sábado, 23 de julio de 2016

Chatos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Al parecer, en uno de tantos obscenarios de la TV, un tertuliano, me dicen que chato, ha equiparado a Bolinaga, el “olentzero” de Mondragón que alcanzó la celebridad porque durante 532 días mantuvo encerrado a Ortega Lara en un agujero de 2,5 x 1,80 x 3, con el torero Víctor Barrio, muerto de luces en el ruedo de Teruel por un toro de sangre santacolomeña.

    La corrida de toros “implica honradez y honor”, dicho por Jack Randolph Conrad, autor de “El cuerno y la espada”, que viene a parar en que el aficionado a los toros está contra toda autoridad (¡con el Estado hemos topado!), razón por la cual no fue traducido durante el franquismo. Que uno sepa, el secuestro de Ortega Lara sólo implica desafío a la psiquiatría.

    El relativismo moral (en el cultural ni entramos) del tertuliano chato es pura socialdemocracia (la socialdemocracia es la religión, y la Universidad, su clero), aunque él irá de revolucionario. (Los revolucionarios como él que en la guerra civil fueron a “pasear” a Belmonte desistieron cuando el torero les mostró las cicatrices con que había adquirido la finca).

    Así que el “futuro reino de la igualdad y la unanimidad” que anunció Santayana era esto.
    
Pero hay un alegato estremecedor contra la ideología de la igualdad en comparar al tertuliano chato, experto en imagen por la Complutense, con otro chato del mundo de la imagen, Orson Welles, a quien hubiera querido conocer J. R. Conrad como lo conoció Gil Parrondo:
    
Orson Welles era insufrible. Genio con complejo de chato. Llegabas a Segovia y había que volver a Madrid porque había olvidado sus narices postizas.
    
Chatos y trabajadores de la imagen ambos, pero con sensibilidades diferentes: uno, fascinado por el mejunje lombrosiano de Bolinaga en el zulo; y el otro, cautivado por la belleza trágica (“tragedia en tres actos”) de Antonio Ordóñez en el ruedo.
    
Un toro puede matar a un tigre o a un elefante, luego puede matar a un hombre –explicaba el cineasta a sus americanos.

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También hay vida fuera de la Complutense
(Profesionales de la Imagen en los toros) 







n

Uncle Don

(Cortesía de Hughes)

Sábado, 23 de julio

Valle de Esteban

-Theilard dijo una vez que la esencia de la evolución consiste en que existan ojos cada vez mejores.
Joseph Ratzinger

viernes, 22 de julio de 2016

Los siete infantes de Lara


F.J.G.I.

       Si no os queda lejos, llamad al teléfono que aparece en el folleto y reservad localidad. No os arrepentiréis de asistir a las bodas de plata de la interpretación de la tragedia de los siete infantes de Lara por los vecinos de Castrillo de la Reina, un pueblo de la Vieja Castilla.  Creo que este año se ha puesto un autobús que sale de Burgos para facilitar la asistencia. 25 años con éxito de crítica y público es lo de menos. Lo sublime es sentarse ante el umbral de la Iglesia y sentir la angustia de  Gonzalo Gustios,  la perversidad de doña Lambra, señora de Barbadillo, y contemplar a un Almanzor generoso.

Si vas no lo olvidarás.

Apaños


Lutero

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Un apaño pepero con el separatismo catalán para unos recados en el Congreso desconcierta a los partidarios de Rajoy, que no acaban de cogerle el aire al sistema.

    Ese apaño sería un secreto de Estado, o, en la terminología de Naudé (léanlo, que es verano), un “golpe de Estado”. De Estado de Partidos, naturalmente, con lo cual tampoco hay por qué preocuparse.

    En una democracia legisla la Nación, pero ésta en España no tiene nada que hacer, porque de legislar también se encarga el Estado (el Boletín Oficial es del Estado, no de la Nación, y nadie lo ha cambiado).

    Los nacionalistas catalanes no conciben ninguna Nación (sentimiento, además, menoscabado por el sistema proporcional), y el resto de los españoles, tampoco, o nunca hubieran incluido el concepto “nacionalidades” en la Constitución; conciben más Estado, que es lo que han mamado, con su oficina de recaudación, su ejército, sus embajadas y, lo mejor, sus nóminas. ¡Una nómina del Estado! ¿Se conoce otro ideal español más elevado desde el 98?

    Mas estábamos con Rajoy.

    –¡Dios hubiese querido que ese gran emperador Carlos V, que tantos otros “golpes de Estado” había llevado a la práctica, no se quedara tan corto en el que se debía haber realizado contra la persona de Lutero!
    
Eso dice Naudé, partidario de haber comprado a Lutero (“con alguna suculenta prebenda, como se ha hecho después con los más doctos ministros”), cosa que no hizo el emperador porque, a su juicio, decidió servirse de la herejía luterana para dividir y debilitar a los príncipes alemanes, que, unidos, podían impedir el proyecto de la monarquía universal del césar Carlos.

    Desde la primera (¡y última!) revolución democrática, que fue la americana, todo han sido revoluciones para volver al Antiguo Régimen, que es donde estamos. Vale que Homs no es Lutero y que Rajoy no es Carlos V, aunque lleve mandando en el PP casi lo mismo que el emperador en el Sacro Imperio Romano Germánico. Pero es julio, hace calor y hay que matar el rato.

Viernes, 22 de julio

Valle de Esteban

-La crisis espiritual de los siglos VI y V a.C. representa, al mismo tiempo, la crisis política de la antigua Grecia.
Joseph Ratzinger

jueves, 21 de julio de 2016

El nuevo seleccionador

De pie: Gutiérrez, Lopetegui, Herrero, Martín y Antón
Agachados: Lucho Iturino, Gª Pitarch, Tato Abadía, Eraña, Dulce y Salenko

     -Me mintió cuando llegó al Logroñés. Le pregunté: ¿usted de dónde viene? Del Real Madrid. Mentira. Usted viene del Castilla. Nos pusimos a trabajar y qué temporada hizo.... Lopetegui era un filón sin explotar.
  David Vidal

F. J. G. I.

Las cosas del Moreno, que reniega de "Cazarrata"

  
Cazarrata, el Toro de Lidia


José Ramón Márquez

Lo primero que sale es el exabrupto: «¡Este tío es tonto!« A continuación viene la decepción. Lo digo por José Joaquín Moreno de Silva, que no me da la gana ponerle el «don», y su innecesario rebuzno en las páginas de Aplausos, la revista taurina, que voceaba Simón por esas Plazas de Dios.
 
Dice Moreno que la culpa de todo es de la «indición». Estaba él en sus predios disfrutando del airecillo cuando su dealer le trajo la indición para los toros. Había que meterles la hipodérmica para que no se pegasen o para la tos ferina, y el jaco que le traía el camello era de primera calidad. Raudo, Moreno se apresuró a consumar el rito: la cucharilla con el polvillo marrón, el mechero por debajo, la goma en la mano derecha del toro y el bombeo de la sangre, ahora salgo, ahora entro. Y así los seis, que se quedaron stoned, y así pasó lo que pasó: que se quedaron lo que el mismo Moreno llama «toros de manicomio».

Hay mucho mito con esto de las indiciones. Hubo un veterinario en Las Ventas que aseguraba desde su alta magistratura que poseía un bálsamo de fierabrás que inyectado a los toros les daba vigor y empuje y prevenía las caídas durante la lidia. El hombre cobraba el chute a precio de oro molido y así fue la cosa hasta que un mayoral se hizo con la hipodérmica y llevó a analizar los restos del contenido para averiguar que lo que había en su interior era un vaso de agua clara: H2O del canal bajo del Lozoya. Al menos aquel inocuo placebo del pícaro veterinario no tenía otro efecto secundario que el de despertar la envidia del mayoral, que veía cómo se enriquecía otro que no era él.
 
Lo del Moreno es peor, porque nos chafa la ilusión a los que vimos la corrida en la Plaza y salimos de allí entusiasmados por tamaña demostración de salvajismo en sus toros. Entiendo que los del plúmbeo tendido de la TV se aburrieran de lo lindo, especialmente con el extorero/gasolinero diciendo lo de que los toros estaban toreados:

-Sí, hombre… de todas las ganaderías del campo se tuvieron que ir precisamente a torear los morenosilva, que no había unas churras juampedreras por allí cerca con las que imitar a Belmonte en bolas
 
Y se creó un estado de opinión en el que aquellas furias demoníacas, recuerdo de El Salamanquino cuando decía que algunos toros son las furias del infierno encerradas en un pellejo, caracterizadas de manera especialísima por la impresionante personalidad del toro Cazarrata, número 40, eran bichos toreados, escuálidos, aquejados de males inventados o reales… Imaginemos que eso fuese cierto: si la que liaron fue estando raquíticos y enfermos, si llegan a estar en plenitud derriban Las Ventas desde los cimientos.

Y ese deprimente estado de opinión de esta triste deriva que lleva al toro a ser el mármol de Carrara con el que se cincela el arte (¿pero qué arte?, digo yo) termina en la boca del Moreno echando por tierra a su ganado, insultando a los animales que salieron de su casa con su divisa azul celeste y blanca, con su señal hoja de higuera y rabisaco en ambas, con su hierro, una O con dos rayas paralelas dentro. Moreno, el que le decía a mi amigo Andrés que él cree en el toro encastado porque hace posible que haya más interés y variedad, subido a la carroza del orgullo de la cobardía salta ahora con que les puso la indición para que los toros no se pegasen, que en Jerez, Plaza conocida por las temerosas e impresionantes corridas que ahí se lidian, lo habían probado y que a él, ni corto ni perezoso, le faltó el tiempo para chutar a sus toros la metanfetamina jerezana que, mire usted por dónde, «hizo que los toros se abueyaran».

Las cosas del Moreno, que más que un ganadero de reses de lidia parece el del Monchito y el Rockefeller.

Bocadillo de secreto con vinagreta

El honor de Darwin


Karl Marx sentía una profunda admiración por Charles Darwin. Estaba convencido de que sus obras eran complementarias. La historia natural de Darwin no sería sino la traducción natural de la lucha de clases que él había encontrado en la historia. Para dejar constancia de sus sentimientos, en 1873 le envió un ejemplar dedicado de El Capital.

Darwin, que tenía un alto sentido de la cordialidad, le respondió inmediatamente con una nota de agradecimiento donde le decía que compartía su propósito de aumentar el conocimiento de la humanidad y, con él, la felicidad colectiva. Marx entendió que esta respuesta confirmaba su afinidad intelectual. Pero la realidad era otra: Darwin nunca leyó El Capital. Ni tan siquiera llegó a despegar las hojas del ejemplar que le envió Marx.

Seguir leyendo: El Café de Ocata

Naudé


 Gabriel Naudé



Ignacio Ruiz Quintano
Abc
    
Para comprender los intríngulis del régimen no hay que leer al barón de Montesquieu, pensador absolutamente subversivo en España, sino a Gabriel Naudé, un siglo anterior, en cuyas “Consideraciones políticas sobre los golpes de Estado” hallará el lector los hilos que mueven el teatrillo de nuestros políticos de corral, todos alrededor de lo que los une, el Estado (el Estado de Partidos que nos franquició Manuel García Pelayo), a costa de la Nación, “discutible y discutida”, que somos nosotros, y que unos, como Pablemos, quieren subastar en referéndum, y otros, como Rivera, estabular en una federación proudhoniana, como la de Villar, el del balón. Por único ideal, el de Ledesma, “la conquista del Estado”, y por eso los escandaliza, no que Cataluña quiera su Estado, sino que Inglaterra no lo tenga.

    En Naudé “golpe de Estado” no es la cosa decimonónica y cuartelera de Erdogán (nadie sabe aún si con la inspiración de Kerry o Lavrov), sino el secreto, la acción barroca y extraordinaria que el príncipe se ve obligado a ejecutar en momento desesperado, sin guardar ningún orden ni forma de justicia, arriesgando el interés de los particulares (otra vez nosotros) por el bien general (el Estado de Partidos).

    Golpe de Estado es secreto de Estado.

    –Cuando se trata de “golpes de Estado”, se ve caer el rayo antes de oír el trueno entre las nubes –avisa Naudé, a quien Pablemos tampoco ha leído, dada la sorpresa que se llevó en el Congreso con las votaciones.

    La esencia (barroca) del acto político es, para Naudé, el golpe de Estado del príncipe, que ahora, aquí, es Rajoy, más centrista que nunca (a sabiendas de que todo gobernante está en el centro), como Suárez, por la gracia, no de Dios, que con Ése ya han acabado los fray Gerundio que escriben su Nombre con minúscula, sino del reparto estatal.

    –Las personas carentes de doblez y sinceras no resultan apropiadas para desempeñar el oficio del gobierno –es el remate, con media verónica, de Naudé.

Jueves, 21 de julio


Valle de Esteban

-En el memento de difuntos de la misa romana se pide para ellos que Dios les dé el lugar de la luz, del agua fresca y de la paz. Se mencionan las tres condiciones que al hombre mediterráneo le parecen la quintaesencia de una existencia feliz.
Joseph Ratzinger

miércoles, 20 de julio de 2016

Nuevo andalucismo

 Jornaleros de El Coronil

  El pueblo de Diego Cañamero

Educación en Barbate

Francico Javier Gómez Izquierdo

       “Lo que se ve en Barbate no se ve en ningún sitio”, dicen los barbateños. Ya sé que no es frase lapidaria, porque lo mismo he oído decir de Burgos a los burgaleses, a los cordobeses de Córdoba ó a los madrileños de Madrid, pero en Barbate hay hoy un alcalde nacionalista, extravagante  circunstancia imposible ya de encontrar en tierras andaluzas, al que se le ve por la calle querido por “la gente”, o a  mí me lo parece.
     
En las últimas elecciones municipales los últimos andalucistas enterraron al Partido con la discreción que les obligaba la falta de adeptos, pero en Barbate, asqueados de tanto pepé y sobre todo de tan ruinoso pesoé, los barbateños votaron andalucismo porque Miguel Molina parecía un hombre bueno. En su bondad poco avisada y nada conspiradora, no se enteraba de que el andalucismo de la mano blanca sobre fondo verde había dejado de existir en el mundo.
    
El nuevo andalucismo asalta supermercados, ocupa tierras que no son suyas y convierte en héroe a cualquier delincuente que fuerza voluntades, golpea prójimos y prójimas y aspira a cobrar un jornalito sin trabajar. El nuevo andalucismo pide tierra y libertad de boquilla, pero lo que de verdad quiere es cobrar de los presupuestos. Sin trabajar, porque no hay trabajo, y es desgracia de la que no tiene culpa. ¡Ah! Si sale faena, uno de esos héroes dispuestos al martirio de la cárcel presenta la lista de jornaleros al patrón -el señorito-, que se va renovando conforme se completen las peonás. Jornaleros hay que se las hacen al primo que está en el talego y a la hermana que está malita, la pobre. Enfrentarse al nuevo andalucismo puede suponer que, como ha pasado cerca del pueblo del Ché Guevara de Jaén, cuatro ó cinco mozuelos menores de 18 años, sierren por el tronco un centenar de olivos. En vandalismo juvenil creo que quedó la cosa.

     Esta mañana, cuando he visto la foto del líder Cañamero ( “..por imperativo legal, por la gente, por Andalucía” deliraba Su Señoría Don Diego, que espera lograr para los suyos como diputado lo que no consiguió como alcalde en El Coronil) llevando en el pecho al Congreso, como si fuera de perol, uno de los rostros del nuevo andalucismo, me he acordado del Miguel Molina, el alcalde  de Barbate al que la Junta de Andalucía no sólo no respeta, sino que le está haciendo la vida imposible. ¿No está amenazado de multa millonaria por un festival celebrado en el pueblo hace quince días y donde no hubo el mínimo mal modo? ¿No quiere la Junta de doña Susana que a Barbate le salga por un ojo de la cara la buena convivencia entre los barbateños y los quince mil visitantes que acudieron a escuchar música y de paso hacer un poco de gasto en una población deprimida y olvidada en la que gobierna un partido que ya no existe? ¿Será verdad que doña Susana es fortísima con los débiles y cobardísima con los que se le ponen flamencos?
     Don Miguel, póngase una camiseta con un barco hundido, plántese en San Telmo y con muchas voces cántele a doña Susana las verdades de Barbate. En Andalucía, don Miguel, ser educado es tontería.

   Imágenes: Jornaleros de El Coronil. El pueblo de Diego Cañamero
                     Educación en Barbate.

Boris


La enfermera Ratched

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Casi Santiago, y sin pisar el chiringuito.

    En España, los pocos ratos libres que nos deja el chalaneo de los pactos (actividad, por cierto, nada “gentleman” en la cultura anglosajona, donde toda componenda constituye traición a la representación popular) los echamos en enseñarles “democracia” a los ingleses, esos insensatos que dejan en manos de la chusma (“No taxation without representation”) la decisión de pagar impuestos a Bruselas, y ahora se enteran por el “As” de que “la avería de la libra con el Brexit” hace imposible lo de Pogba con Mourinho.
    
Nuestra batalla ideológica se centra en Boris Johnson, eximio defensor del Brexit y extravagante jefe del Foreign Office, contra quien nos alertan los gansos socialdemócratas porque, dueño de una crueldad churchilliana, una vez comparó a Hillary Clinton con la enfermera Ratched (Louise Fletcher), y otra, el estatalismo de la Unión Europea con el de Napoleón y… ¡Hitler!
    
¡Boris ha dicho Jehová! ¡Boris ha dicho Jehová!
    
Tres veces ha venido Inglaterra al continente a quitarnos el Leviatán del cuello (Napoleón, Guillermo II… y Hitler), y se ve que después de estas tres veces, como cantaba Paquita la del Barrio, “no quiero volverte a ver”, que eso parece ser el Brexit.

    Es un fascinante choque de culturas que escapa al ojo avizor del tertuliano: la mentalidad nacional de los ingleses frente a la mentalidad estatal del resto de europeos. Nuestros reproches al Brexit de Boris Johnson son cruelmente los mismos que hacía Ramiro Ledesma (tan copiado, ay, por Pablemos y Rivera) al Estado de Ortega y Gasset, en cualquier caso su maestro.
    
Para Ortega el Estado sólo es una institución al servicio de la nación. Pero en el mundo triunfa el nuevo Estado, cuyo precursor ideológico es Hegel. El Estado hace posible el que un pueblo entre en la Historia y haga grandes cosas. Pueblo y Estado son algo indisoluble.
    
Por eso aquí, de derecha a izquierda, todos matan por el Estado y a nadie importa la Nación.

Las de Caín

 Goya
Duelo a garrotazos

Jean Palette-Cazajus

Hace 80 años, «20 millones de seres se precipitaban a la barbarie de las épocas primitivas». Hoy la mayoría sensata comulgará con las palabras lúcidas de Manuel Chaves Nogales. Solo los residuales nostálgicos de los vencedores lo celebrarán con casposa retórica. En la covacha de enfrente hará el contrapunto, con jerga ideológica opuesta, pero de idéntico tenor casposo, otra horda de nostálgicos residuales, los ansiosos de la revancha.

«No me interesa gran cosa saber que el futuro dictador de España va a salir de un lado u otro de las trincheras», sentenció, lúcido, el biógrafo y casi inventor de Belmonte confrontado al sangriento aquelarre. Los chocheantes zelotes de las ideologías arqueológicas, inasequibles a la decencia, siguen revolviendo sus malolientes obsesiones. Ellos añoran una época en que un hombre íntegro, un profesional de excepcional rectitud, se vio obligado a admitir que «de mi pequeña experiencia personal puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y los otros.»

  Algunos amigos me volverán a plantear la pregunta de ritual: «¿Cómo es posible que seas tan entusiasta con Marianne y su gorro frigio y, en cambio, tan... reservado con la República española? Marianne es el mote cariñoso con que se conoce en Francia a la alegoría femenina de la República.

Los españoles tienden a pensar que Francia es, como quien dice, genéticamente republicana. Craso error. La Primera República, la de la Revolución, con sus derivas sangrientas, provocó un temor en la mayoría rural del país que duró hasta finales del siglo XIX. Es hoy clásica la tesis de François Furet (1927-1997), que identifica el fin de la Revolución francesa con la consolidación de la Tercera República alrededor de 1875. Hasta la segunda Guerra Mundial siguió coleando una beligerante derecha monárquica que se refería a la República como «la gueuse», o sea «la golfa». El sometimiento complacido de muchos de sus integrantes al ocupante nazi la desacreditó definitivamente.

Evidentemente uno no puede sentirse republicano en función del país donde se toma la copa de vino. Sin alardear de razón, creo que la República es fundamentalmente el régimen de la Razón. Pero sólo los tontos de mala fe pueden negar la fuerza del vínculo simbólico que los ingleses, por citar una nación concreta, han hallado de siempre en su monarquía. Me suelen hastiar los libelos antimonárquicos con que tantos resentidos con ínfulas de graciosos nos atafagan diariamente en «las redes sociales».

El problema es que detrás de la bandera republicana española, exceptuando una minoría «krausista» químicamente pura, se parapetan indivíduos poco recomendables. Allí se juntan los secuaces del esperpento venezolano, los últimos hinchas de la senil dictadura cubana y en general todos los partidarios infantiles de usar el bisturí para «curar» el «cuerpo» social. Toda una tropa que hubiese despertado en Chaves Nogales la «aversión natural al único pecado que para mí existe, el pecado contra la inteligencia.» Más peligrosos que barbero con hipo me parecen estos brujos primitivos, cuya tribu no ha estudiado medicina y desconoce la tremenda fragilidad orgánica de las sociedades.

Sólo se pueden llamar, históricamente, revoluciones las que se produjeron espontáneamente antes de que existiera la palabra para nombrarlas o, mejor dicho, para pensarlas.

-¿Se trata de una revuelta?

-No, Majestad, es una revolución.

La supuesta y famosa respuesta del Duque de Liancourt y la Rochefoucault a la pregunta de Luis XVI es seguramente "ben trovata", pero dudo mucho de que sea "vera".

Anne Hidalgo, la gaditana del Sena, se emociona mucho con el recuerdo de la" Commune" de París. "Patético" me parece un adjetivo tan adecuado como indulgente para resumir el duro episodio de 1871. Por eso me parecen tan pertinentes quienes hablan de «cuerpo» social. A partir ya de los bolcheviques, las revoluciones se han programado desde la ideología para, sin anestesia, operar las sociedades a corazón abierto. Han constituido, desde entonces, un tipo de agresión física de la que los «cuerpos» sociales afectados no se han curado nunca.

«Antifascista y antrirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones». Firmaría las palabras con que Chaves Nogales se autodefinía hace 80 años. Creo que la efeméride es un buen momento para releer «A sangre y fuego», y meditar sobre aquellos «héroes, bestias y mártires de España».


 Asangre y fuego

 Chaves Nogales

 Fragilidad orgámica, 1

Fragilidad orgánica, 2

Miércoles, 20 de julio

Valle de Esteban

-¿Cómo se ha podido llegar al cristianismo aburrido y aburridor que vemos en los tiempos modernos y que conocemos por experiencia propia?
Joseph Ratzinger

martes, 19 de julio de 2016

La guerra


 Sir Alfred J. Ayer


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Técnicamente, guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y guerra civil es una lucha armada en el seno de una unidad organizada.

    Ochenta años ya de la última guerra civil española, que iba camino de quedarse en otra fuente de divisas para Inglaterra, merced a los libros y documentales facturados por bandadas de hispanistas que viven de escribir de Franco como si fuera Paul Gascoigne.

    –La guerra civil española fue la primera batalla de la guerra mundial –dice el frescales de Paul Preston, que sabe que su nicho de clientes va por ese lado.

    Sofía Casanova se hartó de repetir en ABC lo que oyó decir al Lenin del 18 en Petersburgo: “Afirmados en Rusia, nos apoderaremos de España”.
    
La guerra civil fue una revolución aplastada por la contrarrevolución, y ahí está la cosa para quien la quiera comprender, que, desde luego, no es el Ludolfo Paramio de Podemos, un becario “black” cuyas concordancias intelectuales están a la altura de las gramaticales y que, para conmemorar el 18 de julio, se marcó un tuit (el morse de los politólogos) digno del profesor Cojonciano:
    
Esta noche hace 80 años, las mejores de nuestras abuelas y abuelos comenzaban a salir en alpargatas a luchar por los humildes y la libertad.
    
Esto es Lenin, el de “la libertad es un prejuicio burgués”, pasado por Heidi, cuyo abuelo, el Viejo Hessen, resultaría ser en España el capitán Lozano, abuelo de Zapatero, ese “drógulus” (criatura mitológica del absurdo salida de la imaginación del filósofo Alfred J. Ayer) que rompió el juguete para ver qué había dentro y se cargó el consenso sobre el cual se asentaba el pintoresco sistema político español que ahora hace agua.

    España quería vivir del consenso entre el falangismo y el comunismo como vive Inglaterra del armisticio entre Cromwell y el Parlamento: donde durante cuarenta años había comido un partido, durante otros cuarenta comerían cuatro. Y así fue la cosa... hasta que vino el “drógulus” de León.

El «enemigo» conoce la fecha de nuestra muerte

 Julien Freund

Negro futuro y Cándido presente

Jean Palette-Cazajus

Whitehead decía que toda la historia de la filosofía occidental consistía en notas al pie de los textos de Platón. Yo sólo quiero dejar unas breves notas al pie de «Enemigo»,  juicioso texto donde los haya de Ignacio Ruiz Quintano.

Julien Freund (1921-1993) era un alsaciano nacido en Colmar y como tal fue un mediador entre los pensamientos francés y alemán. Continuador de Carl Schmitt, fue su amigo hasta la muerte de éste, pese a «no sentirse del mismo bando», como le dijo una vez al  tortuoso y grande jurista. Él mismo se solía definir como «un liberal conservador insatisfecho». Profundamente antinazi, participó activamente en la Resistencia francesa. De aquella época data  un episodio que ayuda a valorar el personaje. Tras la muerte de un soldado alemán a manos de la Resistencia, los nazis cogieron a ocho rehenes para fusilarlos. Julien Freund se presentó ante la Kommandantur para sustituir a uno de ellos, padre de ocho hijos.

El 26 de Junio de 1965, Julien Freund  «sostenía», como se dice en francés, o sea leía, su tesis en la Sorbona. De tal tesis nacería «La esencia de lo político», su libro más significativo. En el tribunal estaba Jean Hyppolite, hegeliano salvífico donde los hubiere, que se dirigió al doctorando, más o menos en estos términos: «Si verdaderamente tiene Usted razón al definir la política como la discriminación entre amigo y enemigo, entonces sólo me queda retirarme del mundo y dedicarme a mis geranios».

Memorable fue la respuesta de Julien Freund : «Usted, Sr Hyppolite, como todos los pacifistas, piensa que es Usted el que designa al enemigo. Considera que basta con que nos neguemos a tener enemigo para no tenerlo. Pero al contrario, es el enemigo el que nos designa. Si él ha decidido que Usted era su enemigo, por más que Usted se dedique a tratarlo como un amigo, él no dejará de considerarlo como su enemigo y ni siquiera le dejará cuidar apaciblemente de sus macetas».

Pronto sabremos quienes estaban realmente detrás de la tentativa de golpe militar en Turquía. Por de pronto el resultado es que la Turquía de Erdogán, que es ya y será cada vez más el verdadero y peligroso «Estado Islámico», sale de la estúpida intentona con virginal y asombrosa patente de pureza democrática. En cierta ocasión, el nuevo Sultán quiso de alguna manera ratificar la tesis de Julien Freund : «Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas son nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados.»

Recip Erdogán es un discípulo de Yusef al-Qaradawi, el mufti que predica la conversión de los infieles mediante la predicación y la demografía. Daesh en el fondo sólo habrá sido un paréntesis patológico, una hábil cortina de humo que habrá logrado desviar nuestra atención del verdadero peligro. No puede haber civilización democrática sin demografía limitada y controlada, lo cual viene a decir, pacífica. Toda proliferación biológica de los humanos suscita impepinablemente primero la agresividad, después la catástrofe, al nivel de los recursos como al de las actividades neuronales.

En el horizonte 2050 seguirán siendo jóvenes los niños de hoy y Turquía, que ya ronda los 80 millones de habitantes, pasará de los 100 millones. Erdogán el Magnífico pedía todavía hace pocas semanas que las mujeres turcas pusieran su vientre al servicio de la multiplicación de los Creyentes con renovado entusiasmo. «Lo digo claramente (…) vamos a acrecentar nuestra descendencia. Que no nos hablen de contracepción, de planificación familiar. Ninguna familia musulmana puede tener semejante mentalidad. Nosotros seguiremos la vía indicada por Dios y nuestro querido Profeta». Y el nuevo Solimán remachaba el clavo el pasado 5 de Junio calificando a las mujeres sin descendencia de «incompletas».

Lo repito : toda demografía incontrolada, además de mostrar una hominización incompleta, solo puede ser interpretada como una declaración de guerra objetiva. Para dicho horizonte 2050, el mundo musulmán en conjunto triplicará las poblaciones democráticas o tendencialmente democráticas, las cuales coinciden esencialmente con el área cultural cristiana. En Francia, para fecha tan próxima, los musulmanes representarán, como mínimo, el 25 % de la población.

Decía Marcel Gauchet que el cristianismo era la religión que permitía librarse de la religión. Parece que el Islam, cierto Islam al menos, es la religión que permitirá librarse de las fatiguitas del raciocinio. Somos la única civilización en la Historia que habrá podido anticipar la fecha de su muerte. Dicho con el actual dialecto del consumo: conocemos nuestra fecha de caducidad. «On se console comme on peut».

Martes, 19 de julio

Valle de Esteban

-La actitud cristiana se opone al deseo moderno de "subitanea mors", que pretende reducir la muerte a un escueto momento, intentando así desterrar de la vida la presencia de lo metafísico.
Joseph Ratzinger

lunes, 18 de julio de 2016

Barbate con su Virgen del Carmen

 La Virgen del Carmen saliendo en procesión de San Paulino

 En la Lonja

 El Levante

En “El Prontitud”

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Mi chico, cada vez que nos encontramos el Levante en Barbate entona un pasodoble al parecer mítico del Carnaval que hace novios de la Tacita al Levante y al Poniente, dos cortejadores por los que “Cái” está que bebe sus vientos. Poco importa que los hombres de la mar  digan que como el Levante te coja descuidado de chico puede hacerte loquear o que los veraneantes que pagan un apartamento, por ejemplo estos días de la Virgen del Carmen, no puedan pisar la playa y hagan promesa de no volver. El Levante se despereza en el estrecho cuando le da la real gana e incomoda sin avisar y sin caridad. El Levante existe desde que el mundo es mundo y pasea desde Algeciras hasta Cádiz antes de que llegaran los hombres.  A veces el Levante se pone moderado y el recondenado se hace querer, por los que como un servidor huimos de la calorina omeya.
      Levantazo en un Barbate que no quiere dejar de ser pueblo de pescadores y que intenta honrar a su patrona como en los mejores días. “¡Qué rico era Barbate hace cuarenta años, quillo!”. Quedan muchos barbateños en el fondo  del mar y el pueblo con su alcalde a la cabeza pide a la Virgen que el mar los devuelva y que no se lleve a ninguno más. La triste noche del Pepita Aurora estábamos en Barbate y mi doña no sabía cómo esconderse entre las sábanas ante los aullidos apocalípticos que amenazaban la llegada de mil demonios. ¡Que noche aquélla! Ves a las mujeres del brazo de sus marineros con ramos de flores para su Madre, Reina y Capitana y no puedes dejar de pensar en esa falta de respeto por la vida de esas fieras que un día nacieron personas y que domadores sin entrañas las convirtieron en asesinos.
 
      ¡Larga vida a Barbate y sus vecinos!

Mucho Palomarejo para tan pocas migas

 Padrenuestro de la nada

Nos vamos en banda

José Ramón Márquez

Va pasando julio y van pasando las oportunidades. Vienen los torerillos con su poco o nulo bagaje, se encuentran con una corrida con la que poder poner sus puntos sobre las íes del toreo, se pasa la tarde, recogen y se van, y aquí paz y después gloria. He ahí el día a día -salvo alguna escasa excepción- de la temporada de novilladas en Madrid. Ayer, para no variar, otra oportunidad perdida con los pupilos de don Fernando Peña. No será la última: cada tarde vemos cómo se van con las orejas puestas, acompañados en el arrastre por los chasquidos de las trallas de los benhures de la propinilla, novilllos de óptimas condiciones.

Para la festividad de Santa Jenara, 17 de julio, los aún gestores de la Plaza de Toros de Las Ventas o quien les haga el trabajo reseñaron una corrida de don Fernando Peña, como se dijo más arriba… bueno, en realidad de la Compañía de Inversiones Palomarejos, S.A., que es como si dijésemos la Compagnie International des Wagons Lits de nuestra infancia, razón social propietaria de los ganados. Los Palomarejos tienen en propiedad la ganadería desde el año 1990, veintiséis años, que se dice pronto, y con la actual procedencia Torrestrella desde 1995. Veintiún años son suficientes como para que los Palomarejos sean ya otra cosa distinta de los Torrestrella de su origen, tras tantos lustros de dedicación a la cosa ganadera de don Fernando y de doña Ana, su hija. Téngase en cuenta que, por ejemplo, don Juan Contreras tuvo en su poder su afamada ganadería por espacio de catorce años, de 1906 -según contrastada opinión de don Rafael Cabrera- hasta 1920, fecha de su venta a los de Terrones. Y es que lo mismo ya va siendo hora de ir revisando esto de las procedencias. El caso es que Palomarejos nos trajo a Madrid seis galanes de variadas capas, muy en la cosa de Torrestrella, en eso sí que no cabe duda: un negro jirón, un castaño, un listón chorreado en morcillo, un precioso ensabanado mosqueado, un negro salpicado y un entrepelado bragado corrido, meano, axiblanco y girón. Corrida seria y excelentemente presentada, de buen juego en general, con algunos de más bravura, como el primero, y otros tirando a mansos, interesantes, con chispa, nobles, pero sin ser la tonta del bote. De los seis, cuatro fueron despedidos con aplausos, uno de ellos con ovación, y eso debe de haber sido una gran alegría para los ganaderos, que en su última comparecencia en Las Ventas, hace por ahora siete años, vieron cómo uno tras otro se les iban a los dominios de Florito en una exasperante ensalada de debilidad y caídas. Buena corrida la de Fernando Peña, pues. Podemos decir, como me apunta mi veterinario de guardia, que ésta es, junto a la de Guadaira, la mejor de todas las novilladas que llevamos este año en Las Ventas. Queda, no obstante, una pena para Peña (permítaseme, por Dios)y esa es que en ningún caso los pupilos que ha soltado en Las Ventas ha sido la tonta del bote, todos los novillos han tenido su personalidad cambiante, sus cosas inteligentes, su cosita que torear. No han sido los carretones que se demandan y, sin ser fieras corrupias, ahí han dejado su «¡aquí estoy yo!» y eso creo que en estos tiempos que corren es como si dijésemos una condena al ostracismo y al olvido, pues bien sabido es que la moderna sensibilidad taurómaca lo que pide es la bobería suma, la tontuna galopante, la falta de ideas y la memez por bandera, y si no que se lo digan a los que dan los “premios” de la Feria del Toro o a los de San Isidro; por ello que no parece que la variada y entretenida corrida que ayer echaron en Madrid, sin atisbo de blandenguería, les vaya a servir para que se les tenga en cuenta.

Para matar los Peña pusieron en el cartel a Mario Alcalde, a Luis Manuel Terrón, de Badajoz, nuevo en esta Plaza, y a Alejandro Conquero.
 
Da la impresión de que asistimos a las postrimerías de la carrera de Mario Alcalde. De sus prometedores inicios a las cinco corridas que firmó el año pasado hay un trecho en el que se pueden espigar cogidas y lesiones tanto como ocasiones dejadas pasar. A estas alturas Mario Alcalde tiene poco que decir y acaso busque una orejilla madrileña que le abriese la puerta a tomar la alternativa, cosa que parece hoy por hoy complicada. El tiempo que lleva en el toro no le ha asolerado, las enseñanzas de Carlos Escolar «Frascuelo» no se ven aflorar por parte alguna y lo que presenta otra vez en Las Ventas es un pasar el rato sin tener nada que decir. Evidentemente es torero muy toreado y tiene recursos para ir pasando el trago, pero la raíz de su toreo no dice absolutamente nada. Acaso si él mismo recordase sus prometedores inicios podría hacer un severo examen de conciencia que le explicaría netamente la deriva de su carrera, pero no parece que Mario Alcalde esté, hoy por hoy, con la mente en el toro. Su primero, Senador, número 6 fue un toro bravo. Acudió con alegría a las dos entradas al caballo que montaba Juan José Leiro y se empleó en ambas. Leiro, marca de la casa, le arreó bien en la primera y le consintió en la segunda. En banderillas acosó a los peones y llegó a la muleta demandando un torero, cosa que no tuvo enfrente. En ese toro estaba la resurrección de Mario Alcalde, que no llegó. En su segundo, más manso, tiró líneas como quien echa miguitas a los gorriones en El Retiro. En el que mató por herida del debutante ni se lo pensó, agarró el estoque y se fue a darle cuchilladas hasta que acabó con su vida de cualquier manera.

El debutante, Luis Manuel Terrón, es un torerito muy pinturero. Se ve que el muchacho tiene gusto y debe ser una gloria verle con las vacas. También adolece de una notoria falta de oficio que, a la postre, es la que le valió la cornada que se llevó. A su primero lo recibió en la onda rocarrey, a base de pases cambiados y fruslerías pueblerinas y cuando hubo que ponerse a torear la cosa no le salió. El novillo era exigente y demandaba más compromiso por parte del torero, más ir al sitio y poderle, pero también echar la muleta adelante, llevarle toreado y mandarle. El animal, Carabinero, número 20, le punteó la muleta lo que quiso y siempre dio la impresión de estar por encima del torero. Su segundo, Violinista, número 40, es el que le echó mano: estando en los medios, completamente descubierto, el toro le ve y le prende.

Y Alejandro Conquero, 26 festejos el año pasado, también trajo de una manera harto patente el sello de su falta de oficio. No fue capaz de aprovechar la bonita y repetidora embestida de su primero, Malsanado, número 128, al que toreó de rodillas en el inicio de la faena, siendo esto lo más reseñable de su actuación con ese toro, y en su segundo, Cantor, número 72, que tenía bastante más que torear, nos dio una verbena de enganchones como hace tiempo que no se veía.

A la salida me encuentro con X., aficionado de muchos lustros. Me dice: «Hay que dar oportunidades, hay que ayudar, y al que se tiene que ir de guarda a una obra o a currar a una portería no hay que engañarle».

Lunes, 18 de julio

Valle de Esteban

-No pretendo conmover a nadie. La misión de conmover es misión de misioneros. Al periodista le basta con informar.
Julio Camba Constantinopla

domingo, 17 de julio de 2016

El error Tordesillas




Hughes
Abc

Sigue el escándalo por las manifestaciones de alegría tras la muerte del torero. Un concejal de Podemos ha matizado, por fin: “No puedo sentirlo más por el asesino que por los toros”.
 
Esto es un reconocimiento de límites. No se alegra, pero no puede sentirlo más. Lo humano y lo animal se igualan en su sensibilidad. ¿Pero no iba de esto la cosa? Si considera, como consideran estos animalistas de la subespecie antitaurina, que el toro es “asesino de toros”, por mucho que lo intente su pena no podrá ser muy honda.

¿Pero qué estructura mental se pensaba la gente que había detrás?

La sorpresa ante este tipo de manifestaciones resulta alucinante. Son una consecuencia lógica, coherente, de los presupuestos animalistas, tal como aquí se entienden. Son los que inspiran las prohibiciones taurinas, y la legislación que empieza a esbozarse. Si el animal es sujeto de dolor y ese dolor es protegido jurídicamente (¡el dolor es lo humano!), lo humano por comparación se degrada. O se sostiene difícilmente.

El animalismo iguala el concepto de vida de un modo revolucionario.
Por eso la culpa de estas, digamos, llamativas disonancias, no es de internet, ni de la excesiva libertad, es de los presupuestos animalistas entendidos de un modo aberrante, e insensato, como se estila entre nosotros, pero manifestados con la cruda espontaneidad que es habitual en las redes. Con sinceridad.

Cuando se prohíbe lo de Tordesillas por crueldad animal (con el aplauso de un porcentaje asombroso de la materia gris nacional -todo sensibilidad, es verdad, sensibilidad hasta para el mugido-), ¿qué mensaje se está mandando al ciudadano al respecto de la práctica taurina? ¿Cómo quieren que no vean en el picador la mayor de las crueldades? ¿Quién les ha recalcado la diferencia, no diremos sagrada, entre lo humano y lo animal?

A los toreros los han dejado solos, pero no ahora, hace tiempo. Y a estos seres ultrasensibles del animalismo (animalismo antiespañol, doble despendole), también se les ha abandonado: al océano sin límites de su sensibilidad.

Pero conociendo el paño nos veo saliendo de aquí con la internet chapada, la libertad más reducidita y los animalistas con la misma oposición intelectual, es decir, ninguna.

Domingo, 17 de julio

Valle de Esteban

-Cuando yo estaba en Madrid, creía que todos los turcos salían de la Guindalera y de los Cuatro Caminos para vender pieles en la Puerta del Sol.
Julio Camba Constantinopla

"Dile que me eche una mano"

DOMINGO, 17 DE JULIO

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.» 
Pero el Señor le contestó:

-Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

Lucas 10, 38-42