viernes, 31 de mayo de 2013

Feria en Córdoba

De día
 
Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
Feria en Córdoba y en el Arenal desembocan ríos de guapas, presumidos de nación y salero verdadero. A uno, que nació de austera condición, le citan  en lunes en la Peña Fosforito y el martes en la Casa de Moriles. El miércoles digo que no puede ser y que ya el jueves nos vemos. Me dejo comprometer para el viernes. El sábado no puedo faltar a pesar del Córdoba B-Castellón.

    -Después del partido y hasta que el cuerpo aguante.

        No hay hartura en esta Feria de casetas libres, rebujitos económicos y gitanas bailaoras.
        El domingo descansaremos... Supongo.
 De noche

Entre el día y la noche

Viernes, 31 de mayo

ÚLTIMAS HORAS DE IGNACIO

Las últimas horas de vida del infortunado diestro han sido tristísimas. La angustia y la agitación febril, que no le han abandonado un momento, han hecho que su agonía haya revestido caracteres verdaderamente trágicos.
Todo el día del domingo lo había pasado Ignacio Sánchez Mejía víctima de una gran agitación nerviosa, que se intensificó durante la noche. Debido a esta agitación, el enfermo perdió el dominio de su facultades mentales y empezó a desvariar. En algunos momento de lucidez llamaba a las personas que le rodeaban.
Eran éstas su hermano Aurelio, su hijo Pepe, el diestro Pepito Bienvenida, que fue el que se prestó para hacer la transfusión de la sangre, el mozo de estoques Antonio Conde, los banderilleros Blanquito y Mella y nuestro compañero Gregorio Corrochano, que ni un momento abandonó al enfermo y que no sólo le ha asistido en los instantes de mayor excitación, sino que ha atendido a la esposa e hija del infortunado diestro
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AYER FALLECIÓ IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍA,
 DE RESULTAS DE LA COGIDA QUE SUFRIÓ EN MANZANARES, 1934 /
ABC
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006

Ignacio Ruiz Quintano

jueves, 30 de mayo de 2013

Gistau


César González-Ruano

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Placeado en “La Razón” y en “El Mundo”, David Gistau llega al ABC.
    
Aquí se viene a escribir –parecen decirle a uno siempre las estatuas del Paseo de las Estatuas del ABC, que en la calle de Serrano eran terribles, con su cosa de cripta de Pombo y su pura soledad: la que le llega siempre al buen escritor en España y que es condición segura de su modesta bondad, de voto, ay, de pobreza final, salvando su disparidad como única riqueza.
    
A esa soledad de Pombo llegan, decía Ramón, los sencillos y los locos, esos locos españoles que son los últimos románticos de España y que tienen un seguro instinto de orientación en su locura.
    
¿Qué tengo que escribir? Lo que ocurra. ¿Y si no ocurre nada? Lo que se le ocurra.
    
Anima descubrir los malos ratos que en el ABC pasaron escribiendo Pemán, Ruano o Wenceslao Fernández Flórez, a quien las señoras finas llamaban “Wenceslado”.
    
Para Fernández Flórez lo más difícil del artículo era el tema. En escribirlo echaba hora y cuarto, hora y media, si el artículo era bueno; si era malo, más.

    –Cuesta mucho trabajo y por eso sale malo. Yo le decía a don Torcuato que me debía pagar muy bien los artículos malos y que los buenos se los regalaba.
    
Pemán creía no servir para periodista, pues no sabía espumar las primeras cucharadas en el suceso del día. Su secreto fue acariciar al estilo, como a un perro, para que moviera con gracia (gaditana) y dignidad (romana) la cola.

    Y Ruano dio en el ABC con un tipo de artículo que no hacía nadie ni antes habían hecho: de hecho, el artículo es el “dry martini” de su generación.

    –Yo creo que la suma aspiración de un articulista de diario matutino debe ser que no lo lean a uno, al ver su firma, durante el desayuno, sino que el lector se marche a su oficina, encargando a su mujer: "No me pierdas el diario, que quiero leerlo esta noche".

Que es como uno leyó siempre a los articulistas del ABC. Y de los de afuera (hasta hoy, que ya está adentro), a David Gistau.

El Potra y los toreros piperos

Ayer, al entrar a la jandillada
  
COMER PIPITAS

Antonio Burgos

El catedrático de Gramática Parda, Prof. Dr. D.Miguel Criado Barragán, doctor honoris causa por la Universidad de San Fermín y Veedor General de Toros de estos Reinos, examinaba de ingreso a don José Antonio Gómez Marín, licenciado por la Universidad de Don Alonso el Sabio antes Burro. Formó el Profesor Potra, como suele, tribunal unipersonal. Y examinado que fue el nuevo alumno por el maestro de la verdadera Gramática Parda Hispalense, tras el brillante ejercicio, en el que citó ora a su paisano El Litri, ora al Pasmo de Triana, fue admitido en las bancas del aula arenera, que tiene numerus clausus.

Terminados los ejercicios de Selectividad y abonadas las tasas de matrícula en forma de convidá por el nuevo alumno, explicó el profesor Criado su tradicional lección magistral, diciendo a los claustrales:

-Los toreros se dividen hoy en día en dos grandes grupos: los de comer pipitas y los de no comer pipitas. A estos pegapases que hay, tú los puedes ver tranquilamente comiendo pipitas. Hacen un toreo de comer pipitas. Pero de momento sale uno, hace así, abre el compás, echa las manos abajo, y ahí todo el mundo deja de comer pipitas. Porque la gente sabe al momento que está ante un torero que no es de comer pipitas.

Lectura completa: Click

Ayer, al salir de la jandillada

Presentación del primer disco de Vucaque en Honky Tonk


A Hughes



El rock es la nueva música popular. Todo en torno a él es confuso y ambiguo. Brota como un chispazo en medio de la complejidad de estos tiempos. Con su gesto básico señala el lugar donde el hombre combate de nuevo por un mundo del que en primera instancia está desposeído.
Manifiesto del Rocanrol / Santiago Auserón
ABC, Gente y aparte
11 de junio de 1988

Decimoséptima. La de Jandilla. Otra merendilla con Matilla

 La escobilla de Jandilla
Corrida de Empresa, con El Fandi de Matilla y el Luque de Simón Casas

José Ramón Márquez

Nos vamos a Las Ventas con menos espíritu que un lumiago, que entre las trazas de tarde que se están poniendo y el bendito cartel, con la repetición por méritos propios de la eminente vacada de Jandilla, qué merendilla, la cosa pinta de pena. Para que luego digan, que la afición es tan rocosa, tan musculosa, tan férrea que aún con este cartel, con esta premonición cierta de la nada nos vamos por la calle de Alcalá abajo, con la entrada en el bolsillo tratando de crearnos la ilusión de que, aún con todos los hados en contra, quizás veamos algo.

Porque se dice pronto lo de los Jandilla, que esto es de Juzgado de Guardia, que no fue suficiente con el aquelarre antitaurino del pasado jueves día 23 que nos pegaron los Jandilla y el remiendo de sus primillos los Vegahermosa de la T de tonto, que hoy, seis días más tarde, nos meten otra arroba de lo mismo, más Jandilla, remendados esta vez con los de Las Ramblas y con un sobrero de El Torreón, una corrida concurso casi, con toros del guarismo 7, del 8 y del 9, como ya viene siendo habitual; en suma un festival juampedrero del anti toro, cuando lo que pone en la entrada es ‘Corrida de Toros’

Doy fe de que al toro no se le vio ni por asomo hoy en la Monumental y de que lo que hoy se dio por el importe de la entrada dista mucho de lo que debe ser una corrida de toros, estando bastante más próximo el tema al circo con animales de toda la vida, no al Cirque du Soleil ése de los volatineros.
Siempre me viene a la memoria con la estrella de Jandilla que ese hierro perteneció a las señoritas doña Serafina y doña Enriqueta Moreno de la Cova, divisa azul, puro Saltillo que en Madrid lidiaron sobre todo novilladas para ignotos novilleros como Clemente Antolín «El Millonario», un palentino que se ganó su sitio en los paseíllos haciendo guardia a las puertas de Vista Alegre en espera de su oportunidad. Luego ya cayó la vacada en las manos eliminadoras de lo anterior de juampedro, que hizo lo propio con el ganado y que estampó el hierro en sus juampedrerías, que esos son los polvos de donde nacen los lodos de nuestros días y más concretamente de hoy.

Presidió la corrida don Julio Martínez, que es al que el otro día le chillaron por no sacar el pañuelo blanco y hoy le han chillado por no sacar el pañuelo verde. Lo mismo que Manolo for President tiene la mano más nerviosa para el asunto de la pañolada, se ve que don Julio es más cerebral o menos visceral para ese asunto por el que nos cuentan que Manuel Molés, Doctor Zaius, censura acremente al presidente desde su púlpito audiovisual dotado de toldo eléctrico, que sube o baja por la acción de un mando a distancia cuando comienzan a caer gotas sobre los costosísimos equipos que maneja el comunicador.

Dicho lo de los Jandilla, ahora viene lo de los toreros, que hoy eran Fandila, Luque y Jiménez Fortes.
 
A Fandila muchos le utilizan para sacar pecho de aficionados diciendo que es muy malo. Independientemente de su calidad, de la que luego se dirá lo que se crea oportuno, Fandila crea un espectáculo. Nadie puede negar que, con parecido material al de sus dos compañeros de terna, Fandi sacó del bostezo a la plaza. Otra cosa es que nos gusten sus pares de banderillas tan rápidos de ejecución y tan a toro pasado; otra cosa es que reconozcamos el poco interés de su muleta, pero lo que no cabe duda es de que Fandi crea un espectáculo que se aleja una barbaridad de los usuales patrones de aburrimiento, circunspección e introspección y eso es parte consustancial a los toros, que son en su base un espectáculo. No creo que pase a la Historia por sus maneras, pero lo que hace saca a las gentes del sopor. Y además hoy, en su segundo, dio un recital de uso del capote, que cuando se llevaba el toro con el capote a una mano para ponerlo en suerte ante el picador, ofreció a quien quisiera enterarse, y en vivo, una estampa de La Lidia, de las que dibujaba Perea. Variado y muy eficaz uso del capote el de Fandila. En este tiempo de veroniquillas barbilleras y de chicuelinas culeras ver a uno que usa el capote para traer o llevar al toro y que lo deja perfectamente colocado frente al penco, es algo que causa asombro. Dijimos que algo veríamos y ya tenemos en el bolsillo a Fandi y su capote.

En segundo lugar vino... ¡¡¡Luque!!! A veces me arrepiento del café al que me invitó su padre en cierta ocasión y que, como es natural, influye poderosamente en mi juicio. Tenía que haberme negado a la invitación y entonces tendría la independencia de poder decir que Luque, en los últimos tres años, ha toreado nueve corridas en Madrid, que son veintidós toros, dos por corrida y una de seis toros de Victoriano que le preparó José Luis Marca cuando era su apoderado para lanzarle... al hoyo, porque en seis toros no tuvo ni un saludo desde el tercio, igualito que le pasó a Talavante con la de Victorino. Ya lleva Luque seis años de alternativa y lo único positivo que ha puesto en marcha en todo ese tiempo es ese estado de opinión que dice que «Luque tiene muy buen capote», cuando lo que tiene es una tienda de campaña de UNPROFOR, de esas que se utilizan como Hospital de Campaña, pintada de rojo y sujeta con un palo a la que llama «muleta», que da la impresión de que debieron dedicar a la confección del monstrenco instrumento las hilaturas de Sabadell en pleno, caso de que siga habiendo esa industria en la capital del Vallés Occidental.

Por último tuvimos a Jiménez Fortes que se entretuvo como un chiquillo en seguir y seguir y seguir sacando medios pases a su primero que ni andaba ni veía y sólo quería estar echado tranquilito con su rumiar. Era esperpéntico ver a un torero tan alto con un toro tan chico, porfiando y poniéndose demasiado cerca de un toro que era pariente por línea directa de los de Guisando. Y lo malo es que en el segundo se puso a lo mismo, que se lo debían teledirigir desde las instancias callejoneras sin darse cuenta de que, entre el frío que hacía, el calabobos que caía y la falta de chispa de la labor del matador en el ruedo, el interés que pudo suscitar Fortes es perfectamente descriptible.
Lo mejor de Jiménez Fortes fue Tito Sandoval que agarró dos buenos puyazos dosificando el castigo, y había que dosificar con mucho tino dadas la pocas ganas de vivir del toro,  y que demostró que la primera condición de un picador es saber  montar y dominar la cabalgadura. Ambas cosas las hizo Tito Sandoval para fijar, encelar y provocar la embestida del tercero. Sandoval dio espectáculo en el importante tercio de varas y lo hizo como debería hacerse cada día. Segunda cosa interesante de la tarde.

Vinimos a los toros a por una cosa y nos llevamos un par. Al final no hemos salido tan mal parados.

 Montera del Fandi al derecho

 Sombrero de un fandista en el redondel

Montera del Fandi al revés

 Las pipas

 Mayo febrerea

 La papela de Abella

 La cola del ascensor

 El caballo

 El caballista

 El programa de mano

 Exotismo en el 9

 Las 7 menos 20 y Florencio sin llegar

 Florencio en punto

 Tacones lejanos

 Alianza de Civilizaciones

 Abella repartiendo donuts

 Callejón de Serrano

 Claque de Fandila

 ¿Fandila, Luque o Fortes?

 Cariño en el callejón

 Novillo llegando tarde a un eclipse

 El portón

Laverón con dama

 Dama con birra y  Laverón

 Luque al aparato

 Don Julio y Don Joselito

 Al buey por el cuerno

 Las damas de la Comunidad

 Las damas de la empresa

 La violetera de claveles

 Ballet español

 ¡LA CUBIERTA DE ABELLA!
Escolta, no em posis la coberta del Vaticà,
 que encara em queda per veure al Morante

 El culipié de Luque

 El trote de Tito Sandoval

La tempestad abatiéndose sobre la crítica

 El poder municipal se va

 Valle Camello permanece

 Merienda en Telemadrid

 El orín en los capiteles de Abella

 Puro de crisis

 Crin

 Acero

Fin