miércoles, 1 de abril de 2026

Del Martes Santo


La Agonía saliendo de El Pocito



Cristo Sindónico del Juramento



Manto de la Hermandad de la Sangre



El Prendimiento


Francisco Javier Gómez Izquierdo


                  La Agonía es Hermandad que aún no ha cumplido cincuenta años (fundada en 1979). Tiene su sede en la iglesia de Santa Victoria en el Barrio del Naranjo, un cerrete en el que principia la Sierra Morena y al que llegaron en los 60 varios serranos de la Demanda -de mi pueblo, Sinesio y el primer Fco Javier de Castrillo- que me recuerdan a su maestro de novicios. El convento de Maristas es hoy una especie de hotel para convenciones y allí aún quedan frailes burgaleses como Don Antonino de Villalmanzo, que me enseñó las dependencias y me acercó al frontón, una rareza en Córdoba que sólo se encuentra en algún que otro convento por llegar desde el Norte de Castilla y el País Vasco aquellos frailes que nos reclutaban por los pueblos. El Naranjo queda lejos y por eso el Cristo de la Agonía y la Virgen de la Salud bajan con antelación al Santuario de la Fuensanta, se recogen en el milagrero "Pocito" de donde salen en Martes Santo. El barrio del Naranjo con sus costaleros de pantalón rojo bajan al Santuario donde se juntan a los vecinos de la Fuensanta, barrio acostumbrado a recibir devotos de su Patrona que lo es también de Córdoba. Bueno.., co-patrona que acompañaba a Acisclo y Victoria cuando bendijo las aguas del pocito. El Cristo de la Agonía tiene la mirada perdida y los sayones la tienen de criminales quedando el paso como un retrato de generosa indiferencia hacia la maldad.

 

     Como fui solo me apresuré para ver a la Universitaria del Juramento con ese Cristo Sindónico, que como sospeché cuando empezó a salir, atrae piadosas miradas de Córdoba toda. A mi modesto parecer las bandas llenan de magnificencia y un "no sé qué" las procesiones, pero en ésta de la Universidad como en la de Ánimas, se justifica el silencio por el recogimiento y el sereno caminar de los hermanos. El Buen Suceso sale de San Andrés y lo encuentro en la Magdalena donde el capataz llama a los costaleros por su nombre "Pirri, a derecha," "Falín, paso más largo". Busco a La Sangre, cofradía del Císter en el convento de los Capuchinos y la encuentro diez minutos después en el Ayuntamiento, donde la Virgen de los Ángeles luce un manto bordado que no parece obra de manos humanas. De esta cofradía siempre me ha atraído la loba romana, pero me quedo con el manto. Vuelvo para casa por San Lorenzo donde hay un tapón. Callejeo para esperar en la Ronda de Andújar al Prendimiento, la Hermandad salesiana de mi amigo Jesús, capillita que sabe todo lo que hay que saber de la Semana Santa cordobesa y gran parte de la del resto de Andalucía. El azul del manto de la Piedad cierra ese llamativo azul de los penitentes salesianos que no sé si es por el color, les hace altísimos o igual resulta que los cordobeses de mayor talla son del Prendimiento. Jesús, no. Jesús es bajito pero su corazón es de los más grandes de la Hermandad.