domingo, 20 de enero de 2019

La bendición de San Antón

Bendición de San Antón por Don Pascual,
 cura párroco de Morata de Tajuña

"Yo te bendigo, Tebi, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 Y a tu dueño también."

Asalto al tren de Andalucía


 A las doce y cuarto de la noche anterior descarriló y ha sido robado el tren procedente de Andalucía entre Valdepeñas y Manzanares



Instantáneamente los guardias civiles cumplieron con su deber. Uno de ellos, cabo, disparó su fusil y se metió en el furgón inmediato a la máquina. El otro se arrojó a tierra por el lado opuesto, precedido de un joven teniente de infantería que, con el sable desnudo, dio el grito de "a ellos" y se lanzó sobre los bandidos...


Otra desgracia ocurría al mismo tiempo. Entre los pasajeros que se echaron fuera del tren venía un joven actor cómico, procedente de Granada, y porque no obedeció pronto a los bandidos, que le mandaban volver al coche porque dijo alguna palabra, lo cierto es que sufrió un tiro de escopeta a boca-jarro que lo atravesó por medio del cuerpo

3-2 entre la nieve soriana

 Carlos Abad, nuestro portero canario

No es la liga noruega
Es la española


Francisco Javier Gómez Izquierdo
   
           Existe una especie de hombres que sabe cómo hacer dinero en pequeños periodos de tiempo metiéndose en el negocio del fútbol de Segunda como si se metieran en un vaquería. Juega con las penurias de los clubes y presumiendo de dineros se hace con todos los derechos soltando muchas palabras y escasos euros. En la especie hay enrevesadas ramificaciones, pero siempre tienen a mano  un lelo al que culpar de todo. Los integrantes de la especie se dan prisa a secar las ubres estrujando hasta acabar con las “escurrieras” y un día de repente desaparecen con la pasta de la tele, los tantos por ciento que dicen comisiones en fichajes y ventas, el dinero de la promesa traspasada... y dejan al lelo de turno  sin nada y con el recibo de la luz y el agua del último año sin pagar. El primer club que sin saber cómo se ha encontrado en la ruina es el Reus, moribundo desde agosto, gracias a la gestión de un tal Oliver, orondo personaje que mandó mucho en el Barça de Laporta y hasta en la TV3. Hoy, al comenzar la 2ª vuelta la FEF ha dicho que nones. Que para preservar la competición mejor sucumbir hoy, en tiempo de gripe que en la primavera, cuando ya no haya remedio. El Reus ganó al Málaga hace dos jornadas en un partido más solidario que preparado por las malacitanos y será difícil entender si se da el caso nada raro de quedar a uno o dos puntos del ascenso, las pertinentes explicaciones de los señores Tebas,  Rubiales y Aganzo. De todos modos, descanse en paz el Reus, un club fundado en 1909.
      
El Córdoba perdió dos puntos con los reusenses que podrían también ser decisivos, pero la dinámica de mi equipo va tan en consonancia con el difunto de hoy que prefiero guardarme comentarios que pudieran parecer inapropiados. Esta tarde hemos perdido en Soria un partido que a orillas del Guadalquivir puede parecer épico, pues luchar contra los elementos siempre ha sido disculpa muy socorrida en los momentos de tribulación, pero lo cierto es que en la segunda parte, cuando nevaba como en Alaska y no como en Soria, es cuando los nuestros han estado a la altura que todos esperamos. 
         
Jugar en Soria en invierno es una faena y el Córdoba por desgracia tiene experiencia. Recuerdo un partido con Los Pajaritos convertido en pista de hielo y los hombres de Paco Jémez, entonces, incapaces de tenerse en pie. ¡Menudo saco nos llevamos de mis paisanos pelendones! En Burgos tenemos cierta experiencia y yo he visto al mismísimo Cruyff refugiado y quietecito en la lateral que pega al Arlanzón por miedo a seguros batacazos. El caso es que esta tarde mientras el Córdoba se aclimataba ¡pum! ¡pum! y ¡pum!, tres goles en la primera parte. El primero de Diamanka de cabeza. Ha saltado en un córner con el gigante Vallejo y le ha podido. El segundo de Oyarzun que ha pillado a nuestro portero canario aterido, como hacían las guardias los chorchis de las islas en las garitas de Villafría a finales de los 70 y principios de los 80. Y el tercero en el 45 también de Diamanka, el mejor jugador del Numancia que seguro no habrá visto nevar mucho ni en el Senegal ni en sus años de Almería. En la segunda parte los nuestros han salido como debían haberlo hecho en la primera y hasta han marcado dos goles los prejubilados De las Cuevas y  Piovaccari, (desmoraliza que sea el mejor) mientras los cordobesistas adivinábamos en el tele por donde andaba el balón. En el campo en un día así, los espectadores no ven la pelota más que cuando está cerca de sus localidades. Les aseguro que los sentados a la altura del centro del campo en Los Pajaritos no se han “coscao” de ninguno de los goles. Vi un Burgos-Zaragoza hace muchos años que para mí queda. La manta de nieve como  del Doctor Zhivago a las cinco y media de hoy creo que era parecida a la de aquella noche de Copa que hubo que jugar por narices.
    
 Harto tengo puesto para pararme a analizar a los jugadores del Numancia pero voy a destacar a su mejor jugador, hoy bigoleador Diamanka, la clase del joven Villalba cedido por el Valencia, la izquierda de Oyarzun y la ausencia de Marc Mateu -ha salido casi al final-, para un servidor, una de las mejores zurdas del panorama en Segunda. Equipo modesto éste Numancia, pero serio y formal como siempre.

Domingo, 20 de Enero


Gallina y orujo

"Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor"

DOMINGO, 20 DE ENERO

EN aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice:

-Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora.

Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice:

-Llenad las tinajas de agua.

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice:

-Sacad ahora y llevadlo al mayordomo.

Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice:

-Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.

Éste fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Juan 2, 1-11

sábado, 19 de enero de 2019

Tamara

  

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Primero fue que Rivera, de Ciudadanos, dejaba a su novia, y ahora es que Tamara, hija de Isabel Preysler, parece enamorada de ese jefe liberal.
Con C’s, nuestro liberalismo deja de ser empírico y británico para hacerse alemán y trascendental: el desarrollo de un espíritu único a través de una serie de etapas necesarias, cada cual más elevada que la anterior. Llegamos al tatami liberal de Puerta de Hierro.

–¿Qué decir sobre el liberalismo en el amor? –pregunta Santayana–. Si hay una criatura ingenua entre los dioses inmortales, ésa es Eros: cuanto más libre e inocente sea el amor, más revoloteará y más alto subirá.
Las dos alegrías postreras de Trevijano, creador en el 74 de la Junta Democrática, fueron el toro que le brindó Morante en Las Ventas y la cena liberal que Preysler le ofreció en Puerta de Hierro, con velas a lo Kubrick (uno de los presentes le iluminaba el plato con el móvil), mientras pasaban páginas de la Revolución francesa hasta que Tamara, perdida, detuvo la escena para decir al invitado que se saltaba las fechas.
–Señorita, salto sobre las fechas porque este señor (y señalaba al Nobel Vargas) salta sobre los hechos.
Y entonces Preysler salvó elegantemente la cena (¡y el liberalismo!) con un beso de supremo afecto en la mejilla del viejo demoleón cuya única afición final fue la fisiognomía de lo nuevo: Iglesias, “que aplaude como un bebé en la cuna al ver a su madre”; Tania, “que se pone la bufanda como un pobre (los pobres no tenían abrigo)”; Rivera, “que es naíf”…
Rivera, en efecto, está contra la Nación (lo suyo es el Estado, como en Gentile), y en cuestión de fe, frente a la religiosidad de Tamara, que aportaría al centrismo la clase que le falta, él se dice… agnóstico, ¡como Huxley!, que inventó el término para no decirse ateo (“¿Que qué es un agnóstico? Lo contrario de un gnóstico”).
Si Cabarrús, una dama de Carabanchel, acabó con el robespierrismo, ¿por qué Tamara, dama de Puerta de Hierro, no podría acabar con el sanchismo?

Sábado, 19 de Enero


Un martín-pescador cogió a la trucha

viernes, 18 de enero de 2019

La convención

Adam Smith


Hughes
Abc

Después de las primarias llega la convención, momento escénico de unidad alrededor de Casado y momento para eso que llaman «la batalla de las ideas». La redefinición o retoque ideológico del PP.
Hace unos años, Rajoy abrió la puerta del partido a conservadores y liberales. ¿Qué ideología quedó? El marianismo.

El primer paso del PP debería ser explicar qué se hizo mal, pero es dudoso que esta autocrítica se realice con Rajoy y Aznar presentes. Fue a Rajoy a quien se le fragmentó la derecha, y los 90 de Aznar parecen un revival insuficiente, además de que traen una cola de corrupción que tiene a la gente considerablemente cansada.

Rajoy y Aznar han sido garantías de algunas cosas que parte del electorado ya ve como problemas: las autonomías o el seguidismo absoluto de las políticas económicas europeas.

La figura de Vargas Llosa, que PP y Cs se llevan y traen como si fuera Adam Smith, hace presagiar una reafirmación liberal. Pero liberalismo significa todo y significa nada.

Si es más lealtad a los mercados deberían saber (y lo saben) que Trump ha orientado el Partido Republicano hacia los trabajadores.

Si es liberalismo como protección de la libertad individual, en pocos asuntos se ve tan amenazada como en las ideologías de género impuestas desde el Estado. La amenaza para el liberalismo viene también de la izquierda y le entra por la vía porosa del centrismo. Si Cs pretende acaparar el liberalismo progresista, le queda a Casado el liberalismo conservador, pero eso exige una posición casi moral contra algunas inercias de la socialdemocracia y contra el urgente problema de la natalidad, asuntos en los que el PP ha hecho mutis, abandonando además a su electorado católico tradicional.

Casado ha matizado su reformismo, que pasa a ser «inclusivo». El reformismo del PP han sido reformas laborales y tributarias que pagaba el ciudadano. Ha sido un reformismo para que se reformaran el currante y la clase media. De la reforma política prometida no hubo nada y en las «guerras culturales» entregaron la cuchara.

El PP ya no es el muro de contención contra el desorden. Perdido ese privilegio, a Casado le han dejado unos márgenes más estrechos de lo que parece. Le toca definir algo más pequeño orientado a una alianza posterior. Y eso siempre va a parecer una renuncia.

Afeitarse

Paul Sorvino gilletteando ajo en Uno de los nuestros 


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En plena conmoción por el anuncio de las hojas de afeitar contra sus clientes blancos, sale el New York Post con que en Hollywood la nueva tendencia para los hombres es… el pelo rubio platino.

¡El mundo en vilo a la espera de las represalias de Sarah Jeong, coreana del New York Times que una vez tuiteó “White men are bullshit”!

Vaya por delante que el primer hombre fue de barba y cabello rubios, pues por esta señal, según San Jerónimo, le pusieron de nombre Adán, que quiere decir “hombre rubio”. Pero Adán, además de esclavo del pecado, es esclavo de la moda, y si por moda no se afeita, obliga a los fabricantes a colocarle sus cuchillas a Eva, y lo hacen con ese anuncio de acosadores blancos que han de ser reconvenidos por hombres de otras razas, si se puede emplear el término, visto el Galileo que le han montado al “viejo loco” del ADN, el Nobel Watson. Tampoco a Galileo, repetía Gustavo Bueno, la Iglesia lo degradó por el geocentrismo, sino por el atomismo, que ponía en solfa el dogma de la transustanciación, esencia del catolicismo.
–Pero un día el ministro Ordóñez retiró la festividad del Corpus. “Esto es la revolución”, pensé. ¡Y no se han dado ni cuenta!
Esta América no es la de los “Founding Fathers” que conoció Francisco de Miranda, el español que participó en las tres revoluciones (por eso su nombre figura en el Arco de París) y que en su Diario de Viajes pondera, por cierto, entre otras cosas del doctor Franklin, “el javon famoso para afeitarse que se vende en Boston con el nombre suio”.
¿Tiene algo que ver esta batalla cultural de la rasura con los hombres que este miércoles animaban a los galgos en el corredero de Medina del Campo?

Mi abuelo hablaba de un barbero de su pueblo que escupía en la brocha para espumar el jabón, y a un perplejo le dijo:
–A usted, porque es forastero, que a los de aquí, como hay confianza, se lo hago en la cara.

Y se la dejaba que parecía “un cuadrilongo de papel fino de Génova, alisado con diente de elefante”.

Viernes, 18 de Enero


Madre que es toda oídos

jueves, 17 de enero de 2019

"Háztelo mirar"



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Creo detectar un reproche de moda, lanzado por personajes famosetes y famosillos, que con ánimo sobre todo de señalarse ellos como garantes y ejercitantes de la bondad social absoluta, achaca  a los librepensadores de una lepra o sarcoma de la maldad que les hace merecedores de un lazareto para ignominiosos. La tontería es sencillísima y de fácil aprendizaje: “..si no te gusta -algunos y algunas dicen”si te asusta”- la Ley de violencia de género háztelo mirar”.
      
Háztelo mirar. Dos palabras que no se caen de la boca parlera tertuliana y que repicaban en el café de Antonio -hoy S. Antón en Gamonal- esta mañana a la hora de las tostadas. Creen que dicen bien porque como es común en gente así, no distinguen el mirar del ver y piensan que cuando hablan, dicen... y no reparan en que lo absurdo además de inexplicable e incomprensible puede ser ¡ay! muy injusto.
      
Ustedes han conocido el acelerado y extraordinario movimiento -autobuses gratis- de los partidos y asociaciones dependientes de los mismos en Andalucía para parar, dicen, el fascismo que protege a los maltratadores como si no se supiera que quien corre peligro no es la mujer sino el pesebre de unos cuantos miles de mirones que han manejado millones. Mirones que se lo han hecho ver y han visto dónde hay que ponerse pero que creo no sabrían cómo justificar las sentencias a las que se llega con su querida y admirada ley. 
      
Veamos, que no es lo mismo que miremos, un caso práctico y real ocurrido dos días después de Reyes del presente 2019:
      
Un camionero separado hace más de un año tiene muy buena relación con su ex-mujer y sus hijos. Tienen vidas aparte, pues el camionero tiene que seguir cumpliendo una orden de alejamiento impuesta durante los trámites de la separación por... desconozco los motivos. El camionero, que vive en distinta población que su ex-esposa, ha hablado por teléfono y se ha visto  con ella  en varias ocasiones para velar por la educación, vestidos y evolución de sus dos hijos. Dos días después de Navidad el camionero hace un alto en la ruta conforme ha concertado con su ex-pareja, para dejar los regalos de Reyes de los niños. Una vecina, inquisidora vigilante de la ley que hay que mirar, al ver al camión llama a la policía y ésta, sin hacer caso de los ruegos y razones de la mujer, en teoría amenazada, llevan al camionero al juez que ordena conforme a la LVG su ingreso inmediato en prisión por incumplir la sentencia “emanada” de una ley no sólo injusta, sino a todas luces inconstitucional, por mucho que se la quiera mirar del derecho, del revés o al tresbolillo.  El camionero sigue preso y no podrá pasar la asignación mensual que le corresponde a su mujer y sus hijos, pero el repentino  empobrecimiento y menesterosidad de esta familia no preocupa a los tertulianos encargados de magnificar las bondades de una ley que enorgullece a los que mandan en España, en especial al presidente Don Pedro Sánchez y su vicepresidenta Doña Carmen Calvo. De lo que miraban los que mandaban en Andalucía no creo necesario dar detalles.

Democracia



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con la democracia ocurre ya lo que, según Jardiel, ocurrió siempre con el talento, que es una cosa que todo el mundo alaba y nadie paga. Sólo hay que oír las deducciones mediáticas de lo del Brexit.
La democracia ha sido un grandioso paréntesis americano en la historia, pero en franca decadencia (desde antes, ay, de que el pijerío neoyorquino eligiera ser representado por Ocasio-Cortez). Su prestigio llegó a Europa con el millón de soldados, incluidos Patton y MacArthur, que Wilson envió para ayudar a quitarnos del pescuezo las manazas alemanas. Su pretexto, dirigido al pueblo americano, fue que venían a “defender la democracia”, de la cual lo más parecido que los europeos hemos visto es la ciática de Juncker y el “que te pego, leche” de Donald Tusk.
Los juristas franceses sustituyeron la escolástica religiosa que justificaba el derecho divino de los reyes por la escolástica laica que justifica el derecho divino del pueblo, con lo cual estamos en las mismas, que hoy es Macron, un Capetín sin árbol genealógico. Los juristas alemanes inventaron el Estado de Partidos, una teología protestante para “integrar” el partido único, que hoy es frau Merkel, la Gran Madre sin hijos. Y los juristas americanos andan divididos en originalistas de Hamilton, que serán arrasados por los nuevos bárbaros, y relativistas de Rawls y de Rorty que reparten café y simpatía en la muralla californiana de Jericó: por el agua de Jericó surgió el Estado y por la muralla de Jericó sucumbirá el imperio, rompiendo, como Roma, en guerra civil que convertirá en dictador al vencedor.
–¡Abajo el Derecho! –fue el grito universitario en el pre-sovietismo.
El capitalismo es una aspiradora que recuerda al simpático perro labrador que tenemos en el sofá de casa, y por eso no escandaliza que ese capitalismo acabara adornándose con la careta artística (¡el arte igualitarista!) del primer sovietismo. Su deseo, con la socialdemocracia, es repetir la jugada y adoptar su careta política.

Jueves, 17 de Enero


Oyendo en el mar al anochecer
un clarín que tocaba un forzado

Ya falta el sol, que quieto el mar y el cielo
niegan unidos la distante arena;
un ave de metal el aire estrena,
que vuela en voz cuanto se niega en vuelo.

Hijo infeliz del africano suelo
es, que, hurtado al rigor de la cadena,
 hoy música traición hace a su pena
(si pena puede haber donde hay consuelo).

Suene tu voz (menos que yo), forzado,
pues tu clarín es sucesor del remo,
y alternas el gemido con el canto.

Mientras yo, al mar de Venus condenado,
de un extremo de amor paso a otro extremo,
y, porque alivia, aún se me niega el llanto.

Gabriel Bocángel Sonetos

miércoles, 16 de enero de 2019

Origen europeo, liberal y antiespañol de las corridas de toros


Bonifacio

Por Ernesto Giménez Caballero

A la memoria de Fernando Villalón

I

Nuevos Sansones entre filisteos
los viejos toros de la Iberia vieja
en los nuevos torneos
su antiguo Dios sin compasión los deja.
F. V.

En todo el mundo –y aun dentro de la misma España– hay ideas muy confusas sobre las corridas de toros.

Suele afirmarse que las corridas de toros son una fiesta bárbara, cruel, digna de los árabes e indigna de los buenos europeos. Una fiesta sólo posible en un pueblo como el español. Sanguinario en la conquista de América e inquisitorial con sus herejes y librepensadores. Fiesta en la que se asesina impunemente a pobres caballos indefensos. En que se martiriza al toro. En que se expone gravemente la vida de algunos hombres. En que el pueblo espectador se enardece y grita como embriagado. Quien más censuras y reproches ha hecho a la fiesta de la corrida de toros fue –naturalmente– esa Europa moderna, nórdica y anglosajona, que envía sus turistas, todas las primaveras –turistas que se desmayan–, a nuestras plazas españolas de toros. Hora es ya de poner punto, en su punto, a esos turistas, a sus desmayos y a sus imprecaciones, poniendo ante todo en el suyo –al histórico, el exacto– a las propias corridas de toros.

Marlene Dietrich
II

¡Oh, padre Gerión! De la grandeza
último resto y muestra valerosa
de Tartessos los toros son ardiente;
y cabe la corriente
del viejo Betis su real nobleza
guardada fué entre paños recamados
en oro de los siglos y cuidados.
F.V.

Hasta hace pocos años, yo había ido consiguiendo refrenar –al llegar la primavera española– una voluptuosidad obsesionante que me ascendía por las entrañas con más apetito que un apetito sexual. La creía esa voluptuosidad una de infancia, retardada en mi ser, como un poso instintivo al que todas mis presiones intelectuales posteriores habían inútilmente intentado purgar. Me aparecía inexorablemente tal líbido, se hacía esta confluencia estacional del año español en que ahora estamos: cuando la Semana Santa, el primer sol fuerte y las primeras corridas de toros llenan el aire nuestro de un temblor como trágico.
A fuerza de rechazar ese ansia vaga –pero bárbara y hermosa– a las alcantarillas de mi ser, obtuve lo que se obtiene de todo frenazo: un desviamiento, una perversión. O –hablando idealmente– una pedantería. Me refiero con estas elipses a la querencia primaveral «de ir a los toros», de ir de «sangre y fiesta», que omniprimaveralmente me sacude los nervios sin apenas poder remediarlo. Y que yo juzgaba –hasta hace poco– como un residuo infantil y primitivo de mi vida; como una sobrevivencia pueril, obscura y remota, que debía dominar. Una neurosis que debía curarme.

Para curarme esta neurosis acudí a todas las violencias mentales y pedagógicas que prescribían los más famosos europeizantes de España, los mejores anglosajonistas de nuestra vida. Esto es: a considerarme bárbaro, incivil, cruel, atrasado, moro, y tal. Pero ya digo: lo único que conseguí fue tal crisis aguda de pedantería, que me tuvo al borde mismo de la sandez; en peligro inminente de desmedularme y de descastarme para siempre.

Afortunadamente, una inmersión de aquel instinto mío en una coyuntura ocasional de toros, me sanó de repente y me devolvió la salud. Haciéndome ver claro que lo que yo intentaba era estrangular un signo prócer de mi casta: la afición táurica. Y que aquello que yo estimaba como líbido infantil y pecaminosa era nada menos que un egregio cordón umbilical tendido entre mi alma y las almas antiguas y aristocráticas del mundo (pongamos la de Teseo, por ejemplo, el matador de Maratón). Lazo umbilical que una tradición piadosa y espléndida me había conservado selectamente, para mi casta, diferenciándola así de otras castas auténticamente bárbaras, modernas, humanitaristas y pedantes.

Agustín Lara

III

¡Oh, padre Gerión, que no vasallos
seamos de los hombres, y caballos!
F.V.

Esta liberación mía de la neurosis taurina es una liberación que corresponde, en rigor, a los mejores espíritus de mi generación española, a esta de la postguerra, que, al interesarse decidida, poética y afirmativamente por los toros, superó el «europeísmo» de generaciones anteriores, aisladas de presiones neurósicas, frenadas por la pedantería de otras culturas, y que consideraban, por lo menos, como una indecencia la lidia de toros bravos en los redondeles de España y de Hispanoamérica. De la generación del 98 –taurófoba– no quedaron más que dos signos disparatados: Zuloaga y Eugenio Noel.) La generación de 1915 logró una concesión: la de Ramón Pérez de Ayala. Y una sedicente simpatía de José Ortega y Gasset.

Pero hay que llegar al Torero Caracho de Ramón Gómez de la Serna para encontrar el camino franco y poético a la poesía y la franqueza que habría de hacer esa magnífica cuadrilla lírica de un Alberti, un Lorca, un Gerardo Diego, un Pepe Bergamín, un Fernando Villalón, un Pedro Salinas, un Dámaso Alonso... Estos poetas jóvenes, que oyeron una misa por el alma de Goya, cierto día escandaloso, nutrieron compañías y amistades toreras –con toda sencillez y distinción–, haciendo lanzarse a la literatura, como espontáneo al ruedo, a todo un matador como Sánchez Mejías. (Faena que ya la generación anterior inició tímidamente con Juan Belmonte, sin conseguir de él más que una viva afición por la lectura). Tras una racha de generaciones intelectuales antitaurinas, nos encontramos de pronto –en España– una agrupación de liberados de esa neurosis, que se daba a la afición y al goce y al festival del toro con toda la plenitud e inteligencia del que recobra un equilibrio divino: el de su casta histórica. Pertinente yo a este grupo nuevo, habiendo ya consagrado en un libro mi esfuerzo y comentario, quiero hoy insistir –aún– para aclarar en estos días de primavera y de turistas (de extranjeros en España), lo que significan –exactamente– las corridas de toros.

IV

¡Toros de Atlante
a los oficios viles
los siempre gladiadores, condenados,
y a morir entre tropas y atabales,
ante los desgastados
pueblos agonizantes y brutales!
F.V.

¡No esperes, bárbaro turista, que te desmayas en nuestras corridas de toros, que toda mi anterior prefación haya sido un preludio para exaltar ahora con cierta impunidad retórica la corrida de toros, como fiesta digna, patriótica y auténtica de España! ¡Todo lo contrario, todo lo contrario! Bárbaro turista, escucha bien (te llamo bárbaro porque todo turismo es barbarie), escucha bien: Yo acepto que las corridas de toros tienen una modalidad brutal, repugnante, plebeya, soez, intolerable. Yo protesto con más energía que tú, con más coraje que tú, bárbaro turista, contra el sacrificio triste y ridículo de caballos famélicos e inservibles. Yo me indigno, con indignación pura, testicular, superior a la tuya, lacrimosa de bárbaro sentimental, contra el mucho martirio innecesario que se hace al nobilísimo toro en las corridas. Ahora bien: Si yo acepto el plebeyismo, la crueldad, la estupidez y la vileza en las corridas de toros, es con una condición imprescindible: la de que tú me reconozcas y aceptes, bárbaro turista, de que esa parte vulgar y soez de las corridas de toros no es española. Sino europea. Archieuropea. Tuya. Escucha bien:

Las corridas de toros deben su aplebeyamiento actual a la Europa moderna, a ésa de la Reforma, a la de los Derechos del Hombre, a la Revolución francesa, a la burguesía liberal del siglo XIX; es decir, a ti, bárbaro turista. Las corridas de toros no eran en España una fiesta «nacional y romántica» hasta el siglo XIX. Hasta que la nobleza caballeresca fue desposeída por la burguesía, gracias al movimiento de la Francia napoleónica y de la Inglaterra liberal. Hasta esa época, la fiesta de toros constituyó en España un deporte noble, de caballeros, ligado a un culto popular y milenario, casi divino, por el toro: animal sagrado en la mitología ibérica, mediterránea, antigua. El caballero toreaba a caballo, ayudado por criados y servidores, ante damas ilustres, ante los monarcas. La fiesta de lancear toros era en la España heroica del seiscientos un sucedáneo viril de la guerra. (Ya lo vio Goya. ¡Goya, vértice de España, entre dos mundos, el noble y el liberal!) Ahora bien: la Revolución francesa derrocó al caballero y lo bajó del caballo, poniendo en su lugar al criado, a la chusma plebeya, cruel, que antes permanecía disciplinada en segundo término. Ése fue el origen histórico del repugnante «picador». El cual, en su odio al caballo como animal aristocrático, no vaciló en entregarle indefenso a las astas del toro. Del mismo modo se origina el «torero» profesional, especie hispánica que no existió hasta la España moderna. Este «torero» no pudo evitar la parte vil y brutal que le daba la clase social ineducada, violenta, anti-intelectual. Las corridas de toros cristalizan en España como espectáculo nacional al mismo compás que el sistema parlamentario. (Raro era el diputado que no llegaba tarde al Parlamento en día de toros por asistir a la corrida.) No es, pues, a la España genuina, jerárquica, humana y heroica del seiscientos a la que hay que culpar de la barbarie de las corridas, sino a la España europeizante, burguesa y mixtificada del siglo XIX. No a la cruel España, sino a la Europa humanitaria. A Francia, a los anglosajones: esa Europa que nos envilece y luego nos insulta, a los españoles.

Joan Miró

V

No a hombres viles, sí a dioses inmortales
nuestra vida en las aras herácreas
fueron, por nuestros males,
ofrendas hirvientes, rojas teas,
sino al rey Gerión, de Heracles fuerte,
cautivos entregamos nuestra suerte.
F.V.

Si las corridas de toros, a pesar de esa mancha soez y burguesa, antiespañola, se han salvado y se salvarán, es porque en la fiesta continúan jugando factores poéticos y míticos de una España eterna: la España que ve en el toro una divinidad, como la vio Grecia, Roma, el Mediterráneo. Quiero repetir un elogio mío –ya hecho– del divino toro. «Vinculado a nosotros el toro, desde siempre, sacudidor egregio de los nervios ibéricos eternos, ¿podría sucumbir tan divino bruto? El toro, en el cielo antiguo, fue el dios más supremo, el dios fecundador por excelencia. No podía España –la España creadora del mito profundo de Don Juan– renunciar a esa deidad genesíaca, a ese viejo símbolo indoeuropeo de la fuerza erótica, al ilustre animal mediterráneo, adorado por tanta raza morena.»

Creador el toro de nuestra fiesta más potente y fuerte –la más potente y fuerte del mundo actual–, hecha con sangre, muerte y sol, al gran estilo antiguo. Esa fiesta que «es un baño de juventud, de la más joven juventud vecina todavía de la animalidad» –como dijo Mauricio Barrès–. Si se salvan y se salvarán las fiestas de toros en España, es porque, en el fondo, constituyen todavía nuestro más alto mito, nuestro sacrificio religioso más profundo. El sacrificio del dios por mano de un sacerdote: el torero ante una concurrencia estremecida de fieles palpitantes. El toro es el mito trágico de España –como diría Nietzche–. Por eso ha llegado a sublimar hasta el cruel y vulgar de su fiesta. Por eso el torero adquiere a veces calidades heroicas, de alta estirpe humana –en su lucha con el toro.

* * *

Los toros son el último refugio que resta a la España heroica, audaz, pagana y viril, ya a punto de ser asfixiada por una España humanitarista, socializante, semieuropea, híbrida, burguesa, pacifista y pedagógica. Los toros son el último reflejo del español que se jugó la vida en aventuras, que conquistó América, que invadió dominador la Europa del Renacimiento. Ennoblecer de nuevo esta fiesta, extraer su esencia mítica, es la labor de los nuevos españoles, conscientes de un pasado y de un porvenir: orgullosos y leales de una gran tierra milenaria, como España. Por eso avanzo yo hoy mi voz ante ti –bárbaro turista–, y te pido respeto, enérgicamente, para el culto de mi patria hacia el toro; animal divino, y, como divino, bravamente sacrificado.

Camarón de la Isla toreando en la finca de Miguelín

Trinitron

Víctor, Pilar y Juanín

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Ha muerto Juan Cueto, nuestro Homero del Trinitron.

–Al televisor le digo tubo, y al tubo, claro, Trinitron.

Los 80 acabarían poniéndonos a todos cara de Boadella mirando por un tubo, que era el Trinitron, y luego leíamos lo visto en Cueto, que se había hecho comentarista en el 69 para darle un palo al “Séneca” de Pemán.

–Le di el palo a Pemán, supongo que a base de progresemas baratos saqueados de la cosecha del 68…

Después le dio a todo el mundo, pero con un ingenio que hasta Hughes no se había vuelto a ver. Sus sitios predilectos para asomarse al Trinitron eran los escaparates, los supermercados y los bares. En Barcelona, una madrugada que andaba uno buscando “comicastros” (astros del cómic: Gallardo, Mediavilla…) para el “Gente y aparte” de ABC, encontré a Cueto sentado, solo, a la barra de un bar de desayunos únicamente porque tenía un televisor encendido.

–Todo en orden. La mejor TV de los 80 es una mediocre televisión de los 70.

La misión del comentarista, según Cueto, era saber lo que se lleva en cada momento (“a ser posible, con mes y pico de antelación”), y nos habló del zapping (hacer zapping, “hago zapping cuando salen los animales, salvo Alf, claro”), de los dinks (“double income, no kids: parejas con doble sueldo y sin hijos”) y del look and roll o nuevo rollo carismático.

–Pero no un look cualquiera, de esos que sufrimos durante la Movida, cuando unos muchachos fascinados por las tardomodernas señas de identidad metropolitanas descubrieron el Mediterráneo del “todo vale” incluso sin haber leído a Fayerabend.

Cueto amó a nuestras mismas mujeres (Bassinger, Turner, Shepherd, “las tres señoras que mejor provocan en combinación”), más Charo Pascual, “esa larga y disparatada meteoróloga a lo Fanny Ardant que denuncia las borrascas atlánticas con las manos en la espalda”, ajena, ay, a “la incombustible mirada de triple filo de Rosa María Mateo” y a la madre de Cronos, que no es Ana Blanco, sino Julia Otero.

Que la tierra le sea leve.


Bassinger

Turner

Shepherd

Charo Pascual

Miércoles, 16 de Enero

Ángeles y demonios

martes, 15 de enero de 2019

Liberales, el partido más exiguo de España



A muchos asombrará, sin duda, la amistad que llegué a contraer con don Alejandro Lerroux, jefe del partido republicano radical, ministro y jefe del Gobierno durante la República... Entendámonos: él era republicano de toda la vida y yo monárquico, pero los dos éramos liberales, el partido más exiguo de España. No me refiero al liberalismo doctrinal, que muchos confunden con la Democracia, ni a los sistemas de gobierno llamados liberales, sino a lo que yo estimo fundamental para considerar liberal a un hombre: su profundo respeto a las ideas ajenas. En este sentido, yo no he conocido a ningún político, de izquierdas ni de derechas, monárquico o republicano, más liberal que don Alejandro Lerroux. En España es, por desgracia, muy corriente el menosprecio, el desdén y hasta el odio hacia los que no piensan lo mismo que el sujeto, y ésta es la causa primera de la falta de convivencia que echamos de menos entre los españoles; causa que lamentan muchas veces los propios culpables, porque todos querrían que los demás pensaran como ellos. Aquel versito de la famosa zarzuela:

El pensamiento libre
proclamo en alta voz
y muera el que no piense
igual que pienso yo,

puede achacarse a la mayoría de los españoles de los dos bandos.

Juan Ignacio Luca de Tena Mis amigos muertos

La perra

¡La Madre Patria llama!


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los ideólogos de Ciudadanos (C’s) han cogido una perra, que es como la perra de Darwin, una terrier con la que justificó todas sus ocurrencias sobre el origen del hombre.
–¿Religión? No tiene usted más que observar a mi perra –resume su escarnio antidarwinista Tom Wolfe.
En C’s han cogido la perra contra la Nación. “C’s nació para plantar cara al nacionalismo –tuitea su portavoz–. El nacionalismo es una ideología destructiva que ha causado un inmenso sufrimiento”.
Los ha vuelto locos Macron, que en la fiesta del armisticio soltó aquellos disparates de viva la patria (a salvar la Madre Patria –¡la patria macroní!– llamó el muy internacionalista Stalin cuando los alemanes se le colaban en casa como chinches) y muera la nación… ¡en el país que la inventó! Porque cuando la cabeza de Luis XVI rodaba en la guillotina el pueblo no gritó viva la república ni viva la masonería o el Centro; gritó… ¡Viva la Nación! ¿Qué se conmemora en la fiesta del armisticio, sino la victoria de los estados-nación sobre los estados-fuerza o estados de presa?

–La nación está formada más de muertos que de vivos –en palabras de León Duguit (que arruinan cualquier broma con el inexistente “derecho a decidir”).
En la democracia representativa (América) está bien claro desde el juez Marshall que la Nación legisla y que el Estado ejecuta, con lo cual, si nos quitamos la Nación, ¿qué nos queda? Pues un liberalismo de Estado, como propone C’s. ¡Partidos (más) de Estado! ¡Pactos de Estado! ¡El derecho como creación del Estado! ¡La suprema necesidad de la fuerza (Macht) para el Estado! ¡Alemania! O sea, el estatismo de presa.

Con la perra que contra la nación ha cogido nuestro liberalismo de Estado, si queremos seguir viviendo en grupo y la nación, residencia de la soberanía desde la Declaración de Derechos del 89, ya no nos vale, deberíamos elegir, por orden cronológico, horda, familia o ciudad. Es decir, el sindicato, la familia y el municipio de toda la vida. Que algo de todo esto hay.

Martes, 15 de Enero

Valle de Esteban

Luz de gas

lunes, 14 de enero de 2019

Nosotros, los liberales


Hughes
Abc

En España hemos tenido mucho tiempo a mano la idea (exigente) que Marañón tenía de ser liberal. El liberalismo como actitud vital. Últimamente se leen muchas referencias (un poco arrojadizas) a esta condición. Quizás convenga enfrentar estas actitudes y proclamas a la vieja definición:

“Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, es mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe sino ejercerla, de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir”.

O sea, que liberal es entenderse con el que piensa distinto, no rodearlo con un cordón para excluirlo.
Ser liberal es no descuidar los instrumentos. Lo contrario de aplicar medios no liberales para el fin que sea.

Y ser liberal es no hacer ostentación de ser liberal. Es una impregnación del carácter, una condición, un modo de ser y actuar. Un instinto del que no se presume, que se tiene o no.

Por eso, si escuchan o leen un orgulloso “nosotros, los liberales…”, pónganse un poquito en guardia.

18 puntos en la primera vuelta

Luso, jugador ascensor
Ex -capitán del Córdoba 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Decía el otro día el periodista Jorge Bustos que le está apeteciendo “hacer  un Nerón” ante el panorama político que nos azota y que consistiría -más o menos- en subirse a  un alto y contemplar cómo se va todo a tomar por c... como cuentan que hizo aquel emperador de tan mala fama durante uno de los incendios de Roma. Creo que el hallazgo va a crear tendencia debido al hastío de gran número de “personas normales” entre las que creo contarme ante tantos despropósitos y falsedades  como aparecen en los medios... pero dejemos hoy a los hacedores de buenos y malos retozando en sus charcas enfangadas y recojamos la postura de don Jorge para aplicarla por pintiparada al cordobesismo que padece en El Arcángel la imparable agonía de un equipo que parece abandonar toda intención de sobreponerse a una enfermedad que creemos aún tendría remedio, pero ante la que los responsables demuestran incapacidad.
      
Quizás no haya solución y no lo sepamos y por eso nuestros jugadores están entre indolentes y agarrotados por ser verdad el rumor que corre en la ciudad de que, como el Reus, tenemos una deuda inasumible, como el Reus no podemos contratar, como en el Reus no se cobra, y los dos o tres hombres, digamos más valiosos, están locos por fichar por otros equipos. Quizás ésta sea la triste realidad y como el Reus, estemos condenados a la 2ªB. Repito que Sandoval no debió marcharse nunca. Aunque con él hubiésemos descendido. Curro Torres, nuestro entrenador de ahora, no sabe transmitir la imprescindible intensidad competitiva que se precisa para poner en dificultades al rival y sorprende cada jornada con alineaciones que ya ni molestan al cada domingo más escaso público que soporta en silencio humillantes derrotas ante enemigos a los que con un mínimo de ganas se hubieran llevado al huerto. Don Curro, ¿a qué viene la frivolidad de Erik Espósito de delantero centro? ¿No ve usted que Piovaccari, un jubilado, es lo más incisivo que tenemos? Tal que ayer, donde el empate a uno es otra derrota dolorosa ante el Rayo Majadahonda, un tercera de toda la vida que si se salva es por la escasa calidad de la categoría, cada año más menesterosa, tuvo que saltar el italiano a intentar arreglar el 0-1. Lo consiguió, inventándose un gol  y creo que más no se le puede exigir. 
      
El Majadahonda no tiene casi masa social, ha adecuado su campo a las mínimas exigencias de la Liga y se ha hecho con una plantilla que suple su calidad con esfuerzos estajanovistas, con una fe en lo que hacen que estoy seguro tiene a sus escasos aficionados en un excitante sinvivir que los enloquecerá si se salvan y cuentan además con la presencia en las gradas de Zidane, un tipo con suerte que acude a ver a su hijo Enzo que ayer salió en la segunda parte sin que le detectáramos el mínimo atisbo de las excelencias del padre. El chico estuvo correcto sin más.
   
Yo creía que este Rayo iba a ser un banco de pruebas de jugadores del Atlético de Madrid, pero he visto que no. Que el entrenador Iriondo, ausente hoy por enfermedad, ha emperejilado una defensa veterana, casi matusalénica con Basilio, un portero de 34 años que hoy ha cedido el sitio al joven navarro Ander Cantero, propiedad creo del Villarreal, dos centrales de la quinta del 84, nuestro Luso, ascensor con Gerona, Córdoba y Huesca, y Héctor Verdes curtido durante más de una década en segunda. El tercer central, esa moda que hasta el Madrid ha copiado del soriano Machín, es Galán, también pasada la treintena y que tuvo sus días de gloria en el Español. De lateral juega Varela, un bético sin suerte que ayer también se lesionó, y en la derecha Isaac Carcelén -ex del Zaragoza y Cultural Leonesa- que se aprovechó del día embarullado de nuestro Javi Galán para marcar el gol madrileño y encarecer el sistema de tres centrales y dos carrileros largos. El mediocentro y capitán es Óscar Valentín, de Ajofrín, pueblo de mazapanes, discreto y aseado, pero del que yo temía el picotazo envenenado era de Verza, trotón, añoso y como cansado pero aún con la técnica suficiente para ponerla donde quiere. Ayer salió arriba Aitor Rubial en vez del otro Aitor, el García de Gibraleón, que tanto daño nos hizo cuando jugaba en el Cádiz y del que nada dije por no ser mala sombra cuando saltó al campo tras la expulsión de nuestro Aythami, ese defensa de carácter tan fuerte y arrollador que la mayoría de las veces suma, pero cuando resta, resta con nefastas consecuencias. Yo creo que se ha borrado y no va a volver a vestir la blanquiverde... pero si he de ser sincero, veo al equipo tan sin sustancia que ya hasta me da igual lo que pase. Como a Nerón.
     Se acaba la primera vuelta y tenemos 18 puntos. Si la salvación anda en los 50 -esta temporada va a ser mucho más barata- ya me dirán las perspectivas.

En la muerte de Juan Cueto



1990, el año, más o menos, que se nos jodió el Perú



Yo nací con la infamia

(...)

No duermas, hay serpientes

Daniel L. Everett con los pirahá



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En el banquillo del Madrid a Solari se le ha puesto cara de Mel Gibson (ese soberbio arco superciliar que tanto confundió a Lombroso) dirigiendo la segunda parte de “Apocalypto” con Lucas Vázquez en el papel de “Garra de Jaguar”. No es para menos, teniendo que comparecer en el sevillano paseo de la Palmera para intentar pasar al Alavés en la enésima Liga tirada al contenedor por el Madrid.

Se empieza a configurar ya una generación de madridistas educados en la pijada liberalia de que la Liga es de pobres, una cosa populista y nacionalista, que no pega con la cosa cosmopolita y señorita de la Champions, que sería algo así como aquella señora que en el felipismo dirigía el Reina Sofía y la llamaban “La Internacional” porque todo lo reducía a “ser internacional”.
–Me van a perdonar el retraso, pero es que acabo de llegar de “Bilbado”… –dijo a los diputados de una Comisión.
Para este Madrid tan internacional el interés de la Liga no está en los puntos de los partidos, sino en los chismes de sus futbolistas. ¿Tirará Isco la cucharilla de moka al suelo? Porque a Isco nos lo pintan como al niño tirano de la trona que se enfurruña por no ser titular, siendo titulares tantos “mataos”, y al que Solari no da el beso de buenas noches.
–La forma de dar las buenas noches de los “pirahá” es: “No duermas…, hay serpientes”.


Los “pirahá” son una tribu amazónica cuya lengua es la refutación de todas las teorías lingüísticas de Chomsky y sus mafiosos universitarios, una historia fascinante que nos ha dejado, maravillosamente escrita, Tom Wolfe en “El reino del lenguaje”.

Solari no es “pirahá”, pero a Isco, que con su barbita y su varita de azucenas era como el pequeño San José de los piperos, en vez del beso de buenas noches de Lopetegui le da las buenas noches de los “pirahá”, o sea, no duermas…, hay… ¿Qué es lo que hay en el Madrid? ¿Morro? ¿Pereza? ¿“Ennui”?

Guardiola, que todo lo ve, ya ha visto que esta Liga… también es para el Barcelona. Tiene guasa que el Barcelona, que no quiere nada de España, se lleve las Copas y las Ligas, mientras el Madrid, que se llena la boca de España, se mantiene de Champions y Mundialitos.

Guardiola no es zahorí. Y tampoco jardinero, según el mismo ha declarado para defenderse de la acusación de dejar alta la hierba del “Etihad Stadium” para dificultar el juego del Liverpool. Guardiola no es Clemente. Guardiola va por el fútbol de Moztezuma, a quien los españoles encontraron jugando con muñecas y que prohibió en su jardín los árboles frutales y las plantas medicinales por ser cosa grosera e indigna del jardín de un príncipe el adornarse con plantas que reportan utilidades tan bajas y prácticas. (“Quería que sólo hubiera flores, porque llevan en sí la suprema aristocracia de la belleza inútil”.) Guardiola ve que el Barcelona ya es campeón de Liga porque dispone de la vista de pájaro que le proporcionan… sus drones. Según “The Sun”, Guardiola quiere entrenar con drones que le muestren panorámicas del despliegue de sus hombres sin tener que subirse a un andamio, como hace su colega Luis Enrique.

Los drones fueron el juguete (mortífero, eso sí) de Obama, que los lanzaba desde el Despacho Oval como quien lanza pelotillas de folio al cesto de los papeles en la oficina. En España los emplea Hacienda para descubrir piscinas clandestinas (generalmente de riñón, que es la forma favorita del nuevo rico). Y en Inglaterra Guardiola se vale de ellos para entrenar la basculación de los carrileros en perspectiva aérea, sistema que permite descubrir espías en el campo de entrenamiento, y más después de la alarma creada por Frank Lampard, entrenador del Derby County, de la Segunda División, que cuando preparaba el partido contra el Leeds de Bielsa ordenó un “cuerpo a tierra” de emergencia al notar la presencia de un espía en la grada, una especie de Kim Philby provisto, según el atestado policial, de prismáticos, tenazas… y una muda de ropa.

–La idea es ir a Melilla y jugar con dos cojones –fue el estreno de Solari ante la Prensa al hacerse cargo del Real Madrid, y los periodistas bailaron por sevillanas el cojonudismo de un tipo que según Valdano piensa en Nietzsche igual que en la Niña de los Peines: “Ha nacido una amapola / en el campo de Melilla / ha nacido una amapola / con un letrero que dice / ¡Viva la sangre española!”

Pero a lo mejor lo que Solari quiso decir fue “drones”. ¡Drones! No c…

Pastora Pavón, Niña de los Peines

ABRAMOVICH Y POPULISMO

El “Daily Mail” ha desvelado un intolerable caso de anti-populismo en que habría incurrido el millonario ruso Roman Abramovich cuando buscaba con su talonario un equipo de fútbol en Londres, la capital de los zorros callejeros. Le hacía tilín el Arsenal, pero no estaba en venta, y pensó en el Tottenham, el equipo de los positivistas lógicos, como Sir Alfred J. Ayer, pero un día, conduciendo por el barrio, se deprimió con lo que veía hasta perder el apetito: “Esto es peor que Omsk (la otra capital de Siberia)”, dice que dijo. Y se compró el Chelsea, que es como el Ciudadanos del fútbol.

Heteropatriarcado pardeño

El Pardo

Lunes, 14 de Enero


Poder, nobleza y fuerza