domingo, 6 de enero de 2019

En busca de Alexander Hamilton


[Publicado en Marzo de 2016]



Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural

    Habría divinizado Europa.

    Lo dice el relaciones públicas, y tantas cosas más, de la Revolución francesa, Talleyrand, el mismo que, allá por 1830, ya con la cabeza extraviada, oye que llaman a su puerta y exclama: “¡Si es Robespierre, que no estoy!”

    –Considero a Napoleón, Fox [Charles James] y Hamilton los tres hombres más grandes de nuestra época, y si estuviese obligado a elegir entre los tres, daría sin dudarlo el primer lugar a Hamilton. Habría divinizado Europa.
    
Alexander Hamilton puso nombre a la invención más ambiciosa para garantizar la libertad política: la “democracia representativa”.

    –La democracia simple era la sociedad que se gobernaba a sí misma sin la ayuda de medios secundarios –explica Tom Paine–. Al injertar la representación en la democracia, llegamos a un sistema capaz de abarcar todas las extensiones de territorio y de población. En este sistema se funda el gobierno americano. Es la representación injertada en la democracia.
   
En España, país de “demócratas de toda la vida”, no sé de la traducción de ninguna biografía de Alexander Hamilton.


   
Cuando llegué a la Universidad, en el otoño de 1976, todo el mundo hablaba de democracia, y, sin embargo, no encontré a un solo demócrata. Peor: América, el país de la epopeya democrática de Walt Whitman, donde para hacer una leva sólo hay que decir “democracia” (dos veces salvaron a Europa con ese reclamo) era el enemigo a batir.

    La triunfadora Revolución americana, la de la libertad de Montesquieu, no se mencionaba siquiera, y toda la energía se nos iba en los fracasos de la Revolución rusa, despachada en finas lonchas estalinistas como sacadas de lo narrado por Yuri Dombrovski en “La facultad de las cosas inútiles”, y la Revolución francesa, la de la igualdad deRousseau, ideología productora de mentiras (Bastilla, Varennes), corrupción (Directorio) y militarismo (Napoleón).

    La libertad de Montesquieu es incompatible con la igualdad de Rousseau, y eso lo saben los rusonianos, que siempre la han combatido en Europa.

    En la Universidad española no te decían que la democracia cabe en los siete artículos de la Constitución federal del 87. O en los ignorados ensayos de “El Federalista”. Tocqueville constituía una lectura “protofascista”. Ni palabra, tampoco, de los panfletos de Tom Paine, salvo en la parte de la Revolución francesa, obra, después de todo, de un abate, Emmanuel Sieyes, y la chusma, es decir, del fanatismo y la violencia (escenas de caníbales”, para Saint-Just), frente a la grandeza humanística de los padres fundadores de los Estados Unidos de América, mezcla, políticamente, del lirismo lockiano de James Madison y el pragmatismo hobbesiano de Alexander Hamilton, cerebro político, económico y militar de George Washington, para quien redactó la Carta de Despedida de 1796, y que en la decadente era de Obama ha salvado su cabeza de los billetes de diez dólares únicamente por el éxito popular del hi-hop de Lin Manuel Miranda en Broadway. Hamilton, antiesclavista radical (Lincoln lo fue de conveniencia) desde su infancia en el Caribe, iba a ser sustituido por la abolicionista Harriet Tubman, que pasará a “ocupar” el puesto del trapisondista ex presidente Andrew Jackson en los billetes de veinte dólares.
    

Es inexplicable la poca atención que en América, hasta el musical de Miranda, ha prestado la industria del espectáculo a la figura (¡tan cinematográfica!) de Hamilton, hijo ilegítimo, siempre solapado en las listas de la popularidad por Jefferson, aristócrata y terrateniente, que, salvo por su amplia cultura, hoy sería un perfecto socialdemócrata europeo: populista (un día dijo que los granjeros eran el pueblo escogido por Dios, y al otro, que lo que necesitaban los colonos era leer la “Historia general de España” del padre Mariana), relativista (carecía de fe religiosa) y sentimental (amante, siendo esclavista, de la antigua esclava Sally Hemings, uno de cuyos hijos, Tom, iba por el mundo presumiendo de sangre presidencial). Jefferson es republicano (gobierno débil) y Hamilton, acusado de monárquico por sus enemigos, es federalista (gobierno fuerte). Todavía en una conferencia de 1982, el juez Antonin Scalia, nombrado por Ronald Reagan, invitaba a los conservadores a defender, con “los argumentos de Hamilton”, que el gobierno federal no es malo, sino bueno, y que el secreto está en utilizarlo sabiamente.

    Hamilton, hijo de escocés y francesa, no pudo ser presidente por no ser natural de América: viene del Caribe, aunque ha sido educado en la verdadera Ilustración, que es la escocesa (Hutcheson, Hume, Smith).
    
–Lector de Grotius, de Pufendorf, de Montesquieu, de Locke… –se declara, a los 17 años, en un panfleto.

    Para Carl Schmitt, Pufendorf es el epígono de Francisco Suárez en lo fundamental de la teoría del Estado, “y el propio contrato social de Rousseau no es más que una vulgarización de Pufendorf”.
    
Hamilton, arquitecto del Estado americano, llega a Nueva York (vivirá en el 57 de Wall Street) a los pocos meses del motín del té en Boston. Su teoría política se basa en sus clásicos griegos y latinos (Demóstenes, Polibio, Plutarco, leídos en sus lenguas originales) y en su experiencia militar.


En la reunión de Filadelfia para elaborar la Constitución presidencialista del 87 que sustituiría a la fracasada Constitución parlamentaria del 81, triunfa el proyecto de James Madison, que hace hincapié en “la felicidad del pueblo” (“felicidad”, la palabra más repetida por Paine en sus escritos, es, en la época, una forma de llamar a la libertad), sobre el de Hamilton, que hace hincapié en la fortaleza del gobierno (propone Presidencia y Senado vitalicios). En “El Federalista” defenderán juntos el mecanismo constitucional “checks and balances”, (¡la tercera ley de Newton!), controles y contrapesos, inspirado en Montesquieu, y que garantiza la libertad política de la nación. “Que la ambición vigile a la ambición y el ciudadano dormirá tranquilo”, resume Madison. Con el único fin de salvaguardar esa libertad, habían inventado la democracia representativa, que hacía posible la democracia en una “república geográficamente extensa”. La excepción histórica, el milagro político, la conjunción astral (cincuenta y cinco “semidioses” en Filadelfia, dirá Jefferson) de la libertad.
    
También la muerte, de héroe romántico, de Hamilton es cinematográfica: en un duelo (como su primogénito, Philip, y quizás para morir como él) con su rival político Aaron Burr, en un bosque de Nueva Jersey, porque el duelo es ilegal en Nueva York. Burr tira a matar. Hamilton, como su hijo, al aire.

    –Veo borroso –dijo.
    
Al recibir la noticia, Talleyrand, que había visitado a Hamilton en su puesto de secretario del Tesoro, donde creara el primer Banco de los Estados Unidos, recordaría su impresión ante la austeridad de aquel hombre que habría divinizado a Europa y que, tras sentar las bases del gobierno más poderoso (¡y vigilado!) del mundo, hacía cuentas a la luz de una vela, muerto de frío.

Que trabaje Tezanos




Hughes
Abc

Eso que se ve a lo lejos es un presidente. Un presidente de vacaciones. Está justo al borde del océano en un extremo de la geografía española, en La Mareta (Lanzarote), una residencia para hombres y mujeres de Estado donde se repone de unos meses de intensa política de gestos. Allí ha viajado en el Falcon por 283 euros, como la estrella que es, acompañado de su familia y de su perra, Turca, junto a la que se ha dado un simpático y humano chapuzón.

Esta foto, que parece tomada por un satélite espía ruso, es lo único que tenemos del presidente. Parece que está bien. Estresado no se le ve. Quizás ha descubierto al paparazzi, pero se le nota de buen humor. Desde lejos se aprecia el dibujo de los pectorales presidenciales, resto quizá de sus tiempos de triplista. Es un presidente al que ha votado muy poca gente, pero que tiene tipo y no va a perderlo por horas de gabinete. Se empieza así y se acaba echando el culo de panadero de Winston Churchill.

Quien escribe estas líneas no ha conocido jamás a nadie que pasara dos semanas de vacaciones en Navidad como está haciendo Pedro Sánchez, explorando, bien exploradas, las posibilidades vacacionales e inmobiliarias del Estado. Doñana, La Mareta, aquel finde con los Killers y una maleta a la que ha ido añadiendo pegatinas de todos los países del mundo; es casi imposible que en estos meses en La Moncloa no se escuchara la frase: «Esta media legislatura, querida, para ti y para mí se queda».

Las últimas palabras laborales que dijo Sánchez fueron algo así como «continuaremos trabajando para tener presupuestos», pero del Gobierno y sus alrededores lo único concreto que hemos tenido es el último CIS de Tezanos, Profesor Bacterio de la sociología de cuya probeta siempre sale el Partido Socialista borboteante.

Pedro Sánchez está disfrutando de la presidencia con un furor de intruso, como si se le fuera a acabar mañana y lo siguiente fuera el destierro de toda moqueta, pero a la vez se le adivina la determinación y la capacidad de hacer lo necesario para durar todo lo posible. El contraste es a la vez simpático e inquietante, una mezcla de maquiavelismo y carpe diem que no está al alcance de cualquiera.

Domingo, 6 de Enero

Valle de Esteban

Ruta de los Magos

"Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño"

DOMINGO, 6 DE ENERO

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Mateo 2,1-12

sábado, 5 de enero de 2019

Televisión Española es selectiva con el origen de los presuntos


ABC

El proyecto

Leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos appellant


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los supremacistas morales de Ciudadanos (“hemos venido a regenerar España y no vamos a dejar esta etapa histórica a otros”) lideran la cruzada “Paremos al fascismo”, pero no se les cae de la boca “proyecto de país”, concepto fascista donde los haya. ¿Quién es un tal Zafra para proyectarme a mí la vida?

Estamos en manos de la sensibilidad, que es una cosa de Rousseau, al que Aguado, uno que manda mucho en Madrid, confunde con Hobbes. Si el tal Zafra, por ejemplo, se siente regionalista al levantarse, hay que darle un “proyecto de región”.
–¡Madrid tiene que ser una región propia! –dice este fino jurista “segedano” cuyo partido aspira de repente a mandar en la capital con los socialistas.
El socialismo madrileño está con Franco (el de Puebla de Brollón, no el de Ferrol), que se levanta y siente que Madrid es una nación, y a ese “proyecto de nación” se pone, entre ración y ración de oreja a la plancha.
–No veamos en la patria la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa –dice Primo de Rivera, citando a Ortega.
Así, pues, frente a “los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea”, álzanse Zafras y Francos con sus destinillos y sus empresillas, con sus “proyectos” de país, de región, de nación...
Explíqueles usted a Zafra y a Franco, ahora que van a formar collera de consenso, que una nación constituye un hecho objetivo producto de la historia, salvo para el fascismo y sus tontos útiles (los del “proyecto sugestivo de vida en común”), que ven en ello un hecho subjetivo producto de la voluntad. Precisamente por tratarse de un hecho objetivo no hay “derecho a decidir” (ni por fas, votando una parte, ni por nefas, votando el todo): es una cuestión indecidible (al margen de la guerra).
Mas en el pequeño mundo que es el Estado de Partidos viven los cenobitas bajo la dirección de un abad, o padre del convento, y al dictado de una regla: el Consenso, “sanctasanctórum” de la soberanía, que es el mango de la sartén.

Sábado, 5 de Enero


Limones guadalupanos

Feliz Año

viernes, 4 de enero de 2019

Tres minutos

Aguinaga en su conferencia Madrid, Región Capital


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A los pollos peras que exigen “respetito” por el Estado de las Autonomías hay que mostrarles que la guinda de ese descalzaperros jurídico es Madrid, nombre que designa, a la vez, capital, autonomía, provincia, región y, ya puestos, club de fútbol, el Real Madrid.
–No más de tres minutos, que se puede armar –ordenó Guerra a Alonso Puerta, que en la tribuna del Congreso defendía el artículo quinto de la Constitución, “La capital del Estado (que no de España, como quiso corregir Cela) es la villa de Madrid”, un “visto y no visto”, como dijo Puerta de su propia intervención.
Tras los chalaneos y madrugadas de Suárez, el del aeropuerto, y Tarradellas, el del aeropuerto, pitagorines y arbitristas se pusieron manos a la obra: lo esencial era desmochar Castilla (fuera Santander y fuera La Rioja), para evitar… ¡una Grande Prusia!, y dejar colgada Madrid, porque “la ‘descapitalización’ es una forma de ‘decapitación’ de la unidad nacional”, dicho por Aguinaga, 96 años, decano de los cronistas de la Villa, que el otro día pronunció una lujosa conferencia sobre el asunto, “Madrid, Región Capital”, con todas las gerundiadas que los personajes de la Santa Transición cogitaron contra Madrid, desde el demógrafo Leguina (“la Comunidad de Madrid es una región metropolitana”) hasta el jurista Gallardón (“Madrid es centro del Estado”) pasando por Tierno Galván, que odiaba Madrid (quiso hacerse pasar por labriego soriano) y que en Barcelona contaba que en el franquismo “las madres se iban a dar a luz en otros lugares, a fin de evitar la vergüenza de que sus hijos nacieran madrileños”.
–¡Madrid ha dejado de ser capital! –declaró en la TV catalana.
¿Qué era, pues? Según Leguina, “un invento”, y según el editorial del periódico global, “una realidad artificial, condenada a la existencia por la negativa de las comunidades limítrofes a integrarla”.

–Madrid Región Capital es nuestro proyecto –redondeó el gallardonismo por boca de Cortés.
Pero un proyecto es otra cosa.

Viernes, 4 de Enero


El Árbol de las Manitas

Feliz Año

jueves, 3 de enero de 2019

El gallo de la veleta


Los zapatos chúpamelapunta de Rivera


Hughes
Abc

El ascenso político de Ciudadanos es también el de un tipo político y humano entrañable. Son muy conocidos los zigzag de algunas de sus figuras y la cambiante posición del partido, nada acomplejada. Rivera, por ejemplo, fue antieuropeísta cuando le convino, pero eso no impide que sus fans lleven ahora la bandera de Bruselas como si dependiera de ellos la supervivencia de la música sinfónica, el parlamentarismo, Viena y el Renacimiento.

Este rasgo debería aceptarse tal y como es, pues la función de Ciudadanos es ésa: girar lo que sea necesario.

El problema de estos cambios en Ciudadanos en realidad no lo tienen los demás, lo tienen los que son de Ciudadanos. Sus intelectuales, partidarios y divulgadores principalmente. Se ha visto con la polémica actual sobre la LIVG andaluza. Cs, de repente, asume esta ley como lo haría el PSOE y esto pilla a muchos, que eran razonablemente contrarios a la misma, con el pie cambiado. Así que han de seguir sosteniendo el cordón a Vox, y salvar la LIVG y a la vez criticarla. Toca la pirueta. Y es aquí donde llega la novedad, aunque sea una novedad relativa. Cada giro de la veleta de Ciudadanos obliga a un juego de piruetas consecutivas en sus teóricos, defensores y divulgadores. Y mientras el político de Cs es alegremente cambiante, es entrañablemente pillo, un poco la picaresca de ahora, sus intelectuales son poco castizos, más bien anticastizos: son como afrancesados voluntariosos (sobre la veleta de Ciudadanos hay un gallo francés, ¡un gallo macroní!).

Así que es un centrismo de dos: una base castiza, españolona, giratoria (Villegas, por ejemplo, potencial ídolo salido de una de Pajares) y luego un intelectualismo optimista y acompasado que reedita el consenso con incrustaciones macronas.

Conocíamos el argumentario clásico de los socialistas y de los populares o peperos, sus tics, sus mediocridades y corrupciones, sus viejas maneras que eran las de todos nosotros. Pero ahora aparece la pirueta centrista. El neosuarismo, pero un neosuarismo técnico (la transición fue el sorayismo) y siempre (siempre) antipopulista. Son como viejos enciclopedistas en el ultimo minuto de una película de apocalipsis, salvando el logos antes de la definitiva derrota a manos de los trumpianos y de los podemitas, de lo rusos, de los brasileños, de los de Visegrado, de los italianos, de los brexiters, de los yanquis, de los chinos (bueno, de los chinos menos)… ¡es un excepcionalismo hispano que no saca peco! Macron y ellos, la sucursal hispana de Macron, sostienen al mundo del desastre definitivo. ¿Desde cuándo España no había sido sostén del mundo?

Y es aquí donde entra su novedad. Porque el lenguaje de los centristas profesionales no es la patria ni el pobre, como la vieja derecha o la vieja izquierda. No, ellos renuevan el argumentario y hablan desde la moderación, la razón (una razón geométrica) y según toque desde el liberalismo, el progresismo o el conservadurismo, etiquetas que manejan como los colores el camaleón. Como todo lo demás es populismo, lo que queda se lo pueden asignar en función del viento que sople. Y escuchan el viento como un viejo marino. Del 155 al Autonomismo en el mismo día, de la denuncia del exceso feminista a la LIVG. Lo que sea. El espectro es amplio. Cambia y se encaraman al palo mayor más rápido que en Master and Commander. Los días impares somos conservadores disciplinando al progre; los días pares somos liberales domesticando al reaccionario. ¡Domadores travestis!

Ahora hay que seguir manteniendo un cordón alrededor de Vox, pero salvando la antigua posición sobre la LIVG. ¿Qué hacer? Una mezcla de consenso, moderantismo, tecnicismo, desapasionamiento, información, matización y letra pequeña. Como por la izquierda no vamos a ganar, ni vamos a ganar por la derecha, ¡ganemos por técnicos! ¡ganemos por razonables! Ah, “complejo debate”, “las cosas no son tan fáciles”, “hay que salvar lo bueno, purgar lo malo”… “En asuntos así debería buscarse el consenso, ciertamente”. Y con el consenso se salvan siempre. Es como cuando se hace un corrillo de gente en la playa para que uno se pueda poner los calzoncillos sin ser visto.

-¡A mí el consenso!

Y así el socorrido no se queda en bragas. Esto hay que saber gritarlo y luego tiene que acudir alguien. Lo que para otro sería un renuncio o una pirueta, para ellos es un nuevo esfuerzo de entendimiento del otro, de renuncia a los maximalismos, de ejercicio de moderantismo, un acertado ejemplo de ponderación… Ciudadanos trae consigo cosas buenas y malas y cosas que simplemente son, entre ellas esta nueva forma de ver la vida que supongo que es más vieja que la tos y que rodea de herrerosdemiñones y de monsergas vagamente tecnocráticas el neosuarismo físico y recién lavado de Rivera, su veletismo pimpolludo, vivales y amnésico (los de Ciudadanos, salvo quizás Girauta, hablan como si salieran de un shock traumático que les hubiera producido realmente un fallo de memoria dejándoles sólo la muy reciente).

En ese, digamos, “ciudadanismo” no hay una hibris ideológica, una furia momentánea por los principios. No, realmente no. Eso sería la antesala del fascismo y ellos ya vienen pactados de casa.

Asesinos de mujeres



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Políticos y prensa andan hoy escandalizados y yo diría que hasta mesándose los cabellos como en la Ilíada ante la incorrección política del representante de VOX en Andalucía a cuenta de su interés por fiscalizar los euros que se reparten para ayudar a las mujeres maltratadas y creo que también, no estoy muy seguro,  a las por maltratar. El hombre, que es juez y dictó una sentencia a favor de un niño hijo de padres divorciados que soñaba con salir de nazareno en día que le tocaba ser custodiado por la madre, no para de recibir denuestos de todo tipo no siendo el menor el de maltratador de mujeres, lanzados todos ellos con esa ligereza estadística con la que se arma el moderno feminismo.
       
Soy consciente de que para no mojarse los pies lo mejor es evitar los charcos, pero a punto de jubilarme y harto de que tomen por tonto al personal me da igual la opinión o el dolor de barriga del que leyere, y quiero hacer hincapié en una de esas estadísticas tendenciosas de las que se valen, no sé si para alcanzar puesto en cualquier administración, subvenciones, notoriedad buenista y demás situaciones que vamos descubriendo los que vivimos en ciertos ambientes o por ¡vaya usted a saber! auténtica candidez. 
      
La estadística del 2019 empieza hoy en Laredo donde ha sido asesinada la primera mujer en España. Así dicen en la tele, la radio, los periódicos y así se empieza a indignar el feminismo contra el "machismos de los fascistas" y avergonzarse la condición masculina. Voy a la prensa de Santander y leo que el asesino se llama Tomás, tiene 29 años y es ecuatoriano. A mí, por curiosidad, me gustaría ver si el ecuatoriano tiene tatuajes y de qué tipo, pero dejemos que la policía investigue. Un navarro amigo de Huarte-Araquil se le hinchaban las venas del pescuezo intentando convencer a una psicóloga de que él nada tiene que ver con el ucraniano que el año pasado en verano se llevó  por delante en su pueblo a su esposa; a otro amigo de Bilbao le llevan los demonios cuando le hacen constar una asesinada en Bilbao en 2018 en vez de aclarar que un senegalés degolló a su pareja también senegalesa. Un servidor, acorde con la opinión bilbaína y navarra, también quiere dejar claro que la asesinada en Burgos en la carretera de Poza lo fue a manos de un asesino colombiano. No creo necesario individualizar cada una de las 47 víctimas del pasado 18 -cuentan hasta ancianas con Alzheimer asesinadas por ancianos suicidas- pero no estaría de más que las asociaciones, ¿cuántas y cuántas empleadas con sueldo?, detallaran al final de cada año el número de asesinos españoles, suramericanos, africanos, musulmanes, del Este... y los compararan con el resto de países europeos. Más que nada para hacernos una idea de por dónde caminamos.
      
Lo que más me gustó de la lectura de Patria fue la descomunal presencia en la sociedad norteña -en la que me he criado- de la mujer. Un matriarcado que me ha educado, he disfrutado y dentro del que me apetece seguir viviendo ya de jubilado. Soy, y la inmensa mayoría, somos, respetuosos con las mujeres con las que nos relacionamos, por lo que no puedo admitir esa sospecha permanente  con la que atemorizan interesadas tribus fanáticas de una simpleza de pensamiento que horroriza. Escuchen a doña Calvo, por ejemplo,  esa mujer tan obtusa de entendederas que ve los mismos asesinos de mujeres en Córdoba, Tánger o Caracas.

La pera



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La propaganda presenta el Estado Autonómico como una construcción jurídica extraída del Derecho romano, y algunos propagandistas hasta imitan al Von Ihering que explica la misión peculiar de Roma en la historia universal:
    
–La historia de Roma comienza por una victoria sobre su propia nacionalidad y cuando llega a su cima tiene a sus pies, rotos y pulverizados, los pueblos de su época.
    
Nos venden que lo peculiar de España es “el autonomismo”. Pero el Estado Autonómico viene a tener el mismo origen chusco que el consejillo de subsecretarios previo al consejo de ministros.
    En el primer gobierno de Suárez, el del aeropuerto, un empeño de Abril, ministro de agricultura, era subvencionar la pera limonera, contra la opinión de Lladó, ministro de comercio. Así un consejo y otro consejo, hasta que el vicepresidente del gobierno, general De Santiago, preguntó, con resolución castrense, si se iban a pasar los consejos discutiendo de la pera limonera, con la de cosas serias que había por discutirse. Y nació el consejillo de subsecretarios, a modo de cedazo para los asuntos del consejo de ministros.
    
En el 76 teníamos un Estado centralista de doscientos años y, con la cosa del pactismo, la idea era poner un piso a las “autonomías históricas” (?), Cataluña, Vasconia… y Galicia. Entonces un andaluz del Psoe propuso en la Junta Democrática un Estado Autonómico como agencia de colocación para la militancia de provincias.
   
–Coge un papel y mira a ver cuántas autonomías nos salen –diría luego Suárez a uno de sus arbitristas.
    
Aquí la pera limonera fue el “café para todos”, el reparto de la túnica de Cristo pasada por los sastres chinos que compiten con el Triángulo de la Moda de Tirso de Molina. Retales de una piel de toro que en realidad es de conejo (“Leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos appellant”) y que ha exacerbado a los supremacistas catalanes.
    
Así que menos lobos autonomistas, queridos pollos peras, jurisperitos y demás peras limoneras de Ciudadanos.

Jueves, 3 de Enero

Valle de Esteban

Encrucijada

Feliz Año


miércoles, 2 de enero de 2019

Supremacismos

Canijo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En esta España del 19 superviven dos supremacismos del XIX: el vasco, trágico en números redondos, y el catalán, final y tragicómico: trágico en sus efectos, pero cómico en sus causas.
    
Pompeyo Gener (“yo era rico y no encontraba a nadie que supiera más que yo”) es un supremacista atmosférico: cree que un oxígeno que él respira en Barcelona lo hace superior a los cretinos que respiramos en Madrid.

    ––El aire de Madrid es pobre en oxígeno, especialmente ozonizado. Así la raza decae, y hasta la estatura mengua al cabo de algunas generaciones.
    
Torra Pla, con su aire al Canijo de “Érase una vez el hombre”, es un supremacista racial: cree que el catalán es genéticamente superior a los demás españoles.
    
Y el Barça de Vázquez Montalbán es “més que un club” como Rivera y Valls (o como Girauta y Toni Roldán) son “més” que Abascal y Ortega Lara. ¿Por qué? Por el supremacismo moral que da Barcelona y no Burgos.
    
Aplicado a su idea de democracia, que es la orgánica, ese supremacismo moral se manifiesta en el establecimiento de “cordones sanitarios” contra quienes no piensen como ellos, un invento del señor padre de Proust para aislar de la peste a las ciudades. Los apestados, como los fascistas, o como el infierno sartreano, siempre son los otros, y a esto se reduce la quincallería cultural que nos trae de Francia el “galo” Valls, martillo de gitanos dálmatas como ministro de Hollande (¡de Hollande, no de De Gaulle!) y martillo de herejes socialdemócratas como alcaldable de Rivera. Ayuno de lo que es democracia y ahíto de lo que lo parece, su “regeneración democrática” pasa por… “pactos de Estado entre constitucionalistas”. La democracia sólo es una forma de gobierno, pero en Valls se convierte en una forma de Estado. ¿Qué Estado? Lo mismo da. Él juró por la República francesa y jurará por la Monarquía española, pues el objetivo es la “résistance”. Es un hércules macroní (de Macron) llamado a limpiar los establos de Angias de la corrompida política fascista.

Miércoles, 2 de Enero

Valle de Esteban

Camino de vuelta

Feliz 2019

martes, 1 de enero de 2019

Soneto Votivo MMXIX



 2019 para todos los públicos


Me aguarda una vez más el rito extraño,
Mostrar valor para enfrentar el hado
De andar rimando en torpe pie forzado
La fecha ruin que nos arranca un año.

La de Año Nuevo es fiesta darwinista,
Celébranla las turbas de la especie,
Mas no hay sujeto humano que se precie
Que aquel día no bufe fatalista.

El porvenir jamás fue el que debiera.
Es un traidor que al sabio no conmueve,
No desespera aquél que nada espera.

Perezca el mundo con tal que se renueve
La amistad. Siga vera y, cual soliera,
Sincera. Feliz Dos Mil Diecinueve.

Jean Juan Palette-Cazajus

2019 para mayores con reparos

Cambio de casa


Grullas en los Montes de Toledo:
en Navidad cambian de casa sin quejarse.
 Su vuelo tiene sus intérpretes, y soy público.
FJGI

El árbol de la ciencia

Cañamero, Cáceres

La última

Jean Clair

Dalmacio Negro

 Christian Thielemann

Thomas Bernhard


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Comer y beber. Cenamos en Nochebuena como si fuera la última cena y trasegamos en Nochevieja como si fuera el último trasnoche. Vivimos como los bonobos del Congo, consagrados al tedio del amor libre por sobra de comida… y por falta de macho protector (los bonobos lo despidieron ante la ausencia de enemigos exteriores).
–Comemos, dormimos como animales en una granja próspera y bien surtida: comer y dormir, sexo: ¡la granja de Occidente! –lo resumió Jean Clair–. No hay ninguna emoción en las vidas de la mayoría de los ciudadanos del mundo próspero, y eso se refleja en el arte de hoy: a lo máximo que aspira es a ser divertido. Y lo que teme todo creador hoy es ser aburrido... ¡Qué ambición! ¡Qué gran misión para el artista!
Entramos al 19, un año muy divertido, al decir de Dalmacio Negro, un español que piensa en alemán, como mandaba Ortega (“pensar es una erección y yo todavía pienso”), y así se lo dijo a Octavio Paz en el “Hôtel du Rhône” en Ginebra:
–Aprenda el alemán y póngase a pensar. Olvide lo demás.
A Negro, que se explica en “Disidentia”, el movimiento de los “gilets jaunes” le recuerda el de la plebe romana contra los senadores retirándose al Aventino para conquistar la libertad política colectiva y las de la bourgeoisie contra las Monarquías despóticas.
–Por primera vez en la historia de Francia, Macron, adoptando una actitud monárquica, ha cerrado París, el centro de irradiación del Estado, al pueblo francés.
Buen propósito de Año Nuevo, aprender el alemán, hasta que lees en un periódico que “los fantasmas del nazismo vuelven a la Filarmónica de Viena” porque Christian Thielemann, enemigo de la corrección socialdemócrata, dirige por primera vez el concierto del Musikverein. ¿Cómo reaccionarían estos gandumbas, si vieran a Thomas Bernhard definir la socialdemocracia al decir que “se ha creado, insistiendo en los más absurdos derechos, una sociedad de estúpidos de todos los colores que, escudándose en miles de blasfemias democráticas, decide sobre el derecho y la legalidad”? Bernhard cree que no hay un sucedáneo para nada. Ni siquiera para los tontos.

–Podría montar en bicicleta, pero ¿cree que eso puede sustituir algo?

Martes, 1 de Enero

Valle de Esteban

Año Nuevo

Feliz Año