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miércoles, 31 de octubre de 2012

Algunas mujeres buenas

J. B., por una  Irlanda tranquila
(Colección Look de Té)

Jorge Bustos

 Para combatir la neurastenia otoñal siempre recomiendo la compañía de militares condecorados, a falta de más ruedas de prensa de Mourinho. Me brindó esa ocasión mi amiga –y ex compañera de este diario– Evangeline O’Regan, que conoce el estamento militar español bastante mejor que cualquier eurodiputada catalana pese a provenir de otro condado, el de Cork, Irlanda. Recogía Eva en el Cuartel General del Aire su Premio Defensa 2012 por un reportaje publicado en Época sobre los SEAL españoles, quienes al decir de las milicias ágrafas de Mas no tienen otra cosa que hacer que invadir Cataluña de forma inminente.

¿Y quién va a sobrevolar la Sagrada Familia mientras dure esa gala? —me pregunta Ignacio Ruiz Quintano cuando voy de camino, preocupado con razón por una posible descoordinación de los cazas en misión españolizante.
 
Antes de poder acceder a la mole cúbica del Ejército del Aire se me cuadran cuatro soldados sucesivos inquiriendo mi propósito. Quieras que no, estas atenciones de la liturgia marcial ya le van enardeciendo a uno, que corre el peligro de sentirse alguien con cada canto de mano en la frente. De la emoción casi acabo confesando que soy periodista.

Espere aquí a que baje el teniente encargado de las acreditaciones —me explica el cuarto soldado, en cuyo brazo podría montarse una pequeña grúa portuaria.

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