Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Que el “New York Times” repare en la devolución de unas medallas de Bellas Artes prueba que América vuelve por donde solía: al conquistador, al bandido, al bailaor y al torero, que son los “pedidos” que América hizo siempre a la inspiración española “¡A España le pedimos todo lo que sea fuerza o raza –le dijo a Pemán un productor de cine yanqui–. Comedias, no. Eso es cosa de matiz. Pero nos interesa mucho cuanto nos dé de conquistadores, bandidos, toreros, cante o baile!” La última vez que España salió en la prensa internacional por un par de medallas de oro fue cuando Juanito Muehlegg, aquel gol que le colaron a mi querida y futbolera Pilar del Castillo, devolvió las que se había llevado de Salt Lake City. Muehlegg era un esquiador y la cosa no pasó a mayores. Pero Camino y Tomás son toreros, y ahí el periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes cree haber dado con un hecho cultural, pues ya se sabe que la cultura pierde a los progres. “Eso no se lo espera uno de unos señores que matan toros”, dijo Bush al ver a Bono, el gamo de Iraq, huir al cuatro pies tendido por los arenales de la Mesopotamia. Y al cuatro pies tendido pretende Chacón, una ministra tan española que, según los castizos, si mordiera una esquina haría una taquilla de toros, huir ahora de Kosovo. Nuestros tercios huyen de las guerras y nuestros toreros devuelven sus lauros. Es natural que el NYT se haga un lío, pues “españolada”, que antes se traducía por “hombrada”, empieza a traducirse por “mariconada”, lo cual no es ni mejor ni peor; simplemente, embrollador. Para que lo entiendan en el NYT: según la publicidad, Tomás es al toreo lo que los Harlem Globetrotters al baloncesto, que sólo se exhiben en galas. ¿Es mezclable la actividad de los Harlem Globetrotters con la de Los Angeles Lakers? “En los mesones del centro es corriente ver a reyes y toreros comiendo gambas y tirando las cáscaras al suelo”, decía del Madrid de los 90 la corresponsal del NYT en la capital.

