miércoles, 2 de septiembre de 2026

El capador


Miguel Delibes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Europa es freudianamente castradora, y en Bruselas, Trento de la democracia, primero declararon pecaminosa la siesta y ahora declaran pecaminoso el jamón.

    No el galufo. El jamón, jamón, y sólo los andaluces me entienden.

    Jamón es lo que a cambio de un enchufillo acostumbraba recibir el protocomunista Valderas, al decir de Camacho, su jefe de prensa.

    O lo que con su primer dinero se compró Manuel Benítez, que siempre viajaba con un gran jamón que colgaba en la ventana del hotel:

    –Hay gente que viaja con una amiga o un amigo. A mí me gusta viajar con el jamón: es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando no queda más que el hueso, te compras otro, como si fuese el mismo jamón.
    
Una vez cortado, el jamón se preservaba en la barra como la valla de Ceuta, con Pepe Brajeli (apoderado de Curro) colocando su dentadura sobre las lonchas, si tenía que ir al lavabo.
    
Esta cultura se acabó: para castrarnos el jamón, Bruselas prohibirá la castración de cerdos, que ya pueden hacer suyo el grito progresista: “Nosotros estiramos la pata (que es un jamón), nosotros decidimos la cata”.
    
Pero hay que decir que al cerdo no se le capaba por placer (sadismo), sino por gusto (que no es lo mismo).

    –Capar un gocho era para que el tocino enverronase, cogiera gusto, que aquí decimos enverronado al tocino de buen paladar.
    
Se lo dijo un capador a Miguel Delibes, que lo contó en una portentosa Tercera de ABC, donde se trata la diferencia entre castrador (científico, llama cerdos a los cochinos) y capador (autodidacta, llama gochos a los cerdos):

    –Cápame el gocho, Salvador, y si se te muere no te preocupes. Nos lo comemos.
    
El castrador nunca castró con capadora, sino con arreglo a los tres procedimientos clásicos: a talla, a mordaza y a pulgar. Lo importante era saber sujetar (coces, mordiscos) al bicho.

    –Al verraco yo le metía una cesta de vendimiar por la cabeza y no se movía.


[Febrero, 2014] 

Miércoles, 2 de Septiembre



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martes, 1 de septiembre de 2026

Hotel California

 



Jeanne Tripplehorn


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Madrid, en agosto y con dinero, Baden Baden, dijo el marqués de la Valdavia. Pero, hoy, aquí, en agosto, sólo se quedan los sin dinero, con lo que Madrid es el “Hotel California” de los pobres, igual que el estrecho de Ormuz es el “Hotel California” de los ricos.


Del “Hotel California” no puede salir uno, cantaba Don Henley (“We are all just prisoners here”), mientras tocaba la batería. A mí los “Eagles” de agosto me han pillado en la barra de la tortilla del Mercado de la Paz, donde una camarera pregunta a su compañera: “Oye, Carmen, ¿cómo se llama la actriz americana que estaba comiendo aquí?” “¡Yin Tipleton!” (Jeanne Tripplehorn), le contesta. La camarera, a un parroquiano: “¿Tú la conoces?” El parroquiano: “Yo soy de Vallecas”. Y la camarera: “¿Y qué? Yo soy de Aluche, y bien contenta. Al menos allí no hay degollaciones. ¿No fue aquí donde encontraron a un ‘degolláo” en un contenedor?” Una voz del fondo de la barra: “¡La de ‘Instinto básico’!” Y así se pasa el rato en este “Hotel California” de los pobres que es Madrid.

En cuanto al “Hotel California” de los ricos, ese estrecho de Ormuz donde Trump bracea atrapado, ¿qué podemos decir que no sepan? Quéjase Trump de que la Otan no lo ayuda a salir. La Otan, según el comodoro británico Steve Jermy, sólo existe para encarar amenazas creadas por su propia existencia, pero sin poder para encararlas. Lawrence Wilkerson ha descrito su creación y dirección: “Creamos la Europa que estamos viendo a propósito.” La de Merkel: “El Islam es la base de la cultura europea”. La de Ursula: “Los valores de Europa son los del Talmud”. Todavía no ha salido, ni saldrá, nadie a decir que los valores de Europa (antes, “la Cristiandad”) son los del Evangelio. Eso sólo lo dice Tucker Carlson, y en América. Tucker devolvió a Trump a la Casa Blanca, y ahora Trump llama “lúser” a Tucker, y se burla de su CI. Popper pronosticó que América perdería la tercera guerra mundial, en la que ya nos ha metido, porque elige a sus generales por su CI, que es una medida unidimensional de la inteligencia, y por tanto, falsa. Por eso Trump no tiene un general capaz de sacarlo de Ormuz, pero en la Fox sacan a Victoria Coates radiante de felicidad porque van a reducir al hambre a un país de noventa millones de habitantes.

Pasé –dice TC– treinta y cinco años en los medios tradicionales preguntándome dónde estaba la gente lista, y cuando pasé a los medios independientes, pensé: “Aquí es donde está esa gente”.

Los medios tradicionales son esos fetichistas del “Artículo Cinco”, el burladero desde donde los liberalios le tiran pellizcos de monja al oso de Moscú con el artículo de Werner Berthold (“Schopenhauer, die Nato und die Atombombe”) que tanto intrigara a Fueyo bajo el brazo. Hemos llegado al final: un mundo de anormales que no apartan la vista del móvil desde que se levantan hasta que se acuestan.


[Martes, 25 de Agosto]

Martes, 1 de Septiembre

 


Lusa