miércoles, 13 de junio de 2012

Sabina

La muerte de Sócrates. Jacques-Louis David

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para celebrar el rescate bancario, el partido del gobierno llevó a Televisión Española a Serrat y a Sabina.

    Serrat y Sabina son los Pajares y Esteso de la España avanzada.

    Serrat es el “avi” que viene del País del Tres por Ciento y quiere montar con Bankia un Nuremberg, que entre nosotros sería un Puerto Hurraco.

    Sabina es el yayo que viene del Círculo de Bellas Artes y quiere darle la cicuta a Mourinho por corruptor de la juventud.

    –Las cosas que dice y hace Mourinho no son buen ejemplo para la juventud.

    Antes, los jóvenes eran de pueblo, aprendían a leer de balde en los salesianos, iban a Granada con una beca de Franco, se hacían del Partido, tiraban cócteles molotov contra la fachada de un banco y, llegado el caso, entre la detención y un exilio en Londres, elegían, gracias a papá, Londres, donde metían en casa a etarras que resultaban ser gente encantadora que pegaba tiros en la nuca, algo que a aquellos jóvenes les parecía una cosa graciosa.

    Entonces llegó Mourinho, y ya ven: en vez de darle una colleja a Mendiluce, puso el dedo en el ojo de Tito Villanova.

    La inquina que despertaba Sócrates entre los mediocres con su famosa “mayeútica” (“¿pur qué?, ¿pur qué?, ¿pur qué?”) le costó una acusación de desacato a los dioses de su nación (hoy, los columnistas de progreso). Él, en vez de defenderse, se burló de sus jueces, y le cayó, con pena de cicuta, lo del mal ejemplo para los jóvenes, que es la tipificación que toma Sabina, que dice ser del Atleti (ese club cuyo primer presidente no militar fue policía) por solidaridad obrera.

El torero gudari

Cartel de Bilbao, 2010
Urdiales, Cid y Padilla

Jorge Bustos

La última polémica nacida en los verdes valles de Euskadi, fértiles en pendencias, ha versado sobre el toros sí o el toros no, estando los guipuzcoanos de Cestona por lo primero y por lo segundo su alcaldesa de Bildu, quien no ha tenido más remedio que transigir con la expresión de la voz popular y seguir programando novilladas en fiestas. Es lo malo de apostar por las-vías-exclusivamente-políticas-y-democráticas: después de darnos a todos el turre de la representatividad mayoritaria de vascos y vascas, cuando ya estamos prácticamente convencidos van, convocan de una vez un referéndum vinculante y el resultado contradice con toda insolencia el programa previsto de construcción nacional. Nada, que quieren toros, en quebrantamiento flagrante del catecismo racial del padre Sabino, el tío que ha salpicado los parques vascongados de mayor número de estatuas:

Interrogad al vizcaíno qué es lo que quiere y os dirá “trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo”; haced lo mismo con los españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y España.

Pero los vizcaínos, me temo, ya no van a la iglesia y las tamborradas no son privativas de sus dominios, como fácilmente comprobamos paseando una tarde cualquiera por la Puerta del Sol, por no recordar los pitidos recientemente registrados en un estadio de fútbol de la capital. Si la fórmula peculiar del volkgeist vasco acaba resumiéndose en toros, pitos y anticlericalismo, nosotros habremos de profundizar en la sospecha –abrigada desde los primeros viajes a Álava, Vizcaya y Guipúzcoa– de que no va quedando en la Península sitio más español que el País Vasco.

La mejor corrida de toros que llevo vista en mi vida fue una de victorinos homicidas en la negra arena de Vista Alegre, a 90 machacantes la entrada, y en la plaza no cabía un alfiler, en el supuesto de que los alfileres de Bilbao tengan el mismo tamaño que los demás. Si Bildu desea seguir vendiéndose como la purísima propiedad conmutativa que suma a los vascos y a las vascas sin alterar el producto final de una Euskal Herria grande y libre, debe apresurarse a propalar que la Fiesta Nacional se originó realmente en una finca prerromana ubicada entre Azpeitia y Mondragón, e identificar la bravura con la cantidad de RH apreciable en las venas del toro de lidia. No les costará trabajo teniendo en cuenta que la mixtificación histórica es especialidad de la casa, como el bacalao o las cocochas.

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La leche del 34

La cuestión búlgara

Catholic women attend an Easter vigil mass in the Cathedral of 
Saint Michael the Archangel in the town of Rakovski on April 7, 2012.
 (Dimitar Dilkoff/AFP/Getty Images)
Fragmento

Pobreza griega y racismos europeos

El inquieto e inquietante brazo de Voronin

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Creo haber leído hace unos cuantos años que Blokhin -todos los veranos lo fichaba el Madrid-  renegaba de los jugadores negros que se iban colocando en la Liga de su país y ésa debe ser la razón por la que en su selección no admite descendientes de ucranianos habidos con camerunesas o nigerianas. Ni siquiera acepta los mezclados con sangre brasileña. Prefiere a la vieja guardia de los Schevchenko, Voronin y Timoschenko, en la que deposita toda esperanza. Shevchenko anunció su retirada y le hacíamos gordito y prejubilado, pero cuando se ponen ganas y se tiene talento, se puede esperar cualquier cosa buena. El segundo gol ante Suecia, es jugada elemental que troca en obra de arte si pasa por la cabeza de genios como Sheva y Blokhin, dos mitos que nacieron rusos. No veo mucho futuro a los anfitriones, pero intimidan más los tatuajes de Voronin en la banda que los del sueco Ibrahimovic en el césped. Suecia, país de gente rubia, no tiene complejos futbolísticos y siempre pone un negro en el once. Jubilado Larsson, el lateral Olsson se incorpora a una selección en la que parecen jugar siempre los mismos: Kallstrom -siempre marca contra España-, Wilhelmsson -muy serio hace años en el Deportivo de la Coruña-, Mellberg -se dejó barba al irse del Rácing- e Ibrahimovic... tan genial como soberbio.

      Entre  los caballeros ucranianos que no quieren mestizos y sus damas que no quieren sotas, se perdieron once suecos en un laberinto escasamente complejo del que les va a costar encontrar las salidas que tapan ingleses y franceses.

     Volvían hoy los griegos a la palestra con los rostros sin afeitar, como agamenones tristes dando impresión de menesterosos. Lo más bonito de Grecia son los nombres de sus jugadores, pero en nación sospechosa de “meter gato” se les ha colado un lateral izquierdo que nació alemán, de madre uruguaya y bautizado José. Estuvo jugando en el Münich  mientras cultivaba los bailes y las trenzas heredadas por la vía materna, pero cuando le ofrecieron pasta gansa en la patria del padre se cortó el pelo a lo alemán y presumió de hombre serio. José Holebas ha tenido un comienzo de partido tácticamente catastrófico y junto al calamitoso Chalkias  ha puesto a Chequia donde no soñaba Bilek, un señor que tiene que educar mucho mejor a su defensa.

     Llevar la Eurocopa a casa de nacionalistas corre un riesgo del que se está dando cuenta en la radio mientras pongo estas letras. Los rusos, ancestrales invasores de Polonia, llegaban con ganas y hombres de  suficiente calidad como para volver a quedar por encima de los voluntariosos polacos.  Hostigado Zyryanov, Rusia se ha abandonado a la habilidad de Arshavin, que ha abusado de la confianza enredándose en regates imposibles, pero que ha tenido tiempo de poner un gol en la cabeza de Dzagoev, una de las estrellas de este junio futbolero.    

        El progresismo que nos entontece cree que un racista es aquél que desprecia a los negros -un chiste de negros ya es racismo-,  sin percatarse de que los tutsis ugandeses son tan negros como sus vecinos hutus con los  estuvieron un tiempo saludándose a machetazos. Rusos y polacos llevan siglos cultivando un odio africano que se está repartiendo en estos momentos por las calles de Varsovia. La disculpa es un partido de fútbol que sólo podía acabar en empate. Faltaba media hora y a todos los espectadores nos venía a la boca el palabro armisticio. Para mí que eso es lo que ha terminado por cabrear a sus hinchas. 

    Esperemos no escuchar desgracias.

Holebas, en el Münich 1860, cuando aún era
 alemán de trenzas tribales

Miércoles, 13 de junio

RESENTIMIENTO

-Es éste (el de Eugenio Noel) el resentimiento producido por la popularidad y la fortuna del torero frente a la inopia y falta de predicamento de los que llama ya intelectuales, y entre los que él se cuenta.
LOS TOROS / COSSÍO

Ignacio Ruiz Quintano

martes, 12 de junio de 2012

Lo que antes decía El País de Arianna Huffington: “Una peligrosa mujer”

En octubre de 1994, el corresponsal en Estados Unidos, Antonio Caño, escribió un texto con un perfil de Michael Huffington, candidato republicano al Senado por California. Y decía:
- Es una ferviente seguidora de la secta religiosa integrista llamada Movimiento del Renacimiento Espiritual, cuyas siglas en inglés, MSIA, se pronuncian 'mesías'.

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Historia de Cocheroncero

Al paso, al paso

Al trote, al trote

Al galope, al galope

¡Y al cielo con el penco!

FOTOS DE ÁLVARO PASTOR
 
José Ramón Márquez
 
Siempre pasa igual, que una cosa es lo que importa y otra lo que un montón de peña dice que importa. Como si la prima de Riesgo valiese igual que aquella dama que tanto nos enhechizaba, y como si en el momento final fuese a venir a nuestras mientes todo el absurdo del Ibex35 y no la suavidad de aquella piel, en aquella gloriosa tarde.

El 25 de abril de 2010, mientras en Aguascalientes yacía, a causa de la cornada de un torillo y al calor de los medios adictos, un hijo del siglo llamado José Tomás, mientras los revistosos se dedicaban a magnificar una vulgar cornada, de una forma que habría hecho sonrojar a todos los que cien años antes, sin penicilina, recibían cornadas que indefectiblemente les llevaban a la muerte o a la amputación, había toros en Sevilla, que para eso era Abril.

Y en la Plaza de Toros de Sevilla, aquella tarde, con su divisa verde y negra, había un encierro de Miura, con quien tantos que se dicen toreros no quieren saber nada. De sobrero, Cocheroncero, número 25 (guarismo 5), del Conde de la Maza. Cuando el pañuelo verde de la presidenta mandó de vuelta al chiquero al quinto de la tarde, Removido, número 25, fue la hora para que saliese al albero el Cocheroncero a proclamar que no hay quinto malo, lanzando sus cincuenta y tres arrobas contra el caballo que montaba Alventus, Antonio Núñez Requejo, y peleando en varas de acuerdo a su casta de los antiguos Villamartas, defendiendo su vida, haciendo imposible el tercio de banderillas y proclamando en la muleta su peligro de toro de lidia para honor de su divisa roja y negra.

Luego, cuando las mulas arrastran al toro, algunos espíritus sensibles le silban, porque Cocheroncero no servía para ponerse bonito delante de él, ni para marcar posturas, ni para estilismos depurados de ¡ay! y ¡bien! Cocheroncero servía para que un torero (Juan José Padilla) proclamase a los cuatro vientos que él era capaz de hacer algo de lo que muy pocos hombres son capaces: mirar de frente, voluntariamente, a la muerte y burlarla con oficio y con un trapo rojo.

El séptimo de Rafa

 El brazo de Rafa


Cualquiera de nosotros hubiera cambiado, todos seríamos un poco Feliciano. Es más, ¿quién de nosotros resistiría sin subir a la red? ¿Cómo lograr esa agresividad reticente de su juego? Rafa no sube a la red ni aunque le tiren mil duros, pero es que no se despista nunca. Yo no puedo ver sus partidos porque antes del primer set ya estoy de los nervios, moviendo el pie como Belén Esteban cuando le mencionan a la Campanario. En lo que dura un punto yo he mandado dos sms y me he metido tres veces en twitter

Hughes

Rafa Nadal ha ganado su séptimo Roland Garros, siendo un verdadero detalle de humildad que en ninguna de las siete ceremonias haya pronunciado Roland Garros como lo pronunciaría Juan Adriansens. Con este triunfo, nos ha obligado a todos a ir a la wikipedia para buscar lo de heptacampeón y además ha superado a Björn Borg, que definitivamente pasa al olvido pop donde poco a poco se le irá confundiendo con uno de los de ABBA.

Tras la victoria y coincidiendo como ha coincidido con el rescate bancario, en las cláusulas del mismo debiera fijarse que los bancos españoles tuvieran terminantemente prohibido buscar a Rafa para sus anuncios, porque él es demasiado bueno para ellos y para los políticos, que lo utilizan recurrentemente como si se tratara de una parábola bíblica. Rafa es demasiado bueno hasta para nosotros.
¿Quién ganaría en una partida hipotética entre el mar y Rafa desde el fondo de una playa de arena batida? Nadal parece invocar algún mito que los griegos no pudieron acuñar. Rafa parece una máquina mitológica, como si algún dios golferas hubiera tenido una noche loca en Mallorca y se le hubiera castigado con una eternidad de raquetazos. Rafa tendría un origen mitológico y los Nadal serían su familia adoptiva.

Rafa tiene una dimensión física, que es su brazo, que viene a ser lo mismo que el muslo de Cristiano. Para vencer a Djokovic ha tenido que llegar a instantes de agresividad que casi desarman su imagen de dulzura. En las instantáneas de sus golpes parece un luchador de pressing catch, fibrado y demente como la peña de mi gimnasio.

Pero Rafa es ante todo una cabeza distinta. El otro día un taxista -a los taxistas les obsesiona Rafa porque en el taxi se suda como en Roland Garros- empezó a hablarme de él:
 
-Toda la vida con la misma novia, ¡qué cojones tiene ese muchacho!
 
Cualquiera de nosotros hubiera cambiado, todos seríamos un poco Feliciano. Es más, ¿quién de nosotros resistiría sin subir a la red? ¿Cómo lograr esa agresividad reticente de su juego? Rafa no sube a la red ni aunque le tiren mil duros, pero es que no se despista nunca. Yo no puedo ver sus partidos porque antes del primer set ya estoy de los nervios, moviendo el pie como Belén Esteban cuando le mencionan a la Campanario. En lo que dura un punto yo he mandado dos sms y me he metido tres veces en twitter.
 
Rafa tiene una concentración de opositor a notarías del XIX y la única manera de acabar con su hegemonía sería regalarle un iphone. Ese equilibrio psicológico quizá descanse en su tic de pellizcarse ligeramente los gayumbos. Muchos han querido corregirlo, pero si dejase de hacerlo ¿acaso no se desmoronaría su concentración prodigiosa?

Uno se queda de piedra pómez cuando lee sus entrevistas y descubre que lo que más le gusta hacer cuando deja el tenis es pescar. Tras mantener el pensamiento en suspenso durante meses -la conciencia de Rafa es como una geisha-, sentarse ante el mar escuchando el rumor de las olas, como si estudiara el rival perfecto y la forma de forzarle un error.

Uganda

Bizancio


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Que no somos Uganda, le recuerda a su ministro Don De Guindos el señor Rajoy, cuya generación fue marcada en la adolescencia por el libro misionero de los 22 mártires de Uganda, que celebramos en junio.
    
Lo malo de recordar es el peligro de perderse.

    Para remontarse en los recuerdos, el poeta Juan Luis Martínez recomendaba aplicar una escalera contra la pared, y no empezar a subir sin haberse provisto de una cuerda, uno de cuyos extremos será sólidamente fijado al piso, y el otro, enrollado alrededor del puño izquierdo.

    –Por no haber tomado esta precaución, muchas personas nunca han vuelto.
    
Nuestro pequeño mundo progre se niega a recordar las causas de esta ruina, aquellos días en que España, bajo la promesa del pleno empleo, sólo competía con Zimbawe en la producción de parados, mientras Zetapé iba por el mundo presumiendo del sistema financiero más sólido del mundo y sus Hipatias se bebían, como las mulas agua, el jugo de los floreros.

    –No se pierda el debate del rescate en la noria de Jordi González –me dice mi floristo, atando unas margaritas para un luto.

    Rescate o no rescate. Ésa es la cuestión en España, podrida de silogismos y herejías.

    El único precedente de esta controversia ideológica entre “rescate” o “no rescate” fue Bizancio, con la controversia teológica sobre la Trinidad, deliciosamente relatada por Gibbon, entre “homoousios”, como querían los de la “consustancialidad”, y “homoiousios”, como pretendían los de la “semejanza en sustancia”.

    Una simple “i” costó palos a manta, pero el nivel literario estuvo siempre por encima del nuestro.

 –¡Vaya momento!

Pantomime Sketches


Burger Cangreburger

Entrantes de fútbol

Undiano, mejor que Velasco 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Cada vez que empieza un Mundial o una Eurocopa tengo la mala costumbre de improvisar una especie de retiro espiritual, en el que repaso jugadores, entrenadores, tácticas y tonterías varias, como si la Eurocopa o el Mundial fueran una exaltación del fútbol, sin querer caer en la cuenta de que en estas dos fiestas mayores sobra miedo y falta calidad futbolística.

     Alguien debía proponer jugar Mundial y Eurocopa en marzo, el mejor mes de los futbolistas, para que en verdad estas dos Competiciones no tuvieran igual, pero la Championlí es mucha Championlí, y no hay quien pueda con ella.

      ¿Por qué enganchan tanto Eurocopa y Mundial? Por la emoción. Todos los partidos son  decisivos y ganar borra una baraja de coces, un gol de suerte disuelve noventa minutos de sufrimiento y nunca se reconocerá un favorecedor error arbitral, mientras que se magnificará hasta elevarlo a categoría de atraco una decisión en contra nuestra.

     La presente Eurocopa empezó con un soporífero Polonia-Grecia del que nos despertaba Velasco Carballo con arrebatos de déspota ciego en continua persecución de unos argonautas para los que no está el vellocino de oro. Este colegiado madrileño que ha alcanzado prestigio inmerecido -Undiano y Borbalán son los mejores españoles- ridiculizó el arbitraje con esa afición tan del país de imaginar lo que no vemos. Sánchez Arminio no debe proponer para árbitro internacional a alguien que no puede pitar un Madrid- Barça. Del partido me quedo con el rato de Fortounis y la casta de Salpingidis. ¿Y Lewandowsky? Menos de lo que cuentan. 

    El entrenador de Chequia jugó en el Betis y da la sensación de que  el “cashondeo” sevillano se lo ha pasado a su defensa. Hasta Cech parece que se lo toma a broma.  Milan Baros es un Raúl checo, al que no hay entrenador capaz de sentarlo en el banquillo. Solo me gustó Pilar, que es un mozo bajito y zurdo que lleva el 14. Los rusos, bien como siempre.  DzagoevArshavin, Shirokov y Zyryanov -más importante éste que los otros tres-, son centrocampistas de manual, y si mantienen la disciplina ganan a cualquiera, pero ¡ay! la defensa... La defensa carece de picardía y como toro noblote acude a cualquier provocación.

     Holanda sólo tiene delanteros a los que nadie pasa el balón. Maradona pedía buscar a Messi y que éste se la jugara. El Messi de Van Maarwijk  es Robben. Incomprensiblemente, Van Bommel y De Jong son titulares. Dinamarca tiene un equipito descansado y una afición con la que da gusto alternar.  Caerá, pero no me sorprendería que tarde. Eriksen está tan inflado como Lewandosky. Sigo quedándome con ese valor seguro llamado Rommendahl y con el sorprendente Zimling.

    Alemanes y portugueses jugaron cansados un partido infumable. Khedira, que es mejor futbolista de lo que nos quieren hacer creer, fue el más generoso en uno de esos típicos y tácticos primeros encuentros de torneo. Tan típico, que ganó Alemania. Paulo Bento debe tomarse muy en serio a Dinamarca. Dinamarca tiene costumbres perdedoras, pero puede ganar a cualquiera y a mi me parece de las selecciones mas frescas y descansadas.

      El España- Italia ha sido el mejor partido del torneo, por mucho que lamentemos la ocurrencia de nuestro entrenador de privarnos de delantero centro. Del Bosque tiene que olvidarse de copiar a Guardiola y seguir la senda de Luis Aragonés. El Barça puede jugar sin hombre punta porque Guardiola tiene a Messi, Alexis y Pedro. La selección, no. Y lo de sacar a Navas a centrar antes que pueda rematar Torres también es reprochable, pero  tampoco Prandelli sacó a Di Natale en un duelo que olió a empate desde el principio. Como el Francia-Inglaterra de ahora mismo. La segunda parte es un pacto de no agresión en el que Benzema ensaya desde lejos a la espera de mejor función. Inglaterra ya juega a la inglesa y marca goles de frentazos. Francia intenta  olvidar al nefasto Domenech, pero parece llegar sin gasolina. 

      No vi a Croacia contra Irlanda porque me ocupó un Córdoba obligado a marcar un gol por lo menos, hazaña ésta para la que no tenemos especialistas. Supongo que ascenderá el Valladolid, pero sería cosa de risa que lo hiciera el Alcorcón con un gol de Oriol Riera, delantero centro que llegó a Córdoba presumiendo de debutar en el Barça el mismo día que Messi ante el Oporto de Mourinho y al que despedimos poco antes de comenzar la temporada sin casi decirle adiós.

        Quedo a la espera del Suecia-Ucrania.

López Silva, el Iniesta del Córdoba, llorando la derrota

Martes, 12 de junio

CORRIDAS DE TOROS
 
Jot Down.- Hablando de culturas que se dejan ir muriendo, ¿te gustan las corridas de toros?

E. M. .-Sólo vi una corrida de toros en mi vida. En Granada, en el 92, y me fascinó. Me parecía estar en una escena de Hemingway. No estoy haciendo una valoración ética, respeto el punto de vista de los ecologistas. Pero yo, italianuzzo, tenía un día libre, me fui a la corrida y recuerdo que entraban los toros corriendo en la plaza y la gente ya había entendido si eran buenos o mansos. Gritaban todos. Luego empezó a lloviznar. Se transformó la arena en fango. El torero se quitó las zapatillas para no caerse y toreó descalzo. Hirió al toro. La sangre, mezclada con arena, el agua, los pañuelos blancos… Una escena de Hemingway.

Jot Down.- ¿Volviste?

E. M. .-Me habría encantado. No lo conseguí nunca, por trabajo y viajes. Ni viviendo en Madrid. Pero mantengo viva la fascinación de aquel día. Una corrida es una máquina de generar sensaciones.

Ettore Messina en Jot Down

Ignacio Ruiz Quintano

lunes, 11 de junio de 2012

El loro de Villoro

El Indio Fernández

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Si te echan a los intelectuales, ya no puedes escapar.

    Los intelectuales son como alanos de cortijo, aunque en los cotos, fuera de temporada, lleven tarangallo.

    El tarangallo es un palo que se ata al collar de los canes para que no puedan cazar… salvo piezas de Mourinho.

    A un intelectual le das a oler una sudadera de Mourinho, y ya no hay tarangallo que valga. Ahí tenemos al académico Marías, al “gagman” Wyoming (“gagman” de los parados) o al mexicano Villoro con su loro:

    –Lorito real… para España, pero no para Portugal.

    Villoro parecerá un escuincle (“escuincle cara de ratón”, le dijo Diego Rivera al joven Cuevas, que le respondió dándole un pisotón), pero tiene un premio Herralde, ese editor (aclaración para los futboleros) que pasa por ser el padrino intelectual de Guardiola, lector tan furibundo que terminó “Bella del Señor”, una novela de Albert Cohen, diez minutos antes de salir a la final de Wembley en el 92.

    –Salí al campo con la piel de gallina, emocionado por el final.
    
Eso dijo Herralde que había dicho Guardiola, y el lugar común corrió por todos los bares de la intelectualidad, con cuyo lugarcomunismo ha elaborado Villoro la siguiente historia de España:
    
España llega como campeona del mundo pero con fisuras marca Bankia… Debe sanar las heridas abiertas por la cizaña de José Mourinho. Obedeciendo la táctica de guadaña de su entrenador, el notable Sergio Ramos se ha convertido en el jugador más expulsado en la historia del Real Madrid (¡y apenas tiene 26 años!). Buena parte de sus patadas han ido a dar a los tobillos de los barcelonistas. Para serenar los ánimos, Vicente del Bosque deberá mostrar, una vez más, que es el hombre más apacible del reino.
    
Villoro no tiene la gracia del Indio Fernández, que se calentaba y no dejaba a su hija ir a la escuela: “Porque la historia no se aprende, la historia se siente, y de aquí no te vas hasta que no sientas en tu propio pellejo la caída de Tenochtitlan, hasta que no llores por Cuauhtémoc…” Como intelectual, Villoro únicamente tiene que estar al loro de Herralde, a quien sólo se le conocen dos pasiones: Anagrama, que nos ha dado a Villoro, y el Barça, que nos ha dado el cerebro del Combinado Autonómico del señor Del Bosque, Xavi, un cerebro que piensa como juega: en corto.

    –Nosotros respetamos, tú, pero el Madrid no respeta –dijo el cerebro al incorporarse a la concentración, donde todos los madridistas han callado como tusos, incluido Ramos, el de la guadaña de Mou, que lo único que ha hecho ha sido pelarse como las caninas de Manuel Manilla.
    
Un paisano de Villoro, el pintor Juan Soriano, recordaba de su juventud en Guadalajara cómo en una ocasión le presentó a su mamá a una amiga española, hija de exiliados: “Se llama Paloma y es catalana”.

Y que la madre no pudo contenerse:
    
¡Qué lástima! Tan joven, y ya catalana
    
Catalana como Pep, que a la pregunta de si el Madrid es “justo campeón” contestó:
    
Hemos tapado muchas cosas con silencios.
    
Como Casillas en Polonia (Rzeczpospolita Polska).


La guadaña de Mou


RAJOY EN POLONIA
Khedira, que no va por el fútbol de cerebro, ha dicho en la Eurocopa una cosa digna del conde de Keyserling: “Cristiano es portugués y los portugueses no funcionan sin ganas. Hay que quitarle las ganas.” Luego lo que le quitaron fue el partido, pero la frase ahí queda, para que la use Rajoy para justificar su viaje a Polonia: “Los españoles no funcionan sin los políticos. Tenemos que sacrificarnos yendo a verlos.” Que en la idea de sacrificio (y vale cualquiera) está su salvación (la de los políticos).

Primer lunes después del rescate

Gran Vía
Escena matritense
Caballero en pernetas con una corrida de las de Madrid
(Cuatro cuvillos y un victoriano)

 Calle de la Aduana
A Casa Lusitana
Donde podría almorzar el mismísimo Mou

Calle de Salustiano Olózaga
Mírala, mírala, la Puerta de Alcalá

Calle de Serrano
Flecos

Calle de Ramón de la Cruz
Nuevo Urbanismo Matritense
Palomar del señor cura

España, 1; Italia, 1. Mi verdad

El tiquitaca del Combinado Autonómico de Krusty... cortito y con sifón
 
 
El previo de la Eurocopa se ocupó del nueve y Del Bosque, con su coquetería de canciller del colesterol, lo tuvo claro: huir del debate y salir sin nueve. Algo de genialidad tiene, porque al final del partido la cuestión estaba resuelta y parecía que España había ganado una certeza
 
 
 Hughes
 
Llegaba el debut de España tras el trauma del rescate, mientras Nadal pegaba raquetazos como un ser mítico. Españoles en Polonia, público del que viaja con la selección, con la impresión de ser todos del pueblo de Manolo Lama. Rajoy en el palco, recién llegado, viviendo todo con mucha intensidad, enrabietado quizás de tanta quina internacional.

El previo de la Eurocopa se ocupó del nueve y Del Bosque, con su coquetería de canciller del colesterol, lo tuvo claro: huir del debate y salir sin nueve. Algo de genialidad tiene, porque al final del partido la cuestión estaba resuelta y parecía que España había ganado una certeza.

Salió España con los dos mediocentros más Xavi, Silva, Iniesta y Cesc de falso nueve, aunque podría decirse también que Alba era  falso tres, Arbeloa falso dos, Piqué falso cinco... Era todo una flotación homofílica, porque no es que no hubiera nueve, es que tampoco había extremos. Fue otra vez rozar el absurdo de la posesión, llevando este deporte a una rara indagación de sentido.

¿Y si todos fueran defensas? Eso ya lo intentó Clemente. El pensamiento español a lo mejor está haciendo con el fútbol lo que hicieron los alemanes con la filosofía.

El ataque español era ir subiendo un pequeño encima del otro, como castellers, un asedio infantil de la alacena imposible y alta de la mermelada.

En ese comienzo, los jugadores barcelonistas evidenciaban  cansancio. Su centrocampismo acabó el año anémico, blando, y Cesc, especialmente, parece sufrir el mal del versátil, que es serlo todo y nada.

Era como si el cansancio de Pep se les hubiera contagiado.

Una España sin nueve era, desde luego, una España humilde, porque el nueve es un cierto carácter. En Italia, por ejemplo, juega Balotelli, que parece que nació negro de tan chuleta. Él, loco iracundo, forma junto a Cassano, loco feliz, una delantera desvinculada e impredecible. Balotelli es una lucha personal, Cassano el puro juego.

Las cassanatas evolucionan hacia una madurez feliz, de loco simpático a lo Mastroianni.

La primera parte acababa cero a cero, con algo de peligro por parte de Iniesta y un futuro tan incierto como el color de pelo de Sergio Ramos, que hoy parecía escocés (el fútbol ha llegado a un punto en el que si se le pide a un futbolista que no “pierda tono” en verano no se sabe qué se le está pidiendo).

La segunda parte empezó algo mejor, aunque sin cambios.

-Esto mejora, ya tenemos ensanchados a los italianos.

El tiquitaca, al parecer, es una larga dilatación del rival.

Prandelli sacó a Di Natale por Balotelli, que se quedó viendo el partido en el banquillo como si le acabaran de hacer una felación.

Y di Natale, que junto con Giovinco forma la auténtica delantera italiana y tiene más peligro que un político en una caja de ahorros, nos marcó el primero desmarcándose maravillosamente tras pase de Pirlo. Ante Íker, ajustó mucho la pelota al palo poniendo una cara de sicario calabrés. Luego lanzó pistoletazos al aire, loco de contento. Eso es un nueve.

Del Bosque siempre acierta en los cambios, decía el locutor ¿y cómo no va a acertar, si los hace siempre tardísimo, cuando la realidad se ha impuesto sobre las cosas como un telón sobre un escenario? Además, apareció su flor, la gardenia que don Vicente tiene en el trasero, porque cuando estaba ya tramitada la sustitución de Silva, el del City dejó un gol hecho a Cesc, que llegando batió a Buffon, porque lo mejor que hace Cesc es llegar.

Con Navas y Torres España ya tenía argumentos y Xavi e Iniesta empezaron a poder dialogar. Torres hizo algunos desmarques desgarradores sobre la ya dilatada Italia. Está “el niño” en un momento raro en el que le sobra potencia, potencia desbocada, y le falta confianza y esta mezcla le da a su fútbol un algo paradójico y desequilibrado, casi cómico. Irrumpe como un Drogba sobre las jugadas, pero como si se hubiera olvidado de ser Torres y las jugadas no las llevara ni remotamente pensadas. Se ha desnivelado Torres hacia una fisicidad ciclamen, pero ciclamen es flor, no lo olvidemos. Un poderío blanco, afásico, morón.

La Eurocopa va a ser Xavi con Iniesta descubriéndole a Torres la idea.

España pudo ganar, pero no, para qué. Del Bosque, que no llega a cansarse de sí mismo como Pep, ha encontrado el once y quizás ha permitido alumbrar dos axiomas para el tiquitaca científico español:

Uno. Se puede jugar un fútbol éticamente irreprochable (primera parte), pero si el público no vibra (segunda) no será “buen fútbol”. El fútbol (oh, Pep) es una música y el logro es el baile del rival.

Dos. La posesión es posesión-para. Siempre tiene que haber un elemento distinto con el que el poseedor dialogue. La posesión sin más entristece. La posesión requiere de lo distinto: ¡la negritud de Keita! ¡la ruptura química de Messi! ¡la felicidad roedora de Pedrito! La posesión, el tiquitaca, es una inducción, pues, una instigación.


Lunes, 11 de junio

CRITERIOS

-Los habituales criterios pierden su eficacia al ir a aplicarla a la historia de España, siempre encerrada en un antagónico y enigmático vivir-morir.
LA REALIDAD HISTÓRICA DE ESPAÑA / AMÉRICO CASTRO

Ignacio Ruiz Quintano

domingo, 10 de junio de 2012

Zapatero: "España tiene el sistema finaciero más sólido... de la comunidad internacional"


P'habernos matao

Rusia, 4; Checoslovaquia, 1. Mi verdad



Cada vez más, los laterales son argumento ofensivo, algo que dice mucho de la pobreza del fútbol actual. El ataque es como un proceso geológico de formación de espacios para que aparezca, sorprendente y muy incisivo, el lateral atropellado a decir algo sobre el gol. La consolidación del carrilero quizás sea el hecho más importante que nos haya sido dado a ver a nuestra generación

Hughes

Ayer comenzó la Eurocopa. No vi el primer partido, pero el segundo me pilló esperando en la barra de una taberna, la Taberna Che para más señas, que es una de las pocas que resisten en Valencia el embate de las franquicias. Fotos taurinas, motivos regionales e incluso un breve santuario dedicado al Levante, que es algo poco habitual en el centro. En la barra, yo esperaba alargando una caña frente a un tirador de cerveza enorme y metálico con la forma de las Torres de Serrano, de la mítica marca de cerveza Turia, que es una de los vestigios del entrepeneur valenciano de antes, ya pura materia sentimental. Cualquier cosa diseñanada hace décadas nos parece Bauhaus, pero ese tirador era como un mausoleo cervecero.

¿Cuánto vale y quién rentabiliza el poder económico de una marca extinta? Es un fonde de negocio que se convierte en arte y nostalgia.

En el bar faltaba Rosita Amores, con su escote articulado y quizás una foto del Titi. Existe sin embargo un bar así. Está situado en la zona de Cánovas y en sus paredes rinde homenaje al artisteo valenciano del franquismo. Reina allí la copla, la canción melódica  y los viejos tiempos de Ruzafa siguen presentes en una galería de retratos con enormes tetas, tupés a lo Escobar, entre castizos y americanos, y mucho caracolillo relamido, como una corchea estampada en la frente. El establecimiento lleva tiempo anunciando su liquidación y sus retratos tienen un resonante misterio, mayor que el de  las desvaídas estrellas que la Mostra acuñara en el Paseo Marítimo, rutilantes recuerdos de un star system menos misterioso.

Irse de Valencia, vistas así las cosas, será un esfuerzo por recuperar algún tipo de memoria, pues se trata de una ciudad devastada por la inanidad.

En la barra contemplaba yo las evoluciones del Rusia-Checoslovaquia, instado por la necesidad de conversación del dueño de bar. Tardé un cuarto de hora en saber quiénes eran los rusos.

Rusia vapuleó a los checos con un gran poder de resolución. Payluchenko -la misma cara de otras eurocopas- y su pareja en ataque eran como jugadores de balonmano, altos, anchos y dueños de un latigazo que llegaba a la red con mucha violencia. Estos rusos parecía que llegaban con una cuenta pendiente continental, como muy en serio.

Contragolpes conmocionantes me parecieron los suyos y sus celebraciones demasiado carentes de sonrisa. Gritaban enrabietados, con su melancolía nihilista. En la grada, las monumentales rusas iban acompañadas por sus maridos, ataviados con camisetas de marineritos.

En ese atuendo no sé si estaba la minoría de edad política, la ironía eslava o el amenazador recuerdo de la posibilidad de una movilización inminente y putinesca, pero así vestidos, los rusos dulcificaban el recuerdo del careto de ruso potentado y petrolero y nos enseñaban quizás el humor de allí, aunque el humor de aquí no necesitara muchos apoyos:

-Esa rusa está potenkim.

Czech, desorejado, recogía uno por uno los balones con su chichonera de haber salido del dentista. Esa chichonera suya, con hielo, podría patentarse como un remedio contra la resaca.

Rusia entraba bien por la izquierda con el lateral Zhirkov y poco más. Cada vez más, los laterales son argumento ofensivo, algo que dice mucho de la pobreza del fútbol actual. El ataque es como un proceso geológico de formación de espacios para que aparezca, sorprendente y muy incisivo, el lateral atropellado a decir algo sobre el gol. La consolidación del carrilero quizás sea el hecho más importante que nos haya sido dado a ver a nuestra generación.

El fútbol era un coñazo espiritualizado a veces por Arshavin, al que parece que siempre le acaban de abofetear por una cuestión de honor -¿o será más bien un rubor adolescente, como una culpa original que a él no le remite?

El otro camarero, uruguasho, me informaba del calendario deportivo por venir: ya hay deportes hasta el inicio de la liga.

Reconfortado, como si me hubiesen dado una moratoria crucial, solicité otra cerveza. Al lado de la caja registradora había otro motivo de nostalgia. Una máquina antigua con las pesetas y sus céntimos bien labrados en cobre. Entre la abigarrada memorabilia, esa caja registradora de los tiempos de maricastaña, metálica y robusta, gritaba cosas que mi pobre inteligencia sólo podía presentir.

Los toros, fiesta internacional

Japonesa con maleta en la Andanada del 9 en Las Ventas
 durante la Feria del Arte y la Cultura
¿Escultura de Úrculo o pintura de Cristóbal Toral?


Hay que aprender a dialogar con los turistas en la plaza. El “Séneca” proponía una pequeña cartilla elemental de tapujos optimistas. Cuando el matador toma el estoque de madera, hay que explicar: “Antes se toreaba de muleta con el estoque de verdad. Así, si el toro lo alcanzaba, el hombre se defendía a sablazos. Ahora lo hacen con un estoquito de juguete para mayor indefensión y peligro... la raza se endurece.” Ante ciertos pares de banderillas hay que explicar rápidamente “¿Ha visto usted? Se las ha tirado. Esto se logra muy pocas veces. Además, ¿vio dónde se las puso? Desde los tiempos de Frascuelo nadie ha logrado clavar un par tan abdominal.” O bien ante ciertas estocadas:

-
Fíjese, fíjese, cómo le sale la punta del estoque por abajo... No sabe usted lo difícil que es conseguir esa “suerte del imperdible”.


José María Pemán
Abc

    Andalucía, en principio, es un pueblo sedentario. Su universalismo, que es mucho, no es el universalismo que se logra haciendo turismo, sino el que se fabrica recibiendo turistas. Hasta los grandes invasores de ella -fenicios, romanos, vándalos, árabes- resultaron, al cabo, un poco turistas. Todos volvieron a sus casas; aunque dejándose gloriosamente olvidados en el hotel, como un cepillo de dientes o un pijama, el circo de Itálica o la Mezquita de Córdoba.

    Andalucía ha llegado así a un cierto cosmopolitismo elemental y filosófico de portero de hotel. Pero los porteros tienen a su cargo un pedacito de honor nacional; y han de desenvolverse con cierta obligación de diplomático optimismo. Cuando la mañana de feria está lluviosa, han de asegurar dogmáticamente: “Esto pasa”. Y cuando le piden un “taxi”, en horas en que no los hay, han de asegurar aplomadamente: “En seguida”; y alimentar la esperanza del cliente con periódicas pitadas de su silbato sobre la calle desierta.

    Escribo esto porque me temo que, sobre todo en las plazas de toros, mis paisanos se adormecen en el cumplimiento de estas obligaciones internacionales. Las plazas de toros son hoy día, después de la Onu, las más cosmopolitas asambleas del planeta. En las ferias andaluzas los toros se ven ahora coreados por un susurro políglota. De vez en cuando se oye, al margen de cualquier episodio de la lidia, un grito tan extemporáneo que se adivina de una emoción incompetente importada de Suecia o el Canadá. Estoy viendo llegar el instante en que, sustituyendo al viejo y castizo “olé”, una faena vistosa sea acompañada por un rítmico: “O-kay! O-kay!” Sobre todo es denunciadora la cantidad de máquinas fotográficas. Porque el turista es el ser humano que más gusta de conjugar los verbos en pretérito. No viene a los toros a “ver”, sino a “haberlos visto”: a enseñarlos en fotografía, a enviarlos en postales; a contarlos en Chicago. Psicología mercantil y presupuestaria, el turista paga precios elevados porque con ellos no compra un efímero “estar” en Sevilla, sino un largo “haber estado”. Su turismo, en definitiva, como ciertas maletas excelentes, le resulta barato porque le “dura toda la vida”.

    Por todo eso nuestra responsabilidad internacional en la plaza de toros es delicadísima. El extranjero viene ahora a la fiesta con una predisposición favorable. En mi juventud, yo recuerdo que las corridas eran, un poco, nuestro pudor. Era hora humanitaria y progresista, y como se tapa el estoque con la muleta, procurábamos tapar a Lagartijo con Ramón y Cajal. Ahora todo eso ha dado un viraje en redondo. Los optimismos han decaído mucho y el mundo ha sufrido aparatosas cogidas. La sangre luminosa de las cinco de la tarde sobre el morrillo de un toro empieza a parecer estética al lado de la sangre de Stalingrado. La mitad del mundo anda metido en problemas que han subido mucho la cotización de ciertas elementalidades como la fuerza y la virilidad. Cuando el torero se ciñe temerariamente al peligro y desafía con arrojo su acometida, los americanos piensan en Rusia y los ingleses en Suez. “¡Así se hace!” Ayer los hombres civilizados fundaban sociedades protectoras de animales. Ahora los hombres civilizados piensan que ellos mismos han de hacerse un poco animales para proteger la sociedad.

    Y ocurre que es en este momento cuando nosotros empezamos a considerar ablandada y empalidecida nuestra fiesta. Pero esto debe ser un secreto para nosotros solos. Todo andaluz en los toros de feria está ahora revestido de representación diplomática y ha de aprender el optimismo profesional. Si no exportamos naranjas y vino, no tendremos divisas. Si no exportamos patetismo, no tendremos consideración forastera. La obligación no deja de ser complicada. Yo he pasado grandes apuros teniendo que explicar a la pequeña Onu que me rodeaba en un tendido lo que significaba “¡olé!” y lo que es un toro “jabonero”. Sudé mucho para hacerme comprender a un suizo, matemático como un reloj, que aquel toro era “cuerniveleto”, a pesar de que las veletas giran y los cuernos no. Y hace años, cuando un cardenal insigne había condenado ciertos bailes modernos, se me fue toda una corrida en explicar a un sueco el grito de un chusco ante un torero que hacía una faena saltarina: “No bailes, niño, que lo ha prohibido el cardenal”. Fue dificilísimo que el sueco entendiera nada de este enigma. Al fin, apuntó algo en una libreta. Tiemblo por la versión que llegaría a Estocolmo de este rebujo folklórico-teológico.
    
Pero, sobre todo, no hay que defraudar la predisposición exultante con que ahora el mundo se acerca a nuestra fiesta. Sale el toro del chiquero. La extranjera se encoge, y aprieta el brazo de su marido. Entonces, a su lado, el nativo se pavonea con una apreciación técnica: “Manso”, “Chico”. Pero éstas son medidas nuestras. Ningún toro es chico ni manso en Dinamarca para ponerse delante de él. No se puede decir esto: como no se puede decir que no existieron la batalla de Clavijo, ni Bernardo del Carpio. Barrena el picador. Sentenciamos: “Ha matado al toro” Pero a un señor de Zurich le parece una espléndida hazaña hispánica esto de matar a un toro desde un caballo, con una lanza. Y todo culmina cuando, de pronto, sentencia el técnico descontentadizo: “Está afeitado”. El turista apunta con sus gemelos; cree que habla del torero, y sentencia: “Sí... es un gentleman”. Entonces viene la larga explicación de que hay quien corta las puntas de los cuernos; que esto lo prohibió la Dirección de Seguridad y el Consejo de Ministros lo sancionó. Esto es todavía más fuerte que lo del cardenal: hacer entender a un extranjero que el Consejo de Ministros tuviera especial empeño en que las cogidas pudieran ser más fáciles. Yo creo que algún alemán ha interpretado que, dadas las dificultades de la vida, y el exceso de población, se intentaba una medida de abastos.

    No; no puede ser esto. Hay que aprender a dialogar con los turistas en la plaza. El “Séneca” proponía una pequeña cartilla elemental de tapujos optimistas. Cuando el matador toma el estoque de madera, hay que explicar: “Antes se toreaba de muleta con el estoque de verdad. Así, si el toro lo alcanzaba, el hombre se defendía a sablazos. Ahora lo hacen con un estoquito de juguete para mayor indefensión y peligro... la raza se endurece.” Ante ciertos pares de banderillas hay que explicar rápidamente “¿Ha visto usted? Se las ha tirado. Esto se logra muy pocas veces. Además, ¿vio dónde se las puso? Desde los tiempos de Frascuelo nadie ha logrado clavar un par tan abdominal.” O bien ante ciertas estocadas:

-Fíjese, fíjese, cómo le sale la punta del estoque por abajo... No sabe usted lo difícil que es conseguir esa “suerte del imperdible”.

    Y así todo. Hay que acordarse de que manejamos el crédito nacional. Nuestro Imperio se sobrevivió mucho tiempo a crédito de fuerza, unos tercios y unos barcos que ya eran recuerdos. Hay que cuidar siempre las exportaciones. La erudición histórica podrá saber, “inter nos”, que Felipe II o el duque de Alba eran mucho menos duros que su gesto. Pero el Imperio Español se hubiera tambaleado si hablando del duque y del monarca, les decimos antaño a flamencos y alemanes:

-Mire usted, en el fondo, son unos buenos padres de familia...

LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2003

Imperdible de Julián López en la Beneficencia de 2011
Fíjese, fíjese, cómo le sale la punta del estoque por abajo...
 No sabe usted lo difícil que es conseguir esa "suerte del imperdible"

Sábado, 10 de junio

SECRETO VICTORINO

Toda la vida nos hemos preguntado lo mismo. ¿Por qué los toros de Victorino mueren con la boca cerrada? El secreto son los "fartons", esa delicia valenciana, porque el otro día en Valencia, cuando lidió allí el ganadero de Galapagar, Victorino Jr. fue a la plaza con un saco de "fartons", y él no los comía. En invierno, pues, habas, y en primavera, "fartons".

Ignacio Ruiz Quintano

La cena de Pascua

DOMINGO, 10 DE JUNIO

Y el primer día de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?" Y envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

-Id a la ciudad, y encontraréis a un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle; y donde entrare, decid al señor de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer el cordero pascual con mis discípulos?"  Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.

 Y fueron sus discípulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron lo que les había dicho; y prepararon la cena de Pascua.

Marcos 14, 12-16

sábado, 9 de junio de 2012

A Gregorio Luri

Si te viene de persona en la misma medida respetada y admirada, no puedes pedir más... en la Tierra.

"Nuts!"

McAuliffe

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Absuelto de blasfemia Javier Krahe por eso que Carmen Vela, la Madame Curie del señor De Guindos, llama “Teocracia de Rajoy”, ya estamos todos (Krahe finalmente no saldrá para el exilio, como había amenazado) listos para que Europa proceda a rescatarnos.
    
Europa… y el toro, que somos nosotros.
   
 Y veo el paseíllo: alguacilillos suizos, capoteros griegos, picadores alemanes, banderilleros franceses, matadores flamencos, mulilleros ingleses, areneros nórdicos y presidentes portugueses, por ceremoniosos.

    Pero el rescate depende de la rendición de Rajoy.

    Económicamente, nuestra situación es como la de la Compañía Easy de la 101 Aerotransportada en Bastogne, puesta bajo asedio por la brutal contraofensiva alemana. Von Lüttwitz exigió la rendición de las Águilas Aulladoras para evitar su aniquilación, a lo que el general McAuliffe respondió con una grosería que le hizo pasar a la historia:

    –Nuts!

    Que es decir “nueces”, que es decir “pelotas”, que, en español, es decir: “¡Y unos c…!”
    Las “¡Nuts!”, en fin, con que Rajoy parece mantener a raya a los hombres de negro de frau Merkel, que son como los banqueros de Carlos V que contaba Ramón Carande, pero con iPad.

    El emperador Carlos se dejó los préstamos de los Fugger y los Welser en la lucha contra el Turco y la Herejía, que, desde luego, no se pueden comparar con las Autonomías o con Krahe, y, sin embargo, nos han costado lo mismo.

    Ahora el rescate no será ver a un Santiago en plan conde de la Maza sacándote de tu pueblo en su caballo blanco para colocarte en Miami; será oír, al pasar la Visa, un “Aceptada” tan dulce como el “Es benigno” del médico.