Andrada y José Manuel (con Cruyff)
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Con la Liga de Primera dando "boqueás", en muchos partidos desaparece la emoción. Nada hay en juego, salvo en el barrio de Nervión en Sevilla, por lo que el fútbol pierde emoción, ingrediente imprescindible para que el fútbol sea fútbol. El buen aficionado debe bajar a la Segunda donde casi todo está por decidir y donde está demostrado que cualquiera gana a cualquiera. Cierto es que los de arriba ya están con cierta velocidad de crucero y mi Burgos perdió comba el día del Ceuta por salir con sólo dos titulares. A mí me dolió aquella alineación, como me dolió la baja de Lizancos, quizás el mejor lateral derecho de Segunda, en Castellón, donde llegaron los goles por su lado cuando después del descanso desapareció y no jugó tampoco ante el Depor el sábado. Esta jornada 37 el Deportivo empató en El Plantío. Se pudo ganar en el último minuto cuando Mollejo, un barullo en permanente fuera de juego, remató a la escuadra con su reluciente cabeza. Está mi Burgos en play off y puede que mi Córdoba, que siempre gana al Castellón, nos dé una alegría el domingo próximo, pero veo que el equipo de Ramis lleva jornadas vulnerable y, cosa que no se podía imaginar, el Éibar ha cogido el relevo de la excelencia defensiva. ¡¡Qué partidos más aburridos los del Éibar!! Ahí está, detrás del Burgos, ambos con 61 puntos, perseguidos en 7º y 8º lugar por Málaga y Las Palmas con 60. Llevo apostando meses por Rácing y Almería como ascenso directo, pero... no lo tengo tan claro.
El lío se está mostrando abajo y aquel augurio sobre el fútbol aragonés, el Zaragoza, el Huesca y el Teruel en 1ª RFEF cada jornada se hace más palpable. Después de ver el Córdoba-Spórting -nada en juego- a las dos de la tarde, ¿por qué el Córdoba juega tantas veces a las dos?, me acordé de ese partido inolvidable de las doce del mediodía en el día de nochevieja de 1976 y saqué a relucir a José Manuel q.e.p.d., todo un señor que jugaba de central y que se retiró por una lesión tras un choque con Santillana. Aquel José Manuel estuvo de gerente en un Real Burgos que en el Sánchez Pizjuán confundieron con el Milán "¿Ha venido el Burgos o el Milán?". Lo llenó de sportinguistas: Novoa de entrenador, Jiménez, Narciso, Emilio, Tocornal... Pocholo, que fue blanquillo de ayudante suyo... Hay una historia de miedo cuando José Manuel fue a Rumania a buscar a Balint, y en tres días no se supo nada de él. Tiempo sin móviles ni internet en una Dacia convulsa, pero cuánto acierto el de aquel hombre. Estaba recordando a un señor siempre elegante, bien vestido, bien hablado y lector empedernido, cuando en Huesca uno de esos jugadores extraños que aparecen por nuestra liga, como era el minuto 90 y su equipo iba perdiendo, se lió a puñetazos con el capitán Pulido, el defensa toledano del que hemos contado aquí sus trienios oscenses y su habilidad para cabecear a gol los córners. El portero Andrada, como es argentino, digamos que llegó a Zaragoza para convertirse en el nuevo Cristian Álvarez o a eso aspiraba él. Es portero de reflejos y mala baba sobre todo. Cizañero, buscapleitos, liante... He visto su "malaje" (mal ángel) en varios partidos. Hace poco aquí en Córdoba, perdiendo tiempo nada más empezar, incomodando al árbitro... El Zaragoza me da pena (me cae bien). Va a descender porque el equipo es muy flojo (sólo salvo el pundonor de Francho), pero con las maneras de este Andrada se ha hecho aborrecible a los aficionados de provincias. Bochornoso espectáculo en Huesca. El Mirandés ahí anda intentando agarrarse a la soga del pozo para tirar del Cádiz. El Valladolid, el Leganés o el Sanse... No sé. Me da que los cuatro últimos de hoy, los cuatro descienden. Si acaso el Cádiz, que como el Sevilla, gestionado por las mismas familias, es el único que puede salvar a Mirandés o Huesca.


