jueves, 4 de mayo de 2017

El goleador


Ignominia fifera


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para la Fifa, el goleador mundial no es Cristiano Ronaldo, CR, sino Raúl Castro, RC.
    
–El presidente Raúl Castro ya marcó muchos goles en su vida y ahora va a marcar goles de fútbol –dice Infantino, presidente de la Fifa, en La Habana, Caribe de todos los “hamponatos” (terminología de Franceschi) políticos del mundo.

    El Vaticano, la UE, y ahora, la Fifa.

    Infantino, que para los italianos es suizo y para los suizos es italiano, habla seis idiomas. Cinco hablaba Madariaga, y los comunistas, sólo porque admiraba a Solzhenitsin, le llamaban “tonto en cinco idiomas”. Infantino sería caradura en seis idiomas, si admira a Raúl Castro hasta el punto de llevarle a la madriguera, esa Corte del Rey Sol y tal y tal y tal, una zamarra con el 9, “porque el 9 es el número del goleador”, y quiere que Raúl Castro sea el 9 de su proyecto Forward, por el que la federación de cada país recibe 750.000 dólares anuales para sus cosas, que no es mucho a repartir entre “el medio millón de vagos del partido comunista cubano” (otra vez Franceschi), pero es la manera infantinoide de ponerse a la cola de Obama y el Papa argentino para bendecir a la dictadura de hampones fraternos que en 1958 tomó Cuba siendo el tercer país iberoamericano más rico y hoy es el penúltimo, muertos aparte.
    
–Me fui de Cuba porque Fidel hacía una eternidad que se estaba a punto de morir –nos dejó dicho Pardo Lazo.
    
(“Me fui de Cuba para darle la mano a Milan Kundera, antes de que se nos muera a los cubanos en un continente que lo ignora, como corresponde a la incultura de Europa –en la incultura de Cuba, lo leí convencido de que Milan Kundera era una mujer”).

    Infantino, que se permite hacer humor suizo en su visita italiana a la Isla del Diablo, debe saber que Raúl, más que goleador, sería rematador, que nunca es lo mismo. En la Castrocracia, lo que Fidel mató lo remató Raúl, desde los “mariconsones” (ver “Conducta impropia”) hasta los generalitos, pasando, ay, por la “castroenteritis” misma.

Jueves, 4 de Mayo

Valle de Esteban

Trincheras de nuestros padres

miércoles, 3 de mayo de 2017

Contundente Real Madrid

Sacrificio de Mitra

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El periodista deportivo explica el vapuleo de ayer en el Bernabéu disimulando la inclinación. El aficionado madridista, el de provincias, lee gozoso la crónica sin reparar en disquisiciones tácticas ni en las habilidades técnicas de Marcelo, Isco ó Asensio. El aficionado blanco, el de provincias, disfrutó el partido de su equipo porque encontró multiplicado en su equipo el argumento que temía  del rival: la casta, el coraje, los “güevos”... la intensidad, en la parla del gremio.  Si a la calidad de los jugadores del Real Madrid le añades intensidad inteligente no hay quien gane a ese equipo.

      Los que esperábamos un Atleti impenetrable y mortal a la contra nos acostamos decepcionados y asustados ante la demostración de la plantilla de Zinedine Zidane, al que la Fortuna no tiene visos de abandonar nunca. ¿Son entrenables esos arrebatos guadianescos como de picar la mosca a todo el rebaño y chospar sin que haya fuerza humana que pueda detenerlo?  Puede que mi impresión sea exagerada, pero el Real Madrid me pareció ayer invencible. Jugó un partido casi perfecto y me da que al aficionado rojiblanco no le quedó más remedio que sufrir con las puñaladas de Marcelo por el frágil costado de Lucas Hernández, con el voy que voy de Isco, un genio al que no se acaba de entender, y con esa pesadilla llamada Casemiro capaz de anular a Gabi,  Coke y  Saúl en una multiplicación de presencias que parecieron paranormales. A Oblak, uno de los mejores porteros del mundo, el dios de los goles le propuso como víctima propicia para  Cristiano al que ayer  volvió a bendecir regalando capacidad para herir en todos los costados de la portería. Nada que objetar a la contundencia del resultado que incluso pudo ampliarse pero que no deja de ser casi definitivo. 
     
El seguidor del Atlético, al que muchas veces se le pinta con colores depresivos, no acaba de asumir una derrota tan sin paliativos y desde ya mi vecino Rafael anda imaginando saques de esquina a Godín, genialidades de Griezzman y Carrasco y accidentes de Sergio Ramos, esa bestia particular para el que el 10 de mayo ha de ser un día aciago.

La izquierda


Villacís en la lucha final

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para montar el mito del Antifranquismo Rampante, el Consenso’78 proscribió el término derecha, y desde entonces, en España, todo se dice izquierda, desde la “ciudadana” Villacís hasta el “comisionista” Tocho, juntos en la manifestación del Primero de Mayo, ambos con nómina del Estado y disfraz de “Los miserables” en Cornejo.
    
El Estado de Partidos, y esto no lo saben los tertulianos, consiste en suprimir la representación política y sustituirla por la “integración de las masas en el Estado”, con lo que, al lado de Villacís o Tocho, Mussolini, apóstol del Estado total, sería apenas una caricatura de Bakunin.
    
Ni que decir tiene que en el Estado quienes se integran no son las masas, sino sus jefes, razón por la cual, en la calle, detrás de Tocho y Villacís… no hay masas.

    Para el izquierdismo científico, la masa era el proletariado, que acabaría con las guerras, pues, una vez con conciencia de clase, los proletarios se negarían a matarse entre ellos, pero la guerra europea refutó semejante gilipollez, y Lenin montó entonces ese aparato comunista, o máquina de matar masivamente, que aún emociona en los plenos al concejal Sánchez Mato hasta el punto de hacerle cerrar el puñito como si hubiera atrapado una mosca.

    Pero la teoría era bonita, y el izquierdismo sigue buscando borra con qué rellenarla. En los 60, cuando el obreraje o fuerza de progreso estaba por Franco, el izquierdismo buscó su clientela en el nacionalismo separatista. Hoy, cuando esa fuerza de progreso está por Le Pen, el izquierdismo se entrega al islamismo, para que los imanes le hagan el papel escrito por Marx para los proletarios.
    
En Madrid, Cristina Cifuentes, Cecé, que se vuelve roja como Michael Jackson se volvió blanco, poco a poco, busca su proletariado en el activismo sexual, y así es como en España, el país más reaccionario de Europa, va cada uno procurándose el prestigio que le permita exhibir el chau-chau más izquierdista del planeta. Y a sueldo del Estado.

Goyesca del 2 de Mayo. Duelo a garrotazos de Ureña y "Curioso"


 Cañada Real

José Ramón Márquez

Me dicen que la Presidenta de la Comunidad de Madrid sí que ha venido hoy a la Plaza. Dudo mucho que una señora como ésa guste de rebozarse en l mugre y suciedad que ostentan Las Ventas como su más característica seña de identidad debido al celo de Fernández, hijo de Fernández, custodio de la incuria y el abandono del Bien de Interés Cultural establecido por Decreto del Consejo de Gobierno 84/1994, de 28 de julio, que a lo mejor la porquería y la falta de aseo es una seña de identidad cultural y debe ser protegida sin que nosotros lo sepamos. Si es así, lo están haciendo de maravilla, la verdad.

A los toros, sean goyescos o de los otros, hay que ir siempre sin prejuicios formados. No vale llevar la faena hecha desde casa, porque luego pasa lo que pasa, que la realidad te pinta otro dibujo y a lo peor ni te enteras de lo que estás viendo, cegado por la venda que uno mismo, a veces, se pone. ¿Quién nos iba a decir que la parte más interesante de la corrida goyesca 2017 iba a venir de la mano de los dos toros de Victoriano del Río? Con lo que habremos denostado de esa infeliz vacada, resulta que hoy han sido los Victorianos los que han ido de Victorinos y los que nos han proporcionado los mejores momentos ganaderos de la tarde. Un sorpresón lo de don Victoriano, que si sigue por este hermoso camino que hoy nos ha mostrado no tardará en alcanzar el olimpo de las ganaderías toristas y empezará a gozar del respeto máximo de la afición. Visto lo de hoy cobra un especial e inusitado interés la corrida de Beneficencia, que si el encierro que manda la razón social Medianillos Ganadera S.L pone en Las Ventas aunque sólo sean tres como los de hoy vamos a disfrutar una barbaridad viendo a El Juli, Manzanares y Talavante poner en solfa sus conocimientos y sus redaños. Hoy en Las Ventas estuvieron Diego Urdiales y Paco Ureña, ambos toreros del gusto de Madrid, donde se les ha reconocido en suficientes ocasiones sus méritos.

Para empezar la corrida echaron dos de Salvador Domecq, Edulcorado, número 44, y Pleamar, número 95. Decimos dos, pero deberíamos decir uno, pues el tal Pleamar duró en el ruedo lo que tardó en encabritarse el respetable con sus condiciones tan blandengues y su predisposición innata al desplome y el planchazo. El otro, el Edulcorado, un toro grandón en el tipo de El Torero, propició un jugoso tercio de quites en que Ureña propuso gaoneras de buena ejecución y Urdiales respondió con una fantasía de chicuelinas, una media y una larga: pura torería en ambos. En ese toro Urdiales sacó lo que viene siendo su seña de identidad como torero, un gusto exquisito en lo accesorio, con remates plenos de torería añeja y un amagar y no dar en lo esencial, sin acabar de organizar la faena de manera satisfactoria e intercalando de vez en vez algún muletazo templadísimo y de óptima colocación. Lo mejor vino con la zurda, cuando el riojano planteó los naturales de uno en uno, lo cual le beneficia en cuanto a las fotografías que le hayan hecho, que serán magníficas, pero en la Plaza deja un poco depauperado el concepto de faena como tal. Pura sujeción a sus principios, que deja en el aficionado el grato sabor de su personalidad junto a la desilusión de que la cosa no se arme de manera sólida formando una faena.
La segunda propuesta ganadera venía de la mano del 9 de Aleas, actual juampedreo de don José Vázquez Fernández, que mandó a la cosa goyesca a Inesperado, número 115, y a Ingenioso, número 117, ambos castaños. Con Inesperado estuvo Urdiales en la misma tónica que en su primero y que hemos descrito más arriba. La diferencia principal entre los dos trasteos estriba en que el bicho iba y venía, con lo que se quedaba más en evidencia la falta de decisión de Urdiales en comprometerse de manera decidida en la ejecución de las tandas: ponía el toro en movimiento, le pegaba el segundo, magnífico, y en el tercero lo echaba para afuera, como quien tumba un castillo de naipes de un manotazo. Así, a base de poner la miel en los labios de la necesitada afición fue apurando el trasteo, con algún natural de gran empaque y, de nuevo con su habitual florilegio de adornos muy toreros. 

Luego salió Ingenioso, que, en realidad, es como si fuese el primero de Ureña. Era el vazquezfernandez un toro corto que fue recibido con ciertos silbidos y que anduvo por el ruedo correteando como un gamo con los picadores a ver dónde lo agarraban y cómo. En banderillas el bicho fue por libre cantando su condición mansurrona, pero lo cierto es que no se comía a nadie. El trasteo de Ureña quedó a años luz de lo que habíamos ido a ver en él. Adoptó los modos más contemporáneos, renunciando al más mínimo compromiso en su manera de torear dando lugar a un trasteo mecánico, ayuno por completo de alma y poniendo de relieve lo importante que para este torero es que su toro ponga sus gramos de emoción. Lo pasó por las dos manos, acaso algo mejor por la zurda, y no se veía el momento de que aquello acabase.
Y en esto llegaron, con su divisa negra y amarilla en la espalda, Regato, número 82, y Curioso, número 4, de don Victoriano del Río Cortés. Fue salir Regato a la Plaza y entrarle el susto al peonaje. Ya algo le vieron, porque desde el principio no se fiaron de él. Bernal le atizó por ver de atemperar su condición y luego, en el segundo tercio, se sucedieron las carreras y el capoteo y los peones pasaron sus fatiguitas para ir dejando los palos donde Dios les fue dando a entender. Urdiales agarra la franela y se planta en los medios y allí se lleva al toro a principiar su obra. Esa decisión dura los preliminares y poco más hasta que el toro se le cuela feamente, momento en que dándose por enterado de su condición se trae el bicho hacia el tercio y replantea su estrategia ya decididamente orientada a resolver la papeleta y dar fin de Regato, que se puso a recorrer el ruedo en sentido horario, casi completando la vuelta, hasta que Urdiales lo cazó frente al ocho.
Y luego Curioso. Tras haber tomado una vara con fuerza, fijeza y empuje, en la que cobró bien y de acudir con presteza a la segunda en la que se le picó poco y mal, tras un tercio de banderillas en que acudió con decisión a los cites, Ureña se planta en los medios y cita con la muleta plegada, el cartucho del pescao. El toro se arranca como una exhalación desde el burladero del 6 y Ureña le aguanta con una entereza que no es de este mundo pegándole el muletazo y componiendo un inicio de faena absolutamente impresionante. A continuación le saca una tanda de naturales, puro toreo de poder a poder que pone la Plaza a revientacalderas. No se puede estar mejor. Baja de intensidad el trasteo en la tanda siguiente, al final de la cual el torero se amontona con el toro, siendo éste el momento crucial de la faena, pues el animal, desde ese momento, descubierto el truco que hay tras del trapo, cambia de una manera espectacular, como hace años que no veíamos, y comienza a buscar al torero, que a duras penas sale de las series trompicado, medio cogido, a cabezazos. Hermoso pugilato el de Ureña y Curioso, pelea del MGM de Las Vegas, en la que vence el toro, pues hay un momento en que el matador ya sólo pone su denodado valor como argumento superior y nada de lo que la ciencia taurómaca dictamina para hacerse con animales de las condiciones de Curioso. Ureña, como un poseso sólo sabe volver a la pelea, donde se ventila la tarascada y la cornada y pretende vencer al animal con su valor y su corazón. Esto llega de manera muy neta al tendido, que sobre la certeza de la derrota del hombre frente al toro toma partido por su denuedo y le empuja: no se habla ya de toreo, más bien de heroísmo. Todos empujan a Ureña cuando se tira a matar para cobrar una estocada desprendida que, tras un rato, acaba con la vida de Curioso, que se traga la muerte hasta que no puede más.

Para mí que hoy hemos visto un toro bravo de Victoriano del Río.
 Cubata goyesco

 Los chafarrinones de los pintores cifuentinos

 La Bandera según el Mochuelo de la Cifu

 La Bandera según el Programa de la Empresa

 La masa goyesca

 Homenaje a los hermanos Luniére

 Grietas y fisuras

 Tolva goyesca

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 Ida y vuelta

 A Belén, pastores

 Calcetines

Le rouge et le noir

Miércoles, 3 de Mayo

Valle de Esteban

La religión es hija del corazón, no de la razón, y mientras nuestros corazones estén llenos de odio hacia todo lo que nuestros padres veneraron, podemos seguir contradiciéndonos alegremente sobre cuál haya de ser el objeto de nuestro odio hasta el fin de los tiempos.
Chesterton

martes, 2 de mayo de 2017

Brevísimo apunte sobre mamelucos y Dos de Mayo

 Sable de oficial del Imperio a la mameluca

Jean Palette-Cazajus

Sin duda el dramón de la elección francesa ha apartado de mi cabeza la celebración del Dos de Mayo. Habría merecido algo más sustancioso que este breve apunte de homenaje a los caídos contra los invasores.
Los llamados mamelucos nunca pasaron de un escuadrón de 125 jinetes que llegaba a 150 con la oficialidad, casi toda ella francesa. Fueron un capricho de sátrapa oriental de Bonaparte. De vuelta de la Campaña de Egipto quiso hacer de ellos una exótica guardia pretoriana.
Muchos de ellos eran sirios cristianos y egipcios coptos. Tras colaborar con los franceses los acompañaron en su retirada para librarse de las represalias. Cosas muy parecidas están ocurriendo en aquellos países y en estos momentos. A lo largo del Imperio los mamelucos orientales fueron cayendo paulatinamente en los campos de batalla y al final la mayoría eran franceses, como el de la foto.

En las calles de Madrid, aquel fatídico Dos de Mayo, constituyeron sobre todo la escolta de Murat y no creo que el escuadrón que lo acompañara pasara de 70/80 jinetes, ya que es norma en la caballería, por su peculiar formar de combatir, la necesidad de un escuadrón de reserva.
 El veterano mameluco Ducel. Daguerrotipo hacia 1865

Sus bajas fueron de 5 oficiales heridos y 3 mamelucos muertos, el primero de ellos el célebre Mustapha, héroe de Austerlitz que murió de un tiro y no por las facas goyescas. El balance es pues relativamente más modesto que la leyenda.

El Barón-General de Marbot, aquel día capitán de húsares en el Estado Mayor de Masséna y autor de unas estupendas memorias, cuenta lo siguiente: "Como militar, tuve que repeler aquellos hombres que atacaban al ejército francés; pero no pude dejar de reconocer, en mi fuero interno, que nuestra causa era mala y que los españoles tenían razón al intentar rechazar a unos extranjeros que, tras llegar a España como amigos, querían destronar a su soberano y apoderarse del reino mediante la fuerza. Esta guerra me parecía pues impía, pero yo era soldado y no me podía negar a marchar sin ser tachado de cobardía […] La mayor parte del ejército pensaba como yo, pero tampoco podía negarse a obedecer...".

Silla mameluca (Paris, Museo del ejército)

La derecha




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El periodismo es opinión, en ningún caso criterio. Por eso el fenómeno Trump se le escapó al periodismo, que luego, para taparse, se inventó un Hitler (ésa es su idea de la democracia americana), y cien días después está desnudo: los únicos campos de internamiento en los Estados Unidos siguen siendo los que levantó Roosevelt para los japoneses en los 40. Pero en la socialdemocracia mariana, donde la derecha tiene status de suegra, los tertulianos, para seguir cobrando, deben seguir pasándose el porro antitrumpiano.

    –Cien días de Trump, cien amenazas a los derechos humanos –titula el periódico de nuestras “elites cosmopolitas”.

    Salvo que llamen derechos humanos a los impuestos, estos cursis están muy mal de la cabeza. Claro que, si tanto preocupan a estos cursis los derechos humanos, ¿han levantado el meñique para exigir el cumplimiento del artículo 16 de los Derechos del Hombre y del Ciudadano sobre la separación de poderes, aquí, con la música de fondo de la juez Alaya, cuando su “führer” Trump tiene una orden presidencial congelada por un juez federal porque el imán de Hawái aduce que su suegra, que es siria, no podría visitarlo?

    Si la derecha estuviera a los principios en vez de a los rebujitos de la Feria y a las exudaciones económicas del pulgón estatal, comprendería que la misión histórica de Trump está cumplida desde que evitó el triunfo de los Clinton y su “troupe”, origen de todo el odio que le profesa el establishment, que bien podría hacerle un Kennedy, a poco que un idiota se tome en serio las sugerencias mediáticas, o un Nixon, a nada que le encuentren una multa de tráfico sin pagar.
    
Lo impagable de Trump es cubrir la vacante de Scalia con Gorsuch, otro juez originalista (en España, el jurista de la derecha es Margüenda), que aplaza la hegemonía progre por un cuarto de siglo, y hacer una revolución fiscal que el marianismo oculta con censura de guerra.

    Pero el Consenso’78 prefiere jugar al Tamagotchi de Mariano, que es Pablemos.

Guapos novillos de Dolores Aguirre y novilleros con más antigüedad que Pepe Hillo

 Lo de todos los días
El cartucho del pescao que la Cifu,
 hija de un general de Artillería, hace con la Bandera para brindar a Pepe Luis,
 que está en el Cielo

José Ramón Márquez

Desde la última vez que vimos en Las Ventas una de Dolores Aguirre (qDg) han pasado siete años menos ocho días. Aquel día, uno de los días grandes de Rafaelillo frente al terrorífico primero de su lote, la inescrutable ciencia veterinaria venteña sólo aprobó cinco de la media docena. Hoy aprobaron todos. Hay que decir que hoy, siete años después, lo que echaron en Madrid fue una novillada, segunda del Ciclo Mochu, de la miniferia de la Comunidad. Y hay que decir también que apetecía, como aperitivo de la corrida de toros que despacharán a primeros de junio Rafaelillo, Alberto Lamelas y Gómez del Pilar, ver lo de Dolores Aguirre en novillo, que no es cosa que se haya prodigado en Madrid ni poco ni mucho, y que me corrijan los memoriosos porque yo no tengo recuerdo de haber visto novillada alguna de la ene dentro del cero en Madrid antes de hoy.
 
En la Sierra de Sevilla embarcaron con destino a Las Ventas seis galanes en los que prevalecía su condición de… novillos. Es que, lo repetiremos, lo que hoy se anunció en Madrid era una novillada. Y lo que salió por chiqueros fue exactamente una novillada, guapa y pareja en tipos y en pesos, con un promedio de 482 kilos. Cinco negros y un melocotón en lo que es la parte externa y con alma y corazón y su necesario punto de mansedumbre en lo que es la parte interna, al menos cuatro de los seis. Es que era una gloria ver salir de chiqueros a los novillos con el rabo -cola en Sevilla- enhiesto, como la catenaria de los autos de choque de las ferias y acometer de esa guisa a los capotes y a las guateadas fundas de kevlar que salvaguardan los bandullos de los jamelgos. Es que ya sólo ver eso te da ánimosy te predispone de parte de los animales. Bien es verdad que Faustino protestó furibundamente al tercero, pero ya hemos dado varias veces la pista, para quien la quiera para sí, que la protesta de Faustino sirve para descubrir toros interesantes, y es que no falla: al que protesta de salida suele salir óptimo. Ese inmutable principio hoy se volvió a comprobar empíricamente pues el que resultó el mejor novillo del encierro, Tosquetito, número 14, fue el que más encendida crítica obtuvo desde que su pezuña holló la arenisca del ruedo de Las Ventas. Y lo mismo pasó con el melocotón, Clavetuerto I, aunque con menor intensidad. Se ve que el asunto estaba en ver si conseguían sacar al Couto de Fornilhos que lleva dos días haciendo guardia en el corredor de la muerte.

En realidad la corrida, en cuanto al ganado, tuvo dos partes muy bien diferenciadas: los cuatro primeros y los dos del final. Los primeros se movieron, dieron espectáculo ofrecieron sus vivas embestidas y sus incertidumbres y, a su manera, justificaron el celo de sus criadores. Los dos últimos adolecieron de blandenguería y de esa sosería tan de nuestros días, tan aburrida. Al primero, Clavetuerto II, número 33, le dieron en varas lo que habían guardado durante los siete años de ausencia. A los otros les pegaron menos, la verdad. Decían que el quinto se lastimó la mano en el segundo encuentro con el penco, pero la verdad es que si fue así yo no lo vi. Lo que se vio fue a Clavetuerto II perseguir con ahínco hasta los burladeros a Julián Maestro, aquél novillero de cuando Yiyo y Sandín, en el segundo tercio.

La terna que se hizo cargo de la lidia y muerte a estoque de la novillada estaba compuesta por Miguel Maestro, Javier Marín y Fernando Flores, de Salvatierra de los Barros, nuevo en esta Plaza.
Muchas veces hemos clamado aquí por que no traigan a Las Ventas a novilleros bisoños de escaso bagaje previo y menos oficio, pero tampoco hay que pasarse, que Miguel Maestro lleva de novillero con caballos desde el primer año de este siglo XXI, cerca de dieciséis años de novillero, y no es que le vayamos a comparar con el impar Conrado, pero algo querrá decir el hecho de que lleve el hombre, que tiene 33 años, dieciséis años sin tomar la alternativa. Bueno, pelillos a la mar, que la edad no puede ni debe ser la que acredite la frialdad de un documento administrativo. Ahí tenemos a Miguel Maestro con el primero de la tarde, Clavetuerto II, toro complicado de incierta embestida que la muleta de Maestro no fue capaz de ahormar o dirigir con firmeza y mando. En su segundo, Clavetuerto I, número 43, un novillo menos agresivo que el primero, hizo lo más bonito de la tarde al recibirlo con el cartucho del pescao, sin que tan hermoso saludo encontrase después continuidad en los muletazos que le sucedieron.

Javier Martín sorteó a Guindoso II, número 22, y a Guindoso I, número 60. El II le regaló sus sinceras embestidas ante las que Martín no demostró nada de interés, salvo su falta de interés por torear con la zurda. Se le fue el novillo sin que el novillero se enterase de sus bondades o fuera capaz de organizar un sistema de aprovecharlas. Luego en el I las cañas se tornaron lanzas, porque la dificultad motriz del novillo hizo que lo que intentó resultase deslucido y desde el graderío se le animó a que diese fin de él cuanto antes.
 
Y el nuevo, otro nuevo torero extremeño, tuvo frente a él el toro que en Madrid pone en circulación a un tío. El tal Tosquetito habría hecho que todo el mundo hablase de Fernando Flores a cambio de que él hubiese presentado una mínima claridad de ideas y unos modos ajustados a las condiciones del animal. El novillo tenía una embestida vibrante desde la media distancia siempre que se le citase en rectitud, cruzándose, aunque en seguida se notó que no es ese el sitio donde Flores estaba más a gusto. Y luego, ganar la posición, quedarse, rematar el muletazo con sentido en la serie con el fin de ir ligando… lo de siempre. Por un momento se quedó cruzado y ligó dos muletazos, pero eso fue sólo un espejismo porque no era ése el tema que él había venido a recitar. Así se fue yendo la faena, para la que la bondad de las gentes habría demandado seguramente su orejilla, pero como la espada se cruzó en su camino al triunfo, no hubo ocasión. En su segundo se ve que el hombre había rumiado en el callejón el despilfarro que había cometido y salió a ver de remendar el roto, pero siendo el torero el mismo el toro era de distinta condición, parado y deslucido, por lo que no hubo otra que arrearle un metisaca que tuvo el efecto de un infarto fulminante.

 Nazca

 Paseo

 Polite coversation

 Reloj de sol

 Las guirnaldas de la Cifu

 Capotillo

 La espuerta

 Signos

Tiene el tamaño de la muleta de Julián, el Pasmo de San Blas,
pero es la alfombra roja de la Cifu

Martes, 2 de Mayo

Valle de Esteban

Tener la convicción de estar en lo cierto no es ser un fanático; ser fanático es no poder imaginar que pudimos equivocarnos.
Chesterton

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Qué puede salir mal?


Steven Spielberg

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Zidane votará a Macron. ¿Qué puede salir mal?

    Lo dije cuando Parejo empató en el Bernabéu a cinco minutos del final y Zidane, el hombre que oía voces, movía en los relevos a sus becarios: Asensio, Morata, Lucas… Nada podía salir mal y entonces Marcelo dio con la sorpresa del roscón de Reyes, pues Zidane (como todos los modistas, y todos los eurócratas, y todos los imanes de Francia) ha pedido el voto para Macron “porque no me gustan los extremos”.
   
 ¡Al fin una definición de Zidane!
    
Zidane es persona de orden, y el orden, para él, es la ausencia de extremos. El extremo es improvisación, desborde y, en algunos casos, desobediencia, como Megido, aquel extremo del Sporting que se cambiaba de banda en cuanto le daba el sol. La consecuencia es que el Madrid juega un fútbol de centro y hasta Cristiano aparece “asantillanao”.
    
Cuando acabe la Liga habremos completado el puzzle de Zidane, y luego los periódicos podrán venderlo en fascículos los domingos. Tenemos “Zidane oye voces”. Tenemos “Zidane dice de p… madre”. Y tenemos “Zidane no quiere extremos”. Sólo nos falta el final de la película. ¿Cómo será el Madrid de Zidane visto hacia atrás?
    
––Si miras “Tiburón” marcha atrás, resulta que es una película en que un tiburón vomita gente hasta que abren una playa.
    
El Zidane de esta Liga tiene algo del Spielberg de “Tiburón”, en cuyo rodaje fallaron el tiburón, que nunca funcionó, y el mar, con olas tremendas. “¿Qué haría Hitchcock en mi lugar?”, se preguntó Spielberg, aterrado ante la certeza del fracaso, y a base de amor al arte y pánico al despido montó una película de “suspense” que, marcha “alante”, cuenta la historia de una playa donde un tiburón se come a la gente y hace millonario a su director.
    
–Supongo que Zidane tiene bastante capital financiero, por eso le interesa que gane Macron las elecciones y guardar la riqueza que ha obtenido gracias a su talento –ha contestado la candidata Marine Le Pen.
    
Marine Le Pen es una señora pelín masculina que uno se imagina cuidando ocas en las Landas y representa el nacionalismo (el fascismo es otra cosa) de Francia contra el establishment. Emmanuel Macron es un señor pelín femenino (poco que ver, desde luego, con la nariz-Courtois de De Gaulle, cuya V República, esa monarquía de paisano, está acabada, ni, por supuesto, con Salan o Massu) y representa el establishment que se come el "foie d'oie". Los periodistas, que ya no son lo que fueron, lo llaman “socioliberal”, es decir, un anfibio ideológico que el propio Macron resume con una frase de José Antonio Primo de Rivera: “No soy ni de derechas ni de izquierdas”.
    
–Los extremos no son buenos –remacha Zidane, metido a politólogo del pelotón, cogiendo la rueda buena del “colocao”.

    Que los extremos no son buenos lo comprobamos el otro día en el derbi manchesteriano City-United, o mejor dicho, Guardiola-Mourinho. Guardiola, que jugaba en casa, salió con Sterling tirando de Touré y Fernandinho, que son como una pareja de bueyes de labor. Mourinho, sin Pogba ni Ibrahimovic, salió con Martial y Rashford tirando de Fellaini, que es un buey de labor. Rashford, Martial y Sterling anduvieron menos que un bote a patadas, y cuando acabó el partido uno, la verdad, sólo tenía ganas de venganza, es decir, ganas de votar a Macron.

    Viendo cómo le va a Zidane, ¿qué podría salir mal?
Macron

EL NÚCLEO IRRADIADOR

    El central culé Piqué ha desafiado a uno de los intelectuales orgánicos del madridismo, el becario black Errejón, que formuló la ley de la hegemonía que se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. “Se pueden perder puntos hasta en el campo del Málaga”, dijo el marido de Sakyra. El entrenador del Málaga es Michel, el ex carrilero de las bananas blancas, que salvó la Liga a Zidane ganando al Barcelona. Ahí tenemos el núcleo irradiador. Pero sucede que, si el Madrid ganara la Liga, tendría que abonarle al Málaga un millón de euros, como, al parecer, se estipula en una cláusula del fichaje de Isco, a cuyo puesto en el Madrid aspira Hazard, el Isco belga del Chelsea. Y ahí tenemos la seducción de los sectores aliados laterales. Es natural que el zidanismo se agarre a Macron, que es “le centre et le néant”.

Despropósito de las cuadrillas y falta de propósito en los novilleros

 Vino, jamón y cocidito madrileño
El sueño del nuevo cosmopolitismo taurino

José Ramón Márquez

Con un tiempo harto desapacible y con la mente ocupada en rumiar las circunstancias de la vida que nos impidieron estar ayer en Sevilla a ver toros de lidia de verdad en la Plaza de Toros del Arenal, marca de don Victorino Martín Andrés, nos bajamos a Las Ventas pensando que lo mismo suspenden, si la cosa de la nubosidad se encenaga un poco, y así nos ahorramos el frío y el sinsabor. No hay tutía, y las gotillas que caen no tienen pinta de que vayan a llegar a ser la causa de fuerza mayor que nos vaya a librar de echar el rato en la andanada, que al menos tiene tejadillo. 

Emprendemos el ascenso hacia las regiones celestiales de Las Ventas entre la consabida mugre, inequívoca seña de identidad de esta Plaza de Toros, hojeando estupefactos la portada del programa oficial de la tarde, en el que se halla estampada una ilustración de don Jerome Pradet que representa un plato de jamón, lo que parece el tercer vuelco de un cocido, un plato con tres langostinos y una botella de vino. No es que uno vaya a pedir, ilusamente, que Plaza1 hubiese tenido en la portada de  su programa número 6 un recuerdo para la ganadería de Miura, hoy que se conmemoraban los ciento sesenta y ocho años de su presentación en Madrid, pero que de modernos ya nos pasamos y que lo del plato de jamón y los grabieles ya es como de caricatura, digo yo.
 
Para el primero de los festejos de la segunda Feria de la Comunidad de Cristina Cifuentes y de su inseparable Fernández, el Mochu, empeñado en aumentar el nivel de incuria en la policía de la Plaza de su predecesor, se programó una corrida de novillos para lo que adquirieron el material a don Esteban y don Juan Sánchez Herrero, ganaderos de la Asociación de Ganaderías de Lidia que desde hace unos quince años poseen una vacada hecha sobre la base del ganado que adquirieron a El Raboso. Origen juampedrero, si lo miras por ahí, pero del juampedreo del cretácico superior, porque si El Raboso compró lo de doña María Antonia Fonseca en 1979, a ver quién halla lo que puede quedar de lo que en origen venía juampedreado tras casi cuarenta años de manejo por libre. Las capas y poco más.

La cosa es que los Sánchez Herrero se trajeron desde Salamanca una corrida seria y bien presentada, acorde a lo que se pide en Madrid, con 497 kilos de promedio, dos negros y cuatro castaños, de los cuales dos chorreados. La corrida no creo que haya gustado ni a los mentores de los toreros ni a los que han estado en el ruedo viéndoselas con ella, ni a esa parte del público que ansía extasiarse con muletazos largos, lentos y estéticos de esos que tan poco se prodigan, porque los seis de los Hermanos Sánchez Herrero han traído a Las Ventas dificultades, incertidumbres, peligro, casta y mansedumbre: ese infalible cóctel que garantiza que no hay manera de aburrirse a cambio de que no hayas ido a la Plaza en busca de desmayo, escacharre de relojes, sonidos negros y demás fenómenos extrataurinos que se dan en las Plazas de Toros a condición de que lo que salga por chiqueros no tenga mucho que ver con el toro. La seria corrida que han mandado a Madrid los ganaderos charros era para novilleros curtidos, lo que se espera del que viene a la capital, para que pudiesen demostrar ante la cátedra los recursos, los conocimientos y el oficio propio de sus novillerías, dejar el sello de sus tauromaquias y sentarse a esperar la siguiente, a ver si en el otro registro, el del arte, eran también capaces.
 
Para dar fin de los aldeanuevas de don Esteban y don Juan pusieron en el cartel los nombres de Tulio Salguero, Álvaro García y Daniel Menés.
 
Tulio Salguero no despega. Lleva ya mucho de novillero y la cosa no parece marchar. En su segundo se inhibió de tal manera con el toro, dejando la labor a sus peones, que dio la medida de que su final en el mundo de la novillería está ya próximo. Dejaron correr al toro hacia el picador de reserva porque la jindama que le habían tomado al bicho, Valenciano, número 28,  sólo se podía remediar un poco si le metían el hierro en los espaldares, al precio que fuera. Lo agarró el padre del novillero, Tulio Salguero, y allá fueron al suelo el jinete y el penco para aumentar el perceptible horror que matador y cuadrilla habían desarrollado. Nada más que reseñar. En su primero, al ir a agarrar una banderilla del suelo se clavó él mismo el arponcillo. El rigor de las desdichas.
 
Álvaro García es de San Sebastián de los Reyes, como Fernández el Mochu. Para él, que no parece por lo visto atesorar los secretos del toreo en grado sumo, debió hacérsele un mundo tener que sobreponerse a la deplorable actuación de la cuadrilla que le acompañaba o que vino con él a le estorbarle. La cosa es que podemos decir que el de Sanse estuvo en el ruedo más solo que la una y que lo que urdieron sus auxiliadores más hizo para mal de los novillos que para bien. El catálogo de capotes al suelo, carreras despavoridas, marronazos y demás pasa directamente a la leyenda negra de los que lo perpetraron. A García le cuesta una barbaridad el toreo al natural, en su segundo ni agarró la muleta con la zurda. A cambio recetó una habilidosa estocada de difícil ejecución cuando el toro se había aquerenciado en tablas, como en una vieja estampa de La Lidia.
 
Daniel Menés trajo algo más de oficio y de disposición que los otros de la terna. Y mejor cuadrilla, que es un mérito que ya le hemos señalado al madrileño cuando se presentó en Las Ventas. Sin llegar a plantear ninguna de sus dos faenas con argumentos digamos inapelables, sí que dejó algunas pinceladas en ambos novillos de cierto interés. Con el manso tercero, Rodillero, número 20, anduvo porfiando y cuando el bicho volvió grupas y huyó hacia el 5 allá se fue Menés a ver de sujetarlo sin descomponerse y manteniendo la planta erguida. Con el sexto, Gordo, número 37, volvió a plantear parecidos argumentos siendo jaleado en ciertos momentos, dando, no obstante, la sensación de que no mandaba mucho sobre el toro. A este lo tumbó de una estocada desprendida de efecto fulminante. Luego se dio una vuelta al ruedo por su cuenta frente a unos tendidos ya desiertos, que se ve que eso le hacía ilusión. Decíamos de la cuadrilla y debemos reseñar dentro del despropósito general de la tarde a Simao Neves, que volvió a picar con conocimiento de la puya y de la equitación, y a Jarocho, que bregó con el conocimiento a que nos tiene acostumbrados.

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