
viernes, 28 de enero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
La toalla de Zetapé

-No voy a tirar la toalla.
¿Qué toalla? La de la Economía. ¿Y dónde está el mérito de no tirar la toalla, si la que cobra palos es la Economía? Eso lo llega a hacer Ricardo Sánchez Atocha con un boxeador y le quitan la licencia de manager. Pero lo hace José Luis Rodríguez Zapatero, a quien para quitarle la licencia de presidente hace falta más rebeldía que la que muestra el español medio: un “sinpa” en el puticlub con el pretexto de salir a echar un cigarro.
Que no tira la toalla, dice Zetapé, que debe de ser ya el único español con algo que tirar.
-Sin el decreto no se podría gobernar.
La toalla de Zetapé es el Boe, su máquina de estampar decretos. Tardó algo en darse cuenta, pero ahora que lo ha visto no lo tira ni con la Guardia Civil, y no estamos señalando a Rubalcaba, aspirante, al parecer, a hacerse con la toalla de Zetapé para ponérsela, a modo de turbante, en la cabeza, ese cráneo privilegiado para el manejo de la ley de la causalidad, cuyo dominio, como se sabe, es la señal de la inteligencia.
-Si no existiera Internet, no habría terrorismo internacional -ha dicho ese hombre... en Salamanca, en sintonía intelectual con el cinero Gutiérrez Aragón, partidario de no dar tregua a los internautas, “porque es como pactar con los terroristas”.
Pase que en un país de chotas y membrillos como el que propone el socialismo carpetovetónico lo del chivatazo del “Faisán” (el galgo que se pone a mear cuando salta la liebre) le parezca a este príncipe del intelecto un simple “incidente”. Pero culpar del terrorismo internacional al padre Teilhard de Chardin (él, y no Al Gore, fue el primero en concebir una noción de la red de redes) parece una boutade destinada a impresionar a Ana Belén, aunque Rubalcaba a quien pone es a Maribel Verdú, madrina de galgos:
-A mí quien me pone es Ru-balcaba. Me puede la cabeza por encima de todo.
¿Logrará Rubalcaba arrebatarle la toalla a Zetapé?
Sólo él, que presume de saberlo todo de todos (para algo servirán los 375.143 compañeros y compañeras incrustados a dedo como “asesores” en la Administración, como sabemos por García Domínguez) lo sabe. En contra tiene, no a la oposición, que, como se ha visto en lo de Sinde, no existe; en contra tiene el reclamo de faisán que toca el juez Ruz; o los muertos maquillados en la estadística de Tráfico, en plan gótico americano de Roger Corman; pero sobre todo tiene esa sinécdoque terrorismo/internet que da para un guión de Álex de la Iglesia, pero que convierte al temido Cromwell de Solares en un simpático Clouseau de la Red.
Serrat i el xoriço, ara que té (party) seixanta-vuit anys

José Ramón Márquez
Las paridas que suelta el Serrat ése, referidas a la propiedad intelectual, tienen un punto muy bien hallado que es el del chorizo. Dice el vate: “Voy a comprar un chorizo, he pasado por delante de una charcutería, he agarrado un chorizo y me lo he llevado”. Y uno, que no entiende de finuras, piensa en la razón que tiene este hombre con lo del chorizo, que mientras los demás nos buscamos la vida para conseguir un sueldecillo que llevar a casa a fin de mes, el Serrat, por mor de su fina poesía choriceada, de su ritmo, de sus tonadillas, qué sé yo, el hombre recibe llamadas de los Ayuntamientos para contratar sus trinos; de diputaciones, para oír su voz; de pedanías ansiosas de recibir sus versos musicados: “Españolito que vienes/al mundo, te guarde Dios/ una de las dos Españas/ha de helarte el corazón”, cantaba el tío con palabras que se había bajado para su interés, que eso lo oía Alfonso Guerra en aquella época remotísima en la que quizás tuvo inocencia y se le ponían al hombre los pelos como escarpias; lo mismo que si estuviese viendo a Morante en Cantalejo, para entendernos.
Bien, pues este Serrat –Serrati que decía mi amigo Mariano Ranera en los años 70, para destacar el hecho diferencial-, no ha tenido otra ocurrencia que sacar a un chorizo como expresión del vilipendio a la propiedad intelectual, que digo yo que a ver qué es lo que le diría al tal Serrati el Machado, que era catedrático de instituto y que está fiambre en Collioure por el uso y escarnio a beneficio propio de sus versos que ha hecho el rapsoda, con esa musiquilla ratonera que le pone el Serrati a los versos para darles ritmillo; que a ver qué derecho tiene el menda para poner esa musiquilla a las palabras del catedrático de instituto, que lo mismo viene ahora la Angelines Sinde, la Ministra, y con la ayuda de los del PP va y mete en la cárcel al Serrati por descargarse ilegalmente los versos del sevillano y por ponerles una música ratonera a las palabras de un pobre catedrático de instituto que la palmó en el exilio, ignorante e inocente, pensando en días azules y en sol de la infancia, a treinta y tres quilómetros de la frontera de su patria.
Y el Serrati éste, para darse importancia y como viene el viento a favor, habla de lo chorizo que es uno que le roba el choricillo al botiguer de su barrio, y no se fija en la forma en que él le ha robado a Hernández, a Machado, a Alberti, a Felipe, a Benedetti sus palabras para llevarse las pelas con ellas, poniéndoles una musiquilla ratonera y haciendo gorgoritos, con toda desfachatez, para darle una excusa cultureta a los concejales que le han contratado por toda España en los últimos treinta años.
Serrat, Serrati, poeta de tres al cuarto, urraca de versos que emociona a Abella. Serrat, Serrati, que nos enseñó la imposible palabra ‘genista’, que le vino de perlas para rimar con ‘vista’, que es la que trabaja.
Jueves, 27 de enero
-Nosotros hemos sido béticos por romanticismo. Una vez, en Madrid, hace tres o cuatro años -mañana fría en Ciudad Lineal- vimos jugar al Betis con el Plus Ultra. Ganamos. Yo sentí en mi sevillanismo insobornable una especie de regustillo espiritual especialísimo. Era lógico. Pero luego el Betis perdía siempre.
POR QUÉ SOY BÉTICO, 1958 / JOAQUÍN ROMERO MURUBE
Ignacio Ruiz Quintano
miércoles, 26 de enero de 2011
El arte como cosa de chorizos
Electrochoques en las carreras de camellos con jinetes robot

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Madrid-Fusión

Antes, cuando en las casas cocinaban las madres, las abuelas o esa señora que lleva con nosotros toda la vida, las personas tenían bastante más claros que ahora los conceptos de lo que es la comida bien fundamentada. A través de aquéllas se aprendían los sabores esenciales. Lo que es un guiso, cómo sabe un potaje, las patatas guisadas, los fritos, las croquetas, las empanadillas, qué se yo. A medida que todo aquel entramado se nos fue y desaparecieron prácticamente -y a fe que vive sus últimos coletazos- los guisos al amor de la lumbre, las gentes se acostumbraron a almorzar fuera y a solucionar su cena con una ensalada, algo de queso y un poco de embutido, cosas que no ensucian la cocina y ‘sirven para mantener la línea, que nosotros somos de poco comer’.
El resultado de aquella pérdida se sustancia en tres grandes líneas: por una parte la ignorancia sobre los sabores esenciales, que son la base del gusto, pues ya hay generaciones que han perdido el ‘fondo de armario’ de los sabores, pues nunca lo han conocido; por otra la sustitución de los modos clásicos por novedades e invenciones, como corresponde a una sociedad tan snob como la que vivimos; y en tercer lugar estaría esta moderna consideración que pone a los alimentos casi en el mismo plano que los medicamentos, que si el fósforo, que si el potasio, que si la fibra.
Con estos mimbres, con la ayuda de la televisión y de la perniciosa crítica gastronómica –decimos de los de los toros, pero los de la gastronomía son para echarles de comer aparte- y a través de la fatal influencia de las escuelas de cocina –tan dañinas como las escuelas taurinas-, se ha llegado a la situación que hoy tenemos, de la que este circo llamado Madrid Fusión, escaparate de vanidades que tan poquísimo tiene que ver con la gastronomía, es sólo la punta del iceberg.
Porque el hecho de que aparezca un Arzak (por cierto, que todavía me duelen las muelas de la becada fósil que nos echó al plato el tío en su casa madre del Alto de Miracruz) o un Adriá debería ser irrelevante, si hubiese una auténtica cultura del gusto; allá ellos y sus conciencias, diríamos, pues en ese caso su existencia debería ser algo socialmente irrelevante salvo para los que poseen tarjetas de crédito de empresa, los revistosos del puchero gastronómico y los gourmets que planifican sus viajes mirando las estrellas (Michelín).
Lo sano sería que las ingeniosidades y paridas de estos cocineros ‘galácticos’ no tuviesen influencia alguna para la gente común. Sin embargo, esos cocineros con sus gracietas y con sus invenciones lo que han hecho ha sido sembrar una pésima semilla que, burla burlando, te lleva a que en Béjar te ofrezcan en un bar de la plaza un mi-cuit de foie con reducción de Pedro Ximénez, en vez de un plato de torreznos que es lo que pide el cuerpo y el tempero, y luego llegará el buey de Kobe a echar a coces a la morucha salmantina y las gónadas de pez globo a las criadillas.
Viejitos

En Generación Y
A Tánger a los toros
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¿Peor que Angelines? Sólo Lasalle

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Mañana, galgos con liebre en Rueda
El Coto de Rueda del Club Cazadores de Rueda acoge las fases de semifinal y final del II campeonato de la Revista La Collera, en el que han participado treinta y dos galgos de toda España. A saber: Madrid (5), Murcia, Toledo (8), Valladolid (5), Soria, Palencia, Cuenca, Guadalajara, Valencia, Segovia, Burgos, Ávila, Cáceres (2), Zaragoza, Ciudad Real y Albacete.
El campeonato se ha desarrollado a dos puntos en tres fincas toledanas: los Pradillos de Rielves, El Espinar de Villasequilla y Félix “El Navarro” en Tembleque.
Los galgueros de Rueda han puesto su coto a disposición de esta competición, que tiene su colofón mañana, jueves, con los perros semifinalistas Muñeca, de Cáceres; Guapa, de Valladolid; Unquera de Palencia y el que salga de la collera formada por Ramona, de Madrid, y Primero, de Ciudad Real.
El domingo, 30, la Gran Final.
que por lesión no pudo disputar a Deseada la Gran Final,
en brazos de su desconsolado amo
(José Reyes Calero)
Educador en Andalucía
El Consejero de Educación Andaluza creo que se apellida Álvarez de la Chica y ha heredado el puesto que regentaba doña Mar (bautizada María del Mar) Moreno, con el firme propósito de que los niños andaluces aprendan lo que conviene a la Junta en la que manda mucho Doña Mar, pues es la vicepresidenta del “tinglao”, y llama Pepe a Don José Antonio Griñán.
Álvarez de la Chica es de un pueblo de Granada que se llama Chauchina. Acabó Magisterio y ha militado siempre en el Psoe, al que lleva representando desde su mocedad. También es miembro de Ugt y del Movimiento por el Desarme y la Libertad. Con ese currículum se entiende que se esfuerce en defender a la mujer en los libros de texto, sin reparar en lo pernicioso que es idiotizar adolescentes... y así, en el de 1º de Bachiller que gasta mi tierno infante, se lee que está mal decir “reunión de padres” ó “reunión de profesores” y que en vez de decir “los jóvenes”, se debe decir “la juventud”. Sus inspectores suelen vigilar el porcentaje de aprobados para dar una prima a los docentes, si se consiguen objetivos, y si se puntúa como procede la asistencia y atención en clase.
Al señor de la Chica no le preocupa que incluso en su mismo pueblo haya profesores que amenacen a colegas por poner una estampa de la Virgen en su mesa o tengan a su vera un crucifijo protector. En la mesa. Una profesora de Religión. Estos matones no sólo educan en Granada. El aparato ha colocado una legión de afines que llegan a 20.000. De esos miles son cientos los que sin oposición y con título de Magisterio dictan la doctrina que toca en el Siglo. Gentes que desprecian a los hijos de Jacob o el Sermón de la Montaña y que esta Semana Santa, armados de valor, van a subir al Sacromonte a liarse a cantazos con el Cristo de los gitanos, cuando estos lo saquen en procesión.
¿Qué se puede esperar de una región que ha de dejar a sus hijos en manos de guarros que vomitan en las catedrales, de boches que nunca apreciarán el David de Miguel Ángel, de necios que desprecian cuanto ignoran?
Eso sí, ¡¡¡ojito con que un niño de 10 años se meta con un compañero que tiene padre y madre del género masculino!!!
Miércoles, 26 de enero
-Cuando nació en mí la idea de hacer el Diccionario ideológico no tuve, por fortuna, la visión profética de aquel personaje que, al alistarse en los tercios de Spínola para la campaña del Palatinado, se despedía de sus deudos exclamando: "Parto para la guerra de los treinta años."
EL HUMORISMO Y OTROS ENSAYOS / JULIO CASARES
Ignacio Ruiz Quintano
martes, 25 de enero de 2011
Detenido un hombre por hacer un 'sinpa' en un club de alterne de Ibiza
-El individuo fue trasladado en calidad de detenido a comisaría, donde se ha tramitado el correspondiente juicio rápido por el delito de estafa, ya que la cantidad impagada sobrepasaba los 400 euros.
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La factura de la partitocracia
José García Domínguez
Si en España se piensa poco y mal, más que por falta de ganas –que también–, es por ausencia de tradición. Aquí, desde finales del siglo XVI, cuando la gran escolástica castellana entró en barrena, nadie ha vuelto a usar la cabeza con propósito distinto al de embestir contra el prójimo. Excepción hecha de la prosa florida de Ortega, cuatro siglos de interminable siesta filosófica. De ahí que entre nosotros siempre sea recibido con resquemor quien pretenda razonar, y más si osa ejercer por libre. Sin ir más lejos, la zarrapastrosa condición del periodismo patrio no puede entenderse obviando semejante laguna histórica, tal como sugiere Álvaro Delgado Gal en muy brillante escrito difundido ahora por el Colegio de Eméritos.
Es sabido, no hay gusto, ni costumbre, ni rigor, ni método, ni maestros. Razón por la que resultan más de agradecer esfuerzos como el de esa institución, la de los eméritos, que acaba de publicar España en crisis, lúcida aproximación al origen último de nuestras desdichas. Y reflexión que igual posee la virtud de trascender el estéril narcisismo masoquista tan caro a los clásicos del género. Así, lejos de los fatalismos metafísicos de rigor, se ventilan en sus páginas magnitudes tan esquivas como el preciso número de "asesores" incrustados a dedo en las Administraciones (375.143 compañeros y compañeras), o la genuina cifra de "entes" estatales, autonómicos y locales que vagan a su libre albedrío con cargo al erario (2.656 tinglados independientes de incierto control y utilidad).
Amén del coste de las innúmeras televisiones públicas (1.460 millones de euros al año); o, en fin, la exacta cifra de españoles que viven de la política en su condición de cargos institucionales (53.797 profesionales del poder a tiempo completo). En su desnuda obscenidad, son ésos los valores –numéricos– que mantienen en pie el inamovible orden clientelar de las oligarquías partitocráticas y sus séquitos cortesanos. Las mismas magnitudes aritméticas que nos abocan a la parálisis institucional frente a la crisis. Y la misma paradoja terminal que llevó al bloqueo del régimen soviético previo a la Glásnost.Como allí, descartada por inerte sociedad civil, solo las elites del Estado de partidos disponen de capacidad para acometer las reformas. Pero, emprenderlas, implicaría demoler los cimientos mismos del orden jerárquico sobre el que imperan. Como allí.
Júbilos y jubilaciones
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
El socialismo de corral no decae en su campaña de erradicación de vestigios franquistas: el puesto de trabajo fijo, el despido caro, y ahora, la jubilación, cuyo retraso por decreto no es sino la forma eufemística de designar su desaparición. Gracias a eso, Tomás Gómez, el Gómez de Madrid, se lleva como segunda en la lista electoral a la delegada del Gobierno en la capital, más Barranco, otro beneficiario de la jubilación esfumada, y tamaña exhibición de frutos secos por parte de un hombre como Gómez, devorador nato de atunes rojos, que le temen más que a una orca, supone la rendición incondicional del socialismo castizo a los Talibanes de la Sostenibilidad, que han descubierto otro negocio subvencionado que responde a una pregunta idiota dirigida a los pobres: si puedes chupar raíces, ¿por qué vas a comer atún? A mi lado, en el fútbol, el domingo se sentó un caballero que, en lugar de fumar una faria o de merendar un bocadillo de atún, chupaba un regaliz de palo («glycyrrhiza glabra», para el vulgo). El del Mallorca era un partido pestoso entre dos partidos importantes, pero la gente acudió al Bernabéu para apoyar a Mourinho: al empezar, todos los fotógrafos se concentraron en el banquillo del entrenador portugués, pasando de Laudrup en el banquillo visitante y de los jugadores en el césped. Esta notoriedad de Mourinho no la soportan Valdano ni los poetas de su parnasillo, que se quedan solos cantando al doncel Benzema, lo cual condena al madridismo a un espectáculo de moros (el citado Benzema) y cristianos (Ronaldo, que vale por muchos), en este caso contra el judío Aouate, perdonado hasta el escándalo por el «9» blanco, que, en materia de civilizaciones, está más por la alianza que promueve Zapatero que por el choque que describe Hungtinton. El toque pícaro-cómico lo ponía el árbitro Iturralde, y el júbilo tierno, Kaká, que ya sólo aspira al puesto de capellán en el Real.
Los idus de Mourinho

El aficionado al fútbol de provincias, que no estima como Biblia el As o el Marca, cree que Mourinho tiene un Rubicón particular que cruza constantemente, menospreciando la pestilencia de sus aguas y el peligro de cocodrilos que parecen domesticados.
Mourinho ha sido elegido el mejor entrenador del mundo y probablemente lo sea, pero, como Cruyff en su pasada gloria, olvida que el fútbol estaba inventado antes de aterrizar en Madrid, y que la Gloria siempre es efímera. Es posible que le falte un 9, pero... ¿de verdad se conforma con Van Nistelrooy, un jubilado que meterá dos goles al Hércules y se lesionará a los quince días? ¿Por qué no Raúl?
No. No me creo lo del 9. Al empezar la Liga puse aquí que el entrenador portugués era muy listo y había formado un equipo alrededor de Chabi Alonso. Si el hijo de Perico no puede jugar, Mourinho sabe que ganar lo importante se antoja imposible y me da que lo dejaría dicho en su día para que se enterara Valdano. Don Jorge y su ayudante Don Miguel, que tienen en más a Muñoz Molina -un poner- que a Messi, consideraron caprichos de prima donna los requerimientos de Don José y cortaron el pelo a Gago para que pareciera un chico decente. “... y encima quiere un delantero centro, don Florentino, con lo caro que está todo”, soltaron los dos poetas.
El equipo está muy exprimido. Di María, cansado. Marcelo, despistado. Higuain, lesionado. Sergio, fanfarrón. Arbeloa, durillo al descuido... y Casillas salvando partidos como en cercanos tiempos. Aguanta en sobresaliente Cristiano. Y con notable Carvalho. Lo sabe Mou, y el monstruo que todos ven, puede resquebrajarse. Sus mandobles serán demoledores, pero a él puede que le alcancen mortales picaduras de víbora. Las hienas ya babean. Sevilla y Pamplona son malos campos de batalla para el repliegue de legiones cargadas de impedimenta.
¿Llegará José Mourinho sin heridas a los idus de marzo? La víctima intenta poner remedio.... pero eran muchos los conjurados contra César y muy estimados en la República.
-Prometiste ganar....-cantarán los vates.























