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sábado, 28 de agosto de 2010

Bilbao y El Puerto, misma cosa

El que para los relojes (¡no será con los cuernos!),
despachando un pepitoveragua en la plaza torista

Leandro (antes Marcos), despachando otro
pepitoveragua en la misma plaza torista

Morantistas en Aste Nagusia

Don Julián, que lleva el peso de la fiesta nacional,
repartiendo importancia y magisterio en el Ercilla




José Ramón Márquez

Malo, Aresti, so malo, Aresti. ¿Cómo traes esos toros para July? Todo el día que si Bilbao esto, que si Bilbao lo otro, y vas y traes los zalduendillos para July, teniendo en el Ercilla a la Señora, que la podías haber pedido seis jaboneros de Prieto de la Cal, para hacer contraste con la arena y que, además, July, el hombre, estaría encantado de matarlos, que el otro día sin ir más lejos mató un santacoloma en Cuenca para demostrar que él es hombre de retos y que la importancia le viene neta, le echen lo que le echen, que hasta hubo uno por ahí que escribió que July era el mejor después de Gallito.

Porque la culpa de este desaguisado es sólo de Aresti, que es el que trae los toros. Lo mismo que compró los de Pepito Veragua, pues se fue y compró los de Zalduendo, en el Hiper Taurineo Domecq, que, aunque los Zalduendo, desde mil ochocientos y pico, eran toros navarros; vamos, de Euskal Herría, que decimos en Bilbao, y ahora son puros Jandilla, algo les quedará del rollo euskaldún, por lo menos el apellido, y entre vascos, pues, nos entendemos.

La verdad es que a la Feria del Toro la pasa como a la semana torista de Madrid, que dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Vamos, que acaba resultando lo que se dice una ful de Estambul. Aquí, en Bilbao, es por razones distintas. Aquí se ve a las claras, que no hace falta ser Nostradamus para saberlo, que si pones en unos carteles a Cayetano, a July, a Manzanares o a Morante, el torismo es una ilusión como le rayon vert, porque es que esos ven un toro y es como si viesen a Lucifer, Príncipe de las Tinieblas. Ellos van a la Plaza a otras cosas: uno a la pose para los fotógrafos, otro a la importancia, aquél al rollo mediterráneo, y al escacharre de los pelucos el de más allá. Cada uno va a lo suyo, que, por cierto, no es el toro ni muchísimo menos, faltaría más, con el susto que dan esos malditos animales.

Y digo yo que, por tonto que sea el tal Aresti, esto se lo debería saber de perlas; pero el rollo es el rollo y es que, al final, no vamos a estar en Bilbao sin Cayejuly, sin Manzarante, y si resulta que ellos no quieren toros pues habrá que traer cabras, que si no, ni viene ni Manza, ni July, ni Caye, ni Moran, que esos es que ven a un toro y es lo mismo que si viesen frente a ellos a Belial o a Astarot. Seguro que no se han fijado en que el diablo, Aamón o Barbatos, también suele tomar la forma de cabra, de macho cabrío, pero es que resulta que ellos están muchísimo más a gusto con la cabra del Príncipe de las Tinieblas para su toreo demoníaco y tan a menudo detestable, que con el toro serio, encastado y con trapío que les mete el miedo en el cuerpo y que, a fin de cuentas, es un dios: Zeus, jabonero de Prieto de la Cal, que porta a Europa -esa vieja puta desdentada y de tetas caídas- en sus lomos.

El tema es que, además, a toda esta burla que perpetran contra el toro, contra el toreo y contra la afición trayendo a estos toreznos y a esos tíos vestidos de oro, como si fuesen alguien, la llaman cartel atractivo. Y luego se extrañan los tíos de la pluma de que los bichejos no tengan ni media leche ¡Vaya novedad! ¡Un Zalduendo sin media leche!
Si acaso eso mismo pasase en la Monumental de Villarrubia de los Ojos, recién inaugurada, pues daría lo mismo, pero es que si te llevas tirando el rollo de que eres la feria torista, de que si tal y cual, y luego resulta que echas al ruedo la misma basura que en Cieza, con los Zalduendo de Jandilla o con los Reinitajos del tal Pepe Veraguas, pues resulta que de torista tienes casi lo mismo que tiene El Puerto, pero estos últimos sin tirarse el rollo, que ya me hubiese gustado a mí haber visto a cualquiera de los cuatro tenores comiéndose la de Cebada Gago que mató Jesuli de Torrecera. Bueno pues en Bilbao, a base de tirarse el rollo, Aresti nos ha traído a Victorino y a Alcurrucén y en El Puerto sin tirarse el nardo del torismo, llevaron de tapadillo la de Cebada, o sea que, como dicen los de los deportes, podemos decir que estamos en empate técnico. Bilbao y El Puerto, misma cosa.
Si Bilbao no se endereza, en un lustro está como Burgos, a falta del cumpleaños de El Cordobés. Se admiten apuestas.