lunes, 31 de enero de 2022

El calendario de Blas


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Este Madrid tiene un lujo verdadero, único, Vinicius (no podía soñar Gento un homenaje mejor), y dos lujos falsos que pueden arruinarle la temporada: Hazard y el tarambana que hace el calendario.
    

La consigna es “salvar a Hazard”, pero Hazard es una rémora, por lo que lastra al equipo, que se mueve como si le hubiera salido una lorza de más en el almuerzo. Una banda Lucas-Hazard es regalarle medio campo al contrario, ayer el Elche del Día de la Marmota, que puede dedicar todos sus efectivos a contener a Vinicius, cuyas piernas no van a aguantar, solas, con el calendario.
    

Lo dijo Blas, punto redondo, enseña la sabiduría popular. Y Blas es el calendario del fútbol español.


    –Blas, tradición la más pura, / sabe todo el calendario, / reza a la tarde el rosario / y le ayuda a misa al cura.

 

 

   Gentilicio

 

Esos versillos son una cogitación teológica de Unamuno sobre Blas, el bobo de la aldea: “La aldea es de Blas el bobo, / pues toda a Blas le recrea”. Sólo Blas puede disponer partidos de competición nacional en coincidencia con competiciones internacionales que privan de sus estrellas a los clubes españoles, con lo cual se está adulterando el juego. Es el caso del Real Madrid, que tendrá que ir a jugarse la Copa a Bilbao sin sus jugadores americanos (salvo favor obligado).
    

La Federación monta un Disney World de una semana en los desiertos de Arabia con el pretexto de la Supercopa de España, sin otra justificación (dinerazos aparte) que “la tradicional amistad hispano-árabe”). Si la Uefa hiciera suya la idea, la Final de Champions podría convertirse en una rave de mes y medio en los jardines de Mesopotamia, aunque la mentalidad española es española y nada más.
    

Las Supercopas en Arabia vienen a ser para los clubes como los Cursos de Verano en El Escorial para Thomas Bernhad, sólo que Bernhard no aceptaba nunca, y tiene páginas gloriosas sobre sus peleas para que no lo molestaran más. “¡Umberto Eco ha aceptado ya!”, era lo primero que le decían para engatusarlo. “¡Que no!”, insistía el fox terrier de pelo duro austriaco. (Umberto Eco, y lo explicamos para los nuevos, era un semiólogo italiano que dijo: “¿Qué es un periódico, sino un producto en el cual las cosas dichas no son determinadas tan sólo por las cosas a decir, sino también por el hecho de que una vez al día debe decir lo suficiente para llenar tantas páginas?”)


    –No podían entender que uno renunciara a siete días de balde en el Palace de Madrid.
    
    El Madrid, que no había ganado ninguna copa en el año, aceptó la invitación de Arabia y ganó la Supercopa, y, con ella a cuestas, viajó a Elche a defender la Copa cuatro días antes de recibir al Elche para defender la Liga, que esto sí es un “Groundhog Day”, sin tiempo siquiera para un “salmantino luto” por Gento, que se ha ido con el Bernabéu en obras, como pasó en el otoño de 2011 con Antonio Chenel Antoñete, que no pudo dar su última vuelta al ruedo en Las Ventas por encontrarse la plaza ocupada por un tenderete de música.
    

Tiene fama de lo contrario, pero Ancelotti mostró “astucia táctica” en el partido copero en Elche, estropeado por un árbitro sevillano de apellido Vázquez que, con la complicidad de Tete Morente y el Var, sacaba tarjetas a los madridistas como quien se hace selfies con los famosos. “Aquí donde me ves, yo saqué tarjeta a Kroos”. “Aquí donde me vez, yo expulsé a Marcelo”. Cruyff mereció entorchados de genio por su decisión de convertir, en las situaciones desesperadas, al defensa central Talín Alexanco en delantero centro, que nunca le dio resultado, al contrario que Ancelotti, que hizo pleno en Elche poniendo al giróvago de Arroyo de la Miel en el lugar de Jovic, un armario de luna.
    

Con este equipo no necesito mucha táctica –dice Cristiano Ronaldo que les dijo Ancelotti en su primera etapa en el Madrid–. Con estos jugadores, lo que yo quiero es meter goles.
    

De esta idea surgió la carambola de Isco y Hazard en Elche, cuando peor pintaba la cosa. Sobre la flexibilidad táctica de Ancelotti cuenta John Terry que en el Chelsea los jugadores acostumbraban entrar duro en los entrenamientos, y que Ancelotti, que venía de la mentalidad de “déjalo todo para el fin de semana”, se ponía pálido al ver cómo se pegaban.
    

Sabíamos lo que pensaba: “No, no, no hay que hacer eso”, pero no lo decía. Nos decía: “Ése es vuestro estilo, así que adelante, porque os funciona. Pero tened cuidado”.
    

He ahí una explicación del segundo misterio de Elche: Isco y Hazard sacando del pozo a un equipo con diez en lo peor de una prórroga. Pero el gol de Hazard el Madrid lo ha pagado muy caro con la titularidad de Hazard, ayer, en el Bernabéu.

 

 

Pirlo


EL PIVOTE


    “No la hay en el fútbol mundial otro Casemiro. Es único. Nunca he tenido un pivote como él. Tenía a Pirlo (en el Milan), pero era diferente. Hay que adaptarse a lo que hay”. Pirlo surgió porque Berlusconi pidió a Ancelotti “un fútbol atractivo”, y Ancelotti habló con Pirlo sobre el puesto de organizador. “Yo puedo hacerlo”, dijo Pirlo. Ancelotti no estuvo seguro, “pero pude visualizar mentalmente la posición y pensé: sí, después de todo podrías ser el tipo ideal”. Lo principal fue no asustarlo con el trabajo defensivo: sólo que ocupara su posición exacta. “No necesitas ser Claudio Gentile, vamos”. Es un gozo pensar lo que Ancelotti puede llegar a hacer de Camavinga. 

[Lunes, 24 de Enero]