jueves, 13 de febrero de 2014

Corderos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Madrid es una fiesta.

    Julián López (el torero de San Blas, no el sastre) presenta en el Círculo de Bellas Artes su temporada 2014, y, como si de una hecatombe de Cuadris, Escolares y Miuras se tratara, exige traje oscuro para los caballeros, y para las damas, traje corto, sin haber leído lo que con motivo de los Goya escribe la más fina cronista de la mundanidad: “En mi armario no hay un puto vestido de fiesta”.

    Los Goya, los Bardem, los Trueba
    
Madrid, y con dinero, Fuenterrabía en agosto.

    Sólo que es febrero y nieva.

    La nieve obra en el castellano como la luna en el licántropo, y al primer copo sale uno corriendo a comer cordero en Campaspero. Este verdear del trigo entre el blanquear de la nieve es lo que inspiró a los teólogos su idea de que en invierno crece el pan.

    Dejo en Madrid al neurólogo Dick Swaab, un holandés errante que sostiene que, en niños y monos, las preferencias del cerebro femenino por los rostros (las muñecas) y del cerebro masculino por los objetos en movimiento (los coches) no son un capricho educacional, sino neuronal, como la necesidad psicológica (esto lo supongo yo) del cordero asado que acomete al castellano en cuanto nieva.

    Asimilando cordero puede criarse un león.

    Pero en Campaspero no queda cordero y me acojo a sagrado en un mesón laureado al pie del castillo de Peñafiel. La carta ofrece lechazo y vinos de mil euros. No hay nadie. El asado, recalentado, es un afrocán (hierro forjado pavonado) de Chirino, y me da por pensar en la dureza con que la crisis está dotando al carácter (¡al cordero!) castellano.

    En la soledad del comedor, que es una fragua, sobre el plato, que es un yunque, se piensa en lo que el poeta Basterra, con busto en Bilbao, dijo antes que ese Dick Swaab:

    –El león es cordero asimilado.
    
Después vendría lo de los pastores de Amaiur con los sudarios de sus lobisones en el Congreso: lobos y corderos bebiendo juntos en el mismo arroyo.

    El Apocalipsis de la democracia (madre del cordero).


El túnel
 El campo

La otra Movida. Jimi en España


Cincuenta años del Polo


En febrero el gobernador civil, Eladio Perlado, aseguraba tras una reunión con 6 ministros en Madrid, que «Burgos ni está ni ha de estar ausente en el Plan de Desarrollo Económico» y ya en marzo de 1963 el corresponsal de Diario de Burgos en Madrid, de pseudónimo ‘Tachín’, adelantaba que «Burgos será Polo de Crecimiento dentro del Plan de Desarrollo Económico».

Hughes: "Si te llama el ABC es como si te llama el Real Madrid, lo dejas todo"

Hughes 

El ABC tiene esta cosa tan divertida y tan sagrada, que es el lector de ABC.

Jueves, 13 de febrero


HOY


Memoria de la represión franquista en Barcelona

Fiestas de Merced 1969
 Plaza de San Jaime
J. R. M.

Sin César no es lo mismo

(Colección Look de Té)


Jorge Bustos

Una sesión de control al Gobierno consta en la España actual de cuatro momentos verdaderamente reseñables: la esgrima más o menos sedosa entre Rajoy y Rubalcaba, la sorayomaquia o riña de Sorayas, el aria de Gallardón frente al coro de bacantes y el numantinismo de Wert contra los paladines del krausismo, tengan un Goya o no. Rajoy está en Turquía y para Wert no hubo preguntas de la oposición –preguntas a pillar, que son las que dan juego–, así que el espectáculo, privado de dos de sus highlights, quedó deslucido, poco seductor para grandes anunciantes, diríamos. Si en la tribuna de invitados se encontraba algún promotor de la Superbowl, pueden ustedes apostar a que salió corriendo y no paró hasta Gamonal.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

El cantero de Campaspero



A vueltas con el Círculo

José Ramón Márquez

Ha sido la sala Fernando de Rojas la que ha ido a elegir el torero de San Blas para hacer su celestineo, que ahora es lo de presentar sus Festivales 2014 al mundo y para el mundo, como si tal cosa hiciese falta y no nos supiésemos bien el jaez de su... temporada.

Julián es tan de Domecq que hasta eligió matrimoniar con ellos, cosa que le honra por pura coherencia, pues no es de imaginar que él hubiese desposando con una nieta de Isaías o Tulio Vázquez, que ya sólo el nombre da miedo. Domecq en la plaza y Domecq en la casa, y en el Círculo de Bellas Artes, donde Alberti y María Teresa triunfaron en los años del «¡No pasarán!» y donde recibieron el conocido exabrupto de Miguel Hernández -nacido para el luto-, el matador convoca a las masas para darse un baño con la crema de la inteleztualidá y exponer lo ya sabido: su pasión por lo Domecq en todo.

Es de suponer que para el vernissage habrá convocado Julián a sus dioses manes: a Victoriano del Río, a los Garcigrande… a esos torillos ante los que pone de manifiesto tarde tras tarde su tríada imperial: el poderío, la importancia, las orejas.

Y allí acudirán todos ellos en el «cocktail», así, en inglés, que a muchos les habrá chocado ese anglicismo, pero que su equipo de comuncicación y mercadotecnia habrá considerado como de más elegancia que lo de coctel o cóctel que decimos los que sólo hemos estado en Cambridge de visita una tarde. Eso debe ser cosa de Roberto Domínguez, anglófilo impenitente, cuya carrera tomó nuevos bríos en los suaves prados de Inglaterra cuando, retirado de los ruedos y ante la visión de un buey decidió que ya era hora de retornar a los redondeles.

Pide Julián, Petronio de San Blas, traje oscuro a los hombres y «smart dress only», como me apunta don Álvaro de Diego, traje corto para las damas, sin darse cuenta de que quien está pidiendo el traje corto, traje de festivales, es el propio Julián, a la vista de su temporada, de su festivalero año 14, en que tampoco sabrá lo que es Miura, ni lo que es la casta; en el que denodadamente tratará de abrir la Puerta de Madrid como sea para tener esa foto. Madrid, a efectos de puerta grande, es actualmente lo mismo que Daimiel, Fitero o El Álamo. En este año hay que llegar al número dos, para empatar con Benidorm y Consuegra. No hay que desesperar, y aunque la cosa quede algo lejos de Julio Aparicio y sus puertas grandes de 1951; 1953; 1954 -dos veces-; 1955; 1957 y 1962, como diría CRV, eso son cosas jurásicas que poco pueden importar ante la innegable importancia y poderío de Julián.

Mariló

Yogi Berra


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Grande regocijo hay en el país con la nueva ocurrencia de Mariló, que en el vórtice de la ciclogénesis, confundiendo a las lampreas con los cocodrilos, dio en TVE paso a Galicia (“tengo a mi compañera en medio de un río, el Nilo, que se ha desbordado”) con un grito inmortal:
    
Julia, ¿estás por ahí, en el Nilo?

    La idea del Nilo de Mariló no difiere esencialmente de la que tienen los sabios, que siguen buscando sus fuentes como el juez Castro a los membrillos del Juzgado, pero Mariló hace gracia, y los sabios, no.
    
Es lo que pasó con la defensa del “derecho a decidir” catalán: Del Bosque hizo gracia, pero Los Morancos, no.
    
El caso es que, poco a poco, Mariló ha arrebatado el título español de Yogi Berra a la socialista Chamosa, que dijo en el Congreso que hoy podemos pagar las pensiones gracias a los ahorros de Zapatero, antes de la confidencia definitiva:

    –Me falta conocimiento y un cuerpo como el de Claudia Schiffer.
    
Yogi Berra fue un ingeniosísimo beisbolista americano que alcanzó la celebridad con sus frases de bateo y carrera en lugar de sujeto y predicado. Por ejemplo: “Hay que ir con mucho cuidado, si uno no sabe dónde va, porque podría no llegar”. O: “Corta la pizza en cuatro pedazos, no tengo tanta hambre como para comerme seis”. O: “Si no puedes imitarle, no le copies”.

    Un día, nuestro ministro Gallardón quiso hacerlo, y dijo: “La subida de las tasas es para pagar la justicia gratuita”. Pero no dijo más, y una frase sola no da para un título de Yogi Berra, personaje extraordinario que el académico Muñoz Molina confundió, en un tirabuzón literario que bien podríamos llamar ya “mariló”, con el Oso Yogi, cuando escribió en “Muy Interesante”:

    –Una frase célebre del Oso Yogui se la escuché yo en la televisión a un experto militar durante la primera guerra del Golfo: “Es muy difícil hacer predicciones, sobre todo acerca del futuro”.
    
El militar estaba citando a Yogi Berra, que nada tiene que ver con “Yogi Bear”.

El león en invierno

Plaza de Las Ventas
Carteles

Plaza de Las Ventas
Puerta Grande

Miércoles, 12 de febrero

Rocanrol

martes, 11 de febrero de 2014

Que viene, que viene

Traje oscuro y traje corto

Los jueces



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    No quiero que en la grande polvareda (“ciclogénesis”, se dice ahora, que derriba, ay, obeliscos en Madrid) se nos pierda don Beltrane: la Justicia.

    El éxito internacional de nuestro deporte ha puesto sordina al éxito internacional de nuestra Justicia: la Justicia Universal.

    “Universal” impresiona, aunque así, sin más, no significa nada. También la tontería es universal y pocos la desean en casa.

    Pero nuestra Justicia Universal se basa en protestas y glamour, como los Goya.
    
Un día los políticos caídos del cielo se metieron a cocinillas de la justicia, y los jueces, igualmente caídos del cielo, en justa correspondencia, se metieron a cocinillas de la política.

    –Destilad, cielos, como rocío de lo alto, la justicia –clamó el profeta, previendo la Santa Transición.

    Desde los tres jueces que empaquetaron para la degollación a don Rodrigo Calderón (Corral el Bueno, Contreras el Malo y Salcedo el Indiferente), no habíamos vuelto a dar al mundo jueces como los del Libro de los Jueces, o sea, jueces libertadores, capaces de reunir en una misma imagen la fama y la devoción.

    Mis amigos americanos no me preguntan por Rajoy, de quien nunca han oído hablar, ni por Bardem, de quien tampoco oyeron hablar jamás. Pero me preguntan por Garzón, que tan malos ratos hizo pasar a Pinochet. Y por Pedraz, que tan malos ratos intentó hacerle pasar a Bush. Y por Moreno, que tan malos ratos podría hacerle pasar a Jiang Zemin. Y por Castro, que, contra la opinión de fiscales e inspectores, tan larguísimos ratos nos está haciendo pasar con la Infanta, de cuyo caso Quevedo (don Francisco, naturalmente: aquí no se estila otra cosa) también podría decir que tienen más culpa los malos que lo males.
    
La Generación Mejor Preparada de la Historia asiste, sin saberlo, a la jibarización del Siglo de Oro. Y lo que el santo Javier no consiguió con el Evangelio, lo consigue el juez Moreno con una orden de arresto: la conquista (espiritual) de la China.

Flotar y salpicar

 
Garantía: Espasa
Categoría: Ensayo
 
 
Beatriz Manjón
Abc
 
Mucho antes que Carmen Machi, Voltaire —disculpen la fijación— escribió: «Hay que tener siempre el vientre despejado para que lo esté la cabeza. Nuestra alma inmortal necesita del retrete para pensar bien». Lo más parecido a Voltaire en nuestra tele es Milá, deposición ilustrada, que, allá por donde va, habla de su tránsito intestinal: «El cagar tiene que flotar», que dicho al revés suena a eslogan de detergente. Añadió Sardá: «Y salpicar». Pero ninguno dijo lo que Günter Eich, que en la liberación resonaban los versos de Hölderlin. Me vino a la cabeza una escena en la que Cantinflas pregunta: «¿Anda usted suelto?». Y le contestan: «Sí, dejé a mi mujer en Tucson». El humor lo embellece todo, hasta lo sucio. A Milá debió de marcarle aquella charla en «Buenas Noches» con el maestro Cela: «Yo soy, como todos los españoles, pedorro domiciliario, pero no pedorro transeúnte», confesó, y le descubrió su habilidad para succionar analmente litro y medio de agua de un solo golpe, llegando a pedir una palangana para demostrarlo. La periodista ha ido soltándose, con perdón, haciendo de los platós una suerte de confesionario de «GH», llegando a involucrar a sus compañeras, como cuando le preguntó a la Campos si lo hacía todos los días. «No tengo ese problema», resolvió María Teresa. «¿Pero lo haces bien o como una cabra?», insistió Milá, queriendo convertir «Qué tiempo tan feliz» en «Qué vientre tan feliz». Eduardo Mendoza, que no debe de conocer a la presentadora, dijo en una entrevista que la escatología es el último tabú, que nadie se atreve a tocarla porque nos pone en evidencia. Otra cosa es utilizarla para hacer reír; ahí están «Jackass», «South Park», «2 Broke Girls», «Mom», «The Millers» o «Him and Her», y todo ese cine que mezcla humor infantil con lo sentimental o lo romántico. Milá, a la que solo le falta pintada a lo Femen que rece «la caca es sagrada», ha encontrado una forma sencilla de asegurar la atención de ese espectador en cuyo interior aún mora el niño que se cubre con sonrojo la cara. Lo curioso es que ese mismo espectador ni se inmute ante el excremento verbal de realities y tertulias. Será que hay grados en el pudor.

Camba, el nómada perdurable

Entre Borita Casas (Antoñita la fantástica) y Juanito Cristóbal,
 el hombre que vistió de Batman  al Cid de Burgos 

Jorge Bustos

¿Qué diría Camba si pudiera levantarse para contemplar el éxito inconcebible de que hoy gozan sus antologías de artículos, un siglo después de haber sido escritos? ¿No es extraordinario que sus crónicas periodísticas, género que se supone pegado a la actualidad, sean objeto de un frenesí editor como solo se reserva a los autores que acaban de morir o de recibir el Nobel, y sean consumidas con general aceptación por los lectores de 2014?

Pero este febril revival de Camba que arroja nuevas ediciones cada mes deja de ser inconcebible y extraordinario si reparamos en los méritos únicos de un escritor de periódicos que según la exacta apreciación de Pla creó una fórmula sin antecedentes en la literatura española, y que según el ojo fotosensible de Ruano alumbró páginas de observación tan brillante que obran la paradoja de triunfar sobre el paso del tiempo, siendo así que fueron escritas para el periódico del día, ese proverbial envoltorio del pescado de mañana.

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Cómo vivir en Cái: manual para los soldados americanos en Rota

La base impartirá un curso de 'relaciones interculturales' de una semana explicando dónde hacer la compra, que el pescado se sirve con cabeza

De Tanzania a Madrid pasando por Atapuerca

El Museo Arqueológico Regional de Madrid, situado en Alcalá de Henares, acoge la exposición ‘La Cuna de la Humanidad’, un recorrido por cuatro millones de años de evolución humana, que se podrá contemplar a partir de julio en el Museo de la Evolución Humana, en Burgos. Según Arsuaga, esta colección de fósiles «permite estudiar el momento en el que la humanidad salió de África y llegó a Atapuerca» para dar trabajo a... Arsuaga.

De Wolff & Vucaque en Madrid

MADRID

GRAN VÍA

WURLITZER

ESTE JUEVES

22H

Martes, 11 de febrero

Quinto del 81

lunes, 10 de febrero de 2014

Bollos


Los Goya del 63*

DICIEMBRE DE 1963
NO - DO
Un estreno de Bronston en Madrid
 
[Un vistazo de José Ramón Márquez]
 
John Wayne

Antonio y Marisol

 Claudia Cardinale

 Henry Hattaway

 Lloyd Nolan

 Richard Conte

Rita Hayworth

______________________
*No asistió Franco

Pensando en la de Beneficencia de Madrid


Malpartida, Cáceres
Por delante

Por detrás

Un beso y una flor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El beso, el de Jesé (el beso de Romario a la red: “Yo no hago goles; yo hago pases  la red”), y la flor, la de Carletto, que para Cristiano es como la rosa de Coleridge: “Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces, qué?”
    
Este entrenador tiene suerte –ha dicho Cristiano como prueba de su fe en la Décima.

    ¿Miel para Carletto o veneno para Mou, el eterno perdedor en los penaltis?
    
El Madrid decidió cubrir el Bernabéu la noche del penalti de Ramos al Bayern, y ahora existe la creencia de que, con Carletto en el banquillo, aquel penalti pegaría en la cubierta y el rebote se colaría por la escuadra de Neuer (“Noia” para Sergio Sauca).
   
 Flor, en fin, es que en el mejor partido de la era Ancelotti (dicho por Ancelotti), el equipo cree una ocasión de gol (Jesé) y haga tres goles (uñazos de Pepe y Di María).
    
Son detalles a los que se agarra Cristiano, que en cinco años aquí ha visto mucha mala suerte pasar por delante.

    ¿Qué come Carletto, chicle o “pizza”?

    Carletto come partidos. Servida en primeros planos, su masticación marca el ritmo de desaparición del contrario. Si está Cristiano, con Cristiano, y si está Bale, con Bale. Y siempre con Modric. Tiene guasa que el único jugón del Madrid sea un fichaje de Mou (“enamorará al Bernabéu”), el tío que odiaba a los jugones, que lo trajo cuando la prensa y los piperos pedían a Cazorlita.
    
Más la aparición de Jesé, un canario con cabeza de boxeador y cuerpo de repartidor que hace “pases a la red” a lo Romario, y que Dios nos perdone. Uno, el martes, a Courtois, aunque entonces nos quedó la duda: ¿golpeo fino (agónico) de Jesé o fallo gordo de Courtois, que hace, el hombre, lo que puede para no regresar al Chelsea? Y otro, el sábado, a Asenjo, y aquí ya se aprecia en el golpeo toda la elasticidad playera del gran Romario de la cama de oro.
    
Al pipero se le hacen los dedos huéspedes pensando que el aguanís de Raúl ha encontrado su prolongación en el beso de Jesé, que produce en los porteros el mismo efecto que el beso de José (Tojeiro).

    En la banda, Carletto mastica y mastica. Así se ha comido la Copa y así puede comerse la Liga, teniendo en cuenta la imparable descomposición culé.
    
El mérito de la Copa está en que es la competición de la Federación, enemiga ideológica del Madrid, que tiene el detalle castizo de jugarla con el portero de la Federación, Casillas, que apunta a récord de imbatibilidad.

    La verdad es que reconforta ver a Villar pillado en el dilema del prisionero, entre el repelús del Madrid y el récord de Casillas, respetado incluso por Simeone, cuyo equipo jugó con tal miedo reverencial que tiró dos veces a puerta en el Bernabéu, con sendos frentazos de Arda, lejano y sin peligro, y de Godín, salvado “in extremis”, como se decía en el latín de los viejos cronistas, por Modric, que estaba bajo el larguero (con Casillas en la portería, sólo Modric cabe en ese lugar) como los gnomos de Andersen bajo los puentes.
   
 Y no me olvido del labio inferior, descolgado, de Carletto: con la colilla de un “bisonte” sin filtro a ese labio pegada, sería mi Lucky Luke.

La aceituna negra

LA LOSA DEL TRES POR CERO
    Un tres por cero es lo que en el periodismo deportivo se entiende como “losa”. ¿Es remontable un tres por cero al equipo de Ancelotti con el equipo de Simeone? A Ancelotti se lo remontó… ¡Benítez!... con el Liverpool en una final de Champions, en lo que constituye el único episodio que contradice la leyenda de la flor de Ancelotti que ha hecho suya Cristiano. A favor de Ancelotti juega el resultado, pero a favor de Simeone juega que no juega Diego Costa, el “killer” amortajado en el Bernabéu por la flema nasal (¡tirarse el moco!) de Pepe.



La flecha rosa

«Ya se han muerto los toros de Valdemorillo»

 El nido del águila

 Valdemorillo con tricornio y bonete

 El cartel

 Tabú para la crítica

 Paulita, Escribano y Castaño

 Violín por los adentros

 Faustino & Simón

 Cuernos

 Plata y azabache

 El jamón

 Distraído

 Un torero

Nuevas tecnologías


José Ramón Márquez

«Ya se han muerto los toros de Valdemorillo» tituló una vez don Antonio Díaz Cañabate, y tras ese titular explicaba que él siempre había querido acudir al pueblo serrano, pero que por unas u otras causas nunca conseguía ir. Ahora, sin embargo,  el que no va es porque no quiere.

Empezamos la temporada con la corrida de Ana Romero, toros cinqueños que se quedaron de Zaragoza, según nos dice un señor. Corrida dispareja y gorda; demasiado volumen para Santa Coloma, creo yo. De ellos, el primero, llamado Clarito, como César Jalón, exhibe unos pitones vergonzosos, y el segundo, Cortado, presenta dos escobas. En general medio cumplen en varas y dan su espectáculo. Ya firmábamos por que sólo la mitad de las corridas que tenemos este año por delante fuesen como ésta.

Frente a los anarromeros, Castaño, Paulita y Escribano, este último sustituyendo a Alberto Aguilar, que no sé qué le pasa.

Al primero lo picó bien Fernando Sánchez, pero el pobre no se lleva ni media palma porque todo el mundo está con Tito y nadie se fija en él. Movió el caballo, hizo venir al toro, que no sé si tenía muchas ganas de acudir y dosificó el castigo. Luego la cuadrilla de Castaño hizo el resto con la suficiencia que nos tienen acostumbrados y que tantísimo molesta a otros toreros de plata. El matador se empeñó al principio en no bajar la mano al toro y eso hizo que la cosa no cobrase vuelo. Clarito pedía que se le pisase el terreno y que se le llevase sometido. Cuando Castaño lo hizo salieron los muletazos más intensos de la tarde, con el toro muy toreado y el torero encajado. Fueron pocos, pero de mucha verdad.
El segundo de Castaño, Almondeño, fue el toro más bonito de la corrida. Lo picó Tito de aquella manera y se llevó su correspondiente ovación. Es verdad que da gusto verle montar, pero se le debe exigir más, precisamente por lo buen picador que es. A este toro le puso Fernando Sánchez un par de banderillas de los que ya no se ven, todo guapeza y torería. Andando llega a la cara del toro, espera a que éste se arranque, dándole toda la ventaja, cuartea levemente, clava en la cara y sale andando como si tal cosa. Enorme.  Con ese toro Castaño adolece de la misma falta de entrega, con esa obsesión de llevar el toro a la media altura sin obligarle.

Paulita dibujó unas pintureras verónicas de saludo a su primero, luego se amontonó y se puso francamente pelmazo sin encontrar el argumento con que explicar al buenazo de Cortado, que no le exigía nada y cuya nobleza no fue suficiente fuente de inspiración para el maño. A su segundo, Flameado, le anduvo rodeando por las afueras sin dar el paso hacia delante, cediendo la posición al estilo moderno. Se metió al público en el bolsillo en dos series finales muy rabiosas y afianzó su triunfo echándose detrás de la espada. El toro cayó en seguida y el público le agradeció a Paulita su entrega. Debe recordar que eso de ayer fue en Valdemorillo y no debería extraer conclusiones erradas de ese triunfo rural.

Escribano fue una sombra. No le había vuelto a ver desde el fulgor de la tarde de Abril en Sevilla, tarde de Miura, y lo de ayer fue un buen jarro de agua a punto de congelación. Su primero, Marejado, le entró con violencia al caballo de Antonio Manuel Quinta y le propinó un gran batacazo, caída de latiguillo, quedándose encelado con el caballo. Luego el picador arregló sus cuentas con el toro pegándole a conciencia, como tantas veces ocurre.  Mal en banderillas, saliendo acosado de los pares y tomando el olivo, trató de justificarse con un par al violín quebrando por los adentros. La faena de muleta fue un dejar pasar el tiempo sin poner en la arena de Valdemorillo un solo argumento ilusionante. En el sexto volvió a tomar los palos con idéntico resultado que en el primero, y luego, con la muleta en la mano, volvió a sumergirnos en el agua helada de la inanidad taurina. Digamos que ha salido de una cornada y que estamos a principio de temporada, pero  digamos también que esas trazas alcayatiles, ese andar por fuera a los toros, ese no pasárselos cerca, ese no querer  ver la distancia que el toro le demandaba y tratar de imponer la suya, no son augurios muy halagüeños. Ojalá medite, porque con esas trazas Madrid se le puede hacer una insalvable cuesta arriba.

Saltó al ruedo en medio de la corrida una especie de espontáneo a torso desnudo, armado con un megáfono rojo.

-Debe ser de la sección masculina de FEMES -dijo el aficionado A.

-No creo -le respondió un observador Habilitado de Clases Pasivas que se sentaba junto a él en el tendido-, porque no se percibe presencia eclesiástica alguna en la Plaza.

En la época en que Cañabate no venía a Valdemorillo, junto al Alcalde se sentaban el tricornio y el bonete; pero en nuestros días el bonete no asoma y el tricornio ha sido sustituido por una gorrita y un teléfono movil.