miércoles, 30 de septiembre de 2026

La Vivienda


Añorando el pasado



Miedo al futuro ya presente


Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Si mal no me he enterado, en la Puerta del Sol de Madrid se ha montado una especie de tibilorio para obligar al Gobierno a que la juventud pueda vivir en un piso a precios razonables. Asequibles, se dice ahora. Servidor, que lleva muy mal que lo tomen por tonto, sabe que esa grey, conducida por unos pocos avispados con suficientes holguras económicas y obsesionados en seguir enganchados a las ubres del Estado, está amolando las escasas perspectivas de los que aún se atreven a comprar piso, doblando el lomo sin misericordia. Tal que mi chico, que con 32 años está buscando algo "asequible" en Sevilla (paga una pasta de alquiler), a comprar entre dos y los dos con trabajo estable. Uno cree que para comprar piso alguien tiene que construirlos, y si se construyen, se genera cierta competencia que aminora el precio. Si no se construye es por la demonización de los constructores propiciada por los que hace quince años vinieron a arreglar lo que han convertido en desastre. "¡¡Que no se forren!! ¡¡Que no especulen!!" Aún recuerdo la persecución al Pocero y el recorte a sus promociones en Seseña, un secarral donde no iba a vivir nadie. Sólo gente pobre, un gueto para miserables. ¡Ya! El Pocero y todos los constructores van a ganar dinero, y si no, no construyen. Si no ganan "mucho dinero" no construyen, y al abrigo de los administradores a los que "untan" mudan la actividad, y de unos años para acá, en vez de alicatar cocinas y cuartos de baño, plantan gigantescos árboles blancos metálicos de tres brazos y alicatan el campo con esas horribles placas que es industria que da más dinero y se arriesga menos. Paga el contribuyente en la ventanilla del Estado. El mayor error de los acampados, infantilizados por "manejantes" perversos es creer que a los avariciosos les van a quitar el vicio. La Valentina, jubilada, se ha venido al pueblo desde Madrid pero no alquila su piso por miedo a que no le paguen y se le queden los okupas a los que tenga que pagar la luz, el agua y la comunidad. A mi chico se le va a encarecer lo que encuentre de segunda mano, si encuentra, porque los demandantes ya le auguro que van a ser muchos. Miedo me da la ley, que los que mandan quieran presentar como justa. Tan justa que a servidor y no a los buitres, le va a costar las perras.


     Cuando paseo por Burgos, Córdoba, Sevilla, Madrid, Barbate.. me fijo en las viviendas que se hicieron en tiempos de Franco, "las viviendas baratas" -hasta Doña Carmena dice que lo de la vivienda, Franco no lo llevaba mal-, y repaso las leyes a las que obligaba su Ministerio de la Vivienda; leyes que quieren recuperar ¿o no? los pseudorrevolucionarios de la Puerta del Sol. El suelo del Estado, créditos a constructores, compradores e inquilinos e incluso exenciones, planes oficiales, control férreo de precios... ahí está el alquiler de doña Maricarmen. Con su único sueldo de obrero de fábrica, mi proletario padre, que tuvo que sacar adelante a seis hijos nacidos de seguido, pudo comprar con mucho esfuerzo ¡claro está! un piso en Gamonal de 95 metros como el que ha disfrutado la señora Maricarmen, al parecer soltera, en el centro de Madrid. Mi padre... y los padres de mis amigos. Incluso servidor a finales de los ochenta, con intereses lobunos, pudo comprar piso y yo creo que hasta el 2011 cuando empezó esta facción excursionista a amargar al ciudadano que paga impuestos, la gente currante y responsable podía afrontar un alquiler, y si con trabajo estable, la adquisición de una vivienda. Desde que a mandar en España se dedican los más incapaces y de peores entrañas de los ciudadanos todo ha sido una carrera hacia el abismo de la miseria. Estos días, y con supina ignorancia, están dispuestos a acelerar. Mi chico y los de su edad y circunstancias, que se jodan y sigan pagando impuestos.  ¡¡Pesia tal!!