(De sostenella y no enmendalla)
Nueva Biblioteca Pública
Legado de César Antonio Molina
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
El mismo día en que los dos cursis más gordos de España anuncian que se van, viene el aldeano de Preciado —en vaqueros en el Bernabéu—, tira la piedra… y la encuentra. Era la gran ocasión que esperaban los del «The Diogenes Club», o casinillo hispánico de enemigos de Mourinho, derrotado en casa después de nueve años por un Supermario descamisado cuyo honor, válganos Dios, habría sido cuestionado por el portugués de las pistolas de oro. En el As han recurrido incluso a una abuela de Infiesto, Asturias, para explicar las raíces divinas de la venganza de Preciado, al que presentan como al Arrigo Sacchi de los pobres.
—La Liga, para el Equipo del Pueblo.
El Madrid no perdió la Liga, que ya estaba perdida. (El gol de Carvalho no vale; el de Piqué, sí. Ésas son las reglas). Lo que perdió fue un partido pestoso —los que median entre Fifa y Champions— porque jugó mal (¿no decían que con Granero y sin Cristiano jugaba mejor?) y porque carece del colchón superestructural del Barça para salvar estos contratiempos.
—No te empeñes en una pieza cuya caza te cueste más energía que la que al comerla te proporcione —es el consejo de Bear Grylls, tan sabio, al menos, como la abuela de Infiesto.
Y todo esto, decíamos, el día de la «espantá» de los dos cursis más gordos de España: Zapatero, el eterno adolescente, lo dijo como el conejo de Alicia (Lewis Carroll, de Cheshire, nada que ver con Infiesto): «Me voy, me voy, me voy…» Y Guardiola, lector de «Bella del Señor», escogió ese lenguaje de la escatología milenarista que tanto impresionara a Ibrahimovic.
—Mi tiempo se acaba.
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Sobre el asunto de quienes, pudiendo estar en Nueva York oyendo a Bach, viajaron a Avilés, Asturias, para oír a Woody Allen con su clarinete, en Salmonetes... no entramos ni salimos. La batuta, en eso, la lleva Muñoz Molina. Un amigo nuestro que estuvo en Avilés se dio por aludido en el escrito País con ciertas deficiencias auditivas (Versión ligeramente revisada), y dirigió a la web del autor (antoniomuñozmolina.es) el comentario de arriba, que nunca fue publicado. A él, y a quienes como él quieran opinar, les sugerimos que imiten el estilo de los correos de abajo, que son los que marcan el tono.
