jueves, 26 de abril de 2012

Combustible


La ausencia de un liderazgo claro se evidencia más en las ocasiones grandes, cuando alguien debe dar un paso al frente y conducir al resto

Pedro Ampudia

"En la victoria lo merecemos, en la derrota lo necesitamos", dijo Napoleón Bonaparte. Las derrotas son los cimientos sobre los que se levantan las obras imperecederas. No existen las derrotas dulces, es precisamente la amargura en el paladar del alma la que genera el combustible que te levanta, el analgésico que mitiga el dolor. La derrota de anoche en las semifinales de la Copa de Europa contra el Bayern de Múnich duele un poco menos porque fue sólo fútbol. Nada más y nada menos que fútbol. Perdió el Madrid contra un igual sin pretensiones de predicador, sin la superioridad moral como escudo invisible bordado en la camiseta, sin la mentira y el victimismo como banderas que ondea el viento del totalitarismo ideológico. Fueron mejores, más maduros, más poderosos física y mentalmente, y ante esa realidad sólo cabe felicitarles uno a uno como hizo Mourinho por nosotros demostrando a los analistas malintencionados que la rabia del portugués no asoma en la derrota, tan sólo ante la injusticia.

El martes fue el Barcelona el que cayó eliminado frente al Chelsea. La desbordante alegría que sentí es algo que nunca le podré perdonar a Guardiola. Recordé aquella frase de Ray Loriga en "Lo peor de todo" y me di cuenta de que durante los últimos años me había convertido en uno de ellos. “La gente buena no se conforma con lo buena que es y tiene que estar mirando siempre lo malos que son los demás. Lo mismo les pasa a los hinchas del Barcelona”. Cuando el Pep se marche y el fútbol vuelva a ser sólo fútbol volveré a ser el de antes.


 Hierro

Volviendo al partido de ayer, ya habíamos advertido de los graves problemas de mentalidad del Madrid. Pareció que la madurez y la sobriedad se agotaron en el Nou Camp y el cajero del Bernabéu nos dijera anoche "saldo insuficiente, consulte con su entidad". Dos goles de Cristiano en los primeros minutos auguraban un partido tranquilo, a pesar de que el Bayern había mostrado ya su poderío y Marcelo su predisposición al desorden. El brasileño es el traje divertido e informal que uno se pone para un bautizo, pero que queda poco serio y nada elegante en una boda. Si bien es cierto que un arranque de genialidad suyo a punto estuvo de clasificar al Madrid cuando el partido expiraba, no lo es menos que su actitud durante el partido distó mucho de la que se espera de un profesional comprometido. Su displicencia a la hora de regresar a su posición tras sus arrancadas sin juicio obligaron a esfuerzos complementarios a centrales y mediocampistas. Esa última jugada, plena de velocidad y potencia, ponía en claro que el desgaste de Marcelo había sido inferior al del resto.

Tras el gol del Bayern el partido fue siempre lo que los alemanes quisieron. Más que la superioridad física fue la emocional la que decantó la eliminatoria. La superioridad de jugadores que supieron tomar siempre las mejores decisiones frente a jugadores que fueron incapaces de tomar decisión alguna. La ausencia de un liderazgo claro se evidencia más en las ocasiones grandes, cuando alguien debe dar un paso al frente y conducir al resto. En orden meritocrático ese líder debería ser Cristiano, pero su liderazgo quedó desactivado cuando los capitanes, azuzados por la prensa, le afearon algunos de sus comportamientos en nombre del puto señorío y corrieron después a contarlo a los Morales de guardia. La capitanía del Madrid del siglo XXI se debería otorgar a aquel que lo merezca, aunque acabe de llegar al equipo. Las palabras de Cristiano al acabar el partido de anoche no dejan duda de quién debería portar ese brazalete, basta echar un vistazo a la nómina de capitanes actuales para comprenderlo. Un equipo joven como éste necesita referentes adecuados en los que apuntalar su desarrollo. Los jóvenes jugadores de hace no demasiados años tenían el espejo de Hierro y Redondo y de jugadores secundarios pero llenos de sabiduría competitiva como McManaman o Panucci. Ese trabajo le queda a Mourinho, que nos dio la única alegría de la noche al declarar de propia voz que su proyecto tiene futuro. Un año más juntos, aprendiendo del mejor entrenador del mundo, debería bastar para cumplir lo que este equipo promete.

La derrota no fue tan dura como otras, pero no hemos podido despertarnos esta mañana un poco como aquel Bukowski: "Me levanté y fui hacia el jodido cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo, pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de mis ojos. Ojitos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato".

El año que viene más.
 

En orden meritocrático ese líder debería ser Cristiano, pero su liderazgo quedó desactivado cuando los capitanes, azuzados por la prensa, le afearon algunos de sus comportamientos en nombre del puto señorío



Lo último de Melquiades, el esquilador

El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen.
Juan, 10 11-18

______________
Su historia completa: Click

Sudán

A Sudanese Peoples Liberation Army (SPLA) 
commander sits in a chair in Panakuach, Unity state on April 24
(Goran Tomasevic/Reuters)
Fragmento 

Recuerdos del Madrid-Bayern

El helicóptero de Mariano sobrevolando el Bernabéu en previsión 
del lanzamiento de Sergio Ramos

 Detalle del helicóptero

 Cristiano en el calentamiento

 Bayern de Munich

 Real Madrid

 Fondo Sur

La portería de los goles

Triunfo de los débiles

Aficionado del Bayern en mi salón

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Los que creemos saber de fútbol no escarmentaremos jamás y no nos cansaremos nunca de sacar argumentos de una desgastada y deshilachada alforja para explicar la sencillez demoledora de un resultado imprevisto. Mi certeza ante una final española ha quedado en estulticia de  agorero que no acaba de comprender lo que hace grande al fútbol y que no es otra cosa que los resultados imprevistos. En realidad, la adicción drogodependiente  que representa el fútbol en muchos de nosotros se fortalece con cada victoria del débil, que causa tanta alegría entre el ganador como frustración en el perdedor.

         ¿Acaso son débiles el Bayern y el Chelsea? Pues mire usted... no, pero sus plantillas y su forma de jugar son bastante inferiores a las de Madrid y Barça.

     Consciente de su desventaja,  el míster de los ingleses planteó la batalla que abre el camino de la gloria sin importarle el “qué dirán” y guerreó a la italiana en táctica asfixiante, que puede parecer afrentosa pero que demostró ser efectiva cuando más se necesita.  El alemán Heynckes ganó a la alemana, convenciendo a sus pupilos de ser los mejores hombres de Europa y, curiosamente, ambos entrenadores usaron de un delantero centro que en el balompié español sería enterrado por la mala educación de los aficionados alimentada por un periodismo que mira y no ve.

     Personalmente creo ( permítaseme reflejar una pequeña explicación ante el doble desastre de la semana) que Guardiola se ha obsesionado con la defensa de tres. Un auténtico suicidio por muy concentrado y solvente que sea un equipo. Cada vez que el Chelsea pasaba de la línea de medio campo, el universo culé temblaba, y eso que se puede contar con los dedos de una mano tal atrevimiento inglés.  Ante una pérdida imprevista de balón, Xavi no puede alcanzar jamás a Ramires, por muchos Gorgias que intenten convencernos de la victoria  de la lenta tortuga corriendo contra la liebre. Y luego está Valdés..., un portero con reflejos al que le falta nivel técnico y una brújula que le sitúe en el área. Posiblemente el Barça no haya merecido caer, pero venía de perder ante “el enemigo ancestral” y no tuvo tiempo de superar el KO.  

    Si la Copa de Europa es el auténtico vellocino de oro de los grandes clubs de fútbol, el Jasón de la temporada, y más después del baño de autoestima en el Nou Camp, era Mourinho. Dice el mito que Jasón apareció descalzo del pie izquierdo y por eso fue reconocido. Uno no se ha fijado en los zapatos de Mou, pero son miles los que le ven renquear del remo zurdo y millones los que le encuentran la tara en el derecho. El primer tiempo del Madrid- Bayern fue uno de los grandes espectáculos futbolísticos mundiales de un año pródigo en ellos, y en el que tanto ha contribuido el Athletic de Bilbao. Con el gol de Robben llegó la táctica y los jugadores alemanes nos parecieron mejor de lo que son. Ni Di María ni Özil (¡ay, Özil!) mostraron los galones. A Xabi se le ve cansado. Cristiano tiene derecho a fallar un penalty y Casillas no está capacitado para multiplicar milagros cada tarde. Mourinho no puede controlar todos los estados de ánimo, pero entre ésos “pseudomadridistas” que detecta y detesta seguro que hay explicaciones científicas que aclaran la eliminación.

      ¿Y si resulta que todo se reduce al cansancio de los Xavis?


Sombra y luz

Jaulas

Cruz de la Cerrajería de la plaza de Santa Cruz

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los dos nombres políticos eran Fernández, el andaluz de los eres, y Durán, el catalán de Huesca que se declara harto de ser cornudo y pagar la bebida.

    Durán, que se llama como el novillero que tanto me gustó el domingo en Madrid, debe cuidar las metáforas. Hace un año, en Valencia, en el lío de la final de Copa del Rey, Durán, viéndose protegido por unos antidisturbios, puso los cuernos a los ultrasur, que respondieron tirándole encima un cubata, obligando a la policía a pedir al tribuno lo mismo que Victoria Beckham pidiera en un gimnasio a la Obregón, esto es, que hiciera el favor de comportarse como una persona de su edad.

    El martes, con todos los sevillanos en la feria, haciendo tiempo para ir a los victorinos caí en la plaza de Santa Cruz, donde los huesos perdidos de Murillo (buscar huesos es el entretenimiento secular de los españoles) y la Cruz de la Cerrajería, con su jaula de sierpes y faroles donde exponer a la curiosidad pública a los reos.

    –Ahí metía yo al de los eres –dice un castizo descolgado de una excursión de clases pasivas.

    De Azaña el general Mola llegó a decir en un discurso que lo pasearía por las calles de Madrid encerrado en una jaula “como un endriago”, y cuando Fujimori capturó a Abimael Guzmán lo metió en aquella jaula donde el líder de Sendero Luminoso echaba discursos y jugaba el teto.
    
Luego, en la plaza de toros, ¡toros! Toros del Ministerio del Interior, si bien con la guasa de un delegado rechazando reses “por falta de conformación zootécnica para la categoría de la plaza”, que es lo malo de medir a los victorinos con la plantilla de los victorianos.

La jaula

De puente sindical


Mapa de la corrupción española


A través de la página de Google Maps.

Real Madrid, 2; Bayern de Munich, 1. Mi verdad


Mourinho durante la tanda de penaltis
La segunda parte era un crujir de dientes. La cena se apelotonaba en el estómago y subía como el gemelo de los futbolistas. Era el miedo. El Madrid iba a jugar la prórroga, que es una cosa de italianos, como llevar mocasines
 

Hughes
Podría contar mi vida describiendo las distintas actitudes ante el Bayern. El Bayern al que el locutor llamaba de “miunic”, como poniendo morritos, cuando los alemanes dicen de “munchen”. El locutor era de Canal 9, la tele del régimen de Camps, el faraonismo catódico que explica muy bien lo que han sido estas cosas: un déficit para que retransmitan al Madrid con énfasis muniqués en el arbitraje.

Durante todo el partido añoré el demoledor talento para la obviedad de Sanchís, porque en ella yo me reconfortaba.

Durante todo el partido también pensaba en De Guindos y en cómo estaría viviendo este partido.

Somos una España para que hubiera habido santiaguina.

El Bayern salió asustado ante un Madrid embravecido por las desgracias ajenas. El público marcó su gol y el otro lo marcó la ola de furor que provocó en el madridismo la derrota culé.

Juego no hubo, hubo velocidad, rapidez, cambios parabólicos de Alonso, fulguraciones de Di María, sobre el que apetecía fundar un peronismo, y dos definiciones de Cristiano, que celebró sus goles con los gestos que sustituyen al muslo, las dos manos como dos mazas medievales.

Este Bayern, que Jupp Heynckes miraba con su cara de gremlin rosa, no tenía ningún demonio como Effenberg, si acaso Schwesteiger, ni provocaba la reacción meridional. Un Bayern discreto, pero enorme, que se creció y enseñoreó del campo a partir del golpe anímico del gol de Robben, tras discutible penalti de Pepe a Mario Gómez. Discutible porque no sé si era absolutamente necesario.

El centro del campo del Madrid no ha sido capaz de imponerse a ningún gran conjunto y se ha vivido del talento ofensivo y de la genialidad de sus defensas, sobre todo de Pepe, que tiene un talento para haber jugado más arriba.

El Madrid se fue apocando, con su juego de exterioridades. Özil, por ejemplo, la sutil copulativa, es un media punta que no juega jamás de media punta, y que borda una jugada impropia: los 110 obstáculos en banda derecha, empujando la pelota con talento único, como empujamos la zapatilla a lo largo del pasillo.

Alonso queda cada vez mejor antes de lanzar las faltas. Mira como un modelo y luce barba de Hemingway, pero junto a Khedira conforman un centro del campo menor. Kroos, por ejemplo, tiene un recorrido mayor, más parecido al juego del Barcelona.

Los dos mejores equipos del mundo, como fueron bautizados por la prensa española, tan tercermundista, han demostrado la crisis, el paroxismo, de dos modelos desequilibrados.

El único fallo de Mourinho ha sido no lograr la alternativa del tercer volante. 

En la segunda parte el dominio del Bayern fue más evidente. El Madrid no podía sacar la corneta porque dos goles ante este equipo eran demasiado.

El Estadio invocaba a Juanito, que es el símbolo de la frustración racial ante el Bayern.

Ribery, con su cara a trozos, me recordaba al frío asesino de Boardwalk Empire, porque tiene un punto de traumatizado francotirador.

Robben lucía su camiseta antiagarrones, que le dibuja el talle descoyuntado de extremo que se va hasta de si mismo.

La segunda parte era un crujir de dientes. La cena se apelotonaba en el estómago y subía como el gemelo de los futbolistas. Era el miedo. El Madrid iba a jugar la prórroga, que es una cosa de italianos, como llevar mocasines.

Quien más quien menos estaba versificando en el primer cuarto de hora y llamando a amigos para montar el viaje a Munich, todo cervezas y poderío.

No estábamos preparados, tras la derrota moral de Pep, para afrontar a nuestro coco, que es el Bayern.

En el palco había tantos alemanes que parecíaa que ya nos habían intervenido.


Los años pasan, los mitos son eternos

Y llegó la prórroga y entonces el Madrid se vino arriba y el árbitro pitó como un urbano todo en contra del equipo de casa. Cristiano se aceleraba, Kaká estaba siempre a punto de (Kaká, con su irrelevancia de exjugador no podía resolver nada) y salió el Pipa a intentar su heroismo patatero.

No fue posible el gol, aunque a Granero le agarraron en el área y los penaltis en casa obligaron al público a gritar el nombre de Íker. El estadio había invocado abusivamente a sus ídolos, el siete eterno y el santo, toda la conexión posible con el más allá, y sin embargo, pese a ese talante tan irracional, no hay verdadera superstición, porque para que saliera se tenían que haber callado.

La Copa de Europa es superstición, es silencio, es ritual, y memoria. La Copa de Europa es el agolpamiento, golpe de sangre, de recuerdos muy nítidos del miedo a Aughentaler, del odio a Effenberg, de la admiración aria hacia Rummenigge.

Mou saludaba a su gente como si de verdad se fuese a marchar. ¡Eso parecía una despedida!

El público gritó Íker, Íker, y Cristiano, como Zico o Maradona, falló el penal.

Para Neuer, decía el locutor exacto, y yo escuchaba para-noia.

Para-noia. Para-noia. Y Mourinho hizo un gesto de incredulidad alzando las cejas y me ganó para siempre. Mi mourinhismo es esa ruptura del ambiente.

El mourinhismo es la ruptura ambiental, la huída del clima predominante. El talento para determinar el clima emotivo del deporte.

Cuando todo estaba perdido Íker demostró su inclasificable genialidad, su talento sobrenatural. Hizo dos paradas que me hicieron gritar ¿Desde cuándo no gritaba así?

No me podía creer lo que estaba pasando. Era la tanda de penaltis más asombrosa que recordaba. Íker, que había vencido a Kahn, a Buffon, se medía con Neuer.

El último penalti era para Sergio Ramos. La tele enseñaba al equipo alemán abrazado. Un primer plano de los ojos verdes de Mou, a través de los que hemos visto la última temporada. El último penalti era para Sergio Ramos, pero el clímax ya había pasado. No era, ciertamente, el jugador en que depositar tanto espiritismo.


Camino de la Décima
Y Mourinho hizo un gesto de incredulidad alzando las cejas y me ganó para siempre. Mi mourinhismo es esa ruptura del ambiente. El mourinhismo es la ruptura ambiental, la huída del clima predominante. El talento para determinar el clima emotivo del deporte

Jueves, 26 de abril

CRISIS DE ESPAÑA, y II

-Nuestra patria no reaccionó. ¿Por qué? El comodín de la crítica periodística dio en suponer que por culpa de la Monarquía. Es un error. Si el país no tomó rumbos mejores fue porque sus clases directoras y señaladamente sus intelectuales no tuvieron influencia política. Lo que pueden una burguesía disciplinada y un personal literariuo consciente de sus deberes se ha visto más tarde; esto es, en las horas aciagas en que todos, amedrentados por la amenaza republicana, no nos atrevimos a defender el patrimonio moral común, que pasó a las manos de una democracia vocinglera y sin heroísmos, que es la misma que nos está humillando con sus injusticias y sus vejámenes. Hay que tener la sinceridad de confesarlo.
LAS RUTAS DEL NACIONALISMO / MANUEL BUENO

Ignacio Ruiz Quintano

miércoles, 25 de abril de 2012

Victorinalia en Sevilla

Paseo de María Cristina
Camino Feria

Catedral
Naciente y Poniente

 Convento de las franciscanas
Divina Pastora

 Convento de las franciscanas
Ex votos

 Convento de las franciscanas
Márquez y editor

 Arenal
Tarde de victorinos

 Arenal
Banda

 Arenal
Chicharra

 Maestranza
El abanico

 Maestranza
La almohadilla

 Maestranza
La cola

 Maestranza
La claque fandiñista de Guadalajara

 Maestranza
El callejón socialista

 Maestranza
Canito al paseíllo

 Maestranza
Márquez con su muestra de albero

Arenal
Rafael, Márquez, Sergio

 Arenal
Parada y fonda

 Valdés Leal
"Cerrado por defunción"

Anochecer pencal

¡Oh, Demos!

Hugh Hefner

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Oh, Demos, que decía el otro.

    –¡Oh, Demos, que en griego parece que quiere decir pueblo y en gallego quiere decir demonios!

    ¡Oh, Democracia, o gobierno de los Demos!

    En Francia, los Demos se llevan a Sarkozy, que es el tío que gusta a las tías (María del Carmen Chacón Piqueras llevó con él la democracia a Libia), y nos traen a Hollande, que es el tío que gusta a los tíos, aunque la última palabra la tenga Le Pen, que es el tío que gusta a los obreros.

    Tío y tía es la forma socialdemócrata de decir burgués y burguesa. ¿Y los obreros? La socialdemocracia no tiene nada para ellos, ni siquiera trabajo, razón por la cual todo el dibujo de Marx, que sólo fue un burgués impaciente, se va a tomar viento, porque en el país de la Ilustración el obreraje vota fascismo.
    
Es lo que el cinero Imanol Uribe llama “síntomas de involución”, concepto que le ha pasado por debajo de la mesa Willy Toledo, el hombre de La Habana en Lavapiés, Lavapiés para dos infantes difuntos, Anailín de la Rúa y Javier Núñez Florián, ambos de veinte años, los actores cubanos fugados cuando presentaban su película en Nueva York.

    –Mi obligación como director de cine es chupar la sangre a todo el mundo –dice el tal Uribe al hilo de su película... sobre la guerra civil.

    La obligación cubana es fugarse, y la española, chupar, como corresponde a una industria que en 2012 ha caído un 42 por 100 en la taquilla, y eso sin conocer la nueva película de Uribe ni el programa comunista para Andalucía, de donde huyen los empresarios.

    Como Hugh Hefner, que se va de Chicago a Los Ángeles llevándose el “Play Boy”.

Si sale tonto

Niños jugando a fusilar en la guerra civil
 
Aritmética, el hambre en el mundo (el hambre histérica, pensar que si uno se deja media pechuga o caza un animal incomestible está matando a un negro) y el tedio. Estos son los pilares del republicanismo

Hughes

Lo más complicado de escribir es que le venga el tema a uno. Afortunadamente, existe Cayo Lara, que es Gala, Guiomar y Beatriz juntas, pero en señor maduro. Es la Calíope del columnista. Cayíope, le llamo yo.

Don Cayo, además de muso, es republicano y, en referencia al asunto del Rey y el elefante, ha dicho algo que se dice mucho: que parece un episodio de La escopeta nacional, como si las Escopetas Nacionales las hubiese escrito Galdós; luego, desmelenado, ha dejado en el aire la cuestión crucial referida a un rey: “¿Y si sale tonto?”

El exabrupto de Cayo Lara recuerda la novela de Torrente en que se hablaba del pasmo real ante el desnudo femenino, que nos deja a todos parecidamente tontos. Y no sé si será cuestión de luces, porque Carlos IV se dice que no era muy listo, pero llevó a Goya a la Corte. De hecho, hasta estas palabras de Lara, las luces del monarca sólo preocupaban al retratista, que tenía que inmortalizar una mirada.

Para don Cayo, que está que trina, el Rey incurrió en una falta de ética profunda al cazar elefantes, porque el elefante, dice, no se destina a la alimentación; vamos, que es como el cerdo, pero al revés, que no se le aprovecha nada y sólo interesa para el negocio del marfil. Marfil, precisamente, el material del que están hechas las carcajadas.

Es decir, que si el elefante se comiese el asunto sería más ético, o menos inético, o desético, o aético, que alguna palabra tendríamos que tener ya para ese comportamiento que “carece profundamente de ética”.

Si del elefante se hicieran filetes o embutido, el acto vil de cazarlo sería menos vil, porque un africano movería el bigote por ello e infinitesimalmente se vería paliado el problema del hambre.
Para don Cayo, el ser humano, desde que se levanta hasta que se acuesta, tiene que estar pensando cómo soluciona el problema del hambre. En eso, Don Cayo es muy monja.

Don Cayo también considera ilógico que los ciudadanos tengan que soportar toda la vida a un Jefe de Estado y se irrita un poco por la pretensión que tiene el Monarca de “morirse en la cama como rey” –ay como S. M. enferme de flebitis.

El Rey, don Cayo, hace todo lo que puede por no morir en la cama. Caza, pilota, viaja, entra y sale y es de un vitalismo desesperado, pero se ve que contra lo que se revuelve este republicanismo es contra el aburrimiento y contra la posibilidad de otro encamamiento.

Matizó después que el derecho de sangre no es democrático y, visto así, las nominaciones del Gran Hermano, que se votan y recuentan, sí lo son.

Aritmética, el hambre en el mundo (el hambre histérica, pensar que si uno se deja media pechuga o caza un animal incomestible está matando a un negro) y el tedio. Estos son los pilares del republicanismo.

Mientras, Breivik, el locazo nórdico de los 77 asesinatos, ha contribuido al debate reconociéndose monárquico. Al contar sus planes, explicó que quería atacar el Palacio, pero cuando la familia real no se encontrara allí. De haber sido español, le hubiera costado encontrar a alguien dentro.

A Espada no le gusta Capote

Truman Capote

Jorge Bustos

Ignoro el grado de seguimiento que mereció la noche madrileña de los libros, pero me inclino a pensar que, en Madrid, la adhesión verdaderamente masiva a un programa de nocturnidad literaria dependerá de hacer creer al personal que los libros se pueden beber, y de esa pedagogía alquímica no vemos capaz ni a Ana Botella, con todo lo pedagógica que se muestra en otros asuntos. Pero nos picaba la curiosidad de saber si, en un momento de recesión de la recesión, la gente se volcaría sobre la literatura con devoción monástica, murmurando para sus adentros una letanía de mantras sapienciales en plan la vida es sueño, nada en demasía y todo está en los libros, tres sentencias que seguramente tiene dichas Gloria Fuertes, por citar a una figura señera del canon literario que el Consistorio fija pegatina a pegatina en los vagones del metro. De entre el menú cultural ofertado, cuatro compañeros de redacción y yo elegimos un coloquio con Arcadi Espada en el 31 de la calle Alcalá.

Seguir leyendo: Click

Miércoles, 25 de abril

CRISIS DE ESPAÑA, I

-España, a raíz de la desmembración colonial, que rebajó su rango en el mundo, pasó por una de esas crisis que vienen a ser, a un mismo tiempo, liquidación de achaques históricos y renovación de alientos para seguir viviendo; un adiós a ciertos vanos orgullos y un sereno propósito de enmienda. ¿Por qué no aprovechó nuestro país aquella dramática experiencia? Lo dijo don Francisco Silvela con elegante concisión: porque España había perdido el pulso.
LAS RUTAS DEL NACIONALISMO / MANUEL BUENO

Ignacio Ruiz Quintano

martes, 24 de abril de 2012

El gol


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Quería hablar del gol más importante de la historia de la Liga, el gol 108, un gol de récord, anotado por Khedira (“polvo, sudor y hierro”) en el Camp Nou, gol de melé de futbolistas a lo “Deadwood”, hechos a puñetazos, dos catalanes, un portugués y un alemán, que es el que gana, renovando así el mito prusiano que arranca en Atapuerca, que, después de todo, es mi pueblo.

    Yo de Florentino Pérez encargaría a Víctor Ochoa, que es nuestro Felix de Weldon, un memorial para la esquina del Bernabéu como el de la melé de Iwo Jima en Washington, con Pepe y Khedira plantando sus reales sobre Valdés y Puyol, y por corona del mundo, un balón, como en el poema de Pemán, que inventó lo de “esférico”, empleado como cultismo, vía Matías Prats, por nuestros radiofonistas de culto.

    Iba uno a hablar de un gol y la economía española entra en recesión, así que marcho a Sevilla a ver los toros, como cuando lo de Cuba. Lo de la España frívola yéndose a los toros la tarde del desastre de la Escuadra es mentira (fue a la salida de los toros cuando la gente se enteró, y al día siguiente la plaza estuvo vacía), pero no es cosa de torcer el discurso, y menos cuando a nadie importa la verdad.
    
Mano a mano de Mora y Fandiño con victorinos en Sevilla, para los nostálgicos de la tauromaquia o arte de lidiar con un toro, pata “alante”, “arribabajo” y “fueradentro”, que tampoco es más (ni menos), tauromaquia del Ministerio del Interior, lejos del Arte y la Cultura del G-10, que es ese gay-trinar de los toreros conjurados para no volverse a poner delante de un toro.

El Pernales en Barcelona





Camino de San Oslav español

 Covarrubias

-El próximo 28 de abril se inaugurará la ruta del Camino de San Olav español, de 60 kilómetros, que parte de la Catedral de Burgos y que culmina en la Capilla de San Olav, en Covarrubias, inaugurada el pasado 18 de septiembre, cumpliendo así el deseo de la princesa Cristina de Noruega, casada con el infante Felipe, un hermano de Alfonso X y cuyos restos reposan en la colegiata de la villa rachela. La princesa llegada del frío soñaba con tener una ermita que rindiera culto al santo del país nórdico y su sueño se cumplió siglos después gracias a la fundación que lleva su nombre. El rey Olav Haraldsson fue santificado y enterrado en 1030 en Trondheim, sobre cuya tumba se construyó la catedral de Nídaros, que se convirtió durante siglos en un lugar de peregrinación. Hasta allí llegaban los peregrinos en busca de salud, ayuda o consuelo. Con las reformas protestantes cayó en desuso, aunque muchas personas seguían peregrinando a él, y en el verano del año 1997 se reabrió el camino, cuyo principal trazado une Oslo con la catedral de Nídaros tras un recorrido de 650 kilómetros.
 

Filetes rusos

Rakusan Woodblock Prints