miércoles, 5 de noviembre de 2014

Dies Irae

Un español cabreado


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Toda la vida matando toros, suspiró famosamente Luis Miguel, para acabar siendo el padre de Miguel Bosé.

Porque España (ésta “del fantasma de Franco”, tan familiar) es Bosé.

¿Pero no eran estos los que mataban toros? –dijo Bush cuando las legiones zapateras huían de Iraq como conejos, entre los cacareos de los marines.

Y a ver quién le explica a Bush que de la España del hombre que tomó a Ava Gardner a la España del hombre que maya “Linda” hay una generación que es una degeneración determinada por la falta de dinero.

Un español sin dinero es un “Dies irae”, y en España no hay dinero.

Me entero por Montano de que el único alimento de Marías, primer novelista de la nación (¡el nuevo Ricardo León!), son los filetes empanados de Lucio, cosa que nunca supieron sus detractores Umbral y García Viñó, que sondearon aquella prosa pajuna y moral. 

¡Ése es mi filete, Liberty! –espeta Tom Doniphon (John Wayne) a Lee Marvin en “El hombre que mató a Liberty Valance”.

El filete hace áspero el trato: Marías devolvió una medalla a Lassalle, que es como el “Chumlee” de ese “Pawn Stars” que es el Ministerio de Cultura, y un tal Savall acaba de devolverle otra.

Bosé es un español cabreado (¡los desahucios!), así que no respondemos del nuevo disco.

 –Estoy preocupadísimo por este culto a no pagar nada –declaró en tiempos del buen Zapatero–. Dentro de poco entrarán a robar la comida a los supermercados.

Como hombre de la cultura, no entiende que se pierda el humor si un okupa te levanta un piso. Como español mimado por Franco, por Gonzalón, por Aznarín, por Zetapé (¡y por Pablemos!), no tolera que le levanten un disco.

Cuando veo a un mantero con mis discos, tiro de la manta y llamo a la policía. ¡Me está robando!

¿De dónde son los cantantes?, cantaba Celia Cruz. ¿De dónde este Bosé? ¿De dónde ese Luis Llach (Rouget de Lisle de Podemos) que votará lo de Mas para que sus abuelos (más franquistas que el Buitre Buitáker) “descansen en paz”?

Sin novedad en el frente



La prensa recoge el hecho con una objetividad digna de un entomólogo: "La Universidad de Girona celebrará mañana un claustro extraordinario en el que se debatirá la retirada de la distinción del título de doctora honoris causa a la magistrada del Tribunal Constitucional Encarna Roca por haber secundado la suspensión del 9-N."

¿Total qué tiene de especial la noticia de que una universidad en pleno siglo XXI ponga a debate la libertad de expresión de uno de sus miembros?


Nota del Editor.- En la vida real, la libertad de expresión excluye a la de pensamiento, y viceversa.

El Polo de Franco




La ubicación del Polo de Promoción y Desarrollo en Burgos fue una «decisión personal» de Franco, que entendió este proyecto como un «acto de justicia distributiva» y una forma de agradecimiento a la ciudad que fue sede de gobierno durante los años de la Guerra Civil. Así lo confirman los documentos inéditos de la Gerencia del Polo y los archivos audiovisuales de Televisión Española recuperados que serán mostrados en la exposición ‘Burgos. Ciudad Industrial. 50 años del Polo de Promoción y Desarrollo  1964-2014’, que se inaugurará este viernes en el Fórum Evolución.

Los muertos y las muertas. Vicente Aleixandre



VICENTE ALEIXANDRE
1898-1984

Vicente Aleixandre, Nobel 1977, en los Poemas de la consumación: “No eres tú quien lo dice. / Vive el que muere y calla el que ha vivido. / Mucho saber no es conocer. Te brillan / los ojos, pues nada sabes. / La juventud luciendo entre las olas.” Una vez le preguntaron: “¿Cómo quiere usted morir?” Y contestó: “Con aceptación.” La muerte: “¡Ah! Eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha, / bravía lucha del mar con la sed, / cantil todo de agua que amenazas hundirte / sobre mi forma lisa, lámina sin recuerdo. / Eres tú, sombra del mar poderoso, / genial rencor verde donde todos los peces son como piedras por el aire, / abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida / como un amor que con la muerte se acaba. Mátame, si tú quieres, mar de plomo impiadoso, / gota inmensa que contiene la tierra, / fuego destructor de mi vida sin numen / aquí en la playa donde la luz se arrastra...”


IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)


Miércoles, 5 de noviembre

Titulcia

martes, 4 de noviembre de 2014

Mártires de la elegancia


Mangueros


Orlando Guerra Cascarita

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los “kikos” de Pablemos no se fían de los sondeos porque en las encuestas, dicen, hay mucho voto rabioso que en la urna se echa atrás.

La rabia es el pan de la izquierda.

¡Yo soy la rabia del pueblo! –brama Marat, maloliente y “leproso”, para meter miedo a los señoritos, que para los maratistas eran todos los que se lavaban.

Nuestros señoritos (pienso en Pedro Sánchez) tendrían que leer el “Ira y tiempo” de Sloterdijk, pero la lectura (cualquier lectura) los mata, y para entender lo que pasa prefieren apuntarse a la novena de Santa Quiteria, abogada de la rabia, que sería esa monja que trae loco a Rafael de Paula.

De la envidia sale la democracia, y de la rabia, la revolución. Homero habla de la rabia (“¡cholos!”) de Aquiles, quien, si no es por Atenea, hubiera matado a Agamenón.
De ser cierto, el “cholismo” que refleja el Cis pondría al Régimen en un salsipuedes: abstenerse, para deslegitimarlo y hacerlo caer (“a ver qué pasa”), o votar al “comunismo amable” y hacer de Madrid la Habana Fin de Semana del rabioso europeo.

De la Cuba de Foxá (“España en vacaciones”) a la España de Errejón: “Paso corto y mirada larga.” ¡Mambo! O mango, manguito, mangüé. O sea, Cuba con más mangueros.

En tiempo de mangos, Ullán tiraba de Cascarita, que avisa de los duros y los blandos, de su cáscara resbalosa y de que, al ser su semilla tan sabrosa, hay quien se duerme chupando.

Si tú quieres reír, / si tú quieres bailar, / chupa, chupa, chupa, / chupa, chupa más. / Si tú quieres gozar, / ay, aprende a chupar.
Antes de los exilios que el domingo avanzaba Emilia Landaluce, repárese en que el “comunismo amable” de Pablemos no es ni más ni menos casta que la “socialdemocracia bellotera” de Monago, que pactaría con él, pues aquí nadie habla de democratizar el sistema electoral ni de sacar a los partidos del Estado y devolverlos a la sociedad.

De ahí el pertinente corolario a la guaracha: “¡Qué problema! / Yo quise comerme un coco, / me comí una berenjena”.

Historia de Ó(scar)


Europol encuentra a una mujer francesa que abandonó a su perro en Castañares. La obligó a volver a Burgos a recogerlo, pero la Residencia Ramos se lo acabó quedando.

Los muertos y las muertas. Antonio Marcial Lafuente Estefanía


ANTONIO MARCIAL LAFUENTE ESTEFANÍA
1903-1984

Antonio Marcial Lafuente Estefanía, toledano, ingeniero industrial, hijo de periodista, publicó dos mil setecientas novelas del Oeste americano, territorio en el cual había vivido en su juventud. Lafuente carecía del “glamour” de Maurice de Bévère, Morris, creador de Lucky Luke, el cow-boy sinsorgo que, a lomos de Jolly Jumper, y acompañado por Rantamplán, viaja por la frontera socorriendo a los desamparados del desierto. “Me di cuenta de que la gente se entusiasmaba con los westerns, de modo que empecé a hacer novelas que tuviesen esa misma acción. Tenía una serie de mapas maravillosos y, además, conocía los Estados Unidos, aunque entre el Oeste que visité y el de mis novelas hay, naturalmente, un abismo.” Lafuente, que publicó su primera novela, La reina de la pradera, en 1924, creó un modelo de vaquero alto, rubio, apuesto y justiciero, cuyas aventuras inundaron los quioscos a razón de ocho novelas mensuales. Siempre rehuyó la popularidad: “No aspiro a la Academia; sólo quiero que mis lectores olviden sus problemas.”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Martes, 4 de noviembre

lunes, 3 de noviembre de 2014

Cochinillo de El Cordobés


La calabaza

La caza

 La gula

Gaudeamus

 A prés vous, s'il en reste...

Halloween
Asado por @PulgadeTriana 

El Atlético de Madrid

Un madridista y otro del Bayern
Con la peña atlética de la Carlota en el Calderón
El intercambio siempre satisface y enriquece

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Estuvimos muchos cordobesistas en el Calderón para constatar cierta  sensación de mejora, pero nos metieron cuatro. Volvieron los elogios conmiserativos de la afición rival y de todo corazón nos repitieron los mejores deseos, con esa puesta en situación que se tiene al asistir al funeral por el padre anciano de uno de nuestros compañeros, al que no conocimos en vida. Con el Córdoba, las hinchadas rivales tienen mucha educación. Menos la del Sevilla y el Xerez, claro está.

     En el día de Todos los Santos, las aguas del Manzanares corrieron blancas y verdes hasta las siete de la tarde. Griezmann, con dos azadonazos, el segundo a las siete y diez, las volvió a su ser y discurrieron de nuevo placenteras y felices, rojas y blancas como acostumbran en las últimas estaciones. No estuvo tan brillante Griezmann como cantan los panegiristas fieles al último partido. Estuvo atento, que es suficiente para un delantero. Como lo estuvo Coke, avisado de los nervios del guardameta Juan Carlos, al que en Córdoba le empiezan a piropear, resuelto a cruzar centros desde el lado izquierdo. Uno dio en la espalda de Mandzukic que ni necesitó saltar para marcar y otro en el colodrillo o por ahí de Raúl García, al que le dieron ganas y se las aguantó de dar las gracias a nuestro cancerbero que nada tiene de can y mucho menos de fiero.

     El Atlético no sufrió. Me da la impresión de que se esfuerza lo justo y no salta al campo como  la jauría hambrienta del año pasado. Sospecho que el entrenador Simeone piensa en Copa de Europa y disculpa los despistes de Juanfran y Miranda ante enemigos menores con insólita caridad gestual porque está viendo venir a ese Real Madrid intratable al que sólo se le puede quebrar con sorpresiva celada. ¡Vamos, con una genialidad táctica! Y la está cavilando Simeone. Que conste que es opinión muy particular, pero la verdad es que el entrenador Ancelotti ha dado con la tecla y no hay quien se iguale a su ejército. La Liga tiene pinta de estar sentenciada, por lo que será cuestión de mirar hacia otro lado, y el caso es que si hubo equipo que pudo hacer daño en el Bernabéu fue el Córdoba la primera jornada de Liga. ¡Que gran oportunidad perdimos! Jugando como en el Calderón, Cristiano y compañía hubieran hincado la rodilla. Mejoramos, pero los demás también y más deprisa.

     Después de diez jornadas parece que el viernes empieza nuestra liga... o mejor las maniobras generales de nuestro salvamento..... ó salvación que no sé muy bien cómo hay que decirlo, pero es que soy de los que hicieron la mili.  Al Arcángel viene el Dépor y si bien una derrota no sería definitiva, perder nos abocaría a creer en los milagros y como diría don Eutimio, un cura de la Gallega que repartió millares de capones en las cabezas infantiles de mi pueblo: “....si queréis sacamos al Santo, pero el día no está de llover”.

Tacones lejanos en las cárceles españolas



Hughes
Abc

Maite Zaldívar ya está en Alhaurín dándole al tinte de economato y aprendiendo inglés y España aguarda en vilo el destino penal de Isabel Pantoja (58 años). Los funcionarios de prisiones consultados por ABC, que desean el anonimato y ser llamados simplemente carceleros, como en aquella canción de Manolo Caracol, señalan el trance de la entrada como el más penoso: «En Ingresos sería cacheada, le harían esa foto que ningún preso quiere nunca que se vea y le tomarían las huellas. Luego iría a una cárcel individual a la espera de ser clasificada. Ya no hay monos de heroína, son celdas individuales, pero el peor momento es cuando oyen el cerrojazo y se quedan solas. Se las oye llorar toda la noche».

Pero no dudan de su personalidad. «Seguramente entraría en Segundo Grado y la mimarían las compañeras. Las presas la ayudarían mucho. Le van a querer hacer la pelota, hacer la cama a cambio de nada. Ella es lista y no debería hacer grandes confidencias». Existe en la cárcel la figura del «kie», el jefe de patio. «En invierno están chapados de ocho a ocho. Pero hay mucho patio. Hay personas que mandan por simple ascendiente, con o sin dinero. Ella podría ser kie si quisiera». La Pantoja podría tener otro séquito de reclusas raquelbollizadas que se pelearían por peinarla. Cuentan que en ellas salta un resorte de coquetería carcelaria. «Con su peculio y sus cien euros mensuales de economato, donde lo más caro es un biofrutas, se compran su rímel, sus cosas y se ponen estupendas para el vis a vis».

El temor es que le pasara lo que a Mario Conde. Hacerse demasiado espiritual. Intensa de más. «En la cárcel las personas se hacen más humanas, aprenden a valorar lo más pequeño. Pero hay famosos a los que se les va la cabeza y se hacen místicos».

Una tonadillera entre rejas... la imaginación se va a esa peli de Sara Montiel, «Cárcel de mujeres», donde la manchega rivalizaba con Katy Jurado. No tanto al sórdido mundo del drama carcelario como al patio almodovariano de «Tacones Lejanos».

Pero la cárcel sería como otra viudedad pantojil. Su boda, al inicio de la Transición, fue la unión de la virgen andaluza con el torero, quizás el tío más viril de España. La pérdida del hombre dio lugar a una fractura simbólica, un renacimiento musical y una Pantoja que no le cantaba tanto al amor como al agravio ( Perales la enfrentaba siempre al qué dirán, en conflicto permanente con la sociedad, conflicto que se resuelve ahora). La pérdida la endureció y en su mundo el macho se debilitó (hermano, hijo, amante Cachuli pagafantas) hasta la posibilidad de entrar en el universo enteramente femenino de la prisión.

En el momento alto de la corrupción española, podría integrar artísticamente esa pena en su copla. Su salida sería la de una tonadilla posterior a todo: al amor, a la soledad, al macho y al delito. Copla nueva de una hembra más fuerte que Chavela Vargas. Cómo serían los andares sin bata de esa Pantoja en presidio...

Recelosa, esquiva, protegida tras sus gafas de sol, ¿no fue siempre reclusa de sí misma en Cantora? «Me liaría un plajo en el tigre de mi chabolo», diría. O incluso: «A mí me enmarronó un julai llamado Julián», como si hubiera fichado por Los Chichos. ¿Quién reinaría en Cantora mientras?

Kiko Rivera ya es un trinchadiscos emancipado y Chabelita planea irse a Londres a convertirse en una it-girl de pleno derecho. Salvo que se instalara allí con toda su troupe (en esto es muy su madre) y Sema se hiciera un poco capataza de la finca, en Cantora sólo quedarían el fantasma de Paquirri (se dijo que allí moraba su espectro) y Agustín Pantoja, tito Agustín, que debería dar un paso adelante, salir de la penumbra y, transfigurado en su hermana, (pantojización divina de tanto fan sensitivo), hacerse señor de la casa. Hay chismes sobre la legendaria maledicencia de Tito Agustín. Según algunos testimonios, era el encargado de los apodos: Luis Rollán era «la rara», Patiño «la chicharra». Que son, bien mirado, motes muy de presidio: la dientes, la panto, la lunares, doña Isabel... Dicen los que saben (y lo querrían sus fans) que en la cárcel seguiría siendo dueña y señora, kie flamencona (¡dama de los peculios!). Que el talego se haría también Cantora.

El fusil de Caparrós



Esteban viendo al Madrid
(¡O al Chelsea, que lo ponen a la misma hora!)

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando Caparrós cogió su fusil y rompió el “Marca” delante de los periodistas causó la misma impresión que si hubiera pasado delante de un tótem con las manos metidas en los bolsillos. Después de todo, rompió el único periódico que lee Mariano.
    
El fútbol es campechanía y la campechanía es la cultura de nuestro tiempo. Caparrós puede resultar tan campechano como Casillas, que pasa por ser el tipo campechano por antonomasia desde su histórica declaración como capitán del equipo campeón del mundo: “Estoy encantado de tener unos compañeros así, aunque sean unos cabrones y me den por culo”.

    Caparrós, además de las orejas de los oyentes, rompió el "Marca" como si fuera Pedro Jota rompiendo el discurso que no había podido colocar en su fiesta:

    –¡Me jode que me hagan este tipo de titulares, h…! –bramó campechanamente Caparrós.

    Y todos corrimos a ver el titular: “Sólo pido que no nos pasen por encima”.
    
Fue como si le hubieran pisado el callo a Patton antes de entrar en Palermo. ¡Qué bárbaro! ¡Qué voces y qué verdades del barquero! ¡Qué aspavientos de español de la escuela del “Dejadme solo”! ¡Qué duro con las espigas y qué blando con las espuelas! Qué manera de refutar al estilo doctor Johnson, quien para refutar la teoría del obispo Berkeley, que negaba la existencia de la materia, se fue a una piedra y le arreó una patada al grito de “¡Así le refuto!” O sea, Caparrós rompiendo el "Marca", que se había limitado a poner por escrito el deseo caparrosiano de no ser atropellado por el Madrid de James, joya de la corona florentina, que luce en su pie izquierdo una culebra que escupe goles como el de Granada (en Granada dicen que Curro paró una vez los relojes con un media verónica).

    Mi memoria del Barça de Cruyff, el equipo que nos trajo la posmodernidad a España, es el gol a toque de vaselina de Laudrup-Romario en Pamplona: asistencia con sombrero de Laudrup mirando al tendido y pase de vóley-playa de Romario a la red. Es el prodigio que el sábado reprodujeron en Granada Benzemá-James (Benzemá en el papel de Laudrup y James en el de Romario), que será mi memoria del Madrid florentino, tratándose de sus dos hijos bien amados.

    –Nos mató el primer gol –resumió el campechano Caparrós.
    
Qué pena. Con lo bonito que le hubiera quedado decir “Nos mató el Marca”.
    
Al Indio Fernández no le gustaban las entrevistas porque no le hacían preguntas claras: “Casi siempre meten aguja para sacar hebra, y alteran lo que digo. Si al final van a escribir lo que se les hincha la gana, ¿para qué me entrevistan?” Pero le repugnaban los alabanceros. “Por miedo a tener dificultades con el Indio me dediqué a halagarlo y de todos modos se encabronó y me trató de lameculos. Es un tipo intratable. ¿Quién lo entiende?”, lloriqueó un periodista que salió de casa del Indio con la nariz sangrando.

    Mas como el fútbol es la más alta cultura de nuestro tiempo, veamos cómo planteó el asunto un genio de otro tiempo (Bertrand Russell, pelín futbolero): “El informe que hace un hombre estúpido de lo que dice un hombre inteligente nunca es preciso, porque reduce de manera inconsciente lo que oye por algo que puede comprender. Preferiría que mi peor enemigo entre los filósofos informara sobre mí a que lo hiciera un amigo que no sabe filosofía.”


BARÇA DE DIFUNTOS

    Al Barça de Luis Enrique se le vio muy mala cara (¡la cara de Mathieu, un Spasic sin playa!) en el Bernabéu, y el Celta lo enterró en el Campo Nuevo. Cómo será la cosa que hasta Juan Cruz debe centrarse en cantar “el señorío” de Ancelotti (que confesó que él también ha tenido la tentación de hacer un caparrós con la prensa), con lo bien que a este Barça le vendría ahora Mourinho, a cuyo Chelsea, por cierto, nos lo solapa Roures haciendo jugar a la misma hora al Real Madrid. Luis Enrique no es entrenador desde el día que quiso cambiar a Messi y Messi le dijo que a Parla.


Tempus fugit

Los muertos y las muertas. K-Hito


K-HITO
1891-1984

Ricardo García López, K-Hito para el arte, natural de Villanueva del Arzobispo, provincia de Jaén, fue en Madrid un campeón de la modernidad y hombre-orquesta del periodismo: crítico taurino, caricaturista, productor de garabatos kaitecoscos y fundador de las revistas de humor Gutiérrez, Macaco, Macaquete y Dígame. Extrajo su seudónimo de una extraña transformación popular de su nombre, Ricardo, que había pasado a ser Ricardito, Cardito y, finalmente, K-Hito, director periodístico desde Gutiérrez de la otra generación del veintisiete: Jardiel, Neville, Mihura, López Rubio, Federico Galindo, Tono, Martínez Gargallo, Perdiguero... Gutiérrez, el personaje creado por K-Hito que daba nombre a la revista, era funcionario, jefe del Negociado de Incobrables en la Dirección General de Cuentas Atrasadas, y de este huevo saldría un día La Codorniz. “No tengo tiempo ni para morirme”, dijo en una ocasión. Creía que para morirse debía estar, por lo menos, un año descansando.

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Lunes, 3 de noviembre

Valle de Esteban
Carrascas

domingo, 2 de noviembre de 2014

Bukake

 Calle de Amor de Dios

Por qué gustan las Campos

En Logroño, por ejemplo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En América, por los treinta, la década de los teléfonos blancos en las comedias de Hollywood, a nuestro Julio Romero de Torres, el que pintó a las mujeres morenas, no le pedían los millonarios yanquis otra cosa que lo más difícil, es decir, desnudos, muchos desnudos, y riéndose (“junto a la chavala modelo que nos alegró la velada”), le explicó el motivo a Ruano:

    –¡Aunque les salen caras, no se hacen viejas!...
    
¿Por qué gustan tanto a los hombres (¡las que más!) las Campos, Teresa y Terelu?
    
Porque, al contrario que las viejas estrellas de Hollywood, no se hacen viejas, pues envejecen como nosotros, y el único ideal que le va quedando en España al hombre de nuestro tiempo (un lúser con bicicleta) es cobrar la pensión y arrimarse a alguien con quien recogerse para envejecer a su lado. Después de todo, envejecer está al alcance de cualquiera (¡la democratización del glamour!), y por algo vivimos en un país cuya Constitución garantiza, ella sabrá cómo y por qué, la diversión a los viejos.

    Si de la diversión ya se ocupa la Constitución, la española sólo deberá ocuparse del caldo de gallina del español, y que la gallina sea de corral, que a eso sí se comprometen las Campos.
    
Las Campos no van de “incomprendidas” que dicen que están de vuelta, pero que quieren lo mismo que si estuviesen de ida. Y tampoco parecen Antígonas de Sófocles, como tantas que se cuelan en la cola del supermercado con el cuento de que se han dejado las verdinas (que luego son arvejos, o “arbeyos”) al fuego.

    Las Campos son de al pan, pan, y al vino, vino, es decir, las verdades del barquero que tanto gustan al español de una pieza, que es el español que amenaza con votar a Pablemos porque pegan voces (“dicen verdades”) en ese parnasillo gramsciano de Berlusconi ninguno de cuyos aedos (Cintora, Monedero, Escolar) sabe una papa de Gramsci.
    
Las Campos son “como el domingo por la tarde” de este español fin de época que en la crisis de niñez de sus vejeces todo lo que pide es un caldo de gallina.

Los muertos y las muertas. Joan Miró


JOAN MIRÓ
1893-1983

Joan Miró –pulcritud, minuciosidad y gusto por la obra bien hecha– “cazaba a las estrellas como un vaquero caza a las reses”. Era doce años menor que Picasso y once mayor que Dalí. Miró hizo famoso el rojo vivo, es decir, el “rojo Miró”. Creía que la pintura nace de choques irresponsables. “El arte está en decadencia desde la época de las cavernas”, dijo en contestación a Tristan Tzara, que había declarado: “Miró ha encontrado el secreto de la pintura rupestre.” Se sabe que a su estilo –primitivo, infantil y mágico– llegó en 1924, con El carnaval del arlequín e Interior holandés. Ese lenguaje de signos fue su aportación más importante al arte contemporáneo. “Trabajo como un jardinero o como un vendimiador –explicó–. ¡Las cosas crecen lentamente!” Rimbaud, Mallarmé, y casi todos los simbolistas, fueron sus poetas predilectos.


IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Domingo, 2 de noviembre

Valle de Esteban
Ánimas

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida"

DOMINGO, 2 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

Tomás le dice: «Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:

-Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Juan 14,1-6

sábado, 1 de noviembre de 2014

Simon & Garfunkel, Losantos & Amorós


Losantos & Amorós

Simon & Garfunkel

Cansancio




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Tan pecholobos con la corrupción y tan achicopalados con la muerte, que bien recientes están los duelos y quebrantos de la nación ante el tránsito del perro “Excálibur”.

Nuestra muerte ilumina nuestra vida.
Va a ser verdad que lo poco (lo último) que quedaba de casta se fue, en ambos bandos, por la gran boca vacía de la guerra civil.

Ahora a la muerte la vemos venir y la llamamos cansancio.

Por eso los nuevos tanatorios tienen diseño de casas de reposo (baño y masaje), con estatuas de jardín que son copias en alabastro de Jadraque de las de mujeres de vida alegre que en el quicio de las whiskerías pasan por diosas griegas. Ya se supone que es para que la gente no llore de miedo.

Y, sin embargo, el alabastro de Jadraque no evita la pregunta terrible de las pompas fúnebres (“¿La profesión del cadáver?”) que sucede a la pregunta ontológica que en vida se hizo el muerto: “¿Cuál será nuestro último pitillo?”

Dejaos coger, que es la manera de que los toros se descubran en la suerte de matar –recomienda Pedro Romero a sus discípulos en la escuela de Tauromaquia de Sevilla.

Nuestra manera de dejarnos coger es acercarnos al camposanto en noviembre, un mes que tiene, dice Foxá, la hermosura de ser promesa en los ojos de fiebre de las corzas en celo y en las cortezas de los árboles llenas de futuras mariposas.

Las rosas de noviembre tienen una anemia de estufas.

Y hay que agradecer este sol de Todos los Santos. (“Si a uno lo dejan en su nicho con sol, parece que la instalación es menos impresionante.”)

La fiesta de los muertos es la muerte como nostalgia y no como fin de la vida, lo que equivale a afirmar, dice Octavio Paz, que no venimos de la vida, sino de la muerte. Pero en días como éste deseamos encontrar en la muerte una revelación que la vida no nos ha dado: la de la verdadera vida. Al morir.

Al final, Gila llevaba más razón que un santo: lo mejor es no morirse nunca.

Se lo digo yo, que me he muerto varias veces.

Los muertos y las muertas. Luis Buñuel


LUIS BUÑUEL
1900-1983

Luis Buñuel, fascinado por sus recuerdos prenatales, se hizo pasar por canónigo. Detestaba el pedantismo, la jerga, las estadísticas, los fanáticos, Steinbeck... Le gustaban Sade, el frío, la lluvia, los claustros, los enanos, los bares, el alcohol, el tabaco... Tenía el fetichismo de las botitas: al rodar Viridiana, tomó setenta planos de pies, seleccionados en el montaje. Era de Calanda, que tenía dos iglesias y siete curas. “Yo jugaba a decir misa en el granero.” Su obra cinematográfica es un tenderete de símbolos. “Dalí y yo éramos surrealistas sin etiqueta.” Dalí no fue informado –prescripción facultativa– de la muerte de su amigo. “En Calanda tuve yo mi primer contacto con la muerte, que, junto con una fe profunda y el despertar del instinto sexual, constituyen las fuerzas vivas de mi adolescencia.” Todas sus películas son, según él, películas cómicas tratadas trágicamente.

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Sábado, 1 de noviembre

Valle de Esteban
Nocturno