :

No sé quién escribió esto... pero estoy de acuerdo, y además me reí mucho leyéndolo.
Soy fémina con monte de Venus... y no quiero dejar de serlo.
Saludos
]





Rodrigo Maya Blandón



Una cuca afeitada es como una ostra: insípida y horrible
Henry Miller, Trópico de Cáncer


Centenares de hectáreas de monte de Venus son inmisericordemente taladas cada día por millones de féminas que, armadas de terribles “Prestobarbas”, mejor llamadas prestobárbaras, convierten en desierto ese oscuro objeto del deseo que el poeta Rafael Montesinos describe como “... esa ensortijada gracia oscura/ cárcel de luz, recóndita angostura”.

Esta práctica aberrante, que atenta contra la estética, el erotismo y la sensualidad, nos ha llevado a un grupo de varones a constituir una organización no gubernamental (ONG) que hemos denominado “Defensores del Monte de Venus”, cuyo objetivo fundamental es evitar la tala despiadada de esa zona que el rey Salomón en su libro bíblico El cantar de los cantares, capítulo 8, versículo 14, define metafóricamente así: “Corre, amado mío, corre como un venado, sobre los montes llenos de aromas. Tu ombligo es un ánfora donde no faltan vinos aromáticos. Tu vientre, un haz de trigo rodeado de azucenas”.

Estos hermosos cantos del rey Salomón no tendrían hoy fuente de inspiración. El panorama actual es aterrador. Las prestobárbaras han convertido el monte de Venus, inspiración de poetas y cantores, en desérticas dunas. Esa zona que a mediados del siglo XX inspiró al poeta uruguayo Ángel Facal para decir: “... y tu vientre es una ofrenda/ de los más dulces venenos,/ donde florece la felpa/ en un triángulo perfecto”, ha perdido su encanto y apenas los Defensores del Monte de Venus estamos encontrando las causas.

Hemos descubierto que esta práctica empezó tímidamente con el acortamiento del bikini. El monte de Venus le fue cediendo espacio a la prenda invasora y las mujeres fueron reduciendo el tamaño del geométrico espacio del armiño. Matemáticamente la ecuación se fue configurando: a menor tamaño del bikini, menor tamaño del área sembrada del monte de Venus. Hasta ahí, la cosa era aceptable. Pero un día, por reducción al absurdo, el bikini se convirtió en tanga y entonces el espacio para el peluche en el monte de Venus se redujo a cero, con las tenebrosas consecuencias para la estética del cuerpo femenino desnudo, del erotismo y de la sensualidad.

Un monte de Venus talado comienza a sufrir una metamorfosis que todos los días atenta contra la estética y el erotismo. El primer día de la tala su apariencia es rosada y podríamos decir, con mediana ternura, que es como el “cachetito del Niño Jesús”. Los Defensores del Monte de Venus las hemos clasificado como Cucas Barbies, por plásticas e insípidas. Tres días después de la catástrofe ecológica, el “haz de trigo rodeado de azucenas” del rey Salomón adquiere la apariencia de un cachete de trompetista sin afeitar, con el agravante de que los folículos de los vellos están enrojecidos como volcanes a punto de eruptar. Este aspecto las ubica en la categoría Cuca Galeras. Su color rojizo no provoca ni la vista ni el roce de la mano. Al quinto día, la cúpula de estos volcanes se ha tornado blanca y las clasificamos como Cuca Nevado. Su apariencia gélida inhibe el beso tibio. De ahí en adelante va configurándose la que denominamos Cuca Erizo, porque sus púas convierten cualquier tipo de acceso carnal en una sesión de tortura. Hacerle el amor a una mujer en esta etapa es como fornicar en el catre de un fakir.

La sensualidad, que es la manera más rápida, efectiva y agradable de encontrar la felicidad, ha recibido un rudo golpe de parte de las “Taladoras del Monte de Venus”. Para el sentido de la vista, este triángulo equilátero ha perdido su encanto y los voyeristas están a punto de la sublevación. El sentido del gusto no soporta el disgusto de una Cuca Barbie, al del olfato le cambiaron los “montes llenos de aromas” por dunas desoladas y el noble sentido del tacto ha perdido su vellocino de oro, su vértice de visón, y ahora sólo cuenta con un desfiladero de espinas y de púas, al que cualquier carnicero compararía con una banda de tocino. Un monte de Venus acometido por el viento es música de hadas para el sentido del oído. A monte de Venus talado, oídos sordos.

Ante esta situación insostenible, los Defensores del Monte de Venus hemos iniciado una cruzada mundial contra esta práctica aberrante. El primer paso será de persuasión. Pero si fracasamos, vendrán terribles castigos para las taladoras. En adelante, la tala del Monte de Venus será causal de divorcio, de rompimiento de noviazgo, de no pago en prostíbulos, de exclusión del portafolio de chicas prepago y de expulsión del reinado de Cartagena. Finalmente, la que persista en esta antiestética práctica será condenada a la del Desprecio, que es aquella que ejecuta el verdugo con la lengua del zapato.

¿No será esta tala de montes…, una de las causas del recalentamiento global?

Pues no esperemos a comprobarlo, actuemos con decisión y exijamos el retorno a la naturalidad.

[elmalpensante.com]

AL BUEY POR EL CUERNO Y AL HOMBRE POR EL VERBO

Fermín Espinoza Armillita, Domingo Ortega y
Manuel Rodríguez 'Manolete' en la Plaza de Acho, 1946



José Ramón Márquez


-¡Aquel toro! El quid del asunto estaba en aprender a fondo la profesión. Y me lancé a las capeas, toreé becerradas gremiales en Madrid, pero como no sabía bien el oficio los resultados no podían ser positivos. Ya por aquel entonces estaba deslumbrado con la forma de hacer de Juan Belmonte. Le ví torear en la plaza de Madrid y me dejó asombrado. Era el año 1913. Recuerdo que fui corriendo detrás de los que le llevaban a hombros desde la plaza vieja hasta la calle Echegaray, que era donde se hospedaba el trianero.

ANTONIO MÁRQUEZ


-Cuando yo tenía solamente dieciocho años de edad ya era matador de toros. Un chiquillo que acababa de ver en la plaza, en la Maestranza de Sevilla, la cogida y muerte de Varelito, que alternaba conmigo aquella tarde. A los quince días vine a Madrid contratado para una corrida de toros en la que encontró la muerte mi compañero de cartel Manolo Granero. Yo tuve que estoquear al toro Pocapena, que le había metido el pitón por el ojo destrozándole la cabeza debajo del estribo. Aquella misma temporada me quedé sin picadores, porque fueron heridos y un tercero que contraté para suplirles, también terminó la temporada en el hule. Aquel mismo año –repito, el primero de mi alternativa- murió un banderillero mío como consecuencia de una cogida.

MARCIAL LALANDA


-Tengo perdida la cuenta de la cantidad de toros que he matado de esa divisa [Miura]. Son toros para toreros con valor y oficio, para hombres que no se arruguen ante el sentido que desarrollan. Ese cuello “maño”, tan elástico hay que ahormarlo y reducirlo; que torear no es sólo componer la figura.

NICANOR VILLALTA


-Yo he sido torero, por eso puedo decir que el torero no es más que el elemento necesario para lucir la bravura del toro. Aquí lo importante es el toro.

LUIS FUENTES BEJARANO


-Si he de serle sincero, le diré que [los aficionados de antes] me parecían más competentes y entendidos que los de ahora. La afición estaba muy preparada. Sabían lo que veían. Hoy las masas han desbordado a los aficionados ¡Maldita manía la de las plazas monumentales!

FERMÍN ESPINOZA ARMILLITA CHICO


-El toro es el que da importancia al torero.

DOMINGO ORTEGA


-Estoy harto de que se me encasille única y exclusivamente como un torero artista. Cuando había que lidiar yo también he lidiado con el mejor de los oficios, lo que ocurría es que a mí no me hacía falta enseñar los tirantes para poder con los toros.

VICTORIANO DE LA SERNA


-[El toro de antes era] muy fuerte, muy correoso, muy agresivo. Costaba un mundo hacerle humillar. Los que sabíamos torear teníamos que esperar a ese toro que medio bajara la cabeza. Hoy en día el toro con el hocico por los suelos aparece casi todos los días.

FERNANDO DOMÍNGUEZ


El toro que les gusta hoy a los toreros, ese toro suavón, al que hay que porfiar, que no repite las embestidas, habría sido mi fracaso. A mí me iba el toro temperamental, agresivo, violento.

JUAN BELMONTE CAMPOY


-[A mí el toro me gustaba] siempre bravo, que se viniera muy pronto a los engaños. Cuando se quiere torear es muy importante que el toro tenga casta... Tengo el record de corridas de Miura estoqueadas en la Feria de Sevilla.

PEPE LUIS VÁZQUEZ


-El toro [de ahora] embiste mucho. Se le ha preparado para que no moleste al torero, pero ha perdido fiereza y no da emoción al aficionado.

MANUEL ÁLVAREZ EL ANDALUZ


-No se puede torear bien con rigidez. El toreo es ante todo naturalidad. No entiendo lo de la postura premeditada. Cuando se hacen verdaderamente bien las cosas no hace falta ponerse como un figurín.

MANOLO VÁZQUEZ


-[El aficionado antes era] más competente: entendía la técnica, sabía dónde tenían que estar colocados los toreros. Hoy van frívolamente a divertirse, a ver pases más o menos logrados, pero pases al fin y al cabo, sin comprender la mayoría de las veces lo que requiere cada toro.

ANTONIO BIENVENIDA


-Una vez me regalaron uno [un osito de peluche] y como le cogí cariño y lo llevaba a todas partes, empezaron a regalarme más. Ahora tengo una gran colección. Incluso me han tirado muñecos en la plaza.

JOSÉ TOMÁS

MARTES, 6 DE ABRIL

JAPÓN HEROICO Y GALANTE

Salíamos de la plaza, con la pesadilla de Luque zumbando en la cabeza (algo así como El día de la marmota seis veces repetido, pero sin la gracia de Bill Murray), y allí estaba ella, como escapada de El Japón heroico y galante de Gómez Carrillo, haciéndole fotos al busto del doctor Fleming, antes de desaparecer, escalera arriba, con la gracia de un jeroglífico teológico del Dante, hacia la Calle de Julio Camba, camino, quizás, de Braulio, por su chupito de sake con tapita de sushi. La actitud de dejar su palacio y vivir una vida ascética corresponde, desde luego, a la tradición oriental, que entiende el renunciamiento como la máxima coronación de la vida.

Ignacio Ruiz Quintano

MOTORISMO / CICLISMO DE ACERA

Calle Lista

Calle de Alcalá

Plaza de Cibeles

Puerta de Alcalá

Calle de Bravo Murillo


Madrid es la única capital occidental que no sólo permite, sino que fomenta
la circulación de bicis y motos por las aceras


PERO...

¿Es verdad que si uno va en bicicleta evita el daño que le infligiría a la Madre Tierra si ese mismo desplazamiento lo hiciese en coche? Pues haciendo números resulta que no.

(Barcepundit)

lunes, 5 de abril de 2010

VARIACIONES SOBRE LA NADA

Variaciones sobre la nada



José Ramón Márquez


En el día de ayer, Domingo de Resurrección ha habido las siguientes escaramuzas, según la prensa escrita:

En Madrid

· Toros de Núñez del Cuvillo (1º, 3º y 5º) y Juan Pedro Domecq (2º, 4º y 6º), desiguales de hechuras, en general ayunos de casta y de pujanza (ABC),
· Tres toros de Núñez del Cuvillo, 1º, 3º y 5º, blandos, descastados y sosos, con más kilos que trapío; serios de cabeza; tres de Juan Pedro Domecq, terciado el 2º y bien armado y con un poco más de presencia 4º y 6º, que fue un buey; 2º y 4º con un poco más de casta. (El Mundo)
· Núñez del Cuvillo (1º, 3º y 5º) y Juan Pedro Domecq (2º, 4º y 6º), desiguales de presentación, blandos y de juego irregular (Marca)
· Toros de Núñez del Cuvillo (1º, 3º y 5º) y Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación, mansos salvo el quinto, algo aplaudido.(El País)

En Málaga

· Toros de Núñez del Cuvillo, aceptables de presentación y con buen fondo, aunque distraídos y sin romper hacia delante (ABC)
· Seis toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presencia y juego. Segundo y tercero, mal presentados. Quinto y sexto, grandes y mal hechos. El cuarto, bravo y noble, fue excelente. El sexto, manso.(El Mundo)
· Toros de Núñez del Cuvillo desiguales de presentación y de juego (Marca)

En Sevilla

· Toros de Daniel Ruiz, incluido el sobrero (1º bis), los tres primeros demasiados flojos, los tres últimos, mansos pero van a más y se dejan torear. (ABC)
· Toros de Daniel Ruiz, incluido el sobrero (1º bis), pobres de presentación en general, sin remate, varios cinqueños (2º y 3º), y bajos de casta y poder, pero con un 5º extraordinario por las dos manos y un 4º muy bueno en mansito (El Mundo)
· Daniel Ruiz desiguales de presentación y con diferentes matices en su juego (Marca)
· Toros de Daniel Ruiz, el segundo como sobrero, mal presentados, inválidos, sosos y descastados, nobles 4º y 5º. (El Pais)

En resumen, tomando de cada medio lo apropiado, la cosa queda así:

La corrida de Madrid, ayuna de casta y pujanza, blanda, descastada y sosa, con más quilos que trapío, desiguales de presentación, blandos, mansos.

La corrida de Málaga, distraídos y sin romper hacia delante, desiguales de presentación y de juego, segundo y tercero mal presentados, quinto y sexto, grandes y mal hechos.

La corrida de Sevilla, los tres primeros demasiado flojos, los tres últimos mansos, pobres de presentación y bajos de casta y poder, desiguales de presentación, inválidos, sosos y descastados.

Con semejantes basuras, Luque, nada multiplicado por seis. Tato, nada multiplicado por dos. Tomás, nada y nada gracias a que se le paró el reloj al Presidente. Castella, arrimón multiplicado por dos, nada. Morante, mentonazos multiplicados por dos, aire y salero, nada. Manzanares, metió dos veces el estoque hasta dentro, sin vómito, nada. Perera, nada por dos.

***

Si no hay toro, no hay nada. Lo único que separa este espectáculo del ridículo es la presencia del toro. ¿Se darán cuenta?

NUEVO CARTEL VENTEÑO