domingo, 29 de julio de 2012

Jugar a las palas

Sara se ha ido con Íker y su Fundación a hacer solidaridad en verano -esas paradas solidarias de Íker, al que le chutan de buenas y él se tira a parar, mascotizándose-, mientras Pedrito y otras criaturas de La Masía jugaban con los delfines, asexuados y tiquitaquescos

Hughes

Olimpismo es el encendido del pebetero, el eternizante estribillo del Hey Jude sostenido ecuménicamente (Rosendo dice que a veces es difícil llegar a un estribillo, pero en ocasiones, como con esta canción, lo difícil es salir) y olimpismo es que Michael Phelps eche de las portadas a Bustamante, que se bajó del andamio para cantar y parece que se hubiera vuelto a subir para trabajarse un cuerpo de Hércules ibérico con el que llevar al límite el cuerpo del español bajito. Él le roba un poco la luz a Paula Echeverría, que sin embargo ha extendido su biotipo a la mujer española media, que hasta parece que la Campanario se le va pareciendo. Los Bustamante han exhibido una felicidad playera este verano, pues también eso es el verano, la impudicia de la felicidad, incluso de la felicidad gordezuela y rubia, de gineceo, de las Goyanes. La felicidad goyanesca a la que aspira realmente la mujer.

En el verano bogan infinitos barcos las aguas de Ibiza y el sol rompe todos los blancos. Allí, eslora rima con Fedora, tocado de chiringuito (¿No sería hermosa una tragedia chic titulada así, Fedora?). En el verano, a España la recorren infinitas niñas de Serrano, las que ve salir Ruiz Quintano en primavera, luciendo su outfit sobre piernas juncales mientras los hombres las piensan como Sergio Ramos, el pensieroso, pensaba a su novia sobre una piscina que parecía de David Hockney.

El autorretrato de Hockney lo calcó Íker Casillas, con esa autofoto a los pies -las mujeres las hacen también al muslamen descendente- con paraiso al fondo, autorretrato hegemónico contemporáneo gracias al iphone. Íker pensaba contra el poniente y pensaban sus pies, con la elocuencia terrible y muda que tienen los pinreles, en los que parece que quieren hablar una comunidad de hombrecillos.

Íker se fue con Sara a las Islas Vírgenes y allí se empequeñeció y ella se agrandó aún más. Perfecta, boquiabierta, mohína, salía del agua color azul olímpico como una Brooke Shields, sin alcachofa, perfectísima, con claque de gaviotas peripuestas y así exhibía su felicidad, pero también su portento de carne tostada (¡brasa del verano, churrasco definitivo de la carne!) con el punteo mercurial de las gotas de agua, que la recorrían como un subtexto de cirujano plástico.

Sara, que se ha convertido en una nueva Carmen Sevilla, musa absurda, con derecho a la indulgencia tras el gazapo televisivo, se ha ido con Íker y su Fundación a hacer solidaridad en verano -esas paradas solidarias de Íker, al que le chutan de buenas y él se tira a parar, mascotizándose-, mientras Pedrito y otras criaturas de La Masía jugaban con los delfines, asexuados y tiquitaquescos.

Luego, en la soledad edénica de las islas Vírgenes, la pareja se ha puesto a jugar a las palas en la orilla, que es algo que hacen las parejas en verano y una metáfora del amor, un diálogo corto, interrumpido, imposible, porque siempre se le acaba cayendo a uno la pelotita. Amor es ese set cortísimo a las palas en la orilla abrumada de belleza del Caribe.

Francisco Nieva: "Mira, podemos distinguir dos tipos de sexualidad..."*


Nos demoramos en el bello desnudo de Rosa Valenty, 
digno de ser descrito en francés por un alemán, 
digamos por Hans Castorp...
CARLOS LUIS ÁLVAREZ

15 de Mayo de 1976

(Escena: una joven mendiga se retuerce de deseo reproduciendo fisiológicamente sus fantasía hasta que de entre las piernas se le desprende el bordón o la prima...)


 
NIEVA: La represión es una constante, sobre todo a partir del siglo XIX, con la revolución industrial, cuya primera tesis es la de echar encima de los obreros todas las represiones posibles con el fin de que trabajen más



CARLOS LUIS ÁLVAREZ.-Es el desarrollo dialéctico de lo no simultáneo. Sin embargo, ¿no se advierte en la sociología socialista, cuyo fin, de todos modos, es la libertad, un apego a las virtudes tradicionales en lo que respecta al sexo?
_______________
*Bobadas que tenían que decir los progres de 1976 para justificar que habían desnudado a Rosa Valenty

SOS


Ignacio Ruiz Quinrano
Abc Cultural
    Que dice Almodóvar, de quien, por cierto, nadie recuerda sus notas en la Dictadura, que asistimos al peor momento de la cultura en la Democracia, entendiendo por cultura lo mismo que Madoff, es decir, el IVA.

    Te suben el IVA y no te dejan más remedio que tirar el Cicerón que tienes en las manos.
    
Se están cargando el futuro de una generación –dice Javi Bardem, de quien no se recuerdan sus notas en la Democracia, pero que cree que las generaciones son como la de Azorín, que nació siendo de la del 98.

    La musa de Rubalcaba, Ana Belén, de quien no se recuerdan sus notas ni en la Dictadura ni en la Democracia, pone, sin embargo, la nota epigramática a esta hora de España:

    –La gente está muy jodida.

    Si estará jodida la cosa que ella (Ana, no la cosa) dice que pagaría por actuar en Mérida, dándose la circunstancia de que ya actúa en Mérida, pero cobrando, que una cosa es el dinero, y otra, lo jodida que esté la gente… por el IVA.

    Por el IVA, precisamente, el consejero andaluz del ramo cultural, Luciano Alonso, hijo de Minerva y de uno de los gigantes que quisieron escalar el cielo, ha firmado una carta (escrita por algún peón del PER) al ministro Wert, cuyo arranque es el siguiente:

    –Como usted sabe, desde la construcción y posterior aprobación de nuestra Constitución, la cultura es un derecho. Un derecho de los ciudadanos y ciudadanas que, además
    
Ese “además” incluye el estoposo saldo de tropos, increpaciones y tópicos progresistas con que don Luciano intenta taladrar la indiferencia del pobre Wert, víctima de todas esas frases sin sentido que viven aún, como en un museo de vulgaridades, en la cabeza del señor Alonso, don Luciano Alonso, consejero andaluz del socialismo cultero, que dice:

    –Andalucía hoy es una gran marca dentro del cine español.
    
Y después de echar en Sevilla la carta a Wert, fue don Luciano a Málaga para renovar su abono del fútbol, “que no es un abono cualquiera, sino de Champions”.

Domingo, 29 de julio

FREGADO

-Abriendo cuanto sea posible la llave de paso del riego del urinario, hará que a su presencia se friegue con paños la tabla de mármol y la artesa, dejando graduado el escape con una salida prudencial.
REGIMIENTO DE PONTONEROS / INSTRUCCIONES PARA LAS NUEVAS LETRINAS, 1911

Ignacio Ruiz Quintano

"¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?"

DOMINGO, 29 DE JULIO

Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían los signos que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe:

-¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?

 Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco." Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?" Dijo Jesús:

-Haced que se recueste la gente.

 Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

-Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.

 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente el signo que había realizado, decía: "Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo." Sabiendo Jesús que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

Juan 6, 1-15

sábado, 28 de julio de 2012

Pebetero


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En la Europa del abejorro, que dice Draghi, ese personaje de Roger Corman, las Mujeres Progesistas de Andalucía quiebran mientras los hombres hacen nido en el sofá para no salir de él en los quince días que van a durar los Juegos de Londres, donde “The Economist” nos pinta a los españoles en la figura de un toro juanpedrero, humillado y agónico, un toro de Cultura, tan del gusto de la tauromaquia terminal que padecemos.

    –Se coge un cerdo y se le castra –arrancaba una receta culinaria de doña Emilia Pardo Bazán.
    
Y eso es lo que, con el pretexto olímpico, quiere hacer doña Ana Botella con la plaza de Las Ventas: envolverla tan horteramente, al estilo Christo (el búlgaro, no el galileo), para que se juegue al baloncesto.

    –Es para ahorrar –lo justifica.

    Es la moda de coger lo ajeno y cargárselo.

    Ana Botella con la plaza de Las Ventas, Eduardo Arroyo con el cordero místico de Van Eyck, un pintor de Almería con el Cristo de la Legión, Calixto Bieito con todo clásico que se le cruce, y así.
    
Es gracioso que ahora que la Comunidad, con su tauromaquia cultural, ha acabado con los toros, el Ayuntamiento acabe con la plaza.

    ¡Oh, Austeridad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

    “Multiusos”… ¿para qué? ¿Para balneario de piperos? (Pipero: devorador de pipas de girasol, disciplina olímpica traída a España por los rusos que lucharon en el Frente Popular.) ¿Para repetir los juicios que la instrucción de Garzón echó a perder? ¿Para instalar las mesas del referéndum que demanda el sindicalismo vertical? Porque, puestos ahorrar, en vez de villa olímpica, ¿por qué no enviar a los atletas a familias de acogida? ¿O por qué no meter el tenis en el Teatro Real?

    El abejorro zumbando alrededor del pebetero.

Ramadán 2012


El velo y la claridad

Casi seis millones de parados


Sábado, 28 de julio

OLEADAS

-Después del toque de diana, a la vuelta del paseo o de los ejercicios, antes de la retreta y en cualquiera otra hora en que notare extraordinaria concurrencia, graduará el aparato de oleadas, en forma que éstas se sucedan con la mayor frecuencia, procurando que en el resto del día sea mayor este intervalo o suprimiéndolas en absoluto.
REGIMIENTO DE PONTONEROS / INSTRUCCIONES PARA LAS NUEVAS LETRINAS, 1911
Ignacio Ruiz Quintano

viernes, 27 de julio de 2012

La atleta más sexy

Antonia Misura
22 años
Selección de Baloncesto de Croacia
 

Cuadris en Tudela


Aurreskeando

José Ramón Márquez

Toros en Tudela, y cuando se dice toros se quiere decir exactamente eso. Seis de Cuadri para Rafaelillo, Antonio Ferrera (que sustituye a Javier Castaño) y Alberto Álvarez. Seis toros negros de Huelva que vienen a Navarra a proclamar el honor de su divisa; seis toros lustrosos, bien criados, de pelo brillante, herrados con el mimo característico de la casa, seis toros de ganadero escrupuloso con seriedad y presencia.

Y ahí estriba la diferencia de lo de tantas tardes en tantas plazas, en la presencia de los toros que infunden respeto, que rematan en tablas, que están pendientes de los caballos, que no rehúyen la pelea con los del castoreño, toros que llegan a la muerte con la boca cerrada; ahí está la auténtica salvación y futuro de la Fiesta, en echar por esas Plazas toros no aptos para bufonadas, toros que pidan que se les trate con la misma seriedad que ellos ponen sobre la arena de la Plaza.

Y, claro, cuando hay toros las cosa son algo más tensas que de costumbre. Hay más peones que toman el olivo, hay matadores que se ven desbordados, hay picadores que emplean toda la fuerza de su brazo en tratar de destrozar las fuerzas de los de negro, nada nuevo.

El cuarto fue un gran toro. Se llamaba Bayunquero, número 16. Se arrancó al caballo con fuerza y con fijeza. Antonio Muñoz le agarró una buena vara arriba midiendo el castigo y el animal se creció en el castigo sin cesar de empujar, metiendo los riñones con vigor  y sin hacer caso a los capotes. Cuando lo arrastraron un solo espectador se puso en pie para aplaudirle mientras las alegres peñas se rociaban entre ellas con vinazo de tetra brick.

Y ante toros de respeto, los toreros. Rafaelillo, en su primero, sacando los pases de uno en uno buscando la posición sin rematar ni fiarse; en su segundo, después de que en el inicio de la faena el toro le cerrase en tablas y tuviese que salir de naja tirando el capote, guiño de complicidad al picador señalando lo bien que había masacrado al toro al que toreó de puro compromiso. Ferrera, sorprendido por la embestida tremenda del primero en banderillas, un tremendo toro llamado Junquero, número 38, opta por poner dos de los tres pares y pide el cambio. En el segundo, ya más a su estilo, hace los pares atléticos de siempre con variada fortuna. Con la muleta, muy por fuera en ambos toros, rematando los muletazos bien lejos y sin tratar de mandar ni de poder a los oponentes. Alberto Álvarez, bastante que estuvo allí con sus carencias.

A espadas la cosa pintó de pena. Realmente deplorable el uso de los estoques por parte de los tres coletas. En resumen, triunfo largo de los toros sobre sus matadores.

Los carteles

Ebanista, número 28

Rafaelillo al natural

La peña

Ferrera

Navarra, España, Tudela

 La temperatura

A mesa puesta

Mesas preparadas para el fin del ayuno del día en pleno Ramadán
Yogur, leche, pasteles y agua

Barcelona mora

Tánger

Cortizona

Edward G. Robinson

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cortizona, del socialista Cortizo, es el extracto ibérico de un axioma de Murphy según el cual la política es el dulce arte de conseguir los votos de los pobres y los fondos para la campaña de los ricos prometiendo protegerles a unos de otros.

    Rato en el Congreso, y Cortizo soltando chascarrillos de tiburones financieros para dar pie a la imagen tremenda del tiburón en un banco de besugos.

    Un vecino mío jura haber visto a Rato comprando fruta en bermudas, esa prenda de la socialdemocracia matritense. En el Congreso llevaba los pelos de Eduardo Arroyo y la perilla de Edward G. Robinson en “El rey del juego”.
    
Hagan juego, señores.
    
Pero allí sólo jugaban las señoras, y eso que María del Carmen Chacón no abrió la boca, acaso cohibida por la americana arlequinada con pajarita negra de su compañero Antonio Hurtado, un Premio Azahar, que, a su lado, parecía aquel señorito inglés que arrojó en una botella al mar un mensaje escrito en una servilleta: “No encuentro otro papel. Me hundo con el ‘Lusitania’. Adiós.”

    Al “Lusitania” lo torpedearon los alemanes, que hoy tienen a frau Merkel para guardarles los torpedos, aunque en la Comisión que había de ser la hoguera de Rato hay dos o tres señoras de egregia ignorancia que podrían volverla loca. Así, una canaria que dice “chachi”. O la representante de ese partido que hace demagogia de peluquería en sábado de boda y que ayer quiso consagrarse como la Hernández Moltó de Rato (“¡míreme a los ojos, señor Rubio!”), que, miren por dónde, no es Mariano Rubio.

    –Usted, señor Rato, produce insomnio. Pida perdón a España.

    Esa mujer habla como San Pablo, a quien seguramente no conozca. O mejor, pues tratamos de dinero: habla como si fuera la prima de riesgo.

Lo que pasó

Camba entre Borita Casas y Juan Cristóbal

Hacerse el amo es todo lo contrario de serlo. El amo de una cosa la cuida o la descuida, allá él, pero no hay temor alguno de que, para demostrar sus derechos de propiedad o dominio, coja la cosa en cuestión y la destruya, que es, precisamente, como procede aquel que quiere hacerse el amo


Julio Camba
Sevilla, 22 de Febrero (1938)


    Hay un extranjero amigo mío que no se explica todavía lo ocurrido en España.

    –¿Qué pasó –me pregunta– para que llegasen ustedes a la situación actual?
    
Pues pasó –le contesto– que los españoles estábamos de vacaciones y habíamos dejado la casa en poder de los criados. Esto fue lo que pasó. Habíamos dejado la casa en poder de los criados, y los criados quisieron hacerse los amos. ¿Le parece a usted poco?
    
Porque aquella casa era la nuestra –sigo contestando–. Muy vieja y bastante destartalada, con muchas grietas y muchos desconchados, pero era la casa que habíamos heredado de nuestros padres y que debíamos transmitir a nuestros hijos. Entre sus paredes venerables se encerraba toda la historia de la familia, generación por generación, y nosotros no íbamos a permitir que nadie se hiciese allí el amo sin más ni más, de la noche a la mañana.

    No sé si mi amigo el extranjero conoce esta expresión tan española de “hacerse el amo”. Hacerse el amo es todo lo contrario de serlo. El amo de una cosa la cuida o la descuida, allá él, pero no hay temor alguno de que, para demostrar sus derechos de propiedad o dominio, coja la cosa en cuestión y la destruya, que es, precisamente, como procede aquel que quiere hacerse el amo.

    –Yo soy el amo de este baile dice un día un matón, apagando la luz del local donde se baila y lanzando al aire un par de tiros.
    
Y, no bien ha acabado de hacerle su presentación al público, cuando ya el baile dejó de existir como tal baile para convertirse, a lo sumo, en una pista de boxeo o de catch as catch can.

    –Aquí no hay más amo que yo –grita otro día un borracho, entrando a saco en una cacharrería donde no deja títere con cabeza.

    Y, aunque rompa sin previo anuncio los títeres o los cacharros, la consecuencia será la misma. Al comentar su hazaña, el público no dejará de exclamar con cierto dejo de admiración:

    –¡Se ha hecho el amo!...
    
Nuestros criados –aquellos criados perfectamente desconocidos de la familia y de la vecindad, que habíamos encontrado a última hora, sin exigirles certificado alguno de referencia– quisieron hacerse los amos de nuestra casa por el mismo procedimiento que utiliza el borracho para hacerse amo de la cacharrería, o el matón para hacerse amo del baile. No les bastó con beberse nuestro vino, sino que desfondaron los toneles y rompieron las botellas que lo contenían. No se limitaron, en fin, a la contemplación de nuestros cuadros o nuestros tapices, cosa que estaba muy lejos de satisfacer sus deseos de posesión, sino que fueron y los hicieron añicos...

    Cuando empezamos a barruntar lo que ocurría, la casa estaba ardiendo ya por los cuatro costados, y, naturalmente, tuvimos que acudir de prisa y corriendo con cubos y baldes de agua.Ya sé lo que dicen ahora los criados. Dicen que, primero, nosotros echamos el agua y que ellos sólo recurrieron al fuego en último extremo y para contener la inundación... Esto dicen los criados, y mi amigo el extranjero puede escoger entre ambas versiones. Para mayor facilidad yo le presento la una junto a la otra.

HACIENDO DE REPÚBLICA
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006

Ya sé lo que dicen ahora los criados. Dicen que, primero, nosotros echamos el agua y que ellos sólo recurrieron al fuego en último extremo y para contener la inundación... Esto dicen los criados, y mi amigo el extranjero puede escoger entre ambas versiones. Para mayor facilidad yo le presento la una junto a la otra

Viernes, 27 de julio

LA CUCHARA "AD HOC"

-Con la cuchara, hecha "ad hoc", revolverán las cazoletas de todos los retretes sacando los cuerpos duros, extraños, que se noten al tacto y puedan haber sido arrojados, casual o intencionadamente, echando después agua, con cubos en las que haga falta, hasta que el depósito que lava en ellas se encuentre completamente fluido; esta operación se repetirá todos los días en el registro construido últimamente en el referido local.
REGIMIENTO DE PONTONEROS / INSTRUCCIONES PARA LAS NUEVAS LETRINAS, 1911

Ignacio Ruiz Quintano

Molinete

MOLINETE: Pase en el que al estar el torero en el centro de la suerte gira en dirección contraria a la del viaje del toro, como en la navarra con la capa. Puede darse como remate de pases naturales, cambiados o ayudados.

Cossio. Los Toros. Volumen I.

J. R. M.

jueves, 26 de julio de 2012

El hambre es imposible


Tablaos

El Cabrero


La corrupción ha generado una España posible, ideal, rupturista, del revés, fumada, lisérgica, como ese equipaje olímpico, que parece el resultado de frotarse los ojos y esperar lo que se ve con los ojos cerrados. El chándal de las chiribitas del surrealismo español

Hughes

Un alcalde gallego sembró su pueblo de tablaos. Había más que en Sevilla. La deshora gallega llena de zambras improbables. Al parecer, unos listos de allí aprovechaban que los tablaos pueden cerrar con horario de discoteca, porque el legislador aún respeta la juerga gitana y permite que chapen más tarde, para, según una sentencia judicial, “hacer la competencia desleal a las verdaderas discotecas”. Bares con licencia de tablaos, pero sin serlo porque -enorme simpleza administrativa- “no tenían tarima ni vestuario”. Y nada dice la sentencia del flamenco, ni de que allí no hubiera gitaneo alguno. ¿Serían tablaos si hubiera habido facas colgadas, ornato nazarí y una tarima?

¿Y si hubo un jumao que una sola vez se hubiera arrancado por peteneras? ¿Y si una gallega morena alguna vez movió los brazos faraónicamente? La soledad del flamenco, del flamenco fantasmal gallego, se ha despechado como corrupción, cuando si el tablao galaico dejó de ser tablao fue porque los gallegos no quisieron.

-Yo me tomo dos cervezas y me arranco por El Cabrero.

Pero si no te arrancas, el local con licencia de tablao será siempre un triste bar. El alcalde gallego hizo todo porque Galicia fuera cuna flamenca, juerga con duende, girón de brazos (¡Alcalde bibianesco y flamencólogo buscando lo gallego moro!) ¿No salimos por las noches a lugares que deberían tener su reverso de tablaos hirvientes de lutos ávidos, cobres viciosos y gitanas ciclones? Salir y que sola se fuera organizando la jarana del trasnoche, con morapio y guitarras y cuadro flamenco y que entonces el regente del local, previsor, pudiera exhibir su licencia de tablao, la gran licencia juerguista.

Pero se despacha con que no eran tablaos ni podían serlo jamás porque no tenían tarima. No, Señor juez, no eran tablaos porque allí no se arrancó nadie por bulerías, ni por sevillanas, ni zapateó nada.

Pero incluso si eso hubiera sido corrupción, qué maravillosa idea. En la corrupción verdadera, la que aspira a durar, siempre hay un pacto con la sociedad, con la realidad, sellado a través de la tapadera. La corrupción es la trastienda de algún negocio visible y esos negocios son una España ideal, como la España ilusoria que se proyectó cuando hubo dinero.

La corrupción ha generado una España posible, ideal, rupturista, del revés, fumada, lisérgica, como ese equipaje olímpico, que parece el resultado de frotarse los ojos y esperar lo que se ve con los ojos cerrados. El chándal de las chiribitas del surrealismo español.

En un país sin demasiado talento empresarial, no estamos para despreciar las iniciativas soñadoras de los corruptos. Las tapaderas de las corrupciones ¿Acaso no compra el dinero negro el sueño de las loterías? A veces, la corrupción es una variante del genio emprendedor, que en España coge extraños caminos. En las tapaderas hay mucha emprendeduría y en la corrupción ambiciosa la proposición, el sostenimiento falaz de algún negocio, alguna ocupación. Tan cerca de resultar o de no hacerlo como las otras.

En La Gaceta

Artistas

La Dudevant

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Santifican a Peces (Peces no es Maritain), Cataluña pide en la BBC el rescate a Madrid (“Madrit is not Spain”) y los artistas no quieren IVA porque “la cultura no es un lujo”, como se ve en las colas de pobres a la puerta de la Marlborough de María Porto, portadora del cartel.
    
¡Que vienen los artistas! –gritan en las películas de Berlanga cuando empieza el lío.

    ¿Qué tienen que ver los artistas con el fisco?

    Bueno, Cellini recibió del Papa el encargo de acuñar las monedas de la ceca de Roma, en una de cuyas modestas pensiones vivió Camba pared por medio con un empleado de Hacienda que, en sus ratos libres, escribía cuplés para las artistas de un cabaret vecino; un día, mientras se afeitaba, se puso Camba a tararear una canción, y se presentó en su cuarto la dueña de la casa.

    –Perdone usted –le dijo–, pero ¿sería usted tan amable que dejase de cantar por un momento?
    
Y, señalando hacia la habitación contigua, añadió:

    –Il maestro stá a creàre...

    Los artistas han ido al Sofidú, que decía Umbral, a increpar a Mariano por el IVA, y Luis Gordillo, que no sabe que también sube el IVA a las pompas fúnebres, ha dicho que subir el IVA al arte es como subirlo a un cadáver. “Mon cher cadavre”, que le dirá Montoro a Gordillo, tal que a Chopin la Dudevant.

    Se ve que en España el gremio más cumplidor con el IVA es el del Arte, y, si los artistas se quejan, es porque les duele España como a nosotros, los legos, aquellos paseos léxicos (“escoria”, “estupro”, “resaca”) de Eva Lootz (presente en el Sofidú) por las iluminaciones navideñas de Gallardón.
    
Yo, que no soy Mariano, daría a los artistas el consejo de Bear Grylls:

    –No gastes en cazar la presa más energía de la que te proporcione su ingesta.

Sobre la idea de cubrir la plaza de Las Ventas


José Ramón Márquez

A  Andrés Rojas

Flores de invernadero. Ahora quieren cubrir Las Ventas, que no sé a quien se le habrá ocurrido el ideón,  de qué brainstorming habrá salido la ocurrencia, quién sería el que ante sus amos prorrumpiese con la frase:

-¿Y si cubrimos Las Ventas?

Y ya me imagino a doña Ana Botella, que pasa de los toros a mil por hora, o a doña Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, que es una ‘gran aficionada’, como se suele decir, aplaudiendo al de la idea; que yo me imagino, y permítaseme la licencia, a Abella, a quien todos sus conocidos llaman Abeya, con su cara de gnomo grande como autor de la frase. Y es que hasta me imagino el despacho, la reunión de donde salió la idea, al estilo de una comedia de Alfonso Paso pero con muchísima menos gracia.

Y una vez emitido el regüeldo, el aplauso unánime de los de siempre, en aras a la humanización de la fiesta. Primero empezaron poniendo el peto, luego quitando el toro, después aboliendo el toreo y ahora ya quieren eliminar el clima, proeza sideral que hasta la fecha sólo había sido conseguida por uno de los empresarios decimonónicos de la Plaza Vieja de Madrid, el popularísimo y denostado por la afición Casiano Hernández, que en una ocasión fijó en las taquillas un famoso letrero que rezaba:

“Oi no ai sol”

Porque como el orbe taurino entero sabe, el auténtico cáncer que corroe las entrañas de la tauromaquia es el clima: que si hace demasiado calor; que si hace algo de vientecillo; que si amenaza lluvia; que si parece que truena, madre; que si el fresquete... Son muchos los que piensan que en el momento que se eliminen esas adversas circunstancias, comenzarán a manar en Madrid orejas para July, que muchas no las ha cortado porque la gente se enfrasca en la conversación sobre el tempero y no se fija lo debido en las grandes faenas del Pequeñín de Velilla y se les olvida sacar el moquero petitorio.
 
Con el cubrimiento de la plaza, los tradicionales tendidos de sol y de sombra ya no tendrían sentido, por lo que los conspicuos de la solanera como Florencio, que cuando una nube oculta el astro rey clama al Presidente por que le devuelvan el dinero, que él ha pagado sol, quedarían mustios como esas hierbecillas que nacen bajo una piedra, que ni tienen fuerza ni color. A cambio, los vejetes quedarían quizás más satisfechos con la cubrición, pues en la Plaza todos conocemos historias de ancianos que tras un mal aire -o acaso fue una mala corrida- no volvieron a ocupar su localidad y a los pocos días tuvieron su postrer momento de gloria terrenal en la prensa diaria cuando apareció su esquela en el ABC, que es el paso inmediatamente anterior al disfrute de  la Gloria Eterna.

Para afrontar el cambio a Plaza cubierta sugiero que se haga como con el Palacio de los Deportes, que por cierto se halla situado en el terreno que ocupó la Plaza Vieja. El sistema es un pequeño incendio controlado y luego demoler el edificio afectado como si fuese las Torres Gemelas y transformarlo en lo que se quiera. Entiendo que con la cantidad de porquería que alberga la Plaza, lo del incendio es cosa fácil para un pirómano de mediana experiencia.

Luego, cuando ya se tenga a la Plaza preparada, lo suyo es seguir los modelos de Plaza cubierta que tan magníficos resultados dan para el rock, el tenis, las motos, el Red Bull, el circo, la feria de la tapa... y para dar dos corridas al año. Desde Villarrubia de los Ojos del Guadiana hasta Leganés pasando por Navalcarnero o Valdemorillo hay un buen muestrario de Plazas cubiertas, multiusos, multifuncionales, que son un auténtico espanto para celebrar corridas de toros, porque son plazas de ecos y reverberaciones. Posiblemente ésa sea la razón por la que cada vez se usan menos para aquel fin ya que, muy posiblemente, lo que encubra todo el asunto de la cubrición de Las Ventas sea, precisamente, el anhelo de los gobernantes de ir eliminando paulatinamente los festejos taurinos.

No he de callar por más que con el dedo...

Dedo fabricio

Dedo lusitano

Dedo eisidisi

Dedo titista

Dedo aznarí

 Dedo chaconero

Dedo gaullista

Dedo húngaro

 Dedo sixtino

Luis Fuentes Bejarano a Julián López: "El torero no es nada sin el toro"

 Luis Fuentes Bejarano

-El torero no es nada sin el toro. Y el toro siempre es algo grandioso aún sin el torero.

HABLAN LOS VIEJOS COLOSOS DEL TOPREO / VICENTE ZABALA PORTOLÉS

J. R. M.

Jueves, 26 de julio

LIMPIEZA

-Con los soldados de limpieza procederá a un barrido general, llevando las basuras que se recojan al depósito del estercolero; después practicará un fuerte baldeo arrojando el agua con rapidez y fuerza, empujándola con escobas hacia las cazoletas.
REGIMIENTO DE PONTONEROS / INSTRUCCIONES PARA LAS NUEVAS LETRINAS, 1911

Ignacio Ruiz Quintano

Grabados chinos