sábado, 27 de enero de 2024

Triste funeral sevillista


El Nazareno de Morón de la Frontera

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo
              
     Iba a poner ayer algo sobre los cuartos de la Copa del Rey, pero cuando me senté poco antes del mediodía ante el ordenador no dejaba de venirme la imagen de Santa Cruz de Mudela y el banco de niebla que originó el terrible accidente en el que murió esa familia sevillista de Morón de la Frontera. La afición por el fútbol, tu equipo, puede ser acusada de irracional, desmedida, incomprensible.., pero servidor cree que las horas que un aficionado -hablo de aficionados, no de turistas o esa gente que tiene antojo de fútbol un día ó la que se apunta porque el equipo de la ciudad ha ascendido o ha ganado al Real Madrid y van los "titos" y hasta la Rafalita porque viene el domingo "el Bilbao"-  sufre ó goza e incluso se aburre en las gradas de un estadio temporada tras temporada, es tiempo que se aparta cada semana como una obligación que no ha de ser transgredida salvo causa de mayor necesidad. Viajar a ver a los tuyos con autobuses organizados es bautismo de fidelidad hacia unos colores, pero ir "por lo privado" a 500, 1.000 ó los kilómetros que haga falta es matrimonio balompédico en el que no cabe divorcio ni "separtación" y ante el que sólo procede el reconocimiento y el respeto. Acompaño en el sentimiento con toda mi alma a esa familia moronera.


      Hace ahora justo 10 años, en ese mismo punto criminal y en las mismas condiciones de intensas nieblas, pasé un miedo tan horroroso que al llegar al Aprisco del Puerto Lápice me senté temblando a fumar dos puritos. Hace 10 años aún fumaba y aún no había VAR. Al final del Atlético-Sevilla deseé de todo corazón que Antonio y sus dos hijos se hubieran disgustado en el Metropolitano y en el transcurro de los 500 kilómetros hasta casa, despotricaran como lo hace servidor, contra el VAR y sus inventores. En directo, lo de Barrios es penalti. Lo sabe Barrios, Simeone, usted, y yo... y el señor Gil Manzano. No lo sabe el señor Hernández Hernández, al que le gusta más la cámara lenta que la alfalfa a un solípedo y digo solípedo en vez de un asno porque así le gusta hablar a don Hernández a los árbitros principales. En parla condicionante de catedrático como si los catedráticos no pudieran decir sandeces. La cámara lenta es mentirosa. Si un mosco se choca en su mejilla y lo graba una de esas cámaras parecerá que Foreman le ha aplastado la cara y tal impresión es mentira manifiesta.


      Los inefables Iturraldes hablan de error manifiesto para la entrada del VAR y presumen de que ha de predominar la apreciación del árbitro principal salvo... "error manifiesto". Error manifiesto es el que comete el VAR jugada tras jugada salvo ¡claro está! que usted sea aficionado televisero de sofá y le parezca bien todo lo que digan los locutores que cobran los dineros de los inventores del VAR y sus socios.
 
      El VAR se la lió al Gerona en Mallorca pero Míchel no quiso meterse en honduras y aceptó con educación esos errores manifiestos con coartada con los que tortura el VAR. La Real ha fichado a Bécker, un veloz Aquiles, que en su presentación en Balaídos se pegó una de esas carreras formidables que invitan a ver los partidos donostiarras para admirar al atleta. Y por último el Athletic-Barça. El sistema defensivo culé es penoso. Penosísimo. Levantar tanto portillo es tarea imprescindible del entrenador Xavi Hernández. Señalar las heridas ajenas sin "coscarse" de las propias no sólo es perder la perspectiva, es señal inequívoca de debilidad.

Notas sobre la Neocracia Sexual (II)


Si se pareciese a Marylin Monroe...


Dalmacio Negro


20 de enero de 2024



7.- En la nunca demasiado ponderada transición de la democracia orgánica del franquismo a la desorganizada democracia monárquica, España, escribe Elio Gallego, “pasó a convertirse en una pornocracia, según la elocuente expresión acuñada por Joseph Proudhon, donde la promoción del divorcio, el aborto y la promiscuidad sexual se convirtieron en sinónimos de democracia”.[1]  En efecto, bajo el misterioso gobierno del dr. Sánchez,[2] fiel cumplidor de la consigna del preámbulo de la Carta Otorgada  de 1978 de establecer  una “democracia avanzada”, se  han aprobado leyes para implantar la democracia sexual, tan increíbles para el vetusto sentido común que conserva religiosamente la derecha reaccionaria, como que pueda ser Presidente del gobierno de Su Majestad el mejor gobernante de España por lo menos desde Viriato. No obstante, se le interpreta mal como a todos los grandes hombres de Estado progresistas —Lenin, Stalin, Hitler, Mao…—   y se dice que miente continuamente, cuando lo que hace es cambiar de opinión ateniéndose a los hechos, como el gran realista político que es. Comparable a Bismarck, der eiserne Kanzler. Quien por cierto decía que «el político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación». Justo el caso del dr. Sánchez, gran pensador político (véase su tesis doctoral o alguno de los libros que es capaz de escribir en medio de su abrumador trabajo). Líder del eco-feminismo nacional y conocedor de la historia de España, no piensa y trabaja sólo para la próxima generación, sino para salvar a la humanidad.


En cuanto a su querida España, parece haberse impuesto dos misiones principales: la primera, consolidar la democracia sexual de modo que sea posible, por ejemplo, que se empoderen las mujeres besándose en público, luciendo solamente bragas y sostén (sin sostén si se ha olvidado), o volviendo tranquilamente a casa solas y borrachas; la segunda, aprovechando hábilmente las facilidades que da la Carta Otorgada en 1978, conocida como la Constitución Nicolasa por el santo del día en que se aprobó, siguiendo el precedente de la de 1812, la Pepa, potenciar la nación dividiéndola en varias para que sean más y cuando el cambio climático perjudique a alguna, la ayuden las otras y, sin duda, para ascender a emperador de todas las Expañas al rey Felipe VI. Una idea genial que explicaría su actitud, tan criticada, con el monarca, para disimular.


Una de las “personas menstruantes” del harén político -mujeres capaces de pensar con la vagina- del dr. Sánchez, titular del   ministerio de igual-dá en la neolengua inclusiva —que junto con la enseñanza obligatoria y exclusiva  del inglés como lingua franca sustituirá la anticuada lengua española—, promovió, actuando como ministre del sexo, la ingeniosa ley de Garantía de la Libertad Sexual, llamada popularmente del “sí o sí”, que reconoce el derecho de los niñes a tener libremente relaciones «sexoafectivas», siempre que sea con su consentimiento.


Como si hubiera oído al cardenal Paglia, lo ministre, que se ufanaba  de serlo del dr. Sánchez y hoy en busca de empleo y sueldo, presumió con razón cuatro o cinco días después,  de que esa ley, “fundamental para la democracia” —elimina por ejemplo el anticuado  principio jurídico de la presunción de inocencia—, es más “progresista”, que la italiana.[3] Favorece incluso a los violadores, gente que se gana la vida como una especie de activistas en las democracias sexuales.


8.- Una prueba de la legitimidad y el éxito de la democracia sexual hispana, tan criticada por la derecha reaccionaria, que sigue siendo franquista, es que la Iglesia, fiel a la unión del Trono y el Altar, no tiene nada que decir. Sensible a los signos de los tiempos, entiende correctamente, que, por ejemplo, en el caso de lo ministre de igual-dá sólo quería igualar, como manda la religión democrática, a los niñes y los no niñes, y, coincidiendo con Paglia, disculpó en cierto modo a lo ministre por boca de su obispe portavoz. Hubiera quedado mejor diciendo diplomáticamente, por ejemplo, aunque sea falso, que es una retrasada mental, que no sabe lo que dice, que dice lo que le mandan o que tiene que ganarse la vida.


Teológicamente, la cultura de la muerte con la propaganda del aborto, su consideración como un derecho y su  aceptación social tiene rasgos satánicos, por lo menos en los países de la Cristiandad. Pero la Iglesia hispana, sabiéndose anticuada —como Iglesia no es democrática y está fuera por ende del lado correcto de la historia—, es respetuosa con la democracia: vox populi, vox Dei. Y como en los sentimentales tiempos neocráticos —por eso tiende a decirse ahora corazón en vez de alma en el lenguaje eclesiástico— sólo los rígidos creen en Dios y en la existencia del alma y es políticamente incorrecto el proselitismo,  ha dejado a su aire al Pueblo de Dios y se desentiende de su misión de orientar las almas como mandaba el anticuado principio «salus animarum, suprema lex».


  Además, la suprema autoridad que define hoy la Verdad, es el deus mortalis de Hobbes, el Estado, y son los políticos progresistas los encargados democráticamente de proclamar los derechos progresistas que, se dice, reclaman las masas. Entre ellos, el aborto como garantía de la libertad sexual sin la que no hay libertad política. Por eso se quiere constitucionalizar en Francia con la oposición teórica de la extremista Fundación Lejeune, para cuyo presidente es el «arma absoluta del progresismo” y  “santificar el acto de matar a un niño en el vientre de su madre», de católicos rígidos y de la extrema derecha fascista. España, que aspira a ser campeona mundial del progresismo, se ha adelantado. Aunque como aquí no es ya fácil saber que es legalmente legítimo o ilegítimo, ha tenido que hacerlo el Tribunal Constitucional actuando como poder constituyente.[4] 


España lidera ya orgullosamente rankings mundiales en consumo de ansiolíticos y sedantes, cirugía estética,caída de nacimientos, y aprobación de leyes contra la vida. Es lógico que, en las Expañas del gran Pedro Sánchez, donde triunfa  la Verdad de la religión socialista, que ha calado en las costumbres, ni los teólogos, ni las autoridades eclesiásticas en general,  ni los púlpitos —el francés Jean Guitton se quejaba en 1988 de su Silencio sobre lo esencial—se pronuncien sobre el aborto, la eutanasia, la maternidad subrogada y otras conquistas sociales democráticas como el divorcio express. Y aun menos excomulgando a los legisladores y políticos democráticos, como acaba de hacer el rígido obispo de Guayaquil. Sería excesivamente retrógrado y gravemente antidemocrático.  


9.- Así, pues, si como decía Carlyle anticipando la histoire événementielle, “la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres”, la Nación española está cada vez más fuera de la visión anticuada de la historia gracias a la neocracia sexual. ¿Quizá porque la reinstauración “nunca ha visto un gran hombre” como decía Nietzsche? ¿Se ha consumado el proceso iniciado en 1700 con la instauración del absolutismo borbónico? Con Luis XIV, escribe Rubio Esteban, se pasó del rex absolutus legibus, a un gubernamentum absolutissimum legibus, del rey soberano absoluto al gobierno tutor o preceptor.[5]  Y «en 1700, escribió Salvador de Madariaga, empezó el siglo que iba a quemar mucho de lo que España había adorado y a adorar mucho de lo que España había quemado».[6] Marcelo Gullo cree que «los Borbones no se sentían parte de la historia anterior de la Corona de España. No tuvieron ningún interés en defenderla». El “problema de España” comenzaría con el intento de esta dinastía de modernizarla sometiendo todo a su Estado. Pero como no progresó bastante, se ha impuesto el dr. Sánchez la tarea de culminarla durante su virreinato. Por eso tiene que gobernar mediante decretos-leyes obviando las Cortes, donde sus enemigos, que le acusan de violar la Carta-Constitución, le impedirían las grandes reformas encaminadas a engrandecer la nación.


En efecto, como reconoce Gullo, el indolente Fernando VII prefirió estar preso en Francia y no libre en América, como hizo la monarquía portuguesa, y se disolvió el Imperio. De haber gobernado desde Perú o México, quizá no se habría fragmentado  la América española. La separación, que no independencia, habría ocurrido quizá igualmente, porque era el aire de la época, pero se habría salvado la unidad, y el divorcio no hubiera sido violento, sino amigable. Los segundos responsables, según Gullo, fueron los hombres reunidos en Cádiz, porque cuando se discutió la representación de los americanos no se les trató en condiciones de igualdad. «Ése es el origen, dice Gullo, de que muchos americanos se hayan separado de España».[7]


Con todo, el gobierno de Sánchez y sus amigos —“el gobierno de los amigos es la forma bárbara de gobernar”, decía el fascista Bertrand de Jouvenel— es el primer intento conocido, dicen sus partidarios —que son casi tantos según sus críticos malpensantes, como los enchufados, necios, resentidos y tarados para los que son sus  geniales decisiones como mandatos divinos—,[8]  de rehacer desde dentro una Nación fascista y machista, para crear varias Expañas auténticamente democráticas y feministas. Si lo consigue, pasará a la historia como uno de los más grandes hombres de la historia universal, su única ambición personal. 


10.- La guerra progresista entre los sexos no es, ciertamente, la guerra cantada por poetas y literatos. Wilhelm Reich  consideraba “la liberación sexual” la clave para cambiar la sociedad al destruir la familia.  El resultado[9] es la mercantilización por el capitalismo sexual descrito por Eva Illuoz, del erotismo antipoético liberado en mayo del 68, garantizado con el “Derecho de la Mujer a la Salud Reproductiva” para acabar con el amor auténtico, que es comunitario y, según un teólogo metodista, “disciplina los deseos”.[10]  Capitalismo que, al anular el “eterno femenino”, convierte la democracia, dicen algunos malhablados, en “putocracia”, para compensar la pérdida de las libertades, principalmente la política y la económica. Se dice que el sexo como bien de consumo, es la droga que distrae de la desolación  espiritual y la falta de expectativas.


 El Foro Económico Mundial (WEF), neocomunista según el fascista francés Guy Milliére,[11] que se reúne en Davos patrocinado por filántropos generosos, constituye un excelente ejemplo del capitalismo financiero sexual aliado con la izquierda “fucsia” (D. Fusaro), que hace de la democracia un producto sentimental. Participan en el Foro agencias como Sensuallounge Escort, que ofrecían servicios en 2023 para todas las orientaciones sexuales a 2.350 euros por noche. El fundador del Foro, Klaus Schwab, ¿otro psicópata?, defensor de la disminución drástica de la población mundial, se ha manifestado a favor de despenalizar la pederastia. Los niños como esclavos sexuales sería una gran conquista social que ennoblecería además a la neocracia sexual. 



11.- La bioideología de la confusión, la artificiosa bioideología de género, la más reciente de la “ecosexualidad”, y la higienista, apoyadas y subvencionadas por los gobiernos como conquistas democráticas para confundir y distraer al pueblo, han asentado las modas del sexo promiscuo, el aborto masivo, la homosexualidad, el transgénero o transexualidad,[12] etc., casi como inherentes al modo de vida democrático. Las bioideologías, religiones sectarias de origen hitleriano, que han sustituido prácticamente a las religiones ideológicas mecanicistas, fomentan la sexualización de las costumbres, que son la clave de la conducta social. Imponen legislativamente la hipersexualidad con sus dogmas anticientíficos.


Hay quien dice con bastante razón, que, confundiendo los instintos con los deseos, que son propios del hombre —los animales no desean—, “animalizan a las poblaciones y exacerban los peores vicios de la chusma, rebajan sus instintos al nivel de las cloacas y las convierten en inofensivos cobayas para sus experimentos de ingeniería social a través de la implementación de normas que hasta la jerarquía católica acepta sin rechistar”.[13] 


12.-  La teología, el estudio del misterio de Dios, compete a los teólogos. Aquí se intenta únicamente señalar la penetración del espíritu utópico de la democracia igualitaria —a fin de cuentas, la “sovietización” en sentido amplio— en personas e instituciones, que parecían y deberían estar a salvo del sentimentalismo tóxico.[14]


Es el caso de las iglesias que se han dejado contaminar por la moda. Gómez Dávila sentenció hace años en uno de sus famosos aforismos: «no habiendo logrado que los hombres practiquen lo que enseña, la Iglesia actual ha resuelto enseñar lo que practican». En casi todas las protestantes, se bendice el ficticio “matrimonio” homosexual, hay sacerdotisas y obispas, etc. y, en la católica, la más consistente aparte de la ortodoxa, se pide también el reconocimiento de ese matrimonio,[15] la abolición del celibato, que se nombren diaconisas  —todavía no sacerdotisas y obispas, lo que abriría el camino a que, con el tiempo, haya una papisa. Si se pareciese a Marylin Monroe u otra diva, aumentaría seguramente la fe viva entre los hombres, pero podría disminuir la de las mujeres. Son objetivos del Sínodo alemán, alentado por la pasividad del papa, que podrían dar lugar a un cisma —separación del cuerpo místico de Cristo— o a la protestantización de la Iglesia católica alemana.[16] El Cardenal Gerhard Müller, antiguo prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, crítico respetuoso de algunas iniciativas del ocurrente papa Francisco, deplora el “nihilismo antropológico» de  la «vía sinodal» alemana y la “fijación monotemática en la sexualidad” como expresión de la “imagen del hombre sin el Dios vivo».


13.- La separación, cuasi ontológica, propia de la forma estatal de lo Político entre lo público y lo privado, ha sido aprovechada para manipular la sexualidad, el deseo del que depende la vida, y, en cierto sentido, uno de los más manipulables de la condición humana, empezando por la enseñanza —enseñar no es lo mismo que educar— sexual. Lo de “la nariz de Cleopatra” alude a ese deseo, que ha tenido siempre una gran importancia en los pasillos del poder y en la vida corriente. “Si hubiera sido más corta la nariz de Cleopatra, decía Pascal, habría cambiado toda la faz de la Tierra”.


La ética no es la moral. La ética se refiere a la conducta colectiva, el ethos, la moral a la conducta personal, a la conciencia, que es individual. Es frecuente que la moral del hombre público, incluida la sexual, sea distinta de la del particular, como si perteneciesen a especies distintas.  Lo de la sangre azul y la sangre roja condiciona o influye en los matrimonios, las estirpes, las diferencias estamentales y de clases, etc., pero no justifica la conducta inmoral. Sin embargo, monarcas, políticos y potentados propenden a considerar la  libertad sexual casi como un derecho como si la conducta del hombre público estuviese exenta de trabas morales. Hoy con más descaro e impunidad debido a la trivialización del sexo por la sovietización del amor como “amor libre”.


En los países anglosajones, donde no existe la distinción entre lo público y lo privado, pues el Government es continuación del gobierno medieval antes de la institucionalización del Estado soberano, por lo que todo es common Law,  la moral del hombre público debe coincidir con la ética y se obliga a dimitir a los políticos que la infringen. Pues se presume que quien es indecoroso privadamente puede serlo en otros aspectos.[17] Es decir, que predispone a la duplicidad en las cuestiones morales y políticas, por ejemplo, en el uso de los bienes públicos. En cambio, donde se distingue el derecho público del privado, se acepta casi como normal, la libertad sexual de los políticos o que derrochen irresponsablemente el dinero público y graven al pueblo caprichosamente. Conducta legitimada por cierto en España por el famoso descubrimiento de una servidora del dr. Sánchez, de que “el dinero público no es de nadie”.


[1] “Conservatismo (V)”.El debate.com(16. XII. 2023). Gallego critica el olvido del pasado. Pero la transacción, como decía el  ignorante fascista Jesús Fueyo, fue, o es, una modernización a la historia de España, cuyo carácter esencial es -era- su catolicismo, compartido con las Españas ultramarinas. Tema en que abunda el argentino Marcelo Gullo, otro fascista.


[2] Misterioso, porque, dada su timidez -tienen que contestar otros por él a sus contrincantes políticos en los torneos parlamentarios-, cabe preguntarse quién manda en realidad en España: ¿el filántropo George Soros, cuya visita al Dr. Sánchez a los pocos días de tomar posesión no ha sido explicada? Tampoco posteriores encuentros con el magnate y su hijo. La prensa “libre”, que en España es prácticamente toda -el Prawda (verdad en ruso) de los numerosos Izvestia (noticias o informes en ruso) es Diario independiente El País-, tampoco tiene nada que decir.


[3] La Comisión Europea presidida por Ursula von der Pfizer ha llevado a Hungría ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por una ley contra la pedofilia y que prohíbe la propaganda LGBT. Congeló también los fondos de estímulo a Polonia, opuesta al aborto y a los arcoíris. El estado de Nueva York ha legalizado el aborto postnatal y el de California la muerte -antes se decía absurdamente asesinato- de los recién nacidos dentro de la seis primeras semanas, no alimentándolos  Los abortados mueren por una causa noble: la “libertad de la mujer”.


[4] Sieyès consideraba imprescindibles los Tribunales Constitucionales para proteger la Constitución y la regulación de los poderes a fin de garantizar la libertad y Kelsen los popularizó. Vid. J. Tajadura Tejada, Sieyès y la lengua de la Constitución. (Pról. de S. Muñoz Machado). Sevilla, Athenaica Ediciones 2023. La verdad es, que, además de ser completamente superfluos, tienden a ser partidistas, aunque no es el caso del español gracias al doctor Sánchez  Como afirmó en las Cortes uno de sus admiradores, «en España es Constitucional lo que dice el Tribunal Constitucional». Con el debido respeto, que decida un Tribunal Constitucional, si una ley es o no constitucional, politiza a los jueces, cuya función consiste en aplicar la ley al caso concreto.


[5] “El antiguo régimen y la revolución”. El imparcial.com (29. XII. 2023).         


[6] España. Ensayo de historia contemporánea. Madrid, Espasa-Calpe 1979. IV, p. 52. «España, continua el agnóstico Madariaga  al comenzar el capítulo siguiente, había perdido su vocación. La atmósfera religiosa en que esta vocación se había manifestado había desaparecido. El siglo se llamó a sí mismo intelectual, y la corte, antaño frecuentada por frailes ardientes y obispos antiguos, es ahora sucursal de Versalles que adornan inteligentes franceses». El regalo de España a Napoleón por Carlos IV, tiene este antecedente.


[7] “La Leyenda Negra y la autodemolición de España”. elmanifiesto.com (18. VIII. 2023).


[8] “Los actos de Pedro Sánchez no son en sí buenos o de izquierdas, sino que se convierten en buenos y de izquierdas porque lo hace Pedro Sánchez”, dice David Mejía, impresionado por su carisma, en “Teoría del mandato divino”. theobjective.com (3. I. 2024).


[9] Vid. J. Vilches, “Sexo y política, con redundancia”. theobjective.com (21. I. 2021).  D. Fusaro, El nuevo orden erótico. Elogio del amor y de la familia.  Madrid, El Viejo Topo 2023.

[10] D. M. Bell, Jr., Economía del deseo. Granada, Nuevo Inicio 2021.


[11]  “Une réunion néo-communiste a lieu à Davos”. dreuz.info.com (19. I. 2023). En “La Humanidad contra las personas” (libertaddigital.com 29. I. 2023), aplica Agapito Maestre a ese Foro la frase de Camus «el bien de la humanidad fue siempre la coartada de los tiranos». El neocomunismo es hoy un instrumento de oligarquías superburguesas en el sentido marxista de la palabra burguesía. ¿Qué dirían Carlos Marx y Vladímir Lenin?


[12] Sobre esta peligrosa bioideología basada en criterios puramente subjetivos, sin ninguna prueba objetiva, A. Shrier, Un daño irreversible. La locura transgénero que seduce a nuestras hijas. Barcelona, Editorial Deusto 2021.


[13] “Anatomía de una nación enferma”. alertadigital.com (15.VII.2022).

[14] Theodore Dalrymple, Sentimentalismo tóxico: Cómo el culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad. Madrid, Alianza 2016.


[15] Para celebrar la Navidad del año pasado, publicó el Vaticano el 18 de diciembre el documento Fiducia Supplicans, que autoriza bendecir parejas en situación matrimonial irregular o del mismo sexo. Es el primer paso. Las protestas de clérigos y laicos aumentan todos los días. Vid. la reacción del cardenal Müller en Infovaticana.com (21. XII. 2023). Fiducia ha despertado empero a una Iglesia en estado de hibernación, asegura Eulogio López en Hispanidad.com.


[16] Iglesia muy rica gracias al Kirchensteuer (impuesto eclesiástico)que recauda el Estadoen virtud del Concordato firmado por Hitler con la Santa Sedepara equipararla a las protestantes, es también, en cierto modo, una Iglesia estatal. Es  ya casi normal, que bastantes católicos y protestantes se den de baja en sus iglesias para no pagar ese impuesto obligatorio. Al mismo tiempo, a muchos estudiantes de las Facultades de Teología sólo les interesan estos estudios para  acceder a la nutrida burocracia eclesiástica.


[17] La ética está también muy deteriorada en los países del common Law, que son los principales exportadores de las ideologías destructivas de la civilización. Pero se mantiene esa costumbre en la vida política.


Leer en La Gaceta de la Iberosfera 

Primos




Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En un artículo de la NZZ (Neue Zürcher Zeitung), el periódico que leen los que dan el dinero, se habla de España como “Estado fallido”, es decir, poco de fiar para préstamos, que es lo que necesitamos para pagar nóminas y alargar otro par de generaciones el Mejor Período de Nuestra Historia.


Para compensar la impresión de la NZZ, los de Libres e Iguales, o liberalios de meñique levantado (“izándose en la falangita del meñique”, que diría Vallejo), le han arrancado a Rajoy un video gritando “¡Viva el Rey!” que no servirá a la causa republicana porque ahora mismo muy pocos españoles saben razonar la diferencia entre monarquía y república.


En el “viva” mariano se nota la mala “mili” de Rajoy, que recuerda en sus maneras al Fernando (luego Fernando VII) que obligó a Napoleón a escribir a su ministro Talleyrand la siguiente nota:


El príncipe Fernando me llama su primo al escribirme. Trate de hacer comprender al duque de San Carlos que eso es ridículo y que debe llamarme simplemente Señor.


Los Napoleones odiaban a los primos. El Príncipe Napoleón, o Plon-Plon, era primo de Napoleón III, y tan tonto, que decía no tener que ver con Napoleón I. “Sí, ¡tu familia!”, le decía el Tercero. Pero Plon-Plon, que iba de anticlerical, insistía en hacer el primo comiendo salchichón el Viernes Santo y hablando bien de Proudhon.


Somos un pueblo de arreón y, si no nos llegan los dineros, acabará llegándonos el valor, pero cuando sólo necesitemos de la resignación, porque somos un Estado, más que “fallido”, constitucionalmente “deconstruido”, donde los gobiernos aplican los decretos de alarma antes de publicarlos llenos de solecismos que los hacen nulos de pleno derecho sin que los damnificados los demanden por daños y perjuicios, desaparecido aquel “vivaz espíritu jurídico” que Albornoz atribuía a los españoles por el roce con el invasor romano, que dónde estará.


 Sólo sabemos que seremos sancionados “con arreglo a las leyes”. ¿Qué leyes? ¡Ah! Las del barullo constituyente.


Octubre, 2020 

Sábado, 27 de Enero

 


Gato en la higuera

viernes, 26 de enero de 2024

El juridicista


Guillermo de Torre

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Somos el país de Guillermo de Torre, aquel cazador ultraísta de ismos, y no hay dios que nos apee de la vanguardia mundial (nuestra unidad de destino en lo universal, que no es idea española de José Antonio, sino rusa de Berdiaev, nacido en Kiev), razón de ser de este Estado creado por Franco para el socialismo batueco, cuyos hijillos piden como alemanes cantando en la cima del mundo, que es el comedero.


A la figura del “preventivista” que el Estado acaba de colocar al frente de la Salud Pública hay que añadir la del “juridicista”, que da sentido a la patocracia española, a la que sólo se llega tras prescindir de tan “inconfortables cosas” como la moral y el Derecho.


De nuestro Derecho Constitucional decía Nicolás R. Rico (¡en los 70!) que en la Universidad todo él se reserva para lo que vaga y pomposamente se llama “Derecho Constitucional Comparado”, enseñanza en gran parte imaginaria, donde reina supremo el “quiproquo”, pues se requieren comparar regímenes de mejor o peor funcionamiento en el país de origen con sus espectrales remedos e imitaciones en el país receptor, y “no hay mucho que comparar, si somos sinceros”.


Los hombres pueden destruir el orden jurídico vigente en una sociedad, pero no pueden prescindir de todo orden social y conservar su sociedad. Así que destruir equivale aquí a sustituir.


Es lo que los pájaros de la vega llaman ahora “Estado Compuesto”, o federalismo de garrafón, sacado no de Hamilton ni de Proudhon, sino de un tal Obiols, monaguillo de Gonzalón, flamante defensor de la Constitución, o sea, el cojonudismo español de toda la vida, como sabemos por “el juridicista”.


El juridicista es Peces-Barba, que no es un Hamilton, pero que tiene su importancia en el Régimen. Hay un video que recoge lo que le dijo Gonzalón, el ungido, cuando se perdió en Almería el referéndum de la autonomía andaluza: “Hay que buscar una solución a esto”. Y Peces: “Oye, pues yo no sé… Como no quieras que metamos votos falsos…” Y Gonzalón: “Tú lo que eres es un juridicista, estoy harto ya de estas consideraciones jurídicas tuyas…” Y entonces Peces se quitó de en medio “y ya no sé lo que hicieron”, aunque lo sabemos todos. Otro “de la ley a la ley”. Suárez, el del aeropuerto, “se rindió” (lo dice Clavero Arévalo, el de “café para todos”), y Pujol lo bendijo: “Todos de acuerdo en decir: ‘Oye, bueno, dejémoslo correr. Miremos hacia otro lado. En Almería también ha ganado, y ya, porque si no, vaya problema podemos tener…” El andaluz Escuredo, otro jurista de la corte felipista (“juristas españoles, toreros norteamericanos… ¡qué tontería!”) lo zanja con una media lagartijera (el paso atrás con cuarteo para aliviarse de Lagartijo el Grande): “Un apaño, un arreglo político, una ley orgánica que aprobó el Congreso, y punto”.


Aquí quisiera uno ver hoy el derbi Kelsen-Schmitt sobre la defensa de la Constitución’78 que exige desde Santo Domingo el estadista de ni Flick ni Flock.


[Viernes, 19 de Enero] 

La larga sombra de Lenin en España



Javier Bilbao


En octubre de 1936, días antes de aquel tan célebre como distorsionado episodio del paraninfo protagonizado por Unamuno, cuenta el escritor Nikos Kazantzakis (el autor de Zorba, el griego) que apenas acudió a su despachó le saludó aquél con esta airada diatriba: «¡Estoy desesperado! Desesperado por lo que está ocurriendo en España. Se lucha, se matan unos a otros, queman iglesias, celebran ceremonias, ondean las banderas rojas y los estandartes de Cristo ¿Cree usted que esto ocurre porque los españoles tienen fe, porque la mitad de ellos cree en la religión de Cristo y la otra mitad en la de Lenin? No, en absoluto… Todo lo que está ocurriendo en España es porque los españoles no creen en nada ¡En nada! Y como no creen en nada, están desesperados y actúan con salvaje rabia… El pueblo español se ha vuelto loco. El pueblo español y el mundo entero».


Sin ánimo de contrariar a tan enérgico carácter, no le negaremos que hubo mucho descreimiento, rabia y locura en aquellos sombríos días tanto dentro como fuera de España, pero también, ciertamente, una buena provisión de esa «religión de Lenin». Un personaje del que a la vista de su legado mejor celebrar su muerte antes que su nacimiento, de la que se cumple hoy domingo, exactamente, un centenario. Con dicho motivo podríamos recordar su doctrina sobre el terror como herramienta «utilísima” e «indispensable» —que con tanto ahínco se practicó en nuestro suelo— o tal vez repasar su legión de imitadores, como el infausto Largo Caballero alias «El Lenin español»… pero como nuestros días tienen también sus propias urgencias que atender lo más oportuno ahora será centrarnos en su encendida defensa del «derecho de las naciones a la autodeterminación», recogida en un ensayo del mismo título escrito por él en 1914 que terminaría convirtiéndose en uno de los dogmas fundamentales  de la izquierda. Hasta el presente.


¿Por qué aquel texto tendría particular importancia en el contexto y la historia de nuestro país? Hace un par de semanas ya abordamos la cuestión del origen de los nacionalismos periféricos que afligen a España a partir del libro Románticos y racistas: orígenes ideológicos de los etnonacionalismos españoles, una obra muy apreciable que por eso merece ser objeto de análisis, debate y crítica. Como pueden leer lo dicho aquí no hará falta repetirlo todo, basta esbozar lo siguiente: si bien en su origen decimonónico tal como señala su autor eran ideologías influidas por el idealismo/romanticismo alemán, profundamente racistas y, si se quiere, proto-nazis, lo ocurrido en la primera mitad del siglo XX podría haberlas dejado plenamente obsoletas, muertas y enterradas en el cubo de la historia… de no haber sido capaces de reinventarse en buena medida gracias a Lenin.


Así, los nacionalismos periféricos, a la manera de Tarzán, en el devenir histórico soltaron una liana para agarrarse a otra sin llegar a caerse, dejando atrás sin excesivos remordimientos su afinidad doctrinal al bando derrotado en la 2ª Guerra Mundial para reencontrarse a sí mismos en el ideario ahora emergente del derecho de autodeterminación, la descolonización de posguerra y, en definitiva, el marxismo-leninismo. El primer jefe de ETA, Xabier Zumalde, decía que su ejemplo a seguir no fue el PNV, sino el Ché, el Vietcong y el FLN argelino. De la misma forma, recuerdan aquí, «Fanon fue una lectura obligatoria para los nuevos militantes de ETA», concretamente su obra Los condenados de la tierra, aquel libro señero de la izquierda anticolonial con prólogo de Sartre y título inspirado en el primer verso de La Internacional. Otra obra de gran influencia en el nacionalismo vasco a partir de los años 60 fue Vasconia de Federico Krutwig, que expresamente renunciaba al catolicismo y al etnicismo de Arana —aquel que comprobó la vasquidad de los 128 primeros apellidos de su mujer antes de casarse con ella— para sustituirlos por una ancestral mitología pagana recién inventada y una fantástica visión del País Vasco como colonia sojuzgada por un imperio que debía autodeterminarse a la manera de las africanas y asiáticas. En Galicia y Cataluña podemos encontrar ejemplos en la misma línea.


Pues bien, difícilmente lo anterior hubiera sido posible sin la convicción de Lenin en el derecho de autodeterminación, primero en el texto citado que ahora analizaremos y finalmente en la propia constitución soviética, que amparó tal «derecho» de forma que terminó provocando la disolución misma del régimen, así como la de países de su órbita que también lo recogieron en sus ordenamientos legales. Fue el caso de Yugoslavia una vez los comunistas llegaron al poder en 1946, con el resultado final tristemente conocido… En el caso de nuestro país, el Partido Comunista de España, fundado en 1921, pasó a recoger esta doctrina en 1932 bajo su secretario José Díaz Ramos, que luego sería sustituido por Dolores Ibárruri, reincidente en el mismo error de reconocer «el derecho de Cataluña, Euzkadi y Galicia a disponer libremente de sus destinos», una causa para la que «la clase obrera de nuestro país, como la clase más consecuentemente revolucionaria, y que lleva en sí misma el futuro de una España socialista, debe ser la más interesada en la defensa del derecho de estas nacionalidades a la autodeterminación». En las hornadas posteriores de izquierdistas la cosa no ha mejorado.


La primera impresión que uno se lleva al asomarse al foco de la infección que es ese texto llamado El derecho de las naciones a la autodeterminación es la arrogancia e intransigencia con la que Lenin se expresaba, así como el dogmatismo con el que encajaba a martillazos una realidad histórica compleja en unas pocas categorías preestablecidas. El tiempo demostró lo rotundamente equivocado que estuvo en sus planteamientos, pero ahí lo vemos responder a Rosa Luxemburgo tratándola de tonta del bote con constantes alusiones personales llenas de desprecio a ella y a todo aquel que no comulgase fielmente con él, como Trotski (se entiende la deriva posterior de los acontecimientos…) El motivo central de la pugna está en la cuestión polaca, por entonces territorio sometido a Rusia y Alemania y la identificación —correcta, hay que decir— de Irlanda por Lenin como una colonia inglesa que deberá independizarse, cosa que lograría buena parte de la isla unos años después.


En su opinión, Europa occidental ya habría culminado sus respectivos procesos de construcción nacional en el periodo que va desde la Revolución francesa hasta la unificación de Alemania, pero otro cantar sería el caso del lado oriental. Ahí empiezan los problemas. Como considera que esa región no ha dado aun plenamente el paso del feudalismo al capitalismo —uniformizador de lenguas, costumbres y leyes en un mismo mercado nacional— entonces en tal heterogeneidad prefiere distinguir entre naciones opresoras (Rusia) y naciones oprimidas (toda su periferia) estableciendo así «la tarea práctica principal, tanto del proletariado ruso como del proletariado de toda otra nación: la tarea de la agitación y propaganda cotidianas contra toda clase de privilegios nacionales de tipo estatal, por el derecho, derecho igual de todas las naciones, a tener su Estado nacional».


A partir de ahí salta a la paradoja de que «el reconocimiento del derecho a la separación reduce el peligro de disgregación del Estado», comparándolo con el derecho al divorcio, cuyo reconocimiento no dañaría a los lazos familiares, sino que, dice, los reforzaría. Mediante un argumento que en España nos resulta sospechosamente familiar considera que dotar de más autonomía o independencia a cada región hará más fluida la convivencia entre todos, por ello «¿no está claro que, cuanto mayor sea la libertad de que goce la nación Ucrania en uno u otro país [dividida entre Rusia y Austria, en aquel entonces], tanto más estrecha será la ligazón de esa nación con el país de que se trate?» Más de un siglo después, convertida ya Ucrania en un Estado independiente, podemos constatar que su relación con Rusia no es muy buena. Vemos un fallo en ese argumento.


En sorprendente desconocimiento de las inercias identitarias e históricas, Lenin consideraba que «las masas de la población saben perfectamente, por la experiencia cotidiana, lo que significan los lazos geográficos y económicos, las ventajas de un gran mercado y de un gran Estado y sólo se decidirán a la separación cuando la opresión y los roces nacionales hagan la vida en común absolutamente insoportable». La realidad ha demostrado que esto es falso: la propaganda y el adoctrinamiento pueden ocultar cualquiera de esas ventajas tan evidentes e inventar cualquier opresión.


En resumen, la evidencia histórica ha demostrado clamorosamente que Lenin se equivocó: el derecho a la separación sí disgrega el Estado, no mejora la relación entre las partes, sino que la deteriora y que la población puede no llegar a ver las ventajas de la unión. No dio una. Además, está la cuestión fundamental de perfilar qué sería una nación sin Estado, con qué criterios étnicos/culturales o de otro tipo habría que trazar esas fronteras imaginarias; y que, contra lo que él sostenía («en el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todas las naciones hay un máximo de democracia y un mínimo de nacionalismo»), reconocer un supuesto «derecho» de autodeterminación es, en sí mismo, una asimilación del ideario nacionalista y una ruptura de la democracia común. Por lo tanto, un referéndum de independencia en Cataluña, pongamos por caso, sería ya una derrota para toda España y un sometimiento de todos los españoles al nacionalismo catalán, por el mero hecho de celebrarlo, independientemente del resultado ¡Ojalá podamos quitarnos a Lenin de encima antes de que sea demasiado tarde dejando constancia en fechas como la de hoy de que está ya bien muerto!  (aunque no enterrado).


Leer en La Gaceta de la Iberosfera

Viernes, 26 de Enero

 


Fachada madrileña

jueves, 25 de enero de 2024

Ministros del Señor. Bosé


El faquir conquense Ramón Tortajada, Daja Tarto para el mundo, sostenía que la Casa de las Siete Chimeneas,
sede del Ministerio de Cultura al que Zapatero quería enviar a Bosé, fue escenario ilustrado de grandes orgías espiritistas


BOSÉ

Ignacio Ruiz Quintano



Bosé ha sido el ángel agrario que ha escogido el alcalde de Madrid para ararle este año el surco a San Isidro.


Bosé debe de tener ya cincuenta años, pero hace los mismos razonamientos políticos que un muchacho de catorce, y en esto, para él, consiste ser joven. En los complicados dibujos de la psicología del adolescente, ¿en qué arquetipo cuadraría? ¿El Niño Divino, el Niño Precoz, el Niño Edípico o el Héroe?


A la edad de Bosé, y según los criterios de Moore y Gillette en su ya vieja guía de la nueva masculinidad, lo normal sería que el Niño Divino se hubiera convertido en el Rey; el Niño Precoz, en el Mago; el Niño Edípico, en el Amante; y el Héroe, en el Guerrero.
Bosé, sin embargo, no ha cambiado desde que tenía o aparentaba catorce años, y hace bien: cualquier leve alteración en esa manera suya de pensar lo privaría de la fama, y por tanto, de la TV, de la gala y, seguramente, del pregón del Santo Patrón. Nadie dice que haya de ponerse a pensar, por ejemplo, parecidamente a como pensaba su padre, el amigo de Picasso, rey, hoy, de las subastas de arte. "Estética de las costumbres", llamó, por cierto, Fouillée a la moral, esa simple cuestión de buen gusto. ¡Ah, la moral picasiana! Cuando su amigo Max Jacob fue encarcelado por los alemanes en un campo de concentración, Picasso fue el único que se negó a firmar la carta de Jean Cocteau dirigida a las autoridades nazis: "No vale la pena hacer nada –fue su mágica explicación de cabrón con pintas–. Max es un ángel. No necesita nuestra ayuda para echar a volar y fugarse de la prisión."


Picasso, obviamente, no era Dalí, el divino loco que pintaba saltamontes para pintar el temor al padre que había frustrado muchos de sus deseos juveniles. Picasso era, en palabras del propio Bosé, lo que son las izquierdas: la intelectualidad, el pensamiento, lo que crea el progreso, todo lo más revolucionario... Bosé, después de todo, ha vuelto bronceado del exilio, el legendario exilio aznarí, sin otro consuelo espiritual que escribir quintillas al tomista defensa central Pablo Alfaro.


Ocho años de exilio amenizado por las incursiones clandestinas en el Pirulí para presentar un "Séptimo de Caballería" con los últimos frutos secos de la generación romántica. Porque Bosé se cree el epígono de una generación cuyos miembros, según él, hacen de toda su vida una ONG (!):


–Y los que no son así están muertos.


De hambre, naturalmente.


ABCD, Julio de 2008 

Jueves, 25 de Enero

 


Javier de Juan en Brighton

miércoles, 24 de enero de 2024

Facilidades



Cine fácil

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En el 83, cuando el Psoe ponía ojos de verlo todo por primera vez, un peneuvista, Marcos Vizcaya, con la autoridad de conocer a la “amachu”, propuso la eliminación del “desprecio de sexo” como agravante en el Código Penal.


    –Mantenerla significaría que un sexo merece más respeto que otro –argumentó Vizcaya, con su barba de hípster de Górliz.

    
Y suprimirla sería coger el rábano por las hojas –replicó el pepero Calero, con el argumento, entonces “franquista”, de que la mujer es más débil que el hombre, que puede aprovecharse para agredirla.


    –¡Galantería franquista! –bramó el socialista Granados, un Ábalos “avant la lettre”–. Hay por ahí una artista de variedades cuyo número consiste en arrastrar con los dientes un tren. No he tenido la fortuna de verlo, pero lamentaría encontrármela con actitudes discrepantes.

    
El sanchismo, que es zapaterismo con menos lecturas aún, recupera el feminismo “franquista” del sexo débil, y su ministro de Cultura, que puede convertir la Casa de las Siete Chimeneas en un asador, dispone que las películas dirigidas por mujeres lleven la póliza de “obras difíciles” (?) pensionadas con una subvención automática. El ministro, un tal Rodríguez, va de experto en Rousseau, pero de devoto de Montaigne, misógino más allá de cualquier consideración.

    
Para Rodríguez, “La diligencia”, “El padrino” o “El irlandés” son “obras fáciles”, y FordCoppola y Scorsese, tres facilones de facilidad heteropatriarcal, porque el cine les es tan fácil como a Mozart la música o a Capablanca el ajedrez, lo cual los hace indignos de los euros del contribuyente.

    
–En España se necesita la revolución del respeto –justifica Rodríguez su teoría con frasecica fácil de Fernando de los RíosDon Suave, cuyos alumnos lo llevaron por burla a ver una puesta de sol porque en Granada, le dijeron, salía un rayo verde de la Alhambra. Otro día amenazó con decir también él tacos, si Prieto no se reprimía. Prieto no se reprimió, y Don Suave estalló:


    –¡Cáspita, Prieto! ¡Cállate!


    Cáspita, Rodríguez.
 

Febrero, 2020

Miércoles, 24 de Enero

 



El sueño inglés

martes, 23 de enero de 2024

El preventivista

Robespierre



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Lo de Pedro Sánchez no es un gobierno de España, sino un Erasmus para repetidores del camino neocatecumenal al comunismo universitario, un “colectivo vulnerable” que tiene de universitario la insolvencia intelectual, y de comunismo, el dame pan y llámame tonto.


Soy un psicólogo clínico ya muy anciano. Hace cuarenta años formé parte de una investigación secreta sobre la verdadera naturaleza y la psicopatología del fenómeno macrosocial llamado “comunismo”.


Así presentó el polaco Lobaczewski a sus editores su estudio “La ponerología política: una ciencia de la naturaleza del mal adaptada a propósitos políticos”, sobre las patocracias que pulverizan hoy las sociedades occidentales. Aquí, como decía Muray, cada cerebro es un “koljoz”: el Imperio del Bien retoma sin modificarlos demasiado no pocos rasgos de la antigua utopía:


La burocracia, la delación, una adoración de la juventud que pone la carne de gallina, la eliminación del espíritu crítico, el obsceno adiestramiento de las masas, la aniquilación de la Historia bajo sus reactualizaciones forzadas, la apelación “kitsch” al sentimiento contra la razón, el odio al pasado y la uniformación de los modos de vida.


En España no sabemos a dónde vamos, pero caminamos en vanguardia. El franquismo tenía, heredado de Maura, un Instituto Nacional de Previsión, y los comunistas lo han humanizado con un cuerpo de preventivistas del Estado. Como “preventivista” se presenta el nuevo director de Salud Pública, nombrado por una ministra que accedió al cargo con un tuit autorreferencial: “Basta de nombrar ministros de Sanidad como premio de consolación de los inútiles de este país”. El preventivista gasta barba-pelusa guevarista (también el Ché era doctor), sostiene que “el crecimiento económico no es positivo para la salud” (Cabrera Infante dijo que el comunismo es el fascismo de los pobres), sueña con otro confinamiento (“si se necesita, espero que no les tiemble la mano”) y apela a la “equidad en salud”, que es, la de la equidad, una bobada que le suena de Varoufakis. Ves al preventivista y se te va la pinza al punk del 82 (“¿Qué harías tú ante un ataque preventivo de la URSS?”) de Polansky y el Ardor.


¡Robespierre estuvo muy acertado al llamar a su gobierno “de salud pública”! –ironiza Madame de Stäel mirando a Bonaparte.


Y pregunta (para los toláis de la separación de poderes): “¿Cabe hablar de legislación en un país donde la voluntad de un solo hombre lo decide todo; donde este hombre no es capaz de tolerar la barrera de su propia voluntad, si se le opone la del día anterior?”


Y cuenta cómo un consejero de Estado le hizo notar a Napoleón que su Código se oponía a una decisión que iba a tomar. “Muy bien –repuso–. Ese Código se hizo para el bienestar del pueblo, y si eso requiere otras medidas, se toman”.


–¡Qué gran pretexto para un poder ilimitado resulta ser “el bienestar del pueblo”!


De ahí el acierto de Robespierre, otro preventivista.


[Martes, 16 de Enero] 

Inventarse un invierno



Orlando Luis Pardo Lazo

 (2009)


Eso. Inventarse un invierno. Una estación nueva y desconocida. Un prodigio climático. Un cambio de luz. Un filtro de temperatura. Una revolución glacial.Con frío no hay patria despótica que sea efectiva. Los rostros cambian. La piel se tensa. Los sentidos se excitan. El ser humano recuerda ser justo eso: un ser humano y no una maquinaria social.


El frío es el fin de toda beligerancia. La negación de la invasión. Un estado antípoda de la revolución tropical.


Hoy, domingo 18 de octubre, La Habana vive dentro de esa burbuja de casco azul. Colchón libertario de nubes. Liberales ráfagas meteorológicas importadas del norte. Silencio y recogimiento de la propiedad colectiva. Introspección de las armas a la sombra del alma. Imposible concebir un discurso o un desfile bajo esta efímera ecología de algodón.


Durante algunos días podremos jugar al delirio democratizante del Primer Mundo desarrollado. Durante algunas noches podremos hacer el amor entre cubanos como si fuéramos gélidos extranjeros. Y esa extrañeza es también un alivio para nuestra idiosincrasia. Un aroma de irrealidad introvertida. Vértigo atávico de la primera criatura pensante que se paró sobre sus dos pies sobre este planeta o país.


Sueños líquidos. Respiración fumante. Córneas resecas. Cero cerilla ni sudor. Placer higiénico. Ganas de gritar. Hambre de gente en futuro. Deseos de toparse a un abrigo no identificable en la intemperie de la próxima esquina, e invitar a ese semejante a penetrar en el cálido interior de nuestro cuerpo u hogar. Humanidad a pulso. Latinoamericanidad hecha leña para alimentar la chimenea imaginaria del nórdico hall.


Eso. Inventarse un invierno. Inventariar los objetos invernales que cada año nos faltan para completar nuestra templada noción de nación.


Siempre me enamoro en invierno. Siempre escribo. Siempre me sobrecubro de ropas elegantes que potencian el secreto súbito de mi persona. Siempre renazco en la Cuba iconoclasta de invierno. Podría estar horas de bus en bus. Robando miradas, reptando entre los alientos y la radiación que emite la sangre y que, en el resto del año, se capta sólo como agresión. La belleza siempre me sublima en invierno. Soy bueno, soy mejor. Ahora ningún cubano podría herirme ni hacerme daño con su cubaneo residual.


Además, en invierno recuerdo cosas que no viví. Me voy de cabeza a ese siglo XIX utópico que nunca existió. Veo fachadas con moho. Grises telas. Ríos y rocas. Muchachas tosiendo. Candor de candiles. Puentes y adoquines mojados. Un mar neurasténico y sin embargo noble. Risas de hombres tozudos en una taberna (ninguno es más fuerte ni lúcido que yo). Trenes que se hunden en la noche nívea de nuestra historia. Libros libérrimos que compiten codo a codo con la prosa de dios. Realismo pulcro de una Habana habitable por fin.


Y otra vez veo a esa mujer tan joven que se parece a mi madre (que era mi madre hace cincuenta años, que será mañana la mentira mimosa de mi madre), regañándome sin voz por mi obsoleto nombre de niño: “Landy, todavía tú no te gobiernas...”


Y otra vez oír al milagro de mi padre leer, protegiéndome las pestañas del resplandor literario de aquellos bombillos incandescentes, hoy prohibidos tras la debacle económica de este planeta o país. Mi padre en invierno era una visión única. Fumaba y olía a néctar de picadura, miel amable de los que van a morir en casa. Era obeso y felpudo y por eso apenas se forraba de abrigos, como yo. Leía hasta un punto y luego comenzaba a inventar. Inventarios inverosímiles de un mismo libro que muta bajo la almohada.


Con cinco años yo sabía que semejante maravilla no podía durar demasiado. Lo sabía, pero era tan grande la pena póstuma de esa pérdida por adelantado, que decidí nunca decírselo por si acaso él no lo sabía. Así, desde los cinco años, invierno tras invierno protegí a mi padre del veneno de la verdad.


Hoy, domingo 18 de octubre, La Habana revive en medio de su barbarie de rabia rubicunda. Hay una paz paradisíaca que podría contagiar por igual a presidentes y presidiarios, y hasta conminar a los policías para que se entreguen a esta orgía de paz. Hielo entre hermanos. Fraternidad frapé. La guerra se acaba, Cuba, sólo si tú y yo lo queremos (nosotros, los sobremurientes, que nos queremos tanto).


Dentro de mi cabeza y bajo mi esternón se incuban once millones de cubanos que aún desconocen esta terapia invernal. Son los personajes de una novela imposible que cada invierno yo atizo a teclazos hasta que cambia el año y, entonces, enero es definitivamente una decepción.


Hormonas que no hibernan, sino implosionan. Ingravidez. Alucinación. Libertad.


Cuba septentrional. Chubasco y neblina donde cristalice una vida privada de puertas adentro: la alcoba como altar. Habanaurora boreal donde se congele cualquier aburrido atisbo de totalitarismo. Individualismo inocuo post-constitucional. Icebergs titánicos contra los que ninguna empresa endémica naufrague. Círculo de Cáncer Polar. Pluripartidismo de boletas en blanco como copos de escarcha. La política no cabe en nuestra repentina nevera.


Inventarse un invierno infinito, incorruptible por más que a la postre se nos comporte infinitesimal. Eso.


Martes, 23 de Enero

 


Por la calle de Alcalá

lunes, 22 de enero de 2024

Lo que hay que tener

 


 "Fíjate, está clarísimo"

Dibujo de Carlos Gómez cuando aún no existía el VAR


Francisco Javier Gómez Izquierdo

   

             Al fútbol español no hay quien le saque del cenagal al que le ha empujado el duopolio Real Madrid/Barça, y así no hay cosa que hagan los árbitros que no moleste a antimadridistas y antibarcelonistas. Los árbitros, siempre en entredicho por razones que ellos mismos alimentan, les faltaba un elemento infernal al que abrazarse para echar la culpa al demonio de sus incompetencias y aplaudieron el invento televisero del VAR. Así, lo que todos los días se ve en campos que no son Bernabéu o Nou Camp, ofende hasta el escándalo a los gendarmes de la culerada y la merengueda cuando les toca, como si ellos estuvieran vacunados y protegidos de los grandes disparates varísticos.


         Ayer, en el Real Madrid-Almería un tal señor Hernández, al que dicen extremeño y que hasta el año pasado en segunda división se le decía bruselense, vió e interpretó, al modesto parecer de servidor, muy bien las jugadas, pero como ha pasado con otros buenos árbitros a los que se les estropea nada mas llegar a la élite obligándolos a usar una desastrosa muleta que no necesitan, el señor Hernández fue reprendido y corregido en sus apreciaciones por otro señor Hernández, éste salido del colegio canario que siempre ha dado pintorescos referís. El Hernández del VAR, en plan sargento chusquero, conforme enseñanzas de don Mateu, suplantó el correcto proceder del teniente novato y a éste le acobardaron los trienios. El VAR, se utiliza sin sensatez y casi siempre para quitar autoridad al que debe tenerla. Ésta es verdad probada, y las verdades hay que procurarlas sin hacer trampas.


      Nadie ha explicado el desaguisado del Bernabéu y la total pérdida de autoridad del "nuevo arbitraje" como Fali hace siete días tras el Cádiz-Valencia. El Cádiz va perdiendo 0/1 y Alcaraz saca una falta que da en el brazo pegado al cuerpo de Foulquier creo, en la barrera. El señor Díaz de Mera ve la involuntariedad de la mano pegada al cuerpo y así se lo dice a los jugadores gaditanos con gestos, pero el señor Jaime Latre, supongo que deseoso de notoriedad, interpreta cual exégeta bíblico la mano como penalty. El señor Latre en plan caudillista, convence casi ordenando al árbitro principal con argumentos ridículos que todo el que quiera oír puede escuchar, la voluntariedad del jugador ché. Fali, que sabe como todos los que nos gusta el fútbol que lo natural no tiene trampa, se lo soltó al locutor: "... nos favorece el penalty, pero él lo ha visto bien y un árbitro tiene que tener lo que hay que tener para mantener su criterio y yo creo que no tenía que haber ido a mirar. La cámara lenta miente, exagera y confunde mucho. Lo natural es lo natural y ahora que lo veo en el monitor, éso no es penalty".


       Si al fútbol se le aplica el reglamento del baloncesto, que sea así para todos y si en el penalty a Vinicius no se ve falta o faltita de Rudiguer y Joselu, tampoco se ha de atender a la mano en la cara a Bellingham en el inicio del que tuvo que ser 1/3, y que el Hernández principal vió perfectamente -¡eso sí! al natural, y no a cámara lenta-  a dos metros. ¿Qué és primero, las faltitas de Rudiguer y Joselu o la mano involuntaria de Kaiky, todo en la misma jugada? ¿Y el hombro? ¿Qué cosa es el hombro? ¿Si remata con el deltoides... cuánto deltoides es del brazo y cuanto del hombro? Es fama que en la facultad de Medicina de Córdoba, el mayor hueso de sus estudiantes era la asignatura de Anatomía de un tal Lancho, tormento de médicos que lo recuerdan como un ogro sabio. Tendría que preguntarse al profesor Lancho si el gol de Vinicius es mano u hombro, pero este hombre inhabilitaría a perpetuidad a locutores, tribuletes, jugadores y lo que es peor, a los árbitros opinantes sobre el deltoides y el hombro.


      No sé si ustedes son conscientes de que la perversa utilización del artefacto arbitral será tema preferente en los palacios culés y no en la cabaña almeriense, porque ayer se pitó contra el Barça, como en la mano de Le Norman en el Nou Camp se arbitró contra el Real Madrid. Mientras el Almería, el Celta, el Cádiz... padecen en sus carnes lo que nunca imaginarán en las suyas Madrid y Barça.


         Pensaba que no sabía odiar. Sí. Odio el VAR. Yo, como Aspas, lo destruiría. Sin remordimientos y sin arrepentimiento. Creo que el fútbol me lo agradecería.