martes, 12 de enero de 2010

NIEVE ( OMEYA) EN CÓRDOBA


F. J. Gómez Izquierdo

Ahora que ha llegado la manía de apostar por todo, ¿quién lo hubiera hecho por la suspensión de un partido de fútbol por nieve en Córdoba? A las cuatro de la tarde tomé el cortado ritual y a pesar de ver caer ese copo algodonado que tan familiar me era antaño, no sospechaba lo que cuajaba en El Arcángel. A mi vecino de localidad le hablaba de un Burgos- Zaragoza copero en cuartos, que Soriano Aladrén tenía orden de que se jugara como fuera, y se jugó en una pista de patinaje blanquísima. Ese día Vitaller me pareció el mejor portero del mundo, y los perros de aquella jornada eran mucho más fieros que los del domingo. También recuerdo una tarde con montes de nieve en las bandas y fondos de El Plantío, que Landinsky -aquel delantero centro del Betis- sorteaba enfundado en unos ridículos leotardos negros mientras calentaba... Creo que fue Guruceta o Pes Pérez el que se las tuvo tiesas con el bético a la hora del cambio y no le dejó entrar con indumentaria tan indecorosa. Se pusieron a reñir y zas, tarjeta roja al canto. A Cruyff lo vi patinar y arrugarse medroso en la banda izquierda de la lateral que pega al Arlanzón, sucumbiendo ante la muchachada burgalesa. Batallitas de pureta...
Una ciudad más acostumbrada a los inviernos supondría ciertas cosas, pero no vamos a achacar imprevisión al senequismo cordobés con sus mesas y sus pizarras de tapas en la Judería, así caigan chuzos de punta. La ciudad está encantada y orgullosa de la suspensióm del partido y es acontecimiento que sin duda envidian ciudades de más postín, tal que Sevilla. Hoy, los que me conocen me recuerdan de continuo que Burgos es la ciudad donde menos frío hace... pues... "¿no sabes el refrán que dice 'hace más frío que en Burgos'?"