De Madrid a Oviedo pasando por las Azores
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
Pesa de los Reyes Católicos. 1475
Escudo de Guadix
Francisco Javier Gómez Izquierdo
-"¿Que el escudo viene de los Reyes Católicos? Pues peor me lo pones.
"
Así dijo antier un "experto" en memoria histórica al que vi en el televisor en horas de telediario. Uno tiene claro que gracias al progresivo avance de la estupidez todo está perdido. Los colegios y universidades están tan infectados que cuentan que hasta van a feminizar las matemáticas, no tengo claro si para hacerlas más atractivas o más fáciles. Nos bombardean con teorías transformadoras que no se sabe qué significan ni cómo transforman y se cuelan en nuestros salones, en estos tiempos de tele, tele y mas tele, insólitos "expertos" a los que el vulgo está obligado no sólo a creer sino también a obedecer.
El "experto" en Reyes Católicos brama indignado porque Guadix, supongo que su pueblo, tiene un escudo que conforme a su parecer es franquista. Personas puestas en la Historia de España explican que el yugo de Ysabel y las flechas de Fernando son símbolos entregados por los Reyes de Castilla en 1497, siete años después de su conquista, a la ciudad de Guadix.
"E por la presente vos damos por armas e insignias las nuestras divisas el yugo e coyunda e flechas que podades traer en vuestra vandera e sello en esta manera que aquí van pintados. Las cuales dichas armas tengades e podades tener para agora e para siempre jamás"
Semejante privilegio revuelve las tripas del "sabio" que parece odiar a los Reyes Católicos más aún que a Franco, no queda claro si por descender de aquel voluble Abú Abdalláh Muhammad "El Zagal" de nuestro Bachiller (traza no tenía el mozo) o por ser moda de mucho furor.
Por mi parte aconsejo a quien tuviere curiosidad por la historia se pare en el Museo Antropológico de Córdoba y mire cómo y con qué se pesaban los garbanzos en los siglos XV, XVI, XVII... ¡vamos!, toda la vida. Y a los visitantes de Guadix se fijen en la puerta de San Torcuato (1553) o el pilar de Santa Ana (1567).
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Plaga de langosta en los campos. Para combatirla, se reúnen los ganaderos en casa de Miura. Hablan todos, salvo Villalón, el poeta que cría toros de ojos verdes, que al fin levanta la mano. “Para mí”, dice, “esto sólo tiene un remedio”. Todos se vuelven hacia él.
–Pues capar los machos –dice.
He aquí la reunión de Sánchez con los caciques autonómicos para combatir “la Coviz”, enmascarados y saludándose con el codo, que es el saludo suarista de los dependientes de comercio, que levantan el brazo para saludar como los perros la pata para mear.
–Si los cargos, los grados, las plazas no se obtuviesen por corrupción, si los honores puros sólo fueran comprados al precio del mérito, qué de gente desnuda estaría cubierta, qué de gente con mando estaría mandada –avisa el buen Shakespeare en “El mercader de Venecia”.
Los caciques autonómicos fueron a Salamanca, tierra de ganado bravo, a aprender a enchiquerar a los españoles, que se enchiqueran solos, y así exaltarse ellos a las jefaturas de sus estadines (¡donde y como el Otro!), para disfrute de Sánchez, ante cuya mirada de extraviado estas cabezas cortesanas relinchan como los caballos al ser azotados. Enemigos de nuestras libertades, son como el castrador de Delibes, un capador que en vez de hablar de la capadora (a talla, a mordaza y a pulgar) hablaba del “gobernáculo teste”, y con eso alcanzaba la categoría de castrador, oficio, a su parecer, el más rentable.
En la vida de Saint-Just la libertad pasó como una tormenta, y en la nuestra, como un afilador gallego de Feijoo, político que tiene de la libertad la misma idea que un rodaballo de alberca y que habla de ella como Lilith Verstrynge de la Monarquía. Moreno, el andaluz, que una vez emocionó a Arenas poniendo copas, chapa la madrugada de Marbella: ¡Gunillas y De Moras! ¡A dormir!. Revilla, el cántabro, escarba en el “fascismo legal”. Y Vara, el extremeño, es el Vargas de “Bananas” que exige llevar la ropa interior por fuera “para que la veamos”. A disfrutarlo.
[Miércoles, 4 de Agosto]
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Reunión de caciques, españolejo muerto.
El españolejo es jurista de nacimiento (cosa del roce romano, al decir de Albornoz), y el “café para todos” fue la fórmula jurídica del suarismo (¡el ismo de Adolfo Igualdad!) para resolver el problema de dos particularidades históricas disolviéndolas en el universal particularismo de cada parte de un todo.
Había que vernos, en el 77. ¡Pobre Inglaterra, sin Estado ni Constitución (escrita)! Nosotros tendríamos 17. Era una extravagancia combatir el particularismo mediante su institucionalización, y Tarradellas habló de “golpe de timón”:
–Si se acepta este régimen autonómico uniforme –dijo por carta a quien debía decirlo–, España se desmembrará y se convertirá en un Estado ingobernable.
Pero ¿cómo quitar al profesor Clavero su alegría andaluza del “café para todos”? El referéndum andaluz se perdió con las reglas de la Constitución, pero se ganó a toro pasado con una ley orgánica que corrigió con tipex la “Carta Magna”, como la llaman los pomposos creyendo que la mejoran. Mientras, algunos juristas verdaderos, ojipláticos, insistían: “La autonomía se define, a sí misma, como un potencial Estado de insuficiencia que se supera con la integración en un Estado nacional. Las regiones no pueden ser autónomas sin la ayuda del Estado. Es decir, existen autonomías regionales porque las regiones no pueden ser autónomas”. Bien, ¿y qué? ¿Somos españoles o no somos españoles? ¡Café para todos!
“Café e infusiones. Cervezas, refrescos y agua. Tinto de Salamanca y blanco de Rueda. Fruta fresca. Rosquillas de Ledesma. Sacatrapos de la Sierra con crema pastelera. Pierna de lechazo deshuesada a la miel y romero y castañas del Bierzo. Roast beef de lomo de ternera morucha con puré de reineta. Morcilla de burgos. Cecina de León. Farinato de Ciudad Rodrigo. Lomo ibérico de Guijuelo, queso de Hinojosa de Duero...” Es, de abajo arriba, el último menú de los caciques autonómicos para “implementar” medidas contra las libertades de los españoles.
[Martes, 3 de Agosto]
Los mejores Mires del 2019. Primer día de elección de plaza
Javier Gómez Fernández
Hasta hoy, el alumno que entraba en una facultad de Medicina tenía que sacar sobresaliente en el Bachillerato y en la selectividad. Ya saben ustedes, un trece y pico de catorce. Este año en Córdoba, por ejemplo, se pedía 13,15. Los alumnos de Medicina, cuando entraban en la ESO se exigían a sí mismos, suelen tener cierto talento y ¡vaya usted a saber por qué! les nace la vocación de ayudar de verdad y no de boquilla al prójimo. Cuando a los seis años acaban la carrera se tiran un sétimo estudiando ocho horas al día para atinar hacia febrero o marzo en las rebuscadas preguntas, cerca de 200, que varios doctores redactan en intrincadas gramáticas y terminologías científicas. Estos estudiantes quieren ser cirujanos, cardiólogos, neurólogos... y elegir el mejor hospital, donde les han dicho o creen que ejercen los más reconocidos profesionales, reconocimiento que suele ser internacional. Preparan el MIR a conciencia. La promoción se examina el mismo día, a la misma hora, con las mismas preguntas y sin ningún privilegio. El nº 1, que puede ser andaluz, catalán o asturiano, elige cualquiera de las plazas ofertadas en Valencia, Bilbao o Puerto Real. Se van tachando plazas conforme se elige y los últimos números cogen lo que les va quedando o... repiten MIR para sacar al año siguiente número que les dé para pediatría, un poner, porque la que queda está en Ibiza y allí no se puede ir. Es una oposición de la que tiene que estar orgullosísimo el que la ideó.
Los médicos, incluso casi todos los catalanes, tienen claro que en su profesión ha de primar el mérito, la capacidad y sobre todo los conocimientos, pero nada pueden hacer ante la peste política que envenena todo lo que toca. Al parecer, políticos catalanes quieren un MIR local en el que sólo opositen catalanes y tiene pinta de que se lo van a sacar al Gobierno de la nación. Imagino que la Sanidad catalana estará escandalizada e impedirá tamaño despropósito, pues debe saber que tal disparate irá en detrimento de los enfermos de la comunidad a los que no llegarán hornadas de buenos Mires como hasta hace nada, atraídos por el prestigio de sus instalaciones y sus eminentes Jefes de Servicio. Los políticos catalanes, entre los que hay demasiados gerentes y mandamucho en la rama sanitaria con la carrera de Económicas, Derecho, o lo que es peor, con un simple carné de ustedes ya saben..., se han dado cuenta de que las plazas de sus hospitales llevan dos o tres años quedando para Mires con los últimos números y han decidido que no quieren médicos españoles porque no entienden el idioma que gastan los virus en Cataluña. Lo que no tienen previsto los políticos catalanes es que los mejores alumnos de las facultades de Medicina catalanas están en lo importante y es casi seguro que se irán a aprender donde haya quien enseñe.
Está claro que hay una guerra contra todo lo excelente en pos de la conquista de una mediocridad de la que se enorgullecerán hasta la náusea gentes mezquinas que se engallan altaneras como si fueran los auténticos defensores "de la Sanidad y la Educación." Los dos pilares a los que "robaban" Cristiano y Messi cuando hacían la declaración de la Renta. Ellos, los del carné, a los que paga muy buena soldada esa Hacienda que antepone el gerente al médico... nos tienen en sus manos.
La España liberalia
(Al fondo, el Mountain Valley de Wes Anderson
en la carretera Chinchón/Colmenar de Oreja)
Hughes
Abc
Francia inventó el Comité de Salud Pública, el orden público napoleónico, y ahora llega el pase Covid, que pone la salud por encima de unas cuantas cosas. Algunas libertades y derechos individuales parece que quedan temblando, pero hay un bien superior que el Estado, con la ciencia en la mano, persigue convertido en Estado sanitario, en Estado terapéutico con trazas autoritarias.
La reacción firme de la Policía de Macron permite pensar además en un Estado dual, fuerte-flojo: implacable con algunos, permisivo con otros. Siguió sucediendo durante el Covid: se restringían las libertades, pero nadie osaría pedir PCR en frontera al flujo migratorio; hay zonas ‘no go’ y policías entrando en casas o iglesias.
En España lo del certificado se plantea sin el lujo de lo unitario. Lo sugieren los caciques lingüísticos regionales en un caos deliberado del Estado autonómico antes de su evolución a otra cosa. Inventen lo que inventen en la federalia ibérica, ¿cuál será su modelo? Pues los liberalios nos han estado hablando maravillas del liberalismo merkeliano y macroní, pero ¿qué liberalismo es este que obliga a ir con código sanitario y reparte porrazos todos los domingos por la fraternité?
Este ‘liberalismo pocabroma’ de los franceses lo vio José Antonio Primo de Rivera (con perdón), que además retrató la afectación de sus imitadores españoles: «Se dijera que el liberalismo fuera de España no había pasado de ser un lujo intelectual: una especie de broma para los tiempos fáciles. Francia, por ejemplo, la que puso en más eficaz circulación el liberalismo, tiene buen cuidado de arrumbarlo en cuanto las cosas se ponen serias. En Francia no se juega con la Policía -de planta napoleónica-, ni con la Ley -con guillotinas y Guayanas a su servicio-, ni con la patria -guarnecida de implacables consejos de guerra-. El liberalismo sirve para charlar y para tolerar discrepancias superficiales. Pero en España, no; aquí lo habíamos tomado en serio. Las cosas esenciales estaban indefensas, porque temíamos que el defenderlas demasiado resultara antiliberal. Nuestros políticos vivían en la constante zozobra de pasar por bárbaros si se desviaban de los figurines liberales. Así, como palurdos invitados a una fiesta, se ponían en ridículo a fuerza de exagerar la finura de los modales».
En otro lugar insistía en ese carácter ‘salonard’ y un poco pitiminí: «El liberalismo seguido siempre por los señoritingos que lo cultivaban artificiosamente, como exclusivo de las castas superiores. El liberalismo fue así desde su principio. Nació y lo pusieron en moda con sus doctrinas el señoritismo brillante del siglo XVIII, los petimetres que hablaban de liberalismo y de nivelación social para entretener sus ocios con las duquesas en los elegantes salones en sus medios artificiales».
Hoy como ayer. Pero todos con el certificado en la boca.
Javier Gómez Fernández
Cuenta la leyenda que no todo el mundo en Cádiz canta bien. Los profanos de la garganta no nos creemos el mito, pero asumimos que el arte se quedó allí, y admiramos la densidad de sus prodigios vocales, que parecen no tener fin. Pero entre esa efervescencia continua de voces privilegiadas que afloran en ese rincón, y que se manifiestan en ese carnaval infinito, hay -y habrá siempre- una que se considera la mejor de la Historia.
Ayer, 7 de agosto, nos dejó Antonio Cantos Osorio. O, mejor dicho, el “Caracol”. Porque mientras que el mundo recitaba esas alineaciones memoriosas de tanto monta, en la Cruz Verde repicaban como cromos de intercambio: “Catalino, Quique Mayones, McGregor, Perico Ramos y Caracol”. No hay equipo capaz de igualar esa delantera. El Dream Team de los años 80. El de las finales con vasito de puchero, donde llovían flores de emoción a través de las rejas, con sones de martinete.
Caracol empezó en 1975 con “Romance Caletero”, y desde entonces, Quiñones y Martín; Martín y Quiñones, año tras año, se esperaba el pasodoble al que le regalara esa fuerza y empuje, esas notas que subían por encima del Olimpo, y que nadie nunca pudo hacer como él. El hombre de los 11 primeros premios. El del último triplete. El de Encajebolillos. El de los vientos que a Cádiz cortejan. Descansó por Martín, y volvió para cantar pasodobles de Manuel Sánchez Alba, como cuando era un niño.
Cerró una carrera de genio de la comparsa con exhibiciones al lado de sus rivales, Subiela y Carli. Y a partir de ahí, pensando en la despedida del canastillo de gloria y la plaza de la Cruz Verde volvió a escuchar aquellas comparsas del Gavilán. Ayer, súbitamente, se apagaba el mejor contralto de la historia de la comparsa. Ayer se callaba la guitarra, se paraba el compás y un crespón negro, mu negro, se alzaba en la Palma.
La fantasía termina. Y aunque sé que jamás te han gustado los honores, deja que eche a tus pies ramos de flores.
Comparsa Entre Rejas (1985) - Final del popurrit
Comparsa “Dioses del Olimpo”: Actuación callejera 1982
Comparsa 'Los buscavidas' - Pasodoble "Cádiz es mujer con dos novios" (1997)
Comparsa-"Los Vikingos" (2003) Pasodoble-"Con una Guitarra"-by mangla.MPG
Comparsa Ley de vida- Pasodoble La despedida de Antonio Martín
Guillermo Luca de Tena, por Palacios
ABC AL PASO
El último Gatopardo
GUILLERMO LUCA DE TENA HIPOTECA HASTA EL
COCHE PARA INCORPORAR ABC A LA TRANSICIÓN
DOMINGO, 8 DE AGOSTO
En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho:
-Yo soy el pan bajado del cielo.
Y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» Jesús tomó la palabra y les dijo:
-No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios. "Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Juan 6,41-51
Comunidad de Madrid
Área de Medio Ambiente
Chinchón
(¿La parada de bus con las envolventes sillas Tolix, Swan, Thonet, Tulip y The Egg, es diseño de Alvaro Siza?)
Isidoro y Sor Citroën, los federalistas del 77
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Sólo existe un populismo, y es la democracia política, conceptualizada por Lincoln en Gettysburg: el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Los franceses tuvieron su movimiento boulangista, del apuesto general Boulanger, una cosa romántica con el “chic” de lo francés. Pero, si somos una “democracia plena” (?), ¿a qué viene la guerra semántica de los medios oficiales contra el “populismo”?
Su idea es meternos en la chola que la democracia no es el juego mayoría-minoría (¡populismo!), sino el consenso político (eufemismo de reparto, es decir, de corrupción), fórmula de gobierno de la oligarquía de partidos para garantizarse el tuya-mía (tiquitaca y pase atrás) de la estabilidad.
La inestabilidad del momento es consecuencia del solapamiento de consensos: el del 78, moribundo e invocado por los autodenominados “constitucionalistas”, y el separatista, engordado como un tudesco, rampante y seguramente final, aunque la gente de orden, que vive en el Estado de Inocencia, antes de la Caída, cree que no hay derecha “mala”, y que, en consecuencia, ninguna derecha lo apoyará.
Como las derechas del 78 están vivas, miremos, para no molestar, a las del 31, que cantaron la gallina en el preámbulo constitucional de la “República de trabajadores”: la Comisión redactora se negó a que, en vez de España, se dijera “la Nación española”, expresión de la “unidad política”. Con “España”, la tesis catalanista introducía la serpiente en el jardín: una expresión geográfica para albergar “nacionalidades”. En nombre de la Comisión, en la que figuraban el catalán Xiráu, el vasco Leizaola y el socialista Asúa, quien rechazó la enmienda “la Nación española” fue… Gil Robles, castellano de salmantinos lutos.
Ya en los 70, los socialistas llegaron a la Junta Democrática con el ponche segoviano y federal de Anselmo Carretero, pero la Democracia Cristiana de Ruiz-Giménez, alias Sor Citroën (por su “doscavallos amarillo”), proponía… ¡el Estado federal! (¿Hamilton, Calhoun, Proudhon?)
[Sábado, 31 de Julio]
Representación extraordinaria de "La Muralla" a beneficio de la Casa de Nazareth
Febrero 1955
De izquierda a derecfha: Alfredo Marqueríe, Pastora Peña, Conrado Blanco, Luis Tejedor, Lina Rosales, Juan Ignacio Luca de Tena, Amparo Martí y Joaquín Calvo-Sotelo.
Messi, por Carlos Gómez
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Uno viene del antiguo bachiller de letras, aquél en el que te soltaban en un examen final dos versos de "Las nanas de la cebolla" y tenías que rellenar dos folios con suficientes conocimientos como para sacar nota para la beca. De matemáticas andaba uno con lo justo y lo que mejor se te quedaban eran las cuentas de la madre que te decía que no se puede gastar lo que no se tiene y que antes están las zapatillas de todos los hermanos que el carné del Burgos. Leías que para ser rico hay que deber dinero pero como de números andabas pegado no prestabas atención a lo que no comprendías y te limitabas a coser zapatos por las tardes para juntar las pesetas del fútbol. La fobia a la contabilidad de los clubes se acrecentó cuando el Burgos desapareció estando en 2ª División, hace ahora 20 años, por 3.462 € (lo miro en la Historia del club). "¿Nadie ha sido capaz de poner 3.000 euros, lo que cobra al mes un herrero en Jerez por calzar caballos?" "¿Y lo que deben otros por ahí?", nos preguntábamos. Maldito dinero.
Todo se mueve por dinero y sobre todas las cosas, el fútbol. Los aficionados de tozuda categoría creemos, ingenuos, que los futbolistas con más de dos años de antigüedad en el club se identifican y harían sacrificios por la prosperidad de quien los paga, pero no hay verano en el que no asistamos a divorcios insospechados. Éste de Messi nos ha pillado a todos en fuera de juego. "¿Dónde va a ir que mejor esté? En España se vive bien, después de veinte años y con todo el dinero que ha ganado sólo tiene que esperar a coger en el Barça el cargo que le dé la gana cuando se jubile y..", pensaba un servidor. Pues no. Lo que Messi ha cobrado del Barça es pasado y el futuro azulgrana a Messi y "su entorno" les importa un pito por mucho que disimulen en la despedida.
Si las cuentas del Barça las coge el contable que bajó al Burgos por 3.000 euros, ya se hubiera desatado una nueva guerra civil. La no intervención a según quién, no sólo el Barça camina con irregularidades, no tapa la ruina azulgrana -reconocida por los administradores culés- y ha tenido que ser el general más victorioso quien deserte y se pase a un enemigo que en el colmo del despropósito podría ser hasta el Real Madrid. Dicen que se va a juntar con Ramos, otro que tal, en París y que los del Movistar están preparando una serie de la pareja con que poder vender la liga de Tebas.
Messi se va por dinero. Puede que esté aburrido de tanta obsesión independentista y los intentos de manipulación política a los que se ve sometido. No se sabe cómo llevaba la situación, pero el caso es que le era rentable. Tras veinte años en Barcelona, Messi acaba contrato y se va con todas las de la ley. "Por los dineros", dice esta mañana Rafalín en lo de Antonio. "No, por falta de dineros" corrige Falete, puntilloso él.
[Mantis religiosa, comúnmente llamada santateresa,
silbata, mamboretá, campamocha o tatadiós
o simplemente mantis]
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Vox en Cádiz suena al “Nieve en Cádiz” que le valiera el Cávia a Pemán. Macarena Olona, la dama de hierro española (con un toque Margarita de Parma, la gobernadora de Flandes, que sería el “toque Lubitsch” de ser español), ha dicho allí:
–Aquí se aprobó la primera Constitución que reconoció que la soberanía reside en la Nación.
Esto, naturalmente, es una forma literaria de hablar. Como concepto, fue un calentón metafísico del abate Sieyes que improvisó el traslado de la soberanía de la cabeza cortada del rey al cuerpo de la nación, aunque en seguida el Terror de Robespierre hizo ver a todos (otra cosa es que nadie quisiera verlo) que la llamada “soberanía nacional” seguía estando (y ahí permanece) en el poder ejecutivo del Estado, pues soberano, en efecto, es quien decide el estado de excepción. Aquí, y ahora, Sánchez.
Sánchez decide un estado de alarma y la policía cae sobre “el pueblo soberano” con la porra de Almeida y el talonario municipal: a un amigo mío acaba de llegarle una multa pitufera de seiscientos euros en concepto de desobediencia (?) por el hecho de salir de casa, hace un año, con su doña a la calle. El estado de alarma era ilegal, pero a Sánchez no le cae encima ningún guardia porque Sánchez (no el Pueblo ni el Parlamento) es… el soberano.
En 1812, Cádiz fue (lo cuenta Talleyrand) el camarote liberalio de los hermanos Marx: Pepe Botella pedía un desayuno popular y nuestros liberalios añadían: “¡Y dos huevos duros!” O dos tortitas de camarones. Después de todo, los españolejos éramos justos, benéficos… y soberanos.
Si al decir que “la soberanía reside en el pueblo español” Olona dice lo que creo que quiere decir, para no quedarse en “performance” cayetana, debe proponer dos reformas constitucionales para conquistar un sistema electoral uninominal de mayoría absoluta para el poder legislativo, y para el poder ejecutivo (¡el poder soberano!), un sistema presidencialista de elección directa. Qué menos.
“Et tout le reste est littérature”.
[Viernes, 30 de Julio]