sábado, 4 de agosto de 2012

Sábado, 4 de agosto

PONERSE SERIO

-Voy a ponerme serio -me digo en esos momentos-. Voy a coger un libro muy grande, voy a encender una vela y me voy a pasar toda la noche estudiando. A la noche siguiente haré lo mismo y seguiré así durante meses y años. Perderé la vista, me compraré unos anteojos y continuaré estudiando. Estudiaré unas ciencias muy áridas, que me harán enfermar del estómago y agriarán mi carácter. Entonces escribiré unos artículos violentos, que es lo que hace falta escribir en España, y atiborrados de números.
LONDRES / JULIO CAMBA

Ignacio Ruiz Quintano

Qué será lo que tiene el tigre

Ayuntamiento de Valbona, Teruel

viernes, 3 de agosto de 2012

Alemania humilla a España

Ay, Mariano

-Merkel, y el insulso Draghi, piden que España solicite el rescate para poder ponerle las banderillas. Está claro que el ideal europeo de solidaridad ha muerto: los alemanes buscan ya el IV Reich, con Madrid convertida en un apeadero de Berlín.

El Keynes del toreo en Huelva

Cárdeno

José Ramón Márquez

Ya está todo preparado para que llegue a Huelva el segundo Plan de Desarrollo, para la venida del Rey Midas del negocio, José Tomás Román, que acompañado de su fiel Samsagaz de la Puebla, cual flautistas del Dondín, atraen allá donde van con su musiquilla a decenas, a centenares, a millares de personas de repletas carteras.

En las escuelas de negocio ya se estudia el tomasismo como sector económico de características propias y el otro día, en The Economist, pusieron en la portada a uno de los toros que le echan al Keynes del toreo, cabeza humillada, lengua fuera y aspecto de derrengamiento generalizado, al que le caía como una piedra la letra ‘E’. Tengo entendido que en la London School of Economics que iban a montar en Madrid entre Moral Santín y Romero de Tejada ya tenían prevista una asignatura llamada ‘The trick of the bull without bull’ para la que contaban como catedrático al Pasmo de Galapagar.

Para que se vea que no hay exageración en lo que se dice, me voy al ABC y extraigo, de una información que publicaban ayer, la lluvia dorada que significa la venida del Comandante de Puesto a la ciudad de los choqueros: récord de venta de entradas en los últimos veintinueve años con cartel de ‘No hay billetes’ para hoy, venta del 70 por ciento de las localidades en abonos, hoteles llenos en los días de feria, pese a que algunos hoteleros imbuidos de responsabilidad social corporativa han llegado a triplicar el precio de las habitaciones, restaurantes llenos para la cena posterior al choque de trenes de Galapagar y La Puebla, incluso con la iniciativa de un discípulo aventajado de Arzac que pone a disposición de sus clientes un automóvil para recogerles en la Plaza y llevarles a cenar, previsión por parte de los comerciantes de duplicar las ventas en la recta final de las rebajas. Y todo eso sumado al colorido que da a la ciudad la llegada de visitantes de todas las partes de España y del mundo, cada cual con sus señas de identidad: baturros de cachirulo, árabes de chilaba, hawaianos de faldita y collar de flores, vizcaínos de acero y chacolí, gallegos de gaita, británicos de monóculo y bombín, texanos de Stetson, peruanos de quena, israelitas de kipá... todos con sus tarjetas de crédito, con sus divisas, al reclamo del gurú de la economía para poder ser testigos de su segunda y última gala en España, en su triunfal temporada 2012, que sin duda le valdrá el merecido galardón del Prestigioso Premio Paquiro y, posiblemente, la nominación al Nobel de Economía, la llamada ‘Ciencia lúgubre’, nombre que le va de perlas al Ciprés Berroqueño, tan lúgubre él de por sí.
 
Lo que no asoma por ningún lado, como puede observarse, es el toro, porque aquí el toro es algo totalmente prescindible. De la misma forma que Cristo en su purísimo Sacrificio relevó a la Humanidad de otros nuevos sacrificios, instituyendo la forma simbólica del pan y el vino, así este diosecillo menor ha relevado a la tauromaquia de la necesidad del toro, dejándole convertido en un comparsa de segundo orden y, si acaso, en el chivo expiatorio que proporciona la eficiente explicación, la coartada, de por qué no se produjo el triunfo.

Berrendo en colorado


Imagen

Aristóteles Onassis
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Dicen que este verano Rajoy va a evitar retratarse en los toros, por imagen, pero como espere a hacerlo con los medallistas olímpicos se va a quedar sin retrato, porque los españoles de Alejandro Blanco caen en Londres como los barcos de Medina-Sidonia en el Canal de la Mancha, cuando lo de la Invencible, así que más le valdría a Rajoy posar el día 12 con un victorino en Pontevedra, plaza pepera, que es decir cubierta.

    La izquierda, para ir contra los toros, los prohíbe. La derecha, siempre más constructiva, cubre las plazas, pues no se sabe de ninguna plaza cubierta que haya levantado taurinamente cabeza.

    –Es por la modernidad.
    
Si es por la modernidad, que cambien el traje de luces por un chándal, aunque no sea el olímpico, que ha salido con mucha gafancia.

    –Es por el viento.

    Y Gallito se revuelve en su tumba, porque no es el viento lo que molesta al toreo cultural de ases como Julián López, Juli, o José María Dolls, Manzanares. Lo que molesta es el toro encastado o de Interior, eliminado de sus espectáculos.

    El socialismo andaluz, que es una dictadura paliada por el incumplimiento, ha llegado a pedir medidas (cincuenta centímetros de cortesía entre espectador y espectador) a La Maestranza, y Joaquín Moeckel, el ratón colorado de Moeckel, se ha ido con un metro a medir las sillas de tijera de la Semana Santa y los asientos del Betis y del Sevilla, donde ninguno llega a los cuarenta.
    
Así que  esto es lo que a la derecha le importa el viento, y a la izquierda, los asientos.

    En cuanto a la imagen de Rajoy, le daremos el consejo que, como nos recuerda Salcedo Ramos, daba Onassis, el verdadero Aristóteles, precisamente para mantener la buena imagen:
    
Nunca pida prestado. Pero si pide prestado, pida mucho.

Caunás

Hughes
 
Andalucía y Cataluña organizaron la rumba en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con su plante de filibusterismo fiscal. Espada ha descrito un nacionalismo desorientado que mientras pide se entrega al autoerotismo, es decir, una reformulación del egipcio, que con una mano pide como un Sinuhé y con la otra se procura la larga manola romántica. Mientras, Valderas, autodefinido como rococó, ha pedido la “unión gobierno-pueblo” y ha dicho que el Estado declara “la guerra económica a Andalucía”. Griñán, que no descarta llevar la cuestión al Constitucional -el TC es España sacando el espejo para observarse un rato- se ha desmarcado diciendo que “cauno es cauno y Valderas tiene sus caunás”, así que hemos pasado de la peoná a la cauná. Lo cierto es que ante el redimensionamiento de las cosas de la crisis, el discurso andaluz de insumisión aparcera, de comunismo solar, parece más capaz en su camino de helenización frente a Europa que el de Cataluña, que busca a Madrid como un boxeador sonado busca el rival entre sombras. La democracia de la cauná ha sido un gran liberalismo español. ¿Pero habrá una cauná presupuestariamente inocua? Pienso en Anguita, que en agosto duerme las siestas desnudo a ras de suelo, como un santón austero.

El deber moral de ser inteligente

¿Puede haber derecho a la ignorancia?, se pregunta.

Hombre… -me contesto yo- si defendemos el derecho de cada uno a hacer con el propio cuerpo lo que se le antoje, ¿por qué no deberíamos defender lo mismo de nuestra inteligencia?

José Macedo, el Extremeño. Militar y novillero

Macedo


José Ramón Márquez
En la casa número 42 de la calle de Santa Engracia, piso segundo, tuvo su domicilio José Macedo, el Extremeño, matador de novillos que nunca tomó alternativa y oficial del arma de Artillería.
Había nacido el día 22 de octubre de 1868 en Alburquerque (Badajoz). Obtuvo el título de bachiller y sirvió en el Ejército donde llegó al empleo de sargento. Tras abandonar el servicio de las armas, se emplea como oficial de una escribanía en las Salesas -en la curia dice Cossío-. En 1887 le entra el gusanillo de la afición y entonces abandona su seguro empleo como chupatintas para dedicarse al toreo. Se inicia en el oficio, como era común en la época, en las terribles capeas pueblerinas y en las tapias de los tentaderos. Para completar su aprendizaje frecuenta la escuela taurina que tenía establecida en el Puente de Vallecas el antiguo matador, contemporáneo de Cúchares y El Tato, Antonio Gil, Don Gil.

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Viernes, 3 de agosto

EL MOMENTO DE ESPAÑA

Para hacer humorismo en España, para decir cosas llenas de gracia y de ingenio, se necesita ser completamente idiota. La juventud española está hoy en el caso de esos muchachos que por una serie de circunstancias tienen que hacerse cargo de una casa destartalada y ponerla a  flote. Hay que renunciar a toda clase de diversiones, sacrificar la juventud y trabajar en firme. Para los jóvenes intelectuales españoles esta perspectiva no es muy halagüeña. La mayoría preferiría hacer cuentos gallegos o versos eróticos, comedias mundanas o cultivar cualquier otro género de pura literatura. ¡Qué le vamos a hacer! Hay que renunciar a todo eso y meterse a trabajar como comerciante en los negocios de la casa. Tenemos que preocuparnos de la agricultura y de la política, estudiar los precios de los cereales, hacer números... Las circunstancias lo exigen así,  y toda protesta será inútil. El que se ponga ahora a hacer arte puro en España perderá su tiempo  y su talento.
LONDRES / JULIO CAMBA

Ignacio Ruiz Quintano

Tora salvaja


Preparada para Huelva, con música española y movimiento torero.
J. R. M.

La sombra de Marilyn

50 años

jueves, 2 de agosto de 2012

Euro


Kaká

 
Jorge Bustos

Estimado Ricardo. Me explicaba el otro día Eugenio, mi pedagógico entrenador de boxeo: “Mira, yo hago hombres, además de boxeadores. A los orgullosos les digo que el orgullo en el ring sólo te lleva a la lona. Y a los tímidos trato de picarles, de sacarles algo de descaro”. No me atreví a preguntarle por el grupo en el que a mí me ubicaba, pero estoy seguro de que a ti te inscribiría en el segundo si no existiera un tercero: el de los que directamente deberían estar en su casa o en el templo animista o haciéndole la competencia al pato Donald en el photocall de Disney World, donde se cuenta que has pasado tus inmerecidas vacaciones. Ni siquiera Mourinho, que es todavía mejor entrenador que Eugenio, ha podido prender en tu algodonoso pecho de Billy Elliot manga la chispa más ínfima de la competitividad, de la disposición caníbal que se precisa para jugar en el Real Madrid. Podrías robarle el fuego que le sobra a Ramos como un Prometeo de sambódromo, pero probablemente te quemarías.
Ay, Ricardo, muchacho, no sabíamos que las sectas robaran tono muscular aparte de dinero. Mientras rezamos para que no termines procesionando al nuevo cráter de El Hierro, convendrás con nosotros en que jugar un 42% de los minutos posibles en la pasada campaña debería haberle bastado a la aureola que se le presupone a una estrella para aflorar de una santa vez. Ya que no te decides a colgar las botas y a tomar los hábitos de telepredicador sudaca, tendrás –deseamos todos– en otro equipo menos impaciente la ocasión de pulverizar a otras latitudes las penúltimas gotitas del exangüe tarro de tu fútbol.

No te has ganado las vacaciones y no porque no hayas querido, sino porque ni siquiera has sido capaz de cansarte, que es un verbo que cualquier español conjuga hasta en el paro. Tampoco te excusa la oriundez –que ha servido incluso para disculpar a Ronaldo por sus atrabiliarias confusiones nocturnas entre hombres y mujeres–, porque has conocido las favelas con la misma turística asepsia con que besa namibios Brangelina en sus giras antievangélicas de solidaridad bajo focos. Eres un brasileño blanco y machadiano, bueno en el buen sentido de la palabra, que es un sentido que colinda con el de feble o el de tonto. Qué le vamos a hacer si con la bondad no se ganan Ligas, según ha demostrado Mou.

“Para celebrar mis 50 años, hice el amor tres veces, maté tres palomas seguidas en el club, bebí un cajón de whisky con amigos y miré al océano en busca de peces gordos toda la tarde”, anotó Hemingway. Para tu medio siglo, Kaká, te imagino vaciando no más allá de tres caipirinhas de frutas del bosque, besando a tu mujer en la mejilla y escribiendo luego una carta de contrición a Florentino, porque aún seguirás siendo el jugador más caro de la historia del club. Cristiano al final salió barato.

Gore Vidal



 Creo que su recalcitrante izquierdismo era sólo una forma vectorial de deprecación. La necesidad del aguijón. Un recurso teatral. ¿O es que acaso tiene ideología el puro ingenio?

Hughes

Siempre soñé con un superdebate televisado entre César Vidal y Gore Vidal que a modo de supertertulia definitiva determinara para siempre qué paradigma debía regir en el planeta. Pero ya no podrá ser porque Gore Vidal se ha muerto. Hijo de la sociedad de Nueva Inglaterra, de ese mundo culto y acomodado, pudo haber sido un Auchincloss, tan recto y melancólicamente sometido, pero salió tal cual era: efervescente y necesario como un alka seltzer. Para mí, Vidal era a la derecha americana lo que Nils Crane a un macho alfa en un capítulo de Frasier. Vidal era un modelo planetario para la gauche divine y para los intelectuales comprometidísimos -las sociales, que dice Mario Vaquerizo- y los antiamericanos del mundo le imitaban de la misma forma lejana e imposible en que algunos actores imitan a Marlon Brando. Inventó el “acto homosexual”, que hiciera posible llevar una vida completamente hetero plagada de actos rosas y se cuidó mucho de distinguir entre escritores académicos y escritores ingeniosos, populares, teniéndose siempre por lo segundo. Creo que su recalcitrante izquierdismo era sólo una forma vectorial de deprecación. La necesidad del aguijón. Un recurso teatral. ¿O es que acaso tiene ideología el puro ingenio?

Tupper


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El gobierno madrileño plantea la posibilidad de enviar a los niños al colegio con la comida casera en un “tupper”, y el jefe socialista ha soltado un exabrupto (ideológico) de cáscara crujiente:

    –El “tupper” es predemocrático.

    ¿Y qué tiene que ver la democracia con el “tupper”?

    Estamos hablando de Tomás Gómez, que, según el ABC, luce un seis por ciento de grasa corporal y levanta cincuenta kilos con un brazo, como corresponde a un hombre que dejó en Parla una de las deudas más formidables de España.

    La deuda de Parla y el tropo del “tupper” convierten a Gómez en el “harrijasoketa” y “bertsolari” del socialismo castizo. Puede que sea ese cirujano de hierro que pide para España Miguel Ángel Aguilar, que aspira a suceder a Punset en el liderazgo tranquilo de la indignación nacional. Pero a mí, políticamente, Gómez sólo me parece un nuevo rico.
    
No se puede decir que un “tupper” es predemocrático y luego ir en bici por la acera y llevar nevera a los toros.
    
Con su Harley, su Pilates y su dieta de atún, Gómez es lo que Ortega llamaba un señorito.
    
Incapaz de producir, todas las cosas del mundo, al llegar a él (al señorito) se convierten en meros dijes y ornamentos, que pone sobre su persona para vanidoso lucimiento.
    
Con su teoría del señorito, formulada en agosto de 1930, explica Ortega la contradicción que hay entre que España posea tantos automóviles y sea el lugar donde menos empeño existe por tener una industria de ellos.

    Este señorito, dice Ortega, sólo se da en Argentina y en España. Valdano en el fútbol, y en la política, Gómez, que no sabe que el primer consumidor mundial de “tupper” es… el país de frau Merkel, es decir, la derecha alemana.

"Se pinta de verdad cuándo la mano va un instante antes que la cabeza"

 
Los cuadros insistidos y resobaos es imposible que transmitan lo que dices. Es como cuando ves terminado un puzzle de 1000 piezas, o una torre Eiffel de cerillas, o una colcha de ganchillo, a mí me dan un mal rollo enorme. ¡Cuántas horas de vida malgastadas!


Mariano (Gistaín) me ha hecho esta entrevista. La "pego" por si es de vuestro interés.

Entrevista a Pepe Cerdá

Me quedo horas mirando tus cuadros, caminos, Zaragoza allá abajo, gasolineras, cielos. No puedo explicarlo, me desborda. Con los elementos que hay, colores, formas, luces... no es bastante. En tus cuadros siempre hay algo inexplicable, que no se puede nombrar.

-¿Pintas en trance?

-No sé si en trance, pero no dándole demasiada importancia, sí. Si me concentro demasiado, como sacando la lengua entre la comisura de los labios, mal, sale un churro. Si lo hago con demasiado desdén, mal también. Se tiene que pintar con facilidad, aunque esto paradójicamente es muy difícil. Se pinta de verdad cuándo la mano va un instante antes que la cabeza. Pero tú ya lo sabes: escribir es lo mismo.

-Por un lado tu pintura es pura materia, o quizá quiero decir eficacia: lo justo para producir un 'efecto cuadro', perfecto: una ecuación tiempo/ejecución... Productividad, incluso facilidad. Pero al mismo tiempo tus cuadros son infinitamente espirituales.

-Acabo de leer un ensayo-biografía de Sorolla escrito por Felipe Garín y Francisco Tomás (que ahora mismo está de rebajas en el Vips) en el que se trata este asunto de la “facilidad”. Este ensayo reproduce las críticas en este sentido de Unamuno, Valle Inclán, Ortega, etc, o lo que es lo mismo: los intelectuales de la época, a la facilidad, como antítesis de la verdadera creación. La verdadera obra de arte habrá de sufrirse. En realidad es un canto al sufrimiento. Enfrentados a esto están Sorolla y Blasco Ibañez, que se hicieron riquísimos no haciendo ni puto caso a la panda de estreñidos que les criticaban. En los últimos tiempos ha pasado un poco esto mismo. El verdadero artista, según ellos, se nutrirá del tormento interior. Yo nunca he pensado esto y por eso no les gusto a los próceres de las artes y pero no me importa..

-Muestran lo que no existe. Eso quiero decir.

-Al contrario. Creo que mis cuadros muestran lo que existe, lo que pasa es que nadie se para a mirar, fijándose, lo que tiene delante de sus narices. Prefieren ver el mundo a través del ordenador, de la televisión, de los periódicos o de lo que les cuentan. Se sienten así mas seguros, menos intranquilos. Ver, fijándose, la calle en la que viven desde hace tanto, iluminada por la macilenta luz de las farolas, al anochecer les hace percatarse de que el paso del tiempo les muerde en la carne y de que su tiempo es finito. Y eso no hace ninguna gracia.

-¿Cómo te ves en el ensayo que te ha dedicado Julio José Ordovás?

-Pues está cojonudo. Ha hecho un gran trabajo. Me ha seguido unas semanas y ha anotado mis ocurrencias. Está escrito extraordinariamente y lo digo porque cuándo lo lees no eres consciente de que estás leyendo. Esto, para mí, es la prueba de que es bueno.

-¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

-Que lo haya hecho tan bien.

-Tu blog (http://pepe-cerda.blogia.com/) es un clásico de la claridad. El lector sabe que siempre va a sacar algo.

-Ahora ya no tengo ganas de escribir como antes. Desde que murió Félix me cuesta mucho más. Creo que lo escribía sobre todo para él.

-Cuentas cosas sencillas, como que te gusta picar con el azadón en el campo, pero la anécdota remonta el vuelo y llegas a conclusiones y reflexiones muy originales. ¿Cómo se hace?

-Pues sin darle ninguna importancia. Dejando que la cabeza vaya de un sitio a otro y sin pretender tener éxito.

-¿Qué piensas de Félix? ¿Te descubres a veces hablando con él?

-Félix me ha dejado en la orfandad más absoluta. Él me quería intrínsecamente y me obligaba a hacer aquello que quería hacer desde siempre y que siempre posponía. Antes te he dicho que ya no escribo porque sé que Félix no lo va a leer, y es así. Félix paliaba la terrible soledad del creador, o por decirlo de un modo menos pomposo, de los que nos empeñamos en hacer cosas que ni sirven para nada ni nadie nos ha encargado. En Villamayor, en el bar, cuando digo que tengo mucho trabajo porque estoy preparando una exposición, me contestan “Eso es bueno, con el paro que hay”. Cómo les explico que el trabajo que yo tengo consiste en tirar mi bolsa y mi vida preparando unos cuadros que posiblemente no se venderán, y que si se venden, tardaré en cobrar y no cubrirán mis gastos. Félix se dedicaba a lo mismo que yo y que tú, y aún a pesar de eso quería nuestro bien. Pero lo quería activamente, empeñándose, no se queda en los políticamente correctos “buenos deseos” con palmadita en el hombro y puñalada trapera de los demás. Félix era igual de bocazas que yo y absolutamente incapaz, al igual que yo, de hacer el mal a sabiendas. Siento enormemente su muerte. Y pienso mucho en él. Pero sé que a ti te ocurre lo mismo. Sé que él te quería de igual modo que a mí.

-¿Te sorprendiste diciéndole algo inesperado a su biógrafo, Jorge Martínez Lucena, si es que hablaste con él?

-Sí. Su biógrafo contactó conmigo en primer lugar. Le dejé un comentario en una reseña que había hecho sobre “Amarillo”, el libro de Félix, y vino a la presentación póstuma del último libro de Félix en el Principal y yo era su único contacto. No me sorprendí de nada que le dije y hablé con él sin ninguna autocensura. Creo que así lo hubiese querido Félix.

-¿Crees que la muerte es una limitación o piensas que puede tener algún truco, una salida a otro universo?

-Creo que es el final. En el poema de Vicente Pascual lo cuenta muy bien: Cuando venga la muerte me dirá:” - Ya está”. Y le diré: “¿Ya está?”. Y me dirá: “Ya está”. No lo sé contar mejor.

-El momento de presión que nos agobia, ¿influye en tu pintura, en los nuevos proyectos, en tu actitud?
-Absolutamente. Procuro que no me influya, pero no lo consigo. Nos enfrentamos a muy malos tiempos para nuestros quehaceres. Pero me sigo tirando sin red como antes. Con más miedo y con la misma inconsciencia.

-¿Qué te gustaría que te preguntaran en una entrevista y nunca te preguntan?

-¿Necesita usted una casa de 500 metros cuadrados en París? Tengo una que me gustaría cederle.

-¿De dónde sale esa felicidad que transmiten todos tus cuadros? (incluyendo el del payo al que van a fusilar que lleva el puro entre los dientes, por citar alguno)

-Supongo que de la levedad con que están hechos la mayoría de ellos. Los cuadros insistidos y resobaos es imposible que transmitan lo que dices. Es como cuando ves terminado un puzzle de 1000 piezas, o una torre Eiffel de cerillas, o una colcha de ganchillo, a mí me dan un mal rollo enorme. ¡Cuántas horas de vida malgastadas!

-¿Sería la felicidad el núcleo de tu pintura?
-Me gustaría que así fuese.

El Estado-merienda


Cuando los hombres de la República se incautaron del Estado español, se vio bien a las claras que no querían introducir en él ninguna reforma fundamental, ni muchísimo menos, y que, si lo deshacían y lo ponían en pedazos, era, sencillamente, para mejor repartírselo entre unos y otros

Julio Camba
Sevilla, 4 de enero de 1938
    
Hay dos maneras de concebir el Estado en relación con los agentes que han de desempeñar sus funciones. La una consiste en considerar los cargos públicos como puestos de honor y de peligro, no asignándoselos nunca a nadie que no esté dispuesto a sacrificarse por ellos. La otra, enteramente contraria, estriba en conceptuar estos cargos como prebendas o sinecuras y en distribuirlos, a modo de premio, entre los correligionarios más consecuentes, los parientes más pobres, los amigos más entrampados o los contertulios con mayor y más raquítica familia que sacar adelante.

    Cuando los hombres de la República se incautaron del Estado español, se vio bien a las claras que no querían introducir en él ninguna reforma fundamental, ni muchísimo menos, y que, si lo deshacían y lo ponían en pedazos, era, sencillamente, para mejor repartírselo entre unos y otros. Se apoderaron del Estado con el mismo criterio que hubieran podido apoderarse de un salchichón y, ni cortos ni perezosos, procedieron a merendárselo vorazmente en presencia del país entero, que, siempre cándido y confiado, se decía:

    –Bueno. Primero habrá que dejarlos tomar algunas fuerzas, que bien deben de necesitarlas, los pobres, y, luego, ya empezarán a trabajar...
    
Aquello no era ya el Estado-premio o recompensa que, en último término, es un tipo de Estado tan comprensible como cualquier otro, sino más bien el Estado-merienda. Era el Estado-magras con jamón, o el Estado-cazuela de bacalao: un Estado así como para aflojarse la cintura al llegar junto a él y llenarse la andorga sin mayores remilgos, según cumple a personas verdaderamente democráticas... Esto era el Estado en manos de aquellos señores y esto continúa siendo todavía en la parte de España que aún tiene la desgracia de sufrirlos.

    La guerra no les dio a los hombres de la República ninguna lección de continencia. Al contrario. Por si venían mal dadas, quien más y quien menos todos procuraron desde un principio poner a salvo su porvenir, y la francachela adquirió unas proporciones fantásticas. Cargos, encomiendas, representaciones diplomáticas en islas inverosímiles de palmeras y cocoteros, comisiones, arbitrios, porcentajes, viudedades, orfanazgos, ascensos, pensiones, recompensas, subsidios, anticipos... ¡qué sé yo! Allí, el que no interviene de alguna manera en el Estado se muere materialmente de hambre, mientras el que interviene come a dos carrillos.

    Es el concepto –esencialmente democrático– del Estado-merienda o comilona, Estado que, evidentemente, sirve para engordar a muchos, pero que deja en los huesos a la inmensa mayoría y cuya eficacia, por lo demás, resulta prácticamente nula, ya que, al aumento constante e inevitable de funcionarios, tiene que corresponder, en justa equivalencia, una disminución progresiva de su autoridad y de su responsabilidad. En la España nacional, y sólo con el número de personas estrictamente indispensables, la máquina del Estado funciona, en cambio, con una seguridad y una precisión a la que desde hace siglos estábamos desacostumbrados todos los españoles, y no es que no sea precisamente otra máquina, sino que es otro el criterio con que se la maneja.

    Es, en una palabra, que no se la maneja en beneficio propio, sino en el de los demás, y que su manejo se considera un deber en vez de seguir considerándolo un privilegio.

HACIENDO DE REPÚBLICA
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
La guerra no les dio a los hombres de la República ninguna lección de continencia. Al contrario. Por si venían mal dadas, quien más y quien menos todos procuraron desde un principio poner a salvo su porvenir, y la francachela adquirió unas proporciones fantásticas

Jueves, 2 de agosto

LADRONES

-Me volví a mis negocios, y al cabo de pocos días aquel Ceseri Macherone de las monedas falsas fue ahorcado en Banchi, delante de la puerta de la ceca; su compañero fue enviado a galeras; el ladrón genovés fue ahorcado en Campo di Fiore; y yo quedé en mayor concepto de hombre de bien que antes.
LA VIDA DE BENVENUTO CELLINI

Ignacio Ruiz Quintano

"Es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones"

DOMINGO, 2 DE SEPTIEMBRE

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?"

El les respondió:

-¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos." Dejáis de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.

Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo:

-Escuchadme todos y entendedlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.

Marcos 7, 1-8, 14-15, 21-23

miércoles, 1 de agosto de 2012

Viridiana



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Después de las pancartas de Soledad Lorenzo y María Porto contra el IVA (“la cultura no es un lujo”), no me chocan las hileras de pobres retirando de las mejores galerías sus “tàpies” y sus “barcelós” para encima del tresillo.

    El lujo es austero.

    Esto no lo sabe mi querida Mireia Ros, que se ha desnudado (¡a buenas horas!) en la prensa barcelonesa para protestar (?) contra los mercados financieros, pues el catalán es tan sentimental con el dinero que hasta Ferran Adrià va diciendo por ahí que no estábamos tan mal desde la guerra civil.
    
Camba, que antes de la guerra civil observó mucho a los millonarios, llegó a la conclusión de que la única ventaja de tener dinero es que te permite hacer una vida modestísima.
    
El pobre, en cambio, necesita aparentar todo el tiempo que no se encuentra en una situación de indigencia total, metiéndose en una serie de gastos de que el millonario está exento: colgar “barcelós” encima del tresillo, invitar a gambas a la plancha, dar propinas a los camareros, ofrecer tabaco a los desconocidos…

    Por eso la crisis dispara la producción de billetes falsos.

    El cacareado hedonismo occidental se divide, pues, en dos placeres: ganar dinero, o placer de ricos, y gastarlo, o placer de pobres.

    Pobres que a toda costa quieren ser ricos y ricos que bajo ningún concepto quieren dejar de serlo.

    El rico pasa de que le roben la casa en agosto, porque tiene más. Pero al pobre le quita el sueño esa posibilidad, y sé de pobres que este año se defienden alojando en casa a otro pobre mayor que les haga de guardés durante el mes que ellos se tiran de acampada en Sacedón.

    Es nuestro “Viridiana” (la película, no el restaurante) socialdemócrata y final.

"Per Abat, de Gumiel de Izán, escribió el Cantar de Mio Cid en 1207"


-Timoteo Riaño, fallecido el pasado 23 de julio, concluye que el autor del texto épico del Medioevo por excelencia fue Per Abat, clérigo de Gumiel de Izán. Que fue este burgalés quien narró por escrito las proezas de Rodrigo Díaz de Vivar en el Año de Nuestro Señor de 1207. Este Per Abat era clérigo de Fresno de Caracena y canónigo de Osma. Su nombre aparece en un documento de 1220 de esta diócesis.

Toros y pobres

Los Gallos en su visita a la casa de Misericordia de Valencia, donde
entregaron como donativo 250 pesetas. En el medallón, retrato de
Bombita hecho al salir Ricardo después de donar igual suma.
Los niños de la Beneficencia parecen criminales...

José Ramón Márquez

Julián y los pobres, Julián y los desposeídos. Julián, que es hombre que por ello nada humano le es ajeno, se preocupa con devoción por aquellos a los que la fortuna no ha favorecido con su sonrisa. Los niños pobres son los beneficiarios del altruismo de Julián, los pobres novilleros a los que echan toros que les quieren coger, también. En este momento, Julián es como ese Roy Batti, el replicante de Blade Runner que vio cosas que nosotros, los humanos, no creeríamos. Julián es el replicante taurino que ha visto juampedros de lengua que llega al suelo pidiendo la muerte por caridad, que ha visto cuvis lánguidos trastabillando al tropezar con la bosta de un penco, que ha visto a los domingohernández derrengados después de darse una carrera por el ruedo de Pontevedra, y que sabe que todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia. Time to die. Time to julipié.
 
Para perpetuar su memoria, para acrecentar su gloria si aún cabe más el Pulgarcito de Velilla, el No One Man de la torería se ha marcado el farol de regalar unas perras a los niños deposeídos, haciendo gala de una caridad noventayochista que está tan fuera de lugar de este mundo contemporáneo tanto como lo está Julián de los cánones del toreo puro.

En los años diez del siglo XX, los Gallo, Rafael y José, y Ricardo Torres, hicieron obsequio de 250 pesetas a los niños desamparados de Valencia, niños que parecían ancianos con indescriptibles caras en las que se pintaba el sufrimiento y las penurias de una sociedad aún no desarrollada. Julián declara que va a hacer todo lo posible por llevar el mundo del toreo a los jóvenes, y se lo dice a un pelmazo tertuliano de la radio que se llama Herrera, que parece que habla desde el interior de un odre con su impostada voz y que aburre a los oficinistas cuando van semidespiertos de camino a su trabajo, metiéndoles en el cuerpo el cerote de las grandes e incomprensibles causas de la ciencia lúgubre que el propio Herrera ignora.

Herrera y Julián, vis a vis, apoteosis de la calabaza hispánica. Menteur el uno con sus puros de Filemón Ciclón y el otro de su impostada generosidad de quien ve que no es capaz de mover la taquilla, torero prescindible que jamás va con toros y que trata de ocultar sus renuncias constantes echando al aire el señuelo de su caridad con una infancia de la que ya se ocupan las instituciones serias sin necesidad de la plagiaria compasión del Doris Gray de Velilla.

A cada cual, lo suyo. Menos caridad y más toros, Julián, que se ve el plumero.

De la Fama


Desde adolescente ya tenía elegido el epitafio ideal: “ Murió junto al Emperador Constantino en los muros de Constantinopla, defendiendo la ciudad contra los turcos”. Puede que  sea un poco tarde, pero sigue siendo el epitafio ideal


Vicente Llorca

A uno desde pequeño siempre le ha preocupado la cuestión del epitafio propio. Qué le vamos a hacer. Otros piensan en ganar el premio Adonais de poesía, en una calle con su nombre en Fuengirola o en que su fotografía figure al lado del sabio Luis Aragonés como pregonero de las fiestas de Hortaleza.

 Pero esas cosas, como todo el mundo sabe, se olvidan al pronto. Y si no les desafío a que enumeren más de tres ganadores del premio Adonais en los últimos cuarenta años. Y no digo nada de lectores del pregón de las fiestas de Hortaleza…

En cambio uno es muy consciente de que cuando uno se marcha la pregunta queda flotando en la taberna – e incluso en el tendido del 4. Y, la verdad, no es lo mismo la respuesta. Recientes acontecimientos madrileños han venido a reavivar mi inquietud.

Así, desde adolescente ya tenía elegido el epitafio ideal: “ Murió junto al Emperador Constantino en los muros de Constantinopla, defendiendo la ciudad contra los turcos”. Puede que  sea un poco tarde, pero sigue siendo el epitafio ideal.

Tampoco me importaría este otro: “ Falleció junto a Franklin y los suyos en la bahía Desolation, en la búsqueda del Paso del Noroeste”.

O incluso éste : “Cayó en las fiestas de San Juan de la ciudad de Coria, el año…. Se le atravesó el toro del aguardiente”.

Pero mi última visita a la ciudad, por el contrario, me ha dejado francamente preocupado. Porque ya me estoy imaginando la conversación.

-¿ Qué ha sido de Vicente?

-Se le cruzó un ecologista, armado con una bicicleta, en la Cuesta de Santo Domingo.

O, quizá peor:

-Parece que fue ensartado en las astas de una pancarta en la calle de los Madrazo. Dicen que eran del Sindicato de Irritables Subvencionados.
 
O incluso:

-Sufrió un ataque de japoneses.

-¿Eran pilotos kamikazes?

-No. Al parecer  era un grupo de turistas que entraba en  la novillada  de Las Ventas, este domingo. Se marcharon luego al tercer toro, dicen.

Así es que por lo pronto me vuelvo al campo y, de momento, no pienso volver por Madrid.
 
pues otra vida más larga
De la fama gloriosa
Acá dexais"
( Jorge Manrique)

Miércoles, 1 de agosto

DICCIONARIO

-El diccionario está basado en la hipótesis de que los idiomas están hechos de sinónimos equivalentes. Y no es así.
CONVERSACIONES CON BORGES / ROBERTO ALIFANO

Ignacio Ruiz Quintano

Todo preparado para Huelva

Berrendos en colorados listones y salineros
(Foto tomada en los pastos de Santillana del Mar)