lunes, 15 de junio de 2026

El Mundial de Segunda

   Francisco Javier Gómez Izquierdo


         No sé si han prohibido leer a Quevedo en las escuelas, pero siendo cadete mi chico, hoy ya pasa de los treinta, una profesora le amonestó al verle Los Sueños en la cartera y le dijo que aquel libro era inapropiado, racista, machista, homófobo y etc... Supongo que confesar que servidor ha disfrutado y disfruta con la lectura del genio es gran pecado en el siglo, pero no me resisto a tirar del consejo quevedesco cuando dijo que  "si estimas como mujer lo que compone a la mujer / no acuestes contigo a la mujer sino el fardo que se pone".

 

 Aparejos superfluos, fatuos, trampantojos.. éso me parece el Mundial, que como el buen aficionado sabe, no empieza hasta San Pedro cuando aparten el exceso de teloneros. En este campeonato del 26 con ¡¡¡doce grupos!!! hay alguno en el que los cuatro son teloneros y uno piensa que selecciones tan frágiles se han traído para que los goleadores de los equipos favoritos marquen muchos goles y se pueda decir "...el Mundial más goleador", "récord anotador", "duelo de killers"... y tontadas semejantes. Siempre hay alguna sorpresa del modesto telonero como la de Australia ante Turquía, que es partido que pilla a Europa en la cama, pero llamar histórico al gol de Curazao tras un 7-1 ante Alemania o el punto de Qatar ante Suiza a mí me parecen patochadas sin fundamento.
      Me he aburrido hasta con el Brasil-Marruecos, el único duelo que ha parecido cosa seria con dos centrales, Marquinhos y Gabriel, muy lentos o quizás cansados, dos medio-centros espesos, Casemiro y Bruno, y arriba sólo Vinicius esperando ese chispazo que se hace rayo en un pispás. El delantero centro Igor Thiago no sé cómo resultará, pero no me parecen sus movimientos ni su careto apropiados a esa estética canarinha que lo mismo valía para físicos tan distintos como los de Romario, Ronaldo, Ronaldinho... El caso es que Marruecos me gustó más. Si el Madrid busca un inteligente en la media -una especie de Modric-, el seis de Marruecos, Bouaddi, es el tipo y .. ya hablaremos del Mundial cuando se le caiga lo fatuo.


     La emoción estaba en Málaga. Más de treinta mil espectadores en La Rosaleda. Lleno absoluto para la ida de una final que será gozosa para un club andaluz y dolorosa para otro. Hablé el otro día del malaguista Joaquín, del goleador Chupete, del mediocentro Izan, al que si yo fuera secretario técnico, pongamos del Sevilla, lo ficharía sin ninguna duda. .. y resulta que Funes no puso a ninguno de los tres de titulares. Ataque de entrenador pensé de primeras, pero reconozco que Adrián Niño, el nueve sustituto del Chupe, presiona mejor la salida de balón contraria, se mueve más e incluso es más completo, pero ¡claro!, no se le caen los goles como al cordobés; Rafa Rodríguez tiene más cuerpo que Izan para chocar contra Lopy, decisión que se entiende, pero lo del joven Aarón Ochoa por Joaquín no me cogió en la mollera... a no ser que esté tocado, me dije. Joaquín, Chupe e Izán salieron en la segunda parte y revolucionaron, sobre todo Joaquín, un partido supertáctico de dos equipos a los que se les supone siempre un gol al menos por encuentro. El exagerado tacticismo llevó a un 0-0 final que no impide que arrobas de emoción se vayan acumulando durante esta semana en dos aficiones que quedan a la espera del próximo sábado para ganar su Mundial. Un Mundial en el que ser segundo no da prestigio.