viernes, 12 de junio de 2026

Oveja, que no lechazo

     


Oveja y lechazos

Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Empezó el Mundial y el asunto resultó peor de lo que servidor esperaba. La selección de Sudáfrica se presentó con varios futbolistas que no dan nivel para la 1ª REF española y de ello se aprovechó México al poco del comienzo con una mínima presión al medio centro o algo parecido con el número 13 llamado Shitole, al que robó un balón en el balcón del área para que Quiñones, un colombiano que se hizo mexicano hace tres años, marcara el 1-0. Shitole, que en el Córdoba no tendría sitio, fue expulsado por tórpido, lento, mal colocado... y por recluta. Luego vendría el gol de Raúl Jiménez, uno de los numerosos prejubilados que están en el Mundial, y con el partido resuelto el señor Wilton Sampaio se aplicó a la tarea encomendada por Don Infantino y sus consigleris que no es otra que explicar las ampliaciones televiseras a la reglamentación del fútbol. El señor Sampaio tiene dotes de cómico y cara de psicópata, por lo que su mímica manual y el impacto de su mirada de ejecutor eran muy a propósito para ser didáctico ante el mundo. El señor Wilton Sampaio no transmite la auctoritas que el aficionado pide a los árbitros, y con su cámara en la oreja parecía más un enloquecido sargento de pelotón de los que sacan en las películas buscando un secuestrado en la selva o a cualquier Bin Laden en una casa del Pakistán que un profesor de nuevas leyes. Para que sus colegas hicieran oreja, el Señor Sampaio, en plan sargento chusquero expulsó al recluta Shitole en un exceso que se podría perdonar, pero la desagradable sorpresa vendría a diez minutos del final cuando entre el VAR y él pecaron mortalmente contra el juego más apasionante del mundo y decidieron expulsar a un pobre sudafricano que dio un pequeño empujoncito a un rival. Estas rigurosidades habrá que verlas cuando enfrente estén Argentina, Francia, Inglaterra... El señor Sampaio imagino que crecido y ensoberbecido por ser la estrella de la inauguración ante los ojos de todo el  mundo expulsó sin ayuda del VAR al capitán mexicano César Montes, un central que anduvo en el Español y Almería. De su cosecha también fueron unos esparajismos manuales y dactilares en los saques de puerta y banda que al parecer son las tablas a seguir por el colectivo arbitral.


       Lo que servidor pensaba. Un Mundial de fútbol en el que el espectáculo lo van a dar los trencillas y las nuevas teorías interpretativas del reglamento con sus aparatejos correspondientes. Nos dan oveja y nos lo venden y cobran como si fuera lechazo.