viernes, 3 de junio de 2011

Las Ventas. La tarde de Cuadri. ¡Viva el toro! ¡Y viva Fandiño!

¡Viva Cuadri!
¡Viva el toro!


José Ramón Márquez

12 de mayo y 2 de junio, el paréntesis se cierra. Dos corridas de toros y entre medias no sé cuántas tardes de ratas, de babosas, de cucarachas, de perros travestidos de toros para que unos desgraciados que odian la fiesta, que odian los toros, que se ríen de los que pagamos las entradas, se dediquen a poner posturas achuladas y ridículas a cambio de unas deleznables orejas que unos ignorantes les regalan porque les han enseñado que la maldita oreja, asqueroso apéndice con hoja de higuera, rabisaco, despuntado, hendido, horquilla, muesca, zarcillo, descuarte, punta de lanza, punta de espada, garabato, horqueta, rasgada o pendiente, es la expresión de que algo vieron, aunque no sepan qué es, de la goleada de la tarde. Se van a sus casas los pobrecillos y antes de llegar al metro no recuerdan ni un ardite de lo que pasó en la plaza, porque nada saben y nada les importa, pero al menos hubo orejas

12 de mayo de José Escolar y 2 de junio de Celestino Cuadri. ¡Al fin toros en Madrid! Y entremedias la hez, con dos o tres excepciones. Toros, decimos. Toros de lidia como los que mataron Pepe Hillo y El Chiclanero, como los que hicieron a las gentes pegarse en los cafés por El Gordito y El Tato, como los que tundió con su estoque soberano el gran Salvador Sánchez, El Negro, Frascuelo, torero de Madrid, toros de lidia mansos, bravos, encastados, fieros; toros que dan miedo y que son la base del espectáculo llamado ‘los toros’, toros que no dejan estar desahogadamente a su matador, que hostigan a los peones, que cambian durante la lidia, que derriban a los caballos, que se crecen en la pelea o que huyen, ¡qué más da!, toros que no se entregan, que en sus cuernos llevan la promesa de la cogida, de la inseguridad, toros listos para toreros machos y no para pintamonas que hacen posturas para desmayo de las damas, toros con dignidad que reclaman frente a ellos en sus doce minutos de vida pública un tío que les plante cara. Toros que reivindican la decencia de sus ganaderos, cuyo fin es criar toros, y el que venga atrás que arree.

La ganadería se llama Celestino Cuadri y su divisa es morada, amarilla y blanca. Los toros se laman Aragonés, Zapato, Aviador, Formal, Podador y Bolo, seis animales para proclamar la honradez de su criador, que trae Madrid una corrida de una presentación exquisita, que hasta los números y el hierro parecía que estaban rotulados y no grabados con un hierro candente, porque lo de ser un buen ganadero se nota en muchas cosas.

¿Por qué es que el torero poderoso o el triunfitos no se anuncian con esto? ¿Dónde está el truco? Nos quieren convencer desde la prensa, la radio y la TV de que July es un torero poderosísimo y de que Manzanares está que se sale. ¿Con qué toros? ¿Poderoso con el deleznable toro Adrián, al que mató July dándose importancia? ¿Triunfador Manzanares tirando líneas para delirio de las gentes y del chiripitifláutico Bergamín Arniches y arrugándose y viniéndose abajo ante el toro Fiestero, sólo porque tenía dos pitones? A otro perro con ese hueso. El contubernio de taurinos, apoderados, periodistas venales, revistosos del puchero, ganaduros, presidentes desprestigiados y demás gentuza reivindican cada día la babosa, ‘el toro bien hecho’, que dicen ellos y que significa la victoria del antitaurinismo o de los toros sin el toro. Menos mal que ahí estuvieron Escolar y Cuadri, como Custer rodeado por Toro Sentado, toro entregado, toro por los suelos, toro sin casta, toro sin honor, para decir al mundo y para el mundo: ¡Aquí aún permanece el toro! Para que los poderosos puedan demostrar su poder, para que los reyes del escalafón demuestren por qué están donde están., aunque nunca vienen.

Y, sin embargo, el que demostró el toreo no sale en las revistas ni le conoce nadie. Se llama Iván Fandiño y es torero. En la última tarde de la feria ha hecho lo que nadie: ha citado con una verdad espeluznante, a veces con el medio pecho, evocación de nuestra juventud de aficionados, otras en la rectitud del toro, como dice en las tauromaquias de Hillo y de Montes, con torería, con clasicismo, tratando de torear hacia adelante, invadiendo el terreno del toro. Bebe, acaso sin saberlo, de Gallito con los siete de Martínez, de Belmonte en la tarde del Montepío, de Chicuelo con Corchaíto, de Bienvenida en el Montepío del 55, de Antoñete con Cantinero, del gusto de Madrid cuando en Madrid se sabía de toros, cuando a él se le hubiese encumbrado y se hubiese echado a naranjazos de la plaza a cuatro caraduras que viniesen a reírse como July, Manzanares, Talavante o César Jiménez, que se han llevado una porquería de triunfos sin haberse cruzado ni una sola vez con esas babosas deleznables, sin haber toreado hacia adentro, sin haber dado un solo pase entre todos que hoy pueda tapar al peor de los que haya dado este ignoto Iván Fandiño, que en las tres tardes que ha hecho el paseo en Madrid ha dado tres aldabonazos de los que antes servían para poner a un torero en circulación. El placer de ver citar a este hombre con la verdad, la hombría y la torería que lo ha hecho, y eso frente a dos toros de respeto, vale más que todas las absurdas fruslerías de esa decepción llamada Manzanares o del cuento del ‘poderoso July’. Por mí, les pueden poner una calle en Sevilla o hacerles alcaldes a ambos, porque lo que ha traído a Madrid se resume en esto: N-A-D-A.

En Madrid, por más que les fastidie a todos los que viven de esto, el único que ha estado con la verdad del toreo eterno y frente a un toro de los que meten miedo se llama Iván Fandiño Barros, el auténtico triunfador de la feria de San Isidro que hoy ha terminado bajo la invocación, ¿por cuánto tiempo más?, del toro.


Junio reventón

Muerte entre las flores

El parte de Abella

Mario Alcalde y Cucho Pérez da Silva

El paseíllo
Fundi, Fandiño y Aguilar

Fandiño, y al fondo, flechado, su partidario mayor

Fundi triste, solitario y final

Guernica, 1

Fandiño total, 1
¿Quién se imagina a López así delante de un cuadri?

Fandiño total, 2
¿Quién se imagina a Manzanares así delante de un cuadri?

Vuelta al ruedo con devolución de prendas

Guernica, 2

Suerte de varas en Madrid
A la izquierda, merienda del Doctor Moncholí
A la derecha, descuartizamiento de un cochinillo

Toro macho para torero macho

Mario Alcalde en la Andanada del 9

Militar, callar, matar


-Apenas pude dormir la madrugada pasada. Un libro me dejó dando vueltas en la cama, mirando el techo cuadriculado de mi habitación. “El hombre que amaba los perros”, la novela de Leonardo Padura, estremece por su sinceridad, por el ácido corrosivo que lanza sobre la evasiva utopía que quisieron imponernos. No hay quien conserve la calma después de leer los horrores de aquella Unión Soviética que nos hicieron venerar cuando niños. Las intrigas, las purgas, los asesinatos, el exilio forzado, aunque se lean en tercera persona le quitan el sueño a cualquiera. Y si, encima de eso, uno vio a sus padres creer que el Kremlin era el guía del proletariado mundial y supo que el presidente de su país tenía –hasta hace poco– una foto de Stalin en su propio despacho, entonces el insomnio se torna más persistente...

En Generación Y

Afganistán, 2011

Mayo

CLICK

Viernes, 3 de junio

UN CRÍTICO

-Es -dijo riéndose- un crítico que se ha soltado de la jaula, y siguiendo su manía de que él sabe más que todo el mundo, cree que son doctos cuantos encuentra, y da sobre ellos a coces y mordiscos con tal furor, que ya ha desollado a tres o cuatro, y ha coceado a más de treinta.
EXEQUIAS DE LA LENGUA CASTELLANA / JUAN PABLO FORNER

Ignacio Ruiz Quintano

jueves, 2 de junio de 2011

Socialismo es una nómina con la garantía del Estado

-Reducir gasto público es reducir el número de funcionarios.

Click
____________

Y click

Madrid-Taiwán, 25. El Sol de Gallardón

PEPE CAMPOS / KAOHSIUNG

ESTO SE VEÍA VENIR

La lluvia limpia

Tanto carril, tanta chancleta, tanto botellón, tanta bicicleta -por la acera-, y tanto meón, han conducido al Sol de Gallardón, y a la revolución. Y los ‘indignados’ con el Psoe, molestos porque pueda gobernar el Pp, han entrado en contradicción, porque ellos, en su corazón, apoyan, como Saigón, la política bicicletera de Gallardón -que permite ir ‘molestando’ a los paseantes por las aceras-.

Si bien, la cabra tira al monte. Y como pedalear por la ciudad cansa, porque tanto asueto aburre, es mejor descansar un poquito, y pasar al otro pedal, al del buen ‘botellón’, acampados en Sol, ‘haciendo’ de paso ‘el amor’, según el mundo se arregla de nuevo con más becas que permitan viajar y ‘botellear’ y ligar en otro lugar del planeta multicultural, globalizado y chancleteado, bajo el idealismo igualitario de la subvención permanente.

Mientras, descubrimos que Franco fue autoritario, más no totalitario, y, esto ha indignado a los pedagogos ‘logsianos’ que han estado educando en la revolución chancletera desde que salieron de las aulas -cuando agonizaba el General- que cuestionaban el sistema dictatorial, y que les permitieron forjarse como hombres críticos, y revolucionarios, y pasado el tiempo, por aquello de imitar al joven que habían educado, a pesar de tener dinero para ir bien calzados, han querido lucir también sus pinreles en Sol.

La ética ha cambiado. Y la relación con la naturaleza. Antiguamente, siempre, el hombre fue hombre, y el animal, animal. Explicándose esto por la crueldad de la existencia. Y así, en tierra hispana, surgió la tauromaquia, que intentaba dar cauce a la razón y a la inteligencia para manifestar la metáfora de la evolución. Entre hombres y animales verdaderos.
Hoy, por arte educativo, después de tantos esfuerzos históricos hemos dado con nueva vida, configurada mediante placenteros carriles -que eluden el origen y la metáfora-, y que a toque de sones flauteros y bongueros quiere hacer bailar a los hombres y a los animales a su alrededor.


La lluvia aclara

La lluvia despeja

La lluvia impide

Con lluvia se puede pasear

Rubalcaba y el agua que corre

Martin Heidegger

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Primero fue el árbitro Stark con la tarjeta roja de Pepe. Luego, la alarma de Frau Merkel con un bicho en el pepino español… Yo creo que todo forma parte del rodaje alemán de “Toy Spain”, la historia en que Rubalcaba, probablemente el ministro del Interior más inútil de la democracia, aspira al papel de Lotso, el oso fresón, dejando para Rajoy el de astronauta reseteado, o sea, Buzz Lightyear.

A Rajoy la cámara no lo quiere –dicen que va diciendo este Lotso a sus amigotes.

Señalado por el dedo del Destino (aquel “dedo moreno” de Franco que tanto impresionara a Pemán) y dueño del ejército (controladores aéreos), de la policía (Marta Domínguez) y de la TV (“lo que diga don Alfredo”), el plan de Rubalcaba consistiría en privarle de la mayoría absoluta a Rajoy para colocarse él con los nacionalistas.

Con ustedes, el social-nacionalismo.

¿Cuándo el fracaso refutó al socialismo? Cinco millones de parados sólo indican que acaso se hayan producido errores, corregibles con un par de cabezas de turco a manos de Rubalcaba, ese cirujano de hierro al que la cámara ama con la misma pasión que amó al tuerto Solbes en el debate con Pizarro.

Los socialistas tienen una idea tan alta de su propia moralidad que casi se creería, al oírlos, que vuelven honrada a la corrupción cuando se entregan a ella –se lee en “El conocimiento inútil”.

El socialismo hispánico, que en su versión más risueña evoca la filmografía de Roger Corman, ha designado titular de la “idea” de Estado a Rubalcaba, sin la oposición siquiera del Movimiento de Sol, cuya revolución aporta el cambio completo de nuestro “Dasein” (el “estar ahí” de Heidegger) español.

El “Dasein” heideggeriano designa la “realidad humana”, y la “democracia real” es el ideal del Movimiento de Sol, donde no ha lugar a las alusiones a Zapatero.

–No busquéis las reglas de vuestro ser en dogmas y en ideas –dice Heidegger en su “Llamada a los estudiantes”–; es el mismo Fürher, y sólo él, quien es la realidad (¡la democracia real!) de hoy y de mañana.

Ni que decir tiene que detrás del Movimiento de Sol no está Heidegger, sino Punset y su “No pares, no pares no. / No pares nunca de soñar. / No pares, no pares no. / No pares nunca de soñar. / No tengas miedo a volar. / Vive tu vida…”

Seguir leyendo
: Click

Diccionario de la Revolución: desalojo


-La Policía Nacional ya tiene diseñado el dispositivo para desalojar Sol, si recibe la orden de Rubalcaba: 12 grupos de ‘antidisturbios’, con 750 efectivos...

Click

Las Ventas. La tarde de Palha. David Mora: el primero que lo hace (y nadie lo ve)

Junio recién inaugurado
José Ramón Márquez

A la entrada de la plaza, la alegría de encontrarnos con los amigos de Piedrabuena (Paco y Emilio al frente), que, pudiéndose haber venido a ver la de Cuvillo o la de Juampedro, se apuntan a la de Palha. Y vaya lío con lo de Palha, que te lees el resumen que ponen en el programa y ahí hay de todo, desde Concha y Sierra hasta Ibán, pasando por Tulio, Oliveira Irmaos o Torrealta.

¡Vaya usted a saber lo que hay de verdad y lo que el ganadero no cuenta!, porque a mí a lo que más me recordó el conjunto del ganado de hoy, en cuanto al tipo, fue a Miura, y a J. también. Pero a A. le parecían Contreras y a F. le parecían Ibán. Y es que yo creo que nadie es capaz de reconocer cuál es el tipo de Palha. En conjunto la corrida fue grande y fea, descolgada, agalgada, basta de hechuras, estrecha de sienes, muy alta. Hubo dos colmos de fealdad bovina que fueron el primero, Peluquero I, número 612, y el tercero, Arbolario II, número 186. Puestos a buscar Contreras, para mí el más en ese tipo fue el segundo, Lezirio, número 228, mismo nombre de un gran toro del año anterior, que fue devuelto a los corrales por el celo de Manolo, barruntando acaso el Conflicto de Orden Público que él tanto teme.

El delito que cometió Lezirio fue el mismo que el de los seis de Parladé/juampedro del día 20, pero por alguna causa insondable, a aquellos despojos no hubo forma de que nos los quitase de la vista el mismo Manolo mediante la exhibición de su moquero verde, y a este Lezirio los dos tumbos que se pegó le valieron la solitaria muerte a puntilla en la oscuridad de un chiquero. Luego, para sacar pecho, también puso fuera de juego al sexto, Sardinero, número 278, para que nadie diga por ahí que Manolo se casa con nadie y que él extrema siempre el celo profesional, pero especialmente si quienes están en el ruedo son de pocos posibles.

Luis Bolívar, Salvador Cortés y David Mora se apuntaron a despachar esta corrida, a la que los torerillos de postín, por más poderosos que sean, no quieren ni ver. ¿Por qué será?

Luis Bolívar no acaba de arrancar en serio. Anda matando las corridas duras, pero no inspira más interés que el que se deriva de esa circunstancia. Por seguir la corriente, inició la faena a su primero con el inevitable pase cambiado por detrás, la imprescindible pedresina. Su labor con este toro, más feo que pegar a un padre, se puede definir como trashumante, pues en unión del astado fue recorriendo los tendidos 5, 4, 2 y 1, sin que el bicho mostrase feas inclinaciones o ganas de coger. El público fue simpatizando poco a poco con el toro y especialmente cuando, tras perfilarse en la suerte natural bastante por fuera, le arrea un feísimo bajonazo. Hubo hasta quien aplaudió al toro en el arrastre. En su segundo, Peluquero II, número 179, literalmente se le ve perdido, falto de ideas, sin saber qué hacer. Inicia la faena en el 5 y va sacando los muletazos de uno en uno a base de enganchones, descoloques y carreritas. El toro no es fácil, pero el torero no consigue templar al toro y los muletazos le salen enganchados. Da la impresión de que no tiene interés en la faena y de que está deseando acabar, como si estuviese aburrido. Se perfila en la suerte contraria y cobra un eficaz bajonazo que, con la ayuda de los peones, pone al toro en tierra.

A Salvador Cortés lo emplazábamos en la croniquilla de los Victorinos de la pasada feria de abril de Sevilla con un ‘en Madrid nos vemos’, y lo que nos ha traído este reencuentro no ha sido nada halagüeño. Le tocó en primer lugar un sobrero de Carmen Segovia, Canastero, número 17, con el que aburrió a las ovejas. No se puede estar más espeso en una plaza de toros. Era más tedioso y repetitivo que los discos de Luis Llach. Alargó la faena hasta la náusea y aún quería seguir cuando la rebelión cívica a base de silbidos le llevó a darse cuenta de lo pelmazo que estaba. La faena comenzó en el 5, tuvo un interludio en el platillo y finalizó en el 9, diagonal perfecta de la Plaza. Colocó al toro en la suerte natural y se lanzó sobre él cuarteando para cobrar una estocada trasera, tendida y baja. Su segundo, Arbolario I, de primeras engaña, pues parece que es toro con mucho que torear, pero en seguida canta su bondad para la muleta. Cortés propone la faena ahogando al toro y corre que te corre. Una, dos y tres series de redondos rematadas con el indispensable ‘obligado’ y luego dos series de naturales demuestran a las claras dos cosas evidentes: que el toro mete la cara y se entrega cuando se le somete y se le pisa el terreno y que la distancia elegida por el matador es más próxima al toro que la que éste demanda. Prosigue la faena por la derecha con enganchones y remates por alto del tipo ‘obligado’ y traza la diagonal de la Plaza nuevamente, yendo en la faena del 4 al platillo y de ahí al 9, donde se perfila en la suerte contraria para cobrar, echándose fuera, un pinchazo. Luego se perfila en la suerte natural para dejar media estocada baja y tras sacar los peones el acero del bicho, se perfila en la contraria para dejar una nueva media estocada.

El primero de David Mora ha sido el toro más complicado de la tarde, toro con genio, serio y muy alto. El torero ha puesto sobre la arena una disposición realmente inusitada basada en la torería, la verdad y la firmeza. Ver a este muchacho quedarse colocado a la salida del muletazo, con la muleta por delante, presto a tirar del toro es algo tan extraordinario en esta feria ridícula de triunfalismo pueblerino que apenas dábamos crédito a lo que veíamos. Ver a un torero huyendo de la afectación de las posturas monfloritas, con sobriedad, con verticalidad, toreando con el cuerpo, metiendo los riñones en los pases, ha sido como ver un oasis en medio del desierto del Gobi. Mata al toro en la suerte natural de un infecto metisaca echándose fuera y de un bajonazo. Su segundo es un jabonero de Aurelio Hernando, se llama Bombero y su número es el 5. Estirpe de Veragua, decimos en el tendido, y alguien apunta que, por hechura, estirpe de Charolais. Es éste un toro más claro que el primero, al que recibe por bajo con muletazos mandones rodilla en tierra templando mucho y sin que el toro le enganche la muleta. A continuación le torea bien en redondo, citando en rectitud y llevando al toro toreado. Con la izquierda busca de igual manera la posición correcta y lleva al toro sometido, le deja la muleta en la cara y la serie se produce sin carreritas. Aguanta un pavoroso parón en medio de un derechazo, con los pitones del toro a centímetros de las femorales. Mira al tendido, mira al toro, mueve la muleta y resuelve el pase sin enmendarse. ¡Ole, torero! Pone de nuevo sus cartas sobre la mesa: torería, sobriedad, elegancia, clasicismo. El mejor de lo que va de feria, junto a Fandiño. Se tira a matar en la suerte contraria y pincha. A la segunda deja una buena y efectiva estocada arriba, con el defecto de ejecución de que el torero se queda en la cara del toro. Hay muchos que no se han enterado de lo que han visto.

Con los palos, hubo un par de mucha exposición de Juan José Domínguez al tercero y otro de Juan Carlos de Alba al quinto. Tomaron el olivo Domingo Navarro y Juan Carlos de Alba. Picó de manera deplorable José María Expósito y movieron el caballo con gracia para traerse el toro de largo con torería y emoción Ismael Alcón y Luis Miguel Leiro, ambos en el segundo puyazo a sus respectivos toros, el primero y el tercero.

La lidia fue pésima. Hubo muchos capotazos y poco orden.


Los poderes de Rubalcaba

El arte de la espera

Don Rosco y pretorianos

El parte de Abella

Emilio (flechado) con los de Piedrabuena

El paseíllo
Bolívar, Cortés y Mora

Bolívar al fondo

Palco Real

La colación del Doctor Moncholí

Domingo Navarro, un ratón colorado en la plaza

Guernica, 1

Alboroto (festivo) en la Andanada

El jabonero bobo

Guernica, 2

Descalzaperros en la arena

David Mora lo hizo
(Pero muy pocos supieron verlo)

Jueves, 2 de junio

LA MENTIRA

-La mentira es la verdad de la imaginación.
ANDALUCÍA / JOSÉ MARÍA PEMÁN

Ignacio Ruiz Quintano

Rubalcaba quiere el despido libre

-Es cierto que la patronal giró en redondo, pero también lo es que el Gobierno ZP lo estaba deseando. Rubalcaba quiere el despido libre, pero quiere que sea ZP quien lo imponga por decreto. Mientras, los sindicatos, y el ministro sindicalista apoyan la farsa: pondrán el grito en el cielo o bramará contra la pérfida patronal… pero no habrá huelga general.

Click

miércoles, 1 de junio de 2011

Calamity Helen

- A la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, la conocen en Bruselas como “Calamity Helen”, mientras que la prensa española sólo habla de Lady Palpatine.

Click

Contra Franco vivimos mejor

Bodegón taurino (montera, zapatillas y banderilla)
en plena faena de Jiménez ayer en Las Ventas


José García Domínguez
Libertad Digital

Parece ser que en la entrada del Diccionario Biográfico Español referida a Franco Bahamonde, Francisco, se ha obviado el pleonasmo de decirle dictador. Asepsia adjetiva que habría provocado el muy airado enfado de la ministra Sinde, acaso presta a recibir las actas de un proceso sumarísimo con la quema en efigie del reo, tal como era costumbre antigua del Santo Oficio. Al respecto, y más allá de la ideología que en puridad nunca tuvo, si algo definió al franquismo fue una mentalidad. Unas actitudes, formas y modos llamados a sobrevivirle largos años, por cierto. De ahí, inconfundible, el eco del célebre "Usted no sabe con quién está hablando" en las palabras de la señora ministra.

Así, a la guionista de Mentiras y gordas le ha faltado tiempo para amonestar a la Real Academia de la Historia. Ocurre que a su conminatorio entender deben ser "revisados" ciertos enunciados "que no se ajustan a la realidad". Al Mando le incomoda el juicio de los historiadores y aconseja sea depurado al dictado de sus precisas indicaciones: franquismo en estado puro. Y duro. Entre esos desajustes presuntos con la realidad figura el aserto de que el de Ferrol "montó un régimen autoritario, pero no totalitario". Una proposición que ha empujado al senador Saura, paleocomunista, a exigir la retirada de los veinticinco primeros tomos de la obra por constituir "una recopilación de ideas que forman parte del pensamiento fascista español".

Eventualidad que casi le invita a uno a hacerse fascista. Aunque solo fuera por el contraste. Y es que todo el pensamiento del mentado Saura cabe holgadamente en veinticinco líneas. Por lo demás, rebajada primero a epíteto y luego a escupitajo, la voz "fascista" no remite a significado alguno más allá de su uso balístico en tertulias y circos televisivos. Razón última del afán ministerial por colgarle el mote al difunto. Pese a que Franco, un franquista convencido, nunca quiso ser cosa distinta. Por algo a Giménez Caballero, el primer –y tal vez único– fascista que hubo en España, lo largó raudo al Paraguay (para que dejase de marear). En fin, ya en su día advirtió Ennio Flaiano que existen dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas. Los de don Ernesto y los de Sinde y Saura, que tanto montan.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

La ratonera de Sol


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Herir al capitalismo en el corazón, era el ideal de aquel diablo de caseta de títeres que fue Mitterrand. Y para eso se echaron a los cajeros los muchachos de la Revolución. La consigna era extraer exactamente 155 euros, que colapsarían el corazón del sistema financiero con la misma precisión que el Efecto 2000. Junio, en Madrid, con 155 euros en el bolsillo y una tienda de campaña en la Puerta del Sol, Baden-Baden, que diría el marqués de la Valdavia, aunque él pensaba en los martinis de Balmoral, no en los calimochos de Sol, que hasta ese punto ha ido degenerando esta democracia que ya no los representa y que los tiene recitando a Gramsci y a José Antonio sin saberlo. La sociedad, en efecto, es cada día más injusta. Sólo con llamar a «herir al capitalismo en el corazón», Mitterrand llegó a presidente de la República francesa, a pesar de sus colmillos de Drácula de película de Jesús Franco. En cambio, los muchachos de Sol, además de tener que interiorizar esa frasecilla, han de poner 155 euros y, encima, jugarse la vida, pues la Puerta del Sol es una ratonera, circunstancia que a nadie parece importarle, y menos que a nadie a Rubalcaba, el Jaruzelski de Ferraz que aspira a convertirse en el Lotso (el osito fresón) de «Toy España», y anda demasiado ocupado jugando a «Yo, Claudio» con los cortinajes de La Moncloa para preocuparse de la mugre revolucionaria, que antes las revoluciones se hacían con sangre, mientras que ahora sólo corre la mugre...

Seguir leyendo: Click

Las Ventas. La tarde de los Peñajara. Puerta Grande de Joselito Calderón

Despedida de mayo

José Ramón Márquez

El toro es el problema. Si esto no se entiende, ya no se entiende nada. Si todos los toros hubiesen de ser iguales, con esa tontería bovina a la que los modernos y los ignaros llaman bravura, con ir una vez a ese espectáculo, ya valía. Pero el toro es el que trae la incertidumbre sobre su comportamiento, que nadie, afortunadamente, conoce. Creo que en general se mira muy poco al toro y la inmundicia televisiva -la de la prensa también, con esas absurdas reseñas, pero llega a muchísima menos gente- ha convencido a muchos de que aquí sólo hay dos categorías, la del toro que “sirve” y la del toro que no. E incluso entre aficionados se tiende a reducir la visión sobre el toro, pues es tal la preponderancia de la faena de muleta sobre todo el resto de la lidia que parece que todo lo que ocurre en la plaza hasta que el matador toma la franela y el estoque -simulado, excepto Viejo Maestro- carece de interés. Sin embargo, es el toro el gran enigma que hace esto interesante. Tiene doce minutos para mostrarse al público y sucumbir. Enfrente tiene a toda la vida de su matador dedicada a aprender.

A Peñajara le pasó algo que es propio de las ganaderías serias, no de las torifactorías de eliminando lo anterior, que a ésas nunca las pasa nada. El día 21 de mayo de 2009 por la mañana destaparon un azulejo de esos que ponen en el Patio del Desolladero de Madrid acreditando a la corrida de ese hierro del año 2008 como la más completa de la Feria. No entraremos en la discusión sobre el galardón porque no hace al caso. Esa misma tarde, confirmación de El Payo, la corrida que echó en Madrid la ganadería de la divisa azul y oro fue un auténtico desastre sin paliativos, destartalada, floja, parada, tres toros se fueron con los cabestros y los otros tres se podían haber ido también. Un año de diferencia.

Hoy, en Madrid, tras un año de castigo, vino una corrida seria, encastada y bien presentada para que la despachasen Eugenio de Mora, César Jiménez y Javier Cortés.

Peloverde, número 75, negro listón, no quiere saber del caballo. Cuando entra a la llamada de “Jabato” y siente el hierro en seguida huye. Lo traen de nuevo ante el aleluya y en una oleada derriba al penco, a continuación sale huyendo hasta llegar al tendido 4, donde Marcial Rodríguez le echa el palo. Peloverde se defiende y cabecea para quitárselo. Pasa en falso Pedro Vicente Roldán en el primer par y el toro le acosa, pero un providencial quite del capote de Jesús Arruga conjura el peligro. Se coloca de nuevo y reúne un par correcto al cuarteo. Sale andando de la suerte. Victor Cañas cuartea sin convicción y sin arte, dejando las dos banderillas en los lomos de Peloverde. Pedro Vicente vuelve a cuartear con convicción y por segunda vez sale andando de la reunión. Eugenio de Mora recibe por bajo al toro, obligándole, pero cuando toma distancia y le cita, el toro le desborda una y otra vez. Lleva la muleta en la mano derecha la mayor parte de la faena. Cuando pretende torear por la izquierda, el toro, que no ha sido sometido en ningún momento, protesta y no le deja tranquilo al torero. Lo mata de estocada baja cuarteando.

Rodalito, número 48, negro listón, entra al caballo que monta El Legionario sin alegría y se deja pegar sin apenas empujar. A la salida del peto lleva escobillado el pitón izquierdo. La segunda entrada al caballo es similar a la primera, sin emoción. Lo sacan los peones sin haber recibido mucho castigo y habiéndose dejado pegar sin empujar ni protestar.
Carlos Casanova reúne un correcto par de banderillas. Jesús Arruga, torerísimo, vestido de azul y plata, se deja ver y cuartea al toro dejándole venir para conseguir un buen par sacando los brazos de abajo. Casanova en su segunda entrada cuartea, y acosado por el toro toma el olivo como modo de huída.

César Jiménez se ha dado cuenta de la bondad y buen tranco del toro y se lo lleva al tendido 5 donde principia su faena con cinco redondos de rodillas y uno por alto que gustan mucho por allí. Ya de pie, se coloca aceptablemente para lo que se ve por ahí cada día e inicia una serie por la derecha, pero en seguida se descoloca, dejando retrasada la pierna de salida. Se cambia la muleta a la zurda, citando en el límite de lo admisible, y consigue un par de naturales estimables antes de ceder todo el terreno al toro, animal de una gran bondad. A medida que avanza la faena, el torero demuestra que no tiene interés en pasar más allá del pitón, el toro no para de moverse y muchos aclaman al torero. Remata su faena con unos impostados desmayos, eco lejano de su época ‘pepista’ y tumba al toro de una estocada desprendida, frente a la excitada solanera.

Sevillano, número 55, negro listón, recibe un puyazo en los bajos de Rafael da Silva, alza la cabeza doliéndose y se deja pegar sin empujar. La segunda entrada al penco la hace sin alegría, flojamente, y una vez allí se vuelve a dejar pegar.
Banderillean sin pena ni gloria Fernando Téllez y Llaverito. Javier Cortés inicia su faena queriéndose doblar con el toro, pero una inconveniente zancadilla del animal da con él en el suelo. El torero se hace el quite él solo antes de que lleguen las asistencias y el toro se queda parado sin hacer por él. Torea sin emoción ni sentimiento, sin tener nada que decir. El toro se queda parado entre pase y pase, que es lo peor que en la actualidad le puede ocurrir a un torero. Decide finalizar la faena y pincha al toro en la suerte natural. Inmediatamente lo coloca en la suerte contraria donde le asesta a Sevillano una puñalada digna de El Tempranillo que pone feamente fin a su vida terrenal.

Primero, número 14, negro bragado corrido, calcetero, coletero. Salta al callejón frente al burladero del 9 y sale en persecución del hondero que a duras penas consigue llegar corriendo al burladero del 6. La gorrilla de un arenero le da los segundos precisos para que el toro no le coja. En su primer encuentro con la acorazada se deja pegar por Marcial Rodríguez, se duele y cabecea. En la segunda entrada, Marcial, que en este caso no es ni mucho menos el más grande, le arrea un lanzazo bajero. El toro no empuja y se va suelto. Juan Carlos Ruiz en su primera entrada deja colocado medio par. Víctor Cañas acude con el par a medio hacer y se lo deja sin más ni más. Juan Carlos Ruiz mete los brazos y deja el par mientras el toro echa peligrosamente la cara arriba. Ésa será la característica del animal durante la faena de muleta. Eugenio de Mora recibe a Primero a base de enganchones frente al 7. Torea en redondo rematando los pases hacia arriba, sin someter ni corregir, y finaliza la serie con el innecesario pase por alto al que hemos dado en llamar ‘el obligado’. La sensación de nuevo es que el torero no resuelve y el toro le desborda. En un momento dado el animal no pasa, pero nada de lo que el torero ha echo ha servido para mejorar al toro. La faena prosigue a base de enganchones y pases rematados por arriba. Cuando decide matar, deja una estocada baja y trasera de la que el torero sale trompicado. La faena finaliza en el tendido 5.

Gardenio, número 29, negro, entra al caballo sin fuerza y Francisco Javier González se conforma con señalarle levemente el puyazo. A la salida del caballo se cae y el usía le saca el pañuelo verde para algazara de los múltiples seguidores de los bueyes que hay en la plaza.
Sale en su lugar Soldadito, número 39, negro listón, de la ganadería de Carmen Segovia, procedencia Torrestrella. Entra al caballo que monta Francisco Javier González con la cara alta y nada más recibir la herida de la puya se echa hacia atrás y sale suelto. Puesto por segunda vez al caballo, entra sin emplearse y se cae al salir de la jurisdicción del picador. José Daniel Ruano anda decidido hacia el toro, remata el cuarteo dejando clavado el par y sale huyendo para tomar el olivo. Jesús Arruga coloca otro buen par con suficiencia. Ruano en su segunda entrada al toro deja un par de sobaquillo. César Jiménez decide llevar su faena al tendido 5, tan hospitalario. Comienza por redondos muy por fuera rematados por el imprescindible ‘obligado’. La segunda serie es idéntica a la primera con los redondos por fuera y el ‘obligado’. La tercera serie, lo mismo; también en redondo y con el necesario ‘obligado’. La cuarta serie, por no desentonar, la hace de idéntica manera con los derechazos, con la novedad de que aquí remata con el pase del desprecio mirando al tendido. Mata de estocada baja.

Campanillo, número 10, colorado, bragado, meano, es el sexto de la corrida. Sin apenas fijar, el usía saca el pañuelo blanco y según salen los picadores Campanillo se abalanza sobre el caballo que monta Joaquín Sevillano que no es capaz de sujetar al toro, especialmente cuando toma al penco por las manos, levantándole y derribando con una formidable costalada. Durante unos segundos está el toro, con el caballo y el picador en el suelo y Fernando Téllez, que es el primero en llegar, se queda parado sin atreverse a hacer el quite. Cuando se llevan al toro el ruedo es como un zoco moruno lleno de gente, peones, matadores, monos, picadores y caballos. Sevillano llega al 9 y en sus ojos se lee con claridad la palabra ‘venganza’. Busca al toro más allá de las rayas ridículas ésas que hay pintadas en la Plaza y aunque el toro no se emplea, él se busca las mañas para darle su merecido. José Manuel Infante cuartea sin gloria. A la salida del par el toro hace por él y César Jiménez en un oportunísimo quite se lleva el toro en su capote. Llaverito pone un par al cuarteo y en su segunda entrada al toro José Manuel Infante se quiere quitar la espina del apretón que recibió antes y se esmera en hacer bien la suerte. Javier Cortés comienza por naturales, pero sólo consigue enganchones. No consigue mandar ni templar y el toro se va haciendo dueño de la situación. Tan sólo una vez corre la mano de forma mandona y el toro se entrega en ese solitario muletazo. Se cambia la muleta de mano y continúa con enganchones, sin conseguir meter al toro en su muleta, luego vuelve a la zurda y continúa la sinfonía de enganchones. Para matar cobra un pinchazo echándose fuera y una estocada algo desprendida pero fulminante.



Si las mujeres no tuvieran piernas, los sueños de los hombres dejarían de andar
Jorge Berlanga

A vista de pájaro
(y lo de pájaro no va con segundas)

Los caballos de Rubalcaba

Leandro de Borbón

Corvejón castizo

Posado

El parte de Abella

María Dolores de Cospedal llegando a su grada para ver a Eugenio de Mora

El paseíllo
Mora, Jiménez y Cortés

Eugenio de Mora

Luces y sombras de Toledo

Javier Cortés

Estampa taurina con merienda
(la del Doctor Moncholí)

Guernica peñajero, 1

Puerta Grande de Jiménez
"Esto es una vergüenza"
Y llevaba más razón que un santo

El presidente de la Puerta Grande,
Trinidad López-Pastor Expósito,
asesorado artísticamente por Joselito Calderón,
el de la corbata colorada, que hace de sereno

Guernica peñajero, 2

Mayo esfumado

Pequeña Puerta Grande
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."

El derecho a la estupidez y el deber (moral) de la inteligencia


-Manuel Castells en la Plaza de Cataluña: "El derecho a la estupidez es un derecho humano fundamental y hay que respetarlo". Yo, sin embargo, ando defendiendo el deber moral de ser inteligente.

En El Café de Ocata

Miércoles, 1 de junio

EL PUEBLO ESPAÑOL

-¿No le parece a usted todo esto un gran cuadro realista de la sociedad española? Un soldado bizarro que trata de que se cumplan las órdenes de la autoridad. Un pueblo soberano, siempre enemigo de las leyes, que insulta al mílite guerrero y después lo persigue capitaneado por un clérigo presbítero. Un alguacil de la justicia que arroja la justicia a los pies de los alborotadores. Un capitán que convierte al soldado en eccehomo. Un jurado que, mudando súbitamente de opinión, perdona al mismo a quien momentos antes deseaba sin duda escarnecer y matar...
UN TRISTE CAPEO / EL DOCTOR THEBUSSEM

Ignacio Ruiz Quintano