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domingo, 29 de abril de 2012

Guardiola siempre vuelve

Qatar en el corazón

Manuel Jabois

Para ver una conmoción parecida a la marcha de Pep Guardiola del Barcelona hay que remontarse a once años atrás, cuando Pep Guardiola se marchó del Barcelona. Fue tal el luto, entre páginas, entrevistas y homenajes, que el pobre Pep, que sólo tenía 30 años y aspiraba a jugar en la Juve, tuvo que conformarse con el Brescia. Ya entonces se le rodeó de mística, pues la piedra fundacional sobre la que Cruyff erigió su Iglesia había sido recogepelotas en el Camp Nou en años oscuros: de treinta tiros a puerta iban fuera veintinueve. Probablemente fue en aquel tiempo, corriendo de un lado a otro como Oliver Twist, cuando Pep formó su ideal de jugador: cortita y al pie, tratando de llegar a portería entre rondos amables para que los niños del Estadi no sufran lo que sufrió él cuando gobernó el equipo Venables.

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