Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La liberación del atunero de conveniencia “Alakrana” ha hecho gritar unánimemente a los españoles: “Nenikékamen!”, en la lengua del soldado de Maratón. Para nosotros, aquel soldado es María del Carmen Chacón Piqueras, “Carme Matamoros” para el mulá Omar, el loco de la moto, que la censura –le tapa la cara con un rombo– en su revista “InFight”. Ni cuando lo de Lepanto se había visto regocijo igual. “Nenikékamen!” Es decir: “¡Hemos ganado!” En Madrid, los autobuses municipales llevaban ayer un lazo rosa en el frontis. Suponemos que los tanques militares también. La alegría que entraba a los españoles al ver caminar por la calle a Rafael el Gallo les ha entrado al ver a Zapatero manejar el Estado de Derecho con la ayuda del sindicalismo vertical, cuyo lema contra los piratas del Índico, “Que no se aprovechen de la crisis”, es el mismo que, por culpa de la crisis, se va a utilizar contra los empresarios en las calles de Madrid. Ahora hay que deshacerse de los piratas, que son un marrón. Si se les hubiera pegado un telefonazo desde el bar “Faisán” en Mogadiscio, no estarían aquí. Pero están aquí y Zapatero no es Bush, que tenía un Guantánamo. La solución, una vez más, está en los toros. (Ortega: si quiere saber cómo está España, vaya a los toros.) Uno ha visto en Las Ventas a un toro de Hernández Pla pasar por debajo del peto del caballo como gato por gatera: presidía el Pajarita, y no lo echó al corral. ¿Pasaría Wally por debajo del peto del Código Penal? Porque el temor es que Wally, una vez en el banquillo, haga la pregunta de la Esfinge y Otegui, el hombre de paz: “¿Esto lo sabe el fiscal?” Nada, nada. Que Wally y su colega se marchen por debajo del peto. Total, con el Sitel de Rubalcaba, el gran tenebroseador, van a estar siempre localizados, por si tuvieran que firmar algún papel de barba. Y después, con una mopa y un cubo, a limpiar con María del Carmen Chacón las costas de Somalia como Pompeyo limpió las de Cilicia. ¡Y que nos quiten esta alegría!

