miércoles, 4 de marzo de 2020

Apaglia y vámonos


¡Será por ofertas!


Hughes
Abc
 
He leído hace un rato que Cayetana Álvarez de Toledo no acudirá a la manifestación del 8M, otra confirmación de que se trata del verso suelto del PP, que sí acudirá oficialmente al acto. No sé ahora mismo qué hará lo que queda de Ciudadanos, estandartes del denominado “feminismo liberal”. Lo que me ha llamado la atención no es que Cayetana no acuda, pues su postura ya era distinta a la del partido en tiempos electorales, lo que me asombra es la explicación: ella es feminista de Camille Paglia, “feminista amazónica de Paglia” (Paglia, aclaro, es una muy inteligente escritora americana).
 
Como es lo que más hay, observo centristas como quien observa pájaros. Hay tantas categorías y pelajes como en la ornitología. Y se mueven más o menos lo mismo. Son seres migratorios. Y veo, o presiento, un tránsito (otro más) en el centrismo liberal ilustrado que les va a llevar exactamente al sitio en el que está… Vox.

A la reducción de Ciudadanos a muy poco, y a la disidencia de Álvarez de Toledo hay que añadir, como hito, la reedición de la obra de Camille Paglia, que tiene más años que la tos (no que la tos novísima del coronavirus), pero que se convierte ahora en algo importantísimo o al menos un poco importante porque permite establecer la frontera invisible entre los de Vox y los demás. La frontera Paglia. O sea, cómo estar donde está Vox, pero sin que te confundan con ellos.

Los ilustrados liberales socioprogreconstitucionalistas han acabado o van a acabar en el sitio de Vox, que se suponen eran la carcundia, el populismo y el homo antecessor. Pero ¿cómo es posible? ¿Cómo es posible que seres tan luminosos acaben donde están seres tan supersticiosos? ¿Y cómo es posible que los de Vox hayan llegado allí sin citar a Paglia, puede que incluso sin leer a Paglia? Es más, pregunto: ¿qué sería de la civilización occidental sin Camille Paglia?

Me acuerdo de que, allá por 2015, la única manera de que te perdonasen un poco la vida por disentir de la ecuación Trump=nazi era citar la actitud comprensiva de la libérrima Paglia. Cinco años después, veo que eso toma forma. ¿Dónde están los frutos más granados de nuestra Ilustración? Pues donde Vox, pero para poder estar donde Vox sin ser Vox y criticando a Vox tendrán que llevar encima el libro de Paglia.

-¿Cómo sabré que eres tú y no uno de ellos?

-Llevaré un libro bajo el brazo.

Esto va a ser muy divertido dentro de unos meses, cuando Trump se enfrente al candidato demócrata de turno, Crazy, Sleepy o Mini.

¿A qué libro habrá que agarrarse para ponerse a la cola de Donald mientras se le siguen dando lecciones? Se pueden ir haciendo apuestas.

El oxímoron

Joaquín Belda


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los cupletistas llevaban razón: en este país ya no sube nada, ni sube la cultura ni sube el capital, sólo la sicalipsis se sube más y más. El Estado de Derecho, que no se cae de la boca del liberalio, se pone picantón (sicalíptico, dirían nuestros abuelos) con algo que llaman Ley de Libertad Sexual.

“Ley de libertad” es un oxímoron genuinamente comunista, presente en “La facultad de las cosas inútiles”, que para el comunismo es el Derecho, y para los liberalios, el Estado de Derecho… que hace el Estado, que en España es… Irene Montero, que no representa a la Nación (en el Estado de Partidos no hay representación, y por tanto, tampoco hay Nación, negada incluso por Álvarez de Toledo, que da por superada la Revolución francesa cuando más rampante se halla); representa a su marido, que es quien la puso en las listas.
    
La Nación hace las leyes y el Gobierno las ejecuta, sentenció famosamente el juez Marshall, cuya influencia no salió de América. Aquí, en cambio, legisla el Estado (tenemos Boletín Oficial del Estado, no de la Nación) y ejecuta el Estado, con Triduo y Novena de los liberalios a Montesquieu, que les suena a Luis Díez del Corral. Una ministra hace la ley de la sicalipsis, los demás ministros la leen como si fuera una novela de Belda o González Pons y el jefe del Consenso la somete a la ratificación de sus delegados en el Congreso, los diputados, que le deben el escaño y la nómina que conlleva. Eso es todo, aunque el sistema resulta tan divertido que no oirán a nadie, oh, oxímoron de España, cuestionarlo.
    
No se busque este sinsentido en Hamilton o en Schmitt, pues sólo se halla en Murphy:
    
–Si no se entiende un término específico en un texto legal, páselo por alto. El texto tendrá sentido sin él. Si el texto no tiene sentido sin esa palabra, tampoco lo tendría con ella.
    
“Voilà” la Ley Montero. De performance en performance hasta la República plurinacional. Si votar (así) pudiera cambiar algo, ya habría una ley que lo prohibiera.

Miércoles, 4 de Marzo

Valle de Esteban

Huella del Arquitecto soberano

martes, 3 de marzo de 2020

El Régimen

Carlos el Loco


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El coronavirus se postula como el animal totémico de la globalización, que tampoco es el globalismo.

    El globalismo es el más vasto movimiento esclavista de la historia, promovido por una oligarquía económica cuya expansión, según Belloc, que no era precisamente un marxiano, se ejerce en todos los sectores manejando todo el mecanismo de la legislación y de la información. En “El Estado servil” descrito por Belloc se da por supuesto que unos pocos pueden poseer, y la gran mayoría debe vivir asalariada debajo de ellos, sin otra mejora que la que venga de lo alto, “pero no mediante la propiedad, no mediante la libertad”.

    La época nuclear de la globalización terrestre abarca desde 1492 hasta 1945, afirma el socialdemócrata alemán Sloterdijk, el único filósofo que ha estudiado lo que en la sociología, en la política y en el periodismo se discute “bajo la irritante e histérica expresión de globalización”, cuya expresión extrae él no del adjetivo “global”, que no se sabe bien qué significa, sino del sustantivo “globo”, que es una cosa formada de redondeces.

    –La globalización actual es la consecuencia del movimiento del capital especulativo que circunda la Tierra bajo la forma de noticias a la velocidad de la luz, lo cual equivale a la destrucción del espacio.
    
Ya el “Maquiavelo” de Maurice Joly anunciaba que los pueblos amenazados por una inevitable disolución vuelven al despotismo como áncora de salvación, que es lo que vemos en los sudores de esta ideología de granja que es la socialdemocracia, cuyo primer discurso moral lo hizo un consejero de Carlos el Loco de Francia, que apoyaba o cancelaba los edictos según soplara el viento:
    
–Tenemos por costumbre querer lo que quiere el rey, pero estamos sometidos a las circunstancias del momento, y creemos que la mejor solución pata mantenernos de pie, dadas las revoluciones que se dan en las cortes, consiste en ponerse siempre del lado del más fuerte.
    
En menos de un tuit del siglo XV queda explicado un Régimen.

Mini Mike

ABC


Trump, genio oratorio, emparenta antes con Reagan, autor de la definición de Hippie: "Una persona que parece Tarzán, camina como Jane y huele como Chita"

Martes, 3 de Marzo


tan lejos, que el viento, cual galgo cansino

lunes, 2 de marzo de 2020

Madrid-Barça a las nueve


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Cuando don Tebas empezó a repartir los turnos de jugar y puso partidos a todas horas desde los viernes hasta los lunes, los puristas protestaban porque al Madrid y al Barça no los ponían ni en lunes ni a las doce. Con la venta de los derechos televisivos, don Tebas colocó los partidos de nuestros dos grandes en la mesa del café en España y en hora de máxima audiencia en Asia como garantía del negocio futbolero. El remate llegó con el Madrid-Barça a la hora del vermú y las aceitunas con anchoa que coincidiría, supongo, con la mejor hora de audiencia pequinesa. Tengo puesto aquí que la marcha de Cristiano iba a quitar interés ajeno a nuestra liga por desaparecer la mágica confrontación Messi-Cristiano y mis sospechas quedaron confirmadas ayer con el Madrid-Barça en horario europeo y no chino.

    -¿Y los chinos no van a ver el partido?
      
Suponemos que los entusiastas de aquella tierra, ahora que el virus los cierra en casa, lo seguirán viendo como veían los del baloncesto al Magic Jhonson y al Larry Bird cuando empezó el Canal plus, pero está claro que tanto para los chinos como para nosotros al Madrid-Barça de hoy le falta algo más que Cristiano para vivir el partido como se han vivido los clásicos durante tantos años.
     Volvíamos a las ocho de El Arcángel pesarosos porque un árbitro nefasto nos había anulado un gol y no nos había pitado un penalty de los de mano clarísima que con VAR se hubiera señalado como convinimos Rafa y un servidor, y en vez de hablar de Messi, Vinicius y la alineación del Madrid, hablábamos de Bijimine, Iván Navarro y la táctica de perder tiempo del Algeciras. ¡¡Madre mía... el Algeciras!!

     -Mira, para que te metas con el VAR. Con VAR no hubiera perdido el Córdoba.
      
El caso es que me planté ante el televisor sin ánimo de “ná”. Sin cerveza, vino o cualquier bebida o picoteo lógico por la hora y la ocasión  y pasé la primera parte hundido en el sillón. Tendré que achacar el bajón al hastío del Córdoba, pero “los buenos” de la pantalla no animaban con su toque insulso y lentorrón. En el descanso preparé un poco queso y otro poco cecina y con un cosechero de Gumiel no quedó mas remedio que animar el cuerpo, ya que la vista seguía cansina el discurrir errático de un partido que cambió de marcha primero Isco con un misil formidable y luego Braithwaite que desperezó el asunto poniendo velocidad, quizás a destiempo. Este Braithwaite es buen pelotero que puede lucir mucho en el Barça. Nada más salir metió el miedo en el cuerpo del Bernabéu por el lado de Marcelo pero yo creo que fue él precisamente el culpable del desmarque de Vinicius para el 1-0, que borraría esa especie de pecado original del que se acusa al joven velocista merengue. Braithwaite y ¡claro está!, Kroos, el centrocampista más centrocampista de los centrocampistas.

     La noche la cerraría el insólito Mariano con una carrera que delataba  a toda la zaga azulgrana. Ese gol no sé si marianista por religiosa voluntad o marianesco por la sorprendente aparición del protagonista, a mi me pareció, y téngase por opinión tan cerril como particularísima, que se sumaba a la proverbial baraka de Zidane.

     No creo que el partido decida nada -estos dos van a perder con quien menos esperen-, pero lo que está claro es que a los chinos ya no llama la atención un Madrid-Barcelona como cuando se negoció el primer contrato Liga-televisión. Ni a los chinos, ni a los cordobeses.

Franco o galo

Si hubiéramos sabido que el marianismo era esto

Igmacio Ruiz Quintano
Abc

    A Madrid llegó con el Barcelona el cántabro Setién dispuesto a hacer del Bernabéu una vega del Pas con su fútbol tuya-mía para lucias vacas que rumian mientras ven pasar el tren, que en este caso era el tren de la Liga, un tren, por cierto, que en quince años Sergio Ramos sólo ha cogido cuatro veces, lo cual querrá decir algo.
    
Se rumorea que, para intentar meterle mano al Madrid, Setién se las vio a solas con Guardiola, cuyo City salió del Bernabéu consagrado por la actuación de Kevin de Bruyne, el belga bueno de Gante (en contraposición al belga “malo” de Henao, que sería Eden Hazard, si miramos rendimiento). ¿Qué sucedió esa noche? Sucedió que De Bruyne colocó a Zidane en situación de hacer “un Solari”, que es perder todas las competiciones de una sentada. Tirada la Copa y casi tirada la Champions (a los piperos les cabe el consuelo de que, a cambio de la Champions, han recuperado a Isco), quedaba jugarse la Liga ante Setién. ¡Setién! El City es un club sancionado con dos años de competición europea por gastarse ochocientos millones de euros en un montón de troncos que sólo han puesto patas arriba dos cosas: el “fair play” financiero de la Uefa y la Champions del Madrid, aunque Zidane no vio nada criticable en la noche del City, despachando la debacle, que es un galicismo, con una simple declaración de errores. Al fútbol se gana por aciertos y se pierde por errores, es la doctrina Zidane, el entrenador Pero Grullo, a quien la prensa le sigue la gracia, cuando la única gracia de la noche del City fue ver a los Mendy, uno por cada equipo y en el mismo puesto, en el campo, que recordaba la anécdota del periodista que cubría el Tour de Francia y que, al traducir como podía la hoja francesa, en el parte de retirados leía “Neant” un día y otro día, llegando a la conclusión de que los Neant eran varios hermanos que se habían conchabado para retirarse.
    
Zidane, en fin, es una criatura de la medina, pero civilmente resulta ser un francés que vota públicamente a Macron el Cruel, ese señor bajito que muele a palos a los franceses. ¿Francés… o galo?
    
En las crónicas de los partidos, Zidane es francés en un párrafo, y en el siguiente, galo, capricho que siempre me ha intrigado mucho. En el XVIII, el siglo francés por excelencia, los ilustrados (pedantes, para el vulgo) tuvieron el ingenioso racismo de identificar a los aristócratas con los herederos de los francos victoriosos, y a la chusma del Tercer Estado, con los lúseres galos. Así que en una misma crónica periodística la retórica logra el milagro de hacer a Zidane aristócrata o francés y galo o “sans-culotte”.
    
La distinción no es baladí (“baladí” es una palabra-fetiche del cronista contemporáneo) porque los francos vienen de Clodoveo, cuya forma moderna es Luis, amansador de galos. Si en vez de Zinedine, Zidane se llamara Luis, estaríamos ante un franco de libro. Los galos eran los pobladores más antiguos, a los que César maceró (o “macroneó”) hasta conquistarlos, y una vez reducidos se vieron envueltos con burgundios, normandos y bretones. Sería maravilloso leer en una crónica “el entrenador burgundio” para referirse a Zidane. Y lo más ajustado a la historia sería, desde luego, que a Zidane se le llamara franco en la victoria, y en la derrota, galo.

    Zidane es el Brandel de “¿Quién soy yo?”, al que en su Segunda Venida parece haberle abandonado su Visitante Nocturno. Manolo Cano, apoderado de Curro Romero, tenía la impresión de que en España lo que falla es el habitante, y uno tiene la impresión de que lo que en el Madrid falla es el Visitante de Zidane, ése que de madrugada se le aparece para decirle haz esto o haz lo otro.
    
La esperanza es que la procesión no termina hasta que pasa el último cura. En el peor de los casos, a los futbolistas, que en la nueva cultura blanca son lo único importante, todavía les queda la Eurocopa y, en el caso del capitán, unos Juegos Olímpicos, si el coronavirus no los impide.




LA “GABBIA” DE MESSI

    Lo ha contado Mourinho, y viene al pelo para lo de anoche: “Recuerdo que tras el partido la prensa italiana usaba la palabra ‘gabbia’, que la traducción sería como una ‘jaula’ para Messi”. Fue su forma de parar con el Inter al gnomo argentino, acostumbrado a jugar sin nadie que se lo impida. Y aquél que se lo impidiera incurriría en pecado de “lesa hestética” (con “h” de Cortázar), homenaje a Juan Luis Romero Peche, sátiro humanista que en 1999 publicó en Sevilla su “Libelo contra los estetas”, donde los estetas son “hestetas”, hordas de progres de espíritu que nos imponen su visión “hestética” de la vida, que en el fútbol son Messi y su Barça. En el Inter (y luego en el Madrid), Mourinho ideó una “gabbia” como la de la Cruz de la Cerrajería en Sevilla, rica en sierpes y faroles, donde exponer a la curiosidad pública a Messi. Nadie se imagina a Zidane vestido de gitana de “Carmen” tejiendo con mimbres un coloño para encerrar al Isco culé, que es como Zidane debe de ver a Messi.

Lunes, 2 de Marzo

Valle de Esteban

Que brillen los dientes de la calavera

domingo, 1 de marzo de 2020

Si Orson Welles levantara la cabeza...

Estás en España, sonríe
Cruce de las carreteras 311 a Chinchón y 313 a Titulcia
Gasolinera turística

Madrid, disfruta

 En 1968, Orson Welles llega a Chinchón con Jeanne Moreau para rodar «Una historia inmortal», basada en la novela de Isak Dinesen, y transforma Chinchón en el Macao del siglo XIX, con todos los camareros de los restaurantes chinos de Madrid como extras. Pasó mil veces por este cruce de la 311/313, donde hoy podría localizar el Molokai del Padre Damián

Laicos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A la gente se la ve contenta, con lo de los bautizos laicos. No es para menos.

Somos un pueblo de creencias, no de ideas, y, como dicen los orteguianos, las creencias cambian poco, o tardan mucho en hacerlo. Usted coge un periódico, ¿y qué? ¿No tiene la sensación de haberlo leído antes? Pues ese «déjá-vu» viene del dominio que sobre nosotros ejercen las creencias. Fernández Flórez, por ejemplo, creía que los españoles somos ovejas. No se sabe si con un punto distinto, como las de «Maripensy», pero ovejas. Y las ovejas, claro, no engendran pastores. Nuestros políticos, según su teoría, nos gobiernan por sugestión: «¡Somos felices!», gritan. Y el pueblo va repitiendo: «Somos felices, somos felices...» Vociferan: «Las más grandes naciones nos envidian.» Y el pueblo rumia: «Nos envidian, nos envidian.» Disponen: «Somos laicos.» Y el pueblo glosa: «¡Qué atrocidad, qué laicos somos!»

Y aquí viene el primer lío, que es el lío del bautismo. Sin bautismo, no hay bautizo, y sin bautizo, ¿cómo echamos al chiquillo a que ruede por el mundo en pos de un destinillo en el Estado de Derecho?

Julio Camba recogió en Berlín la anécdota de un rico judío de antes de la guerra que había abjurado las creencias de su raza para obtener del Kaiser un título de nobleza. Después de todo, también Marx había tenido que bautizar a sus cinco hijos a fin de eludir el decreto prusiano que excluía a los judíos de los altos cargos. El caso es que el judío del cuento necesitaba un secretario, lo cual que puso, al efecto, un anuncio en los periódicos y recibió la visita de un negro. «Vengo a solicitar la plaza que usted anuncia —dijo el negro—. He aquí mis títulos y mis garantías.» El judío examinó los papeles, y con los mejores modales que pudo observar explicó: «Reúne usted condiciones inmejorables; pero sus servicios no me convienen... Dentro de poco seré recibido en la corte, y... ¿qué quiere usted que haga yo en la corte con un secretario negro?» «Es que yo no soy negro», repuso el negro. «¿Cómo que no es usted negro? —protestó el judío—. ¿Y ese color?» «¡Hombre! ¡Si se fija usted en el color...! Es igual que si yo me fijara en la nariz de usted. ¿Acaso es usted judío?» «¿Yo judío? Sepa usted que me he bautizado hace ya mucho tiempo.» «Pues yo también me bauticé, y si gracias al bautismo ha dejado usted de ser judío, a pesar de su nariz, yo, a mi vez, dejé de ser negro, a despecho de mi color...»

Por la impertinencia de un tipo como el fariseo Nicodemo sabemos que nadie que no haya sido bautizado puede entrar en el cielo. Pero, ¿qué es hoy el cielo? Y, sobre todo, ¿cómo debe bautizarse dentro de un Estado de Derecho laico? Cuando Kant puso de moda el latiguillo «Estado de Derecho», el laicismo no conocía estos adelantos, y ahora la gente se encuentra invitada a bautizos donde hay que improvisar. El propio Fernández Flórez registró algunos casos ocurridos en Marbella y Estepona cuando Gil, por cierto, no había nacido. En uno de ellos, el niño fue llevado a la Casa del Pueblo, cuyo titular tomó en sus manos un cuenco de agua y dijo: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo...» «No, no —se opusieron los convidados—; eso no está bien. Viene a ser lo mismo que antes.» «Entonces, ¿no os ha gustado?», preguntó el bautista. «¡No!» «Pues que no valga. Llenad otra vez el cuenco.» Más reciente es el ejemplo americano del reverendo Jerry Falwell, que en 1987, y con el propósito de recaudar fondos para salvar su iglesia —«por más almas que tenga una iglesia, sin fondos no anda»— organizó en TV una gran representación del bautismo baptista. Trajeado como un ejecutor de hipotecas, el reverendo cerró los ojos y se arrojó por un tobogán recitando «El Señor es mi pastor» y recaudó veintidós millones de dólares.

Oigo que el alcalde de Barcelona se ha metido a bautista laico. No sé si será buen pastor, pero seguro que es buen negocio. Un cuenco de agua, algunas frases de cáscara crujiente, y a correr. Que ahora, con las Humanidades, no han de faltar cultos para la libertad de cultos.

Reverendo Jerry Falwell

En 1987, y con el propósito de recaudar fondos para salvar su iglesia —«por más almas que tenga una iglesia, sin fondos no anda»— el reverendo Jerry Falwell organizó en TV una gran representación del bautismo baptista. Trajeado como un ejecutor de hipotecas, el reverendo cerró los ojos y se arrojó por un tobogán recitando «El Señor es mi pastor» y recaudó veintidós millones de dólares

Los 80. María Casal


FARÁNDULA Ignacio Ruiz Quintano



Estudiaba yo Derecho por lo de siempre, la carrera, el día de mañana, ser persona bien en la vida, ¿no?, pero como soy tan cambiante, que me aburro pronto de las cosas, un día me dije, así, de repente, que por qué en lugar de estar escuchando las clases del señor Sánchez Agesta no me proponía ser actriz, y me hice actriz
 

Al final uno no acaba de entender si ella, María Casal, no sabe lo que hace porque hace lo que quiere, o si hace lo que quiere porque no sabe lo que hace

Domingo, 1 de Marzo

Valle de Esteban

bienamada, bandera de las panaderías

“No tentarás al Señor, tu Dios”.

DOMINGO, 1 DE MARZO

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero él le contestó:

-Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
 
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo:

-También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”.

De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús:

-Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”.

Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Mateo 4, 1-11

sábado, 29 de febrero de 2020

Facilidades

Cine fácil

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el 83, cuando el Psoe ponía ojos de verlo todo por primera vez, un peneuvista, Marcos Vizcaya, con la autoridad de conocer a la “amachu”, propuso la eliminación del “desprecio de sexo” como agravante en el Código Penal.

    –Mantenerla significaría que un sexo merece más respeto que otro –argumentó Vizcaya, con su barba de hípster de Górliz.
    
–Y suprimirla sería coger el rábano por las hojas –replicó el pepero Calero, con el argumento, entonces “franquista”, de que la mujer es más débil que el hombre, que puede aprovecharse para agredirla.

    –¡Galantería franquista! –bramó el socialista Granados, un Ábalos “avant la lettre”–. Hay por ahí una artista de variedades cuyo número consiste en arrastrar con los dientes un tren. No he tenido la fortuna de verlo, pero lamentaría encontrármela con actitudes discrepantes.
    
El sanchismo, que es zapaterismo con menos lecturas aún, recupera el feminismo “franquista” del sexo débil, y su ministro de Cultura, que puede convertir la Casa de las Siete Chimeneas en un asador, dispone que las películas dirigidas por mujeres lleven la póliza de “obras difíciles” (?) pensionadas con una subvención automática. El ministro, un tal Rodríguez, va de experto en Rousseau, pero de devoto de Montaigne, misógino más allá de cualquier consideración.
    
Para Rodríguez, “La diligencia”, “El padrino” o “El irlandés” son “obras fáciles”, y Ford, Coppola y Scorsese, tres facilones de facilidad heteropatriarcal, porque el cine les es tan fácil como a Mozart la música o a Capablanca el ajedrez, lo cual los hace indignos de los euros del contribuyente.
    
–En España se necesita la revolución del respeto –justifica Rodríguez su teoría con frasecica fácil de Don Suave, cuyos alumnos lo llevaron a ver una puesta de sol porque en Granada, le dijeron, salía un rayo verde de la Alhambra. Otro día amenazó con decir también él tacos, si Prieto no se reprimía. Prieto no se reprimió, y Don Suave estalló:

    –¡Cáspita, Prieto! ¡Cállate!

    Cáspita, Rodríguez.

Mucha calma

ABC

Para cumplir con lo que aconseja la OMS, les hubiera bastado con informar del coronavirus como de Vox
 



Gustó mucho la desdramatizadora intervención desde Italia de Lorenzo Milá en TVE. ¿Que China está cerrando ciudades y las empresas cancelando eventos? El periodista, bastante pichi, nos serenaba con un " "chico, yo no sé, vaya alarmismo"

Sábado, 29 de Febrero

Valle de Esteban

Por esa luz en vuelo
que parte en dos al día

viernes, 28 de febrero de 2020

El virus


Fraga en la playa de Quitapellejos, Palomares


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con Guardiola tomando (por derecho) el Bernabéu y con Torra y Pla tomando (ilegalmente) La Moncloa, el coronavirus, acosado por ministrillos en ruedas de prensa, impasible, avanza, y Steve Bannon anuncia el final del Partido Comunista de China, destruido, en su visión, por la Peste: los comunistas (esos animales, decía Cabrera, que después de leer a Marx atacan al hombre) pueden controlar al disidente, pero no al virus. Y cuando un comunista no controla al prójimo (al coronavirus), palma.

    –Lo que hay es que saber sacarle sustancia, ejemplo y dignidad al espectro de la peste –era el consejo periodístico de Ruano–. Echarle valor al miedo.
    
Con el coronavirus regresamos al cuento árabe del rey que, al saber que la Peste se avecinaba a su pueblo, montó su caballo y fue a la gran puerta de la muralla para impedir que entrara a hacer estragos. Ella le dijo que Dios la había enviado para llevarse cuatro mil almas (el famoso porcentaje de los doctores de nuestro magnífico sistema sanitario). El rey condescendió con una condición: “Está bien. Pero sólo cuatro mil. De haber más muertos, te mato.” Desde una torre el rey iba contando los cadáveres, que rebasaban por miles la cifra convenida. Y esperó a la Peste en la puerta de la ciudad, donde, furioso, le reprochó haber matado a cuarenta mil personas. A punto de ser decapitada, la Peste aclaró: “Yo sólo me he llevado a cuatro mil, según mi promesa; a los demás, los mató el Miedo”.

    ¿Miedo, Pedro Sánchez?

    Sánchez se cree Zaratustra. No lo es, pero tiene algo de nietzscheano. Nietzsche se abrazó a un caballo en la calle y Sánchez se agarra a Torra y Pla en La Moncloa.

    –Lo que no me mata me hace más fuerte –dijo el loco sajón.
    
Sánchez, que tiene a media España (la de la nómina del Estado) en el bolsillo, tendrá a la otra media si, antes que Xi Jinping le pise el truco, procede, como Fraga en Palomares, a la machada de inocularse el bicho de moda, como prescribirían los homeópatas Hahnemann… y Toni Roldán.

Una tragedia

  
 
 
TRAIDORES
 
Companys y varios de sus codelincuentes han ocupado el banquillo ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. Pérez Farrás y otros sujetos han comparecido también, como testigos. La vista se ha celebrado en Madrid, capital de lo que todavía se llama España.
 
Companys y los suyos se alzaron en memorable fecha contra la unidad de España: trataron de romper en pedazos a España, usando los mismos instrumentos que otros llamados españoles pusieron en sus manos.

Aún está bien reciente en nuestra memoria el sonido escalofriante de la "radio" en aquella noche del 6 al 7 de octubre, los gritos de ¡Catalans, a les armes, a les armes!, y las proclamas de los jefes separatistas.

Era de prever que el juicio se hubiera celebrado bajo la amenaza suficiente de la cólera popular, que los acusados no hubiesen apenas encontrado defensa sino en un último llamamiento al deber inexcusable de defensa que a todos los abogados toca y que los acusados hubiesen asumido un papel respetuoso de delincuentes sometidos a la Justicia.

Pero no: el juicio oral se ha convertido en una especie de apoteosis. Los procesados se han jactado, sin disimulo, de lo que hicieron; sus defensores –no nombrados de oficio, sino surgidos gustosamente de entre las más hinchadas figuras–, se han comportado, más que como defensores, como apologistas, y ni a la puerta del Tribunal, ni en los corros habituales, ni en parte alguna de Madrid, se ha notado el más mínimo movimiento de repulsión.

Para algunos esto será indicio de que vivimos en un pueblo civilizado, tolerante y respetuoso con la justicia. Para nosotros es indicio de que vivimos en un pueblo sometido a una larga educación de conformismo enfermizo y cobarde.

Si el 2 de mayo de 1808 hubiera llegado precedido de la inmunda preparación espiritual de nuestros tiempos, el pueblo, en lugar de echarse a la calle, hubiera soportado con resignación bovina la presencia de los soldados de Napoleón. Así estamos soportando ahora la afrentosa presencia del repugnante Ossorio y el indigno espectáculo de la Prensa de izquierdas, cantora, bajo burdos pretextos, de los traidores a la Patria.

Digámoslo claro: mejor que esta actitud de maridos de vaudeville francés, que va adoptando ante todo este espectáculo nuestro refinamiento, es la ferocidad impetuosa y auténtica de los pueblos que aún saben ajusticiar a sus traidores.

José Antonio Primo de Rivera
 Arriba, núm. 121, 6 de junio de 1935

Una farsa

Do de pecho de Camarón de la Isla n la finca de Miguel Mateo Miguelín
 
 
Hughes
Abc

La historia se repite, primero se manifiesta como tragedia y luego como farsa. No es una frase muy original, pero en España es así.

Un cúmulo de circunstancias ha propiciado un indulto encubierto a los líderes del golpe de 2017 que ya empieza a ser efectivo. Se dirá que lo permite el PSOE, pero es quedarse corto, porque sabemos sólo que ha sido una suma de circunstancias: la sentencia de un Tribunal, es decir, una estructura de poderes, y el ejercicio de unas competencias, es decir, una estructura territorial. Esta especie de indulto es, pues, el resultado del constitucionalismo del 78 tutelado por un gobierno del PSOE.

Y por escandaloso que resulte, tampoco será el primero. Azaña ya indultó a quienes proclamaron el Estado Catalán en 1934, Lluís Companys y sus colaboradores. Algunas diferencias hay, sin embargo. El golpe de Companys no era separatista, proclamaba un Estado Catalán dentro de una federación; entonces hubo muertos, ahora no, y Azaña se presentó a unas elecciones prometiendo amnistía, al contrario que Sánchez. Porque aquí encontramos un rasgo fundamental de lo que está sucediendo: el engaño, el subterfugio, el encandilamiento de los españoles. Azaña cumplía una promesa electoral, Pedro Sánchez la incumple.
 
El indulto de los golpistas catalanes ya es una costumbre en España. En 1931, Macià, fundador de ERC que había participado en el complot de Prats de Molló con el que pensaba invadir Cataluña desde Francia y por el que allí fue condenado sólo a dos meses de cárcel, proclamó tras su estancia en Bruselas (nos suena) un Estado Catalán el 14 de abril. De ahí saldría otra negociación inmediata con el gobierno provisional de la Segunda República que daría como resultado el Estatuto de Autonomía catalán. Y aquí estamos de nuevo ante algo parecido pero diferente, incruento, por fortuna, pero quizás más grave. Cataluña buscaba empujar hacia la federalización de España. En la actualidad, la izquierda española admite fórmulas federativas y el Estatuto parece un lugar de salida ante unas pretensiones separatistas explícitas. Este proceso se parece al 34, pero coge maneras del 31 y encubierto con eufemismos como «diálogo» o «encuentro» repite la convergencia entre nacionalismo e izquierda que ya forzó el cambio de régimen en los años 30. Reaparece a modo de farsa, con personajes que cuesta tomar en serio, y un lenguaje equívoco y cursi con el que el español que quiera podrá aducir engaño. Lo que entonces no se aceptó se tragaría ahora envuelto en la larga melaza conceptual elaborada desde Rodríguez Zapatero.

Viernes, 28 de Febrero

Valle de Esteban

comprenden el amor: ¡han sido flores!

jueves, 27 de febrero de 2020

Segunda tanda de octavos

De entre los belgas, me quedo con de Bruyne

 
FranciscoJavier Gómez Izquierdo

       En la segunda tanda de octavos se presentaban los cuatro grandes: Madrid, Barcelona, Bayern y Juventus. De los cuatro sólo el equipo alemán parece haber dicho “aquí seguimos estando” ante un Chelsea que parece despojarse a marchas forzadas de las galas principescas que hasta ayer mismo tuvo puestas con el firme propósito de enamorar a Europa, esa amante que en los últimos años no le ha sido del todo esquiva.

      El prestigio de los otros tres nos ha parecido que se tambaleaba en este apocalíptico febrero, no sabemos si por miedo a la peste que envenena este año 20 en el caso de la Juventus, si por la más que evidente decadencia culé o la discutible disposición táctica del Real Madrid. De los tres, el Barça es el que mejor lo tiene para la vuelta, a pesar de ese fútbol que cuando tuvo velocidad entusiasmó al mundo, pero que hoy resulta lento, monocorde y monótono. Setién, al que todos tenemos como señor inteligente, está emperrado en cumplir el catecismo que aprendió del gran Johan Cruyff en un tiempo en el que hasta su más ferviente discípulo, Pepe Guardiola, hace trampas con los mandamientos del genio. Así como Setién no renuncia al principio de la posesión -“jugar bien”, dice el cántabro-, Guardiola se atreve a ensayar y hasta perfeccionar la variante del contraataque. Con semejante herejía lleva un tiempo sorprendiendo a sus colegas rivales.
     
En el Barça que quiere Setién ya no están Xavi, Iniesta o aquel Eto’o que además de golear era el primer defensa. Continúa Messi, que puede arreglar muchas malas tardes, pero a nadie, ni siquiera a Messi, se le pude exigir eternamente milagros. El Barça empató en Nápoles, y es casi seguro que pasará a cuartos, porque sus futbolistas son muy buenos, pero por más que porfíe Setién, su equipo no juega bien. El remedio está en dar velocidad. Primero al balón y luego a sus hombres. La dificultad estriba en si tal cosa es posible con el actual Busquets de faro futbolístico.
      
Guardiola, ventajista donde los haya y que buscó en Rodri el Busquets que añora la culerada, se ha “coscao” de lo que se espera de él  y de repente le ha dado por dejar el balón al contrario, presionar hasta el robo y buscar a De Bruyne, que es capaz de amasar goles como rosquillos. Este De Bruyne tiene un talento descomunal. Es el bueno de Bélgica y no Hazard. Con cara de pillo tintinesco y una inteligencia envidiable para distribuir a cada cual conforme a su capacidad, es jugador para tranquilidad de entrenador, disfrute de espectador y pesadilla de rival que ayer resultó el Real Madrid en general y la zona de Carvajal en particular. El City tiene muy buena plantilla. A mi parecer, casi tan buena como la del Real Madrid. Las buenas plantillas disimulan a veces las deficiencias del entrenador, pero anoche Guardiola fue más entrenador que Zidane desde que anunció el once titular... y no digamos ya en los cambios.

      No es novedad el achaque al árbitro, costumbre muy guardiolesca, cuando se pierde, pero no estaría de más que el madridismo repasara el oficio de ayer de De Bruyne y lo comparara, y perdonen el atrevimiento, con el de... prefiero no poner nombres para no señalar, pero ¡ustedes mismos! De todos modos, el Madrid no está eliminado. La Champions es su torneo y si la plantilla se juramenta es capaz de abatir al City a pesar del entrenador propio y ajeno.
      
Del Olympique contra la Juve sorprende el resultado. Dice Kloopp que el mejor equipo ahora mismo es la Juventus. A mí no me lo parece. Gana partidos porque sus jugadores, como los del Barça, son extraordinarios -Bernadeschi no es titular ni a tiros-  y tiene a Cristiano, pero a mí no me gusta su fútbol y les juro que no me sorprendería que cayera eliminada ante un Olympique considerado la cenicienta en estos octavos. Digo que no me sorprendería, pero al final se impondrá la lógica en Turín y la máxima de no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy en Manchester. ¡Al tiempo!

El Mesón

Leopoldo Matos


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El tabarrón catalán es una gripe española que nadie sabe de dónde vino, aunque suelen andar juntas. Hace un siglo se hablaba de la Asamblea de parlamentarios en Barcelona y del tremendismo del 18 –mató en un año lo que al comunismo le llevó décadas– y hoy se habla de la Mesa de Diálogo en Madrid y del “neopompier” del coronavirus.
    
La Asamblea se reunió en la casa-palacio de Bertrán y Musitu en San Gervasio y luego pasaron al restaurant del Parque donde una banda de parlamentarios iba a repartirse España mientras almorzaban. A los postres acudió el gobernador civil, Leopoldo Matos, que requirió a los reunidos para que se disolviesen, pero la Asamblea no reconocía otra autoridad que la suya propia y se negó.

    –¿De modo –dijo Matos– que desobedece usted la orden terminante que da la autoridad de disolver la reunión?
    
Abadal, que, siendo una lezna, parecía el pez gordo, se puso farruco y dijo que el almuerzo sólo se disolvería por la fuerza, y entonces Matos, simbólicamente, puso una mano sobre el hombro del señorito Felipe Rodés, declarándolo detenido.

    En La Moncloa donde González puso su “bodeguiya” Sánchez ha puesto un mesón de jarro de vino, que eso es la Mesa de Diálogo para repartirse, entre tetones (¡y al margen de sus propia leyes!), la gota de leche española. Ahí las figuras son Sánchez, el que prometió solucionar la corrupción “preveyéndola”, asesorado por Redondo, el del peluquín como de nutria; Pablemos, el sandio penene que confunde a Einstein con Newton, asesorado, al parecer, por la chiquilla de Verstrynge, Lilith; y Castells, un zahorí de derechos que descubrió el derecho a la estupidez y el derecho a la autodeterminación, que son lo mismo.

    –El derecho a la estupidez es un derecho humano fundamental y hay que respetarlo –dijo un día Castells, y Sánchez se sintió tan halagado que le dio la mitad del ministerio de Duque, el Gagarin de San Blas, que ahora orbita Madrid Central a la caza de coronavirus sin pegatina.

    Nadie los detendrá.

Jueves, 27 de Febrero

Valle de Esteban

Oh cárcel, clara luz de este hemisferio,
dulce prisión que tal tesoro entierra

miércoles, 26 de febrero de 2020

CNI


Pandora


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Entre Corredor en la presidencia de la REE y Pablemos en la comisión del CNI, lo escandaloso en una sociedad moral sería lo primero. Después de todo (en España todos son lo que son “después de todo”), Pablemos, cuya figura entera inspira un poder irregular, siempre nos pareció una criatura del CNI, que es la forma popular de explicar (¡masón o espía!) a alguien que con nada llega a todo.
    
Pablemos no es un líder de izquierdas, consideración que, según Gramsci, sólo puede obtener aquél cuyo enriquecimiento no supere al del último de sus seguidores. Si acaso, es un agitador comunista que no se contenta con recibir lo que prefiere conquistar, siempre, eso sí, con la tranquilidad que da una nómina del Estado, pues pertenece a una dinastía de servidores del Estado (franquista, primero, y luego monárquico) en Trabajo, el ministerio ideológico por antonomasia.

    –Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado –era el españolísimo lema de Gentile.
    
Pero un tipo que puede vicepresidir el gobierno, ¿por qué no iba a poder frecuentar el bar del CNI? Un hombre sin información es un hombre sin opinión, y el vicepresidente opina como una parpayuela, sin parar, y eso supone muchos chismes que se consumen como si fueran pellets. ¿Quién los produce?

    En Cuba, ese sueño húmedo de nuestro comunismo postconciliar, las mejores agentes, según Cabrera Infante, eran las habaneritas del G2, código americano que Batista pidió prestado para dejarlo de regalo a Castro.
    
–Si perteneces al G2, muchachita, y eres joven y bella, puedes convertirte en un delicado detector de enemigos del Partido, el pueblo, la patria.
    
Por lo demás, ¿qué secretos de Estado puede haber hoy en España? Cuando Calvo-Sotelo llegó a La Moncloa, fue a la caja fuerte de los secretos de Estado y sólo había un papel con el pin para abrirla. ¡Ahí se jodió el mito de la caja de Pandora! El cofrecillo que Ivan Illich vio en un escaparate neoyorquino: lo abrías y salía una mano mecánica que cerraba la tapa.