viernes, 22 de noviembre de 2013

Libertades urgentes (Paterra, Parot y el Gobierno)



Francisco Javier Gómez Izquierdo

             Pasadas las seis de la mañana tomo café con mi amigo carcelero, y como nuestro cantinero, además de madrugador, se preocupa por que sus clientes vayan informados al tajo, todos los días llega un motorista con una docena de periódicos distintos. Conocedor del paisanaje, junto al “con leche” a mí me pone el Marca, a mi amigo el Diario Córdoba, a un empleado de la Diputación El País, y a un señor que no suele hablar, el ABC.  Esta mañana, al “boqui” le ha llamado la atención la portada del periódico adjudicado en primera instancia al hombre discreto y lo ha reclamado por favor:
      
-Ya han soltado al Arruti, y el tío lo primero que ha hecho es tomarse un medio. Normal.

     A mi amigo todo le parece normal. Dice que dentro de cuatro días será normal ver a este Paterra de concejal en Azpeitia ó Azcoitia y a Zabarte Arregui, que también ha sido puesto en libertad con su bigotón y sus pendientes, anillos y pulseras no se sabe si de hierro o plata, de diputado en el Congreso. 

Intentamos que nos cuente algo del asesino y únicamente nos dice que es bajito y poco hablador. Que se preocupa mucho por su salud y alimentación y que ignora a los que le rodean, incluso a sus propios compinches de banda. Huraño y solitario como ese miserable mozo viejo que hay en todo pueblo, acumula odio hacia la civilización y a todo lo que no sea Euskal Herria, adoptando maneras eremíticas tras una aclimatación continua a ese primer grado penitenciario que tan mala fama tiene entre el desinformado vulgo.

      -Todos éstos psicópatas irremediables que van saliendo de la cárcel nunca se apartaron del primer grado, circunstancia ésta que no les permitía redimir. La doctrina Parot  perseguía que las redenciones se aplicaran al total de la condena (en el caso de Paterra 1200 años redondeados) y no a los 30 años del tiempo máximo en prisión. Si el Reglamento Penitenciario no permitía redimir en Primer Grado.... ¿A qué tanta confusión?

      El amigo pregunta y también nos contesta:

      -Alguien, pongamos del Gobierno, quiso abrir la puerta a los monstruos y dejó que el Juzgado de Vigilancia considerara redención aprobar asignaturas de Magisterio y Psicología por la Universidad del País Vasco, amén de ampliar dicho beneficio al entretenimiento abertzale en las cárceles que no es otro que hacer cometas con hilos verdes, rojos y blancos. Los etarras nunca han limpiado un tigre, ni el comedor, ni han barrido el patio. Siempre se han negado y la desobediencia de órdenes supone parte disciplinario, por lo que cumplir la ley, es decir, la ausencia de redención hubiese bastado para que todas estas rapaces voladoras permanecieran treinta años en sus jaulas. La torpeza propia se ha disfrazado, como es costumbre española,  con un manto de culpabilidad  belga, hasta tal punto que un día de estos me van a convencer hasta a mí.

      Así ha hablado el funcionario de prisiones. Ha soltado el ABC y se ha ido.

Arruti
Zabarte
El chungo