viernes, 2 de enero de 2026

Calcetines


Sainz Rodríguez


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


No falla: la valía de un jefe liberal es directamente proporcional a la animadversión que levanta entre el progreterío. Son los casos de Reagan y Bush en el Imperio, y en el corralillo doméstico, de Esperanza Aguirre, a la que los liberados más bragados dedican una berrea callejera que dice así: “¡Espe, calcetín, huye de Madrid!” Y es que la izquierda, aprovechando los tres millones de parados, se ha echado a la calle, pero no para denunciarlos, sino para taparlos. En la vanguardia, los intelectuales del momento, como el Gramsci de Brazatortas o el Besteiro de Getafe. El primero escribe en su tronera: “El culpable del atentado terrorista de Atocha fue Aznar.” (¿Cómo le tendrá ese pollo tanto gato a Aznar, que quitó la mili?) Y el segundo planteaba en público, y con vocecilla de abubilla en apuros, la gran cuestión ontológica para la piojera: “¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que vota a la derecha?” ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Arriba los pobres del mundo, que pronto estarán todos en España, y en pie los esclavos sin pan, o sea, sin Belén, que significa “Casa del Pan”. Conque sin pan, ¿eh? ¡A la huelga general! Decía Sainz Rodríguez, constituido en tertulia: “Una huelga general consiste en que se cierran las panaderías, por ejemplo. Cuando yo era niño, en Santander, estas huelgas me entusiasmaban: porque como no había pan, me daban galletas o bizcochos. Además, cuando llegue ese momento, yo no comeré pan, pero el panadero tampoco lo come, pues la tahona es vigilada por los fanáticos. Cuando yo me muera por causa de la huelga, se habrán muerto ya todos los panaderos de Madrid: porque yo tengo una alimentación tradicional en mis grasas y músculos, pero el panadero es un ‘nuevo oriental’.” Los liberados de la Puerta del Sol estorbaban al tránsito y exhortaban a la huelga general. “¡Hace falta ya / una huelga general!” ¿Contra el paro? Quiá. Esta izquierdona va de fina. ¿Qué le importa el paro a un liberado? La movida es, y citamos literalmente, “por la escuela, la universidad, la diversidad, la sanidad y el agua”. Lemas: “¡Aznar, culpable!” y “¡Espe, calcetín!” Luego, al ventanillo, con el calcetín, a cobrar.