jueves, 7 de abril de 2016

Nuestros tres de los cuartos

Llegó Cruyff...y el Cholo Sotil


Francisco Javier Gómez Izquierdo
    
      La mayoría de los aficionados no nacidos en Madrid o Barcelona que se inclina por merengues, culés o colchoneros no acierta a explicar muy bien qué acontecimiento condicionó sus querencias.  En mi caso, supongo que por parecer original, aparte del Burgos, sin duda el primero y más querido de mis amores, tuve a la Real Sociedad como mi segundo equipo y a Esnaola, Gaztelu y Boronat, como mis futbolistas preferidos. Cuando el Real Madrid se llevó a Juanito gratis porque Martínez Laredo quería suceder a Bernabéu, en muchos corazones burgaleses brotaron malos sentimientos hacia los blancos. La llegada de Cruyff  acabó por empujarnos a preferir el Barça antes que el Madrid y ya saben que  hay  vicios de imposible erradicación.

      El Barça, desde su odiosa comunión con el nacionalismo, ha cogido la manía de vestirse de vez en cuando como si fuera el San Andrés, un equipo respetable, pero menor, y es verlo un servidor con la cateta indumentaria y disminuirle los afectos. El obrerismo atlético y esa auténtica solidaridad en la que educa Simeone me tiene ganado, y si el Barça no ha de llevarse la Champions, que la gane el Atlético. La nobleza de la que presume el Barça no da derecho a que un juez juzgue distinto por el mismo delito y que estropee un sensacional espectáculo como prometía nada mas empezar la ida de cuartos del Nou Camp. Me dio mucho coraje la expulsión de Torres, porque considero que en  partidos tales el árbitro debe saber de fútbol y distinguir las malas intenciones del futbolista con el hermoso fragor de una lucha incierta. Y ya puestos, si a patada rojiblanca, tarjeta, tarjeta a patada azulgrana.  Creo que al orgullo del Atlético de Madrid y sobre todo al de Simeone, le va reparar afrentas como las recibidas en Barcelona y en el Vicente Calderón podemos asistir a uno de los partidos, éste sí, del siglo. Lo malo es que faltará Fernando Torres, un incomprendido mas allá del Manzanares, que nunca falla en las grandes ocasiones. Le tengo cariño al Niño y no sé explicar por qué.

     ¿Y el Madrid? Vaya por delante que creo en la remontada en el Bernabéu, porque un equipo en el que son titulares a la vez el  Dante, Guilavogui o el pegón Luiz Gustavo no puede eliminar a la mejor plantilla de la Champions.  ¿No les pareció que el Real Madrid salió con el partido ganado? ¿No apreciaron desinterés y suficiencia? ¿Y qué les dice a ustedes ese, al parecer primer mandamiento tanto en el Madrid como en el Barça de tridentes innegociables? ¿Tridentes que se quedan a vivir en los pisos altos y que no se sienten obligados a ayudar en la zona del sótano? Es cierto que Draxler fue la pesadilla de Danilo, pero ¿y Marcelo y sus días tontos? Porque miren que tuvo tonto el día el lateral izquierdo. Día que pudo llegar a calamitoso si alguno de los contraataques alemanes acaba superando al bueno de Navas. ¿Y el capitán Ramos? El 2-0 es una falta de concentración del “mejón central del mundo” que los defensas, pongamos del Atlético, nunca se permitirían. El 2-0 es un ejemplo de lo que no debe hacer nunca un central, ni siquiera de cadetes. De todos modos, téngase la apreciación de un servidor como muy subjetiva de alguien que a ciertos futbolistas y sin saber por qué les coge unos kilos de manía.  Veremos...

España sobre la mesa

La timba

La vaquilla

Anocracia


El politólogo Colomer


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La mentira tiene las patas largas, y ahora mismo la ciencia que más corre en España es la politología.

    Pablemos, Monedero y Verstrynge son nuestros politólogos más famosos. Pablemos ignora la existencia de Kant y enseña que el creador de la teoría de la relatividad es Newton. Monedero está siempre entre la ceca del bolívar y la meca del dólar (“In God We Trust!”, qué c…). Y Verstrynge fue el “lúser” de Fraga que en la Santa Gadea de la Carrera de San Jerónimo tomó juramento a Felipe González, Gonzalón, de que nunca había recibido dinero alemán.

    –Ni de Flick ni de Flock.
    
Como politólogos, Verstrynge se ha inventado un pasado; Monedero, una moneda; y Pablemos, una forma de gobierno, el “gobierno a la valenciana”, que le ha llevado hasta la tumba de Aristóteles para pedirle perdón por haberle superado, como Einstein hizo sobre la de Newton.

    Con su “gobierno a la valenciana”, que garantizaba a Pablemos una mención en la Wikipedia, todo iba “superfenomenal”, como diría Rivera, hasta que un arbitrista venido directamente de Georgetown, el politólogo Colomer, publicó en el periódico global el descubrimiento que pone patas abajo a la politología: la “anocracia”.

    Hija de padre latino y madre griega, la “anocracia” designa la fuerza del ojo sobre cuyas gracias y desgracias escribió nuestro Francisco de Quevedo cosas que luego teorizó el doctor Freud de Viena y poetizó en “Conjunciones y disyunciones” Octavio Paz.
    
–No vale la pena repetir ahora todo lo que el psicoanálisis nos ha enseñado sobre la lucha entre la cara y el culo –avisa Paz, que se perdió la teoría “anocrática” del politólogo Colomer.

    Desde el lírico “cara de culo” de Miguel Hernández a Gil Robles (“Algún día estarás, me cago en C…, / dentro del purgatorio de un retrete / enunciando la m… con tu aliento”) no se veía (¡y en jerga socialdemócrata!) una construcción politológica así de audaz.

    “Anocracia”, pues, es poner la TV y que todos los anuncios sean de laxantes.

Alcaldes ("Roba, pero que no se note")

Ko Wen-je (léase Que-güen-che)


Íker Izquierdo*

La pasión de ser alcalde es tan fuerte en España como la de ser futbolista. Algunos dicen que por el dineral en potencia que puede uno ganar, aunque no faltarán los freudianos que lo liguen a la simbología fálica de la vara de regidor.

No podemos negar que la figura del alcalde está muy ligada a las raíces de nuestro país. La cultura hispánica le debe mucho a “El alcalde de Zalamea”, “El mejor alcalde el rey”, e incluso al simpático alcalde de “Bienvenido, Mr. Marshall”. Y quién no recuerda al célebre alcalde de Móstoles, que declaró la guerra a Napoleón. Luego vino la Transición, con Tierno Galván y sus colocones, y cuando la democracia, que a decir de Platón estimula la circulación del oro a manos llenas, se consolidó a golpe de fondos de cohesión en nuestro país, tuvimos a una miríada de alcaldes de pueblo sedientos de comisiones inmobiliarias.

Ahora los alcaldes ya no son como los de antes. La “nueva política” manda, pero la pasión municipal sigue intacta y se ha exportado a otras latitudes donde la administración de la ciudad siempre estuvo en manos de funcionarios y no de gentes del pueblo, con más o menos labia y mando en plaza.

En Taiwán, donde la democracia es un motivo de orgullo tan potente como el béisbol, se toman muy en serio la “nueva política” que puso de moda la Spanish Revolution, y los chicos de las facultades de Ciencias Políticas son como estrellas del rock para la nueva juventud taiwanesa, tan preocupada por su aspecto como por su conciencia política.

Así las cosas, los de Taipéi se adelantaron unos meses a Carmena, Colau, Puig y otros alcaldes del montón, y eligieron al candidato independiente Ko Wen-je (léase Que-güen-che), un famoso cirujano muy de pancarta y de contar chascarrillos, frente al candidato del Kuomintang, un niño de papá con cara de San Bernardo y menos experiencia en la administración de la cosa pública que Dimitri Pitterman en un banquillo.

El populacho, que es voluble y ama al que más promete y mejores chistes cuenta, eligió al cirujano, cuya pasión de ser alcalde pudo a su pasión por destripar infelices en la sala de quirófanos. Durante un tiempo, sus porcentajes de apoyo fueron estratosféricos, hasta que empezó a hacer el Carmeno, es decir, a demostrar que no tiene ni pajolera idea de cómo se gobierna una ciudad.

Esto no es óbice para que el alcalde Ko haya sido el símbolo de la nueva política en Taiwán, la cual supuestamente ha arrasado en las últimas elecciones presidenciales y legislativas. El viejo Kuomintang ha estado a verlas venir, y ante la que se le avecinaba, se ha puesto de refilón, como hacen las defensas cuando llega Messi: “Vamos a dejarle pasar, no sea que nos llamen fachas”.

Pero el alcalde Ko empieza a ver declinar su estrella. Sale mucho en la tele, cuenta muchos chistes, pero al final es uno de esos que los ingleses llaman “underachievers” y que en España, como somos menos pudorosos, llamamos “inútiles”.

Dijo que iba a acabar con la corrupción de la anterior administración, pero tras meses de investigación no ha podido aportar una sola prueba. Dijo que iba a reducir gastos, pero lo que ha hecho ha sido subir los impuestos. Dijo que iba a administrar bien la ciudad, pero los atascos en las principales arterias de la capital comienzan a ser dignos del continente asiático. Dijo que iba a promover una iniciativa de voto ciudadano por internet para tomar ciertas decisiones, pero aunque estas cosas emocionan al principio, el pueblo democrático se da cuenta que no tiene tiempo ni conocimientos para estas cosas, y que le importa más llegar menos tarde a casa tras salir de trabajar.

Del 80% de apoyo tras sus primeros cien días ha pasado a un 42% en un solo año. Ni siquiera la prensa más afín lo soporta. Ya no le preguntan si se presentará a las presidenciales, sino más bien si no estaría mejor de vuelta en el quirófano salvando vidas que en la poltrona de alcalde jodiendo las del prójimo.

¡Cómo echa uno de menos a los políticos trincones, pero eficientes, cuando le toca sufrir a un honesto cantamañanas! Ya lo sabía bien Otto von Bismarck, el de la Kulturkampf, que decía a sus ministros: “Roba, pero que no se note”. Y la Alemania de Bismarck funcionaba a toda máquina.
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*Iker Izquierdo es locutor en Radio Taiwán Internacional y traductor chino-español. Taipéi

Jueves, 7 de abril

Valle de Esteban

-La metafísica es la expresión más intensa y más clara de una época.
Carl Schmitt

miércoles, 6 de abril de 2016

El Barça ya tiene leyenda negra

El grito de Munch

Hughes
Abc

Durante la noche del martes, una vez finalizado el partido de Champions, se produjo un fenómeno curioso. Iba surgiendo en las redes sociales o en el whatsapp de cada cuál un tipo de individuo desconocido: el colchonero mourinhista. Eran como repentinas mutaciones.

—Qué razón tenía este hombre...

Y un enlace que al pincharlo daba a la rueda de prensa de Mourinho, aquélla en la que lanzaba preguntas al aire como alguien a punto de volverse loco:

—¿Pur qué Ovrebo, De Bleekere, Busacca, Stark...? ¿Pur qué?

Anoche reparamos en que el Barcelona es, con diferencia, el equipo con más rivales expulsados en la historia de la Champions League: 30, frente a los 20 del Bayern, o 16 del Arsenal y Real Madrid.

En Twitter surgió el reprobable hashtag #uefalona, en el que damnificados del criterio arbitral, sin duda resentidos, iban vertiendo su veneno.

En un partido contra el Chelsea, hace años, los ingleses protestaron seis penaltis, nada menos, y cuatro de ellos por mano. Al final del partido, Drogba perdió el tono diplomático: «Esto es una puta vergüenza», que en inglés tuvo que sonar aún peor. Se hizo famosa la foto en que señalaba al árbitro con los ojos fuera de las órbitas como si lo saludara en una rave. Era su forma desencajada de protestar.

Si uno va a Google y escribe «Pogba» y «Barcelona» lo siguiente que aparece no es «fichaje», ni «rumores», sino «rigore», penalti en italiano; el que protestan los juventinos porque en la final de Champions nunca se pitó. Una jugada indiscernible a cámara lenta, que aislada no se sabe si es judo o fútbol.

En italiano los penaltis no pitados se recuerdan más románticamente. No es lo mismo llorar un penalti que llorar un rigore.

Los rivales milanistas tienen la suya. Una eliminatoria contra el Barcelona, partido en el Camp Nou, un pase largo a Shevchenko que se va directo a portería y marca. Puyol no pudo seguirle, y no había fuera de juego. Pero el gol fue anulado, aunque en las imágenes se ve claro que Puyol tropezó. El gran capitán culé, ya en el suelo, decidió que lo mejor era agarrarse la pierna un poco por debajo de la rodilla y comenzar a rodar haciendo la croqueta. En Puyol se vio sorpresa. No fue su gesto el que engañó al árbitro, sino que fue el árbitro el que le obligó a hacer algo.

Ese gesto, refinado, lo haría Alves años después contra el Madrid en unas semifinales. Mourinho puso a Pepe en el centro del campo, de Anti Messi. Sonaba a herejía, era como querer interrumpir un discurso de Nelson Mandela. El planteamiento quedó desbaratado con su expulsión en el 62'.

No hubo falta de Pepe sobre Alves, no le tocó. Sólo haciendo scratch con la moviola como un dj podía parecerlo. Pero el scratch se hizo. Alves rodó hasta la banda como alguien con un cólico nefrítico intentando llegar a urgencias.

Una idea para un meme sería reunir todas las croquetas de los jugadores del Barcelona enlazadas. Son como seres saliendo de sus larvas. Es como si estuvieran inventando otra forma de moverse.

En ese partido, Busquets fingió una agresión de Marcelo. No fue un hito menor. Busquets es quien mejor se muere en el fútbol español. Incluso en la segunda amarilla de Torres teatralizó un poco la acción. La falta existe, pero él le da una extensión de credibilidad, como un eco dramático.

Busquets debutó en el 2008. En diciembre de ese mismo año, el Mundo deportivo sacó una noticia: «Busquets ya ha provocado dos expulsiones».

Busquets, excepcional futbolista, lo es durante todo el partido. Quizás sea una de las mejoras que Guardiola añadió a Cruyff. El fútbol más el otro fútbol. Un partido no tiene tiempos muertos. Lo que Quintano llamó las "Desdémonas" de Pep, mujeres de tragedia asesinadas por Otelo (Mourinho). El fútbol total-total (incluye también su parte acústica, el grito, la queja).

Busquets sigue el «sí mágico» de Stanislavski, una regla de interpretación que consiste en vivir lo imaginado como si fuera real. Para esto es necesario «jugar», jugar en el sentido teatral. De modo que Busquets, mágicamente, ¡reduplica el juego!

Así, cuando se siente agredido, rápidamente se mete en el personaje e interpreta la acción completa. Por ejemplo, en su entrada no sancionada en la primera parte ante el Atlético, Griezmann no grita. Error. Busquets se desploma, mira al cielo, cierra los ojos, grita y luego da vueltas en el césped como un enfermo en la cama. Es muy importante alcanzar la posición fetal muy rápido. Quizás en esta postura hay algo subconsciente, como el que busca la tranquilidad de la placenta. Quizás un árbitro se ve conmovido ante un hombre en posición fetal y tiende inconscientemente a protegerlo.

El «sí mágico» fue lo que le llevó a conseguir que en otras semifinales contra el Inter expulsaran a Motta.

Busquets llevaba ya un rato en el «sí mágico» y, con las manos en la cara por el dolor (quizás incluso por las lágrimas), dejó abrir una rendijita entre los dedos para enterarse de qué sucedía con el árbitro.

Uno de los más gloriosos memes que ha habido en internet aprovechó esa instantánea de Busi mirando por entre dos dedos como una ancianita detrás de su visillo y la colocó en el centro de «El grito de Munch».

Cuando le hacen falta, o incluso cuando no se la hacen, Busquets da el grito de Munch.

En los últimos años, el Barcelona ha jugado contra diez en nueve eliminatorias de la Copa de Europa, lo que ha desarrollado un cierto resquemor entre los rivales. Lo resumió una pancarta que hace años sostenía un seguidor milanista, sin duda «picajoso». El sistema táctico del Barcelona: un 4-3-3-3.

Contra el Atlético, el árbitro alemán Felix Brych no tuvo su mejor noche. Expulsó a Torres en el minuto 35, pero no a Busquets, ni a Suárez, autor de los goles, en ninguna de las dos ocasiones en que agredió al rival.

Al acabar el partido, Simeone, que no dudó en hablar de una «Liga peligrosamente preparada para el Madrid», no dijo lo que pensaba, incumpliendo el mandato cholista de la sinceridad. Sí habló Luis Filipe, que se quejó. Pero era Luis Filipe, y sonó un poco «mimimi luisfilipi».

No hubo una queja rotunda por parte del Atlético, quizás temiendo represalias disciplinarias de la UEFA. Tampoco habló de amaño cuando en su último enfrentamiento liguero en el Camp Nou jugó casi la mitad del partido con nueve.

Si Luis Suárez agrediera a los rivales vistiendo de blanco quizás habría ya una recogida de firmas en internet. Como mínimo un «Menéame». Y por supuesto, una moción de alguien en el Parlamento Europeo. Sería un «nueve» literalmente intolerable en el Madrid.

Anoche, tras el Barcelona-Atlético, hubo, por primera vez, un conato de hermanamiento, o al menos de cierta comprensión entre aficionados madrileños. El Barça puede lograr lo que no ha logrado Madrid.

También al nivel europeo, donde la barrera del idioma se supera con la inmediatez del vídeo. Un fan del Arsenal enseñaba aquella vez en que a Van Persie le expulsaron por tocar el balón tras un fuera de juego que no escuchó. Uno del Milan colgaba el penalti que le pitaron a su equipo antes incluso de sacarse el córner.

Son jugadas que adquieren el tono imposible y legendario del célebre jugador sordomudo expulsado por protestar en el Bernabéu. Al Barça le salen ya penaltis y tarjetas apócrifas.

Obrevo, Stark, Busacca, Brych... es verdad que no son Guruceta, suenan a recuerdo de boxeador sonado, o a personajes de Juego de Tronos, pero recitados de seguido ya empiezan a decir algo. Son como un relato B de la Champions, vivo solo en las catacumbas de los blogs. Como el amor de Lope: quien lo probó, lo sabe. Los agravios arbitrales acaban pareciendo siempre la nube de puntos de una conspiranoia.

El gran Barcelona de estos años ha conquistado la gloria europea, pero también su leyenda negra.

Trastos

Michael Josselson



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con la primavera, a derecha y a izquierda, que entre nosotros son lo mismo, granan los manifiestos, y no se explica tanta tontuna.

Es la socialdemocracia, ese trasto viejo que nos dejó la CIA.

Desde la Revolución francesa, con su terror jacobino, su corrupción directorial y su militronchismo corso, Europa no ha hecho sino amontonar mentiras, y hoy, vista desde aquí arriba, cualquier verdad es un vértigo.

Todas las mentiras, jibarizadas, cupieron en la gran matrioska de la mentira elaborada en el 45 para vender que en Italia el fascismo fue una opereta, que en Alemania los nazis fueron cuatro drogadictos (¡de Nuremberg salió vivo Albert Speer!), que en Francia la Resistencia fue unánime y que en España el general murió por falta de aire en el asedio de las masas antifranquistas con paga del 18 de julio.

Para hacer frente a la guerra cultural (cultura es aquí el nombre ideológico de la mentira) de la Komintern de Willi Münzenberg, la CIA creó el Congreso por la Libertad Cultural de Michael Josselson, un plan de engorde para la “intelectualidá” occidental, con muchos ex de Münzemberg expertos en buena propaganda, aquélla en la que el tonto se mueve en la dirección inducida por impulsos que a él le parecen propios. Las listas de los sobrecogedores tienen más gracia que las de Panamá.

–Y ahora, conectamos en directo con la guerra fría de la cultura –era un gag de la BBC.

Este Plan Marshall cultural se dirigía al hombre progresista “en perpetuo temblor de la culpa” ante el verdadero hombre comunista. A cambio de los dólares, la CIA pedía postureo de tolerancia moral (diálogo, paz) y equidistancia ideológica entre Urss y América, es decir, la socialdemocracia.
Como el sol de Jardiel a su eclipse, España llegó a la socialdemocracia tarde, en el 77, pero se puso al frente de la manifestación que ahora encabezan Snchz y Rivera, Pili y Mili de un relativismo cultural que iguala a Velázquez con Argüello, el Muelle grafitero con calle en Madrid.

Miércoles, 6 de abril

Valle de Esteban

-Todos los impuestos exclusivos del Tercer Estado serán abolidos, es indudable.
Emmanuel Sieyes

martes, 5 de abril de 2016

El Sat

 20/02/16
 A las puertas de la cárcel de Córdoba

 Entre SOC y SAT, No a las 35 peonás. El Coronil

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Creo que han quedado ustedes enterados de la auténtica utilidad del sindicato andaluz, y sólo andaluz, de profesores de Primaria e Instituto USTEA, al que le falta una T en el acróstico, pues es una Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de Enseñanza de Andalucía.

Es la vía que inventaron unos cuantos revolucionarios  refractarios a cualquier colegio y a todo tipo de alumnos. Los afiliados en USTEA, la mayoría liberados,  hacen de todo menos dar clase, y es cosa ésta última que agradecemos infinito padres y escolares. Busquen ustedes al Kichi y su novia antes de ponerse a mandar en el yutube: “...la próxima visita, será con dinamita”, cantan por megáfono a unos jueces reunidos en Cádiz. Asaltan la universidad haciéndose pasar por alumnos. Cortan el puente de Carranza con “los astilleros”... y por supuesto van de la mano del SAT, el sindicato que dejó de ser el SOC, cuando los señores Rafael Sánchez Gordillo y Diego Cañamero internacionalizaron a los obreros del campo y los convirtieron en trabajadores andaluces.
      
Sánchez Gordillo y Cañamero dicen que ya no mandan, que el jefe del SAT es un tal Reina, pero lo cierto es que el reducido ejército practicante del nomadismo luce la misma cara alucinada que cuando sólo eran jornaleros del campo. No tengo idea de qué viven y cómo se alimentan -dice la voz popular que de las subvenciones que se reparten generosamente en Marinaleda, El Coronil y por ahí...-,  pero siempre son los mismos. Fíjense en el barbado que en Jaén grita como poseído junto al Bódalo de gorra y estrella. No hay formación, prosperidad ni fundamentos que valgan entre unos pelotones que sólo tienen oídos para las palabras de sus generales y que sólo alcanzan a reivindicar un sueldo eterno sin requisitos de peonadas, explicado todo en una jerga incomprensible para el más avispado de los hombres de Castilla.

      Para demostrar internacionalidad y sensibilidad por los afligidos, Cañamero y Gordillo llevan su SAT ante los muros de las cárceles, y hasta Logroño se acercaron para abrazar al etarra Otegui en libertad. Aquí en Córdoba, como en el resto de prisiones andalucas,  pusieron sus banderas verdiblancas  junto a las ikurriñas de las familias abertzales en el día que éstas decidieron dar un toque de atención al Gobierno y que a la vez sirviera de señal de partida para que los podemitas educaran a la opinión pública.

    USTEA, el SAT, y varios andaluces a título individual, como el alcalde in péctore de Córdoba, recién llegado de Cuba, a donde ha ido a promocionar no se sabe qué negocios además de un equipo de fútbol sala, sin militar en sindicatos tan beligerantes, andan perdidos en un laberinto ideológico que les hace confundir a una trabajadora embarazada con Franco y a los tenderos de Mercadona con una manada de falangistas. Un bruto de Jaén del que no sabemos si catalogar como trabajador o jornalero los tiene entretenidos a todos y no va a haber semana sin manifestación, ni día en que alguien del SAT o de USTEA pidan volar los barrotes de la cárcel de Jaén y de paso los de todas las demás.

Estados



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El Hernando socialista tiene pinta de no encontrar una oración en la Biblia, y, sin embargo, ha dado con una fórmula retórica para no decir Rey (¡huy, qué miedo, si me oyen los de Podemos que andan por ahí con una guillotina en la furgoneta!), y dice “Jefe del Estado”, que queda más de El Pardo.

–Rajoy desairó al Jefe del Estado, pero nosotros no desairamos al Jefe del Estado…

La fascinación hernandina del español con el Estado viene de El Pardo. “In illo tempore”, Felipe González, Gonzalón, para elogiar a Fraga, dijo que le cabía el Estado en la cabeza. A Gonzalón le cupo en la cárcel, donde llegaron a ingresar todas las instituciones a su cargo.

Cuando Pablemos, hombre de Estado, al fin (como todos los miembros de los partidos prebendarios), creyó llegado el momento de poner su pica en Flandes, no se pidió Asuntos Sociales para socorrer a los pobres como Santa Isabel de Hungría; se pidió los ministerios de Estado, incluido el Boletín Oficial no de la Nación, sino del Estado, para estatalizarnos el espinazo. O sea, el Estado popular de Pablemos, con poco que ver con el Estado popular del Séneca, reino maravilloso de uniformes y galones y plumas, y cortesías muy largas.

–En mi Estado popular los médicos nunca mandarían específicos, y para que la gente se lavase, no se hablaría nunca de “higiene”, sino de religión, como hizo Mahoma, que ése conocía a su gente.
Al contrario que en Flandes, cuyo Estado se deshace por falta de Nación (a la bomba de Bruselas contestan enviando a Saint-Exupéry a tirar la suya al desierto sirio), a España se le deshace la Nación por sobra de Estado, sobrecargado de tetones que lo tienen consumido, cosa que quiere arreglar Rivera, no expulsando del Estado a los partidos como Cristo a los “botiguers” del Templo, sino ajustando nuestros tranquilos horarios católicos a los histéricos horarios calvinistas, donde más allá de las cinco de la tarde no puede haber condumio saludable ni honesto contubernio.

Martes, 5 de abril

Valle de Esteban

-Han sustituido el sentimiento religioso por un sentimiento técnico, que, como su predecesor, proviene del misterio.
Carl Schmitt

lunes, 4 de abril de 2016

La superstición del 14




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Vi el Partido con un agiotista de Leganés que ni siquiera sabía que Carvajal es paisano suyo, pero había apostado, el hombre, cinco euros a la victoria del Madrid, y con esa pasión me salvó la noche, pues, en su compañía, pude prescindir de los gritos mustélidos de la locución “plusera” entre los carraspeos de Doña Croqueta.

Todo cuanto mi amigo leganense sabe de fútbol es lo que ha oído contar de Luis Ángel Duque en los bares del pueblo, y cree que todos los entrenadores son igual de divertidos que Duque.


En la banda, de levita y con la calva recién betunada, Zidane parece el vampiro de Murnau, pero no resulta divertido. Enfrente, Luis Enrique, pone cara de pescado de roca, pero nunca tuvo gracia, y además no consigue uno dejar de verlo llorar a moco tendido con el árbitro porque Tassotti le había pegado.
Aparte el resultado, lo mejor del espectáculo en el Campo Nuevo fue la performance en plan Fura dels Baus del número 14 en memoria de Johan Cruyff, con planos cenitales sobre las estantiguas culés.
Los catalanes tienen la superstición del 14: por 1714, no se sabe por qué (sólo se sabe que hicieron nacer al hijo de Messi a las 17,14), y por Cruyff, que llevaba el 14, un sino como el de Jenaro (Alfredo Landa), el de los 14, y hay que ver como una humorada de Cruyff, que no tragaba a esta directiva, el desenlace del homenaje.

–Gracias, Cruyff. Contigo empezó todo –fue el wasap más repetido entre la afición blanca.
El Barcelona de Luis Enrique salió a jugar contra el Madrid con temor reverencial, como lo hacía el Drean Team de Cruyff, que en el Bernabéu perdía siempre el Dream y se quedaba en el pequeño Tim de Dickens. Dado que enfrente estaba el Madrid, presa de idéntico temor reverencial al Barcelona, el primer tiempo fue lo que Ortega, en recurrente ortegada, llamaría “pelea de negros en un túnel”. En el campo corrían más Zidane y Luis Enrique que todos los futbolistas, y Messi, que tiene algo del Amadeus de Milos Forman, mostró desde el principio que tenía la noche de la risa tonta.
En nuestro fútbol, igual que ocurre en nuestra política, no hay analistas, sino propagandistas, y ahora toca decir que el Madrid ganará la Undécima. El Barcelona tiene a Messi, pero el Madrid tiene a Bale y a Casemiro. Bale es el Pegaso del madridismo, y Casemiro, el mástil al que se hace atar Odiseo (en esta metáfora, Odiseo es Zidane y somos todos) para no pegar a Sergio Ramos.
Tener de capitán de la Undécima a Ramos sería como tener de capitán de la Conquista a Lope de Aguirre (el de la cólera de Dios, de Sénder y Herzog).
Ramos es un defensa viejo, con más resabios que el caballo de Michaleen Flynn (Barry Fitzgerald) en “El hombre tranquilo”, cuyas fugas debe tapar Casemiro, que, ya puesto, debe tapar también las de Pepe.
La defensa del Madrid en manos de Ramos (con Pepe) es como la defensa de Europa en manos de la Otan, un vestigio folclórico de la guerra fría. El sábado se salvó porque, en la caída de Messi, al árbitro, que vio, como todo el estadio, penalti y expulsión, le faltó valor (luego lo compensó anulando el gol de Bale). “La gallina de piel”, que hubiera dicho Cruyff.

A favor de la Undécima, pues, veo que, si Ramos quiere jugar en el Madrid hasta los 39, como era la ilusión de Casillas, está obligado a obrar el milagro de ganarla.




EL CALDO DE GALLINA

Si el Madrid llegara a junio sin haber ganado nada, el 1-2 del Campo Nuevo sólo habría sido el caldo de gallina que por un momento reanima la faz del moribundo, pero de esto, en el entorno, sólo parece darse cuenta Zidane. En cuanto al probable triplete del Barcelona, el principio de verificación del Régimen dice que si a una gallina le das de comer un día, otro día y otro día, al día siguiente también le darás de comer. Sólo que la validez de una hipótesis no depende, según Popper, de las veces que se repita un experimento, pues basta un solo resultado negativo para probar su falsedad: al día siguiente, en efecto, a la gallina no le das de comer, sino que le cortas el pescuezo. Fútbol es fútbol.

París o el Castrismo-Luz

Orlando Luis Pardo Lazo

El castrismo triunfó en todas partes, menos en Cuba. Y es lógico. En tiranía, el castrismo languidece. Pero las democracias son su terreno fértil.

He estado mi primera semana en París, la Ciudad-Ilusión más que la Ciudad-Luz. He oído la voz, mirado a los ojos, y abrazado a los cubanos libres en medio de la molicie colaboracionista de París, donde pululan los Pétains despóticos con la plusvalía de ser expertos en el tema Cuba, así en la Academia como en el Ayuntamiento.

En París, Raúl Castro sería investido rey de manera sumaria, en uno de esos ataquitos de Restauración revolucionaria con que la capital compensa, con buena mesa, su mala conciencia de izquierda y su pésima libido liberal.

A todos y a cada uno de los cubanos libres de París el castrismo u-la-lá les ha entrecerrado las puertas profesionales y de los medios públicos de difusión. A todos y a cada uno les han impuesto amenazas, coacciones, censuras, chantajes laborales y, por supuesto, actos de repudio y golpizas.

Todos han resistido lo mejor que pudieron, hasta donde pudieron. No pocos terminaron como clochards o suicidas o locos. O en una colecta de compatriotas, para ser cremados sin patria pero sin hipocresía. Y sin pendejismos cómplices al punto de lo criminal.

París es famosa por sus museos, pero debiera serlo aun más por deportar cubanos a Cuba. Algunos de los casos más sonados e insultantes murieron en circunstancias violentas, apenas tocaron la grosera geografía del castrismo original. Se los habían llevado a lo bestia: con golpes, esposados, probablemente drogados. Y con los aplausos operáticos de la prensa presa de medio París.

Varias veces me equivoqué hablando con estos cubanos libres de maneras finas pero no afrancesadas. Al mencionar al exilio, se me iba el lapsus de decir "aquí en Cuba" para referirme, por ejemplo, a París. Cuando alguien me lo hizo notar, sólo sonreí y ya no pude seguir discurseando. Tenía un nudo en la garganta y un peso muerto bajo el esternón. Y muchas ganas de tener ganas de llorar, entre los brindis con vino de la victoria y la pastelería post-post. 

En efecto, entendimos que la batalla por París la habíamos perdido a manos de los doctos mediocres y los mercaderes mezquinos de Europa (o Euroja). Aquí en Cuba, en la Francia de la Fidelidad, donde las rectoras retro se templaron a Camilo Cienfuegos o bailaron un chachachá con el Ché. Aquí en Cuba, que es la misma Francia que guillotina a quien no se haga el guillao, siendo cuna y curul de un castrismo visceral, venéreo, donde nuestro Robespierre napoleónico del Caribe representa el parto perfecto de la razón: buensalvajismo existencialista, edipo anti-capitalista, eros deconstructivo de las mil y una democracias en decadencia, la muerte como voluntad y representación.

Quisiera vivir y amar en París, sentado en los cafés ametrallados por los asesinos en serie que usurparon el nombre de Dios: los islamistas radicales que han convertido a Alá en un Meñique. En esos mausoleos vivientes vi a jóvenes sin miedo tomando sus infusiones a la misma hora de la masacre. Y otra vez sentí una pena insondable por las demasiadas historias de amor que el odio le ha desfigurado al rostro de París.

También vi mi cara impresa en una gigantografía en colores junto al Hotel de Ville, como parte del congreso anual de ICORN donde hablé pestes de —yo, que no sé decirlo— La Revolución. Y por todo el metro de París me perseguía el personaje de Carmen la Cubana, teatro insular ya listo para su estreno tan pronto como me largase de aquí.

Finalmente, fui al cementerio. Es mi ritual irrenunciable, incluso antes de abandonar la Isla. Esos nichos al margen del Estado son hoy nuestro último bastión de resistencia civil. Porque el castrismo no construye cementerios. Los considera un despilfarro de recursos. Y un peligro moral.

Más allá de los selfies en las tumbas canónicas de caudillos y autores, me arrodillé junto a la lápida de Suzon Garrigues, mártir del Bataclan en noviembre pasado. No sé rezar. Pero igual le hablé a sus órbitas desorbitadas de azul cielo y le prometí nunca soltar su mano ni su memoria. Como tampoco extraviaré las horas de diálogo y albergue con los cubanos libres de París, esa raza cosmopolita y ya un tin cansada, estatuas caminantes que exponen la inutilidad ignorante del Ur-castrismo, su condición de cosa tan inmanente como innecesaria, su ubicuidad vacua de basurero y barbarie.

Si muero, entierren mi corazón junto al polvo perenne de los cubanos cremados en la ciudad del Castrismo-Luz, donde las batallas perdidas seguirán siendo imperdibles a falta de cubanos libres dentro de Cuba.

Lunes, 4 de abril

Valle de Esteban

-¡No hay más que un solo médico!
Ignacio de Antioquía

domingo, 3 de abril de 2016

Una "chicotá" en Madrid



Jean Palette-Cazajus

Cuatro apuntes, deshilachados y tardíos, sobre la Semana Santa de Madrid. Una Semana Santa que viene de la casi nada y que, por lo visto, intenta ser algo.

Capítulo aparte para el Cristo de Medinaceli, que sigue siendo el Gran Poder del Foro y ostenta aparatoso mando en plaza. La procesión es la única que atrae multitudes y ofrece visos de máxima solemnidad y oficialidad. Tiene también cosas cursis, cosas rancias y todavía, creo, que cierto regusto castizo. Imponente el paso de Cristo. Pero cutrísima, consternante, la electrificación de los velones y la de los faroles y guardabrisas. Y patético el volantito trasero para «pilotear» el paso. Cualquier paso sobre ruedas coqueteará siempre con lo ridículo.

Por eso las demás cofradías, casi todas ellas, se están sevillanizando y "costalerizando" a ultranza. Hace años que es el caso de la de la Colegiata, que une lo impensable en Sevilla, el agua y el fuego, o sea el «Gran Poé» y la Macarena.

Extraño sentimiento el de presenciar el paso de una buena copia china, de esas que dan el pego, del «Señor» y de la «Señora» por antonomasia, como los llaman los sevillanos cursis, que no son pocos. Y extraños cosquilleos, por intermitencia, de verdadera emoción, por más que ambos pasos carezcan del aura y de la magnificencia de los originales. Pero emoción aguada por el exceso de seudosevillanismo paródico en que se recrea toda la cofradía, desde los costaleros parlanchines al capataz retórico pasando por el demodé piropeo de «¡Macarena guapa y guapa!» a cargo de cuatro niñatas chillonas. Al menos se «sintió» alguna saeta decentita.

Jesús el Pobre y las susodichas advocaciones béticas convocan a bastante gente a primera hora de la noche. En el marco de la Plaza de la Villa el espectáculo roza la grandeza. Luego la cosa se va desinflando despiadadamente. La supuesta Macarena, a última hora en la Plaza Mayor, se arrastraba casi solitaria, mientras a la misma hora su grandioso modelo apenas si podría progresar calle Feria alante.

Por las calles de nuestro viejo barrio de vinos, tertulias y amistades por Matute, Huertas, Santa Ana, Prado, Echegaray, León, Cervantes, Lope de Vega, transitó durante la tarde noche del Viernes Santo,la muy decente talla del Cristo de la Fe. El modelo del paso es claramente el también sevillano Cristo de Burgos de la Iglesia de San Pedro.

Bastante gente, en zona tan turística y en un Madrid lleno de forasteros. Pero sensación de escasísimo sentimiento «cofrade» en la capital. Por otro lado, en la mirada de muchos guiris, sin duda de procedencia "reformada", detrás del interés se percibía el recelo frente a semejante espectáculo. Detrás de los cucuruchos nazarenos ven a la Santa Inquisición; detrás del sensualismo barroco entreven la garra vaticana; detrás del trueno de los tambores sienten agazapada la Leyenda Negra. Secuaces de un Dios cerebral, les da pánico tanto paganismo de los sentidos y los perturba el erotismo del olor a incienso. En el fondo, más próximos en eso a los musulmanes, no saben qué es la Encarnación.

Por cierto, sorprendente lujo de bandas musicales en Semana Santa tan modesta. Así el viernes, acompañaba al Cristo de la Fe la Agrupación Musical Santa Marta y Sagrada Cena, de León. Excelente, comparable tanto por el uniforme como por la calidad musical con su evidente modelo, la sevillana Agrupación Musical Virgen de los Reyes. Me encantó también la estupenda y numerosísima Banda Sinfónica La Lira de Pozuelo.

Como toda liturgia ritual, lo importante es que se cumpla. Entre parodia, modestia, cutrez, indiferencia y emoción, la Semana Santa madrileña existió y a mí al menos, a mí, el ateo, me proporcionó, a ratos, esa punzante emoción que es como una transfusión de sentimiento de existir.





El partidazo de Tarragona. 4-4

 
Emana


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El partido del siglo de cada seis meses fué un tostón de padre y muy señor mío hasta que, para romper la monotonía, Luis Enrique quitó a Rakitic, ése tipo de jugadores que como Casemiro en el Real Madrid, obedece sin rechistar incluso cuando el entrenador llega a ser injusto a sabiendas. Los entrenadores, excepto Paco Jémez, Mourinho y poquitos más, siempre cambian a los mismos, por muy evidente que sea el desfallecimiento de la estrella o del delantero importante que mira mal cuando ve su dorsal en la pizarra del árbitro asistente.

    Desfallecimiento, cansancio, fatiga,.. llámelo usted X, pero así era el estado del Barça al final de un partido que curiosamente se había jugado andando, pero que mantenía la tensión del espectador por lo apretado del resultado, lejos de esos cuatro y cinco ceros que tanto gustan al forofo y que tan dañinos son para el espectáculo. Cuando Ramos se borró con esos modos que acostumbra, todo fue coser y cantar. Si el partido dura diez minutos más, me da que el Madrid devuelve la goleada del Bernabéu. De todos modos me da la impresión de que el Barça ha mostrado debilidad en el momento más decisivo de la temporada y puede que el Atlético de Madrid agradezca al enemigo blanco que le haya sembrado de curruyelas el que parecía expedito camino culé.

    No cayó esa lluvia de goles en el Camp Nou  que los hombres del fútbol auguraban para homenajear a Cruyff porque el temporal estaba localizado un poco más abajo del mapa. En Tarragona, donde el Estadio también es Nou.  Un 4-4 final tras múltiples alternativas no sólo es emocionante. Es rarísimo en 2ª División. En el Gimnástic-Córdoba de esta mañana, hasta ha sido hermoso.

    El   Córdoba, mi equipo de hogaño, no es el Córdoba sin Florin Andone, el rumanito del que llevamos hablando hace dos años. Ha crecido Florin y  no sé si vieron cómo se las hizo pasar a la defensa de Del Bosque el otro día. Florin es una especie de Diego Costa, al que uno también vio  crecer por Segunda con el Albacete, Celta, Rayo. Pelea y sufre como Diego Costa, pero sin la mala leche que llevaba a cuestas en aquellos años el brasileño. Florín se nos va a ir primero a la Eurocopa y seguramente a mejor equipo, pero cuando nos va a dejar desamparados es en junio, en los días del play off. Hoy ha colado tres goles. Tres goles de delantero bueno. De delantero inglés. De delantero valiente. Quizás el mejor delantero de Segunda división, con permiso del cordobés de Palma del Río, Sergio León, el ariete del Elche. 

    El partido de este mediodía ha sido espectacular con Achille Emaná, aquel camerunés que se escapó del Betis, creo recordar que de no muy buenas maneras, como protagonista principal. ¡Queéextraordinario futbolista Emaná! No sé cómo Emilio Viqueira lo ha convencido para venir a Tarragona esta Navidad, al parecer tiene un hermano en el filial, pero el acierto ha sido morrocotudo. Emaná está para jugar en Primera y en el Betis, otra vez de titular. ¿Y qué decir de  Aníbal Zurdo, el delantero centro que también regresa de lejanas tierras, intérprete letal de la música de Emaná? A ratos resultaban prodigiosas las paredes entre ambos y a ratos un servidor pensaba que era imposible salir vivo de semejantes cazadores pero sería Cristián Lobato, casi un desconocido,el que empalara una bolea desde fuera del área para marcar un gol de campeonato.
     
La casta de Florín Andone  hacía sobreponernos con cada gol catalán, pero sería Palanca, aquel extremo que sacó Juande Ramos en el Madrid, quien volvió  a sorprendernos con un remate prodigioso también de bolea y desde más allá del área grande rubricando una mañana de golazos con categoría.

    4-4 al final y partidazo. ¿No es tiempo ya de que los Barça-Madrid acaben con este resultado como aquellas temporadas inolvidables de Pantic en el Atleti? ¿ El Atleti? El Atleti está ahí mismo, Luis Enrique. Yo que usted a Rakitic no lo quitaba por nada del mundo.

Domingo, 3 de abril

Valle de Esteban

-Es por el olor por lo que seréis juzgados.
Ignacio de Antioquía

sábado, 2 de abril de 2016

Suicidios

Pájaros y pájaras

Francisco Javier Gómez Izquierdo
      Es fama que en el Mundial de 1950, el del Maracanazo, hubo suicidios en masa. Periodistas brasileños dicen que no. Que es una leyenda voceada y escrita por colegas que necesitaban engrandecer una derrota injusta, pero está comprobado que al portero Barboza todo el Brasil lo condenó a no existir nada más acabar el partido. El Lobo Zagalo le expulsó de la grada cuando lo descubrió mirando un entrenamiento y “la gente” se cambiaba de acera cuando lo veían venir de frente. Barboza cumplió cincuenta años de condena hasta su muerte en el 2000 y en una entrevista que me impresionó, allá a mediados de los 90, le escuché decir que todos los días alguien le daba motivos para suicidarse.

      No creo que el fútbol sea tan importante como para desquiciar tanto, pero tengo claro que cada vez hay más desequilibrados capaces de asesinar hasta por un papel de fumar, ahora que a todo quisque le ha dado por comprar el tabaco de liar por cuarterones como nuestros abuelos. Los Madrid-Barcelona ya no provocan depresiones  entre aficionados perdedores y pusilánimes. Si acaso, arrebatos asesinos, resultado de una educación que en el siglo siempre culpa a otro de las barbaridades propias. Los Madrid-Barcelona, mientras no sean de Copa de Europa, están tan repetidos y son tan irrelevantes en los últimos años que hasta da coraje la parafernalia con la que se les recibe. Reconozcamos que es el partido con mayúscula y que es obligatorio verlo para quien no se avergüenza de mostrar interés por un Mallorca-Leganés, pero en realidad el Barça-Madrid de hoy, por ejemplo, carece de la trascendencia del Mallorca-Leganés de un rato antes.

    ..En realidad de lo que quería poner cuatro letras -tengo que aprender a domarme cuando me siento ante el ordenador- es sobre el suicidio y no sobre el “clásico”.  Habrán observado que es cuestión ésta que me interesa y preocupa, convencido como estoy de que a los psicólogos y psiquiatras se les mueren más pacientes, pero que muchos más, que a los oncólogos. “Ah, sí... ¿Fulanito, dices? No me extraña, andaba yendo a psicólogos..” Sobre todo me encorajina por la poca importancia que se da a los 4.000 suicidios anuales, al lado, por ejemplo, de las 50 mujeres asesinadas por sus parejas. No voy a entrar en los motivos de cada cual para tomar tan tremenda decisión, pero sí me llama la atención el oscurantismo al dar cuenta de la lacra  y el disimulo en el género, escondiendo en casi todos los periódicos que reflejan la estadística “facilitada oficialmente”, el número de hembras y varones muertos de tan expeditiva manera. ¿Se dan cuenta que es nota informativa que sale una vez al año y que ni se comenta entre los señores -y señoras- que sientan cátedra de lo que es bueno y malo?

     Los datos oficiales dicen que cada día se suicidan 10 personas, de las cuales 7’5 son hombres y 2’5 mujeres. Este porcentaje tiene usted que buscarlo como si fuera investigador, porque se pone de pasada y para que se olvide. Uno, que se fija de modo incorrecto en ciertos detalles que se tienen por poco importantes, padece infinita incomprensión cuando señala a las muertas no españolas asesinadas por sus parejas musulmanas, nigerianas o argentinas, como no computables en la estadística española. Como imaginarán, me llueve todo tipo de descalificaciones desde el nuboso cielo de mis compañeras y amigas, pero en el fondo noto que algo les raspa por dentro, porque todas -y todos- contestan con el mismo argumento: “..el español está educado en el machismo franquista”.

     ¿Y el suicida? Si la selección brasileña de fútbol, tan amada, provocó o fue susceptible de provocar -¿que más da la falsedad?- suicidios en masa...   ¿No cabe la posibilidad de que alguna víctima de modalidad tan violenta tenga su origen en el amor-odio del “género débil”?  ¿Se acepta un ciento entre los 3.000? Respondan que no, que qué barbaridad, pero sepan que a cierta edad es más digno que te crean machista mientras envidian a tu doña que te tomen por un gilipollas que no se entera de que hay muchas maneras de vivir del cuento.

Triángulos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Olivia Wilde, que ya prometía como ayudanta de House, se ha desnudado para Scorsese en “Vinyl”, pero con un postizo “de época” que a ella le hizo sentirse menos desnuda y a nosotros nos llamó más la atención.

Scorsese es el Mourinho del cine. De hecho, vemos a Scorsese tan pendiente del pubis de Olivia Wilde como lo estuvo Mourinho del de Kaká.
“Mourinho, pendiente del pubis de Kaká”, fue una portada del “As”, que ya iba de editorial Taschen del fútbol-arte de oferta en el Vips.

–Mourinho mima a Kaká y quiere estar permanentemente informado del pubis que tanta guerra le dio.
Pregunto a mi cronista de fútbol por el ideal púbico del estadio, y me dice que el frondoso “ma non troppo”, dibujado como la llama de un mechero Zippo, entre el rasurado socialdemócrata (David Vidal se negaba a cortarle el césped a Cruyff) y el postizo de Olivia Wilde, que parece el mechón pubiano que, incorporado a un broche de brillantes, enviaba a lord Byron la esposa de lord Melbourne.

Ahora vemos que la Santa Transición no ha sido sino un proceso de deforestación amazónica del monte de Venus, ese triángulo perfecto donde florecía la felpa de los poetas, que va del “haz de trigo rodeado de azucenas” salomónicas de Victoria Vera en el Reina Victoria del 74 (a reventar de un público que, como el autor de “¿Por qué corres, Ulises?”, ignoraba “esa ensortijada gracia oscura / cárcel de luz, recóndita angostura”) al césped afeitado de esta noche en el Clásico para la triangulación del tiquitaca culé en que el tacto pierde su vértice de visión, que era un visón.
De la triangulación torcuatista del guionista de la Santa Transición (“Adolfo quiere que la relación que ambos tenemos con el Rey sea un triángulo equilátero; yo creo que es isósceles, aunque en realidad es escaleno”) al pactismo tripartito (“tripartito y paritario”, en monserga de los comunistas setenteros en la Facultad) de Snchz, Rivera y Pablemos para sacar de La Moncloa al tío de la barba.

Sábado, 2 de abril

Valle de Esteban

-¿Santiago Bernabéu? El padre de la patria madridista y el maestro de todos. En la España de hoy estaría prohibido.
Ramón Mendoza

viernes, 1 de abril de 2016

Y a esto lo llamaré...



Hughes
Abc

Carmena empezó con las calles de Madrid y le ha cogido el gustillo. Ahora propone cambiar también el nombre al Valle de los Caídos. «¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas!». J. R. J. dijo inteligencia, no alcaldía. El nombre elegido, Valle de la Paz, es nombre como de funeraria, casi mejor Pinar del Sosiego.

—Abuela, abuela, ¿por qué a las pirámides se las llama pirámides?

—Porque no gobierno yo. Si no, serían «Poliedros de la Igualdad».

Porque la propuesta de Carmena tiene dos elementos. Uno es el nombre, otro es «revisar qué valores deben prevalecer en el monumento». Pero hay cosas irrevisables. El monumento es un templo y tiene una naturaleza artística y estética determinada. Aunque le pongan Valle del Amor y le cuelguen farolillos de la cruz es lo que es: un ejemplo de arte nacionalcatólico. Una cruz inmensa con la historia conocida. Una cruz; no un superbolardo cívico. La obra, además, ya tiene un uso acordado: honrar a todos los muertos de modo despolitizado. Cambiar historia por «memoria» y asignarle unos valores «constitucionales» y gaseosos es repolitizarla. ¿No es mejor honrar al muerto en un recuerdo terrible de la guerra que transformar en paz lo que no fue paz?

Esto además es muy cansino. Excita a sus fieles y contrarios en un partido de gili pimpón agotador (¡el pimpón de Bertín!). Hablemos de productividad, de globalización, hablemos de cosas modernas, ¡de silicio y poliamor!

De algún modo extraño, el Valle de los Caídos me recuerda a una bicicleta estática (derrota y sufrimiento, la cruz del manillar). Llega un tiempo en que te cansas de ella. No reconoces haberla comprado, pero está en tu casa. Reniegas de su función y del mensaje acuciante que te envía. Entonces le acabas colgando las camisas. Así la tapas y encima te sirve de algo. Pero una bicicleta estática es una bicicleta estática.

¿Y colgarle un «Refugees welcome» al «Valle de la Paz»?

«No hay nadie que quiera dinamitar la zona», dijo la alcaldesa en excusatio non petita. Hum, un «Palmira» con todo el franquismo monumental... ¡Ya tardan! Con Bódalo de artificiero y todos los puños en alto, ¡hasta la tendinitis final!

"Franco benvingut a Lleida"

1963

Valenciana



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A las seis formas clásicas (puras e impuras) de gobierno dadas por Aristóteles, el Cotarelo de Alejandro Magno, Pablemos ha añadido el Gobierno a la Valenciana, es decir, que ha inventado la paella partidocrática, cuya fórmula se basa, como revelara don Eugenio d’Ors en la tertulia de Cañabate, en que el arroz lo admite todo y no necesita nada.

Pablemos, que cada día tiene más de lechuza abrevando en las alcuzas del fascismo (¡aceite de Estado!), esa sentimentalidad tan nuestra, por mediterránea, se pasea por las teles como el San Vicente Ferrer que describió Gecé y cuyo verbo arrebatador “derrotaba a todos los capitalistas del tiempo haciendo conversiones de judíos a la social democracia cristiana”.

–Valencia vista de veras es archiburguesa, pulcra, amable, oronda, regordeta, feliz.
Esa valencianidad tan Tania, la fallera de Rivas, sería la solución de Pablemos, el Gentile (Giovanni, no Claudio) de Vallecas, a “la crisis de gobernanza de la democracia representativa” que aflige ahora a Felipe González, Gonzalón.
La democracia representativa fue un descubrimiento de Hamilton, el de los billetes de diez dólares que Obama quiere cambiar igual por Jennifer Lopez, que desmiente tener el fondillo asegurado.

Pero si Gonzalón dice que hay crisis de gobernanza en la democracia representativa, siendo Estados Unidos la única democracia representativa que hay, mejor que tocarles la Constitución de 1787, como propone Gonzalón, que a lo mejor no se dejan, será venderles el Gobierno a la Valenciana de Pablemos (Hillary Clinton, Chomsky de Ximo, Angela Davis de Oltra, y de “compromís”, Sean Penn), por lo que urge incluir ese Gobierno a la Valenciana en la Ley de Reconocimiento, Protección y Promoción de las Señas de Identidad del Pueblo Valenciano, de Alberto Fabra.
Pero, al decir “gobernanza”, yo creo que Gonzalón confunde la Casa Blanca con Villa Meona, el chaletón (“casoplón” se decía entonces) de su ministro de Economía e Isabel Preysler.

Bailando con Buffalos


Viernes, 1 de abril

Valle de Esteban

-Introduciéndose, en lugar del absolutismo monárquico, el absolutismo de mil cabezas de los partidos políticos que en cada momento se encontrasen en mayoría.
Carl Schmitt