domingo, 11 de julio de 2021

Mayos franceses

 

Abc, 1 de Mayo de 2002


Ignacio Ruiz Quintano

 

Se lo dijo el marqués de Saltillo a don Eduardo Miura: «Desengáñese, don Eduardo. En España ya no quedan más que dos ganaderías de postín: la mía, de toros mansos, y la suya, de bueyes bravos.» Ahí tienen ustedes el ideal del consenso europeo.

Toros mansos de derechas o bueyes bravos de izquierdas. En esto consiste ese centrismo continental que ha supuesto la sustitución de los principios por intereses, de las ideas por euros y de los políticos por unos contestadores automáticos que al reparto de poder llaman democracia, un sistema que en la única cultura donde arraigó significa todo lo contrario: control al poder y desconfianza hacia el gobierno. De aquí que un señorito como Tom Wolfe pudiera tutear a un intelectual como Jean-François Revel, que había ido a casa del Tío Sam a perorar sobre uno de los grandes fenómenos inexplicados de la astronomía moderna: la tenebrosa noche del fascismo cerniéndose continuamente sobre los Estados Unidos, pero tomando tierra únicamente en Europa. «¡No está bien, Jean-François! ¿No te parece mucha arrogancia?»

Los franceses andan en ascuas con otro mayo francés, pero ése es el secreto del país de la moda: pasarse la vida haciendo revoluciones para volver al antiguo régimen. Así que nada hay que temer. Francia es la clase media por excelencia, y de un francés medio sólo cabe esperar tres cosas: que beba vino, que tenga una condecoración y que no sepa geografía. ¿Acaso Jules Romains no se quejaba de unos obreros para quienes el «Front Populaire» estaba haciendo una revolución sin más resultado que aumentar el número de burguesazos pescadores de caña? Hoy, los que no van a pescar, van a votar. Y votan a Le Pen. ¿Qué ha pasado?

«¡Preferiría encontrar una sola ley causal a ser el rey de Persia!», dijo muy francesamente el buen Demócrito para expresar su disposición a moverse por la vida con lógica, que no puede ser una disposición más francesa. A imitación de Demócrito, los franceses se niegan a admitir que las cosas ocurran por casualidad, y ante la catástrofe electoral se devanan los sesos buscando una causa que justifique el efecto. En cuanto al consenso europeo, todos sus funcionarios se emplean en buscar «una reflexión». ¿Unos contestadores automáticos van a razonar el hecho de que las cadenas de hoy a menudo son fundidas del martillo que rompió las de ayer?

El escepticismo británico hizo irracional toda suposición sobre el futuro: sólo porque el sol ha salido todos los días hasta ahora, ¿tenemos algún fundamento racional para creer que volverá a salir mañana? Russell, con su risa de pájaro carpintero, cacareó el dilema más llanamente: un hombre alimenta a una gallina todos los días, y un día, en vez de darle la comida, le retuerce el pescuezo. ¿No habría sido más provechosa para la gallina una perspectiva más sofisticada sobre la uniformidad de la naturaleza?

Quien dice la gallina, dice la política, y quien dice la naturaleza, dice la democracia que salió de la Gran Generación, que no es la del 68, sino la de Pericles: «Nuestra administración favorece a la mayoría y no a la minoría: la llamamos democracia. No copiamos a nuestros vecinos: tratamos de ser un ejemplo. Nuestra ciudad tiene las puertas abiertas al mundo: jamás expulsamos aun extranjero. No consideramos la discusión como un obstáculo colocado en el camino de la acción política, sino como un preliminar indispensable para actuar prudentemente. Creemos que la felicidad es el fruto de la libertad, y la libertad, el del valor, y no nos amedrentamos ante el peligro de guerra. Sostengo que Atenas es la Escuela de la Hélade.»

Desengáñense los franceses. Sólo hay dos literaturas democráticas de postín: la griega y la anglosajona. Lo demás es baile de corrales.



Bertrand Russell

Los muertos y las muertas. Álvaro de Laiglesia




ÁLVARO DE LAIGLESIA
1922-1981

Álvaro de Laiglesia González nació en San Sebastián por casualidad: porque su familia, “que entonces era rica”, veraneaba en el Sur de Francia y aquel año, para evitar que el niño naciera francés, no cruzaron la frontera. Y por casualidad murió en Manchester: porque, casado con una inglesa, visitaba a su familia política. Escritor de procedencia ramoniana, Laiglesia fue un puente entre el humor clásico del 27 y el humor contemporáneo. Dirigió La Codorniz durante treinta y tres años, la revista más audaz para el lector más inteligente. “Yo trataba de hacer un humor de creación, un humor fantástico, un humor inspirado por encima de esa realidad cotidiana tan dramática y desagradable. Por eso lanzamos aquel humor de lo absurdo.” Alguien lo resumió en un deslumbramiento de greguería cursi: “El humor es para él un pájaro llamado corazón que revolotea en la jaula torácica del pecho.”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Domingo, 11 de Julio

 

Valle de Esteban

Pata de pollo

"Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies"

 DOMINGO, 21 DE JULIO

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

-Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.


Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.


Marcos 6,7-13

sábado, 10 de julio de 2021

Ramiro de Maeztu: "Ser es defenderse"


Ramiro de Maeztu, en El Sol, por Bagaría


Ramiro de Maeztu, en ABC, por Sirio


ABC AL PASO

"Ser es defenderse"

RAMIRO DE MAEZTU, DEL ANARQUISMO AL TRADICIONALISMO
 Y DE AQUÍ AL PAREDÓN


Ignacio Ruiz Quintano

Vitoriano, hijo de cubano e inglesa, Ramiro de Maeztu es hoy el Instituto de la mejor serie B española (Jesús Franco y Paul Naschy son ex alumnos), y ésa es la posteridad del hombre de “Defensa de la Hispanidad”, asesinado en las sacas del 36 “por escribir en ABC” (en el mismo mes de octubre tiene la humorada de enviar al secretario de la Española, Julio Casares, una tarjeta manuscrita excusándose de no asistir a la sesión inaugural del curso por encontrarse “detenido gubernativamente”). No le vale su “Ser es defenderse” aprendido en Inglaterra.
    
Maeztu empieza en el anarquismo y termina en el tradicionalismo, pasando por el pragmatismo americano y la “estabilidad”:

    –El ideal mío es un pedazo de tierra –escribe en “El Sol” del 21–, limitada por una cerca, y en el centro una casa, donde haya una escopeta con que descerrajarle un tiro al primero que cruce la cerca sin pedirme permiso. Es un ideal tan modesto, que hay pueblos donde lo realiza la mayoría del sufragio universal. Pero, modesto y todo, es el secreto de la estabilidad de las naciones.
    
Maeztu y Ortega se alternan en los editoriales de “El Sol”. Ortega, que políticamente es un giróvago liberalio (¡su ídolo es Mirabeau!), dedica fraternalmente a Maeztu su primer libro, y (España, España) borra su dedicatoria en ediciones posteriores. Pero en la autopsia de la Restauración es más certero que Ortega: para Maeztu, en la obra de Cánovas se nota el pesimismo.
    
Un optimista hubiera fundado la Restauración en la verdad. Un pesimista prefirió fundarla en el falseamiento de las elecciones a base de caciquismo.
    
En el 27 renuncia a “El Sol” (“desgarramiento doloroso”, dice el periódico), que editorializa la teoría de la incompatibilidad entre catolicismo y democracia (?), y en pleno período prerrevolucionario llega a ABC, donde en el 31 lo conoce Ruano, para quien Maeztu es un hombre honrado y arbitrario que se pasa la vida en los extremos, “como un energúmeno”.

    Yo sabía que don Ramiro encontraba absurdo que a mí se me hubieran contratado diez artículos al máximo precio, pero no me di nunca por enterado. Una vez me dijo: “Que a usted, por joven, y a mí, por viejo, nos paguen relativamente bien, es lógico. Pero ¿y a Fulano?
    
A Maeztu le obsesiona “eso del dinero” (¡su “sentido reverencial del dinero”, que tanto juego ha de dar a Camba!) e inventa un pecado, el “pecado del despilfarro”, en el que nunca ha incurrido, según se malicia Ruano, que al enterarse en Roma de su salvaje muerte descubre que lo quería más de lo que hubiera querido.

Lista provisional de asesinados de ABC en el 36 (1)

Lista provisional de asesinados de ABC en el 36 (2)

    Maeztu viaja de Kant al espíritu y del espíritu a la fe, y en el instante definitivo dice a sus asesinos (hijos de un “pueblo intermitente que no sale de la atonía sino para caer en la pasión”):

    –Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero.

    
Son palabras, en semejante trance, inimaginables ahora en nuestros Colosos del Periodismo Enmoderado.

Ramiro de Maeztu

Chiringuiteos

 


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En la vigilia de España, la pregunta ontológica es si la Oficina Madrileña del Español de Cantó es un chiringuito.
    

Por Ruano, que puso a circular entre nosotros la palabra “chiringuito”, sabemos (tal cual podía leerse en una placa de su chiringuito en Sitges, donde escribía sus artículos para “La Vanguardia Española” de Godó) que “chiringuito” era la palabra que en Cuba se utilizaba para pedir un café.
    

Desde luego, en el mítico chiringuito sevillano de Juan Guerra corrían los cafelitos, pero Cantó es valenciano, por lo que en su chiringuito madrileño correrá la horchata donde mojar, como si fueran fartones, las sesenta mil palabras del español, o latín del pobre, en gracieta alemana de Lichtenberg el de los aforismos (donde Lichtenberg gasta una broma, hay un problema escondido, nos dejó dicho Goethe). El problema del español son los españoles.
    

El español es demasiado importante para dejarlo en manos de los españoles –acabó diciendo Guillermo Cabrera Infante, que nunca entendió por qué los españoles (¡y los borgianos!) tienen que denostar un idioma (¡el idioma!) para elogiar un dialecto.
    

Cabrera es pura Cuba, donde el idioma, dice, no es exactamente mestizo; se le podría definir con el dilema de la cebra: “¿Son rayas negras sobre fondo blanco o rayas blancas sobre fondo negro?”
    

En Cuba, los esclavos o hijos o nietos de esclavos padecían raras aspiraciones peninsulares y solían exclamar a la hora de la siesta: “¡Ah, quién fuera blanco aunque fuera catalán!”
    

Condenar “la mayor creación literaria de los españoles”, que es lo que Somerset Maugham ve en el español, a una oficina política (¡La Oficina Siniestra y La Burocracia Tenebrosa de Pablo San José!) de Ciudadanos es algo peor que chiringuitearlo: es covachuelarlo.
    

Hay que dar la batalla cultural contra el “ellos, ellas y elles” –arenga Cantó.
    

Pero nuestro problema de hablantes españoles, y esto lo descubrió Dámaso Alonso, no es un problema de pureza, sino de unidad. Es decir, el problema de los españoles.

[Sábado, 3 de Julio]

 

 

Los muertos y las muertas. Alfonso Sánchez



ALFONSO SÁNCHEZ
1911-1981

Alfonso Sánchez, que era toledano, importó de Nueva York la técnica de la crónica informativa de escribir, no de cosas, sino de personajes. Hombre de tos seria, soltero y coleccionista de llaveros. A través de su columna hizo suya la muletilla “mi compañero y, sin embargo, amigo”, tomada de Carmen Tessier, la “commère” (Les potens de la commère –los chismes de la comadre–, se llamaba su sección) de France-Soir, que un día no pudo soportar la pérdida de su columna y se suicidó en París, como Miquelarena. Alfonso Sánchez fue columnista social, humorista blanco –firmaba Chistera en La Codorniz– y crítico cinematográfico de popularidad absoluta. Nunca se supo de su inclinación política: “Soy liberal, pero no tanto que me impida protestar.” Y formuló su teoría: “Todo tiene dos caras, aunque a veces tenga que quedarme con el canto, que es más incómodo.”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Sábado, 10 de Julio

 

Valle de Esteban

Sombras de obras

Esteban cumple 10 años

 


 


 

 


 


 


viernes, 9 de julio de 2021

Javier Bueno, el hombre que entrevistó a Hitler


Los neutrales, por Sileno


ABC AL PASO

El hombre que entrevistó a Hitler

JAVIER BUENO/ANTONIO AZPEITUA, 300 CRÓNICAS FRENTE POR FRENTE, DESDE EL SOMME HASTA GALLÍPOLI


Ignacio Ruiz Quintano

    Javier Bueno hace en 1914 lo que Tom Wolfe dice en los 60 para resumir el tabarrón del Nuevo Periodismo: “El periodismo es el motel donde pasar la noche camino del destino: la Gran Novela.”
    
Bueno nace en La Coruña en el 83, y en 1906 marcha “A París en burro”, viaje cómico-trágico contra la velocidad del futurismo que todavía está por nacer, un echarse a andar a la gallega (“¡ahí está Cela, con su viaje a la Alcarria!”) cuyas crónicas son bendecidas por un éxito popular (la España de la boina bizqueando entre el burro y la torre Eiffel) que lo pone a tiro de “Mundial Magazine”, el lujo revistero de Rubén Darío, a quien Bueno salvará la vida en Brasil en una trifulca a punta de navaja, aventura narrada en su autobiografía “Diálogo con el que se fue”.
    
Bohemio y anarquista sin causa (justificada), Javier Bueno intima con Baroja y un día lo llama Luca de Tena:

    –Va usted a demostrar que es un periodista europeo: infórmenos de la guerra. Y mis instrucciones serán éstas: veracidad, interés y rapidez.
    
Es cuando, frente por frente, Javier Bueno se convierte en Antonio Azpeitua, que “tuerce” por los soldados alemanes y ridiculiza a los periodistas americanos, a los que niega el “talento artístico” de los europeos:
    
Lo que más sorprende de estos colegas es que alguna vez escriben.
    
Primero, los hechos. Luego, las ideas. (¡Lo “factual” con un siglo de adelanto!) En el viejo Nuevo Periodismo, lo mismo que en la vieja Revolución Francesa, los hechos posteriores dan sentido a los anteriores sin ser sus consecuencias necesarias. Es la Historia.
    
¡Voy a contar cómo se desarrolla la tragedia más gigante que presenciaron los hombres! La Historia, que tantas mentirillas permite a los historiadores, conmigo se muestra demasiado rigurosa. ¡Nada de fantasías!
    
De Javier Bueno quiere burlarse Rivas Cherif, el mismo que luego, enchufado de asistente del presidente del Gobierno, Azaña, su cuñado, relata su juerga en la quema del convento de jesuitas en la calle de la Flor: describe, letraherido, el corro danzante de alegría de mozalbetes, y, mezclándose a ellos, famosos, “como el poeta festivo Luis de Tapia, mi casero y amigo, siempre juvenil, a quien me uní en la chocarrera zarabanda”:
    
No ha comido caliente hasta convertirse a la germanofilia –escribe de Bueno con maldad azañil.
    
Unas trescientas crónicas de guerra envía Javier Bueno para ABC, desde el Somme hasta Gallípoli. Presenta el conflicto como una lucha de la pedagogía alemana contra la rapiña inglesa, y los franceses protestan:
    
¿Qué quieren los franceses? –pregunta Luca de Tena–. Doy cabida a todos los escritores que les defienden. Azorín publica sus “Páginas de un francófilo”. Gómez Carrillo, Manuel Bueno
   
 Pero ése es el éxito de ABC: ofrecer por un “perro chico” un periódico con toda la información y completa independencia de juicio en las cuestiones políticas. Bueno, que entrevistará a Hitler en el 23, cubre la corresponsalía berlinesa hasta su retiro patriarcal en Suiza.

Javier Bueno/Antonio Azpeitua

El regreso de Lyssenko

 


Lo que diga Lyssenko

 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En Alcalá suspenden de empleo y sueldo (seis meses) a un profesor de instituto por decir que sólo existen dos sexos. Es el regreso de Lyssenko.
    

Trofim Lyssenko firma la teoría biológica que la izquierda española rescata del contenedor y que Stalin convirtió en doctrina oficial de la Urss durante treinta años. El lysenkismo rechaza la teoría cromosómica, niega la existencia de los genes y condena “la desviación fascista de la genética”.
    

Fue un éxito del poder, más que del charlatanismo –dice Revel–. Pero no fue menos un éxito excepcional de la mentira.
    

El lyssenkismo prescribía a los campesinos soviéticos el “trigo hendido de los faraones”, con la consiguiente hambruna. Bueno, pues el lyssenkismo ya es ley en España, y luego nos extraña que Bodino, inventor de la soberanía, creyera en brujas.
    

Que el lyssenkismo pueda prosperar en estos tiempos revela la naturaleza, como régimen, del “Estado de partidos” (el concepto es cosa de Schmitt, pero el nombre es cosa de Kelsen), que sistemáticamente traiciona a la Nación, que no existe sin clase media (las naciones salen de las clases medias surgidas de las monarquías), y cada ley que promueve el gobierno (en España es el gobierno quien legisla) es un pelo arrancado al lobo de la clase media.

 

 Los charlatanes hacen del lyssenkismo ley, y los kelsenianos, que son los tontos que están mirando, si esa ley cumple todos los trámites formales, dicen que hay que respetarla, con el visto bueno del Tribunal Constitucional, guardián (kelseniano, por supuesto) de un nihilismo que reconoce “los mismos derechos al error que a la verdad prescindiendo de la responsabilidad”.
    

La ley reemplaza al Derecho. La ley dice lo que está bien y lo que está mal. De aquí los retruécanos parlamentarios de Casado con la palabra “ley”, atragantado con su Kelsen como Egea con su aceituna.
    

Stalin fue lyssenkista porque el fundamento de la genética clásica es incompatible con la letra de la dialéctica de la naturaleza en Engels. ¿Y nosotros?

[Viernes, 2 de Julio]

Los muertos y las muertas. Federico Carlos Sainz de Robles



FEDERICO CARLOS SAINZ DE ROBLES
1898-1982

Federico Carlos Sainz de Robles, cronista oficial de la Villa de Madrid. El arte de quedarse solo fue su último artículo, publicado en ABC: “¿Qué hacer, para no morirse de asco, cuando en nuestra agenda secreta apenas quedan una docena escasa de amistades, a las que no queremos poner a prueba?” Pues practicar a diario, decía, las exigencias, casi reglamentadas, del arte de quedarse solo. Un buen amigo, “uno de los poquísimos amigos que aún me quedan (acaso porque aún no lo he sometido a la prueba definitiva)”, al darle a conocer el tema del artículo, le objetó: “No presumas demasiado de tu libertad de Robinson. Aun cuando tu fe católica esté hecha añicos, como tú conservas cuidadosamente, amorosamente, esos añicos, siempre estarás sujeto férreamente a esos mandamientos evangélicos...” Y el cronista le replicó sosegado: “¡Me parece mentira que tú no sepas, o hayas olvidado, que Dios sostiene, pero no ata!”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Viernes, 9 de Julio

 

Valle de Esteban

Vida de insecto

jueves, 8 de julio de 2021

Gregorio Corrochano, el cronista de conjuntos


Cien años de la muerte de José Gómez Ortega, Joselito Gallo,
 narrada por Corrochano


ABC AL PASO

El crítico de conjuntos

GREGORIO CORROCHANO PIERDE LAS NOTAS DE LA CORRIDA Y CUARTERO LE DICE QUE HAGA "UNA CRÓNICA DE CONJUNTOS"


Ignacio Ruiz Quintano

    Gregorio Corrochano, único Papa de la Crítica Taurina, tiene arranques literarios de una belleza céliniana (para los novísimos: de Céline, no de Cela). Por ejemplo:

    –Andábamos en ABC cuidando mucho la información de la guerra del 14 cuando murió Dulzuras, nuestro revistero de toros.
    
Dulzuras (que, en realidad, muere cuatro meses antes de la guerra) es Manuel Serrano García Vao, que lleva en ABC el cuento de los toros, que se cuentan de uno en uno y por su orden. Es un trabajo sin firma, y Corrochano va de pinche a la grada del 9 con Dulzuras, que le enseña (no es ninguna tontería) a seguir con la vista al toro, pues donde está el toro está la corrida. Muerto Dulzuras, don Torcuato llama a su despacho a Corrochano para encargarle la sección de Toros.
    
Cuando los periódicos eran grandes, había un instante sagrado, ese vértigo que se abre ante el primerizo cuando la mano del director (dirigir, recuerda Corrochano, es algo más delicado que mandar) se posa sobre tu hombro con la fórmula “tuyos son los toros” (o “tuyo es el fútbol”, como me dijo a mí Ansón) y sales de allí en globo y con aspecto de pianista precoz.
    
A mí con que no me confunda usted un par de banderillas con una estocada, me basta. Usted será cronista de toros –dice don Torcuato a Corrochano, que hace el relato que es la gran lección del triunfo periodístico.
    
Al empezar, se siente acechado por aquellos solicitantes “que nunca supe quiénes fueron”. Y un día, en una nota de una corrida de provincias, hay una errata. Dice: “Picando se distinguió Gamero”. Un periódico taurino arremete contra el nuevo y dice: “Cómo se ve que al frente de la sección taurina de ABC no está ya Dulzuras. ¿No sabe usted, señor Gorrochano, que el picador se llama Camero y no Gamero?” El aludido contesta: “Sí lo sabía, y para que no vuelva usted a caer en la misma errata que yo, le hago saber que yo me llamo Corrochano y no Gorrochano”.
    
Lo que se me resistía era ir paso a paso con la corrida. Pero no me atrevía a romper las normas tradicionales de ABC. Hasta que un día llegué a la Redacción y le dije al redactor-jefe, el inolvidable José Cuartero: “He perdido las notas de la corrida y no puedo hacer toro por toro”. Cuartero, masticando el puro, me dijo: “Haga usted una crónica de conjuntos”. No esperaba yo otra cosa ni otra oportunidad para variar el estilo de la revista de ABC.
    
Había nacido la crítica de toros literaria, cosa que escapa a un inteligente como Neville (“Realmente los críticos taurinos han llegado a un grado de cursilería fabuloso. De esto tuvo un poco la culpa don Gregorio Corrochano; pero éste, por lo menos, tenía muchísimo talento”).
    
A la noche siguiente, entra don Torcuato a la Redacción y dirigiéndose primero a Cuartero, como siempre, pregunta: “¿Quién ha hecho hoy la crónica de toros?” “Corrochano”, contesta.

    –Y viniendo a mi mesa don Torcuato, me dice: “Muy bien. Siga usted haciendo crónicas y fírmelas. Ya le dije que usted sería cronista de toros”.


Gregorio Corrochano

Los columnistas


Silvia Pinal en en tentadero de Simón del desierto

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Sólo he sido devoto de una columna, la de Simón, el estilita de Buñuel, con Silvia Pinal tentándolo desde abajo con sus eréctiles pomas mercuriales, pero me llamó la atención la columna tras de la cual se tapó el nuevo cómitre del separatismo catalán para no saludar el otro día al Rey.


    Pedri no saluda a la afición y Aragonés no saluda al Rey: esto no casa con los elogios que Cervantes hace de la cortesía barcelonesa, señal de que Cervantes, según sostienen los acemileros del independentismo, es catalán.


    –Quien no se ha criado en corte huele siempre a acemilero –dice Fernández de Oviedo, criado en la corte (de aquí “cortesía”) de los Reyes Católicos, recuerda Madariaga, quien recuerda también que Luis XIV (el rey guillotinado, al decir de Edmundo Bal, abogado del Estado que era Luis XIV) saludaba hasta a las criadas de su servicio y no hubiera ni soñado tutearlas con ese tuteo falangista que ha triunfado en nuestro periodismo.
    

A las cuatro últimas columnas de Occidente (la Cámara Alta inglesa, el Estado Mayor prusiano, la Academia francesa y el Vaticano) se añade la Mala Educación española (aquí siempre hemos confundido la mala educación con la democracia), que sería la quinta columna, un quintacolumnismo de vieja del visillo, como el de Tania en el Congreso, para no ver lo que oculto debe estar; como el de Aragonés en el Mobile World; o como Reyes, el Alvarito Palmares (héroe de una novela de Pemán) que transportó a Franco a Mingorrubio y que durante las maniobras de carga se tapó con el “Cougar” para no saludar militarmente al cadáver del vencedor de la Batalla del Ebro.
    

En contraste con la discreción de estos personajes maleducados emerge como una torre de empatía Perico Sánchez, que persigue a Sleepy Joe en Bruselas como Stalin perseguía a Churchill en Potsdam con todos los menús en la mano para que se los firmara.


    –¿Me está comparando usted a Sánchez con Stalin?


    Hombre, en inteligencia, barre Stalin, pero en legislación alienista ya va Sánchez por delante.

[Jueves, 1 de Julio]

Los muertos y las muertas. Jorge Sepúlveda



JORGE SEPÚLVEDA
1917-1983

Jorge Sepúlveda se llamaba Luis Sánchez Monleón. Fue la voz cálida de la posguerra. Estalló en 1946, con el bolero Santander: “Santander, / eres novia del mar / que se inclina a tus pies / y sus besos te da.” Tres años después consolidó su hegemonía artística con otro bolero, Mirando al mar: “Bajo el palio de la luz crepuscular, / cuando el cielo va perdiendo su color, / quedo a solas con las olas espumosas / que me mandan su rumor. / Ni un lejano barquichuelo que mirar, / ni una blanca gaviota sobre el mar... / Yo tan sólo recordando la aventura que se fue, / la aventura que en tus brazos amorosos disfruté, / bajo el palio sonrosado / de la luz crepuscular. / Mirando al mar soñé / que estabas junto a mí. Mirando al mar yo no sé qué sentí, / que acordándome de ti, lloré.” La pregunta que más inquietó a Ruano: “¿Cuál será nuestro último pitillo?”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Jueves, 8 de Julio

 

Valle de Esteban

A Poniente

miércoles, 7 de julio de 2021

Julio Camba, el gato en el tejado




ABC AL PASO

El gato en el tejado

JULIO CAMBA, "LA INTELIGENCIA MÁS PURA Y ELEGANTE DE ESPAÑA", PERO EN LOS 80 CITARLO ERA DE FACHA


Ignacio Ruiz Quintano


    Julio Camba es el único gato que ha dado el periodismo español. Todo lo demás han sido o perros (cuzcos) o pájaros (de cuenta).

    –¿Camba no es el que se descojonaba de la República? –oí decir una vez a un director que luego se presentó al premio Camba (¿ habrá algo más a la contra de Camba que un premio Camba, cosa que, desde luego, encantaría a Camba?).

    En los 70, en Madrid, los renacuajos de la demonarquía (gobierno de las ranas, para Alejandro Sawa) literaria se alimentan de Umbral, pero a Umbral uno lo trae leído de la provincia, y en la capital se le hace un Amilibia perdido en el cruce de la “inmensa minoría” de Juan Ramón y la “inmensa mayoría” de Blas de Otero, entre la mística un poco cochinona de don Pedro Sainz Rodríguez y la poesía pesadísima de Celaya, que era social, como la policía política.

El escaqueo del Periodismo complutense (donde te metes en un lío si opinas que la democracia representativa es cosa más de Hamilton que de Suárez y Carrillo) está en Camba, aunque citarlo en los 80, cuando nadie lo lee, es de facha. Así que, entre Umbral, el contraportadista de “El País” (lo tratamos en los cotillones de Pilar Trenas en su casa de las afueras, donde le levantas la copa al mismísimo Pepe Martín, conde de Montecristo), y Camba, el portadista de ABC (sus artículos arrancan en portada), uno mira a Ullán (¡bendecido por Ruano!), que un agosto le levanta la última de "El País" a Umbral y que te da la distancia buena en un oficio en el que todo lo que no cambia de espacio, cambia de tiempo.

No te imaginas a Camba en ese mercado de giliporcelanas madrileño de las negritas (“a cada negrita mía, diez de las tuyas”), morse del prestigio de la recita.

A Camba lo sorprende una tarde Bonafoux restregándose las legañas frente a un buzón de Correos donde ha echado un artículo, que no puede salir porque el buzón está cerrado por ser domingo y, escéptico y tranquilo, pregunta:

¿Habrá ocurrido algo importante en este país desde hace unos cinco o seis días?

Camba es gato de tejado. Es decir, la inteligencia más pura y elegante de España (Ortega); el cronista más agudo, divertido y sarcástico del periodismo (Luis Calvo).

Un gran escritor que no lo sabe, y a quien la profesión, el tener que ganarse la vida escribiendo, le amarga la vida.

Camba con Borita Casas y Juan Cristóbal

Escribe poco y corto (¡escribe a la fuerza!), pero treinta y cuarenta años después de su muerte, el primer lunes de cada mes, sus Amigos (eso que nunca tuvo) se citan en Casa Ciriaco (donde la bomba de Morral, por la que Camba estuvo declarando) para cenar a su salud la gallina en pepitoria de Ángel Chicharro. Allí nos enteramos por José María Alfaro de que Ortega llevaba en su cartera un retrato de Gary Cooper.

Borita, ven, que te embalsamo –le dice al irnos, en el guardarropa, Olano a Borita Casas, desplegando el gabán de falso astracán adquirido con los ahorros de “Antoñita”.

  ¿Cómo no echar de menos a todos esos locos fantásticos?

No sé si Camba seguirá vivo. Su muerto, el que todos llevamos al hombro, inspiró el disparo de Belmonte.


Clemenza

 


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Como súbdito de una nación en almoneda, agradezco a Ábalos, su ministro, la franqueza Clemenza (Peter Clemenza en “El Padrino”, de Mario Puzo) al explicar eso, la clemencia sanchista con los sediciosos catalanes, que viene de muy lejos.


    Me gusta Ábalos porque está como ausente, , y se expresa como un nihilista de Dostoyevski atufado en “Los demonios”. La clemencia sanchista, en efecto, es la clemencia española de nuestro siglo veinte, que nunca se termina. ¡Aquel ideal liberalio del ídolo de Aznar, el pequeño Azaña!


    –La República no hará de sus adversarios políticos mártires. Le basta con convertirlos en mendigos.


    El socialsanchismo no quiere mendigos, y de ahí sus Ábalos en copas de balón para quitarle a Junqueras de encima al cobrador del frac del Tribunal de Cuentas. La clemencia sanchista entronca con la clemencia alfonsina con los cómplices de Morral (Pepito Nakens, Mata y demás ralea) en la calle Mayor. O con el Chato de Cuqueta, asesino de los funcionarios judiciales en Cullera (¡cuna del juez para la democracia, que él sabrá cuál, Bosch!), y cuyo indulto imploraron curas, banqueros, pueblo común y hasta la madre del juez asesinado. O con Sancho Alegre, que atentó contra el Rey en la calle del Barquillo y fue llevado, para evitar su linchamiento, al piso de don Florestán Aguilar, el dentista real. O con Besteiro y demás patulea de la huelga revolucionaria del 17. O con Matéu, asesino de Dato en la Puerta de Alcalá, que pasó por el Dueso (mataba el rato arreglando motocicletas) antes de ascender a héroe gamberro en la República, para quien cubrió el centenario del teatro Maravillas. O de los golpista republicanos (decembristas treintañones), a quienes visitó en la cárcel el bobo de Sánchez Guerra… ¡para formar con ellos un gobierno monárquico!


    Fenecida la democracia, se vienen tiempos cesaristas. En su “De Clementia”, y por única esperanza, nos deja Séneca la suerte de que el príncipe sea un sabio. Sánchez y Ábalos, esa diarquía. España es “un presidio suelto”.

[Miércoles, 30 de Junio]

Los muertos y las muertas. Claudio Sánchez-Albornoz



CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ
1893-1984

Claudio Sánchez-Albornoz sostenía con pasión que nunca hubo naciones en España. Ministro de Estado con Lerroux, fue católico, republicano, demócrata y liberal: “Por ser liberal, soy anticomunista furioso.” Contra Américo Castro, que acentuaba las raíces judaicas de la raza española, Sánchez-Albornoz ponía el acento en las raíces góticas de Castilla. “Encomiéndome a Dios –escribe a su amigo el padre Arbeloa–. Estoy muy viejo. He conservado la fe de mi madre. Como hombre he sido un pecador. A diario me dirijo al Altísimo con las clásicas palabras: ‘No entres en juicio con tu siervo, Señor, porque ante Ti ningún hombre queda justificado.’ Ayúdeme con sus oraciones a conseguir su gracia y una santa y buena muerte.” Fue enterrado en el claustro –gótico cisterciense del siglo XIV– de la catedral de Ávila, bajo un hermoso epitafio: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Miércoles, 7 de Julio

 

Valle de Esteban

A San Fermín pedimos

martes, 6 de julio de 2021

Sofía Casanova, en el antro de las fieras


Sofía Casanova por Fresno

ABC AL PASO

A vueltas con Trotski

SOFÍA CASANOVA, DE POETA EN LA CORTE DE ALFONSO XII A CORRESPONSAL EN EL ANTRO DE LAS FIERAS BOLCHEVIQUES


Ignacio Ruiz Quintano


    Sofía Casanova (“Babunitka” para su familia y “Sofitina” para los demás) es una Rosalía pasada, en vez de por la calle de la Ballesta (en el 13 de esa picantona calle madrileña escribe Rosalía “La Flor”), por la Revolución soviética, cuyos crímenes describe como corresponsal de ABC con pluma de madera y tinta Pelikán azul y negra.
   
 –Conozco España –le dice Trotski, a quien entrevista “en el antro de las fieras”–. Tengo buenos recuerdos, aunque la Policía “comme de raison” me trató mal. Mi amigo Pablo Iglesias estaba a la sazón en un Sanatorio.
    
A Trotski, a cuya caricatura cómica juega hoy en el teatrillo español Errejón, lo había entrevistado en el calabozo madrileño el Caballero Audaz, que le ve parecido con Pío Baroja. Está enchiquerado por falsificación de pasaporte.
    
La ficha está plagada de errores –se queja el futuro creador del Ejército Rojo–. Pone que soy cosaco, labrador, vagabundo y cuatrero. Procedo de una familia israelita ¡y no he montado en mi vida a caballo! Mi pasaporte está extendido a mi verdadero nombre, León Davidovich Bronstein. León Trotsky es mi seudónimo, como el de usted es Caballero Audaz. No tengo culpa de que la policía ignore esto.
    
Rubia de ojos verdes, a Sofía la dejarán ciega “en un choque de bolcheviques” en Petrogrado. Gallega de Almeiras, a los doce años se establece en Madrid, protegida por Campoamor, que la introduce en la corte poética de Alfonso XII, el rey del Pacto del Pardo (¡la otra Transición!), consenso (entonces, tejemaneje) que Sánchez-Albornoz pone en boca del Pacificador, de 27 años, en su lecho de muerte:
    
Cristinita [a María Cristina de Habsburgo, su esposa], no llores, todo puede arreglarse en bien de España. Guarda el c…, y de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas.
    
Se atribuye al parecido de Sofía Casanova con la infanta Eulalia de Borbón, hija menor de Isabel II, el cariño que le toma el Rey, en cuya corte literaria pulula/ulula, un polaco excéntrico, amigo de Platón y del ayuno, venido a España a estudiar el pesimismo de la mano de Campoamor, que es un optimista de paliza: se llama Wincenty Lutosławski y se casa con Sofía “porque le han predicho que el hombre que liberte a Polonia nacerá de madre española”.
    
Prestigiado por el 98, el pesimismo es la monda del momento, y el mismo Ortega se levanta contra la Real Orden de 1920 que impone la lectura del Quijote en las escuelas, por el profundo pesimismo que, según él, empapa la obra clave de la decadencia española: su lectura escolar lastraría a las promociones llamadas a levantar y modernizar el país, prejuicio que hoy se desvanece a la vista de cómo tienen el país las promociones que ignoran incluso el nombre de Cervantes.
    
En las crónicas de Sofía Casanova, que oye con los ojos (el fenómeno de la audición coloreada, tan caro a Rimbaud, lo descubre Baroja en 1899 a los lectores de “Revista Nueva”), aún conmueve su distancia espiritual para asomarse al “infierno bolchevique” echando mano de “frases chinas”, ese tipo de frases, decía madame de Staël, que contienen más reverencias que palabras.


Sofía Casanova

Un cazautógrafos


 Memes y memos

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Se confirma que al frente de España hay un pobre cazautógrafos, y los españoles se van a los toros (quien dice a los toros, dice a los orgullos, que ya no sé cuáles son).


    Lituania y Chipre adelantan a España en renta per cápita, pero vivimos los Mejores Años de Nuestra Historia: nuestra relación con la primera potencia mundial se reduce a pagar a un lobby de mangutas que facilite el abordaje en un pasillo de nuestro jefe de gobierno a un presidente americano salido de las sacas de Correos con signos de demencia senil que ni siquiera reconoce al cazautógrafos.
    

Torero hubo aquí muy malo, pero con medios de propaganda y un padre emprendedor que los días de corrida cobraba a los hoteles donde se alojaba la familia para que a la hora del almuerzo el chico se diera una vuelta por el comedor. Como el Sleepy Joe que en la Otan huía de un Tony Manero de lavabo: nuestro presidente.
    

Ese hombre dirige un Gobierno de Jueces, con Grande Gómez (impulsor de la patada en la puerta para fiestas domésticas) y Pequeño Saltamontes (Robles: del Supremo al Gobierno, del Gobierno al Supremo) como figuras (¡las figuras de un monte Rushmore de las ciencias jurídicas españolas, por la cara que tienen, modeladas por Juan de Ávalos y Otero Besteiro!), autores de un confinamiento anticonstitucional con el apoyo entusiasta de la oposición “constitucionalista”, que pide más (imbuido de Yuval Noah Harari, Casado pide a gritos en su escaño una ley para limitar los derechos fundamentales). Si van de constitucionalistas, será que les gusta la Constitución, y si les gusta la Constitución, será que la han leído. Pues… no. Sólo son fetichistas de palabras.
    

El cazautógrafos fue “icono emblemático” de la Santa Transición: nuestros pequeños políticos iban a Europa como a Pachá, dispuestos a darlo todo para que Martín, el puertas, que era Willy Brandt, los dejara pasar. Todo por la homologación democrática (¡con Alemania!) y la convergencia económica, de la cual, por cierto, nunca hemos estado tan lejos.

[Martes, 29 de Junio]

Los muertos y las muertas. Bobby Deglané



BOBBY DEGLANÉ
1905-1983

Bobby Deglané –chileno, boxeador, corresponsal de guerra, oficial de caballería, piloto aeronáutico, rejoneador– tuvo la voz de oro que inventó la radio española, en cuyas emisoras llegó a recibir treinta y cinco mil cartas diarias. Voz de oro que hablaba a velocidad americana: boxeo, catch, tenis, fútbol... Es decir, el periodismo radiofónico, el lenguaje más plástico que nunca se haya oído. Tenía algo de actor o de elegante cantador de tangos. Hijo de un marino francés a quien perdió teniendo cuatro años: aquel hombre vivía en el Perú y, por razones de clima, su madre fue a Chile para que el niño naciera allí. Su secreto: “Imitar el gran secreto de España, de lo español; aquí todo es variedad. Variedad de razas, de costumbres, de paisajes... No hay dos españoles iguales... Y el ritmo es variedad...” Una vez, misteriosamente, le dijo a Ruano: “Soy víctima de las leyendas.”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Martes, 6 de Julio

 

Valle de Esteban

Éstas son las mañanitas