Cuadrando círculos
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
el propio Estado al que servimos nació siendo plural
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Dictadura más hegemonía: todo gobierno, al decir de Gramsci. Europa (continental) tiene “nostalgie de la boue”, y su “boue” es el partido único. Así que en España la dictadura la ponen los jefes de Sánchez (ay, esa Ursula sin votos poniéndole ojos de cordero degollado a Soros). Y la hegemonía la pone “el periódico de las elites”, fundado por Fraga (ese periódico y el Pp, su herencia liberalia), a cuya nueva directora el partido de Sánchez ha saludado en Twitter:
–Leímos una vez a Pepa decir que queremos “una mirada abierta y plural”. Hoy el periódico tiene una directora con esa mirada diversa.
Lo dice el partido que acaba de imponer una ley nazi-azañista de memoria socialista encaminada a sostener con multas salvajes la opinión unánime del nuevo Konsenso. La República, dijo el ateneísta alcalaíno, no hará de sus adversarios políticos mártires: “le basta con convertirlos en mendigos”. Y se sacó de la bragueta la Ley de Defensa de la República.
Bueno, pues al pluralismo. En Bruselas traman una coalición Psoe-Pp para asegurarse de que la Españeta les devuelva la caridad de “la Coviz”, pero en Madrid estamos con el “pluralismo”, ruidajera con que nos arruinaron la adolescencia los peces gordos del franquismo.
–El pluralismo, señores procuradores, no es una invención de este momento histórico. Por el contrario, el propio Estado al que servimos nació siendo plural –dijo Suárez (Adolfo), dejando ojipláticos a los “señores procuradores” en la presentación del derecho de asociación, que sólo conocían el pluralismo familiar del Movimiento. ¡El “pluriformismo” torcuatista! O sea, el pulpo del Estado (alternativa al “pulpo de Dios”, como llamaban al Opus los coñones).
Por experiencia: quien te hable de pluralismo, quiere quitarte de hablar. Si las hadas peperas juegan al corro del Konsenso, malo: alguien en Uropa intenta colocarnos (para siempre) el juego que Kruschev creyó (erróneamente) descubrir en América: dos partidos como dos zapatos del mismo pie.
[Jueves, 29 de Julio]
Guerreros de terracota
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
En los Mejores Años De Su Historia, España es un pecio con un déficit histórico, y el cabo que en mitad del naufragio nos lanza el gobierno, por la vía más antidemocrática (el decreto-ley), es la mayor oferta de empleo público… de la Historia: 30.455 plazas (109.718 desde 2018). Son los guerreros de terracota de Sánchez, un emperador comprado en los chinos.
El emperador de la China se hacía enterrar con sus más de ocho mil guerreros de terracota para seguir mandando después de muerto, que será el propósito que tenga Sánchez con sus más de cien mil funcionarios de bolsillo cuyo espíritu está recogido en las “Memorias del subsuelo” de Dostoyevski, las de un funcionario que encuentra placer incluso en el dolor de muelas.
–¡Oh, señores, si sólo fuera por la pereza por lo que no hago nada! ¡Cómo me respetaría entonces!
La única diferencia entre los terracotas de Qin y los funcionarios de Sánchez es que los terracotas no comen, y los funcionarios, sí. La oposición calla, seducida por Ignatieff, un liberalio estadólatra a cuyo lado Giovanni Gentile es un locatis bakunista. Y la editora de Dostoyevski recuerda que en sus borradores abunda la palabra “estómago”, a la que el escritor otorga mucha importancia cuando se adentra en el mundo burocrático del funcionario: el “hombre del subsuelo” también confiesa pertenecer a los sujetos que anteponen su “estómago” al bienestar de sus prójimos.
–Todo hombre honesto de nuestro tiempo es, y debe ser, un servil y un cobarde –sostiene el autor de las “Memorias”–. Ésta es una ley de la Naturaleza que rige para todos los hombres honestos que hay sobre la faz de la tierra.
Y la toma con el “dos por dos son cuatro”, fórmula que ya no es vida, dice, sino comienzo de la muerte. El hombre siempre lo ha temido. El hombre no hace más que buscar esos “dos por dos son cuatro”, pero teme encontrarlos. De acuerdo: “dos por dos son cuatro” es algo maravilloso.
–Pero, si hemos de decirlo todo, entonces “dos y dos son cinco” es más atractivo.
[Miércoles, 28 de Julio]
El Jefazo
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Las derechas españolas siempre son cosa de mocitos felices, y para no hablar de los de ahora, que pueden molestarse, hablaremos de los treintañones.
El mocito feliz de los 30 es un catedrático salmantino, Gil Robles, “el hombre de la Táctica”, revelado y hecho (“gran dialéctico”, “hábil polemista”) en la oposición de las Constituyentes, aunque al Caballero Audaz le parece “uno de esos prestímanos de plazuela que juega con dos barajas”.
–Discreteos, habilidades, diplomacias de antesala y componendas de pasillos.
¿Eso es una Táctica? Bueno, para los republicanos arrepentidos hace el elogio de la bandera bicolor (la tricolor, con pretendido homenaje morado a Castilla, es lerrouxista, “para significar su nacionalismo integral frente a los separatistas catalanes”) y de las mujeres con crucifijo. La campaña del 33 lo convierte en El Jefazo. ¿Monárquico o republicano? Nadie lo sabe. “Todo para el Jefe”, es su lema. Crea un “comité de enlace de derechas” y se erige en su dictador. Veta a Lequerica, a Calvo-Sotelo, a Primo de Rivera… Tampoco quiere escritores: “Nada de literatos; lo echan todo a perder”. Su sueño es encarnar la derecha de la República, alternándose con la izquierda galante y formularia de Azaña. Al verse sorprendido por la avalancha electoral, canta la gallina. En la misma madrugada del 19 de noviembre, Carretero es testigo de cómo el mocito feliz frena el triunfo. Le aterra una derrota completa de los socialistas en Madrid, y retira figuras y escatima propaganda para, arrojándoles como carnaza unas actas, ganarse la benevolencia de los revolucionarios. Como guinda de su oportunismo, coloca a Lerroux (un Pablemos de derechas) en el gobierno. No cumple ninguna de las premisas de su propaganda electoral.
–Acordaos de esta profecía –escribe Carretero antes de que todo pase (¡y pasó!)–: este hombre será el que malogre, deshaga y esterilice la gran fuerza sentimental y política que en las pasadas elecciones pusieron en pie las verdaderas derechas españolas.
[Martes, 27 de Julio]
Sir Alfred J. Ayer
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Y de la distopía de Trump, ¿qué?, acostumbraban preguntar a sus entrevistados, hasta hace nada, los periodistas, que ahora tendrán que preguntar por la distopía de Ancelotti.
¿Qué es una distopía? Me pasa como a San Agustín con el tiempo: si me lo preguntan, no lo sé. En mi primer día de becario oí al más viejo de la Redacción rabiar en un pasillo: “El problema de este periódico es la entropía”. Bueno, pues la distopía, como primero la entropía y después la resiliencia, es otro mojón del lenguaje mágico. Algo así como el drógulos de sir Alfred J. Ayer, jefazo del positivismo lógico y aficionado loquísimo al Tottenham Hotspur:
–Suponga, padre –dice el filósofo Ayer al padre Copleston en un debate sobre lógica en la BBC–, que digo “Hay un drógulus allí”, y usted dice “¿Qué?”, y yo replico “Drógulus”, y usted pregunta “¿Qué es un drógulus?” “Bueno, digo yo, no puedo describir lo que es un drógulus porque no es la clase de cosa que usted pueda ver ni tocar, es un ser incorpóreo. Está allí. Hay un drógulus justo detrás de usted, espiritualmente detrás de usted.” ¿Tiene eso sentido?
Es la única clase de explicación que Ancelotti puede dar a JAS, su “productor de contenidos”, sobre la distopía que supone “el tridente Bale-Benzemá-Hazard”, con más años que una bandada de loros. Todos sabemos que Florentino Pérez querrá inaugurar su Guggenheim floperino con Mbappé, la utopía, pero de momento sólo contamos con el distópico tridente Bale-Benzemá-Hazard, de los cuales el más goleador, según las estadísticas, es Bale.
Ancelotti no es modesto (modesto, decía aquí Corrochano, es el que no puede ser otra cosa), y presume de que, cuando llegó al Madrid (¡a la tercera llamada!), “me las arreglé para integrar al cotizadísimo Gareth Bale en un papel que complementaba a Cristiano Ronaldo”. Con la ayuda, eso sí, de Paul Clement, “fundamental a la hora de ayudar a Bale, con el idioma y la cultura, a integrarse en el club”. Después, suponemos, Bale descubrió el golf… ¡y se jodió el Perú!, pues a ver ahora, sin Ramos, quién tiene inglés en ese vestuario para dar palique al galés, de cuya felicidad dependen los goles blancos, entre Benzemá, que está para bajar a recibir, y Hazard, cuyo papel es subir a despedir.
Detrás, y como alimento para tamaña distopía, Isco y Odegaard.
–Me da igual que venga o no, porque no va jugar para mí ahora –dijo Ancelotti del fichaje de Odegaard–. Lo fichan para el futuro, para los managers que llegarán después de mí.
Lo que no sabía era que el mánager sería él. La distopía se alimenta de cuero, y para cuero ¿Odegaard o Isco?
Isco ha vuelto “de dulce”, que eso lo sabe mejor que nadie Ancelotti, que pasa por ser un magnífico cocinero, como bien se habrán olido los Isco, los Marcelo y los Hazard, todos de buen pasar, y que Dios les conserve el apetito. Para vigilar los postres, Ancelotti dispone de Pintus, que decide cuántas vueltas al campo supone un platillo de natillas. Lo que no sabemos es si seguirá en la plantilla el futbolista que, al decir de Ancelotti, abandonó un día el campo y se retiró al vestuario sin su permiso. La queja que tenía era que otro jugador no se esforzaba lo suficiente en la sesión, y con esa actitud hacía trampa a sus compañeros. El jugador acusado de falta de esfuerzo era uno que exigía ser valorado como Cristiano, y Ancelotti le mostró la solución: meter sesenta goles por temporada durante varios años.
–En el Madrid hay una organización extraña –anotó en sus memorias Ancelotti, que es partidario de la psicología: ¡un Pintus del alma!
Ancelotti tuvo ese Pintus en el Chelsea y en el Milan, pero no en el Real, cuyo vestuario se resistía. Después de todo, por ese vestuario pasó Benito Floro, que trajo a su Lamparero. ¡El Lamparero de Diógenes para iluminar la distopía de Ancelotti! El psicólogo de Floro vino para relajar a los jugadores, y Butragueño acabó haciendo yoga con Ramiro Calle, sin que nunca se le haya vuelto a oír una palabra más alta que otra. Cuando Arsenio Iglesias, el Brujo de Arteijo, entró a aquel vestuario, los jugadores le pidieron de rodillas que les diera de todo, menos charlas.
Pero la obsesión de Ancelotti parece ser otra: el despido. Cree que la psicología puede ayudar a mantenerse en la senda de la victoria… “y en el puesto de trabajo”.
Bertrand Russell frente al padre Copleston
en el debate sobre la existencia de Dios
EL KINESIÓLOGO
El futuro de Hazard, económicamente espléndido, depende futbolísticamente del kinesiólogo, alguien que estudia los movimientos corporales en el campo como un tacaño los movimientos bancarios en la cuenta. En el tridente de Ancelotti, el más necesitado de masaje psicológico será Benzemá, obligado a vivir pendiente de un hilo que el periodismo amarillo tiene tendido entre la hernia de Bale, que luego se quedó en un palo de golf, y del tobillo de Hazard, que a lo mejor luego se queda en una tabla gimnástica en mal estado. Si Ancelotti trajo a Isco porque le parecía “un trabajador tenaz”, también puede “traernos” a Hazard, convirtiéndolo en un giróvago artístico.
[Lunes, 26 de Julio]
ABC AL PASO
El último clásico
CAMILO JOSÉ CELA, O LO QUE REVIENTAN LOS
ESCRITORES QUE ESCRIBEN DEMASIADO BIEN
Última gran portada cultural de ABC
DOMINGO, 1 DE AGOSTO
En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún. Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les dijo:
-Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.
Le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?»
Jesús les contestó:
-La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.
«¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: "Dios les dio a comer pan del cielo."» Jesús les contestó:
-Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.
Ellos le pidieron: «Señor, danos siempre ese pan. Y Jesús les dijo:
-Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.
Juan 6,24-35
Mondeño
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Leo la queja de un feligrés que en misa ve a los curas nuevos haciendo con la liturgia de su capa un sayo:
–El sacerdote sin revestir casulla, sin genuflexión en la consagración, no ha habido Credo, no ha dado él la comunión, sino dos señoras en vestido de tirantes que no han hecho reverencia ni al subir ni al bajar del presbiterio…
El justicialismo papal (“aforismos sociales con aire de epístolas pontificias”, definió Pemán el peronismo) vende “diálogo”, que al decir de Buela (tan argentino como Bergoglio, pero más culto) no es un concepto cristiano (no está en la Biblia), aunque la Iglesia lo emplea desde el Vaticano II:
–En sociedades espiritualmente desarmadas, esta “reductio ad dialogum” elimina de la discusión la idea de “poder” y de “enemigo”, de modo que siempre nos están obligando a firmar la paz con los amigos y a renunciar a actos soberanos frente a nuestros enemigos.
Del cura Basilio (gallego, cojo y radical de Lerroux) al cura Llanos (franquista y comunista); del cura Llanos al cura Apeles (José-Apeles Santolaria de Puey y Cruells, cura de la telebasura); y del cura Apeles al Cura Diálogo, que es el cura sin fe que vio venir (cuando tenía mérito hacerlo) Jean Cau:
–¿Un cura maoísta? ¡Qué cosa tan natural! La receta es muy simple: tomad un cura, quitadle la fe ¿y qué nos queda? Un demócrata igualitarista, ¡qué diablos, el más ardiente de todos! No es extraño que tantos líderes comunistas, Stalin a la cabeza, fueran seminaristas (…) El mensaje igualitarista del cristianismo está en trance de ser realizado y, por esta razón, la Iglesia se muere.
Sin liturgia no hay espíritu. La liturgia católica es lo que en pleno éxtasis taurino lleva a Mondeño a hacerse dominico en Caleruega, ahíto de mundanalidad. Lo apodera una mujer, y para coche de cuadrilla le compra el Rolls-Royce a una marquesa. Brinda toros a la emperatriz Soraya, a la duquesa de Alba y, en fin, a Jean Cocteau. Espiritual, nos recuerda Santayana, significa dirigido a lo eterno y a lo bello.
[Sábado, 24 de Julio]